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Fragmento de Notre charge apostolique. S.S San Pío X (1910)
"No, Venerables Hermanos -preciso es reconocerlo enérgicamente en estos tiempos de anarquía social e intelectual en que todos sientan plaza de doctores y legisladores-, no se edificará la ciudad de modo distinto de como Dios la edificó; no se edificará la ciudad si la Iglesia no pone los cimientos y dirige los trabajos; no, la civilización no está por inventar ni la "ciudad" nueva por edificarse en las nubes. Ha existido y existe; es la civilización cristiana, es la "ciudad" católica. No se trata más que de establecerla y restaurarla sin cesar sobre sus fundamentos naturales y divinos contra los ataques, siempre renovados, de la utopía malsana, de la rebeldía y de la impiedad: Omnia instaurare in Christo."

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7 de octubre de 2009

Argentina tiene Héroes



El Editor del blog era compañero de camada del Subteniente Massaferro, asesinado en Formosa el 5 de Octubre de 1975.
Lo velamos en el Regimiento 1 de Infantería con su cara descubierta a medias, ya que le habían descerrajado un escopetazo en la cabeza.
Vaya esta nota enviada por el Sr. Juan Carlos Reales, como tributo a su memoria.
Los autores y responsables de este artero ataque a un Regimiento de la Nación, hoy son "ministros/as" y "funcionarios/as" del Gobierno "Nacional".
¡Qué la memoria sea completa!



¡Aquí no se rinde nadie!



l domingo 5 de octubre de 1975 en la calurosa tarde formoseña se fraguaba una traición. Los conscriptos del Regimiento Nº 29 volvían al retén luego de un partido de fútbol. Eran jóvenes de 20 años que se hallaban realizando el Servicio Militar Obligatorio en cumplimiento de una ley de la Nación, algunos de ellos tenían un buen nivel de instrucción formal, como el santafesino Mayol, que estudiaba Derecho; otros, como el “Negro” Luna, en cambio, aprendían a leer y escribir en el cuartel. Pero todos, en toda la geografía del país, así tuviesen padres empresarios o muy humildes, usaban el mismo uniforme que los convertía en camaradas y juraron la misma bandera que los hermanaba.

Mientras se dirigían a las duchas, seguían con las “cargadas” por el resultado del partido, pero había un soldado que no se reía. Aquel día fue elegido por el grupo armado para llevar a cabo un espectacular golpe contra el Ejército Argentino con la firme intención de sustraer las armas de la Nación.

En esta operación se emplearon cerca de un centenar de efectivos fuertemente pertrechados con ametralladoras, fusiles FAL con 5 cargadores por hombre, escopetas, granadas, minas vietnamitas y equipos de comunicaciones portátiles. Vestían uniformes azules y contaban con una muda de ropa civil y documentos falsos. Para desplazarse disponían de 11 vehículos y una avioneta.

La operación, minuciosamente planeada, establecía un asalto simultáneo al Regimiento y al aeropuerto “El Pucú” de Formosa, cuyo control era vital para la posterior evasión, la cual se realizaría en un Boeing 737 de Aerolíneas Argentinas desviado de su vuelo, Buenos Aires - Posadas. La irrupción al cuartel se efectuaría mediante un ataque a la guardia y una penetración por el área posterior de la unidad.

Mientras algunos conscriptos dormían y otros estaban ya duchándose, el santafesino Mayol, famoso por sus bromas, le arrebató el fusil a su compañero del Puesto de Guardia Nº 2 y abrió los portones para permitir el ingreso de 5 camionetas que transportaban unos treinta hombres fuertemente armados. El primer vehículo se dirigió al Puesto de Guardia Nº 1, cerca de la guardia Central, donde el sargento Víctor Sanabria estaba intentando operar una radio, y al descubrirlo lo mataron para cortar toda comunicación con el exterior. Simultáneamente, otra fracción entró al dormitorio de la guardia y asesinó a 5 soldados que estaban durmiendo. Algunos conscriptos murieron en las duchas, alcanzados por las granadas arrojadas desde las ventanas del baño.

Conducidos por el soldado entregador, Luis Roberto Mayol, los agresores sabían bien dónde se hallaban los depósitos de armas y de municiones. Cuando se acercó un subteniente que había escuchado los disparos, Mayol le apuntó con su FAL pero el arma se trabó y el oficial lo abatió. El “Negro” Luna se hallaba de guardia en la Compañía Comando, cuando de repente, 5 delincuentes saltaron de una de las camionetas y lo encararon.

- Rendite, negro, que con vos no es la cosa.

-¡AQUÍ NO SE RINDE NADIE, MIERDA!- Respondió Luna con su fusil en la mano mientras intentaba replegarse sobre el fondo de la Compañía , dándole tiempo a sus camaradas de reaccionar.

Hubo un intercambio de disparos hasta que fue alcanzado por una ametralladora desde una de las ventanas del baño.

