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Fragmento de Notre charge apostolique. S.S San Pío X (1910)
"No, Venerables Hermanos -preciso es reconocerlo enérgicamente en estos tiempos de anarquía social e intelectual en que todos sientan plaza de doctores y legisladores-, no se edificará la ciudad de modo distinto de como Dios la edificó; no se edificará la ciudad si la Iglesia no pone los cimientos y dirige los trabajos; no, la civilización no está por inventar ni la "ciudad" nueva por edificarse en las nubes. Ha existido y existe; es la civilización cristiana, es la "ciudad" católica. No se trata más que de establecerla y restaurarla sin cesar sobre sus fundamentos naturales y divinos contra los ataques, siempre renovados, de la utopía malsana, de la rebeldía y de la impiedad: Omnia instaurare in Christo."

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9 de marzo de 2011

El Nuevo Orden Mundial y la Seguridad Demográfica

Por Mons. Michel Schooyans

Mons. Michel Schooyans es catedrático emérito de Filosofía política y de ideologías contemporáneas de la Universidad Católica de Lovaina. Es miembro de la Academia Pontificia para la Vida, de la Academia Pontificia de las Ciencias Sociales y de la Academia Mejicana de Bioética. Es consultor del Consejo Pontificio para la Familia.

Tomado de Altar Mayor
REVISTA DE LA HERMANDAD DEL VALLE DE LOS CAÍDOS
Nº 135 - mayo de 2010

La ambición de controlar la vida humana desde la concepción a la muerte es la máxima expresión del imperialismo integral


omo vamos a ver, este imperialismo es metapolítico, ya que procede de una concepción particular del hombre. Las expresiones políticas y no políticas de este imperialismo no son más que las consecuencias perceptibles de esta antropología. Esto nos va a llevar a aclarar la dimensión totalitaria de este imperialismo, cuyos efectos todavía no se han mostrado en su totalidad.

Para analizar la génesis de este imperialismo que está naciendo ante nuestros ojos, vamos a partir de la ideología de la seguridad nacional.

Hacia la globalización

Desde el final de la guerra de 1939-1945, la diplomacia norteamericana ha estado grandemente dominada por el tema de los «dos bloques». Con ciertas variaciones de acento, este tema fundamental aparece bajo las etiquetas de guerra fría, enfrentamiento Este-Oeste, zona de influencia, coexistencia pacífica, deshielo, distensión, etc. Mas, con motivo de la crisis petrolífera de 1973, algunos círculos norteamericanos empiezan a percibir la importancia de otra división, la división Norte-Sur. El congreso de Bandung, en 1955, presentaba ya el aspecto de un manifiesto y, poco a poco, los CNUCED y las conferencias en la cumbre de países no alienados se imponen a la atención de los países industrializados: desde Ginebra (1964) a Belgrado (1989), se ha recorrido un camino apreciable. Durante todo este tiempo, el diálogo Norte-Sur se organiza y se institucionaliza; los países del Tercer mundo reivindican un Nuevo orden internacional.

En una obra publicada en 1970, Zbigniev Brzezinski había ya atraído la atención sobre el tema. La crisis petrolífera de 1973 juega el papel de un catalizador.

Si los países productores de petróleo pueden organizarse y amenazar las bases de la economía de los países industrializados, ¿qué ocurrirá si los países pobres productores de materias primas deciden ponerse de acuerdo e imponer sus condiciones a los países ricos?

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29 de diciembre de 2010

Revuelo moral en torno al preservativo: La respuesta de Monseñor Schooyans[1]

Por Mons. Michel Schooyans

Mons. Michel Schooyans es catedrático emérito de Filosofía política y de ideologías contemporáneas de la Universidad Católica de Lovaina. Es miembro de la Academia Pontificia para la Vida, de la Academia Pontificia de las Ciencias Sociales y de la Academia Mejicana de Bioética. Es consultor del Consejo Pontificio para la Familia.

