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Fragmento de Notre charge apostolique. S.S San Pío X (1910)
"No, Venerables Hermanos -preciso es reconocerlo enérgicamente en estos tiempos de anarquía social e intelectual en que todos sientan plaza de doctores y legisladores-, no se edificará la ciudad de modo distinto de como Dios la edificó; no se edificará la ciudad si la Iglesia no pone los cimientos y dirige los trabajos; no, la civilización no está por inventar ni la "ciudad" nueva por edificarse en las nubes. Ha existido y existe; es la civilización cristiana, es la "ciudad" católica. No se trata más que de establecerla y restaurarla sin cesar sobre sus fundamentos naturales y divinos contra los ataques, siempre renovados, de la utopía malsana, de la rebeldía y de la impiedad: Omnia instaurare in Christo."

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4 de octubre de 2009

La hora de la elección


por Eulogio López


Tomado de Hispanidad




oco antes de morir, Chesterton cayó en estado de semiconsciencia, y su esposa Frances y su secretaria y amanuense, Dorothy Collins, le oyeron exclamar en un susurro: “La cuestión está ahora harto clara. Todo está entre la luz y las tinieblas y cada cuál debe escoger su bando”. Para algunos biógrafos, Chesterton hablaba de su muerte, pero el rey de las paradojas odiaba las paradojas inútiles, aquéllas que son meros juegos de palabras, del mismo modo que el buen humorista aborrece a quien pretende convertirlo todo en un chiste.

Algunos biógrafos consideran que son las palabras de un moribundo que afronta la decisión final, el acto más importante de la vida, la muerte, que, a su vez, decide todo lo demás. Otros, y me apunto al segundo equipo, aseguran que no habla el agónico sino el ensayista, el hombre que había puesto el broche a la modernidad. En plata, que GKC no estaba hablando de sí mismo sino de la humanidad. Es como si hubiera dicho: Por encima de toda la confusión reinante, ya está todo dicho, todo debatido, es la hora de elegir. Y la elección, disfrazada de mil nombres, es la misma de siempre: con Cristo o contra Cristo. Hay una tercera, la peor de todas: al margen de Cristo.

La gran trampa del materialismo práctico en el que se desenvuelven nuestras vidas consiste en creer que la realización de una vida depende de sus conclusiones intelectuales. “Somos lo que pensamos”, asegura el mundo, no sin cierta razón, si nos referimos a un ser racional, Pero recuerde que vivimos en la era de la incoherencia y si no vives como piensas acabas pensando como vives.

No, no somos lo que pensamos sino lo que amamos y odiamos. Las convicciones ayudan pero no definen, porque hay que serles fieles.

En este punto, conviene recordar que cristiano no es aquel que cree en Cristo sino aquel que ama a Cristo. Y sí, ya hemos discutido todo lo discutible. Ahora cada uno debe elegir entre la luz y las tinieblas. Y la elección no admite demora.

5 de septiembre de 2009

Podrían convencer a alguien


por Eulogio López



Tomado de Hispanidad








a hace dos años que se presentaron estos dos textos, pero hoy son más actuales que ayer. Por una parte, el informa de The Economist, baluarte del Nuevo Orden Mundial (NOM), ya saben capitalismo y aborto, abortalismo.

Un prodigio de la lógica: la Santa Sede no sólo debe ser expulsada de la Naciones Unidas sino que no debe contar con servicio diplomático. Porque claro, sí cuenta con voz, aunque no tenga voto, se la podría oír y podría escuchar a alguien; porque si cuenta con influencia, aunque no tenga poder, podría convencer a alguien; porque si cuenta con diplomáticos, aunque no cuente con Ejército, aunque no logre vencer podría convencer.

Al final, y como comenta Avvenire, a la Iglesia se le acusa de tener demasiada influencia, aún reconociendo que no tiene ningún poder, por eso se le pretende arrebatar el derecho de hablar, no sea que vaya a convencer a alguien por medios pacíficos.

Insisto en que la cristofobia avanza y que ahora ya no se trata de expulsar a la Iglesia, sino de criminalizarla, por la misma sencilla razón que no se trata de destruir a la Iglesia sino de conquistarla. No, ya no se trata de pedir que la ONU expulse a la Santa Sede sino de criminalizar a la Iglesia. Insisto en que la manera más sencilla será llevar al Vaticano -como Iglesia, no como Estado, claro- ante la Corte Penal Internacional para acusarle de homofobia, por ejemplo, o de atentar contra esos derechos reproductivos, sacrosantos derechos de las nuevas amantis religiosas que no se cargan al padre sino a las crías. Sentar a la Iglesia en el banquillo será un acontecimiento planetario que la prensa progresista celebrará con alborozo. Mucho más eficaz que quemar conventos, oiga usted.


6 de junio de 2009

Valores invertidos




por Eulogio López


Visto y tomado de Hispanidad






na moda, absolutamente liberticida, que se extiende por el mundo, similar a la nueva normativa del inefable Lula da Silva -otro peligro para la libertad en el mundo-: en Brasil se podrá denunciar a quien se atreva a expresar en un lugar público una opinión contra la homosexualidad. En definitiva, estamos a un paso de que la homosexualidad sea obligatoria, según el inefable axioma progresista: aborto despenalizado, aborto libre, aborto financiado, aborto obligatorio. Cambien aborto por homosexualidad y la sucesión es la misma.

Por otra parte, Obama camina hacia el gaymonio. Si no puede hacerlo es por el pequeño detalle de que al menos en ocho referendos (tres durante las últimas Presidenciales) donde la población norteamericana fue consultada al efecto -incluida la liberalísima California- concluyeron que el matrimonio es esa institución formada por un hombre y una mujer.

Lo de Brasil y Estados Unidos es lo que podríamos llamar ‘valores invertidos’, que en el Evangelio se denomina Blasfemia contra el Espíritu Santo: no se trata sólo de negar, en teoría en la práctica, lo bueno, sino de convertir lo malo en bueno y lo bueno en malo... y en perseguible.
Naturalmente, la inquisición gay se basa en un sofisma tan simple como eficaz. No se distingue entre la persona y la idea, situación o condición. En otras palabras, se entiende que atacar la homosexualidad es atacar al homosexual. Igual que decir que atacar a la pobreza es atacar al pobre o que atacar al sida es atacar al sidoso. Quien, como yo, considera que la homosexualidad es aberrante, no maltrata al homosexual sino que trata de convencerle para que abandone tan limitativa condición y se realice como persona. Pero a Lula y a Obama les encanta cualquier tipo de inversión y, de modo muy especial, los valores invertidos.

19 de mayo de 2009

Obama necesitaba ir a Notre Dame


por Eulogio López


Tomado de Hispanidad





o hay más frontera ideológica, no hay otra batalla política, que la del aborto. Y es lógico que así sea, porque, a fin de cuentas, lo que está en solfa es el derecho a la vida y sin ese derecho no existe ningún otro, porque es previo a todos los demás.

Y es que las cosas cosa nunca pasan por casualidad. En su segunda entrega sobre la pérdida de la identidad católica en las universidades con dicho nombre, Noticias Globales hace otro de sus geniales recorridos, bien documentados, que vuelen a demostrar que los actuales enemigos de la Iglesia no quieren destruirla sino conquistarla y que el Nuevo Orden Mundial siempre tiene, como primera batalla contra el Cuerpo Místico de Cristo, el aborto.

