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Fragmento de Notre charge apostolique. S.S San Pío X (1910)
"No, Venerables Hermanos -preciso es reconocerlo enérgicamente en estos tiempos de anarquía social e intelectual en que todos sientan plaza de doctores y legisladores-, no se edificará la ciudad de modo distinto de como Dios la edificó; no se edificará la ciudad si la Iglesia no pone los cimientos y dirige los trabajos; no, la civilización no está por inventar ni la "ciudad" nueva por edificarse en las nubes. Ha existido y existe; es la civilización cristiana, es la "ciudad" católica. No se trata más que de establecerla y restaurarla sin cesar sobre sus fundamentos naturales y divinos contra los ataques, siempre renovados, de la utopía malsana, de la rebeldía y de la impiedad: Omnia instaurare in Christo."

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14 de marzo de 2011

Por el honor de la Sangre



por el Dr. Antonio Caponetto


Tomado del blog de Cabildo



Sangre de Cristo, embriágame

Mientras el mundo gemía el drama de Japón, sucedido en el inicio de la Cuaresma; mientras el luto desplegaba su ropaje austero sobre el corazón de los hombres decentes, nos llegó la noticia, según la cual, un grupúsculo burdelesco de funcionarios oficialistas, encabezados por el actual ministro de Economía, se daba cita en el bar “Perón Perón”, ubicado en lo que llaman ahora Palermo Hollywood, y que otrora supo ser, decentemente, “un cielo de relinchos y de crines”, al decir de Jorge Luis Borges.

La banda orgiástica del kirchnerismo tenía su propósito expreso en aquella jornada luctuosa de marzo: presentar un nuevo vino, llamado “El Justicialista”, que según sus promotores, sumaría aún más alegría a la que ya tiene el pueblo como consecuencia de las bondades múltiples que prodiga este Gobierno. Henchidos de ínfulas electoraleras —que es estar rebosante de chapuzas— los hijos de Cristina libaron y brindaron por lo que juzgan su inmodificable y seguro triunfo político.

Personajes de talante prostibulario se aglutinaron alrededor del neobrebaje, convencidos todos de que se puede imponer la alegría popular por decreto de necesidad y urgencia. Y cada uno de ellos, a su turno y copa en garfio, sintióse autorizado a expresar alguna sonora porquería.

Llegado el momento del palurdo que funge de Secretario de Cultura —y que para abreviar llamaremos Jorge Coscia— dijo, según registro de las crónicas: “El vino es bíblico. El famoso pedo que se agarró Noé aparece en la Biblia, el primer libro” (cfr. “La Nación”, 12 de marzo de 2011, pág. 18).

“Todos se rieron con ganas”, según apunta a renglón seguido el mismo informante. Es lógico que así fuera. Existe un patólogico reír —propio de los idiotas o de los degenerados— el perfidum ridens, que expresa el gozo que les causa ver la humillación de los demás. En este caso el humillado era nada menos que el Patriarca Noé, cuya embriaguez (Génesis, 9,18-29) es figura de esa copa densa de los pecados del mundo, que el mismo Cristo pidió auxilio al Padre para poder beber (San Mateo, 26, 42). Así lo vieron exégetas de nota, y el mismo Buonarotti lo plasmó en uno de sus frescos, el último de la serie del Génesis que está en la bóveda de la Sixtina.

Pero para el Secretario de Cultura —paradigma del intelectual K— Noé es apenas un borracho, y el sacrilegio un divertimento de taberna peronista. Es que Coscia, como sus pares de Carta Abierta, merecen ser discípulos de aquella extraña Escuela de Slovenrie, para quienes orinar, peer y vomitar era el modo connatural de expresarse.

Faltaba lo peor, y al final llegó en aquella tenida patibularia. El Ministro de Agricultura, que responde al nombre de Julián Domínguez, alzó una de las botellas de “El Justicialista”, y “se animó, incluso, a comparar el vino con la sangre de Cristo, que «dio la vida por la humanidad», con la sangre de Kirchner, que «dio la vida por la política»” (cfr. “La Nación”, ibidem).

Hay una sola manera argentina de castigar esta blasfemia, y es horadando la lengua del impío, como enseñaba el Gral. José de San Martín. ¿Quién se atreverá a hacerlo, mientras le explica al reo que el señor Kirchner no derramó ninguna sangre por nada ni nadie, sino que reventó una noche bajo el destino maldito del insensato, al que el Supremo Juez le pregunta: “¿para quién será lo que has amontonado”? (San Mateo, 12, 16-20). ¿Quién se atreverá al justiciero hierro candente, para que el fuego lave, junto con la injuria, la mitología grotesca que ha transformado en héroe y en santo al más vulgar de los canallas y al más ladrón de los rencorosos?

Y hay una sola manera católica de castigar esta horrible imprecación. La explica San Alfonso María de Ligorio en su Sermón IX —para el domingo XXIVº después de Pentecostés— citando a San Juan Crisóstomo: “cuando oigas blasfemar a un hijo vuestro, rómpele la boca, santificando así vuestras manos” (cfr. “Obras Ascéticas”, Madrid, BAC, 1954, vol. II, pág. 523). ¿Quién osará aplicarle la merecida pena? ¿Acaso alguno de estos obispos felones que cuando sale algún curazo agalludo a contener a los viles, acaba pidiéndoles perdón y acallando al valiente?

No; nadie excepto el Dios de los Ejércitos castigará a estos repugnantes blasfemos. Que no se llaman sólo Boudou, Coscia o Domínguez, porque tienen los mil nombres de los obsecuentes que rodean el trono de la jaca.

Por eso, desoiré en la ocasión a las voces amigas que me piden no trasgredir los límites de la mesura. Pero ¿si no estoy dispuesto a este minímisimo gesto de santa indignación por el honor de la preciosa Sangre de Cristo, por quién lo haré?

Escuchen pues, esbirros y esbirras kirchenristas que han sido o serán capaces de tamaña perfidia; escuchen lo único que merecen escuchar con voz tronitonante: son todos ustedes una manga de hijos de puta.


Sanguis Christi, inebria me.

6 de marzo de 2011

Corruptos y corruptas



por el Dr. Antonio Caponetto


Tomado del blog de Cabildo



No puede estar lejos el día en que los diccionarios incorporen como primera acepción de la palabra corrupción el neovocablo kirchnerismo, acotándose que el mismo procede del gentilicio de un malhadado crápula que tiranizó a su patria, dejando en herencia una viuda cómplice de cuanta rapacidad y fraude se cometía a diario. La realidad no desmentirá entonces a la semántica. Ni la ideología podrá enmascarar la evidencia. Porque los hechos mandan con el peso caudaloso de sus manifestaciones visibles.

