Este blog está optimizado para una resolución de pantalla de 1152 x 864 px.

Fragmento de Notre charge apostolique. S.S San Pío X (1910)
"No, Venerables Hermanos -preciso es reconocerlo enérgicamente en estos tiempos de anarquía social e intelectual en que todos sientan plaza de doctores y legisladores-, no se edificará la ciudad de modo distinto de como Dios la edificó; no se edificará la ciudad si la Iglesia no pone los cimientos y dirige los trabajos; no, la civilización no está por inventar ni la "ciudad" nueva por edificarse en las nubes. Ha existido y existe; es la civilización cristiana, es la "ciudad" católica. No se trata más que de establecerla y restaurarla sin cesar sobre sus fundamentos naturales y divinos contra los ataques, siempre renovados, de la utopía malsana, de la rebeldía y de la impiedad: Omnia instaurare in Christo."

Mostrando entradas con la etiqueta Progresismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Progresismo. Mostrar todas las entradas

7 de marzo de 2011

La nueva religión



por el Dr. Aníbal D´Angelo Rodríguez



Tomado de El Derecho. Diario de Doctrina y Jurisprudencia.






IDEOLOGÍA Y RELIGIÓN. – OCCIDENTE Y SUS DOS RELIGIONES. – LA FE EN EL PROGRESO. – AVATARES DE LA NUEVA FE. – LA NUEVA Y LA VIEJA FE. – EL CISMA (DERECHA E IZQUIERDA, INTELECTUALES Y COMERCIANTES). – SIGLO XX. – LOS HERMANOS SEPARADOS. – LOS NUEVOS PODERES. – LA SITUACIÓN ACTUAL. – EPÍLOGO ANGUSTIADO.

Ideología y religión

os sentidos de “ideología”.

La palabra “ideología” tiene en su contra un dudoso origen y una embrollada historia.

En definitiva, quiere decir tantas cosas que termina por no decir bien ninguna. En muchos ambientes intelectuales (los que hoy predominan), se usa con el sentido que le dio MARX: un conjunto de ideas que expresan una esfera de dominación. O sea, intereses de clase revestidos de ideas para disimular su auténtica consistencia. En esta versión, la ideología es todo sistema de pensamiento que enmascara su realidad mediante un mecanismo de engaño.

En definitiva, una pantalla del poder de clase.

En los círculos de pensamiento tradicional, la ideología es algo distinto. Se trata simplemente de un sustitutivo de la religión, un conjunto sistemático de ideas que pretende cumplir el papel que estas (las religiones) tienen en la sociedad(1).

Por lo pronto, hay que hacer notar que, acotado así el significado de la palabra, hay una sola ideología: la que surgió en el siglo XVIII en Occidente y que suele identificarse con estos sinónimos que utilizaremos indistintamente en esta exposición: iluminismo, ilustración o progresismo.

La palabra “modernismo”, que también algunas veces se usa, está más bien referida a derivaciones –en el terreno literario y teológico– del fenómeno central.
...................................................................

Leer mas... (enfáticamente recomendado. Imperdible).

22 de junio de 2009

El Profeta del Leviatán





por D. Rubén Calderón Bouchet




Tomado de Mikael Nº 3
Revista del Seminario de Paraná
Tercer cuatrimestre de 1973




Tú aplastaste la cabeza, del Leviatán y
le diste en pasto a las fieras del desierto

(Salmo 74, 14)

Aquel día castigará Yahveh
con su espada dura,
grande, fuerte,
a Leviatán, serpiente huidiza, a Leviatán,
serpiente tortuosa,
y matará al dragón que hay en el mar
(Isaías 27,1)




1. LA VIDA DE TOMAS HOBBES


n 1588 Tomás Hobbes padre era vicario de Westport, pequeña iglesia contigua a Malmesbury en la cercanía de la parroquia de Charlton. Los conocimientos teológicos del vicario eran modestos; apenas si alcanzaban para leer las plegarias y enterrar con cierta dignidad a sus muertos. Su fuerte eran los juegos de cartas, y los sábados pasaba la noche en compañía de algunos parroquianos mal afamados, para dormirse los domingos mientras musitaba sus oraciones obligatorias.

"El Cuervo"

Inglaterra vivía los años gloriosos de la reina Isabel, bajo la amenaza de la Armada de Felipe II de España. La esposa del vicario Hobbes, próxima a dar a luz, oyó hablar del desembarco español como de un hecho acaecido, y del susto se adelantó en su maternidad. Nuestro Tomás Hobbes nació así, el 5 de abril de 1588, en un parto prematuro provocado por el pánico.
Tres años más tarde el vicario de Westport desapareció para siempre de su hogar a raíz de una disputa sostenida con un parroquiano. La madre y sus tres niños fueron recogidos en Malmesbury por Francisco Hobbes, hermano mayor del irresponsable.
Tomás aprendió sus primeras letras en la escuela parroquial de Westport antes de desaparecer su padre. Continuó sus estudios primarios en Malmesbury y luego inició un curso preparatorio con un profesor particular llamado Lartimer.
Lartirner conocía bien sus latines y sabía transmitir su ciencia con entusiasmo. Hobbes recordará más tarde que a los catorce años y por instigación de Lartimer, había vertido en yámbicos latinos toda la "Medea" de Eurípides. Hazaña gramatical melancólica pero reveladora de su formación paciente y minuciosa.
Gemelo del terror y amante de las elegías latinas, manifestó en su juventud tanta tristeza en sus ojos negros y bajo sus oscuros cabellos, que recibió de sus compañeros el nombre agorero de "El cuervo".
************************************

Para leer el artículo completo (recomendadísimo), haga click sobre la imagen del autor.

14 de junio de 2009

La Revolución Francesa




por el R.P. Alfredo Sáenz, S.J.



Tomado de Centro Pieper




Protagonismo de las ideas en la Revolución




o son pocos los que identifican la Revolución Francesa con el derramamiento de sangre y la guillotina. Pero eso fue lo postrero. La Revolución comenzó mucho antes, subvirtiendo primero el orden de las ideas[1].

La bibliografía que existe sobre la Revolución Francesa es inmensa. Entre nosotros, destaquemos un notable ensayo de Enrique Díaz Araujo, del que nos valdremos para desarrollar el tema[2].

Dos fueron los «ideólogos» principales que prepararon la Revolución.

Ante todo Voltaire, hombre singular, por cierto, apoltronado en un cómodo deísmo o teísmo cuya principal virtualidad consistiría en contener los posibles ímpetus del bajo pueblo por el que no ocultaba su más profundo desprecio. Su lema hasta la muerte sería: «Ecrassez l’infame» («destruid a la infame»), es decir, a la Iglesia. «Jesucristo –dirá– necesitó doce apóstoles para propagar el cristianismo. Yo voy a demostrar que basta uno solo para destruirlo». Voltaire aplicó su inteligencia práctica a la labor panfletaria. Desde su lujosa residencia de Ferney daría a luz libelo tras libelo, donde se afirmaba que la Biblia no tenía grandeza ni belleza, que el Evangelio sólo había traído desgracias a los hombres, que la Iglesia, entera y sin excepción, era corrupción o locura. Simplificación caricaturesca, incansable repetición de los mismos motivos, tales eran sus procedimientos predilectos.

Fue también el maestro de la duda y del criticismo como método de trabajo. En el artículo que escribió para la Enciclopedia bajo el título «¿Qué es la verdad?», decía: «De las cosas más seguras, la más segura es dudar». Gracias a sus vínculos con la masonería, Voltaire entró en contacto epistolar con varios soberanos de Europa, como José I de Austria, los ministros Pombal de Portugal y Aranda de España, María Teresa de Austria, y sobre todo Federico II de Prusia (al que llamó «el Salomón del Norte») y Catalina la Grande de Rusia (a la que denominó «la Semíramis del Norte»), y así contribuyó para que el antiguo despotismo se convirtiese en un «despotismo ilustrado», como comenzó a llamarse. «Era –comenta Hazard– una figura de minué: reverencia de los príncipes a los filósofos y de los filósofos a los príncipes»[3]
************************

Para leer el artículo completo haga click sobre la imagen del autor.