Aparece, cómo no, la Fundación Rockefeller, el primer enemigo de la vida y uno de los grandes nombres del Nuevo Orden Mundial. David Rockefeller fue el impulsor del documento inicial de la Trilateral, un repugnante documento que pretendía consagrar el capitalismo como el sistema económico a imponer -por tanto, capitalismo, no liberalismo- unido al darwinismo social: no es broma, el documento fundador de la Trilateral, que contó con la rúbrica de española de los apellidados A. Garrigues y Solana, pretendía reducir el principio de un hombre, un voto, así como otros pilares de la democracia. ¿Puede extrañarnos, pues, el hecho de que la única idea del Nuevo Orden Mundial para luchar contra la miseria consista en reducir el número de miserables, a ser posible antes de nacer que es cuando no protestan?

En este caso, el análisis de Noticias Globales se refiere a las universidades católicas, cada día menos católicas y, por ello, cada día menos universidad. Barack Obama tenía un especial empeño en ser festejado en una universidad católica, precisamente católica. Es lógico, como lo es que la punta de lanza de todos los mercaderes de la muerte, su arma más querida, sea el católico abortista, ‘pro choice’. Repito: no se trata de destruir el país enemigo, sino de conquistarlo.

Una verdadera memez, dicho sea de paso, porque harán mucho daño pero no les servirá de nada.


15 de mayo de 2009

Del lado de la vida



por Eulogio López


Tomado de Hispanidad


Ha sido dejado a los últimos modernistas proclamar una religión erótica que a la vez exalta la lujuria y prohíbe la fertilidad... los sacerdotes de Priapo y Coyto los precederán en el Reino de los Cielos... Por lo menos estaban del lado de la fecundidad, del lado de la vida”.


on palabras de Chesterton que resumen, con un siglo de adelanto, la actual situación de sexo sin concepción y concepción sin sexo.

El proyecto de ley del aborto que ha aprobado este jueves 15 el Consejo de Ministros español no aumentará mucho el número de abortos en España (por contra, la Píldora del Día Después, que es abortiva, sí). Simplemente se trata de ofrecer una coartada a la legión de mujeres -y varones- que han cometido el horror de asesinar a su propio hijo: el homicidio convertido en derecho. Lo mismo que la sonrisa, la sonrisa de la ministra de Igualdad, Bibiana Aído, convertida en mueca.

Digo que no aumentará el número de abortos en España porque ya existía el aborto libre. No olvidemos que la ley del 85 no pone límite de tiempo cuando existe peligro para la salud física o psíquica de la madre, que es nunca, pero siempre puede argüirse para librarse del paquete. No cabe duda, el Zapaterismo pasará a la historia, a la historia de la barbarie. El aznarismo, a la historia de la connivencia homicida y cobarde.

A ver si nos entendemos: el actual anteproyecto de ley, ¿amplía el aborto respecto a la norma de Felipe González de 1985? En mi opinión, no. Incluso puede plantearse lo contrario. La ley del 85 es salvaje: una mujer puede matar a su hijo el mismo día del parto si existe peligro para su salud psíquica, el gran coladero. Ahora se no dice que se eleva de 12 a 14 las semanas para le aborto libre. ¿Es así? No. Tenemos que meternos en la cabeza que la ley del 85 no permitía el aborto en las 13 primeras semanas de gestación. Ese lapso se refería al aborto por violación. Luego eran 22 semanas para la malformación del género e indefinido, sí, indefinido, en cualquier momento, cuando existiera peligro para la salud física o psíquica de la madre, supuesto bajo el que se perpetran el 97% de los 112.000 abortos actuales en España.

El cambio actual de ZP consiste en la desfachatez homicida de convertir una despenalización en un derecho, el derecho a asesinar al inocente: Durante las primeras catorce semanas de embarazo la mujer no tiene que decir por qué quiere abortar: simplemente aborta. De hecho ahora se hace así, sólo que con la estafa legal de rellenar un cuestionario donde un psicólogo ya ha firmado, al final, su decisión de que si no aborta, la mujer puede sufrir grandes depresiones.

La semejanza con el divorcio express es grande. La reforma divorcista de ZP es, al igual que el anteproyecto de ley aprobado el jueves 14 por el Gobierno, una cuestión de conciencia, de mala conciencia. Como decía la ilustrísima señora vicepresidenta, “a nadie hay que preguntarle por qué se divorcia”. Con ello se cargaba todo el derecho, porque el matrimonio religioso, civil o de hecho, al igual que la constitución de una sociedad, la firma de una hipoteca o cualquier otro acto reglamentado, es un contrato que conlleva derechos y obligaciones que no se pueden romper porque sí. Pero la ‘vice’ tiene esta mentalidad enloquecida, y el ‘presi’ aún peor. Igual con el aborto: aborto porque me da la gana. No más que antes, pero ahora no tengo que justificarme. Es mi derecho a matar a mi hijo y lo hago porque me da la real gana.

Y entonces, ¿por qué lo hacen? Pues porque, engolfados como están en el mercado de la muerte, en el odio a la humanidad y, en concreto, en la aversión a la debilidad y la inocencia, han caído de lleno en lo que el Evangelio conoce como el pecado contra el Espíritu Santo: atribuir a Dios las obras el demonio. En laico: el mundo al revés. Se trata de presentar el aborto, no como un mal necesario, sino como un bien deseable, como un derecho. Por cierto, la blasfemia contra el Espíritu Santo es el pecado que, según el Evangelio, no podrá perdonarse ni en este mundo ni en el otro. No porque Dios no quiera perdonarlo sino porque supone, no un atentado contra la moral, sino una inversión de la norma moral, donde lo bueno es malo y lo malo es bueno. Ergo, no sep puede perdonar porque los reos de esta blasfemia no piden perdón sino que exigen aplauso. Y si no piden perdón, no es posible perdonarles.

4 de mayo de 2009

El contrato de De Prada



por Eulogio López


Tomado de Hispanidad



uan Manuel de Prada es un tipo que ha vendido su alma a Dios, quizás porque el padre Eterno es de fiar, y no como el tontainas de Fausto que se la vendió al diablo, un personaje que siempre disfraza la verdad de rigor, la justicia de ley y la caridad de humanitarismo, con lo que te engaña de continuo y, encima, se las da de justo.

A cambio, la parte contratante dotó a Prada con el don del entendimiento, porque los negocios con Dios son de esta guisa. Así que don Juan Manuel estaba predestinado a hacer lo que hace, a 'realizarse' como paladín de Cristo, lo que conlleva muchas satisfacciones y alguna espina clavada en la zona de los ijares.

Obtuvo el éxito literario a los 26 años y se podía haber quedado donde habitan los grandes creadores, en el Parnaso de propiedad mediática, tierras de pensamiento débil y carácter 'snob', es decir, sin nobleza, donde se aplaude toda premisa y se prohíbe toda conclusión.

Es decir, que si De Prada se hubiera conformado con ganar un premio literario cada dos años se habría ahorrado juicios de los otros y prejuicios de los suyos. Pero no: cumplió la cláusulas del contrato firmado y se empeñó en decir cosas tales como que sin dogma no hay pensamiento o que el aborto es un crimen de lo más cobardón. Y así, se lo aseguro, no hay quien haga carrera artística.

Se metió a articulista, que es el escenario de la batalla cultural del momento. Y ahora, le ha llegado a la hora de la recopilación. Bajo el título de La Nueva Tiranía, la editorial Libros libres, la misma que reprodujo su estupenda selección de Leonardo Castellani: Cómo sobrevivir intelectualmente al siglo XXI, ha recogido sus piezas sueltas, porque sería una pena que sólo sobrevivieran, con permiso de Google, en las hemerotecas. (Por cierto no se pierdan el Credo del Incrédulo, de Castellani -página 197- que no provoca la sonrisa, sino la carcajada).

