Este blog está optimizado para una resolución de pantalla de 1152 x 864 px.

Fragmento de Notre charge apostolique. S.S San Pío X (1910)
"No, Venerables Hermanos -preciso es reconocerlo enérgicamente en estos tiempos de anarquía social e intelectual en que todos sientan plaza de doctores y legisladores-, no se edificará la ciudad de modo distinto de como Dios la edificó; no se edificará la ciudad si la Iglesia no pone los cimientos y dirige los trabajos; no, la civilización no está por inventar ni la "ciudad" nueva por edificarse en las nubes. Ha existido y existe; es la civilización cristiana, es la "ciudad" católica. No se trata más que de establecerla y restaurarla sin cesar sobre sus fundamentos naturales y divinos contra los ataques, siempre renovados, de la utopía malsana, de la rebeldía y de la impiedad: Omnia instaurare in Christo."

Mostrando entradas con la etiqueta Cardenal Jiménez de Cisneros. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cardenal Jiménez de Cisneros. Mostrar todas las entradas

4 de marzo de 2011

¿Quién venció? (Perlita)





Tomado de El Bandido Realista


uando el cardenal Cisneros determinó, con sus 70 años encima, conquistar la plaza de Orán, los soldados de Italia se echaron a reir y dijeron:
- Son cosas chocantes las que pasan en España: mientras un Prelado sale a guerrear contra los moros, el Gran Capitán se entretiene en rezar el Rosario.

Aquellos soldados no sabían que los dos paladines podían hacer ambas cosas a la vez. El caso es que el cardenal, que había llevado a sus soldados a las puertas de Orán, antes de ordenar el asalto les arengó virilmente, y que cuando sonó el grito de ¡Santiago y Cisneros!, las tropas se lanzaron con tal brío al asalto, Pedro Navarro a la cabeza, que en poco tiempo la plaza quedó ganada para España.

El cardenal no quiso entrar en ella hasta el día siguiente, y sus ojos saltaron de gozo cuando vió el pabellón de Cristo ondeando sobre el mas alto alminar. Las tropas españolas vieron a Cisneros a la entrada de Orán, y le dijeron:
- Vos, señor, sois quien ha vencido.

A lo que repuso el cardenal con el salmo de David:
- No a nosostros, Señor, sino a vuestro santo nombre se debe dar la gloria.

14 de enero de 2011

Personajes olvidados, obviados y silenciados




Cardenal Francisco Jiménez de Cisneros

Confesor de Isabel de Castilla, Canciller de Castilla, Cardenal de Toledo, Primado de España, Regente de Castilla, Fundador de la Universidad Complutense, y Santo Varón.












ació en Torrelaguna (Madrid) el año 1436, y murió en Roa (Burgos) el 8 d noviembre de 1517. Hijo de un hidalgo de escasa fortuna, Cisneros ha llegado a ser, por un conjunto de circunstancias ajenas enteramente a su voluntad, uno de los más excelsos personajes de la historia de España. Por su formación era un universitario, estudiante en Alcalá, graduado en Salamanca y viajero a Roma.

El 22 de enero de 1471 es nombrado por Paulo II arcipreste de Uceda, con sorpresa y desagrado del arzobispo de Toledo, D. Alfonso Carrillo. A esta decisión llegaba el pontífice al ser informado por el mismo Cisneros de una grave infracción de la jurisdicción eclesiástica hecha por su antecesor Pedro García de Guaza. Cisneros defendió tenazmente su derecho al arciprestazgo contra la oposición del arzobispo, siendo, por este motivo, sancionado con largos años de cárcel por el turbulento prelado. Termina su dura prisión logrando, al parecer, su intento. Pero, ante el temor de otras represalias, decide, con la protección del cardenal González de Mendoza, pasar al obispado de Sigüenza en donde es nombrado capellán mayor en 1480.

Cisneros es ya un hombre maduro, hecho al sufrimiento y a la reflexión. Siente inquietud interior y en 1484 da un viraje radical a su vida. Descubre su vocación al retiro y decide hacerse franciscano de la Observancia. Recibido en la Orden, probablemente en el convento de San Juan de los Reyes (Toledo), recientemente edificado por los Reyes Católicos, cambia su nombre de pila -Gonzalo- por el de Francisco y pasa a vivir en los conventos de El Castañar y La Salceda, herederos de la espiritualidad de Pedro de Villacreces. Transcurren diez años de entusiasmo en la soledad eremítica, que en 1492 se ve comprometida por su elección para confesor de la reina Isabel.

...................................

Para leer el artículo completo haga click sobre este enlace.