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Fragmento de Notre charge apostolique. S.S San Pío X (1910)
"No, Venerables Hermanos -preciso es reconocerlo enérgicamente en estos tiempos de anarquía social e intelectual en que todos sientan plaza de doctores y legisladores-, no se edificará la ciudad de modo distinto de como Dios la edificó; no se edificará la ciudad si la Iglesia no pone los cimientos y dirige los trabajos; no, la civilización no está por inventar ni la "ciudad" nueva por edificarse en las nubes. Ha existido y existe; es la civilización cristiana, es la "ciudad" católica. No se trata más que de establecerla y restaurarla sin cesar sobre sus fundamentos naturales y divinos contra los ataques, siempre renovados, de la utopía malsana, de la rebeldía y de la impiedad: Omnia instaurare in Christo."

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3 de agosto de 2009

Michael O'Brien: «Los enemigos de Dios no saben a quién están sirviendo, y debemos plantarles cara»



Entrevista a Michael O´Brien

Hace tres años Michael O’Brien entró en España con «El padre Elías» y logró un éxito fulgurante. Una legión de lectores fieles descubrieron un autor capaz de manejar con maestría la técnica del thriller al tiempo que plantea profundos interrogantes sobre el tiempo que vivimos. Tras «El padre Elías» vino «El librero de Varsovia», su precuela, y ahora llega, también publicada por LibrosLibres, «La última escapada», una novela de ritmo trepidante cuyo argumento resulta sorprendentemente próximo a la realidad sociopolítica cotidiana de nuestro país.

- Un gobierno democrático que se llena la boca hablando de «paz» y de «tolerancia» impone en las escuelas una asignatura para educar a los niños en el relativismo y la ideología de género. Y sus padres son perseguidos si se oponen. ¿Estoy hablando de su última novela, «La última escapada»?

- (Viéndonos venir.) ¡Supongo que sí!

- ¡Respuesta equivocada!

- Ja, ja.

- Estaba hablando de España, del año 2009, del presidente José Luis Rodríguez Zapatero y de su asignatura Educación para la Ciudadanía, que ha provocado una masiva reacción de los padres españoles. (o Argentina, 2009, presidentA CFK, "Material de formación de formadores en educación sexual y prevención del VIH/SIDA", NdelE )

- Sí, he estado siguiendo con interés la situación en España, similar a la de mi país, Canadá.

- No es un caso único, entonces.

- En ambas naciones crece el acoso a las familias tradicionales y a la libertad religiosa de la Iglesia, como parte de un intento deliberado de redefinir la naturaleza de la sociedad mediante programas de ingeniería social impuestos por nuevas leyes invasivas e injustas.

- ¿Nos encaminamos a un futuro de tiranía disfrazada de libertad?

- Vamos en esa dirección, pero el resultado aún no es seguro. En buena parte depende del coraje de las Iglesias locales en cada nación, y de la capacidad de la familia y de las asociaciones religiosas para crear un frente unido contra las fuerzas que reducen la libertad en nombre de la Libertad y destruyen vidas humanas en nombre del Humanismo.

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Para leer la entrevista completa haga click sobre la imagen. Al final de la nota hay un enlace para leer el primer capítulo de su última novela. Enfáticamente recomendado.


30 de julio de 2009

Fragmento de La última escapada, de Michael O´Brien


Enviado por el Sr. Aldo H. Delorenzi

Extraido del semanario Alfa y Omega N° 652/30 -7-2009 España


Nunca un medio de comunicación español ha entrevistado al escritor Michael O’Brien. A pesar de que sus novelas son best-sellers traducidos a nueve idiomas y de que la crítica lo ha comparado con George Orwell o Aldous Huxley, cuenta cómo en Canadá, su país natal, ninguna editorial se atrevió a publicar sus títulos. «Durante 20 años estaba convencido de que mis libros nunca serían publicados. Estaba seguro de que las fuerzas que reprimen la cultura católica habían ganado. Me equivoqué». Se equivocó. Hoy es uno de los periodistas y escritores más brillantes y leídos del mundo, y un referente en el panorama católico internacional.

