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Fragmento de Notre charge apostolique. S.S San Pío X (1910)
"No, Venerables Hermanos -preciso es reconocerlo enérgicamente en estos tiempos de anarquía social e intelectual en que todos sientan plaza de doctores y legisladores-, no se edificará la ciudad de modo distinto de como Dios la edificó; no se edificará la ciudad si la Iglesia no pone los cimientos y dirige los trabajos; no, la civilización no está por inventar ni la "ciudad" nueva por edificarse en las nubes. Ha existido y existe; es la civilización cristiana, es la "ciudad" católica. No se trata más que de establecerla y restaurarla sin cesar sobre sus fundamentos naturales y divinos contra los ataques, siempre renovados, de la utopía malsana, de la rebeldía y de la impiedad: Omnia instaurare in Christo."

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17 de abril de 2011

El icono como expresión de la Gloria




l icono reverbera con el esplendor glorioso de la luz, según puede advertirse en las imágenes radiantes de Cristo, la Virgen y los santos. La santidad es luz interior. La Iglesia reconoce la posibilidad de traducir en la lengua de las formas, de las líneas y de los colores el resultado de la acción divina en el hombre. En los iconos, el brillo interior del santo parece concentrarse en el rostro, según aquello que la Iglesia canta al Señor en su liturgia:"Tu luz resplandece en el rostro de tus santos".



De El Icono, esplendor de lo sagrado, R.P. A. Saenz SJ, Ed.Gladius, 2004.

Virgen de la Ternura por Elena Storni.

Tomado del Blog del Taller de Iconografía San Nicolás, que recomendamos visitar.

16 de febrero de 2011

PELÍCULA EXCEPCIONAL COMENTARIOS ELEISON 187 (12-I-2011) por Mons. Williamson




por S.E.R. Mons Richard Williamson



Tomado de Videoteca Reduco


s fácil ver cómo la película francesa recientemente estrenada titulada "De Dioses y Hombres", ganó el mayor premio en el prestigioso Festival de Cine de Cannes en Francia el año pasado. Esta recrea eventos reales de 1996, los últimos meses en la vida de un monasterio Cistercense en la Argelia post-colonial, en donde los últimos ocho monjes fueron finalmente sacados y matados por asesinos desconocidos. La película está bellamente dirigida, actuada y fotografiada. De interés particular para los Católicos familiarizados con la Tradición será la religión de la misma y - desde un punto de vista religioso - la política.

Tal vez lo más notable de todo es el verdadero sentido de religión de la película, dado que se representa la religión Conciliar. Doctrinalmente, existen por ejemplo momentos ecuménicos de excesivo respeto hacia el Corán. Litúrgicamente las palabras y la música entonadas en la sencilla pero noble iglesia del monasterio, compuestas por el hombre moderno, son subjetivas y sentimentales. Sin embargo las escenas que continuamente muestran a los monjes en oración son tan genuinamente religiosas que verdaderamente asombran en nuestra era secularizada. Es cuando uno dice, ¡he aquí la esencia de un monasterio!


¿Qué puede decir uno? En lo que respecta a la dirección y actuación de la película, así como los Británicos modernos pueden representar más convincentemente la era Victoriana por el simple hecho de que el Imperio Británico está suficientemente cerca en su historia para aún correr por sus venas, así los actores Franceses de esta película deben representar maravillosamente a los monjes porque el monacato Católico es una parte extremadamente importante de su herencia. Pero sobre todo, como Nuestro Señor dice (Mateo XV, 18,19), es lo que está en el corazón del hombre lo que importa. Mucho mejor que todo es el Tradicionalismo de corazón, pero esta película nos recuerda a los Tradicionalistas que el Conciliarismo de corazón puede todavía agradar a Dios mejor que la Tradición sin corazón.

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8 de febrero de 2011

Misa de San Juan de Mata










Tomado de Catholicus




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22 de enero de 2011

Arte católico






Duccio de Buoninsegna

Madonna and Child with Six Angels
1300-05
Tempera on wood, 97 x 63 cm
Galleria Nazionale dell'Umbria, Perugia





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22 de abril de 2009

Luz y devoción del beato Angélico


por Ignacio Peyró

Tomado de El Manifiesto

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erduran los trabajos de la devoción. Hoy como ayer, la divina congruencia de dorados y azules del Angélico detiene el tiempo en el tiempo para que el paseante del Prado pueda entrever el cielo como por una celosía. La Anunciación del Beato Angélico aún muestra que la aprehensión de la belleza no es materia arcana ni limitada a espíritus selectos: antes al contrario, en los aspectos de las cosas creadas brilla el signo del Creador y por eso cualquier intelecto claro será capaz de la experiencia de belleza, de ser –como el monje que se quiso llamar Juan- ‘testigo de la luz’. Si la luz divina llena los ámbitos, el color no será la apariencia huidiza de las cosas sino que será uno con la luz, sustancia del espacio.

