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13 de abril de 2011
De reptiles a aves
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14 de octubre de 2009
La Ciencia contra la Fe

por el Dr. Raúl Leguizamón
Tomado de Monfort Associação Cultural
Los dogmas de fe son muy difíciles -si no imposibles- de refutar con argumentos científicos. La historia de la humanidad lo atestigua sobradamente.
Nuestro tiempo no escapa, por cierto, a esta regla, ya que en la actualidad, como en todas las épocas, una buena cantidad de personas sigue obstinadamente creyendo cosas, no sólo desprovistas de todo fundamento científico, sino que, además, están en franca contradicción con el conocimiento científico que hoy poseemos.
Para dar un ejemplo, entre cientos, de lo expresado, me referiré a la insólita creencia actual de mucha gente -curiosamente, muchos de ellos científicos- de que el hombre desciende del mono.
Porque ha de saberse que el tan mentado y manoseado "antecesor común" del hombre y del mono, de quien hablan muchos científicos y divulgadores, no es ni puede ser otra cosa que un mono. El supuesto "antecesor común” sería llamado ciertamente mono por cualquiera que lo viese, afirmaba el ilustre paleontólogo de la Universidad de Harvard, George G. Simpson. Es pusilánime si no deshonesto, decir otra cosa, agregaba Simpson. Es deshonesto, agrego yo.
De manera que todos los esfuerzos de los antropólogos e investigadores en este tema, no se dirigen, en absoluto, a dilucidar, objetivamente y sin prejuicios, de qué modo se originó el hombre, sino de qué mono lo hizo.
En otras palabras: el postulado de nuestro origen simiesco es una convicción de la que se parte, y no una conclusión a la que se arriba.
Ahora bien, esta convicción, que muchos científicos y divulgadores sostienen encarnizadamente (¡hasta el punto de mostrarla al público como un hecho científico y demostrado!), es -por definición- algo que está fuera del campo de la ciencia experimental, que se basa, precisamente, en la observación y reproducción experimental del fenómeno bajo estudio. Cosas evidentemente imposibles en este caso.
De manera que, y a poco de respetar el significado de las palabras, esta creencia en el origen del hombre a partir del mono, es sólo una hipótesis de trabajo, una suposición, una conjetura, más o menos razonable, más o menos coherente, más o menos disparatada, pero siempre de carácter hipotético. No sólo no demostrada, sino, aún más -por definición-, indemostrable. Y la ciencia es demostración.
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16 de septiembre de 2009
Sobre el Orígen de la Vida

por el Dr. David Berlinski
(para conocer al autor haga click sobre su imágen)
Tomado de Ciencia Alternativa

Descubierta por H. M. Roulle en 1773, la urea es el principal componente de la orina. Hasta 1828, los químicos habían supuesto que la urea sólo podía ser producida por organismos vivos. Wöhler proporcionó la refutación más convincente de esta tesis que se pueda imaginar. Su síntesis de urea era digna de ser tenida en cuenta, observaba él con modestia, porque “aporta un ejemplo de producción artificial de una sustancia orgánica, denominada animal, a partir de materia inorgánica”.
El trabajo de Wöhler inició una revolución en la química; pero también inició una revolución en el pensamiento. Del mismo modo que los sistemas vivos son químicos en su naturaleza, se hizo posible imaginar que podían ser químicos en el origen, y si eran químicos en el origen, eran por tanto plenamente físicos en su naturaleza, y en consecuencia una parte del universo que podía ser explicada en términos “del modelo por el que la ciencia debe regirse”1.
En una carta enviada a su amigo, Sir Joseph Hooker, varias décadas después del descubrimiento de Wöhler, Charles Darwin se permitía especular. Al invocar “una pequeña sopa caliente”, cociendo en el oscuro e inaccesible pasado, Darwin imaginaba que, dados “el amoniaco y las sales fosfóricas, la luz, el calor y la electricidad, etc, presentes”, podría provocarse la generación espontánea de un “compuesto proteico”, de manera que este compuesto estuviera “listo para experimentar cambios aún más complejos”. Así comenzó la mismísima evolución darwinista.
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12 de septiembre de 2009
El Diseño Inteligente: Una breve introducción