Visto en Stat Veritas


Fuente: LRP-DDF


espués de las declaraciones del Papa sobre el preservativo, vertidas en el libro-entrevista realizado por Peter Seewald —declaraciones que L’Osservatore Romano sacó de contexto y que fueron explotadas mundialmente para anunciar una “modificación” de la moral sexual predicada por la Iglesia—, resulta que no sólo los enemigos del lenguaje tradicional de la Iglesia aprovechan de la brecha abierta sino también ciertos “investigadores”, moralistas y teólogos, que justifican su uso y que incluso ridiculizan a los que advierten que no puede confiarse en él para evitar embarazos o infecciones letales. Al contrario, según ellos su empleo constituiría un “mal menor”, legitimado para no infectarse con SIDA y que también podría recomendarse en caso de relaciones extramaritales para evitar “la injusticia” del nacimiento de un vástago adulterino…
El blog de Sandro Magister —“bien informado” y de tono generalmente tradicional— ha concedido últimamente un amplio espacio a estos comentarios, a fin de exponer más a los “intransigentes”, que se preguntan por qué la Iglesia debería ocuparse en enseñar de qué manera se puede pecar bien.
Es así como se instala una enorme confusión, tal como ocurrió tras los hechos de Recife[2]. Entonces como ahora, Mons. Michel Schooyans salta a la palestra con un texto que escribió en 2005, cuya difusión promueve ya que allí se dice todo.


El SIDA y el preservativo.

Es bien sabido que algunas personas contrajeron SIDA sin ninguna responsabilidad moral de su parte. Esta enfermedad puede haber sido transmitida en razón de una transfusión de sangre, por un error médico o por un contacto accidental. Hay miembros del personal sanitario que se han infectado por haberse ocupado de enfermos seropositivos.
Aquí no examinaremos estos casos. Nos ocuparemos de las declaraciones publicadas en estos últimos años, hechas por diversas personalidades importantes del mundo académico y/o eclesiástico; se trata sobre todo de moralistas y de pastores, a los cuales llamaremos “dignatarios”. Omitiremos dar sus nombres para evitar toda personalización del debate y para focalizar la atención en la discusión moral[3].


Desorden y confusión.

Estas declaraciones que atañen al uso del preservativo en casos de SIDA han sembrado con frecuencia mucho desorden en la opinión pública y en la Iglesia. La mayor parte de las veces vienen acompañadas de comentarios inauditos acerca de la persona y de la función del Papa, y sobre la autoridad de la Iglesia. De paso, también se encuentra el habitual listado de quejas en relación a la moral sexual, al celibato, la homosexualidad, la ordenación de mujeres, la comunión de los divorciados vueltos a casar, los abortistas, etc. Una ocasión más para globalizar los problemas…
Estos dignatarios se han expresado con clara complacencia en los medios de comunicación. Argumentaron a favor del preservativo en caso de peligro de contagio de la pareja no infectada con el SIDA. Según ellos, la Iglesia debería cambiar su enseñanza en esta materia.
Estas declaraciones provocan gran confusión en la opinión pública; confunden a los fieles, dividen a los sacerdotes, sacuden al episcopado, desacreditan al colegio cardenalicio, socavan el magisterio de la Iglesia y apuntan frontalmente al Santo Padre. La revuelta sobre estos temas ya había sido encarada por otros, que hoy por hoy o están muertos, o están jubilados. En la actualidad, sin embargo, estas declaraciones generan a menudo consternación, porque la gente espera que los dignatarios actúen con más prudencia y con mayor precisión moral, teológica y disciplinar. Influenciados por las ideas en boga en ciertos ambientes, estos dignatarios se embarcan en la “justificación” del uso del preservativo inventando una “argumentación” con expedientes tales como el del “mal menor” o “el voluntario indirecto”.
Uno de estos dignatarios llegó al punto de decir que si se quiere evitar infringir el quinto Mandamiento, el uso del preservativo es un deber moral. En efecto —se dice—, si un infectado con SIDA no quiere la abstinencia, tiene el deber de proteger a su pareja, y el único medio de hacerlo en ese caso es recurrir al preservativo.
Semejantes afirmaciones no pueden sino ser desconcertantes; son reveladores de una comprensión parcial y trunca de la moral natural, y en particular de la moral cristiana[4]. La manera de presentar la temática es, como mínimo, cosa sorprendente.
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Para leer el artículo completo haga click sobre este enlace.

3 de julio de 2009

La doctrina social de la Iglesia y los derechos subjetivos de la persona

Por Mons. Michel Schooyans


Mons. Michel Schooyans es catedrático emérito de Filosofía política y de ideologías contemporáneas de la Universidad Católica de Lovaina. Es miembro de la Academia Pontificia para la Vida, de la Academia Pontificia de las Ciencias Sociales y de la Academia Mejicana de Bioética. Es consultor del Consejo Pontificio para la Familia.