Si fastidia el registro puntilloso de los casos de putrefacción —cada día más frecuentes, gravísimos y escandalosos—, enúnciense las principales áreas en las que la hediondez oficial campea a su gusto. El kirchnerismo es la corrupción política, toda vez que se viene haciendo uso del poder para un incremento codicioso del patrimonio personal. Plutócratas y oligarcas de burdísimo porte conforman sus huestes, y cada peso robado que emerge de sus faltriqueras roñosas es una burla trágica a una sociedad desfalcada.
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7 de febrero de 2011

El Ungido

Durante catorce meses El Cruzamante estuvo alejado de la blogósfera (valga el neologismo).
En este tiempo de ausencia murió Néstor Kirchner, nefasto personaje de la Historia Patria.
Con motivo de la Declaración del Instituto de Filosofía Práctica, publicada en los últimos días en este blog, a la cual suscribo in toto, y a la publicación de esta foto por el blog amigo Surge, Propera, encontré y comparto con Uds., mis lectores, esta nota que, aún a destiempo, me parece imperdible.



por el Dr. Antonio Caponetto




“Cuando muere el hombre impío perece su esperanza”. Prov. 11,7

o siendo especialistas en tanatología -como de pronto parecen serlo todos nuestros conciudadanos- apenas si un par de reflexiones podríamos hilvanar ante la muerte de Néstor Kirchner. La primera es que su deceso es un bien inmenso para el país, como lo sería el de todos aquellos de su laya que viven y obran para ultrajar a Dios y a la Patria. Disimular, omitir o atemperar este juicio nos conduciría a pagar un tributo al cinismo que no estamos dispuestos a oblar.

El difunto (ya lo dijimos largamente mientras vivió) ha sido una de las encarnaduras más completas cuanto deleznables de la degeneración intelectual, moral y política; y en un decurso histórico como el nuestro, en el que no es fácil competir por la náusea, se ha quedado limpiamente entre los primeros puestos. No dejó crimen por auspiciar, latrocinio por cometer, impiedad por poner en práctica, mentira por difundir y rencores torvos por ejecutar malignamente. Suyas fueron todas las características del hombre espiritualmente contrahecho. Desde la dicción soez y el gesto atrabiliario, hasta el corazón irreligioso y la mente ganada por las cóleras más ruines.

Halló solaz en propiciar la contranatura y sintió desdicha por las virtudes tradicionales. Gozó con la fiesta sacrílega del mundo, y lo amargaron las celebraciones genuinamente sacras. Supo odiar la identidad hispanocriolla y católica de estas tierras con el mismo frenesí con que amó la causa de los asesinos de nuestra estirpe. Encanallecido, indigno y cargado de locuras furiosas, si algún epítome abarca sus pluriformes miserias y vicios sin cuento, el mismo fue acuñado el 6 de julio de 2010 por uno de sus indiscutibles y empecinados apologistas. Dijo entonces Luis D’Elía: “Néstor Kirchner es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta”. “Nuestro”, es decir de ellos, fue sin duda, el abanderado y el adalid.

La segunda reflexión guarda consonancia con la primera. Un hombre de tan negrísimo talante no podía sino creerse invulnerable y sin necesidad alguna de sobrenaturales socorros. La conciencia de la vulnerabilidad es propia de quien posee la virtud de la fortaleza, enseña el Aquinate. Mientras que, por el contrario, el pusilánime finge que nada puede ocurrirle. Para el cobarde henchido de soberbia, enfermarse no le está permitido; y llamarse a sosiego o a reposo, o mostrarse frágil con humano y humilde verismo, es una señal de derrota que no puede admitir.

Por eso Kirchner y su endemoniado entorno, a cada paso de la enfermedad que al fin acarreó la muerte, rechazaron cualquier signo sacramental que invocara la posibilidad ineludible de las postrimerías. Negado a la trascendencia y dado a la publicidad, el mensaje del patagón no podía ser el de un paciente necesitado de preces y de auxilios médicos, y en consecuencia engrandecido en el dolor y en la enfermedad. Sí, en cambio, el de una máquina ganadora que se hacía algunos ajustes técnicos para seguir compitiendo hasta la recta final. Como el acróbata que es dueño de una risa estéril y falsa, de comisuras tiesas, para probar que está intacto tras las mil volteretas, así reía Kirchner tras cada golpe que le propinaba su irremisible dolencia.

El cajón cerrado -con o sin sus restos, lo mismo da- fue el último signo de esta incapacidad de mostrarse vulnerado. Para descubrir al pueblo el rostro muerto, primero hay que estar convencido de que hay un Divino Rostro que me aguarda, transfigurante de mis miserias corporales todas. El rigor mortis, públicamente retratado como preanuncio paradojal de una movilidad aquende el féretro, es propio de quienes mueren piadosamente. Contrario es el caso de los desesperados. La mors certa, hora certa sed ignota, los tortura más que el instante súbito que los arranca definitivamente del tiempo. No saben ni quieren prepararse a bien morir, porque el activismo exitista que los domina los vuelve incapaces de todo ocio contemplativo.

No fue pues, el de Kirchner, ese consumirse como un cirio para alumbrar a otros, en un sacrificial, oblativo y extremo acto de servicio. No fue un gastarse y desgastarse sin medir las consecuencias. Esto quedará para la mitología partidocrática, siempre pronta a catalogar sandeces. Fue, sencillamente, lo que escribe Gracián en El Criticón: ”los sabios mueren, los necios revientan”. Reventó agarrotado por sus tirrias y fobias, creyendo que la muerte no era para él, sino un mal siempre conveniente y deseable para sus enemigos. Tal vez no le faltó razón, puesto que Dante, en el Canto III del Infierno, localiza a un tipo de personajes que, en virtud de sus felonías, “ni tienen la esperanza de morir”.

La tercera reflexión es sobre aquellos que, desde el instante mismo de su muerte, y olvidando que hasta otros instantes previos lo habían despreciado o maldecido, se dedicaron a glorificarlo, ya desde los medios masivos o rindiéndole homenaje presencial. Hablamos ante todo de esas muchedumbres mórbidas e informes que desfilaron ante su túmulo, brindando el espectáculo decadente que suscitan habitualmente estos carnavales. Masas sin veleta ni rumbo, volubles por definición e hijas de la hez democrática, esas oleadas que integraron su cortejo, ora asistieron rentadamente por disciplina sindical, ora por saltimbanquismo populista, ora por funesta afinidad con el rufián que partía. Ayer lo hicieron ante la momia de Alfonsín o de Mercedes Sosa. Mañana por quien sea el turno de rentar el olor de multitud. La Argentina real e invisible no estaba en ese cortejo desencajado y ciego. Estaba trabajando silente en vastísimas e incalculables legiones de sufridos brazos, lamentando esta patria nuestra, material y espiritualmente corrompida por el tirano que acaba de reventar.