3 de junio de 2009

Sacramentum Caritatis: Estrategia y táctica del progresismo y la iniquidad enmascarada


por el Dr. Alberto Caturelli



esde hace mucho tiempo existe una estrategia no declarada y una táctica móvil aplicable a cada circunstancia. La estrategia, término de origen castrense, es el arte de dirigir las operaciones y se identifica con un plan inmutable que tiene también un fin inmutable. Como lo denunciaba hace un siglo San Pío X ”traman la ruina de la Iglesia, no desde fuera, sino desde dentro”; según el gran Papa Santo, el plan se aplica “a la raíz misma” de la Iglesia.


1. Estrategia y táctica del “espíritu del mundo”

La exhortación apostólica Sacramentum Caritatis fue promulgada por el Santo Padre Benedicto XVI el 22 de febrero de 2007.

Los diarios de las primeras semanas de marzo, en sus títulos y crónicas permiten identificar el “espíritu del mundo” interesado solamente en lo “sensacional” que pudiera dañar, horadar o desprestigiar a la Iglesia Católica. Al mismo tiempo es interesante analizar las reacciones de personajes de entrecasa en las que puede percibirse la interpretación sin compromiso, la sordina aplicada a toda la composición, la sordera respecto de lo “dicho”, el velamiento progresivo de lo develado. Ante el gran documento, terriblemente vinculante, algunos se desvinculan manifestando que no hay sorpresa, que era lo esperado (sobre todo de Ratzinger!), que es un intento de recuperar la tradición, que –después de todo- el documento aunque refleja el pensamiento del Papa “es el producto del trabajo en el sínodo de Obispos, que se hizo hace dos años”; que el documento, dice el titular de un diario, tiene “el sello de Ratzinger”… Pero lo mejor es un silencio que se puede “oír”.

Desde hace mucho tiempo, detrás de esta malla de innumerables hilos, existe una estrategia no declarada y una táctica móvil aplicable a cada circunstancia. La estrategia, término de origen castrense, es el arte de dirigir las operaciones y se identifica con un plan inmutable que tiene también un fin inmutable. Como lo denunciaba hace un siglo San Pío X ”traman la ruina de la Iglesia, no desde fuera, sino desde dentro”; según el gran Papa Santo, el plan se aplica “a la raíz misma” de la Iglesia (Pascendi,3). La estrategia, ciertamente diabólica, es inmutable en su propósito esencial. La táctica, compuesta de “reglas” o procedimientos que orientan las operaciones (a veces hábilmente disimuladas para lograr el fin) es cambiante, dinámica. San Pío X habla de “una táctica… insidiosa” que caracteriza a los modernistas y que consiste “en no exponer jamás sus doctrinas de un modo metódico”. El “teólogo” progresista habla por sí mismo, es “creador” y las “originalidades” doctrinarias son casi tantas como el número de “teólogos” y de “opinadores” esparcidos por todas partes.

La estrategia es siempre la misma –desde el seno de los Doce con el primer traidor- hasta el fin de los tiempos. La táctica es cambiante, “insidiosa” y así será hasta el fin de la historia.

En medio de esta “tensión” cargada de misterio, se promulga la exhortación apostólica.

2. El contenido esencial de la Sacramentum Caritatis

La primera línea del documento recuerda que la Eucaristía “es el don que Jesucristo hace de si mismo”, su “infinita humildad” y su amor también infinito porque tanto nos amó que nos hizo “el don de su cuerpo y de su sangre”; de ahí la colaboración litúrgica que nos obliga a “leer los cambios indicados por el Concilio dentro de la unidad que caracteriza el desarrollo histórico del rito mismo, sin introducir rupturas artificiosas”.

********************

Para leer el artículo completo haga click sobre la imagen del autor.


2 de junio de 2009

El comunismo en la Revolución anticristiana (7 y último)




por el R.P. Julio Meinvielle

APÉNDICE II



UBICACIÓN EXACTA DE LA DÉCADA DEL 70 EN LA REVOLUCIÓN ANTICRISTIANA





ara situar con exactitud al comunismo hay que, ubicarlo en el contexto de la Revolución anticristiana, como lo hacemos en el presente ensayo. Decimos que es la última etapa de esta Revolución, y ello exige que aclaremos varios puntos.

Sea el primero: ¿por qué nos empeñamos en sostener que es la última etapa y rechazamos la posibilidad de que sobrevenga una etapa de mayor degradación? En el comunismo, en realidad, no queda ya densidad cultural o humana sobre la cual se pueda operar una mayor degradación.

Agotado el “homo religiosus” queda la densidad cultural del “homo naturalis”: agotado el “homo naturalis”, queda la densidad del “homo animalis”; agotado el “horno animalis”, queda la densidad cultural del “homo materialis”, pero agotado éste ya no queda densidad posible.
La humanidad, dentro de las condiciones espacio-temporales de la materia, queda entonces disponible para dos variantes: la una, para una materia puramente informe y sin ninguna estructura, como podría ser la del hombre que involuciona en la selva en un estado de aislamiento y soledad que no alcanza la vida de la tribu. Pero, dado el crecimiento vegetativo la humanidad no creemos esta hipótesis posible. Menos posible aún la involución a un estado anárquico y selvático de las muchedumbres que habitan en los grandes centros de la población del mundo. Por eso no vemos viable sino la otra variante, la de que el “homo materialis” constituido en muchedumbre reciba por el rigor de la fuerza una estructura artificial que lo reconduzca a un mecanismo que provea sus necesidades elementales de comer, crecer, divertirse y morir.

Dadas las condiciones de densidad de población y del grado de “civilización” que ha alcanzado la vida humana sobre la Tierra, no queda lugar sino para una humanidad comunista. Ya el hombre, por sus propias fuerzas naturales y si no se produce un milagro, no podrá volver atrás y realizar, aunque sea en variantes nuevas, el liberalismo, el naturalismo y muchos menos la ciudad católica.

Pero no; la gran razón de la historia es la metahistoria. La gran razón de la humanidad es la Iglesia, y es Cristo. La historia gira en torno de la Iglesia de Cristo. El comunismo también se mueve en torno de Cristo, como todo mal que en definitiva coopera para el bien de los elegidos. Por ello, sería un error estudiar al comunismo y su trayectoria como si la ciudad católica no tuviera nada que ver con él. El comunismo se ha de extender y ha de dominar al mundo en la medida en que lo requiera la etapa de purificación de los pueblos que Dios está operando por su medio. El gran hecho que da significación y razón de ser a los pueblos es su evangelización. Y en el momento actual estamos todavía en la evangelización de los pueblos paganos. Sólo cuando los pueblos paganos entren en la Iglesia volverá la fe cristiana al pueblo judío. Y éste es el acontecimiento que se está preparando: la plenitud de los pueblos paganos en la Iglesia. Lo que San Pablo llama plenitudo gentium. Cuando la plenitud de los pueblos paganos entrare en la Iglesia, entonces todo Israel será salvo (San Pablo, Romanos, 11, 26). Israel no ha sido todo salvo, sino que una parte se ha enceguecido a la luz de la fe y endurecido al amor cristiano, hasta que entrare la plenitud de las naciones (Ibid. 11, 25). Estamos ahora en el filo mismo de los acontecimientos. Por eso el furor y la rabia de la judería universal contra el mundo pagano, a punto de entrar en plenitud en el cristianismo. Porque ésa es la única preocupación de los judíos: impedir que se hable a los gentiles y se procure su salvación (San Pablo, I a Tesalonicenses, 2, 16). Y a pesar de que los judíos están empleando todos los medios de comunicación contra la cristianización de los pueblos, éstos están a punto de escapárseles de la mano y de entrar en plenitud en la Iglesia.
*******************

Para leer el artículo completo haga click sobre la imagen del autor.