Un retrato estremecedor..., y real

En La última escapada, O’Brien describe un aborto por nacimiento parcial. Nos ahorraremos calificativos: léala y opine usted mismo.

...
«–Antes de llegar aquí, era profesor de neurocirugía en un laboratorio de investigación cerebral. Teníamos millones de dólares a nuestra disposición. Comprábamos cuerpos. Cuerpos vivos. Yo tenía un interés especial en ampliar las fronteras de la investigación a fin de hacer avances en la curación del Parkinson, del Alzheimer y de la epilepsia. La cuestión es que la mayor parte de las técnicas abortivas cortan al bebé en trozos, y era un asunto bastante desagradable para los asistentes el ir a buscar entre los trozos algún tejido cerebral aprovechable. Así que pagábamos a mujeres que iban a abortar para que dieran a luz al niño y lo entregaran en el laboratorio. Incluso pagábamos a muchas para que se quedaran embarazadas. Bastantes eran inseminadas artificialmente. Pueden ser necesarios docenas de niños para proveer de tejido cerebral a un solo paciente. (...)

Matar es fácil. Das a la mujer un anestésico local. Te agachas y agarras una de las piernas del niño con fórceps y tiras de ella hacia fuera. Luego extraes al niño con mucho cuidado para dejar la cabeza dentro. No te apetece oír ruidos. La base del cráneo queda expuesta. Metes las tijeras ahí, en la base del cráneo del bebé, y las abres para agrandar el agujero. Se mueve un poco. Luego pones un catéter para succionar y así se saca el cerebro. (…)

Un día hubo un caso que no salió según estaba previsto. El niño se escurrió demasiado rápido y acabó en mis manos antes de hacerme cargo siquiera de lo que había pasado. Abrió los ojos. Respiró y gritó. La madre lo oyó y movió la cabeza, buscándolo. Comenzó a pelear, se veía que tenía dudas. Una enfermera la sedó mientras yo cerraba la boca del niño con la mano, robándole el aire con mi pulgar. Se torció mucho. Me miró mientras moría. Me miró. (...)

Le devolví la mirada. No tenía que haberle devuelto la mirada, no tenía que haber vuelto a mirar. (...)

Era un niño. Una persona. Esa niña pequeña anónima era –de un modo que no puedo explicar mi propia hija, o mi hijo o..., mi mujer. Me dije a mí mismo: ya está, nunca más trabajaré en esta industria de la muerte».
...

13 de julio de 2008

El Padre Elías. Un apocalipsis. II


Había ya publicado el post anterior, que es el que está abajo de este, cuando me topé, de casualidad, con este otro, que me parece una rara manera de hacer la rescención de un libro,
...¡ pero brillante!!.
Lo que sobreabunda no daña, ...a excepción de la soja (Cristina dixit).