Pero llegue también nuestro desprecio, ya no al tropel sin riendas que incensó durante horas el ataúd del déspota, entonando sin proponérselo la Marcha fúnebre para una marioneta -mas sin los sones afinados de Gounod- sino al llamado arco opositor, político o periodístico, cuya obsecuencia lacrimógena para con el occiso y sus deudos sólo prueba lo que ya sabemos de memoria: que uno solo es el Régimen, del que medran por igual oficialistas y antagonistas, en una entente trágica, maloliente y rapaz. Un único y despreciable sistema forman las llamadas derechas e izquierdas, conjugadas al unísono para que, más allá de las muertes individuales, perdure y sobreviva el infectado y podrido conjunto.

Sea la última reflexión para medir lo más grave. Aquello que verdaderamente nos sobresalta y aqueja hasta el desgarrón literal del alma. Y es constatar que, una vez más, la Iglesia no ha sabido estar a la altura de las circunstancias.

Cierto que de Roma llegaron pésames híbridos, redactados al modo de un formulario eventual. Pero algo más hacía falta decir, porque el difunto fue un persecutor explícito de la Fe Católica, a la que ofendió cuanto pudo con saña manifiesta y procaz. ¿Por qué callar que Kirchner tipificó el desdichado caso de quienes pecan contra el Espíritu, de quienes pecan con faltas que al cielo claman, de quienes pecan sin que les sea posible merecer el perdón? (Mc 3,29; Mt 12,32; Lc 12:10). ¿Por qué callar que tanto él como su viuda, su partido y sus gobiernos, son la quintaesencia de la endemoniada juntura de capitalismo y marxismo, de progresismo y liberalismo, de gramscismo y cultura de la muerte? ¿Por qué callar en vez de distinguir y condenar con toda la energía y la contundencia que puede y debe hacerlo la Madre y Maestra?

A su turno, el Cardenal Sandri, y siete sacerdotes argentinos, celebraron una misa por Kirchner, en la Iglesia Nacional Argentina de la Ciudad Eterna. También callaron cobardemente lo que debían decir, y afirmaron lo que no debían afirmar. Verbigracia, que el occiso se destacó por “el apasionado empeño en la vida política”, dejándonos con su partida “en la pena y la sensación de desamparo”. La pena y el desamparo –entérense de una vez desaguisados y felones pretes- lo padece la patria argentina en su conjunto, como consecuencia, precisamente, del “apasionado empeño” destructor llevado a cabo por el pérfido que acaba de finiquitar, y que han decidido convertir en héroe súbito.

Las palmas de la iniquidad, por supuesto, se las llevó Bergoglio, a estas alturas, y ya sin tapujos, devenido en el Patriarca de una secta judeo cristiana. Compartiendo el presbiterio catedralicio con el rabino Bergman, y el altar con otros varones de ínclita talla, se atrevió a sostener en su homilía del 27 de octubre, que “las manos de Dios lo acompañaron [a Kirchner], lo amaron, acariciaron su vida y lo recibieron”; y que nadie debería cometer la “grande ingratitud” de olvidar que “este hombre fue ungido por la voluntad popular”. Mérito sacro e intangible de inequívoca raigambre rusoniana, ante el cual,el pueblo tiene que claudicar de todo tipo de postura antagónica para orar frente a la muerte de un ungido por la voluntad popular”.

Bergoglio ya no merece respuesta alguna. Que Nuestro Señor Jesucristo, el Verdadero Ungido, y a quien en nombre de la voluntad popular, Néstor Kirchner vilipendió en su perdularia vida, le prodigue el perdón, alguna vez, por haber preferido el sacerdocio de Judas al del Dios Verdadero.

Cuentan que refiriéndose a la muerte de Casimir Delavigne -el poeta y dramaturgo francés- su compatriota, el pintor Francois Desnoyer, dijo irónicamente: ”hay muertos a los que conviene matar”. Tal el caso de Néstor Kirchner. Mátese de una vez su legado y su proyecto, para que pueda abrigarse la esperanza, siquiera tenue, de mejores días para esta patria en llamas. Pero no es tarea que parezca posible en el horizonte inmediato, bien lo sabemos.

Pasadas las fiestas cristínicas del funeral montonero, y enterrado Néstor con su pañuelo blanco del odio marxista, vendrá la cruda realidad de una nación deshecha, de una mafia acechante, de unos herederos torvos, de un futuro tan ruinoso como el presente aciago que vivimos. Todo reino dividido en sí mismo perecerá (Mt. 12, 24).

Disponga Dios lo necesario para que podamos resistir y resguardar.

17 de enero de 2011

Perspectiva de "género": Parte preponderante de la ideología de nuestra PresidenTA








Visto y tomado de La Hora De La Espada








Reingeniería social. Ideología del género versus conciencia nacional

Una nueva versión de la lucha de clases


a ideología de género recoge la interpretación de Friedrich Engels, expresada en su libro “El origen de la familia”, donde relata la historia de la mujer en relación con la técnica según la cual, la propiedad privada convierte al hombre en propietario de la mujer. En la familia patriarcal fundada sobre la propiedad privada, la mujer es explotada y oprimida por el hombre. Por ende, el proletariado y las mujeres se convierten en dos clases oprimidas.

La liberación de la mujer –sostiene Engels- pasa por la destrucción de la familia y su ingreso al mercado del trabajo. Así, ocupará su lugar en la sociedad de producción, ya sin el yugo marital ni la carga de la maternidad.

El feminismo radicalizado reinterpreta la historia bajo una perspectiva dialéctica neo-marxista, identificando a la mujer con la clase oprimida y al hombre con la opresora. El matrimonio monógamo es la síntesis y expresión del dominio patriarcal y toda diferencia es entendida como sinónimo de desigualdad, por lo que es preciso acabar con ella.

"El primer antagonismo de clases de la historia coincide con el desarrollo del antagonismo entre el hombre y la mujer unidos en matrimonio monógamo, y la primera opresión de una clase por otra, con la del sexo femenino por el masculino" (Friedrich Engels, “The origin of the Family, Property and the State")

Para las feministas radicales, los marxistas fracasaron por concentrarse en soluciones económicas sin atacar directamente a la institución familiar, verdadera causante de las clases. En ese sentido, Shulamith Firestone afirma la necesidad de destruir la diferencia de sexos: "… Asegurar la eliminación de las clases sexuales requiere que la clase subyugada (las mujeres) se rebele y tome el control de la reproducción; se restaure a la mujer la propiedad sobre sus propios cuerpos, como también el control femenino de la fertilidad humana (piénsese en las políticas de “salud reproductiva”). La meta definitiva de la revolución feminista debe ser acabar con el privilegio masculino y con la distinción de sexos".