El artículo es el ensayo de hoy, es decir, el género más profundo, el más filosófico, de la misma forma que el teatro actual son las series de televisión -¡Qué horror!-. Pero escribir la historia, en especial la historia del pensamiento, en tiempo real no está al alcance de cualquiera. Los buenos artículos se distinguen de los malos en que logran sobrevivir a los achaques del tiempo, quizás porque les preocupa más contar y analizar lo que está pasando que contra lo que ha ocurrido. De Prada tiene un gran pluma, pero lo importante es que la utiliza para transmitir ideas y, sobre todo, convicciones.

Ideas como la de que la Iglesia debe ser ella única institución carente de libertad de expresión, o que vivimos tiempos de persecución, por el momento persecución educada, pero los tiempos y los progres ya se sienten lo suficientemente como para pasar al siguiente nivel, o sea, la nueva tiranía. Leía yo a Prada justo cuando nuestra inefable ministra de Igualdad, Bibiana Aído, nos sorprendía con el novedoso aforismo de que la Iglesia puede decir lo que es pecado, pero no lo que es delito. Un gran aforismo, porque, en efecto, el Estado debe decir lo que es delito, pero no lo que es pecado. Pues eso.

Los artículos de Juan Manuel cabrean, porque es uno de los pocos intelectuales que juegan en campo contrario. Recuerden que con el siglo XXI estamos llegando al final de la etapa relativista -aún en el mundo de la filosofía- y estamos entrando en el ciclo final, en la Cristofobia. Hasta ahora, había dos tipos de personas: las que creían en algo y la que no creían en nada. Para aludir a ésta últimas, De Prada echa mano -y es buena mano- de Clive Lewis en su mejor y más breve obra, aunque no la más conocida: la abolición del hombre. Pero aquel terco irlandés británico escribía su pequeña joya en la década de los años cincuenta. Entonces los modernistas todavía se empeñaban en demostrar que nada es verdad ni nada es mentira y el anticlericalismo era una excrecencia lógica de su duda y su amargura, e incluso tenían la virtud de la sinceridad: se dedicaban a incendiar iglesias, arriesgándose a la reprobación del sentido común y revolver estómagos antes que a remover conciencias.

Pero en el siglo XXI hemos cambiado todo eso: ahora es puro odio a Cristo y a sus paladines. Por eso no soportan a De Prada.

Se lo contaré de otro modo: al mundo no le importa que un escritor reconocido -o cualquier otra persona- crea en Cristo, sino que ame a Cristo. Eso es lo que realmente fastidia de los católicos: que crean en Jesús de Nazaret es una anécdota, que el amen ya resulta más molesto y si encima no tienen el recato necesario para hablar con Él y de Él sólo en la más estricta intimidad entonces empieza a resultar una inadmisible provocación. Recuerden el salmo: sólo verlo da grima.

Hay una segunda razón por la que Prada produce grima. Es lo que Juan Pablo II llamaba “el martirio del siglo XX: la coherencia”. Cuando sigues los artículos de De Prada depositados en el ABC y El Semanal pierdes la visión, la concepción, del conjunto. Cuando se reúnen en un volumen puedes juzgar si las piezas del rompecabezas encajan y forman un todo. Y esta es su gracia: que sí que encajan. Para que funcionen, libros y hombres sólo necesitan eso: coherencia. No es la documentación lo que nos otorga la certeza sobre una tesis o sobre un personaje, sino su lógica, su coherencia interna. Jaime Campmany aseguraba vivir atado a la columna, De Prada vive atado a sus convicciones, que fluyen a lo largo de los asuntos más diversos: amor, verdad, trascendencia, libertad pero, a la postre, hace, como decía santa Teresa, “libro vivo”. No nos está contando cosas: nos cuenta su vida, su amor a Dios. Y esto cuando glosa el derecho a la vida o cuando se extiende sobre la crisis económica. Es lo que bueno que tiene hablar con Dios. Que nada humano le es ajeno.

Cristo cuenta hoy con pocos amigos en la vida pública. Uno de ellos es De Prada. Es una especie de espía del Reino a quien el mundo reconoció el talento antes de conocer su móvil. Y claro, ahora, como no pueden decir que es tonto, el mundo tiene que soportarle. Y no lo lleva nada bien.

Pueden leer la Nueva Tiranía. Algunas piezas le sorprenderán, otros la asombrarán pero ninguna le dejará indiferente. Que es, mismamente, lo que ocurre con el Evangelio.

28 de abril de 2009

El mejor retrato de Hillary Clinton


por Eulogio López


Tomado de Hispanidad



¿Quiere usted conocer quién es y qué pretende Hillary Clinton (y de paso, Barack Obama, su socio en la casa Blanca)? Pasen y lean.

Y, agrego yo: tiemblen y recen. (NdE)

21 de abril de 2009

Ni ALCA ni ALBA: Hispanidad



por Eulogio López


s lo que pretendía George Bush y pretende Barack Obama: libre comercio desde Alaska a Tierra de Fuego, algo que sólo le beneficia a él, claro está.

La diferencia es que Obama tiene el apoyo del sistema mediático internacional, y ha pasado por la Cumbre de las Américas como el hombre que le tiende la mano a Fidel Castro. Pero es lo mismo ALCA: un acuerdo de libre comercio que pretende igualar los desiguales, es decir, que beneficia a Estados Unidos y Canadá y perjudica a Hispanoamérica.

El ALBA de Hugo Chávez es aún peor. Una mezcla panhispana de marxismo e indigenismo que pretende una dictadura de cleptómanos y revolucionarios liberticidas en toda la zona.

Ni ALCA de Obama ni ALBA de Chávez. La alternativa es la Hispanidad, un conjunto de países con una misma cultura donde España y Portugal sirven de enlace entre Europa, creadora del estado del Bienestar -quieren reducirse en el Viejo Continente y ampliarse en el nuevo- y que sirva de continuidad a una colonización modélica -la española y portuguesa- al menos comparada con la anglosajona en Estados Unidos, que no colonizó nada: aniquiló a los nativos y sustituyó por los colonos. Así progresaron más deprisa. Claro, es que la ingeniería social es más rápida y eficaz que la ayuda al desarrollo.


24 de marzo de 2009

Occidente se queda sin ideas frente a la crisis



por Eulogio López



tomado de Hispanidad






l fracaso de Bruselas preludia el de G-20 del 2 abril. El continente ha caído en la atonía, mientras, al otro lado del Atlántico, Obama se enloda en los niveles más altos de demagogia conocidos en Estados Unidos. Esto no es una crisis económica, es una crisis moral e intelectual que está consumiendo a Occidente.

El presidente del Gobierno español, Rodríguez Zapatero superó todos sus niveles de patetismo durante la última Cumbre comunitaria de Bruselas. Por enésima vez, los mandatarios de la Unión Europea se reunían para encontrar soluciones a la crisis. A nadie se le ocurrió nada, por lo que ZP explicó que no se trataba de poner en marcha nuevas medidas sino de “evaluar” la ya programadas. Mejor que ese examen no se realice.

A continuación, para contradecirse un poco más, solicitó un plan contra el empleo por parte de Bruselas, es decir, que le solucione su problema de paro galopante en España, mientras auguraba medidas “muy concretas” para reformar el sistema financiero internacional en la futura Cumbre del G-20 a celebrar en Londres el 2 de abril. Es decir, que no hay ninguna medida preparada, salvo la de seguir inyectando dinero público para sostener desastres privados.