27 de mayo de 2009

El Enciclopedismo en la Enseñanza Sistemática

por el Arq. Patricio H. Randle


Tomado de La Enciclopedia y el Enciclopedismo
Ediciones OIKOS, Buenos Aires, 1983





El enciclopedismo ha influido nuestra enseñanza en todos los niveles,desde la primaria, donde se intenta "instruir" al niño antes de educar suconciencia, a la secundaria, donde alcanza su expresión más exagerada,hasta la universitaria, porque el profesionalismo no ha hecho sino destruirel espíritu de la auténtica "universitas", sede de la unidad y universalidaddel saber. Aunque mucha gente está conteste en criticar el enciclopedismoen el bachillerato, no advierte que de lo que se trata no es tanto de una modalidad pedagógica sino de un espíritu que ha inficionado todo nuestro sistema educativo.






l enciclopedismo en el más stricto senso, como podría consistir en echar mano de la Enciclopedia Británica, por ejemplo, para salvar una omisión en nuestros conocimientos, revela una carencia fundamental y perjudicial para el saber como conjunto capaz de infiltrarse en nuestra personalidad, o sea, el saber formativo. ¿Por qué decimos esto? Pues porque aun cuando la obra referida es muy útil toda vez que acudimos a ella en busca de hechos, es desesperantemente inútil cuando necesitamos ayuda para aclarar conceptos, por elementales que sean. Un hombre que se aprendiese de memoria una enciclopedia moderna no sería garantía, en absoluto, de poseer buen criterio, obrar prudentemente y estar en condiciones de brindar un consejo a otro ser humano. ¿Para qué tanto conocimiento si no es posible incorporarlo realmente a la persona? Perseverando en la distinción de base entre el hacer y el obrar, conforme a Santo Tomás, habría que decir que el saber enciclopédico está ordenado más al hacer —saber poyético— pero casi excluye al obrar. O sea que no sólo el sostén de una moral natural es dudoso en el espíritu de la Enciclopédie primigenia sino que hay que dudar hasta de que las mismas mores estén consideradas dentro de la metodología enciclopédica.
El profesor Caponnetto es claro respecto del tema que encararemos. "Tal vez la herencia más notoria de la pedagogía iluminista —dice— sea el fastidioso y denostado 'Enciclopedismo'. En él parece alcanzar plena realización el ideal de Comenio de enseñar todo a todos. Pero este postulado implica, por lo menos, dos grandes riesgos. El primero —señalado oportunamente por Maritain— consiste en creer que 'es posible aprenderlo todo' pero, paradójicamente, en ese todo no se incluyen los saberes esenciales, ni la prudencia, ni la experiencia 'que es fruto del sufrimiento y del recuerdo', ni la intuición, ni el amor" (1).
****************
Para leer el artículo completo haga click sobre la imagen del autor.

23 de mayo de 2009

Teologías Latinoamericanas de Liberación *




por el R.P. Miguel Poradowski





Tomado de La Quimera del Progresismo,
Colección Clásicos Contrarrevolucionarios,
Buenos Aires, 1981









l pensamiento político-religioso autodenominado "teologías latinoamericanas de la liberación" (en adelante TLL), formalmente aparece en América Latina algunos años después de la Segunda Conferencia Episcopal Latinoamericana, que tuvo lugar en Medellín en 1968. No obstante, según la opinión del sacerdote José Comblin, (1) compartida por el Padre Roger Vekemans, S.J., (2) este pensamiento de hecho ya se manifiesta varios años antes del mencionado evento y se hace presente en varias reuniones de carácter internacional, como por ejemplo en la Conferencia Mundial del Consejo Ecuménico de Iglesias (una institución protestante), en Ginebra en 1966 y en el "diálogo de cristianos y marxistas", celebrado en varios lugares, entre los años 1965-67.



Casi todos los investigadores de la génesis o historia de las TLL concuerdan en la opinión de que la aparición de este pensamiento político-religioso se debe, al menos parcialmente, a una especial situación social-económica-política en la cual se encontró el continente latinoamericano después del fracaso de las tentativas del Plan de Desarrollo, lanzado por el malogrado presidente J. F. Kennedy.
***************

Para leer el artículo completo (enfáticamente recomendado), haga click sobre la imagen de este modelo de sacerdote y maestro.

14 de mayo de 2009

Evolucionismo y progresismo




por el Dr. Aníbal D´Angelo Rodríguez


Tomado de Evolución y Evolucionismo
Ediciones Oikos, 1982





I. Creencias y cosmovisión



no de los servicios más insignes que Ortega y Gasset prestara al pensamiento es la distinción entre ideas y creencias. A partir de ella, toda indagación histórica tiene la obligación de tomarla en cuenta si de verdad quiere penetrar en la incógnita del pasado para develarla y reconstruirlo.
El más prolijo expositor de las ideas de Ortega ha escrito: "Las creencias se refieren primariamente al comportamiento de la realidad; las interpretaciones básicas de lo real, justamente en la medida en que «funcionan», en que no son pensadas como interpretaciones, eso son las creencias fundamentales. Por eso las creencias no se originan en el individuo propiamente por persuasión, no son rigurosamente «convicciones» sino que son más bien inyectadas por la marcha de la vida misma. El funcionamiento de la realidad que nos rodea desde el nacimiento, la presentación de cada una de las cosas como tal cosa, como tal manera de ser y comportarse, decanta en nosotros la creencia correspondiente" (1). Añade más adelante, al hablar del sistema de las creencias: "Su articulación está sostenida por un proyecto o pretensión constitutiva de la forma de vida correspondiente; sólo en función del drama vital a que sirve es sistemático el repertorio de las creencias; pero visto desde esta perspectiva no puedo sino ser sistemático, porque de otro modo la vida no sería posible" (2).
He aquí las dos conclusiones de las que queremos partir para nuestro estudio del evolucionismo: primero, qué los hombres cuentan en su vivir—y no pueden dejar de hacerlo— con un conjunto de "interpretaciones básicas de lo real"; segundo, que esas interpretaciones constituyen un sistema, cuya estructura no es precisamente lógica sino ligada a un proyecto o pretensión.
Pues bien: llamaremos cosmovisión a esa estructura que, ligada a un proyecto, proporciona un repertorio de interpretaciones básicas de la realidad. Estructura, proyecto e interpretaciones absolutamente inevitables, pues no puede concebirse vida colectiva—lo que equivale aquí a decir vida humana— sin tales componentes.
*****************

Para leer el artículo completo haga click sobre la imagen del autor.


11 de mayo de 2009

Desacralización de la Liturgia




por el R.P. Alfredo SÁENZ, S.J.



Tomado de La Quimera del Progresismo,
Colección Clásicos Contrarrevolucionarios,
Buenos Aires, 1981







El artículo 7 de la Constitución sobre la Sagrada Liturgia dice que "toda celebración litúrgica, por ser obra de Cristo Sacerdote y de su Cuerpo, que es la Iglesia, es acción sacra por excelencia, cuya eficacia, con el mismo título y en el mismo grado, no la iguala ninguna otra acción de la Iglesia". Si la liturgia es "acción sagrada por excelencia", la desacralización de la liturgia sería en estricta consecuencia, la destrucción simple y llana de la misma, así como el atentado supremo contra lo sagrado.
Vamos a dividir nuestra exposición en tres partes. En primer lugar, expondremos de manera sucinta lo qué es la liturgia. Luego analizaremos lo que quiere decir sagrado: el concepto de lo sacro. Y, finalmente, describiremos las principales desacralizaciones que en nuestro tiempo están afectando el ámbito sagrado de la liturgia.