Artículo publicado por Eulogio López en Hispanidad.
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En 26 de julio de 1909, una leva de reservista partía del Puerto de Barcelona hacia la guerra de Marruecos. La selección de los reclutas no gustó al pueblo, que mostró su enérgica repulsa hacia el hecho de que los hijos de los ricos pagaran el rescate para evitar la incorporación a filas. Entonces, el pueblo, justamente indignado ante el agravio comparativo, se volvió hacia la ciudad y comenzó a incendiar iglesias. Una relación causa-efecto impecable, lógica: es injusto que los pobres vayan a la guerra y los ricos no : la culpa es de los curas, matémosles. Hasta un niño sería capaz de pergeñar tan aplastante argumento.
El pasado jueves 26 de octubre de 2006, un par de centenares de jóvenes se manifestaban por el céntrico Paseo de Recoletos, solicitando –al parecer- vivienda digna al alcance de todos. Con tan admirable motivo, los muchachos, universitarios y adolescentes en su mayor parte, no tuvieron más remedio que arremeter contra el Monasterio de las Madres Clarisas de San Pascual Bailón, ubicado en el mencionado paseo, a un paso de Cibeles, con la sana intención de romper todo lo que encontraran y pidiendo la retirada de los crucifijos, sin especificar si dentro o fuera de los templos y blasfemando contra la Iglesia. El argumento es igualmente lógico : es cosa sabida que los crucifijos y los objetos de culto quitan espacio para las viviendas sociales.
Las monjas cerraron la Iglesia a toda prisa, lo que revela la habitual opacidad clerical. ¿Qué se pude esperar de un clero que cierra las puerta al a juventud? En lugar de dialogar con el pueblo, se encerraron en el claustro. Y es que no saben comportarse como, un poner, el Consejo Superior de la Abogacía Española, como Movistar, Caja de Cataluña, el BBVA, Banco Inversión, Banco Pastor, etc., todos ellos vecinos de las monjas, que mantuvieron sus puertas abiertas sin que los jóvenes rebeldes y emprendedores, pletóricos de conciencia social, les molestan a lo más mínimo. El hecho de que todas las empresas y organismos estén rodeados por miembros de seguridad privada con cara de pocos amigos, no resta un adarme de razón a tan dispar proceder.
Por su parte, la policía mostró un intachable perfil democrático, es decir, no movió un dedo. Con lo que sin duda evitó males mayores como, por ejemplo, un lamentable círculo de odio contra las religiosas, por parte de aquellos jóvenes a los que las fuerzas del orden hubieran impedido, con procedimientos coactivos, ejercer su libertad de expresión (un derecho constitucional, créanme). Asimismo, los medios informativos mantuvieron un discreto silencio sobre el incidente. ¡Qué caramba!, tampoco es tan importante. Es la típica noticia que las fuerzas reaccionarias podrían aprovechar de forma espuria para extraer quién sabe qué deshonestas conclusiones.
San Pascual Bailón está ubicado en pleno centro de Madrid. Una iglesia de reducido tamaño que ha quedado rodeada por centros de negocios y organismo públicos. Es, además, uno de los templos que ha despertado al nuevo hábito, tan simple como eficacísimo : exponer el Santísimo en la Custodia durante todo el día. Es una iniciativa de éxito garantizado, y renuncio a explicar las razones: que cada cual deduzca lo que considere. El caso es que sacar del Sagrado al Santísimo Sacramento y colocarlo en la custodia (desde las 8,30 de las mañana hasta las 6,30 de la tarde) se ha comprobado una media de gran éxito : al parecer, en la sociedad de la imagen la gente quiere ver a su Dios, y no dirigirse a él tras una puerta de metal, por muy dorado que éste sea.
La única pregunta que queda por hacer: ¿a qué viene este odio a cualquier objeto o manifestación cristiana? Seguramente las clarisas son culpables de muchos de los males del mundo –eso estoy dispuesto a reconocerlo- pero ese odio irracional, no deja de ser uno de los síntomas de que esto, y por “esto” entienda cada cual lo que le pete, no va a aguantar mucho tiempo. Sencillamente, esto no hay quien lo aguante.
Por cierto, el libro de moda, no en los circuitos oficiales, sino en los circuitos cristianos, es “El padre Elías”, de editorial Libros Libres. Aconsejo a todos su lectura por varias razones. En primer lugar es apasionante: una de esas novelas que uno no quiere que terminen. El canadiense Michael O’Brien ha tejido una trama tan emocionante como una novela de Agatha Christie, que aúna un conocimiento profundo del mundo, de las postrimerías del mundo y del Señor del Mundo. ¿Que qué tiene que ver el padre Elías con el intento de profanación de san Pascual Bailón? Léanlo y verán.

El Padre Elías. Un apocalipsis







Hace ya un tiempo, Cruz y Fierro recomendó enfáticamente su lectura, y publicó una serie de artículos sobre los signos de los tiempos del autor del Libro, Michael D. O´Brien (brillantes!!).
Haciendo click sobre el nombre del blog accederán a su lectura.
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El Embajador en el Infierno , con no menos énfasis decía "A este libro hay que leerlo ya".
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Compré el libro en cuestión. Fueron los 80 pesos mejor gastados en mi vida. En el acto le escribí a Cruz y Fierro para agradecerle.
Me encantó. Durante la lectura, y durante un tiempo largo me tuvo, y todavía me tiene, reflexionando sobre el mundo posmoderno circundante, pero sobre todo sobre mí mismo, mis miserias y lo poco que hago por superarlas.