En la Anunciación, el atenimiento a lo visible del Angélico recrea el diálogo entre la Virgen y el Arcángel como una coreografía de silencios significativos: en la loggia, la Virgen se inclina reverente ante el ángel genuflexo, en correspondencia gestual de expresión compleja –sorpresa, aceptación, humildad, acatamiento- tras la embajada angélica. María, según la tradición, rezaba con un libro de oraciones sobre el manto inconsútil, de color azul purísima. Estaba escrito: el sí es totalmente inmediato a la sorpresa. “He aquí la sierva del Señor”. El “hágase” de la Virgen, la aceptación de ojos pudorosamente inclinados, será una ostensión de la interioridad que subraya la distancia de hondura de la representación de la Virgen a la representación de una Venus susceptible de encarnar, quizá, el amor erótico, pero ni una vislumbre de su interioridad de afectos.


Tampoco será lo mismo “la Virgen de la Humildad” con el Niño que Isis con Horus. Algo tuvieron que ver en esto el alma devota del Angélico y el cristianismo que alimentó su devoción como amor excelso, a la vez total y minucioso, dotado de pureza y de tan prolija estimación en la mirada.












Como sea, el Angélico pinta los movimie
ntos del alma: el rey Mago se agacha para besar los pies del Niño, bajo un cielo nocturno de estrellas; los pretendientes rechazados amenazan con los puños a José; Simeón y el Niño se miran en el templo con la intensidad comunicativa del reconocimiento; Santo Domingo de Guzmán, arrodillado, abrazado al pie de la Cruz, se vuelve con los ojos enrojecidos al rostro del Salvador; las mujeres se asoman incrédulas al sepulcro vacío mientras el ángel indica que no está aquí,“non est hic”, sino que ha resucitado.







En el Noli
me tangere, María Magdalena extiende los brazos e inclina el cuerpo para abrazar al Resucitado, fija la mirada en el rostro del Señor. La viveza o la ilusión de la viveza, las mociones de la interioridad en la expresión, las palabras que se condensan en mirada: ahí están los dones de Fra Angélico, suma sin igual de narratividad y lirismo.








Hemos hablado del atenimiento a lo visible: en los descendimientos, el Jerusalén que aparece al fondo será la Florencia de su época. No es sólo naïveté. La anécdota tiene su calado: en realidad, el Beato Angélico ve la historia de los hombres como escenario del Gran Relato, de la historia de la salvación, en correlación perfecta con el dinamismo positivo que ve entre lo humano y lo divino. Hombre nuevo, Fra Angélico es miembro de esa Iglesia que considerará que, en ese momento de la historia, el humanismo es su papel. Jesucristo es perfecto Dios y perfecto hombre: pregonero del paraíso, Fra Angélico sabe que sólo el paraíso queda extramuros de la historia cuando el mismo Hijo de Dios se abajó a la carne. De ahí la alegría –la beatitud- en la contemplación o el dolor a la vez con emotividad y altura. Los viejos maestros, como quería Auden, supieron mejor del sufrimiento humano que los nuevos.

En el siglo XIX, Lorenzo Gelati retrata a Fra Angelico en el refectorio de Fiesole, ahí mismo recogido en meditación ante una de sus Crucifixiones, el pintor que no tomó un pincel sin antes elevar una oración, el pintor más sujeto al sentido de misión y la obediencia interior que nutren al arte. La prédica pintada de Fra Angelico discurre por un venero más profundo que el compromiso o ‘engagement’: sería risible pensar que el Angélico es cristiano de la misma manera que Sartre es existencialista. Su pintura es una vía teológica o el latido de lo revelado como pregustación de lo sublime. En realidad, el sentido de misión se impone, es superior, a cada artista.

En 2005, la exposición de Fra Angelico en el Metropolitan se llenó de artistas que volvían y volvían: eran lo más audaz y radical, lo más nihilista y transgresor de Manhattan, presos finalmente de esa belleza esmaltada del Angélico de la que guardamos algún recuerdo original o –quizá- retumba en nosotros como una promesa. Fra Angelico está siempre a una distancia sin fin de la banalidad. Tal vez esos artistas constataban que, en la apreciación del Angélico por lo bello, lo bueno y lo puro, está también el mayor de nuestros dones.


27 de febrero de 2009

Temor en el favor


uando en mis manos, Rey eterno, os miro
y la cándida víctima levanto,
de mi atrevida indignidad me espanto
y la piedad de vuestro pecho admiro.