I. QUÉ ES LA LITURGIA

En toda acción litúrgica encontramos tres elementos esenciales:

— signos sensibles, instituidos por Cristo o por la Iglesia;
— tales signos son eficaces de lo que significan
— y ordenados a la santificación de los hombres y a la glorificación de Dios.

A estos tres puntos sustanciales de toda auténtica liturgia aluden expresamente las palabras del Concilio en el mismo art. 7, donde se dice que "en la liturgia los signos sensibles significan y, cada uno a su manera, realizan la santificación del hombre, y así el Cuerpo Místico de Cristo, es decir la Cabeza y los miembros, ejerce el culto público íntegro". Y el art. 10 concluye de manera semejante: "Por tanto, de la liturgia, sobre todo de la Eucaristía, mana hacia nosotros la gracia, como de su fuente, y se obtiene con la máxima eficacia la santificación de los hombres en Cristo y la glorificación de Dios, a la cual las demás obras de la Iglesia tienen como a su fin".
Es decir que en la liturgia Dios santifica a la Iglesia y la Iglesia glorifica a Dios. Todo ello por medio de Cristo. El culto de la Iglesia no es otra cosa que la participación de la Iglesia en el culto que Cristo, como Cabeza del Cuerpo, rinde a Dios, en el ejercicio de su sacerdocio continuado en, por y con la Iglesia.
Reuniendo todos esos elementos, el P. Vagaggini define la liturgia como "el conjunto de signos sensibles de cosas sagradas, instituídos por Cristo o por la Iglesia, eficaces, cada uno a su modo, de aquello que significan, y por los cuales el Padre por medio de Cristo, Cabeza de la Iglesia, en la presencia del Espíritu Santo, uniéndose a Cristo, su Cabeza y Sacerdote, por su medio rinde como cuerpo culto a Dios". Definición kilométrica, sin duda, pero no por ello menos jugosa. Por eliminación de lo prescindible, podríamos quedarnos con esta breve definición: "la liturgia es el conjunto de signos sensibles y eficaces de la santificación y del culto de la Iglesia".

Cristo mismo fue una "liturgia viva". Porque en Él se conjugan maravillosamente la santificación de su naturaleza humana y el culto que como hombre tributaba a Dios Padre. Según enseña Santo Tomás, en la santificación es Dios quien mira al hombre, y en la glorificación es el hombre el que mira a Dios. Pues bien, en Cristo hay una íntima compenetración de lo divino y de lo humano, de la acción divina que santifica y de la respuesta humana que glorifica. Este doble acto: santificación y glorificación, acaece en toda celebración litúrgica. En algunos sacramentos, es cierto, predomina más el aspecto santificante; en otros, el glorificante. Pero en todos coexisten ambos elementos. La Eucaristía, que constituye como la plenitud de todos los sacramentos, es el ápice de la santificación del hombre y de la glorificación de Dios. Por eso la Misa es el centro de toda la liturgia.
*************

Para leer el artículo completo (enfáticamente recomendado), haga click sobre la imagen del autor.


8 de mayo de 2009

Prometeo desencadenado o la ideología moderna (5 y último)






por el Dr. Enrique Díaz Araujo



Tomado de La Enciclopedia y el Enciclopedismo
Ediciones OIKOS, Buenos Aires, 1983







...............


Profecía

El Discurso es un nuevo libro contra el género humano...
Jamás se ha derrochado tanto ingenio en querer convertirnos en bestias.
Cuando se lee vuestro libro entran ganas de andar a cuatro patas.

VOLTAIRE a ROUSSEAU


or lo general se opina que la esencia de la doctrina política de la Ilustración, como de la Revolución Francesa, es la democracia. Se dice que con ellas se alumbró un nuevo sistema de gobierno, consistente en el poder de decisión popular en reemplazo del despotismo monárquico. Aparte del hecho cierto de que si ha habido un gobernante débil ése fue Luis XVI, lo que acá interesa considerar es la afirmación vulgar sobre el proyecto democrático. Antes que nada recordemos que la forma de gobierno democrática ya existía desde la antigüedad —entendida como el sistema que permite una mayor participación popular en el gobierno— y no fue ningún invento de la Ilustración. Lo que en verdad nació con ellas es el democratismo, que es muy otra cosa. De lo que trata él es de entronizar al "pueblo", entidad mística, como fuente de todo poder y verdad. Lo que supone la llamada "soberanía popular" es el derecho divino del pueblo a gobernar. Por lo tanto, más que una forma de gobierno —la democrática, aceptable y legítima como otra cualquiera—, lo que defiende es una forma de vida, una ideología, una cosmovisión, que Benedetto Croce llamó "la estúpida religión masónica".
Un mecanismo ideológico cuya base es la supuesta igualdad absoluta política y natural de todos los hombres. Una larga experiencia en la aplicación de ese régimen filosófico-político ha demostrado acabadamente que él puede funcionar sin la menor participación real de la población concreta que dice sobreelevar al rango de fuente de la sabiduría. Es la "democracia" de los "democráticos" y para los "democráticos", que tienen una profunda fe en el pueblo; pero que para no contaminarla con pedestres miserias la mantienen lo más alejada que pueden de los hombres de carne y hueso.
Pero, y esto es lo más importante, no se crea que sólo la práctica lleva a esa dicotomía entre lo "democrático" y lo "popular". No. Es la misma teoría democratista la que establece esa separación. Para comprobarlo, nada mejor que estudiar detalladamente la doctrina roussoniana del poder.
***************

Para leer el artículo completo haga click sobre la imagen.


6 de mayo de 2009

Algunos errores de la llamada Renovación Carismática "Católica"



Visto y Tomado de Semper Fidelis


"Los jefes, los conductores del pueblo de Dios, han desdeñado la oración y la penitencia y el diablo les ha ofuscado la inteligencia; se han transformado en estrellas errantes que el viejo diablo arrastrará con su cola, para hacerlos perecer (...) los espíritus de las tinieblas difundirán por todas partes un relajamiento universal para todo lo que se relacione con el servicio de Dios; adquirirán un enorme poder sobre la naturaleza; habrá iglesias al servicio de esos espíritus". Nuestra Señora de la Salette

Creo que la mayoría de los seguidores de la llamada Renovación Carismática Católica - RCC- son sinceros, aunque engañados por y en la RCC, en sus posiciones. Sería conveniente leer los propios libros de la RCC, para comprender como ese movimiento, nacido de errores pentecostales protestantes se distancia, y se opone a la doctrina católica. Por ejemplo, leer lo que está escrito en el libro Los Carismas cuyos autores son teólogos famosos y favorables a la RCC. Vease como en ese libro se confiesa que la RCC es de origen protestante:
."Damos por supuesta una continuidad entre neo pentecostalismo católico y pentecostalismo protestante de los años 1900, bien como entre este y el "revivalismo" americano del siglo XIX". Esa continuidad es verificable y declarada (aunque relativizada en la declaración). (Claude Gérest et allii, in Los Carismas, ensayo La Hora de los Carismas, in Revista Concilium, 1977 / 79, Número 129, p. Vozes, Petrópolis, p. 16).

.Y aún: "Una larga historia de oposición a las herejías, a las tendencias sectarias, a los abordajes místicos, a las utopías mesiánicas modeló la actual faz de la Iglesia. Esa, esa Iglesia está marcada por la preponderancia de la institucionalización sacramental, cuyo elemento organizador es el ministerio sacerdotal o episcopal. El poder eclesiástico se concentra en las manos de los que se impusieron plenamente en el funcionamiento de la institución al punto de renunciar a la fundación de una familia y, hasta una fecha reciente, al ejercicio de una profesión (...) Entre la institucionalización y la interioridad no existe termino medio" (Editorial de la Revista Concilium, N* citado p. 3)... .¿Se entienden bien esos textos?.