La idea del diseño inteligente ha tenido una turbulenta historia intelectual. El principal desafío que ha enfrentado durante los últimos 200 años ha sido descubrir una formula conceptualmente poderosa que haga avanzar fructíferamente a la ciencia. Lo que ha mantenido a la idea del diseño fuera de la principal corriente científica desde que Darwin propuso su teoría de la evolución, es que carecía de métodos precisos para distinguir los objetos producidos inteligentemente. Para que la teoría del diseño inteligente pueda convertirse en un concepto científico fructífero, los científicos necesitan estar seguros de que pueden determinar con confiabilidad si algo fue diseñado.
Por ejemplo, Johannes Kepler pensaba que los cráteres de la luna habían sido diseñados por sus moradores. Hoy sabemos que fueron formados por fuerzas materiales ciegas (por ejemplo, impactos de meteoritos). Es este miedo a ser refutada y desbancada lo que ha evitado que la teoría del diseño entre a la ciencia. Pero los partidarios de la teoría del diseño inteligente argumentan que ya han formulado métodos precisos para distinguir los objetos diseñados de los no diseñados. Aseguran que estos métodos les permiten evitar el error de Kepler e identificar confiablemente el diseño en los sistemas biológicos.
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9 de julio de 2009
Máquinas Moleculares: Respaldo Experimental para la Inferencia de Diseño

por Michael Behe
Tomado de Ciencia alternativa

ómo vemos? En el siglo XIX la anatomía del ojo se conoció con lujo de detalles y los sofisticados mecanismos que emplea para proveer un retrato exacto del mundo exterior sorprendió a todos los que estaban familiarizados con ellos. Los científicos del siglo XIX observaron correctamente que si una persona fuera tan desafortunada como para perder uno de las muchas funciones integradas, tales como la lente, el iris o los músculos oculares, el resultado inevitable sería una pérdida severa de visión o la ceguera. Por esta razón se concluyó que el ojo sólo funcionaría si se encontraba casi intacto.
Cuando Carlos Darwin estaba considerando posibles objeciones a su teoría de la evolución por la selección natural, él presentó en su libro El Origen de las Especies una discusión sobre el tema del ojo en la sección del libro titulada adecuadamente “Órganos de Extrema Perfección y Complejidad”. Él se dio cuenta de que si en una generación un órgano con la complejidad del ojo apareciera súbitamente, el hecho sería equivalente a un milagro. De alguna manera, para que la evolución darwininiana sea creíble, la dificultad que el público tenía en visualizar la formación gradual de órganos complejos tenía que ser removida.
Darwin tuvo éxito brillantemente, no describiendo los pasos que la evolución pudo haber usado en construir el ojo, sino más bien identificando a una variedad de animales que se conocía tenían ojos de diferente complejidad, desde una mancha sensitiva a la luz hasta el complejo ojo de los vertebrados, y sugiriendo que la evolución del ojo humano pudo haber tenido órganos semejantes como estadíos intermedios en su formación.
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22 de junio de 2009
Evolución y fraude

por el Dr. Enrique Díaz Araujo
Tomado de Mikael Nº 7
Revista del Seminario de Paraná
Primer cuatrimestre de 1975
Charles Maurras. (Revue Universelle, 15-1-1921, p. 16).

El evolucionismo, que ha abarcado todas las disciplinas vinculadas al estudio de la naturaleza, ha hecho especial hincapié en el análisis del pasado ancestral, en la paleontología y la prehistoria. Y nunca se ha caracterizado en exceso por la seriedad de sus conclusiones. Es el mismo gran maestro del evolucionismo contemporáneo, Pierre Teilhard de Chardin, quien afirma: "hubo un tiempo en que la Prehistoria merecía ser objeto de sospechas o burlas'' (1).
Ese tiempo ha continuado.
1. LOS ESLABONES DE LA TEORÍA EVOLUCIONISTA
El proceso comienza ya con el primer divulgador del evolucionismo darwinista, el zoólogo de la Universidad de Jena, Ernest Haeckel.
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8 de junio de 2009
Tipología y motivaciones de las actitudes frente al Evolucionismo

por Julio Garrido
Miembro de número de la Real Academia de
Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de Madrid
Tomado de Evolución y Evolucionismo
Ediciones Oikos, 1982