En cualquier caso, a Europa no se le ocurre nada para luchar contra el desempleo. Tanto es así que sus líderes se han negado a convocar una cumbre destinada al efecto.

La verdad es que nadie sabe en qué consiste esa macro reforma del sistema financiero europeo. El paro continúa aumentando en Europa y el egoísmo ha cundido. Todo lo que se les ocurre a los Merkel, Sarkozy, Brown o Berlusconi es endeudar al Estado para taponar las vías de agua de un sistema financiero especulativo que no se sostiene, pero, eso sí, sin poner coto a la especulación ni al apalancamiento de ese mismo sistema.

Mientras, en la otra orilla del océano, Barack Obama, absolutamente superado por las circunstancias, hace lo mismo sólo que a lo grande: ni una sola medida contra la especulación y el apalancamiento. Obama ha convertido a Estados Unidos en el reino de la demagogia y está repitiendo los mismos tics de la progresía europea. Mientras la crisis avanza, Obama postula más aborto, más homosexualidad y más dinero de los contribuyentes o de la máquina de hacer dinero para sostener unos bancos, una aseguradoras y unos brokers que han provocado el desastre y que no podrá sostener. La aseguradora AIG constituye el paradigma de la política Obama: se rasga las vestiduras ante los salarios de sus directivos, que han llevado a la ruina a la compañía... pero sigue inyectando dinero publico en AIG, dinero con el que se pagan los blindajes de los especuladores.

Además, como crisis moral que es ésta que estamos viviendo, nadie, ni administradores ni administrados, está dispuesto a sacrificarse por el bien común. Por si fuera poco, los occidentales sufrimos una crisis de identidad, al haber abandonado sus principios cristianos, es decir, sus principios constitutivos como nación. La atonía reina en Europa y la demagogia en USA.

Ejemplos de lo que los líderes occidentales ni se han planteado:

1.Distinción entre mercado primario y secundario. El segundo, mucho más especulativo, debe gravarse fiscalmente con mucha más dureza. Dentro del mercado secundario, la mera compra de acciones con vistas al dividendo no se puede gravar con la misma intensidad que productos netamente especulativos, como las titulizaciones.

2.Asimismo, el capital-riesgo debe ser duramente tratado desde el punto de vista fiscal. Constituye el ejemplo típico de carcoma financiera de la empresa.

3.Debe distinguirse el impuesto de sociedades según el tamaño de las compañías, y de forma drástica.

4.No pueden admitirse los mismos tipos si se trata de poner en marcha una empresa que si se trata de comprar una ya en funcionamiento.

5.Reducir el endeudamiento y la exigencia de fondos propios sobre deuda.

6.Los tipos próximos al cero no hacen otra cosa que incentivar el endeudamiento. Su bajada debe ser pasajera. Hay que recuperar el olvidado sentido del riesgo. (Justo lo contrario de lo que se está haciendo).

7.Lo más importante: los bancos en quiebra deben quebrar. Una reiteración siempre incumplida. El Estado debe apoyar a los ahorradores, no a los inversores.

7.Medidas laborales: Suprimir todos los contratos de trabajo, pasando a todos a indefinidos y fijar de antemano los días de indemnización con un límite.

8.Bajar las cuotas sociales y en tal caso subir el IVA, algo sólo posible en este momento de deflación en todo Occidente.

9.No se trata de bajar los sueldos. Es más, es preciso subir lo salarios bajos. Eso sí, no pasa nada por trabajar más.

10.Salario mínimo internacional que no falsee la competencia global.

12.Salario maternal: cuarta pata del Estado del bienestar. El invierno demográfico de Occidente es grave.

Son medidas tan discutibles como cualquier otra, pero son medidas contra la crisis. Las resoluciones de los líderes europeos no pretenden solventar la crisis de los ciudadanos sino la crisis de los intermediarios. No es que la crisis afecte a Occidente, es que puede significar su final. Y el asunto tiene su enjundia, porque es Occidente quien ha forjado el mundo. Para evitarlo, los líderes occidentales deberían comportarse como tales. Como estadistas dedicados al bien común y no al mantenimiento de un sistema plutocrático.

23 de marzo de 2009

Esto es lo que dijo el Papa sobre el condón



por Eulogio López


Tomado de Hispanidad





Léanlo -especialmente la estupenda respuesta sobre los profilácticos- y ahora comparen todas las memeces de intelectuales y políticos, especialmente en España (José Antonio Alonso, Bernat Soria y sigan contando), Alemania, Francia, Bélgica, etc. con dichas palabras.

Y a todo esto, ¿qué es lo que ha dicho el Papa? Pues la clave de toda la cuestión... como siempre: que los seres racionales no pueden separar el sexo del amor, como hacen los animales, porque destrozan el amor y destrozan el sexo. La relación conyugal entre hombre y mujer es tan profunda, tan íntima que debe ser eternamente disfrutada eternamente soportada. Nada tiene que ver con los desahogos ni con las noches locas de nuestras adolescentes. Lo que ocurre es que hay mucho frívolo.

O como el mensaje lanzado a los africanos por un majadero en La Sexta, citado por los redactores del canal como una aportación relevante: “Hay que follar, pero con la cabeza”. Embridemos la imaginación, por favor.


Pregunta: Santidad, entre los muchos males que afligen a África, está en particular el de la difusión del Sida. La postura de la Iglesia católica sobre el modo de luchar contra él es considerada a menudo no realista ni eficaz. ¿Usted afrontará este tema, durante el viaje? Querido Santo Padre, ¿le sería posible responder en francés a esta pregunta?

Papa: Yo diría lo contrario: pienso que la realidad más eficiente, más presente en el frente de la lucha contra el Sida es precisamente la Iglesia católica, con sus movimientos, con sus diversas realidades. Pienso en la comunidad de San Egidio que hace tanto, visible e invisiblemente, en la lucha contra el Sida, en los Camilos, en todas las monjas que están a disposición de los enfermos... Diría que no se puede superar el problema del Sida sólo con eslóganes publicitarios. Si no está el alma, si no se ayuda a los africanos, no se puede solucionar este flagelo sólo distribuyendo profilácticos: al contrario, existe el riesgo de aumentar el problema. La solución puede encontrarse sólo en un doble empeño: el primero, una humanización de la sexualidad, es decir, una renovación espiritual y humano que traiga consigo una nueva forma de comportarse uno con el otro, y segundo, una verdadera amistad también y sobre todo hacia las personas que sufren, la disponibilidad incluso con sacrificios, con renuncias personales, a estar con los que sufren. Y estos son factores que ayudan y que traen progresos visibles. Por tanto, diría, esta doble fuerza nuestra de renovar al hombre interiormente, de dar fuerza espiritual y humana para un comportamiento justo hacia el propio cuerpo y hacia el prójimo, y esta capacidad de sufrir con los que sufren, de permanecer en los momentos de prueba. Me parece que ésta es la respuesta correcta, y que la Iglesia hace esto y ofrece así una contribución grandísima e importante. Agradecemos a todos los que lo hacen.

20 de marzo de 2009

Huerto de coles en la White House



por Eulogio López


Tomado de Hispanidad






o podía ser de otra forma. Tenían que llamar la atención y sus posados de madurita tractiva para las grandes revistas de la moda, así como la búsqueda de un nuevo estilo para la primera dama en sesudos periódicos progresistas, suplementos del New York Times, por ejemplo, no saciaban su sed de liberación.