En ellos se declara :
....
1) que la RCC tiene claramente origen protestante;

2) Que la RCC se opone -- sin termino medio -- a las autoridades de la Iglesia institucional (Papa, Obispos, Sacerdotes), colocando énfasis en los carismas místicos, y no en la organización de la Iglesia, como institución. En esa misma revista, el Padre Christian Duquoc afirma: "El Dios del Nuevo Testamento trajo innovaciones, si se compara al Dios manifestado en el Antiguo Testamento. El Dios de Jesús no es un legislador, sino un Padre. Perdona sin exigir compensaciones; perdona porque, siendo los hombres sus hijos, los ama. En compensación, los hombres son fieles a él, no para evitar el castigo infligido por un Juez, sino porque es su Padre. Así la religión según el orden de la Ley es substituida por un lazo familiar irracional" (Christian Duquoc O. P. "Los carismas, formas sociales del carácter imprevisible de la gracia" In Carismas, ed. cit. P. 94)...
Se entiende bien lo que escribió ese sacerdote: Dios nada exigiría en compensación del pecado. Ahora bien, Cristo nos dice que "si no hiciereis penitencia pereceréis todos del mismo modo". (Luc., XIII, 5). Y aún explica el Padre Duquoc que "El Espíritu Santo no estipuló que se manifestaría únicamente por la mediación de las instituciones eclesiales, o por los sacramentos" (op cit p. 95).
¿Comprendemos lo que ahí se dice? Que el Espíritu Santo no asiste sólo a la Iglesia, y sólo en la Iglesia. Se comprende que lo que ese sacerdote quiere enseñar es que no es necesario ser católico para tener la gracia y los carismas del Espíritu Santo. Y que la RCC se opone a las autoridades es reafirmado por el Padre Duquoc, en el libro citado, diciendo: "Ejercer un ministerio en la Iglesia es un carisma, no un derecho, no sentido atribuido hoy..." (Op cit p. 100)...
Traduciendo: está afirmando que la autoridad ministerial en la Iglesia, hoy, es atribuida por el Derecho Canónico al Papa, Obispos y Sacerdotes, pero que, de hecho, debería ser atribuida a los que tienen un carisma. Se ve bien que, cuando a alguien le inculcan que la RCC no está contra las autoridades, en la Iglesia, le están ocultando algo, ya que los teólogos de la RCC quieren dar el poder a quien dice tener carisma. Y en la RCC cualquier "hijo de vecino", muchas veces sin la más mínima instrucción religiosa, aparece de la noche a la mañana con carismas imponiendo las manos. Por eso, si una mujer es quien tiene carisma, ellos son favorables a que ella tenga la autoridad, y sea ordenada sacerdotisa. Contra todo lo establecido por NSJC y que siempre han enseñado y determinado los Papas, Juan Paulo II, inclusive. "Excluir a las mujeres del acceso al ministerio sería, de hecho, volver a legalizar el carisma. Sería crear una ley según la cual se determinase que los seres humanos, en razón de su sexo -- una condición natural, por lo tanto-- son a priori, excluidos de cualquier apropiación por el Espíritu Santo, en vista de ayudar a la comunidad de forma ministerial o sacerdotal. No es el carisma que hace brotar aquí, lo institucional, sino que es lo institucional que limita el carisma" (C. Duquoc., op. ct p. 100. El negrito es mío).
...
Y hasta la Eucaristía es negada por esos seudo teologos carismaticos de la RCC: "Tomad y comed... esto es mi cuerpo. Tomad y bebed... esta es mi sangre" "Ahora, es forzoso reconocer, para la casi totalidad de los laicos esas palabras no tienen un sentido inmediatamente perceptible; este sentido no es en sí ni estimulante ni entusiasmante. Tomadas al pié de la letra, vemos inmediatamente cuánto comportan de peligros de equívocos, pues evocan casi siempre, aún que a título simbólico, magia y antropofagia" (Paul Abela, Celebrar la Eucaristía y poner Manos a la Obra" In revista cit, p. 106)...
Esta aclaración se alarga, aunque se podrían dar muchas otras pruebas de las herejías de los teólogos de la Renovación Carismatica Católica, por hoy, quedemos aquí. Espero que se reflexione. Y que no nos engañemos por el hecho de que en muchos casos aún no se enseñen explícitamente esas herejías en el grupo carismático que cada uno frecuenta. Ellos acostumbran a destilar sus errores gota a gota, lentamente..
"Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán" (Mateo 24, 5).

5 de mayo de 2009

Prometeo desencadenado o la ideología moderna (4)






por el Dr. Enrique Díaz Araujo




Tomado de La Enciclopedia y el Enciclopedismo
Ediciones OIKOS, Buenos Aires, 1983







...............


l mismo afán geométrico libertario-igualitario es el que preside la visión iluminista del orden del derecho y la política. Aquí es Carlos Luis de Secondant de la Bréde, barón de Montesquieu, quien formulará el pensamiento ilustrado en el plano institucional.
Por cierto que antes John Locke, con su estudio "Sobre el gobierno civil", y Thomas Hobbes, con su "Leviathan", habían sentado las bases del constitucionalismo racionalista y liberal. El afán de la burguesía por frenar el poder monárquico y obtener esa cuota para sí promovió esas teorías, como la de Locke, de "frenos y contrapesos", de división del poder que exaltaban al individuo frente al Estado. Recogiendo esas enseñanzas, en 1721 Montesquieu publicó sus Cartas persas, en las que difunde el criticismo y naturalismo religioso que también Locke había expuesto. Y en 1748 edita su Espíritu de las leyes, con el fin de divulgar el modelo parlamentario inglés, prototipo universal de buen gobierno por su división de poderes, en Francia, donde reinaría el despotismo más irracional. "Las leyes —dirá en esta segunda obra—, en la significación más amplia, son las relaciones necesarias que se derivan de la naturaleza de las cosas". Siguiendo en este tema a los iusnaturalistas protestantes Puffendorf, Thomasius, Wolf, Grotius, etc. —que han desconectado al derecho natural de la ley divina—, él, a su vez, desprenderá al derecho positivo del derecho natural, por lo menos de aquel que se fundaba en la virtud de la justicia. El solo objetivo jurídico debe ser la validez, la racionalidad de las leyes.
En las Cartas persas había usado un método que se tuvo por ingenioso, el de los supuestos viajeros que critican irónicamente al estado social de Francia. No era una originalidad suya. Era procedimiento común entre los enciclopedistas: "los viajeros imaginarios que no habían salido nunca de su casa, descubrieron países maravillosos que avergonzaban a Europa". O, a la inversa, que criticaban a despotismos remotos: "¡Vergüenza al despotismo! A falta de poder atacarlo directamente, se desquitaban con la antigüedad... lanzando sus fulminaciones contra César, contra Augusto... Mejor todavía, se denostaba en el despotismo oriental el gobierno arbitrario... De ese despotismo asiático se podía decir todo lo malo que se quería sin correr riesgo"(59). Si se recuerda que el encargado de la censura era Malesherbes, simpatizante de la Ilustración, los riesgos no debían ser muy grandes. Por eso Montesquieu fue un poco más allá y metió a dos jóvenes persas a que se burlaran de las instituciones políticas y religiosas de Europa.

*****************

Para leer el artículo completo haga click sobre la imagen de Prometeo.