Ante todo hay que ponerse de acuerdo sobre la terminología. La palabra evolución puede tener diferentes sentidos. Se ha definido como "transformación que hace pasar un agregado de lo homogéneo a lo heterogéneo"; así se opone a "disolución" o "involución" y conlleva la idea de jerarquización y progreso. También se refiere la evolución a una serie de transformaciones sucesivas o cambios paulatinos, de lo que resulta que la evolución podría ser progresiva o regresiva.
En la naturaleza, la evolución es un hecho pues se habla con toda propiedad de evolución de una red fluvial en geografía física, de evolución de un embrión en biología o de evolución de una enfermedad en medicina.
Muy distinto es el significado que se ha dado a la palabra evolucionismo. Todos los ismos se caracterizan por dar a una idea o noción, un carácter preponderante o exclusivista. El evolucionismo tal como se entiende ordinariamente es sinónimo de transformismo, de filiación de los seres vivos unos a partir de los otros, desde los más sencillos hasta el hombre.
En la mayoría de los casos esta idea se interpreta en el sentido de Darwin, según el cual la "selección natural", "el triunfo de los más aptos", sería el motor y la causa del progreso ascendente de la escala animal. Resulta así una incidencia evidente sobre la totalidad de las ciencias biológicas, y de allí sobre múltiples disciplinas y actitudes humanas.
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1 de junio de 2009
Evolución y transformismo

Precisamente lo que Vialleton redescubría en 1929 permitiría a la ciencia actual desenmarañar la equívoca madeja de confusiones lingüísticas y conceptuales en que se sumió el mundo cultural occidental desde 1863, digamos, para poner una fecha; es decir, desde que Thomas Henry Huxley procedió a publicar su artículo sobre la voz "evolution" en la Encyclopedia Británica.
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14 de mayo de 2009
Evolucionismo y progresismo

por el Dr. Aníbal D´Angelo Rodríguez
Tomado de Evolución y Evolucionismo
Ediciones Oikos, 1982
I. Creencias y cosmovisión

El más prolijo expositor de las ideas de Ortega ha escrito: "Las creencias se refieren primariamente al comportamiento de la realidad; las interpretaciones básicas de lo real, justamente en la medida en que «funcionan», en que no son pensadas como interpretaciones, eso son las creencias fundamentales. Por eso las creencias no se originan en el individuo propiamente por persuasión, no son rigurosamente «convicciones» sino que son más bien inyectadas por la marcha de la vida misma. El funcionamiento de la realidad que nos rodea desde el nacimiento, la presentación de cada una de las cosas como tal cosa, como tal manera de ser y comportarse, decanta en nosotros la creencia correspondiente" (1). Añade más adelante, al hablar del sistema de las creencias: "Su articulación está sostenida por un proyecto o pretensión constitutiva de la forma de vida correspondiente; sólo en función del drama vital a que sirve es sistemático el repertorio de las creencias; pero visto desde esta perspectiva no puedo sino ser sistemático, porque de otro modo la vida no sería posible" (2).
He aquí las dos conclusiones de las que queremos partir para nuestro estudio del evolucionismo: primero, qué los hombres cuentan en su vivir—y no pueden dejar de hacerlo— con un conjunto de "interpretaciones básicas de lo real"; segundo, que esas interpretaciones constituyen un sistema, cuya estructura no es precisamente lógica sino ligada a un proyecto o pretensión.
Pues bien: llamaremos cosmovisión a esa estructura que, ligada a un proyecto, proporciona un repertorio de interpretaciones básicas de la realidad. Estructura, proyecto e interpretaciones absolutamente inevitables, pues no puede concebirse vida colectiva—lo que equivale aquí a decir vida humana— sin tales componentes.
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11 de febrero de 2009
Evolucionismo: ¿Dogma científico o tesis teosófica? (7)