Asimismo, inspirándose en el estructuralismo, la ideología de género considera que cada cultura produce sus propias normas de conducta y modela un tipo de mujer distinto. Según las sociedades, ciertas tareas serán tradicionalmente consideradas como "tareas femeninas" y otras como masculinas. De este modo; en esta nueva cultura, los papeles o funciones del hombre y la mujer serían perfectamente intercambiables. La familia heterosexual y monógama aparece como un caso más de práctica sexual junto a la homosexualidad, el lesbianismo, la bisexualidad, el travestismo, familias monoparentales masculinas o femeninas, y hasta uniones pedofílicas o incestuosas.
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24 de julio de 2009

Denuncia contra la PresidentA



realizada por el Dr. Carlos M. Shäferstein


Tomado de Nuevo Encuentro Premium

















DENUNCIA POR TRANSGRESIONES A LA ÉTICA PÚBLICA, “ENRIQUECIMIENTO ILÍCITO” DE FUNCIONARIOS PÚBLICOS. ACUSA AL PODER EJECUTIVO NACIONAL DE “ABANDONO DE PERSONA” Y TRAICIÓN A LA PATRIA.

Excma Cámara Nacional en lo Criminal y Correccional Federal:


CARLOS MARCELO SHÄFERSTEIN, abogado de la matrícula, inscripto al Tº 5 Fº 314 del C.P.A.C.F., por su propio derecho, constituyendo domicilio en Av del Libertador 1024 Piso 6º de la Ciudad de Buenos Aires (TEL 4808-0773), a V.E., como mejor proceda, me presento, respetuosamente digo:


I. DENUNCIA DE TRANSGRESIONES A LA ÉTICA PÚBLICA

Que concurro a promover formal denuncia por enriquecimiento ilícito contra Cristina Fernández de Kirchner (D.N.I. Nº 10.433.615), y Néstor Carlos Kirchner (D.N.I. Nº 5.404.911), domiciliados ambos en Carlos Villate al 1000 —Quinta Presidencial— de la localidad de OLIVOS, Provincia de Buenos Aires, a fin de que se investigue el descomunal aumento patrimonial de que dieran cuenta en su última declaración jurada, tal como fue notoriamente difundida en todos los medios.

Asimismo, el matrimonio en cuestión ha transgredido de una manera obscena Ley 25.188 (Ley de Ética Pública), sancionada el 22 de septiembre de 1999 y promulgada el 26 de octubre 26 de 1999. Esta norma de ética en el ejercicio de la función pública establece un conjunto de deberes, prohibiciones e incompatibilidades aplicables, sin excepción, a todas las personas que se desempeñen en la función pública en todos sus niveles y jerarquías, en forma permanente o transitoria, por elección popular, designación directa, por concurso o por cualquier otro medio legal, extendiéndose su aplicación a todos los magistrados, funcionarios y empleados del Estado. En su Artículo 2º se establece expresamente que los sujetos comprendidos en esta ley se encuentran obligados a cumplir determinados deberes y pautas de comportamiento ético tales como Cumplir y hacer cumplir estrictamente Constitución Nacional, las leyes y los reglamentos que en su consecuencia se dicten y defender el sistema republicano y democrático de gobierno; desempeñarse con la observancia y respeto de los principios y pautas éticas establecidas en la presente ley: honestidad, probidad, rectitud, buena fe y austeridad republicana; velar en todos sus actos por los intereses del Estado, orientados a la satisfacción del bienestar general, privilegiando de esa manera el interés público sobre el particular; no recibir ningún beneficio personal indebido vinculado a la realización, retardo u omisión de un acto inherente a sus funciones, ni imponer condiciones especiales que deriven en ello; fundar sus actos y mostrar la mayor transparencia en las decisiones adoptadas sin restringir información, a menos que una norma o el interés público claramente lo exijan; proteger y conservar la propiedad del Estado y sólo emplear sus bienes con los fines autorizados. Abstenerse de utilizar información adquirida en el cumplimiento de sus funciones para realizar actividades no relacionadas con sus tareas oficiales o de permitir su uso en beneficio de intereses privados; abstenerse de usar las instalaciones, bienes y servicios del Estado para su beneficio particular o para el de sus familiares, allegados o personas ajenas a la función oficial, a fin de avalar o promover algún producto, servicio o empresa; así como también observar en los procedimientos de contrataciones públicas en los que intervengan los principios de publicidad, igualdad, concurrencia razonabilidad. Por último, el Artículo 3º dice que “…todos los sujetos comprendidos en el artículo 1º deberán observar como requisito de permanencia en el cargo, una conducta acorde con la ética pública en el ejercicio de sus funciones. Si así no lo hicieren serán sancionados o removidos por los procedimientos establecidos en el régimen propio de su función”.

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Para leer la denuncia completa haga click sobre la imagen del autor.

2 de julio de 2009

Alegría destituyente


por Nicolás Márquez (*)

Tomado de su blog

Todo aquel que tuviese una concepción política, filosófica o moral distinta de la que encarna el matrimonio presidencial, ha sido etiquetado ex cathedra como un elemento “destituyente”, tal la curiosa acusación que el régimen ha colocado a toda manifestación de pensamiento disidente o alternativo.



ues los “destituyentes”, que son más del 70% de los votantes del país, en los adelantados comicios del pasado domingo acabaron por aplastar de manera fulminante el proyecto político capitaneado por los cónyuges patagónicos, cuyo costo letal arrastró también a la corte de alcahuetes inmediatos del matrimonio de marras, puesto que los adulones antedichos oficiaron de indecorosos títeres aceptando sumisamente parodiar de candidatos “testimoniales” en la derrotada lista bonaerense del oficialismo.

De los cinco distritos electorales más importantes del país, el kirchnerismo salió cuarto en la Provincia de Córdoba, tercero en Santa Fé, cuarto en la ciudad de Buenos Aires, fue destrozado por las tropas de Julio Cobos en Mendoza y como golpe de gracia, en el único bastión en donde la banda kirchnerista podía practicar clientelismo y traficar miseria con total descaro e impunidad, también fue derrotada por la lista de Unión-Pro, encabezada por el empresario (y sepulturero ad hoc) Francisco de Narváez.