Su Excelencia Mons. Roland Minnerath
Arzobispo de Dijon
Miembro de la Academia

Invitados a la Asamblea: Sir Tony Blair y Sir Gordon Brown


n nombre de todos, deseo agradecer vivamente a Mons. Minnerath de habernos ofrecido una exposición suntuosa. Esta comunicación está ciertamente llamada a enriquecer la enseñanza social de la Iglesia sobre la cuestión de los derechos del hombre. Ella comporta en particular una contribución extremamente original sobre la cuestión crucial del fundamento de estos derechos. Se debe decir que sobre esta cuestión de los derechos del hombre, y más precisamente de los derechos subjetivos de la persona, hay una discrepancia - que Mons. Minnerath analiza con una gran penetración - entre dos tradiciones: la de la Iglesia, realista, y la de Ilustración, nominalista. Nuestro comentario contendrá dos partes netamente distintas: la primera se deducirá de la antropología filosófica. En la segunda, recurriremos más a la filosofía política para mostrar la fecundidad de las tesis expuestas por Mons. Minnerath cuando ellas son solicitadas para analizar problemas contemporáneos.

I. Los derechos del hombre revisitados

Los derechos del hombre y la tradición iluminista

La tradición de la Ilustración vinculó los derechos subjetivos a una concepción radicalmente individualista del hombre y a diversas teorías del contrato social. Esta tradición remonta ella misma a Guillermo de Occam (~1285-1349), para quien Dios es sujeto de una voluntad totalmente arbitraria, imprevisible puesto que indefinidamente cambiante. Es lo mismo para el hombre, que es también, sujeto de voluntad, la cual varía según los intereses y la utilidad del momento. Hobbes (1588-1679) aplica este nominalismo al derecho y a la política. Él afirma que la ley procede de la voluntad del príncipe. Él abre la vía al positivismo jurídico contemporáneo: es justo lo que el príncipe afirma que es justo. Según esta tradición desarrollada y difundida por la Ilustración, para que los hombres no se destrocen mutuamente, es necesario que ellos renuncien a hacerse justicia ellos mismos y que se pongan de acuerdo para instituir un dios mortal, el Leviatán, cuya función primera será definir lo que es justo o injusto, lo que hay que creer o no creer.
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Para leer el discurso completo haga click sobre la imagen del autor.


2 de julio de 2009

Entrevista sobre el Dr. Jèrôme Lejeune




Por Mons. Michel Schooyans


Mons. Michel Schooyans es catedrático emérito de Filosofía política y de ideologías contemporáneas de la Universidad Católica de Lovaina. Es miembro de la Academia Pontificia para la Vida, de la Academia Pontificia de las Ciencias Sociales y de la Academia Mejicana de Bioética. Es consultor del Consejo Pontificio para la Familia.



¿Quién era para usted Jérôme Lejeune?

Era ante todo una referencia científica y moral indiscutible. Jérôme Lejeune era un gran señor del espíritu y del corazón. En un mundo en que impera un lenguaje lleno de trampas, su libertad de pensamiento impresionaba. La pasión por la verdad a buscar y a comunicar era su razón de vivir. Sus adversarios y enemigos debían de envidiarle esta soberana libertad que una cierta disciplina del arcano les prohibía. No obstante, a medida que se progresaba en el conocimiento de Jérôme, se descubría en él un poeta, capaz de maravillarse y de hacer compartir su admiración. En su caso, en un sentido, el poeta precedía al sabio. Era un enamorado de la vida, que tan bien sirvió y celebró.

¿Cómo fue que ustedes se encontraron?

A partir de los años 70, las discusiones sobre el aborto y su legalización se intensificaron. En este contexto, los defensores de la vida, aunque poco numerosos y disponiendo de pocos medios, comenzaron a conocerse mejor y a trabajar juntos. Había intercambio de artículos y, sobre todo, congresos internacionales muy animados. Hubo, por ejemplo, dos grandes congresos, uno a Ostende, el otro en Dublín; también otro muy importante a Paris, en el cual Jérôme estuvo, como siempre, brillante. Otras reuniones hubo en diversos países y en Roma. En estos encuentros participaban especialistas en diversas disciplinas; y constituyeron rápidamente una red mundial por la Vida. Es en este contexto muy estimulante que tuve el privilegio de encontrar al Profesor Lejeune. Con el correr del tiempo, nos volvimos a ver con frecuencia y sabíamos poder contar el uno con el otro en todo momento.
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Para leer el artículo completo haga click sobre la imagen del entrevistado Monseñor.