La tenaz resistencia presentada por los “colimbas” sorprendió a los delincuentes, que esperaban encontrarse con “provincianos adolescentes más interesados en levantar los brazos que en responder con balas”, como escribió luego uno de ellos. Luego de un par de horas de feroces combates los agresores debieron retirarse sin poder llevar todas las armas que habían planeado, pero sí lograron hacerse de 18 fusiles FAL.

El Ejército Argentino debió lamentar la muerte del subteniente Ricardo Massaferro, El Sargento Víctor Sanabria Y Los Conscriptos Antonio Arrieta, Heriberto Ávalos, José Coronel, Dante Salvatierra, Ismael Sánchez, Tomás Sánchez, Edmundo Sosa, Marcelino Torantes, Alberto Villalba Y Hermindo Luna. Todos ellos cayeron defendiendo a su bandera hasta perder la vida, como habían jurado.

HERMINDO tenía 20 años y era hijo único. Había entrado al Servicio Militar sin saber leer ni escribir, porque este tape gaucho sólo sabía del monte y de hachar quebracho al sol con 40 grados de calor.

Sus superiores lo consideraban un “sobresaliente soldado”. Todos recordaban con una sonrisa esas dos veces que se había quedado dormido en el toque de diana y comenzó su día en una pileta.Sus padres fueron a retirar el cuerpo, de luto y descalzos, porque era gente muy pobre de un paraje del interior de Formosa. No tenían nada, excepto su hijo, y se lo dieron a la Patria con el corazón desgarrado por el dolor pero con dignidad.


HERMINDO LUNA

Que te rindas, proponen, si es ajeno

el ataque al Cuartel, a tu persona.

Que abandones el arma que aprisiona

tu brazo centinela del terreno.


Mas todo es propio con derecho pleno,

si es de la patria, la que Dios te dona;

esta tarde de octubre, cimarrona

o la bandera ondeando en el sereno.


Después olvidarán aquella guerra,

el odio rojo, la emboscada bruna

tu muerte varonil para que irradie

la formoseña y argentina tierra.

Contra el olvido queda Hermindo Luna,

y un grito heroico: ¡no se rinde nadie!

Antonio Caponnetto

7 de octubre de 1571, Batalla de Lepanto


AUXÍLIUM CHRISTIANÓRUM... ORA PRO NOBIS

“Ea, soldados valerosos – gritó – teneís el tiempo que deseasteis; lo que me tocaba, cumplí; humillad la soberbia del enemigo, alcanzad gloria en tan religiosa pelea, viviendo y muriendo siempre vencedores, pues iréis al cielo”
(Don Juan de Austria, arenga).

Sumario: Guerra contra los Turcos: Lepanto, 1571. Los Turcos, dueños de las costas septentrionales de África, se apoderaron de Túnez, (1569) y de la isla de Chipre (1570-1571). FELIPE II, ante el peligro que estas conquistas representaban para el mundo cristiano, consiguió formar contra ellos la llamada Liga Santa, en la que entraron España, el Sacro Imperio, el Papa PÍO V y Venecia. Era Sultán de Turquía, SELIM II (1566-1574).

La escuadra cristiana, mandaba por DON JUAN DE AUSTRIA (hermano de FELIPE II), se componía de 264 naves con 79.000 marineros y combatientes.

Las flotas cristiana y turca – ésta al mando ALÍ BAJÁ – se enfrentaron en la entrada del golfo entre la Grecia continental y la península de Morea (Peloponeso). En el terrible combate que entre ambas se trabó, por el entusiasmo de Don JUAN DE AUSTRIA y la destreza de don Álvaro de Bazán, la victoria se decidió a favor de las armas cristinas (7 de octubre de 1571). En esta memorable batalla recibió una herida en el pecho y otra en el brazo izquierdo Miguel de Cervantes Saavedra (“el manco de Lepanto”), entonces oscuro soldado; gracias a su valor, los turcos no consiguieron en la Marquesa.

La muerte del Papa PÍO V (1572) y las ambiciones de Venecia, que firmó por separado un humillante paz con los turcos, hicieron que no se sacara todo el provecho que se esperaba de esta resonante victoria. No obstante, el Occidente se salvó para siempre del poder amenazador de los turcos. Como recuerdo espiritual de este triunfo, la Iglesia estableció la Fiesta del Rosario.

Entre tanto, JUAN DE AUSTRIA había satisfecho y ampliamente rebasado las esperanzas puestas en él. No quiso decidirse por la carrera eclesiástica, sino por la militar (el padre, (CARLOS V, Carlos de Gante) reprimió sus deseos cediendo al amor por el hijo, y lo dejó que eligiera libremente). Lucho contra los piratas en el Mediterráneo; a la edad de 21 sofocó la rebelión de los moriscos. Mas, ¡qué eran aquellas esperanzas comparadas comparadas con las que en secreto albergaba él! Su gran día fue el 7 de octubre de 1571 en Lepanto. La flota de ALÍ BAJÁ, hacia la cual había tenido la audacia de dirigir sus velas, estaba a la vista; don JUAN iza la bandera verde, insignia de combate. En trescientas naves onde la media luna, y también en forma de media luna dispuso su flota el almirante turco. El poderío cristiano es apenas menor; la balanza está equilibrada; es el verdadero Dios quien tiene que decidir.
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Para leer el artículo completo haga click sobre este enlace.