Orlando Fedeli
Fábio Vanini, biólogo
Marina Marques Vanini, doctoranda en Biología
Marcelo Murai, Maestro en Biología
Luciana Kauer Murai, graduada en Biología
Dr. Daniel Almeida de Oliveira, Médico
VI - ORIGEN DEL HOMBRE
1 - INTRODUCCIÓN
a gran cuestión, subyacente a todo evolucionismo, es la del ORIGEN del hombre: ¿fue el hombre creado por Dios? La afirmación darwinista de que el hombre habría evolucionado del macaco era, en verdad, una negación más o menos velada del creacionismo, aunque la tesis evolucionista no explicase de dónde habría venido la materia. Para el vulgo, sin embargo, quedaba implícita la victoria del ateísmo y del materialismo, en el caso de que el darwinismo fuese verdadero. Y aún hoy es así. 10 de febrero de 2009
La cosmovisión de los evolucionistas

por el Prof. Dr. Raúl Leguizamón
Tomado del Blog de Cabildo
unca como en nuestra época se vio una devaluación tan atroz de la vida humana, una brutalización tan acusada de la sociedad, una regresión tan vertiginosa a la barbarie. Las consecuencias están a la vista, no sólo las delictivas (robos, secuestros, asesinatos, salvajismo social sin precedentes), sino también las más o menos toleradas y aceptadas socialmente: control de la natalidad, eutanasia, castración química o quirúrgica, manipulación genética, fertilización “in vitro”, experimentación con embriones humanos, clonación “terapéutica” y otras lindezas por el estilo.El fenómeno causal es ciertamente complejo y susceptible de ser analizado desde varias perspectivas, pero parece evidente que uno de los factores capitales fue la paulatina pérdida del sentido de lo sacro en general, y de lo humano en particular. De allí se sigue la pérdida del sentido del pecado, obviamente inconcebible en un mundo desacralizado.
De los diversos aspectos del problema hay que subrayar la conexión causal que interviene en este proceso, referida al papel que el evolucionismo o darwinismo jugó en la conformación de la mentalidad moderna, algo que de teoría científica sólo tiene el nombre, porque se trata en realidad de una vasta cosmovisión inmanentista, naturalista y materialista, elaborada para negar la creación.
Es innecesario insistir en la naturaleza esencialmente filosófica o cosmovisional del evolucionismo. Sólo traeré a colación palabras del famoso genetista Theodosius Dobzhansky, quien decía: “La evolución comprende todos los estadios del desarrollo del universo: cósmico, biológico, humano y cultural. Los intentos de restringir el concepto de la evolución a la biología son injustificados. La vida es un producto de la evolución de la naturaleza inorgánica, y el hombre un producto de la evolución de la vida”.(1)
Una supuesta teoría que pretende explicar nada menos que el origen del hombre, la vida y el cosmos, es obviamente una cosmo-visión y no una teoría científica. El problema es que esa cosmovisión se ha enseñado y se continúa enseñando e inculcando masivamente, no sólo como una teoría científica —lo cual es una impostura— sino también como un hecho científico demostrado.
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28 de enero de 2009
Evolucionismo: ¿Dogma científico o tesis teosófica? (6)
Orlando Fedeli1 - INTRODUCCIÓN
ara estudiar las formas primitivas de vida surgidas en el decorrer de la historia terrestre, los científicos recurren a los fósiles. En las rocas sedimentares pueden ser encontrados restos, o hasta indicios, de animales y de vegetales petrificados: son los fósiles. Es claro que la fosilización de un vegetal o de un animal exige condiciones especiales. Normalmente los seres orgánicos se descomponen, pero, sometidos a ciertas condiciones, pueden petrificarse. Los casos de fosilización son relativamente raros, y, encontrar ejemplares fósiles es bastante difícil.Normalmente, cuanto más profundamente una camada de sedimentos se sitúa en la costra terrestre, más antiguos son los fósiles que se encuentran él. Pero puede haber excepciones a esta correspondencia entre profundidad de la roca y antigüedad, cuando se da un pliegue geológico que produzca una inversión de posición de las camadas geológicas.
La datación ya sea de los fósiles, ya sea de las camadas geológicas envuelve procesos muy complejos y su resultado es de precisión un tanto relativa. Evidentemente, cuanto más antigua la camada o el fósil, más imprecisa es su datación. Conociéndose la edad probable de una determinada camada geológica, se puede presumir que, normalmente, los fósiles en ella encontrados tienen su edad.
26 de enero de 2009
Evolucionismo: ¿Dogma científico o tesis teosófica? (5)