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15 de junio de 2009

El kirchnerismo: un negocio agotado

De los cinco distritos electorales más importantes y definitorios (Mendoza, Córdoba, Santa Fe, Capital Federal y Provincia de Buenos Aires), el kirchnerismo perderá por irreversible escándalo en cuatro de ellos. Resta apreciar la evolución de los sondeos en la Provincia de Buenos Aires, hoy envuelta en virtual empate técnico entre las fuerzas encabezadas por Francisco de Narváez y Néstor Kirchner.


por Nicolás Márquez *

Tomado de su Blog

Va de suyo que el grueso de los indecisos bonaerenses sienten una genuina y justísima repugnancia por el oficialismo, dato que Néstor sabe y lo aterra, pues torcería la paridad a favor de de Narváez.

Es por ello que el santacruceño no escatima ocasión de impartir bravuconadas desde el atril acusando a de Narváez de gastar fortuna en su campaña electoral, sin aclarar que el desembolso que este invierte lo hace con su propio patrimonio, a diferencias del matrimonio presidencial que usa fondos públicos al efecto, sea que estos provengan del estado argentino o venezolano (tal lo ocurrido en las elecciones anteriores cuando el afamado turista Antonini Wilson trasladó jugosos petrodólares prolijamente acomodados en su valijita viajera). Eso sí, los únicos fondos públicos que no utiliza el kirchnerismo en campaña son los de Santa Cruz, que siguen sin darse a conocer.

El derrumbe del poder del régimen es tal, que ya no puede siquiera ordenarles a sus ex mucamos Rafael Bielsa o Daniel Filmus que obren de candidatos porteños.

Desobediencia impensable un año atrás. Ante la diáspora, las negativas y el estado vegetativo en el que se hallaba el oficialismo en la Capital Federal, al desabrochado patagón no le quedó más remedio que aceptar los solícitos servicios del banquero comunista Carlos Heller (quien no tiene empacho en hacer campaña utilizando el nada marxista web site www.facebook.com), hoy respaldado no por el proletariado triunfante sino por la pensadora hegeliana Andrea del Boca, conocida por su papel en “Estrellita Mía” y “Papá Corazón”, entre otros fabulosos eventos del arte contemporáneo.

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22 de abril de 2009

Una amenaza inminente


por Carlos Marcelo Shäferstein

Enviado por Alejandro Bunge




sí como la presidenta Michelle Bachelet declaró recientemente que Chile recibirá a los refugiados palestinos que quieran escapar de los horrores de la matanza en la guerra por Palestina, Cristina Fernández de Kirchner no quiso quedarse atrás, y acaba de manifestar otro de sus desaciertos verborrágicos: que en el hipotético caso que los israelíes «pierdan la guerra» y deban abandonar Medio Oriente la Argentina recibirá a todos los habitantes de Israel en territorio nacional, otorgándoles la ciudadanía.

¿Acaso no sabe que ese tipo de huésped es un "allien" que termina apropiándose de su anfitrión? ¿Ignora qué fue la «nakba» en 1947? Por supuesto que no lo desconoce a pesar de su aparente torpeza cotidiana. Si es ésta "la profundización del modelo" los que deberemos irnos del país somos nosotros.

Cristina Wilhelm no es católica, es otra de las farsas a que los tienen acostumbrados los judios al pueblo pueblo argentino. “Wilhelm” es familia judia inmigrante, la madre, Ofelia Judith Wilhelm es judía, ella misma es judía por la ley judia de vientre. …Ella es católica apostólica en la misma medida en que dice ser abogada recibida. “Kirchner” en realidad, es Kirznert…otro apellido judío, (de los miles que aparecen decidiendo por una tierra que no es la judía). Tal era el apellido de su abuelo, que fue modificado convenientemente para que supuestamente aparezca de origen suizo. Su madre era la chilena Miriam Ostoić , hija de inmigrantes centroeuropeos del mismo origen, que conoció al cartero que frecuentaba la casa de citas donde trabajaba en Río Gallegos, y de esa extraña unión nació Néstor.

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9 de agosto de 2008

Animo destituyente


por el Dr. Aníbal D´Angelo Rodríguez


Este título tiene reminiscencias de encíclica pero es simplemente el de un artículo en el que trataré de razonar el estado de ánimo actual de una muy grande proporción de argentinos.
Desde la derrota en el Senado, el matrimonio Kirchner ha dado tres señales inequívocas de su real consistencia y de lo que puede esperarse de él. La primera señal fue el ridículo “decreto” por el que ordenaba a un ministro dictar una resolución. Por lo pronto, para dar una orden de ese tipo no es necesario un decreto. Sería lo mismo que hacer saber al ordenanza, por un decreto, que debe traerle un café a la Presidenta. Nadie argumente que una cosa es un ordenanza y otra un ministro, porque en el reino de los K esa aseveración es más que dudosa.

Pero además, los considerandos del decreto (que debieron serlo, en todo caso, de la Resolución a dictar) multiplican el ridículo. No son otra cosa que la versión, vista desde el resentimiento por la derrota, de lo sucedido en el país en los últimos meses. Y en esa versión los derrotados son vencedores “morales” y los vencedores unos enemigos del pueblo a los que los K les perdonan la vida de puro democráticos que son.

La segunda señal son las medidas tomadas con respecto a la Exposición rural. Si el “decreto” era ridículo, esto es pueril. “No me prestás el autito, no te presto mi caballito”. No pasa de ese nivel. Pero lo que lo hace grave es que demuestra que el matrimonio presidencial no distingue lo que son pertenencias del Estado – un regimiento, la Policía Federal – de lo que son instrumentos de gobierno. Del mismo modo que no parece tener muy en claro lo que es su patrimonio y lo que es el patrimonio del Estado.

La tercera señal – la más grave – fue la “conferencia de prensa” ofrecida por la Presidenta. Fue usada para manifestar que no hay autocrítica, ni conciencia de ningún error grave y que no darán ni siquiera medio paso atrás. Y usada también para defender a funcionarios impresentables y para mentir con total desparpajo y aire profesoral.

Basta. Nos damos por notificados de que este gobierno no tiene soluciones ni salidas. Que frente a la inflación – su más urgente problema – ha optado por el ocultamiento, un recurso que entra ya en el terreno de la patología mental. Que en materia económica ha decidido seguir con el tramposo laberinto de los subsidios, comprensibles en una situación de emergencia pero imposibles de mantener en el mediano plazo. Y que tiene una sordera total a los reclamos de la opinión pública. Por eso predomina en ésta, cada día más, el “ánimo destituyente” que no estuvo en las intenciones de los ruralistas pero hoy se instala sólidamente en la conciencia colectiva.

Pero también ha de decirse que este ánimo destituyente tendría ya mismo manifestaciones concretas si no fuera por el triste panorama que muestra la oposición. La Señora Carrió tiene una carrera asegurada en las revistas femeninas para volcar allí sus delirios semi místicos. El Doctor Lavagna no convence a nadie tras su fallido acercamiento al kirchnerismo. El Ingeniero Macri apuesta todas sus fichas a la gestión municipal, lo cual no sería mala idea en otras épocas pero no en esta, ávida de dirigentes con coraje. Por último, la oposición interna del peronismo da por ahora la impresión de ser un rejunte de resentidos y lastimados por los k y no una opción seria.Es este panorama desolador de la oposición el que mantiene en vida (política, claro) al matrimonio presidencial.