23 de mayo de 2009

23 de Mayo de 844, Batalla de Clavijo




Oremus:
Deus qui Hispaniarum gentium
beato Iacóbo Apóstolo tuo
protegendam mesericórditer tribuisti
et per eum ab imminenti exítio mirabíliter liberasti,
concede, quaesumus, ut, eódem protegente,
pace perfruámur aeterna. Per Dóminum nostrun Iesum Christum...Amen.














o sé si se recuerda, si se celebra, pero el 23 de Mayo es (era?) la Fiesta de la Aparición de Santiago Apóstol en la Batalla de Clavijo. Como suena. Con su Misa propia y todo. Vuelvo a decir que no sé si se celebra en algún sitio, quizá allá por la Rioja, donde está Clavijo, al lado de Logroño.


..... Para seguir leyendo este excelente artículo publicado en EX ORBE haga click sobre el enlace (en rojo) o sobre la imagen del Matamoros.

2 de mayo de 2009

2 de Mayo de 1808: Levantamiento de Madrid

Comienzo de la Guerra de Independencia Española

(para conocer más del Levantamiento haga click sobre la imagen de la carga de los mamelucos
)




Oigo, patria, tu aflicción,
y escucho el triste concierto
que forman tocando a muerto,
la campana y el cañón;
sobre tu invicto pendón
miro flotantes crespones,
y oigo alzarse a otras regiones
en estrofas funerarias,
de la iglesia las plegarias,
y del arte las canciones.


Lloras, porque te insultaron
los que su amor te ofrecieron...
¡a ti, a quien siempre temieron
porque tu gloria admiraron:
a ti, por quien se inclinaron

los mundos de zona a zona;
a ti, soberbia matrona
que libre de extraño yugo,
no has tenido más verdugo
que el peso de tu corona...!


Do quiera la mente mía
sus alas rápidas lleva,
allí un sepulcro se eleva
cantando tu valentía;
desde la cumbre bravía
que el sol indio tornasola,
hasta el África , que inmola
sus hijos en torpe guerra,
¡no hay un puñado de tierra
sin una tumba española!...

Tembló el orbe a tus legiones,
y de la espantosa esfera

sujetaron la carrera
las garras de tus leones;
nadie humilló tus pendones
ni te arrancó la victoria;
pues de tu gigante gloria
no cabe el rayo fecundo,
ni en los ámbitos del mundo,
ni en el libro de la historia.



Siempre en lucha desigual
cantan tu invicta arrogancia,
Sagunto, Cádiz, Numancia
,
Zaragoza y San Marcial;
en tu suelo virginal
no arraigan extraños fueros;
porque indómitos y fieros,
saben hacer tus vasallo,

frenos para sus caballos
con los cetros extranjeros...



Y aun hubo en la tierra un hombre,
que osó profanar tu manto...¡
Espacio falta a mi canto
para maldecir su nombre!...
Sin que el recuerdo me asombre
con ansia abriré la historia;
presta luz a mi memoria,
y el mundo y la patria a coro,
oirán el himno sonoro
de tus recuerdos de gloria.

Aquel genio de ambición
que en su delirio profundo
captando guerra, hizo al mundo
sepulcro de su nación,
hirió al ibero león
ansiando a España regir;
y no llegó a percibir,
ebrio de orgullo y poder,

que no puede esclavo ser,
pueblo que sabe morir.

¡Guerra! clamó ante el altar
el sacerdote con ira;
¡guerra! repitió la lira
con indómito cantar:
¡guerra! gritó al despertar
el pueblo que al mundo aterra;
y cuando en hispana tierra
pasos extraños se oyeron,
hasta las tumbas se abrieron
gritando: ¡Venganza y guerra!...



La virgen con patrio ardor
ansiosa salta del lecho;
el niño bebe en su pecho
odio a muerte al invasor;
la madre mata su amor,
y cuando calmado está
grita al hijo que se va:
"¡Pues que la patria lo quiere,
lánzate al combate, y muere:

tu madre te vengará!...


Y suenan patrias canciones,
cantando santos deberes;
y van roncas las mujeres
empujando los cañones;
al pie de libres pendones
el grito de patria zumba
y el rudo cañón retumba,
y el vil invasor se aterra,
y al suelo le falta tierra
para cubrir tanta tumba!...



Bernardo López García

23 de noviembre de 2008

23 de Noviembre , Rendición de Sevilla



Tomado parcialmente de la página de Julio Domínguez Arjona



Ojo. hoy es la rendición de Sevilla, tras un largo y lento asedio modelo estrangulamiento , en u
na operación de desgaste a la que sucumbieron los "isbilyanos" residentes ....