Orlando Fedeli
Fábio Vanini, biólogo
Marina Marques Vanini, doctoranda en Biología
Marcelo Murai, Maestro en Biología
Luciana Kauer Murai, graduada en Biología
Dr. Daniel Almeida de Oliveira, Médico
uando alguien intenta probar algo por medios fraudulentos, esto se constituye en una confesión de que se reconoce que no se tienen pruebas reales de aquello que se quiere probar.Ahora, en el decorrer de su historia, el evolucionismo recurrió muchas veces a falsificaciones fraudulentas, para convencer a la comunidad científica y al público que el hombre provino de un animal inferior y que, por tanto, no habría sido creado por Dios.
Nunca hubo, en la Historia de la Ciencia, una teoría que quedó viciada, en su historia, de tantos fraudes cuanto el Evolucionismo.
A pesar de esto, continúa siendo presentado como verdadero.
Trataremos de los fraudes más famosos practicados por científicos famosos, cuando analizamos los fósiles humanos. Las contradicciones también son muy comunes. Actualmente, por ejemplo, los paleontólogos y los biólogos evolucionistas no están de acuerdo con respecto de la edad del Hombre.
Los paleontólogos atribuyen a los fósiles hominídeos o humanos edades fabulosas que llegan a 3 millones de años.
Los biólogos son mucho más modestos en sus cifras.
En 1987, biólogos moleculares americanos, comparando el material genético del lado materno de poblaciones de varios continentes, llegaron a la conclusión de que todos los hombres descienden de una única madre. Entonces habría existido realmente una “madre de todos los vivientes” humanos, expresión que es designada en la Escritura con el nombre de Eva.
Más importante es la edad que esos biólogos calcularon para la aparición de esa madre única: aproximadamente 200.000 años.
Ese número provocó enormes protestas de los paleontólogos, pues que afirmaba implícitamente que todos los fósiles antiquísimos que han sido presentados como antepasados del Hombre, o inclusive como hombres primitivos, quedaban descalificados. ¿En qué Ciencia creer? ¿En la Paleontología o en la biología?
Dilema angustiante para los que creen ciegamente en las pruebas de la Ciencia. Teniendo en cuenta tantas variaciones, fraudes, contradicciones y absurdos anti-científicos de la Historia de la teoría evolucionista, no es de espantar que Marcel de Corte haya dicho de ella: “El evolucionismo toca las campanas para el funeral de la inteligencia. La inteligencia está en peligro de muerte”
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Para leer el artículo completo haga clik sobre la imagen de la parodia de la evolución.
22 de enero de 2009
Evolucionismo: ¿Dogma científico o tesis teosófica? (4)
Orlando FedeliFábio Vanini, biólogo
Marina Marques Vanini, doctoranda en Biología
Marcelo Murai, Maestro en Biología
Luciana Kauer Murai, graduada en Biología
Dr. Daniel Almeida de Oliveira, Médico
as Escuelas Evolucionistas2a. -- Escuela de Darwin
3a. – Escuela Néo- Darwinista o Escuela Sintética Moderna
4a. -- Escuela del equilibrio puntuado
2 - EL LAMARCKISMO
Para Lamarck (1744-1829), los seres vivos derivarían unos de los otros por la obediencia a dos leyes:1a. ley de los caracteres adquiridos.2a. ley de la influencia del medio y del modo de vidaLamarck escribió dos obras defendiendo su teoría: “filosofía Zoológica” y “Historia Natural de los Invertebrados”.
19 de enero de 2009
Evolucionismo: ¿Dogma científico o tesis teosófica? (3)

Orlando Fedeli
Fábio Vanini, biólogo
Marina Marques Vanini, doctoranda en Biología
Marcelo Murai, Maestro en Biología
Luciana Kauer Murai, graduada en Biología
Dr. Daniel Almeida de Oliveira, Médico
o que es la vida y cual a su origen son dos problemas que, escapando del puro campo biológico, se extienden a la Metafísica y a la Teología. no es de espantar, pues, que las discusiones sobre el evolucionismo resbalen siempre para el terreno religioso.*****
Para leer el artículo completo haga click sobre la imagen del mono deviniendo en evolucionista.
17 de enero de 2009
Evolucionismo: ¿Dogma científico o tesis teosófica? (2)