13 de junio de 2009

El caso Recife



Monseigneur Michel Schooyans


Professeur émérite de l'Université de Louvain
Voie du Roman Pays, 31, boîte 101
B-1348 Louvain-la-Neuve, Belgique
Tél. : +32.10.45.01.66
Fax : +32.10.45.75.37
E-Mail : michel.schooyans@uclouvain.be
http://perso.infonie.be/le.feu

Le 6 juin 2009.


Éminences,
Excellences,
Chers Amis,
Dear Friends,
Estimados Amigos,

It is my pleasure to e-mail you, in your personal capacity, the attached documentation. Hoping you will consider it, I remain, Yours sincerely,

J'ai le plaisir de vous envoyer, à titre personnel, la documentation ici annexée. Je vous en souhaite bonne réception et vous assure de mes sentiments respectueux et cordiaux,

Es con placer que le mando, a título personal, la documentación anexada. Esperando que le sea útil, mandole un cordial y respetuoso abrazo,


Mgr Michel Schooyans


Memorándum


1) El 4 de marzo de 2009, una niña de 9 años fue abortada en Recife. Ella fue violada por su padrastro y esperaba mellizos. Ni la madre ni los dos niños estaban en peligro de muerte. Don Cardoso, Arzobispo de Recife, había hecho todo lo que podía para impedir el doble aborto. En vano. Mal informado, el Arzobispo Rino Fisichella (RF) reprocha a su colega de Recife de haberle faltado compasión y de haber excomulgado a los autores del doble aborto. Su artículo, publicado en el Osservatore Romano del 15 de marzo, continúa a alimentar una polémica de una extrema gravedad.

2) El argumento central de RF es que el doble aborto estaba justificado por la compasión para con la niña, y por compasión para con los médicos que ejercieron su libertad de elección. RF no recomienda la compasión para con los mellizos abortados. Constatemos simplemente que RF admite aquí el aborto directo.

3) Don Cardoso fue sostenido por el Cardenal Re, por la CNBB, por los obispos y por numerosos laicos provida. Él fue, por otro lado, copiosamente linchado por los medios, por las Catholics for Choice e incluso por el Presidente Lula.

4) Dos preguntas restan sin respuesta. ¿El texto de RF fue sometido previamente a la SCDF? RF mismo afirma que " l'articulo è stato scritto su richiesta ". ¿Por pedido de quién ? Algunos insinúan que sería por pedido de la Secretaría de Estado. Es la cuestión crucial.

5) El artículo de RF aporta objetivamente una temible caución a todos los que, en América latina (Brasil, Santo Domingo, etc.) y en otras partes, hacen campaña con vistas a legalizar el aborto, con el apoyo del Presidente Obama, de la Unión Europea, de la IPPF y de otras ONG.

6) Frances Kissling, presidenta de honor de las Catholics for Choice, comprendió perfectamente lo que está en juego en este caso. A ella le encanta ver que un funcionario del Vaticano, de alto rango, se aleje de la posición de la Iglesia según la cual el aborto directo es siempre gravemente contrario a la ley moral.

7) Lo que está en peligro, es la fidelidad a la moral natural y a la moral cristiana sobre el respeto de la vida. La moral expuesta en el artículo de RF es una moral de la situación. Según él, los principios morales deben ser tomados en consideración con tal que sea respetada la libertad de elección frente a las situaciones concretas. Estamos en pleno relativismo.

8) Frente a las turbulencias provocadas por el artículo del Presidente de la Academia Pontificia para la Vida, parece que, hay solamente una única solución verdadera: una declaración fuerte del Santo Padre. Si el Papa no dice nada, la duda persistirá y habrá una repetición de lo que pasa hasta el día de hoy con Humanae vitae (1968).

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Para leer el memorandum completo haga click sobre la imagen del autor.

Visto en Catapulta