Hoy, el Cabildo Catedralicio, entregará al Consistorio , la espada y pendón de San Fernando, ( la espada a nuestro Alcalde para que la porte por la puntita de la misma y el pendon al edil mas joven o el siguiente en juventud, que no sea alérgico a las procesiones tercias ( darse una vuelta claustral por la Catedral ) que no sea rojo y no le de por gastarse el dinero en homenajear al "Che" - Guevara se entiende no es que fuera valenciano el hombre. -


Pues oiga, así esta la Sevilla del siglo XXI a falta de sociedad civil rendida, de brazos caídos , ante la actual sistemática y cotidiana destrucción de la misma , sorprendentemente premiada por el Ministerio de Cultura ( aun que no se de que nos sorprendemos pues entre "obreros españoles" anda el juego ) .-

Los indolentes sevillanos del 2007 también han entregado la cuchara, en defensa de una ciudad que se esta achavacanizando por días y donde las horteradas campean por sus respeto , maquilladas en un falso y carísimo progrerio . Si quieren ver una capital de verdad, que nos ha pasado de largo de verdad, que ha progresado de verdad , vayase a Valencia y cuando se le hayan caído los cuatro palos del sombrajo si tiene coj....(piiii) vuelva aquí para que le sigan vendiendo la burra de la modernidad .-

Oigan: hoy procesional la espada del San Fernando, que mataba de forma políticamente incorrecta moros, seria muchisimo peor que hubieran sido milicianos ; la espada del Silencio , procesiona el Viernes Santo Madrugada y tranquilos que se sepa no perteneció a Queipo de Llano, aunque fuera de caballería .-

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22 de noviembre de 2008

En la semana del 20 de Noviembre


La Vuelta de Obligado


José Antonio Primo de Rivera. In memoriam


Generalísimo Francisco Franco. In memoriam

7 de octubre de 2008

7 de octubre de 1571, Batalla de Lepanto


AUXÍLIUM CHRISTIANÓRUM... ORA PRO NOBIS

“Ea, soldados valerosos – gritó – teneís el tiempo que deseasteis; lo que me tocaba, cumplí; humillad la soberbia del enemigo, alcanzad gloria en tan religiosa pelea, viviendo y muriendo siempre vencedores, pues iréis al cielo”
(Don Juan de Austria, arenga).

Sumario: Guerra contra los Turcos: Lepanto, 1571. Los Turcos, dueños de las costas septentrionales de África, se apoderaron de Túnez, (1569) y de la isla de Chipre (1570-1571). FELIPE II, ante el peligro que estas conquistas representaban para el mundo cristiano, consiguió formar contra ellos la llamada Liga Santa, en la que entraron España, el Sacro Imperio, el Papa PÍO V y Venecia. Era Sultán de Turquía, SELIM II (1566-1574).
La escuadra cristiana, mandaba por DON JUAN DE AUSTRIA (hermano de FELIPE II), se componía de 264 naves con 79.000 marineros y combatientes.
Las flotas cristiana y turca – ésta al mando ALÍ BAJÁ – se enfrentaron en la entrada del golfo entre la Grecia continental y la península de Morea (Peloponeso). En el terrible combate que entre ambas se trabó, por el entusiasmo de Don JUAN DE AUSTRIA y la destreza de don Álvaro de Bazán, la victoria se decidió a favor de las armas cristinas (7 de octubre de 1571). En esta memorable batalla recibió una herida en el pecho y otra en el brazo izquierdo Miguel de Cervantes Saavedra (“el manco de Lepanto”), entonces oscuro soldado; gracias a su valor, los turcos no consiguieron la Marquesa.

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Para leer el artículo completo haga click sobre la imagen del Generalísimo Don Juan de Austria.

12 de agosto de 2008

12 de Agosto, día de la Reconquista


El 25 de Agosto de 1806, Don Santiago de Liniers declaraba deberse la Reconquista de Buenos Aires al singular y visible patrocinio de Nuestra Señora del Rosario, dejando en evidencia el espíritu que animó esa gloriosa gesta .

Consideración preliminar

En 1806 ya hacía tiempo que la cristiandad medieval venía siendo socavada por el proceso revolucionario y tres consecuencias de ello —entre tantas otras— se mostraron factores favorables al intento inglés en el Plata: a) la decadencia social, moral y religiosa; b) el absolutismo estatista; y c) el menoscabo de la defensa.

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Para leer el artículo completo haga click sobre la imagen de la rendición inglesa.