Como buena feminista, Michelle Obama considera que la discreción es opresión y el afán de servicio, sumisión. Así que ya tiene la solución para seguir manteniendo el estilo Michelle: plantar un huerto en los jardines de la Casa Blanca, convertida así, supongo, en zona franca libre de impuestos para productos hortofrutícolas.

Según los corifeos del presidencial matrimonio, los Obama defienden así su derecho a una agricultura ecológica, que es como la energía renovables pero a lo bestia: con ese sistema, con la agricultura orgánica la humanidad se habría muerto de hambre, porque su rentabilidad es más bien escasa. La conclusión es obvia: si las tierras cultivables no dan para alimentar a todos, no hay que sacarle más rendimiento a las tierras o ampliar la superficie dedicada al agro: lo que hay que hacer es disminuir el número de comensales, mayormente seres humanos. Ya saben: si quieres acabar con la pandemia del hambre, no des de comer al hambriento: aniquílalo.

Por el momento, doña Michelle se confirma con un huerto de coles. Un grupo de escolares franquearán la verja de seguridad de la ‘white house’ para ayudar a plantar lechugas, tomates y pepinos. La verdad es que don Barack prefiere matarlos cuando aún son embriones -a los escolares, digo, no a las coles-, más que nada para que los prestigiosos científicos puedan investigar enfermedades incurables que, como su mismo nombre indica, son aquéllas que no han logrado curar con embrión alguno.

En cualquier caso, prosigue el alegato del nuevo presidente norteamericano y de su esposa a favor de la vida vegetal y animal. Noble objetivo que siempre choca con el problema de una de las especies animales, la racional, empeñada en subyugar a las otras, incluida la ingesta de las coles de doña Michelle. Y claro, eso no puede ser.

El huerto de coles llega después de la firma de protocolo ONU sobre no discriminación de los homosexuales, otra forma de reducir el número de hambrientos en el mundo. Es su primer paso hacia el gaymonio, que Obama, siempre pendiente del bienestar de El País, variable, a su vez, siempre ligada su permanencia en la Casa Blanca por muchos años, considera un objetivo paulatino, quizás porque ocho Estados norteamericanos votaron negativamente el homomonio y no conviene encabronarles más de la cuenta. Pero no renunciamos a nuestro objetivo final: si todos se volvieran gays, en una generación se acaba el problema del hambre en el mundo.

Piano piano. Por ahora contamos con el huerto de coles.

18 de marzo de 2009

Con todo respeto, Monseñores: yo disiento


por Eulogio López



Tomado de Hispanidad






ecoge Zenit el documento final sobre la crisis económica de la CELAM -obispos iberoamericanos-, reunidos en el Vaticano, me ha llenado de estupor. No por lo que dice, sino por cómo lo dice.

Con todo respeto, monseñores: el texto está redactado en lenguaje ‘new age’, en el idioma de lo políticamente correcto. En mi opinión en el lenguaje de la tristeza. El mismo Al Gore lo firmaría.

¿La creación está en peligro? ¿Quién lo ha dicho? Uno diría que lo único que está en peligro es la humanidad, controlada por quienes opinan que debemos olvidarnos de los conceptos de vida y muerte. Si fuera el planeta el que peligra, sin que la libertad humana pudiera invertir la situación, estaríamos desconfiando de la Providencia, en la divina misericordia. Y entonces, ¿en qué nos diferenciaríamos del fatalismo que asola al mundo actual?

En la misma línea, ¿faltan recursos? ¿Quién lo ha dicho? El genio humano aplicado al resto de la creación divina, ha multiplicado los alimentos, la energía y las posibilidades, en lógica sintonía con el mandato de “henchid la tierra y someterla”. Ilustrísimas: ¿No se dan ustedes cuenta de que la penuria alimentaria, el cambio climático y demás tontunas no son otra cosa que patrañas inventadas por los poderosos del mundo, por el Nuevo Orden Mundial, para reducir el “número de comensales invitados al banquete de la vida” (Pablo VI). El hambre y la miseria no son consecuencia de la penuria sino del egoísmo y de una injusta distribución de una riqueza... creciente.

El relativismo de la New Age no sólo desconfía de Cristo sino que, como no podía ser de otra forma, miente. Las crisis económicas de la modernidad, desde el siglo XIX al XXI, han tenido su origen en los excedentes de bienes, servicios y, últimamente, información, que provocan importantes desigualdades. Nuestro problema es moral, no económico, el problema no es que nos falta, es que nos sobra.

¿Crisis de energía? Claro, porque la energía de hidrógeno -en su integridad- multiplicará exponencialmente la capacidad energética de la humanidad como ya lo ha hecho la fisión nuclear. Como siempre, el problema consiste en que el fuerte no se aproveche del débil. ¿Por qué apostamos desde Hispanidad por la energía nuclear, por la presente y por la futura? Por dos razones: es casi inagotable y es la energía de los pobres.

¿Crisis financiera? Pero monseñores, por favor: si la crisis actual proviene del océano de liquidez que hemos creado, con unos mercados bursátiles que se han convertido en verdaderos parásitos de la economía. La crisis ha sido provocada por un proceso de especulación financiera sin freno que ha convertido el dinero en un fin, cuando es un medio para producir bienes. Pero, en cualquier caso, ha sido la abundancia, la multiplicación de los activos financieros -la exuberancia irracional de los mercados, en lamentable ironía de don Alan Greenspan- la que ha provocado la crisis, la creación de dinero innecesario sostenido por dinero innecesario y por un nuevo tipo de avaro que no desea ni tan siquiera bienes: sólo el poder que produce una cuenta corriente -es decir, un apunte contable- con muchos más ceros que el vecino. Los mercados financieros especulativos: eso sí es una estructura de pecado, pero no por liberal sino por capitalista.

Que no, que no es una crisis de carestía sino de sobreabundancia... y de egoísmo en la sobreabundancia. El análisis económico telúrico quédese para descreídos y un pelín desesperados, para aquellos que piden protección pública porque no saben pedir justicia. Es buena la protección pública, pero sólo cuando falta la propiedad privada del hombre libre.

Qué distinto me suena el redactado de este documento a los de León XIII, inventor de la Doctrina Social de la Iglesia cuando amanecía el siglo XX. ¿Recuerdan? Cuando aún se engrasaban los mecanismos productivos y no se habían inventado las prestaciones públicas ni el Estado del Bienestar: “Tantos miembros de la clase trabajadora como fuera posible deberían hacerse propietarios”. Viva la propiedad privada pequeña (y directa, no delegada, como ocurre en el capitalismo financiero que hoy padecemos). Y sí, eminencias, el bien común es la suma de los bienes individuales, de la misma manera que una sociedad moralmente sana es aquella en que cada uno de sus individuos, los únicos que tienen alma, está moralmente sana. Es decir, alegre.

No, la creación no está en peligro, entre otras cosas porque el hombre no tiene poder suficiente para hacerla peligrar -aunque algunos lo intenten con muy mala leche-. Lo único que está en peligro es el alma humana. Sólo el alma humana. Por lo demás, todo marcha estupendamente.

7 de marzo de 2009

Vuelve Pemán



por Eulogio López


Tomado de Hispanidad



dmiro la musicalidad de Lorca, la sensatez de Antonio Machado, el alma de Unamuno o el buen hacer periodístico de Ortega pero al único escritor español del siglo XX al que atribuyo la condición del clásico es a José María Pemán.