Orlando Fedeli
Fábio Vanini, biólogo
Marina Marques Vanini, doctoranda en Biología
Marcelo Murai, Maestro en Biología
Luciana Kauer Murai, graduada en Biología
Dr. Daniel Almeida de Oliveira, Médico
4 -- EVOLUCIONISMO Y FILOSOFIA
a ingenuidad geométrica de algunos "científicos" llega al absurdo de imaginar que el evolucionismo darwiniano es un posicionamiento puramente científico, sin ninguna relación con la historia, con la filosofía o con la religión. Ellos imaginan que el evolucionismo surgió apenas, y tan sólo, de los estudios científicos de Darwin y de sus seguidores, todos herméticamente aislados en sus laboratorios, profilácticamente preservados de cualquier contagio metafísico o teológico.*****
Para leer el artículo completo haga click sobre la imagen de Darwin y familia. Darwin es es segundo desde la derecha.
15 de enero de 2009
Evolucionismo: ¿Dogma científico o tesis teosófica? (1)

Orlando Fedeli
Fábio Vanini, biólogo
Marina Marques Vanini, doctoranda en Biología
Marcelo Murai, Maestro en Biología
Luciana Kauer Murai, graduada en Biología
Dr. Daniel Almeida de Oliveira, Médico
Tomado de Asociación Cultural Monfort
Indice
1 - Evolucionismo y relativismo
2 - Evolucionismo: el concepto y su origen
3 - Evolucionismo - panteísmo y gnosis
4 - Evolucionismo y filosofía
5 - Darwinismo y marxismo
6 - Evolucionismo y nazismo
7 - El evolucionismo actual y las filosofías dialécticas
8 - Evolucionismo y misticismo gnóstico
II - EVOLUCIÓN Y METAFÍSICA
1 - El problema del origen de la vida
2 - Evolución y principios del ser
3 - Evolucionismo y analogía del ser
4 - Evolucionismo y causa final
5 - El problema de las especies y los universales
6 - Evolucionismo y causalidad
III - EVOLCION DE LA teoría EVOLUCIONISTA
1 - Introducción
2 - El lamarcksimo
3 - El darwinismo
4 - El neo-darwinismo, el evolucionismo sintético
5 - Escuela evolucionista del "equilibrio puntuado"
IV - ¿El EVOLUCIONISMO ES CIENTÍFICO?
1 - Fraudes, contradicciones, afirmaciones gratuitas de los evolucionistas
2 - Opiniones de científicos contra la teoría evolucionista
3 - El origen de la vida - tentativas maquinistas para producir vida
V - FÓSILES
1 - Introducción
2 - Micro-organismos
3 - La aparición de los insectos
4 - Invertebrados y vertebrados
5 - La transición de los peces a los anfibios
6 – De los anfibios a los reptiles y mamíferos
7 - El problema de los mamíferos marinos
8 - Los dedos de los caballos y la evolución
9 - Los roedores
10 - Seres mamíferos y seres alados
11 - El origen de los seres alados
12 - Origen de las aves
13 - Dinosaurios
VI - ORIGEN DEL HOMBRE
1 - Introducción
2 - Fraudes evolucionistas
a) El “Hombre” de Java
b) El “Hombre” de Piltdown
c) El “Hombre” de Nebraska
d) El “Hombre” de Pekín
e) La mandíbula infantil de Ehringsdorf
3 - pretendidos ancestros del Hombre
a) El Ramapithecus
b) Los Australopithecus
c) “Lucy”
d) El Cráneo 1470 del Hombre del lago Turkana
4 - Fósiles humanos auténticos
VII - EVOLUCIÓN Y FE
1 - El problema de la Evolución para la Fe
2 - Eva
(Jean Rostand fue Premio Nobel de Medicina y defensor del evolucionismo)
1 - EVOLUCIONISMO Y RELATIVISMO
l evolucionismo es uno de los "dogmas" de la mentalidad moderna. Extrapoló el campo puramente biológico, y es aplicado a todo: nada es más considerado estable, pues que se cree que todo evoluciona. En este sentido, la creencia en el evolucionismo puede ser señalada como una de las causas del relativismo triunfante en nuestros días. No habría ningún valor absoluto. Ni verdad, ni moral, ni belleza, ni religión, ni dogmas, nada tendría estabilidad, pues que todo estaría bajo la ley de la evolución, esta sí, tomada como siendo absoluta.*****
Para leer el artículo completo haga click sobre la imagen de los antepasados de los evolucionistas.
19 de septiembre de 2008
Adán, Eva y el mono