25 de julio de 2008

Batalla de las Navas de Tolosa


por Juan Eslava Galán

A cinco kilómetros de SANTA ELENA, el pueblo mas septentrional de la provincia de Jaén, junto al paso de DESPEÑAPERROS, existe un paraje donde los restos de armas antiguas son tan abundantes que durante siglos han surtido a los labriegos de la comarca del hierro necesario para la fabricación de sus herramientas. Es el campo de batalla de las Navas de Tolosa.El combate ocurrió en el año 1212, pero en realidad, toda la historia comenzó mucho antes. Cuando el califato de Córdoba se descompuso en un mosaico de pequeños estados (los llamados reinos taifas), los reinos cristianos del Norte aprovecharon la oportunidad para ampliar sus fronteras hasta el río Tajo y tomar a Toledo. Los débiles reyezuelos de taifas tuvieron que comprar la paz y la protección de los monarcas cristianos pagando crecidos tributos anuales.Por aquel tiempo los almorávides, una confederación de tribus bereberes, habían forjado un poderoso imperio que se extendía por lo que hoy es Marruecos, Mauritania, parte de Argelia y cuenca del río Senegal. La creciente presión cristiana no dejaba más alternativa a los cada vez más débiles reyezuelos andalusíes que solicitar ayuda a los almorávides. Pero no se atrevían a dar este paso porque temían que sus rudos correligionarios del desierto se prendaran de las fértiles huertas y populosas ciudades de al-Andalus y se las arrebataran. Finalmente el rey Motamid de Sevilla se atrevió a dar el paso decisivo y firmó un pacto con el sultán almorávide. Prefería, alegó, ejercer de camellero en Africa a ser porquero en Castilla.

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18 de julio de 2008

Godofredo de Bouillon, Ideal del Caballero Cristiano


por José Luis Orella





Godofredo de Bouillon, fue el primer rey de Jerusalén, después de la liberación de los Santos Lugares del dominio musulmán. Natural de la Borgoña, Godofredo personificó en su persona el ideal caballeresco de entrega y obediencia a la Iglesia. Su ejemplo sería divulgado como ejemplo para los caballeros europeos, entretenidos en lucha estériles, mientras otros subordinaban sus virtudes guerreras en beneficio de los más débiles, los cristianos de Tierra Santa.

Muere en Jerusalén el 18 de julio de 1100.




Nació en Boulogne-sur-Mer en 1060, hijo de Eustaquio II, Conde de Boloña, y de Ida, hija de Godofredo el Barbudo, duque de la Baja Lorena. Godofredo, como vasallo del Sacro Imperio Romano Germánico, apoyó las pretensiones de Enrique IV en la Guerra de las Investiduras contra el Papa Gregorio VII (1080-1084). En pago, el emperador devolvió el ducado de la Baja Lorena, que había anexionado, y del cual era heredero el joven noble valón. El nuevo duque de la Baja Lorena, de espíritu idealista y extremadamente religioso, vio removerse su interior ante las predicas iniciadas a favor de recuperar los Santos lugares. El Papa Urbano II suplicaba a la nobleza europea porque se sumasen a una Cruzada que permitiese la libre peregrinación delos cristianos a Jerusalén, que los principados turcos impedían con su fundamentalismo. En 1096, Godofredo, junto a sus hermanos Eustaquio y Balduino, tomó la cruz. El 15 de agosto de 1096 un ejército de cerca de cuatro decenas de miles de cruzados se ponía en camino hacia Oriente.
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29 de mayo de 2008

29 de Mayo, Día del Ejército Argentino




































Primero, Menem y Balza.
Después, Kirchner y Bendini.
¿Queda todavía Ejército Argentino?
¡¡ Sin palabras.!!

28 de mayo de 2008



28 de Mayo, Día de la batalla de Covadonga

(En la foto: Estatua de Don Pelayo en Covadonga)

















Hace unos años, cerca de los 30, en una serie de charlas sobre el liberalismo, el Dr. Aníbal D´Angelo Rodríguez, hombre culto si los hay, gran docente, capaz de hacer entender a su auditorio hasta lo más abstruso, cerró el ciclo preguntándose y preguntándonos a nosotros, sus entonces jóvenes oyentes, ¿qué podemos hacer en contra del liberalismo imperante?.
Somos pocos, casi sin medios, estamos rodeados. Todo está en contra nuestro. El liberalismo ha triunfado y hoy casi dogmáticamente se afirma en el mundo entero (occidental), que la democracia (partidocrática) es el único sistema de gobierno válido, y ¡Viva la economía de mercado!.
Pero..., nos dijo, recuerden siempre Covadonga. A principios del siglo VIII, los musulmanes invaden España, y en poco tiempo sojuzgan a todos los pueblos peninsulares, ocupan todo el territorio, cruzan los Pirineos y se adentran en el sur de Francia. Tenían miles de hábiles soldados, tenían recursos más que suficientes , eran técnica y científicamente superiores, su música, literatura, medicina, arquitectura, en fin, su cultura era superior a la de los nuestros.
Sin embargo, y pesar que los signos de los tiempos estaban en contra, Don Pelayo, con 300 guerreros, como en las Termópilas, decide hacerles frente en un escarpado y alejado territorio, derrotando a un ejército muchas veces superior y dando comienzo a la Reconquista.

En los casi treinta años que han pasado desde aquellas conferencias, el cerco ha terminado de cerrarse. Para los católicos tradicionales nacionalistas, esperar, humanamente, que el actual estado de las cosas se revierta, es una utopía.
Pero..., recordemos Covadonga. No se nos pide vencer, sí no ser vencidos.
Sirva este largo prólogo de homenaje a Don Pelayo y sus hombres, a su catolicidad viril, "cojones" vamos, y a Don Aníbal D´Angelo Rodríguez, por una lección bien aprendida.