Este blog nació en mayo de este año, durante una convalescencia, con mucho tiempo libre, y como soy un lector voraz y omnívoro decidí compartir mis lecturas y hallazgos con quien quisiera leerlos. Me propuse, entre otras cosas hacer una rescención del Padre Elías.
La convalescencia terminó, y no la había hecho. Ahora el tiempo que dispongo para actualizar el blog es muy, muy escaso.
Por lo que decidí publicar esta crítica literaria firmada por David Amado, y tomada de Hispanidad.

No lo tenía fácil Michael D. O’Brien al adentrarse en el thriller apocalíptico. Autores como Benson, Soloviev o Hugo Wast parecían haberlo dicho todo. Pero, señores, el Club de los novelistas apocalípticos, para bien de todos, no está cerrado. O’Brien merece, con justo título, introducirse en él por la puerta grande y, con el tiempo, pasar a la bodega de las grandes reservas a las que siempre es oportuno acudir. El Padre Elías, además, tiene una característica que lo hace aún más agradable al paladar, sobretodo al de nuestros tiempos, que siente una vagancia extrema a la hora de establecer analogías y comparaciones. Está ambientado en el tiempo actual y refleja las características del momento. Eso no pudieron hacerlo ni Benson ni Wast, que arriesgaron demasiado al imaginar el contexto que acompañaría a la venida del anticristo. Me refiero a los decorados, porque el contenido de aquellas obras, la idea que transmiten, es clarísima y está perfectamente reflejada en la narración. Pero El Padre Elías no tiene esa característica, sino que se sitúa muy bien e nuestro momento. De esa manera el lector recorre con mayor facilidad las páginas porque el escenario que se le muestra no está tan lejos de su experiencia cotidiana. Es una novela de hoy que habla del Apocalipsis.

El Padre Elías es un monje carmelita que recibe un encargo del Papa: descubrir si un influyente personaje, el Presidente, es o no el anticristo. La obra en sí es una novela, detalle que no debe olvidarse nunca, pero que tiene en cuenta lo que la tradición de la Iglesia ha ido descubriendo en su meditación sobre el Apocalipsis y grandes dotes de sentido común.

El poder mundial se va unificando. Para ello es necesario no sólo reducir todas las autoridades a una sola sino también hacer sucumbir las religiones en una especie de credo sincretista. Como el sentido religioso no puede negarse, dado que está impreso en lo más hondo del corazón del hombre, lo que se pretende es cambiar su objeto. En lugar de adorar a Dios, en el centro se coloca al hombre.

¿Quiénes son los valedores de ese intento llevado a cabo en nombre de la Humanidad? Gente influyente y eclesiásticos sin fe que seducidos por la vanidad e incapaces de mantenerse en la austera obediencia que enseña la Iglesia prefieren atajos que no conducen a ninguna parte que no el Camino de la verdad.

La novela tiene todos los ingredientes para resultar entretenida. Su lectura engancha. Alguien me ha dicho que le sobran cincuenta páginas. Es posible, pero las otras 586 valen muchísimo la pena.

Y de esta obra hay que subrayar algunos aspectos relevantes. Por una parte el autor ha reflejado bien que el anticristo es un hombre. No es Satanás disfrazado. No, es un hombre. Y los que le siguen lo hacen por un acto de apostasía, mezclado con mucha vanidad y afán de poder. Además, y el autor lo refleja con un talento extraordinario, en su misión, el Padre Elías se ha de enfrentar no sólo a un poderosos enemigo sino también a los fantasmas de su pasado. Él fue superviviente del Holocausto, pasó por el ateísmo, estuvo casado y dejó de lado un brillante porvenir en la política por consagrarse al Señor. Así, con ese ejemplo de lucha humilde de un alma por ser fiel, se nos da la oportunidad de entrar en nuestra propia interioridad. El enemigo no está sólo fuera. También dentro, y de muchos sitios. Como señala Stratford Caldecott: “O’Brien ha escrito una obra profética y un manual de guerra espiritual. Léala y rece”.