Tal vez el alma con temor retiro,
tal vez la doy al amoroso llanto,
que arrepentido de ofenderos tanto
con ansias temo y con dolor suspiro.

Volved los ojos a mirarme humanos,
que por las sendas de mi error siniestras
me despeñaron pensamientos vanos;

no sean tantas las miserias nuestras
que a quien os tuvo en sus indignas manos
Vos le dejéis de las divinas vuestras.


26 de febrero de 2009

Rimas sacras - Soneto XLVI


o sabe qué es amor quien no te ama,
celestial hermosura, esposo bello;
tu cabeza es de oro, y tu cabello
como el cogollo que la palma enrama.

Tu boca como lirio que derrama
licor al alba; de marfil tu cuello;
tu mano el torno y en su palma el sello
que el alma por disfraz jacintos llama.

¡Ay, Dios!, ¿en qué pensé cuando, dejando
tanta belleza y las mortales viendo,
perdí lo que pudiera estar gozando?

Mas si del tiempo que perdí me ofendo,
tal prisa me daré, que una hora amando
venza los años que pasé fingiendo.



ANDREA DEL CASTAGNO
Crucifixion and Saints
1440-41
Fresco
Ospedale Santa Maria Nuova, Florence

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27 de enero de 2009

Arte católico



















Jan Van Eyck
Políptico que conforma el retablo del altar mayor de la Catedral de Gante (1425-29). A la izquierda cerrado, a la derecha abierto. Haciendo click sobre las imágenes se ven en pantalla completa.


Detalles del panel central .

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26 de julio de 2008

Tríptico



Duccio de Buoninsegna


Triptych

1305-08
Panel, 44,9 x 31,4 cm (centre); 44,8 x 16,9 cm (each wing)
Royal Collection, Windsor

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13 de julio de 2008

Duccio de Buoninsegna (ca. 1255, Siena-1319, Siena)

La famosa Maestà del Duccio fue encargada por la Catedral de Siena en 1308 y se terminó en 1311. Hoy en día la mayoría de este elaborado retablo de doble cara se encuentra en el Museo Catedralicio, pero varios de los paneles inferiores están dispersos fuera de Italia en varios museos. Es probablemente el más importante grupo pintado en Italia, y es, sin duda, de los más bellos. Comprimido dentro del marco de un retablo es el equivalente de todo un programa para la pintura al fresco de una iglesia.


El conjunto de la parte delantera del panel principal está ocupado por una escena de la Virgen y el Niño en majestad rodeado de ángeles y santos, y en el que corresponde a éste en la parte posterior hay veinte y seis escenas de la Pasión de Cristo. Originalmente había escenas de la filiales de la vida de Cristo por encima y por debajo del panel principal. Todo el trabajo es una artesanía de excelente calidad, y la exquisita coloración y flexibilidad del dibujo crean efectos de gran belleza.













Reconstrucción conjetural digitalizada de la Maestá.



(Frente)

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Cara posterior del retablo
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Si hay comentarios interesados puedo publicar detalles sobre todos los paneles.
Es el Evangelio en imágenes.
En la Luminosa Edad Media, el pueblo llano era iletrado y por eso se pintaban escenas evangélicas, que ellos reconocían por las lecturas de la Misa y por las enseñanzas de sus sacerdotes.
Recorriendo la iglesia y mirando (gozando) estas pinturas podría decirse que "leían" el Evangelio.
Tiempos bastante más civilizados que los nuestros, donde no solamente no se lee sino se niega, y el arte, en general es basura.

11 de julio de 2008

La Vírgen y el Niño



DUCCIO di Buoninsegna


Madonna and Child
1280s
Tempera on wood, 68 x 47 cm
Chiesa dei Santi Lorenzo e Ippolito, Castelfiorentino


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10 de julio de 2008

Crucifixion


DUCCIO di Buoninsegna
Crucifixion
1308-11
Tempera on wood, 100 x 76 cm
Museo dell'Opera del Duomo, Siena



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25 de junio de 2008

Non nobis Domine...

Pocas veces, en mi vida no tan larga, como sugieren mi mujer e hijos, he visto una escena tan pletórica de Catolicidad, como ésta de Henry V, dirigida y actuada por Kenneth Branagh, sobre el guión de la obra de W. Shakespeare.
La única que me gustó más, fué la escena del ¡Christus Vincit!, en El desierto de los tártaros, que desgraciadamente no puedo encontrar en ningún lado.

En ésta, luego de la abrumadora victoria de Agincourt, que se toma como comienzo del Renacimiento, y final de la Edad Media (término equívoco , si los hay), el rey inglés hace cantar a sus tropas el Non nobis Dómine, canto tradicional y propio de los Caballeros Templarios, acabados por la avaricia de un Rey Francés (Felipe el Hermoso, nieto de San Luis, en 1314).