1 de mayo de 2009

Progresismo y ateísmo




por el Dr. Alberto Caturelli


Tomado de La Quimera del Progresismo,
Colección Clásicos Contrarrevolucionarios,
Buenos Aires, 1981




EL CRISTIANISMO NO RELIGIOSO DE JOHN A. T. ROBINSON

I

n la segunda parte de Los hermanos Karamásov, Dostoyevski narra los terribles momentos en los cuales Cristo, que acaba de resucitar a una niña, es puesto en la cárcel. Tras Él va el Inquisidor y le pregunta sin esperar respuesta: "¿Eres Tú? ¿Tú?". Y agrega: "No contestes; calla. Además ¿qué podrías decir? De sobra sé lo que dirías. Y tampoco tienes derecho a añadir nada a lo que ya dijiste. ¿Por qué has venido a estorbarnos?" En efecto, ¿qué podría decir, hoy, el autor de las Escrituras? El "teólogo" secularizado, los teóricos de un Cristianismo no religioso o de un Cristianismo "ateo", saben de sobra lo que el Señor diría y, además, le negarían de plano todo derecho a añadir nada. Y, sin embargo, el Señor que ha venido "de lo alto", que acaba de hacer un milagro, no puede menos que estorbar. Quizá por eso, el Gran Inquisidor, más adelante, le dice: "Tú objetaste que el hombre vive no sólo de pan. Pero ¿no sabes que en nombre de ese mismo pan terrenal se sublevará contra Ti el espíritu de la tierra y luchará contigo y te vencerá, y todos irán tras él, exclamando: «¿Quién es semejante a esa bestia, que nos ha dado el fuego del Cielo?» ¿Sabes que pasarán los siglos y la humanidad proclamará, por la boca de su saber y de su ciencia, que no existe el crimen, y por consiguiente tampoco el pecado; que sólo hay hambrientos?"
Dostoyevski parece haber intuido no solamente que la verdadera imagen del Señor sería alterada por la rebelión del espíritu de la Tierra (es decir, por la secularización), sino que Él mismo sería repudiado, porque el hombre que viva entera y auténticamente en la edad moderna —como 'dice Robinson— no puede no ser ateo. En semejante mundo en el cual ya no podemos decir quién es Dios, porque sólo mentarlo es reducirlo a categoría mitológica, el Señor, si volviera (y ha de volver seguramente) sería el que viene a estorbar. Y en efecto Él es el Gran Estorbo, en un mundo autosuficiente no religado a nadie.

a) El Dios "en lo alto" o el Dios de "ahí fuera"

Sin someter a crítica al inmanentismo moderno ni preguntar por las verdaderas causas de su desarrollo, los "teólogos" del ateísmo "cristiano" se limitan a partir del hecho de la secularización, en cuyo seno, claro está, no se puede ser sino ateo. Esto es cierto, pero es menester, antes de aceptar el hecho, interrogarse por qué, sin entregarse a él. El obispo anglicano Robinson se limita a partir del hecho en cuyo seno él mismo reconoce que no es posible ni el concepto "antiguo" de Dios, ni la visión "tradicional" del Cristianismo; sin preguntarse previamente por los motivos profundos de su propia crisis religiosa, a priori decide que el secularismo, la ciencia, la técnica, nos imponen otra imagen del mundo y, en consecuencia, el Evangelio aparece hoy contaminado por una imagen "superada" del mundo. Esto supone la necesidad de superar el mismo lenguaje teológico de manera que nuestro actual modo de hablar de Dios sea comprensible para todos (una nueva imagen de Dios mismo) y, por consiguiente, será menester cambiar también la imagen de Cristo, de su relación con los hombres, de la Iglesia y la liturgia. La "antigua" concepción del Cristianismo, inmersa en un ambiente sobrenaturalista, deberá ser ahora secular; y la supuesta heteronomía de la ley moral tendrá que ser ahora autónoma y situacional. Meditemos este planteo básico a partir de las ideas centrales de Robinson que (de entre sus varios libros) tomo principalmente de aquél que le dio fama: Honest to God, que cito por la traducción española Honesto para con Dios (HD).(1)
*****************

Para leer el artículo completo haga click sobre la imagen del autor.

30 de abril de 2009

Prometeo desencadenado o la ideología moderna (3)







por el Dr. Enrique Díaz Araujo




Tomado de La Enciclopedia y el Enciclopedismo
Ediciones OIKOS, Buenos Aires, 1983






...............


n punto en que vienen a coincidir la mayoría de los iluministas es el de la negación del patriotismo natural. Montesquieu dirá: "Me considero hombre antes que francés porque soy necesariamente hombre, mientras que nací francés por azar", como si el patriotismo no fuera una virtud que nace de la misma naturaleza humana. La voluntariedad o electividad de las patrias es para olio» ruo.süón decidida. De ahí que Voltaire exprese: "Se tiene una patria cuando se tiene un buen rey, pero no bajo uno malo". En todo caso, el "buen rey" sería aquel que se dedicara a disminuir la extensión territorial de su reino, ya que "cuando más grande se va haciendo esta patria, menos amor se siente por ella; porque el amor compartido se va debilitando. Es imposible amar tiernamente a una familia demasiado numerosa y que apenas se conoce". "Ya no hay patria", añadirá Diderot, adelantando el célebre aforismo marxista de que "los proletarios no tienen patria". Resumiendo la posición común, Fougeret de Monbron, en su libro Cosmopolita (1753), rescató, para el siglo XVIII, el lema: "Mi patria es dondequiera que me encuentro a gusto"; y todos ellos —con la sola excepción de Rousseau— apoyaron la destrucción de Polonia por Federico II, el déspota "ilustrado"(39).

Estos son, pues, los philosophes del Iluminismo. Su filosofía fue como ellos: paupérrima. Los hemos venido llamando "racionalistas", por un convencionalismo usual en las ciencias políticas, aunque el término en estricto sentido filosófico no les corresponde. El genuino "racionalismo" es el del siglo xvn, el del criticismo y matematicismo metódico de Descartes, del ocasionalismo de Malebranche, de la armonía preestablecida de Leibniz, del paralelismo de Spinoza. Es decir, en términos generales, los propiciadores del método crítico-deductivo. Nuestros personajes del siglo siguiente, que no alcanzan estatura filosófica, son más bien seguidores del "empirismo" de la escuela inglesa, la de Hobbes, Locke, Berkeley, Hume, etc., sensistas, utilitaristas, inductivistas que prefieren el método de la ciencia física marcado por Newton y Bacon, al de las matemáticas, para incursionar en el campo de la filosofía. En lo que coincidían estas dos corrientes "modernas" era en el abandono del método propio del saber filosófico, el del intelecto realista. Mas los "ilustrados" no quisieron identificarse así como así con la escuela inglesa, y por eso es que practicaron una especie de "empirismo ecléctico", que se jacta de su apego a las sensaciones, pero como éste es un concepto apriorístico que les sirve para construir, por deducción, una serie interminable de ideas abstractas, no se puede decir, con precisión, que hayan sido racionalistas o empiristas. En cierto sentido estarán más cerca de su sucesor, Emmanuel Kant, con su empirio-criticismo, aunque ellos no hayan ni atisbado las complejidades y sutilezas del mecanismo ideado por el pensador germano. Paul Hazard ha tratado de poner algo de luz en este iluminismo tenebroso. Explica él que "en el interior mismo de la filosofía de las luces se da una disarmonía esencial, pues esta filosofía fundió en una sola doctrina el empirismo, el cartesianismo, el leibnizianismo y el spinozismo por añadidura. No imaginamos por gusto un pensamiento que diríamos que era del siglo y que cargaríamos de esas incoherencias. Son los filósofos mismos los que se han jactado de ser eclécticos". "Amigo mío —escribe Voltaire—, yo siempre he sido ecléctico; he tomado en todas las sectas lo que me ha parecido más verosímil". Y la Enciclopedia: "Eclecticismo. El ecléctico es un filósofo que, pisoteando el prejuicio, la tradición, la antigüedad, el consentimiento universal, la autoridad, en una palabra, todo lo que subyuga al vulgo de los espíritus, se atreve a pensar por sí mismo, a remontarse a los principios generales más claros, examinarlos, discutirlos, no admitir nada sino por el testimonio de su experiencia y de su razón; y, de todas las filosofías que ha examinado sin miramiento y sin parcialidad, hacerse una particular y doméstica que le pertenezca". "He aquí —concluye Hazard— por qué Europa, para poner orden en la teoría del conocimiento, tenía necesidad de Kant"(40). Esa es la "filosofía" doméstica y casera de los pensadores de la Ilustración.