Link a un artículo histórico sobre la Batalla de Covadonga (haga click sobre la palabra link).





25 de mayo de 2008

25 de Mayo de 1810

La Carta que reproducimos a continuación, fue remitida -en este mes de mayo de 2008- por Antonio Caponnetto a Marcelo Grecco,Director de la publicación digital El Caballero de Nuestra Señora. Nos ha parecido oportuno reproducirla en este blog, con permiso de su autor.


El Problema Del 25 De Mayo
Por Antonio Caponnetto

[El Caballero De Nuestra Señora, 2º época Año: 8 Numero 147 8 de mayo del año del Señor 2008]

Querido Marcelo:

Me pides que te escriba para El Caballero de Nuestra Señora –publicación que llevo gratamente en el corazón desde los tiempos en que la iniciará, el inolvidable Padre Carlos Lojoya- alguna nota sobre La Revolución de Mayo.


Permitime que te diga porqué me resulta tan difícil hacerlo.


Tradicionalmente prevalecía la visión liberal y masónica de Mayo. Mayo era un dogma indiscutido, en virtud del cual debía repetirse que la patria había nacido en 1810, bajo los sacros auspicios de la democracia, del liberalismo y de la macabra Revoluta de 1789. España era una madrasta malísima –como la de las patochadas infantiles de Walt Disney- y habíamos hecho muy bien en sacárnoslas de encima. Los realistas eran tiranos opresores, los revolucionarios eran libertadores, y cada quien ocupaba su bando de malo o de bueno en los libros de texto. ¡Manes de parabienes!

No le faltaba fundamento in re a esta visión. Porque efectivamente, este Mayo liberal, masónico, antiespañol y aún anticatólico había existido. Quien se acerque a las malandanzas de Castelli, Moreno y Monteagudo –entre tantos otros- podrá comprobarlo. Otrosí queda penosamente al descubierto cuando se consideran los escritos o los actos del curerío progresista de entonces, más confundidos que Casaretto después del Summorum Pontificum de Benedicto XVI. Por eso desde Roma llegaron voces legítimamente recelosas sino admonitorias respecto del movimiento revolucionario, como lo ha probado Rómulo Carbia en su La Iglesia y la Revolución de Mayo.

Nuestro mismo Himno ratifica penosamente la existencia oficial de ese Mayo en todo contrario a nuestras raíces católicas. Hasta Ricardo Rojas –que le ha encontrado un par de plagios a la letra, y que nos exime “de la admiración estética”- se intranquiliza un poquitín ante aquello de “escupió su pestífera hiel”. ¿No será mucho, Vicente? Cristina lo canta a lo yanky, con la mano en su siliconado pecho. Yo, caro amigo, te confieso, como bautizado, no puedo andar gritando por ahí que la libertad es “un grito sagrado”. Y si tengo que ver “en un trono a la noble igualdad”, ya no es igualdad, pues está entronizada y ennoblecida.

Como fuere, el Mayo masonete existió y es aborrecible. Existió y fue el que terminó imponiéndose, salvo durante el interregno glorioso de Don Juan Manuel. Los zurdos –que atacan a Roca por lo que tuvo de bueno- suelen decir que “es preferible un Mayo Francés a un Julio Argentino”. Tengo para mí en ocasiones, ante tanta confusión, que es preferible que no haya mayos.

Los revisionistas –salvo alguno que creyó ver en el 25 de Mayo un 17 de octubre avant garde, y en el gorro frigio al famoso pochito con visera- en principio, pusieron las cosas en su lugar. Al menos los mejores de sus representantes probaron que hubo otro Mayo. Monárquico, hispánico, católico, militar y patricio; enemigo de Napoleón que no de España, fiel a nuestra condición de Reyno de un Imperio Cristiano, en pugna contra britanos y franchutes, filosóficamente escolástico, legítima e ingenuamente leal al Rey cautivo, y germen de una autonomía, que devino forzosamente en independencia, cuando la orfandad española fue total, como total el desquicio de la casa gobernante. Federico Ibarguren y Roberto Marfany, entre otros, se llevan las palmas del esclarecimiento y de la reivindicación de este otro Mayo. Mas nadie ha empardado, en claridad y en rectitud de juicio, al Mayo Revisado de Enrique Díaz Araujo. Sólo ha salido un tomo de los tres anunciados que componen la singular obra, pero es para aguardar ansiosos que la tríada se complete.

Tampoco faltan hechos y personajes para probar la existencia de este Mayo genuino. Están las Memorias de Saavedra, la Autobiografía de Domingo Matheu, la de Manuel Belgrano, las cartas de Chiclana, Viamonte y Tomás Manuel de Anchorena. Está la obrita curiosa de Alberdi, El Gobierno de Sudamérica, y el mensaje magnífico de Rosas a la Legislatura, del 25 de mayo de 1836. Y hasta las fábulas humorísticas de Domingo de Azcuénaga están para nuestro entendimiento de la época.