En estas condiciones, el ánimo destituyente corre grave riesgo de quedar en el limbo de las intenciones imposibles de llevar a la práctica. Podemos asistir entonces, a la larga agonía de un gobierno totalmente divorciado del país que le toca regir. O puede suceder que pese a la falta de alternativas viables las leyes inexorables de la política terminen por destruir a los k. En ese caso habrá crisis, caos y daños múltiples. Y el sufrido pueblo argentino volverá a recibir en sus asentaderas la patada que estaba destinada a las de otros.

Artículo tomado de Catapulta, que sugiero visiten.

13 de julio de 2008

¿Hay vida después de los Kirchner?


por el Dr. Aníbal D´Angelo Rodríguez
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Tomado del sitio amigo Catapulta
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Tenemos un país sorprendente. Uno pensaba que no podía haber nada peor que el Dr. Alfonsín, que fue un pésimo gobernante pero por lo menos era decente. Vino el Doctor Menem que era tan ineficaz como Alfonsín y un exitoso émulo de los cuarenta ladrones. ¿Podrá haber alguien peor? nos preguntamos. Y vino el Dr. De la Rua que era un amargo (Menem por lo menos tenía buen humor). Con el Senado Banelco pareció que tocábamos fondo, pero – por el contrario – apenas si comenzábamos. ¡Llegaron el Doctor y la Dra. Kirchner, dos por el precio de uno!.
La suma de pésimo gobierno, deshonestidad y estilo patotero de estos dos personajes hace difícil imaginar algo peor. Yo creo que en eso basa Lilita Carrió sus profecías laicas de tiempos mejores. No puedo ni imaginar – se dice a sí misma – algo más malo que el matrimonio presidencial. Tendría que ser un Chavez con rasgos de Evo Morales y de Fidel Castro, más una pizca de Papá Doc Duvalier (un ex presidente haitiano) y nuestro país no puede parir eso. La Argentina será lo que Usted quiera, pero no es tropical ni caribeña.
Un momento. ¿No se está salteando usted un capítulo?. Porque por ahora ambos gozan de buena salud y no se observa en ellos – a primera vista – ningún signo de un óbito clandestino. Error. La pareja presidencial está muerta y acabada. Puede ganar la votación en el Senado y pueden sus cómplices festejarlo – como lo hicieron los otros días – como si se tratara de la final del campeonato mundial. Puede hacer – y seguramente hará – muchas cosas que den la impresión de que están vivos. Pero – créame – están muertos y nada ni nadie podría resucitarlos. La opinión pública les ha vuelto la espalda de manera definitiva y si bien es cierto que el humor – y el amor – de las multitudes es cambiante “como pluma al viento”, hay rupturas que son un viaje de ida.
Hay que seguir luchando contra los K como si se fueran a quedar once años más (faltan tres de C, más cuatro de N reelecto y otros cuatro de C resucitada o reelecta) pero esto por las mismas razones por las cuales hay que vivir como si fuéramos a morir mañana: para cumplir con nuestro deber.
Pero le insisto: son cadáveres y cada grotesca contorsión que hacen los identifica mejor como tales. ¿Sabe la etimología de la palabra cadáver? Viene de “caro data vermibus” o sea carne dada a los gusanos. ¿Me entiende?
En el mejor de los casos (para ellos) sufrirán una derrota estruendosa en las urnas en los comicios del año próximo. Entonces el éxodo de “amigos” y partidarios, que ha sido hasta ahora goteo, se convertirá en hemorragia y todos los que han sido preteridos y humillados correrán a presentar sus cuentas. Los gusanos devorarán la carne de los K. Algo de lo ha pasado y está pasando hoy, algo que forma parte de las mejores tradiciones peronistas, pero multiplicado por cien.
No digo que vaya a ser fácil. ¿Alguna vez pisó la cabeza de una víbora? ¿Vio cómo se retuerce furiosa y desesperada? Bueno, imagínese si pisara dos víboras. Pero lo importante es que por mucho que se revuelvan no pueden escapar. Van a enfrentar (ya están enfrentando) problemas que no saben cómo resolver. Es más, problemas cuya solución exigiría que cambiaran su propia naturaleza. Y eso es imposible. ¿Cómo recrear confianza en los inversionistas extranjeros? Eso implicaría echarlos a De Vido, Moreno y Jaime, lo que es tan posible como que N y C adquieran modales civilizados o dejen de robar. Lo dicho: contradice su naturaleza
El lector promedio de estas líneas las considerará con escepticismo. Como buen argentino, descreerá de pronósticos optimistas por las razones que yo mismo le proporciono al comienzo de estas líneas.
Pero preste atención a lo que le digo: el futuro del Dr. y la Dra. Kirchner es lo que menos interesa. Lo importante es quien o quienes lo sucederán. Ya sabemos que la política es como la naturaleza: le tiene horror al vacío. Alguien vendrá a ocupar los puestos que dejen vacantes. ¿Quién y cómo? ¿Mejor o peor que los K? No tengo la menor idea, lo cual muestra la debilidad de la sociología para hacer pronósticos certeros. O al menos de mi sociología.

19 de junio de 2008

La táctica del General Néstor Kirchner


por el Dr. Aníbal D´Angelo Rodríguez




Es ya un lugar común entre los estudiosos de la realidad argentina actual que el ex (¿)presidente Néstor Kirchner tiene una concepción militar de la política: no la entiende sino como confrontación entre dos fuerzas que – como en todas las guerras – tienen que destruir a la contraria o ser destruidas. No es exagerado, pues, identificarlo como un general que conduce tropas a batallas que se desarrollan una tras otra.

Lea el artículo completo haciendo click sobre la imágen del "general", apretando con bronca.