20 de mayo de 2008

Catedral de Jaén: espíritu católico en la Arquitectura



1. La fachada principal

Descripción histórico-artística: La fachada la comenzó el arquitecto Eufrasio López en 1667. Al morir en 1684, la continuó su discípulo Blas Delgado, que la terminó en 1688. La fachada mide 33 metros de anchura por 32 de altura, sin incluir los arranques de las torres que la enmarcan y le confieren un aspecto italianizante.

Descripción religiosa: Es un gran retablo en piedra con las características del estilo barroco: multitud de imágenes (15) y decorados pétreos; monumentalidad; y efecto teatral como intento de acercar la liturgia al pueblo.

1. La Puerta del Perdón (central) se abre sólo en las solemnidades y jubileos. En el dintel aparece la Asunción de María, titular de la Catedral, devoción del rey santo a la que consagraba todas las catedrales. En el balcón central, el Santo Rostro nos recuerda la reliquia especial que custodia este templo. Desde ese balcón se bendecía a los fieles con el Santo Rostro el Viernes Santo y el día de la Asunción de María. Arriba del todo: San Fernando, el rey santo que conquistó Jaén y parte de Andalucía al poder musulmán. Además de conquistador fue auspiciador de esta Catedral al poner la sede episcopal y la capital en Jaén, en 1249.

2. La Puerta de los fieles (izquierda) está protegida por San Miguel Arcángel, jefe de los ejércitos celestiales, considerado desde antiguo el guardián por excelencia de la puerta de los santuarios, encargado de impedir la entrada al demonio. En el barroco, además, San Miguel simboliza el triunfo de la Iglesia Católica sobre sus enemigos.

3. La Puerta del Clero (derecha) que conduce a la sacristía está dedicada a Santa Catalina, patrona de la ciudad antes del descenso de la Virgen de la Capilla en 1430. Al parecer, en el tercer cerco que Fernando III realizó a la ciudad de Jaén, tomada por los árabes, cuando estaba a punto de retirarse, Santa Catalina se le apareció y lo animó a no retirarse, mostrando en prenda las llaves de la ciudad. Al día siguiente el rey Alahamar entregó la ciudad. En agradecimiento, Fernando III la nombró patrona. Según algunos investigadores, hay indicios de una devoción a esta Santa en época previa a la reconquista de la ciudad. Sta. Catalina, no obstante, es venerada por su sabiduría, su elocuencia, su fortaleza y su purísima castidad, por lo que no es difícil entender que en la edad media se la invocara como patrona del clero.

A los lados de la puerta central, entre las columnas, se encuentran las columnas de la fe, los apóstoles San Pedro y San Pablo. A los lados de San Fernando están los cuatro evangelistas, Mateo (con el ángel), Juan (con el águila), Lucas (con el toro) y Marcos (con el león). Más allá aún, se encuentra los cuatro grandes Padres de la Iglesia Occidental: San Ambrosio (con la iglesia en la mano), San Gregorio Magno (con la tiara papal), San Agustín obispo (con el libro de teología) y san Jerónimo, sacerdote, que tradujo la Vulgata por encargo del Papa.

El significado de la fachada es el propio del espíritu posterior al Concilio de Trento. La fachada es un símbolo de la Iglesia. Por eso cumple las cuatro notas de la Iglesia: *La Iglesia es una (la Catedral nos presenta un ejemplo de unidad en la diversidad: diferentes épocas, modelos, estilos... pero una sola Iglesia); *La Iglesia es santa (la fachada está repleta de imágenes de santos, recordando que la Iglesia está formada por pecadores, pero también abunda en personas santas y ejemplares); *La Iglesia es católica (la Iglesia de Cristo es universal e internacional: junto a santos de importancia local como San Fernando, San Miguel y Santa Catalina, aparecen los santos de importancia universal, como los evangelistas, los apóstoles, los Santos Padres latinos); * La Iglesia es apostólica (la Iglesia no es un invento de los hombres, sino que tiene su base y raíz en los apóstoles, compañeros y testigos de Jesús, y en los Evangelistas).

En resumen, el monumental retablo barroco de la fachada, esculpido en piedra, nos presenta de manera sencilla los tres fundamentos de la fe y de la Iglesia: la Sagrada Escritura (Evangelistas), la Sagrada Tradición (Santos Padres) y el Magisterio (San Pedro y San Pablo); todo ello unido a las raíces locales de la Catedral: el rey San Fernando conquistó la ciudad de Jaén con la ayuda de Santa Catalina en 1246, fundó la Catedral en 1249 y la dedicó a la Asunción de María.