Leyendo meditadamente este material, es asombroso cómo se intelige el pasado y cómo se disipan las ficciones ideológicas. Lo que surge de estos valiosos testimonios no es el enjambre de conjeturales paraguas populistas, sino la espada de Saavedra “de dulce y pulido acero toledano, y que en su mano parecía una joya”, al buen decir de Hugo Wast. Espada puesta al servicio de la misma causa por la que en España, hacia la misma época, se desenvainaran otras para enfrentar al invasor Bonaparte. Y si surge también el Cabildo de estas veras semblanzas, es porque entonces, el mismo no era aún una figurita didáctica, sino una hidalga institución de raigambre medieval, custodia de los fueros locales y comarcales.

Pero están los documentos que retratan este Mayo porque estuvieron los acontecimientos y los hombres que los protagonizaron. Y esto sería lo más importante por considerar y celebrar hoy, sino fuera que ese “Mayismo” fue derrotado, y prevaleció el otro. No sólo historiográficamente, que ya es grave, sino política y fácticamente, que es lo peor.

Escuchemos a Rosas, en un fragmento de su valioso mensaje precitado: ”No se hizo [la Revolución de Mayo] para rebelarnos contra nuestro soberano, sino para conservarle la posesión de su autoridad. No se hizo para romper los vínculos que nos ligaban a los españoles, sino para fortalecerlos más por el amor y la gratitud. ¡Pero quien lo hubiera creído! Un acto tan heroico de generosidad y patriotismo, no menos que de lealtad y fidelidad a la nación española, fue interpretado en algunos malignamente […] Perseveramos siete años en aquella noble resolución de mantenernos fieles a España, hasta que, cansados de sufrir males sobre males, nos pusimos en manos de la Divina Providencia y confiando en su infinita bondad y justicia tomamos el único partido que nos quedaba para salvarnos: nos declaramos libres e independientes de los Reyes de España y de toda otra dominación extranjera”.
Nuestros amigos carlistas, de un lado y del otro del Atlántico, están enojados con el 25 de Mayo. No les falta razones, ni son pocas las verdades que al respecto han recordado. Puede aceptarse incluso lo que enseñan: que nuestra guerra independentista tuvo algo o bastante de una dolorosa guerra civil, en tanto americanos hubo que se sentían inaboliblemente insertos a la Corona, con un gesto de lealtad que los honra. Puede y debe aceptarse, además, que la fábula escolar de “los realistas” malvados y los “patriotas” impolutos es un cuento de mal gusto. El realista Liniers fue un arquetipo de nuestra lucha soberana; el patriota Moreno, la contrafigura del cipayo. Y hasta tienen razón los carlistas cuando comentan que, en ciertas zonas hispanoamericanas, los negros defendieron la Corona y se batieron por su causa, sin importarle su condición. Claro que hablamos –como lo hace Luis Corsi Otálora- de los bravos negros que enarbolaban orgullosos los pendones de la Orden de San Luis- y no de los morochos mercenarios de D’elía. Por eso decía Ramón Doll que “hay negros de todos los colores”.

Pero determinadas cosas vinculadas a nuestro 25 de Mayo, los admirados carlistas parecería que no quieren ver, o ven a medias, y entonces precipitan sus juicios. No quieren ver, por ejemplo,la gravísima crisis moral del Imperio Español, sintetizada en aquella sentencia tan dura cuanto cierta de Richard Heer: “España estaba gobernada por un galán frívolo, una reina lasciva y un rey cornudo”. No quieren ver que, a comienzos de 1810, sólo quedaban las apariencias de España, con “los franceses que salen por un lado y los ingleses que entran por el otro”, según afirmación de Benito Pérez Galdós en “El equipaje del Rey José”. No quieren ver que tanto ultraje, tanto vejamen, tanta depredación y anonadamiento de la Madre Patria, eran males causados por sus mismos reyes felones, por su misma borbonidad traicionera, por la vacancia y la acefalía cobarde de una Corona, que ya no era la de los siglos del Descubrimiento y la Evangelización.

Y no quieren ver –como lo ha sintetizado certeramente Luis Alfredo Andregnette Capurro, replicando a Federico Suárez Verdeguer- que “las Cortes de 1810 y 1812, pletóricas de iluminismo jacobino, y Fernando VII con su avaricia absolutista, precursora del liberalismo, sellaron la destrucción del Imperio Católico. Crimen incalificable, porque la Revolución (en el sentido del verbo latino volver hacia atrás),aspiró a una unión más perfecta con la Metrópoli”. Crimen que se ejecutó con varias puñaladas traperas, como cuando el 24 de septiembre de 1810, las Cortes de Cádiz aprobaron la ley por la cual se dispuso la extinción de Provincias y Reynos diferenciados de España e Indias, en clara señal de abolición de los honrosos Pactos sellados por Carlos V en Barcelona el 14 de septiembre de 1519.