29 de abril de 2009

Literatura y Modernismo





por el Dr. Jorge Norberto Ferro




Tomado de La Quimera del Progresismo,
Colección Clásicos Contrarrevolucionarios,
Buenos Aires, 1981









abido es que la literatura es caja de resonancia de todo conflicto humano. ¿Cómo ha reflejado el problema del Modernismo? Distinguiremos dos momentos: la crisis de principios de siglo y el replanteo neomodernista posterior al Concilio Vaticano II.

EL MODERNISMO DE PRINCIPIOS DE SIGLO


Las abstrusas tesis modernistas intentaron llegar al gran público mediante la novela El Santo, de Antonio Fogazzaro (1842-1910), puesta en el Index en 1906. No nos detendremos en su análisis, recomendando simplemente el trabajo de J. Ploncard D'Assac, "El Santo", incluido en La Revolución mediante la Iglesia, México, Ed. Tradición, 1975. La lectura de la novela nos brinda un acabado cuadro del modernismo: el "religioso enamorado", con esa ya clásica mezcla de sensualidad de sacristía, la pedantería de los católicos "cultos", algunas buenas intenciones que naufragan en un humanismo inmanentista, y la deliberada voluntad de destruir la Iglesia desde adentro, con una "estrategia sin tiempo". Sobre esto transcribiremos dos párrafos:

El padre Pablo no supo contener un gesto de impaciencia. Selva también pareció un poco fastidiada, porque, a la verdad, un acuerdo, en cuanto a ciertas ideas fundamentales, era necesarios. Sin él, la reunión podía resultar peor que inútil, peligrosa.
—Hay muchos católicos —dijo— en Italia y fuera de Italia, que desean una reforma de la Iglesia. La deseamos sin rebelión, ejecutada por la legítima autoridad. Deseamos reformas en el culto, reformas en la enseñanza religiosa, reformas en la disciplina del clero, reformas también en el supremo gobierno de la Iglesia. Para esto tenemos necesidad de crear una opinión que induzca a la autoridad legítima a obrar de conformidad con ella, sea dentro de veinte años, de treinta o de cincuenta. Pero, los que pensamos así, estamos disgregados. No sabemos unos de otros, excepto de aquellos pocos que publican artículos o libros. Es muy probable que haya en el mundo católico una grandísima cantidad de personas religiosas y cultas que piensen como nosotros. He creído que sería útilísimo para la propaganda de nuestras ideas que, al menos, nos conociéramos. Esta noche nos reuniremos aquí unos cuantos para una primera inteligencia (pág. 41).
************
Para leer el artículo completo haga click sobre la imagen del autor.


28 de abril de 2009

El vaciamiento del progresismo


por D. Gonzalo Fernández de la Mora


Tomado de Razón Española




n la segunda mitad del siglo XVIII, la idea de «progreso» ascendió al primer plano de la filosofía de la Historia y figuró en los títulos de libros famosos como el de Turgot y, sobre todo, el de Condorcet. Significaba el proceso de perfeccionamiento y mejora del género humano, supuestamente indefinido. Del sustantivo se derivó el término político «progresismo», que hicieron suyo los protagonistas y los epígonos de la revolución francesa. A partir de entonces, las izquierdas se consideraron como encarnaciones del progresismo. En el siglo XX, el marxismo y sus realizaciones del socialismo real trataron de monopolizar el progresismo. Así es como la URSS se autodenominó la avanzada de los pueblos progresistas, y su líder, Stalin, el abanderado del progresismo. En las postrimerías soviéticas, el eufemístico vocablo «progresismo» casi sustituyó al de «comunismo». Además de un término propagandístico ¿cuál era su contenido doctrinal?

En el siglo XIX la sustancia ideológica del progresismo era la concepción del mundo de la revolución francesa y, después, el liberalismo. Pero en el siglo XX los liberales se opusieron al comunismo, y éste se vengó identificándose con el progresismo que, de este modo, se convirtió en sinónimo de la concepción marxista del mundo, que entrañaba un método, una sociología, una economía y una interpretación de la Historia. Hasta el hundimiento de la URSS, la ecuación semántica era progresismo=marxismo. Y no deja de ser sumamente cínico que se presentaran como causas de progreso, una filosofía que ha producido degradación, una teoría económica que ha ocasionado miseria, y una forma política inseparable de la tiranía.

Al derrumbarse el marxismo por inconsistencia teórica y fracaso práctico, los autodenominados progresistas tuvieron que iniciar un camino de adelgazamiento conceptual a causa de la pérdida de la concepción marxista del mundo. Poco antes del desplome, los socialdemócratas o socialistas de rostro humano se arrogaron el «verdadero» progresismo. Del bagaje marxista sólo les quedaba el modelo de economía estatalizada. Pero cuando en los años sesenta el Partido Socialista alemán, y luego los de otros países, fueron adoptando el modelo económico de mercado y propiedad privada de los medios de producción, ¿a qué se redujo un progresismo, aligerado del marxismo y de la economía centralizada? El proceso de adelgazamiento llegó así a un punto de raquitismo intelectual verdaderamente grave.

Aunque con retraso, ese proceso de desustanciación doctrinal también lo fueron padeciendo las izquierdas políticas españolas. Al final, incluso lo aceleraron, porque el Psoe, desde que asumió el poder en 1982, introdujo a la sociedad española en el modelo económico más capitalista de toda la historia nacional.

¿A qué últimas y desesperadas posiciones se retiran hoy nuestros progresistas? Desde luego, a un atuendo astroso; pero eso no es una concepción del mundo, es una simple moda feísta y tan poco filosófica como las formas de maquillaje y vestimenta. Sin marxismo ni estatismo, ¿qué alberga una mente progresista? Pues alberga el último recuelo del stalinismo, un anti norteamericanismo visceral. La ecuación política vigente es progresismo=antinorteamericanismo. ¿Puede tal ecuación ser calificada de progresista? En modo alguno.

Los Estados Unidos, aunque alejados de una perfección ideal, son la sociedad más desarrollada del planeta, la de más oportunidades, la más abierta, la que produce la mayor parte de los avances científicos y técnicos, y la que ha intervenido como gendarme para desarticular al terror soviético y, últimamente, al iraquí y al talibán, ambos, símbolos del reaccionarismo histórico más retrógrado. De hecho, antinorteamericanismo es hoy sinónimo de regresión y retroceso. Con ocasión de la guerra de Afganistán se ha visto a los «progres» lanzar alfilerazos a los EE.UU., cuando no piropos al fanatismo y al horror talibánes. Se han convertido en «progresistas retro», si tal paradoja semántica es admisible.

En la Universidad Autónoma de Madrid, unos pocos criptomarxistas han reclutado a unos cuantos estudiantes despistados en la «Sociedad Carlos», que parece el nombre de un coro rock, pero que no lo es, puesto que el tal Carlos es Karl Marx. Los miembros de esta entidad se consideran los progresistas de hoy. Más que cómico, es patético.

La raquitización y vaciamiento del progresismo lo ha reducido a casi nada; sus adictos se han hecho viajeros en el túnel del tiempo hacia lo peor del pasado próximo. Carlos Marx ya está en el desván de los saberes como una curiosidad erudita, y en el archivo de la Historia como un cáncer social; pero para unos pocos retroprogresistas es una rancia droga que, como todas, los va convirtiendo en nulidades mentales.