15 de junio de 2008

Barco a la deriva

A esta altura de los acontecimientos -nacionales, regionales y mundiales-, nadie debiera dudar que los países realmente exitosos son aquellos que respetan y garantizan el pleno ejercicio del derecho de propiedad. Este derecho se origina en la libertad del hombre y reposa en ella. Por tanto, conculcarlo implica la negación de la libertad y ello supone opresión para los individuos dado que todos los demás derechos individuales quedarían sometidos al arbitrio despótico del Estado. En suma, suprimir la libre iniciativa particular genera la tiranía política.
No en vano, además, Marx y Engels, en el "Manifiesto Comunista", afirman que puede resumirse su doctrina con la siguiente proposición: abolición de la propiedad privada.
Es más que suficiente la experiencia histórica acumulada para asegurar, sin el menor margen de duda, que la estatización de la economía, cualquiera sea el disfraz ocasional que utilice, conduce inevitablemente al fracaso más estrepitoso.
En esa misma dirección, la excesiva intervención del estado, junto a la praxis revolucionaria de la estructura sindical marxileninista, asfixian la economía e impiden superar las barreras del subdesarrollo.
El Estado debe cumplir subsidiariamente sólo aquellas funciones que excedan las fuerzas de las personas particulares y de las asociaciones privadas. Exorbitar las funciones del Estado, coartando la actividad particular, supone la violación de derechos y ello lesiona la justicia y atenta contra el bien común. El creciente intervencionismo, al desconocer libertades y derechos, termina esclavizando a los pueblos.
Están circulando por la red de redes, didácticos mensajes -uno de ellos editado por "D R B"- que ponen sobre el tapete los efectos psicopolíticos del populismo demagógico. Resumo, adapto y comento.
El gallo madrugador y los impuestos:
Un gallo madrugador decidió separar de su ración diaria algunos granos de trigo con la finalidad de plantarlos en vez de comérselos. Para la tarea de cultivar, convocó a los otros animales que estaban paseando en su entorno mientras buscaban alimento por el piso.
- Vamos a plantar estos granos y así tendremos pan. ¿Quieren colaborar?.
- ¡Noooooo! -respondieron a coro los animales que poblaban la granja-.
El gallo previsor no se desanimó e igualmente sembró. Trabajó solito y el trigo no demoró en crecer.
- Vamos a cosechar el trigo, propuso el gallo al resto de los animales.
- Yo no -dijo el ganso- ¿para qué voy a trabajar si ya estoy cobrando un subsidio sin tener que hacer nada?.
- Yo tampoco porque el trabajo esclaviza, exclamó el cerdo, mientras persuadía al resto para que se negaran a trabajar.
Ante tales respuestas que se multiplicaban con apenas unos pocos matices distintos, el esforzado gallo decidió trabajar solito en la cosecha sin la colaboración de los otros.
Llegó el momento de amasar y cocinar el pan. El laborioso gallo ofrece a los demás una última posibilidad de trabajar.
- ¿Quién me ayuda a amasar el pan?.
Sin obtener ni una sola respuesta afirmativa, el gallo amasó y cocinó el pan. Una vez que el pan quedó pronto y sabroso, todos los animales se acercaron porque querían comérselo.
El sacrificado gallo pensó y les dijo:
- Miren, ustedes que nunca quisieron trabajar y siempre se negaron a ayudarme, deberían saber que para comerlo no es necesaria la ayuda de los demás...
El cerdo, interrumpió bruscamente: ¡Están siendo violados nuestros derechos!.
La vaca que estaba pastando como distraída, escuchó la queja y mugió: ¡oligarca!.
El ganso se sumó a la protesta y le increpó: -¡Egoísta explotador! ¡Criminal! ¡Genocida!.
El pato gritó enojado: ¡Individualista, capitalista, torturador!.
Los animales se movilizaron con la ayuda de víboras muy venenosas, expertas en agitación social y en el fomento del odio y la lucha de clases. Contando con la colaboración "espontánea" de papagayos rojos incrustados en ONGs y en todos los medios de comunicación, organizaron una concentración seguida de una marcha encabezada por una gran faja y varios carteles con leyendas pintadas en letras gigantes. Muchos carteles, pocos animales pero grandes espacios en los medios... En uno de los grandes carteles podía leerse "injusticia social", en otro "soluciones ya", en otro "ocupar"...
Así preparadas "espontáneamente" las cosas y generado el clima propicio, irrumpe en escena un ave de rapiña junto a un Zorro astuto y resentido que sabe mostrarse sereno y aplomado. Eran los recaudadores de impuestos quienes le cobraron compulsivamente al gallo laborioso una gran parte del pan "para atender las necesidades de los otros" (que se habían negado a trabajar).
Así, todos comieron. El cerdo, el ganso, el pato, las víboras venenosas, el zorro y las aves de rapiña participaron del banquete hasta que el pan se terminó. Nadie más plantó trigo; nunca más volvieron a tener pan en esa granja y todos se siguen arrastrando para encontrar por el piso algo que les permita subsistir.
En general, es común que le denominemos "robo" a toda conducta que suponga quedarse con lo ajeno, apropiarse de lo que legítimamente pertenece a otro. Así, cuando un asaltante nos quita la billetera, decimos que sufrimos un robo y al delincuente lo acusamos por ladrón.
Y ¿cómo debemos llamarle al Gobierno que mete la mano en nuestros bolsillos, en nuestros salarios, en nuestros ingresos, en nuestras ganancias, en los bienes muebles e inmuebles que integran nuestro patrimonio?.
La cacería de cerdos y la demagogia populista:
Hace unos meses, visité una estancia en la que se elaboraban jamones caseros. Al pasar por un chiquero, me llamó la atención el porte de una chancha amamantando a unos cuantos lechones. Para satisfacer mi curiosidad, le pregunté al hijo del patrón sobre esos cerdos.
"Espere que llamo a mi padre, a él le va a gustar contarle la historia de nuestros cerdos", me respondió el joven.
Por la puerta de la cocina emergió un gigante de cabellos blancos que se desplazaba dificultosamente asistido por un bastón. Me invitó a sentarme a la mesa de la galería donde reinaba un enorme botellón de alcohol de nuez.
- "¿Ud. sabe cómo se cazan los chanchos salvajes del monte?", me espetó el paisano sin más trámite, mientras me servía un vasito chato de ese brebaje.
- "Bueno, creo que con perros que 'los paran' y un fusil que los sacrifica", le contesté presintiendo que la historia venía por otro lado y que el viejo sabía mucho más que yo…
"En este caso, no es así", me dijo. "Cuando le explique cómo los cazo, Ud. va a poder sacar algunas conclusiones…".