Clásico por completo, que brilla en poesía, drama, comedia, novela y ensayo, todo a un tiempo. Anclaba su instrucción en su fe, único camino para que el intelectual y el guionista den en sabio. Un personaje que lo mismo hilvana las poesías de la pasión, “El Divino Impaciente”, “Los tres etcéteras de don Simón”, “De Madrid a Oviedo pasando por las Azores” o esa joya desconocida por mí y que acaba de editar Homo Legens: La historia de España contada con sencillez, una de esa joyas que hace exclamar el lector: “Ahora lo entiendo”.
Lo de sencillez es, también, característica del genio. Vuelvo a plasmar aquí la maravillosa lección que me dio un gran maestro ya desaparecido: el historiador Gonzalo Redondo, una simple ecuación que ha constituido uno de los puntales de mi anárquica formación intelectual desde los tiempos universitarios: sencillo es lo contrario de complicado, simple, de complejo. La sencilla historia de Pemán es justamente eso: sencilla y compleja, ni simple ni complicada. Por lo demás, leyendo a Pemán uno no sólo se entera de la Historia de España, es decir, del significado de los hechos, sino que descubre que el rigor no consiste en la profusión de datos, sino en la claridad de las ideas. Cuando Giovanni Guareschi aseguraba que la excesiva cultura conduce a la ignorancia quería decir que la saturación informativa inhabilita para pensar.
Que estoy encantado. Pocas veces había disfrutado tanto con un libro de historia de España. ¿Qué es España? España es fe cristiana y defensa de esa fe. Paró al Islam que venía de África durante ocho siglos y le paró los pies al turco en un día, al lado del Golfo de De Corinto, en Lepanto, a través de “un hombre llamado Juan”. Las armas españolas pararon la segunda gran herejía que vieron los tiempos -sí, la primera es el gnosticismo, también reverdecido en el siglo XXI -en forma de ‘new age’-, con el amigo Lutero padre del relativismo actual. Finalmente, de la misma forma que Polonia detuvo en el Vístula el Ejército Rojo -dispuesto a esclavizar a Europa, España tuvo que luchar por su supervivencia cristiana frente a la revolución marxista, durante la II República.
¿Qué le pasa a la España de hoy, perdida en querellas intestinas, relativamente progre y absolutamente relativista? Pues que ha olvidado su identidad, que no es otra que su fe cristiana. Es una España suicida, que ha renunciado a sus raíces y, por tanto, no sabe quién es. Los pobres oligofrénicos que sufren crisis de identidad no atraen a nadie. Por eso, nuestros inmigrantes no quieren ser españoles. ¿Cómo puede atraer un país que reniega de sí mismo?

26 de febrero de 2009

Lobitos en Alaska, demagogos en Washington



Por Eulogio López


Tomado de Hispanidad




l presidente norteamericano Barack Obama ya no parece un progresista: simplemente un demagogo. Eso sí, un demagogo chulesco.

Su primer discurso ante el Congreso no aportó ni una sola idea pero, eso sí, enardeció a los presentes hablando de tú a tú a cada norteamericano y prometiendo el renacimiento de América para una fecha no especificada pero seguramente próxima.

Cada pausa enfática, la cla situada justo detrás, el vicepresidente Baden y la presidenta del Congreso, insigne millonaria por el derecho a decidir, Nancy Pelosi, competían por ver quién era el primero en saltar de la silla, como con un resorte ubicado en salva sea la parte, para aplaudir con más entusiasmo.

Minutos antes, Obama había besado a su secretaria de Estado con el mismo entusiasmo que lo haría con un alacrán. Sencillamente chulesco.

Y demagogo, es decir, mentiroso. El grueso del dinero de su plan económico va a ir a sanear bancos, en mayor aportación que George Bush. Para educación y sanidad quedan minucias, así como para reducir la fiscalidad de la gente. Estamos ante un progre especulador.

Un progre que acabará destrozado a los Estados Unidos convirtiéndolos a la progresía. Durante la pasada ceremonia de entrega de los Oscar, la actriz Ashley Judd aseguraba que había que parar a Sarah Palin, quien fomenta la caza del lobo en Alaska. Pobres lobitos. Es la misma actriz majadera partidaria del aborto, porque a los bebés sí se les puede aniquilar, a los lobitos no.

A nada teme más el progre que a un hombre, o una mujer, coherentes con sus principios. Palin lo es y por ello, a pesar de haber perdido las elecciones, a pesar de estar recluida cerca del Polo Norte, Obama no la soporta y lanza contra ella toda la flota mediática y la estulticia de Hollywood, que no es poca.

Con los lobos de Alaska y las barbaridades de Obama en Washington, los antigringos están de enhorabuena. Obama conseguirá que su decadencia resulte aún más acelerada que la de Europa. Su demagogia es capaz de eso y de mucho más.



28 de enero de 2009

Obama acelera: más ecologismo y menos partos



por Eulogio López


Tomado de Hispanidad



l nuevo emperador del mundo es un fiel partidario del principio de que para acabar con el hambre no hay nada mejor que reducir el número de hambrientos, a ser posible antes de que nazcan. De igual forma, lo mejor es recurrir a las energías eólica, solar y a la biomasa. Ahora bien, si la gente se pone a procrear a lo bestia, no hay política energética que resulte, porque a más gente, más consumo de energía. Y claro, así no puede ser.

Es cierto que lo verde -especialmente la solar- nos sale mucho más cara que lo nuclear, y es cierto que la energía del átomo abre las puertas a la energía de hidrógeno, que seguramente será la definitiva. Y también lo es que la nuclear en nada contribuye al calentamiento global. Por último, también lo es que con la energía verde todos los pobres financian a través del Estado a los ricos que se forran con ella, mientras que la energía nuclear es la energía de los pobres. Pero ninguno de estos lamentables argumentos, escúchenme, nada, hará cambiar de opinión a este titán de la naturaleza que es Barack Obama. Nada de nucleares: más energía verde y menos parir. Ésa es la regla. ¡Es un monstruo mi Barack!

21 de enero de 2009

Obama, príncipe de la paz


por Eulogio López

Tomado de Hispanidad

Más sincretismo. Barack Obama en su discurso de toma de posesión del cargo de presidente de los Estados Unidos: “Somos una nación de cristianos, judíos, musulmanes, hindúes y no creyentes”.


o hombre no, ni de broma: EEUU es nación cristiana porque cristianos han sido los principios que la han creado, entre ellos, el primero de todos: que el hombre es sagrado por ser hijo de Dios. Otra cosa es que, naturalmente, no sólo hay que permitir, sino abrir los brazos, a judíos, musulmanes, hindúes y ateos varios, precisamente en nombre del primer precepto cristiano: el amor. Y todo ello sólo tendrá un límite: el mencionado principio primero de la sacralidad de la persona. Quien predique -no si atentan, porque fallos los cometemos todos- contra ese principio, por ejemplo en nombre del hinduismo o del Islam, debe ser excluido.

Una vez más, Obama, un retórico, que no un dialéctico, ferozmente vacuo, confunde tolerancia y respeto. El respeto consiste en analizar los argumentos del contrario e incluso aceptarlos cuando son ciertos; la tolerancia se conforma con el compromiso de no arrearle al judío, al musulmán, al hindú o al agnóstico porque no merece la pena pegarse por idea alguna, dado que todas valen lo mismo y ninguna vale nada. De la tolerancia nace el sincretismo zapatista, obamista y preferentemente ‘bobista’: nada importa nada, así que recluyamos credos, filosofías y cosmovisiones en el interior de la conciencia. De tan necia postura han surgido todas las guerras de religión, es decir todas las guerras que en el mundo han sido. Con ese plan de vida -se lo aseguro- no se vive, tan sólo se sobrevive, pero es lo máximo que ha conseguido la generación progre que controla el discurso cultural imperante.