Vaciado de contenido conceptual, el progresismo ni siquiera es nihilismo, es una mueca.


27 de abril de 2009

Prometeo desencadenado o la ideología moderna (2)






por el Dr. Enrique Díaz Araujo



Tomado de La Enciclopedia y el Enciclopedismo
Ediciones OIKOS, Buenos Aires, 1983









Contenido
Hay filósofos hasta en los tenduchos.
VOLTAIRE

El único que sufre es el papel.
CATALINA LA GRANDE a DIDEROT



l mayor historiador del Iluminismo, el egregio Paul Hazard, ha indicado que el punto de arranque de estas doctrinas es "el proceso del cristianismo". Así lo resume: "El espectáculo a que hemos asistido es éste: primero se alza un gran clamor crítico; los recién llegados reprochan a sus antecesores no haberles transmitido más que una sociedad mal hecha, toda de ilusiones y sufrimientos; un pasado secular sólo ha llevado a la desgracia; y, ¿por qué? De este modo entablan públicamente un proceso de tal audacia que sólo algunos hijos extraviados habían establecido oscuramente sus primeras piezas; pronto aparece el acusado: Cristo. El siglo XVIII no se contentó con una Reforma; lo que quiso abatir es la Cruz, lo que quiso borrar es la idea de una comunicación de Dios con el hombre, de una revelación; lo que quiso destruir es una concepción religiosa de la vida... Estos audaces también reconstruirían; la luz de su razón disiparía las grandes masas de sombra de que estaba cubierta la Tierra; volverían a encontrar el plan de la naturaleza y sólo tendrían que seguirlo para recobrar la felicidad perdida. Instituirían un nuevo derecho, que ya no tendría que ver nada con el derecho divino; una nueva moral, independiente de toda teología; una nueva política que transíormaría a los subditos en ciudadanos. Para impedir a sus hijos recaer en los errores antiguos darían nuevos principios a lu educación. Entonces el cielo bajaría a la Tierra" (10).
Por lo tanto, su primer contenido es la negación; el repudio de la visión teocéntrica del mundo. Los "contra", expone Hazard, se reiterarán: "Contra la primera revelación. . . Contra el Pentateuco .. . Contra la Biblia. Contra los milagros y con sus testigos... Contra Jehová, vengativo, cruel, injusto... Contra los Evangelistas, pobres pescadores ignorantes; contra el Evangelio; incluso contra la persona de Jesús. Contra la Iglesia y contra sus dogmas; contra los misterios; contra la idea misma del pecado original, que pretendía haber afectado a todos los hijos de Adán. Contra la organización de la Iglesia, los sacramentos, el bautismo, la confesión, la comunión, la misa. Contra los monjes y las religiosas, contra los sacerdotes, contra los obispos, contra el Papa. Contra la moral cristiana y contra los Santos; contra las virtudes cristianas y contra la caridad. Contra la civilización cristiana, contra la Edad Media, época gótica, época de tinieblas; contra las Cruzadas, locura... De pronto tomaban la actitud de Padres de la Iglesia para reprochar a los cristianos no vivir según su propia ley; y al instante siguiente se mofaban de esa ley" (11). Egon Friedell participa del criterio expuesto al decir: "Sería un error muy grave pensar que, ya en el marco de la Ilustración francesa, se haya librado una batalla consciente contra la aristocracia y contra la monarquía; por el contrario, el objetivo de los ataques polémicos de la Ilustración fue casi exclusivamente la Iglesia" (12).

************
Para leer el capítulo completo haga click sobre la imagen de Prometeo.


23 de abril de 2009

Prometeo desencadenado o la ideología moderna (1)





por el Dr. Enrique Díaz Araujo



Tomado de La Enciclopedia y el Enciclopedismo
Ediciones OIKOS, Buenos Aires, 1983










Spengler en Años decisivos dijo que el jacobinismo es "la forma temprana" y el bolchevismo "la forma tardía" del mismo espíritu revolucionario, porque ambos, en definitiva, se inspiran en la actitud del Prometeo mitológico, el rebelde ante los dioses.
Cuando Diderot afirma que "el hombre es el término único al cual hay que reducirlo todo" da un claro indicio de que Prometeo se ha desencadenado. Y sus efectos todavía debemos de sufrir.

Prometeo: En una palabra: yo abomino a
todos esos dioses.
Hermes: Ya veo qué grave dolencia te hace
perder la razón.
ESQUILO (Prometeo encadenado)


La Ilustración. Concepto

La Revolución fue preparada por sus víctimas.
JOSEPH DE MAISTRE

En el fondo de todo problema político hay una cuestión teológica.
JUAN DONOSO CORTÉS


as ideologías —conjunto de ideas sistemáticas— son un fenómeno moderno de remplazo de los antiguos conceptos e ideales. Cuando tienen connotación política, y generalmente la tienen, apuntan a la transformación radical de una realidad social dada. Es decir que al menos en sus comienzos todas las ideologías suelen ser "revolucionarias". Lo son porque procuran el desplazamiento del orden establecido tradicionalmente por un nuevo orden. Y porque el cambio deberá conducir a una organización más justa o más libre que las conocidas. Tal ambición intelectual conforma al encarnarse una variedad humana que, en la tipología política universal, es conocida como el esprit révolutionnaire, el homme des gauches, el idealista en sentido filosófico y el romántico en su acepción política. Esto es, el hombre que dispone a todas las potencialidades de su ser hacia la consecución de ese cambio profundo, cualitativo, radical de la sociedad en la que vive. Nada que no se adecúe como medio conducente a ese fin que busca le interesará. El fin es el "mundo mejor del futuro", gobernado según los "principios" de la ideología que se ha adueñado de su mente y de su corazón.
A pesar de su multiplicidad, ese fenómeno moderno reconoce dos unidades genuinas del espíritu revolucionario: la primera, la establecida por los jacobinos de la Revolución Francesa de 1789, y la segunda, la implantada por los bolcheviques de la Revolución Rusa de 1917. Entre ambos momentos toma figura esa "izquierda" que conmueve al mundo moderno con sus teorías y sus hechos. Esa ideología, que principia por ganar la cabeza y que termina enseñoreándose del alma de sus adictos, presenta dos etapas sucesivas —a veces contrarias, pero nunca contradictorias—: la "liberal" y la "socialista". Como se ha observado atinadamente, y como trataremos de resumirlo en este capítulo, esos períodos ideológicos ofrecen un mismo origen. Spengler, en Años decisivos, dijo que el jacobinismo es "la forma temprana" y el bolchevismo la "forma tardía" del mismo espíritu revolucionario. Porque ambas, en definitiva, se inspiran en la actitud del Prometeo mitológico, el rebelde ante los dioses.
Centrado así nuestro enfoque, conviene comenzar su estudio pormenorizado por la primera, no sólo en el orden cronológico sino especialmente en el lógico, de esas doctrinas de la Revolución: la Ilustración Francesa.
En un concepto lato, ella es la teoría del progreso indefinido de la humanidad, iluminado por las luces de la razón. La iluminación que el raciocinio otorga a los pensadores franceses del siglo XVIII para atisbar el futuro deparado a los hombres. Ilustración que se resume en la Enciclopedia (Diccionario razonado de la u ciencias, artes y oficios) que dirigieran Diderot y D'Alembert. De ahí que a sus integrantes se les llame por igual, "ilustrado;-", "iluministas" o "enciclopedistas".
El punto de partida de esta cosmovisión es el antropocentrismo, en oposición con el teocentrismo del mundo clásico, del "antiguo régimen". En un retorno a Protágoras, el hombre vuelve a ser "la medida de todas las cosas", de la tierra y del cielo. Como dice Diderot en la Enciclopedia: "El hombre es el término único al cual hay que reducirlo todo". Prometeo se ha desencadenado.

*********
Para leer el capítulo completo haga click sobre la imagen.