¿De qué lado estaba entonces la traición? ¿De los americanos que se levantaban jurando fidelidad al rey Cautivo, deseando conservar sus tierras, aunque reclamando la necesaria autonomía para no ser arrastrados por la crisis peninsular, o de la casa gobernante española que pactó la rendición ante Napoleón Bonaparte? ¿Quiénes eran los leales, los que se rebelaban aquí, a imitación de los combatientes hispánicos, para comportarse como súbditos corajudos y lúcidos, o aquellos funcionarios, cortesanos y monarcas que se desentendieron vilmente de la suerte de estos Reynos, como lo gritaba Fray Pantaleón García en el Buenos Aires de 1810? ¿Adónde la fidelidad? ¿En las intrigas borbónicas para convertirnos en pato de la boda, como decía Saavedra; o en este surero Buenos Aires levantado en hazañas, primero contra el hereje britano, y contra los alcahuetes de Pepe Botella después, y en ambos casos, levantado siempre con la bandera de España entre los mástiles?

A ver si nos vamos entendiendo.

La historia es historia de lo que fue, no de lo que pudo haber sido, o de lo que nos hubiese gustado que fuera.

Nos hubiese gustado que el Imperio Hispano Católico no se extinguiera; y que nosotros nos constituyéramos en “la última avanzada de ese Imperio”, como cantaba Anzoátegui. Nos hubiese gustado que Mayo no hubiese sido necesario; y seguiremos repitiendo con José Antonio: “si volvieran Isabel y Fernando, ya mismo me declaraba monárquico”; esto es vasallo de aquella Corona por la cual la monarquía se reencontró a sí misma como forma pura y paradigmática de gobierno.

Nos hubieran gustado tantas cosas.

Pero los hechos se dieron de otro modo, seguramente por permisión de la Divina Providencia. Y no renegamos de nuestro Mayo Católico e Hispánico, ni de una autonomía que no era desarraigo, ni separación espiritual, ni ingratitud moral. No renegamos de aquellos patriotas que, portadores de sangre y de estirpe hispanocriolla, tuvieron que batirse al fin, heroicamente, para que esa autonomía fuese respetada.

¿Ves, querido Marcelo, porqué es tan difícil hablar o escribir sobre el 25 de Mayo?

¿Qué festejamos ese día? El Mayo masón desde ya que no. Ese será el del Bicentenario Oficial. Un festejo tan desnaturalizado y horrible como lo fue el de la gloriosa Reconquista y Defensa de 1806-1807. Será el Mayo falsificado y ruin, liberal y marxista, agravado por el magisterio soez de Felipe Pigna –nuevo Taita Magno de la Historia, como lo ridiculizaría Castellani- según el cual, Moreno fue el primer desaparecido y Saavedra el primer represor. Y lo peor es que a esta obscenidad llaman algunos ahora revisionismo histórico.

El Mayo de algunos de nuestros entrañables amigos españoles, tampoco podríamos festejar. Para ellos lo de aquí fue una simple traición a España; y aunque traidores hubo, sin duda, tuvo aquel acontecimiento protagonistas centrales transidos de lealtad y de fidelidad, de arraigo espiritual y encepamiento religioso, de recto y fecundo amor al solar natal, de prudente, gradual y legítimo sentido de emancipación americana.

El Mayo de los revisionistas heterodoxos, que vieron en aquellas jornadas de 1810 un alzamiento de orilleros resentidos y desarrapados rencorosos, tampoco es celebrable. Entre otras cosas, porque no existió. El piqueterismo es cosa de este siglo. Tampoco el Mayo de los católicos liberales, que creyeron calmar sus conciencias encontrando alguna tonsura entre los revolucionarios, aunque enseñaran las peores macanas modernistas.

Si algún Mayo recuerdo con gratitud,emoción y decoro; con absoluta austeridad de manifestaciones festivas, es el que encarna aquel Comandante de Patricios, que afirmando con meridiana claridad que se alzaba contra franceses e ingleses -y contra todos aquellos que aquí o acullá quisieran comprometer el destino de estas tierras franqueándoles las invasiones- puso su condición militar al servicio de Dios y de entrambas Españas.

De él dijo Braulio Anzoátegui: “Saavedra era un militar que jamás andaba sin uniforme, porque comprendía que un militar sin uniforme es una persona peligrosa que de pronto le da por pensar como un político cualquiera, y piensa y es capaz de olvidarlo todo; es como una dueña de casa que olvida lo que vale la docena de huevos. En esto se parecen las malas dueñas de casa a los malos militares: en que no saben cuánto valen los huevos”.

Saavedra lo sabía. Y tenía fama de saber estas cosas fundamentales. Por eso, el Capitán Duarte lo quiso proclamar Rey de América. Pero Moreno lo acusó de borracho y lo desterró de la ciudad. También desterrado acabaría Saavedra.

Curioso destino el de nuestros hombres de armas. Si no saben cuánto valen los huevos los nombran Generales. Si proclaman nuestra soberanía pasan a la historia por borrachos.

Te mando un abrazo fuerte
En Cristo y en la Patria

Antonio Caponnetto

12 mayo, 2008 15:00