Asegura El País que con Obama comienza una nueva era: ¡Anda ya! Es la vieja era progre llevada a su consumación, a su más triste consumación. Porque el progre, es decir, el hombre sin otro principio que la ausencia de principios, sin otro dogma que la negación de todo dogma el hombre para el que, como decía Caro Baroja, “lo que importa es el precio de la cebada a mediados del siglo XVII”, considera que todo aquel que crea en algo es un fanático. Sí, así lo cree el nuevo “imperator” de Washington. Se lo explico en palabras de Chesterton: “La verdadera libertad consiste en ser capaz de imaginarse al enemigo. El hombre libre no es aquel que piensa que todas las opiniones son igualmente verdaderas o falsas (tal es la mejor definición del fenómeno conocido como ‘pensamiento débil’), pues eso no es libertad, sino debilidad mental. El hombre libre es aquel que ve los errores con la misma claridad que la verdad”.

Palabras que vienen al pelo del primer discurso de Obama como presidente de los Estados Unidos, y que se complementan con otra frase del genial británico, asimismo pronunciada hace un siglo: “Tener la mente abierta es como tener la boca abierta: un síntoma de estupidez”.

Obama es la culminación de la modernidad, que puede resumirse así:

1. Odio al ser humano, a quien se contempla como una lamentable molestia que hay que cuidar y alimentar, de la que hay que ocuparse de continuo. Por tanto, aborto, antinatalismo, con la promoción entusiasta de la homosexualidad y desprecio por el débil, entendido como aquel que no produce lo que consume. En resumen, Obama es aborto, homomonio y eutanasia.

2. Pensamiento débil, relativista: nada es verdad ni nada es mentira, todo depende del color del cristal con que se mira.

3. Tolerancia: estamos dispuestos a creer en todo, también en una contradicción, por la sencilla razón de que no creemos en nada. De ahí, que el fruto lógico de dicha corriente de no pensamiento sea el sincretismo, disfrazado de religión laica universal, un credo poco numinoso y muy legalista.

4. Deificación del hombre: de los que hayan logrado sobrevivir, claro está, a la gran matanza del inicio de la vida -antes de nacer- y del abandono durante la última etapa -por senilidad improductiva o mero decaimiento físico-.

5. Otra de las notas distintivas de la modernidad, por tanto de Obama, podría resumirse así: lo grande es hermoso y poderoso. La modernidad progresista es calvinista: sometimiento de lo pequeño a lo grande, del individuo, las familias y la microempresa, al Estado o a la multinacional y, sobre todo, a los mercados. Es el imperio de lo grande sobre lo pequeño, del fuerte sobre el débil, de la tenaza contra la propiedad individual, proceso que comenzó con la tontuna de las economías de escala y las masas críticas, tan queridas de todo tipo de depredador, sea público o privado. En otras palabras, al modernismo progre le encanta tanto el Estado fuerte -naturalmente muy solidario- como las mercados y multinacionales fuertes -naturalmente con responsabilidad social corporativa-. Un estado y unos mercados y grandes empresas dedicados, preferentemente, a expoliar al individuo y expropiarle su propiedad que, en el mejor de los casos, termina siendo propiedad delegada y gestionada por políticos (contribuyentes) y por intermediarios financieros (accionistas y fondistas). La modernidad atenta contra el derecho a la propiedad privada y se ha convertido en una gigantesca expropiación global de bienes, por tanto, el enemigo número 1 de la justicia social (y si no, pregunten en Hacienda o en Banco Banif).

Este es Obama, presentado ante el mundo como el Príncipe de la Paz. Es lógico, si aceptas el aborregamiento de los cinco puntos precitados, habrá paz en el mundo. Primero, la paz de las tiranías, más tarde, la paz de los cementerios.

Mientras tanto, disfrutemos del histórico momento.


20 de enero de 2009

Obama: el colofón lógico de la modernidad


por Eulogio López

Tomado de Hispanidad

No se debe decir aquello lo que la gente no está dispuesto a creer, aunque sea cierto”.


hora mismo, no se debe emitir ni la más leve critica hacia Barack Obama, porque las multitudes pueden revolverse, rabiosas, con lo que peligraría tu integridad física. Y sin embargo...

Toda la parafernalia de la larguísima, interminable, toma de posesión de Obama como nuevo presidente de los Estados Unidos está resultando un canto a la egolatría. Hasta un obispo ha llegado a recordar que si Estados Unidos tiene un presidente negro la Iglesia ya está preparada para un Papa negro. La verdad es que la Iglesia siempre ha estado preparada para un Papa negro, cobrizo o mayo, considerando que el primer papa fue un pescador bastante obtuso de Galilea, una región con no mucho predicamento inserta en un pueblo de tercera división dentro del Impero Romano. Lo malo es que para nuestro buen obispo, su condición de miembro de la raza negra era más importante que su pertenencia al Cuerpo Místico. Es una cuestión de prioridades.

Ya he escrito que Obama tiene todo el aspecto de ser un bluf. Primero por su “sincretismo”, una de las marcas más lucidas del Anticristo, sea persona, institución, doctrina corriente. La religión universal, el todas los credos y culturas son iguales y lo único que importa es la tolerancia entre los mismos, a, uno de los mensajes favoritos de Obama, abre las puertas, de par en par, a la tiranía.

La segunda característica de la ceremonia de toma de posesión y del propio Obama, es el endiosamiento del líder. Aclamado por propios y extraños, nos encontramos ante el peor tipo de liderazgo: el liderazgo del vacío. Fue el primer concepto que empleo Sarah Palin para definir al entonces candidato democrática. Obama enardece a las multitudes sin decir absolutamente nada, salvo cuando se trata de decir barbaridades como la generalización del aborto o del homomonio, que es en lo único en lo que concreta. El resto es ambigüedad y equívoco:

Podemos”. ¿Podemos qué? “Cambio” ¿En qué? ¿Hacia qué? “Somos uno” ¿Quiénes? ¿Con quién? ¿Para qué? “Os llevo conmigo a Washington”: ¿En el tren de Lincoln?

El entusiasmo aún durará, luego vendrá la desilusión, pero El Nuevo Orden Mundial (NOM) que al fin ha encontrado a su líder, le mantendrá en la cima el mayor tiempo posible. Quien se atreva a criticarle será masacrado o condenado al silencio -que es lo mismo- y quien se atreva a pedirle cuentas será acusado de crímenes inconfesables. Hasta su caída.

Obama es un charlatán, como afirma nuestra comunicante, pero es algo más que eso: es el futuro más granado de 200 años de modernidad, el resultado lógico de cuatro décadas de pensamiento débil, de premisas que no concluyen y de entusiasmo que no sacia y de esperanzas rotas.

Pura alegría.

7 de enero de 2009

Otra vez la objeción




por Eulogio López



Tomado de Hispanidad





ill Clinton se despidió de la Casa Blanca firmando indultos para sus cuñados, financiadores y aborteros; George Bush se va a despedir con unos horrorosos planes de rescate de los ricos con dinero de todos los contribuyentes (ricos y pobres), pero también con una nueva normativa (o al menos con una reordenación de la actual) sobre la objeción de conciencia en el derecho a la vida, especialmente entre los profesionales de la sanidad.

