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Fragmento de Notre charge apostolique. S.S San Pío X (1910)
"No, Venerables Hermanos -preciso es reconocerlo enérgicamente en estos tiempos de anarquía social e intelectual en que todos sientan plaza de doctores y legisladores-, no se edificará la ciudad de modo distinto de como Dios la edificó; no se edificará la ciudad si la Iglesia no pone los cimientos y dirige los trabajos; no, la civilización no está por inventar ni la "ciudad" nueva por edificarse en las nubes. Ha existido y existe; es la civilización cristiana, es la "ciudad" católica. No se trata más que de establecerla y restaurarla sin cesar sobre sus fundamentos naturales y divinos contra los ataques, siempre renovados, de la utopía malsana, de la rebeldía y de la impiedad: Omnia instaurare in Christo."

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4 de septiembre de 2009

Uganda, la nación que venció al SIDA




por José Luis Orella




Tomado de Arbil




El Sida tiene solución cuando se evita el ideologismo del Nuevo Orden Mundial




ganda es un país de más de treinta millones de personas donde el SIDA provocó una pandemia que alcanzó en 1991 a un 21% de la población.


El desarrollo de la enfermedad es una de las causas principales de la desestructuración de la fuerte institución familiar africana. La desaparición de los adultos jóvenes ha dejado desamparados a centenares de miles de huérfanos, que abandonados vagan por las calles en busca de un modo de vivir.

La necesidad de mano de obra provoca cambios migratorios y la imposibilidad de favorecer un contexto favorable para el desarrollo.

Uganda era uno de esos países infestado de SIDA, cuando los soldados tanzanos y ugandeses de Yoveri Museveni liberaron al país de la cruel dictadura de Idi Amín. Aquellos soldados contrajeron la enfermedad y la desarrollaron por el país.

La promiscuidad juvenil por la confianza en los avances de la medicina fomentó el crecimiento de las relaciones sexuales, y por tanto el contagio del SIDA.

Como en otros países, la industria del latex, uno de los grandes grupos de presión en la ONU, inundó el país de condones para parar la transmisión del SIDA, pero el crecimiento siguió de forma acelerada, como es un ejemplo Sudáfrica, país que pierde 300.000 habitantes anuales.

Sin embargo, Uganda es el país de San Carlos Luanda, el mayordomo real que fue sacrificado junto a otros 26 jóvenes ugandeses por no ceder a la concupiscencia de su malvado monarca. Actualmente, Uganda es un país que reúne más de un 80% de población cristiana, la mitad protestante y la otra católica.

El gobierno Museveni decidió tomar parte activa en la eliminación del SIDA, desde las escuelas y las iglesias, la formación de las mujeres como punto clave de las familias, y la educación en los valores de abstinencia y la fidelidad, las nuevas generaciones de ugandeses fueron cambiando los hábitos sociales que se habían enraizado bajo el dominio de Idi Amín y la guerra.

Después de tres décadas de educación y formación en valores, la sociedad ugandesa disfruta en la actualidad de un 5,4% de infectados, habiendo reducido en tres cuartas partes el número de enfermos.

El éxito de la medida era claramente conocido por el Papa Benedicto XVI, Uganda es un país que debe su evangelización y desarrollo a los padres blancos, ahora conocidos como padres de África.

Resulta curioso que la persona que goza de primera mano de información sobre lo sucedido en Uganda, se vea atacado por personas que nunca han estado en África y cuyos intereses económicos dependen de las grandes empresas productoras de condones.

13 de julio de 2009

Benedictinas (II)



por Juan Manuel de Prada



Tomado de ABC




TRO de los pasajes memorables de Caritas in Veritate nos lo tropezamos hacia el final de la encíclica, en el capítulo que Benedicto XVI dedica a lo que podríamos denominar la idolatría de la técnica. Frente a la pretensión prometeica propia de nuestra época, que postula una libertad omnímoda en el dominio de la materia, deslumbrada por sus falsos prodigios, Benedicto XVI propone un desarrollo técnico en el que se confirme el dominio del espíritu sobre la materia, donde la libertad humana para mejorar las condiciones de vida, ahorrar esfuerzos o evitar riesgos esté precedida por la responsabilidad moral, por el reconocimiento del bien que la precede. Como decía el gran Leonardo Castellani, «la libertad no es propiamente un movimiento, sino un poder moverse solamente; y en el moverse lo que importa es Hacia Dónde; lo que determina el movimiento -dicen los filósofos- y lo hace chico o grande, bueno o malo, es el término dónde». Una libertad que no sabe hacia dónde va es peor que la ausencia de libertad, del mismo modo que la sofística es peor que la ausencia de filosofía o la superstición es peor que la ausencia de religión; y la idolatría de la técnica que hoy padecemos es una superstición en la que el hombre -nos dice Benedicto XVI- «se pregunta sólo por el cómo, en vez de considerar los porqués que lo impulsan a actuar».
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Para leer el artículo completo haga click sobre la imagen del autor.