"Mire, detrás de aquella cortina de árboles, hay un monte sin trabajar. Ahí, suele haber chanchos salvajes. Para cazarlos, hay que comenzar por buscar un manchón sin matorrales y tirar un poco de maíz en el piso. Cuando los chanchos lo descubren, van a comer todos los días y solo hay que reponerles diariamente la ración. Una vez acostumbrados, se construye una cerca en uno de los lados del sitio mientras le sigue poniendo alimento. Por unos días parece que desconfían, pero después terminan por volver. Entonces se hace otra cerca a continuación de la anterior, y les sigue poniendo comida. Y así sucesivamente, hasta que casi cierra los cuatro lados y solo deja una abertura para un portón. Para entonces, se han acostumbrado al maíz fácil, ya no tienen desconfianza ni le temen a los cercos y entran y salen casi con naturalidad. Entonces Ud. va y coloca el portón, lo deja abierto y sigue poniendo maíz, hasta el día que va al corral y encuentra a toda la piara comiendo y le cierra la puerta. Al principio empiezan a correr en círculos como locos, pero ya están atrapados. Pronto se tranquilizan, vuelven al alimento fácil y aceptan la esclavitud".
Algo así va ocurriendo con la población de cada país estatizado como el nuestro. La gente parece no darse cuenta que los gobiernos populistas y demagógicos proceden de la misma manera que esta técnica de cazar chanchos. Se les tira maíz "gratis", disfrazado de programas de ayuda, planes sociales, empleos públicos, cargos políticos, sueldos para ñoquis, subsidios para cualquier cosa, leyes proteccionistas, sobornos electorales; todo a costa de recortar las libertades que les van confiscando poco a poco. Así se logra transformar personas libres en público cautivo al cual se le recluta con una finalidad proselitista.
Es como si la gente no entendiera que no existe la comida gratis. ¿Acaso no se comprende que todo ese reparto de "generosa ayuda gubernamental" se realiza al tiempo que se recortan las libertades, se desconocen los derechos de los particulares y el Estado se apodera de los bienes de la gente que realmente trabaja y produce?.
Si se le permite al Estado seguir interviniendo, no está lejos el día en que el portón se cierre por completo para nuestros países.
El Estado cuenta con peones serviles que empujan el portón para cerrarlo a cal y canto: políticos marxistas y políticos que, sin admitir ser marxistas, actúan dócilmente como si lo fuesen, dirigentes sindicales idólatras del Estado que los mantiene y hasta pseudo empresarios que, en contubernio con sindicalistas y burócratas, claman por tener asegurada su ración de maíz a través del dirigismo y de recetas proteccionistas.
Además de contribuir a impedir que el portón se cierre, debemos procurar, también, tirar abajo los otros cercos que hoy coartan libertades y derechos. Para ello, solo existe un modo viable: resistir, con toda energía, la embestida estatizante y liberticida, desenmascarando y contrarrestando la acción nefasta de sindicalistas, políticos y pseudo empresarios siempre dispuestos a dejarse manipular por el gobernante populista. (En general y en lo inmediato, el populismo "no busca abolir por fuerza el mercado: supedita a sus agentes y los manipula en su favor".
Recapitulando, reafirmo que:
- Solo la iniciativa privada genera riqueza y genuinos puestos de trabajo. Padecemos un estatismo feroz y voraz que termina empobreciendo y esclavizando, desalentando la inversión, reduciendo el número de empresas y, por tanto, disminuyendo las fuentes de empleo.
El Estado y sus peones siempre se muestran generosos en repartir lo ajeno. Al quitarle a los particulares pretenden aparecer como filántropos. Es como hacer caridad con el dinero de otro. Mientras el Estado megalómano finge ser caritativo para captar la simpatía de los más modestos, de los menos informados y de los más resentidos, la población se ve obligada a pagar la demagogia estatal.
Muchos de los nuevos y tan caros como ineptos empleados estatales, militantes de las organizaciones marxistas, se especializaron a lo largo de sus vidas en la agitación y en la propaganda con el fin de reclutar a los más desinformados. Esos activistas que, fieles al dogma comunista, han venido fomentando el odio y la lucha de clases, hoy aparentan ayudar al "proletariado" pero, en realidad, ese "proletariado" solo les interesa como un arma para destruir la que denominan "sociedad burguesa" que es la basada en el derecho de propiedad y la libre iniciativa.
Como si fuera poco, hay, además, funcionarios estatales dedicados a cobrar tributos, que utilizan un discurso agrio, policialesco y agresivo, tipo KGB, contra los particulares y las empresas mientras quieren hacer creer a la población que el Estado es una especie de gordo bueno y generoso que asistirá eficazmente a los más necesitados.
Todo lo que se pierde mediante el pago de tributos, se deja de gastar en alimentos, ropa, calzado, transporte, medicinas y otros bienes y servicios que la población deja de demandar y, por tanto, dejan de producirse. Ese es uno de los factores que hace caer las ventas, contraer la economía y decrecer el empleo. En suma: es causa de pobreza.
Todo tributo excesivo se traduce en precios más caros porque todos los impuestos se trasladan.
Mientras la inflación es un impuesto, masivo y disfrazado, aunque no legalizado, la deuda estatal es un impuesto diferido si la deuda de ayer se paga con el impuesto de hoy. O ambas cosas, diferido y disfrazado a la vez, si la inflación de hoy está pagando deuda de ayer.
Los aranceles proteccionistas que cobra el Estado son impuestos a las importaciones que perjudican a la población consumidora obligándola a pagar sobreprecios.
La realidad es que el Estado gigante de nuestros días se viene transformando en un monstruo que todo lo devora. Se va pareciendo cada día más a un dios omnipotente y omnipresente, un Moloch ante quien se sacrifica bienes, derechos y libertades. Concomitantemente, se viene produciendo una especie de identificación muy peligrosa entre el Estado, el Gobierno y la fuerza política oficialista. Ello apunta a la construcción de un estado totalitario.
En suma, tanto las personas individualmente consideradas como la sociedad en su conjunto, merecen y necesitan libertad para el pleno ejercicio de sus derechos fundamentales. Se trata de derechos que son inherentes a la naturaleza humana, anteriores y superiores al Estado. El primerísimo de los deberes estatales es reconocer, respetar y garantizar esos derechos y libertades. Al fin de cuentas, el Estado fue inventado para actuar al servicio de las personas y no para servirse de ellas.

8 de junio de 2008

Por los 150 millones



Bajo el signo del Inquiridor

por Luis María Bandieri


Ante la conferencia de la FAO, en la primavera romana que se presenta lluviosa, nuestra presidente anunció que el país está en condiciones de producir y volcar al mercado 150 millones de toneladas de productos agrícolas, con alto valor agregado.

Para leer el artículo completo haga click aquí

4 de junio de 2008

Kristina lloró en Roma

Y menudiando los tragos
aquel viejo como cerro,
"no olvidés, me decía, Fierro
que el hombre no debe creer,
en lágrimas de muger,
ni en la renguera del perro".

José Hernández. Martín Fierro.



Le habría pedido al Vaticano que hablaran con Dios para ver si puede
recuperar su imagen política. Monseñor Bertone le habría dicho que
es más fácil sacar a Racing de la promoción.

Tomado de Todos Gronchos

23 de mayo de 2008

¿Derechos humanos o negocio?

¡Y dale con los videítos!!
Imperdible nota sobre Hebe de Bonafini et al.