A lo mejor conviene recordar que los que pretende Bush es, en pocas palabras, que médicos y enfermeras no estén obligados a perpetrar abortos si eso atenta contra su conciencia. Pero lean el documentado informe de Noticias Globales sobre el caso: Barack Obama, la multimillonaria Hillary Clinton y la neocatólica -es decir, católica, abortera y multimillonaria- Nancy Pelosi se muestran favorables a obligar a todo sanitario a perpetrar abortos.

Insisto, sin derecho a la objeción de conciencia simplemente no hay libertad de conciencia -que algunos prefieren llamar libertad de pensamiento-, por tanto, no existe libertad ni existe democracia. Digámoslo una vez más: la objeción de conciencia no es un derecho, es cualquier derecho en su punto de prueba.

Si a un médico se le obliga a perpetrar abortos, entonces simplemente hemos entrado en una tiranía.


19 de diciembre de 2008

Salvemos a los homosexuales, que no a la homosexualidad


istórico momento, oiga usted: la Asamblea General de Naciones Unidas reunidas en solemne sesión, el jueves 18 de diciembre de 2008, consigue unir a 66 países para “despenalizar la homosexualidad”.

Hispanidad, viernes, 19 de diciembre de 2008

Lágrimas de emoción resbala por mis ojos. ¿Para qué ocultarlo? Este viejo corazón no puede resistir tantas emociones.

Lo malo de la sociedad progre en la que vivimos es que, al no aceptar la verdad objetiva -ni la moral objetiva que de ellas se deriva- se ven obligados a recurrir a la ley lo que les hace la vida muy burocrática, muy complicada, además de confundir las churras con las merinas.

Porque no todo lo que es inmoral es ilegal. Por ejemplo, pagar el salario mínimo por una jornada laboral de 40 horas no es ilegal, pero es inmoral. El adulterio es cosa fea y moralmente repugnante pero no debe ser penado con una estancia en prisión.

Además, el lobby gay con su habitual estilo claro, conciso, transparente, inequívoco, confunde la condena moral de la homosexualidad con la condena legal del homosexual, que es cosa distinta. No sé si lo hacen interesadamente, pero percibo una cierta obsesión en tergiversar al adversario. Porque, naturalmente, estar contra la homosexualidad no consiste en perseguir al -eso no lo hace la Iglesia, sino el Estado, no la norma moral, sino la norma legal- homosexual, de la misma forma que perseguir la pobreza no es perseguir al pobre o combatir el sida consiste en combatir al sidoso.

Sí, sé que el problema consiste en que la ley se utiliza como referencia moral, pero es porque conservamos la referencia legal -siempre coercitiva- y hemos perdido el referente moral, pero no es culpa del referente, sino de nosotros, los progres del siglo XXI.

Este es el problema de la resolución ONU, que muchos extraen la sigue conclusión: si la homosexualidad se despenaliza es porque la homosexualidad es buena, Y no, no lo es.

Y esto es bello e instructivo. Lo terrible es que hay que explicarlo.

15 de diciembre de 2008

El enemigo de Occidente



por Eulogio López

Tomado de Hispanidad




ecién termino “Contra Occidente”, el último libro de Gustavo de Arístegui, diplomático, director general del Ministerio del Interior con Jaime Mayor Oreja y hoy en el Congreso, relegado en su anterior función de jefe de Exteriores porque se atrevió a aconsejar que, por el bien del Partido Popular, alguien debiera haber competido con Mariano Rajoy en el Congreso del pasado mes de junio.

Me encantó “El islamismo contra el Islam” aún más que “La Yihad en España”, por la que fue amenazado por fundamentalistas islámicos.
He disfrutado con el recorrido por los tiranos que Arístegui denuncia en la obra. Los identifica y define, que es más difícil, a casi todos: indigenistas, leninistas, fundamentalistas islámicos y populistas varios. Jefes de Estado y de Gobierno, opositores y líderes guerrilleros. Intelectuales y líderes de opinión. Se echa de menos una mirada un punto más airada hacia el Gobierno chino, la mayor tiranía del mundo con la que tan permisivos nos mostramos pero, en su conjunto, el elenco de enemigos de Occidente, sus raíces y sus métodos están perfectamente diseñados, con ese amor por las cosas bien hechas que caracteriza la autor.
Ahora bien, haber disfrutado un libro y haber aprendido con él no significa aceptar con su tesis, esa que, por lo general, puede resumirse en un párrafo. El resto es mera demostración de dicha tesis.
No Gustavo, el enemigo de Occidente está dentro. El mundo libre no está en guerra contra con el exterior: es guerra civil. Ningún tirano podría ni soñar poner contra las cuerdas a la Civilización occidental si ésta se mantuviera leal a sus raíces cristianas, esas raíces que dictaminan que la persona es sagrada, y que el hombre antecede a la humanidad. Por lo demás ninguno de esos tiranos de la tanqueta o de la pluma, tiene, ni de lejos, el peso necesario para poner en un brete al Occidente cristiano.
Esa es toda la ideología cristiana creadora de Europa y América: Jerusalén, Atenas y Roma, pero por ese orden. La persona es inviolable porque es hija de Dios.
Esta estupenda realización humana que llamamos Occidente, empezó a torcerse mucho antes de la llegada de los totalitarismos, que ya sólo siguen algunos pirados tipo Chávez (he dicho Chávez, no Chaves), sino con la Revolución Francesa, que deificó al hombre, líderes occidentales como Zapatero -pero también Rajoy, Gustavo- se quedaron ahí: “Cuanto más pienso en ello, más me doy cuenta de que el verdadero Dios es el hombre”, exhaló el actual presidente del muy occidental Gobierno de España.
Y claro, cambiar una paternidad por un contrato, es el gran juego de la modernidad, una monumental estafa para la humanidad. Y mientras el sentido cristiano prevaleció a pesar de los pesares, por ejemplo en 1948, aún se escribieron páginas gloriosas, como la Carta de los Derechos del Hombre, pero enseguida han llegado los liberticidas con una doble intención: rubricar el texto para, a renglón seguido, pervertirlo. Por ejemplo, el lobby feminista. Criado en Occidente, constituye hoy un enemigo mucho más peligroso los derechos humanos que Fidel Castro. El tiranuelo de La Habana no engaña a nadie, y no hay que temer a quien no puede engañar. Pero nuestro lobby feminista, occidental, predica los derechos reproductivos y la ideología de género, homicida y liberticida a partes iguales, y lo consideramos una creación propia. Eso sí es peligroso, es la corrosiva quinta columna.
El problema de prescindir de Dios no es religioso, Gustavo, es político. Porque si no hay paternidad, tampoco hay fraternidad. Si el hombre no es hijo d Dios, ¿por qué había de ser hermano de los hombres? ¿Por qué habría de ocuparse del más débil? Recuerda: no hay paz sin justicia, no hay justicia sin misericordia.
El enemigo, Gustavo, está dentro, y es una verdadera carcoma. Los adversarios de la libertad no están delante de ti, sino detrás, incluso a tu lado. Tampoco estoy hablando de conversión. Mi objetivo es justo el opuesto al laicismo. El laicismo pretende recluir la religión en la conciencia individual. Yo digo que si Occidente quiere sobrevivir deberá ser cristiano en público aún cuando fuera el ateo más recalcitrante del universo. La conciencia individual necesita a Cristo, pero el foro público necesita del Cristianismo, de la Iglesia.
Por lo demás, has escrito un libro que merece la pena leer. Y de lo más pertinente
.