27 de marzo de 2009

Nuevo escándalo desatado por las declaraciones del Papa

Un poco de humor: En distintos medios de la prensa digital francesa se publica la carta que encontrarás traducida más abajo. Como verás, cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia:

su regreso a Roma durante una hermosa tarde soleada, el Papa habría dicho a una periodista: « ¡Hoy hace un buen día! ».

Tales palabras han levantado inmediatamente en el mundo entero una inmensa emoción y han alimentado una polémica que no cesa de aumentar.


He aquí algunas de las reacciones:

El alcalde de Burdeos: "¡En el mismo momento en que el Papa pronunciaba estas palabras, llovía a cántaros en Burdeos!. Esta contra-verdad, cercana al negacionismo, demuestra que el Papa vive en un estado de autismo total. ¡Lo cual arruina aún más, por si fuera necesario, el dogma de la infalibilidad pontificia!".

El gran Rabino de Francia: "Como puede alguien pretender que aún pueda hacer buen tiempo después del holocausto".

El Titular de la cátedra de astronomía del Colegio de Francia: "Al afirmar sin matices ni pruebas objetivas que hoy hace buen tiempo, el Papa testimonia una vez más el desprecio bien conocido de la Iglesia por la Ciencia, que combate sus dogmas desde siempre. ¿Puede existir algo más subjetivo y más relativo que ésta noción de "buen tiempo"? ¿Sobre qué experimentos indiscutibles se apoya? Los meteorólogos y los especialistas de la cuestión no han llegado a ponerse de acuerdo en el ultimo Coloquio Internacional de Caracas. Y ahora Benedicto XVI pretende zanjar la cuestión ex cátedra. ¡Qué arrogancia! ¿Acaso veremos pronto encenderse las hogueras para todos los que no admitan sin reserva éste nuevo decreto?".

La Asociación de Victimas del Cambio climático: "¿Cómo no ver en ésta provocadora declaración un insulto hacia todas las víctimas pasadas, presentes y futuras de los caprichos del clima: inundaciones, tsunamis, sequías? Esta aceptación del "tiempo que hace" muestra claramente la complicidad de la Iglesia con los fenómenos destructores de la humanidad, lo cual no puede más que alentar a todos aquellos que contribuyen al recalentamiento del planeta, quienes podrán de ahora en adelante prevalerse del aval del Vaticano".

El Consejo representativo de las Asociaciones Negras: "El Papa parece olvidar que cuando en Roma luce el sol, toda una parte del planeta permanece sumergida en la oscuridad. ¡He aquí un signo intolerable de su desprecio hacia la mitad negra de la humanidad!".

La Asociación feminista Las Lobas: "¿Porqué dice el Papa que hoy está bueno (el tiempo) y no que hoy está buena (la temperatura)? Una vez más el Papa muestra su apego a los principios más retrógrados y arremete contra la legitima causa de las mujeres. Da pena ver que en pleno 2009 mantenga tal posición!"

La Liga de los derechos del Hombre: "Este tipo de declaraciones sólo sirven para ofender profundamente a todas las personas que contemplan la realidad con una mirada distinta a la del Papa. En particular pensamos en las personas hospitalizadas, en los prisioneros cuyo horizonte se limita a cuatro paredes, y también en todas las víctimas de enfermedades raras los cuales no pueden percibir con sus sentidos el estado de la situación atmosférica. En tales declaraciones existe sin duda una voluntad de discriminación entre el "buen tiempo", tal que debería ser percibido por todos, y todos aquellos que perciben las cosas de otra manera. Nuestra asociación piensa denunciar sin tardanza al Papa ante la justicia".

En Roma algunos miembros de la Curia intentan atenuar las declaraciones del Papa, alegando su avanzada edad y también el hecho de que posiblemente sus palabras no hayan sido bien comprendidas. Pero hasta el momento presente dichas tentativas no están teniendo éxito.


Tomado de La Santa Alianza