(Otro artículo de doble propósito, el artículo en sí mismo, y dar a conocer al autor. por Louis de Wöhl
No hace tanto tiempo que la ciencia descubrió triunfalmente que el hombre desciende del mono. ¡Qué alivio! Gracias a Dios (si existe), el hombre no era pues ningún ser especial, ni el rey de la Creación, sino un mono encumbrado. Adán y Eva eran personajes de un cuento de hadas judío, y jamás había existido la Creación. El slogan del siglo era: evolución. Llenos de júbilo alabamos agradecidos a la ciencia que nos había liberado de la idea insoportable de nuestra semejanza con Dios, garantizándonos genealógicamente la semejanza con el mono. La ciencia había reconocido nuestro verdadero valor y nuestra verdadera dignidad. Sólo los beatos retrógrados y supersticiosos continuaban creyendo en las viejas ideas degradantes de la humanidad. Para el espíritu ilustrado se había desenmascarado a la Biblia, había sido destruida, no era más que un cuento infantil. Y hay que reconocer que desde entonces también nos hemos comportado como cinocéfalos en el terreno moral, político y en cualquier otro terreno.
El hecho de que la teoría de la evolución jamás fuese demostrada en este sentido, por lo menos en cuanto a la aparición del hombre, no enturbiaba nuestra satisfacción. No se había hallado el «eslabón perdido» y -como comprobó Chesterson- lo único que sabíamos sobre el eslabón perdido es que seguía perdido. Pero ¿qué importaba esto? Más pronto o más tarde se encontraría esa cosa intermedia entre el mono y el hombre.
Y entonces sucedió lo más increíble: el 1.° de agosto de 1958 unos mineros encontraron a unos 200 metros de profundidad, bajo las colinas de Maremma, en el centro de Italia, un esqueleto que ha sido identificado por el profesor Hörzeler, del museo de Ciencias Naturales y Etnológicas de Basilea, como el del ser más antiguo parecido al hombre. Tiene de diez a once millones de años.
Hasta ahora la ciencia nos había anunciado que el mono no había evolucionado a hombre hasta hace aproximadamente un millón de años. Ahora resulta que somos tan viejos como los monos y posiblemente incluso más viejos. Quizás oigamos,.dentro de poco que los monos son hombres degradados. No resultaría extraño, si se tiene en cuenta que acaban de incluir en una exposición de arte varias «obras pictóricas » de un chimpancé.
Tenemos que admitir por lo tanto que el mono, en el mejor de los casos, es tan solo nuestro pariente lejano, pero de ningún modo nuestro antepasado. Adán no fue un gorila. Eva no fue una chimpancé. Y cuando nos portamos como monos no podemos alegar con orgullo que así honramos la memoria de nuestros antepasados. No era la Biblia la equivocada, sino la ciencia.
Ya en los primeros siglos del cristianismo, los doctores de la Iglesia sabían qué partes importantes de la Biblia tienen un sentido simbólico; el primero que habla de esto es el apóstol San Pablo. Y por lo que respecta a la cronología de la Biblia, sabemos hace tiempo que no siempre debe tomarse «al pie de la letra». ¿Un ejemplo de ello?: se señala a Jesús con frecuencia como hijo de David. Sin embargo David vivió más de setecientos años antes de Cristo y fue su ...antepasado. «Hijo» significa en la Biblia «descendiente de».
Por lo demás, la teoría de la evolución bien entendida -y hay que aceptarla dentro de ciertos límites- no es ninguna prueba contra la acción creadora de Dios. Evolución no es otra cosa que creación «a largo plazo». Y este plazo sólo es largo para nosotros los pigmeos de lo temporal, pero no para Dios, que vive fuera de todo lo temporal.
7 de septiembre de 2008
La Ciencia contra la Fe

por el Dr. Raúl Leguizamón
Tomado de Monfort Associação Cultural
Introducción
Los dogmas de fe son muy difíciles -si no imposibles- de refutar con argumentos científicos. La historia de la humanidad lo atestigua sobradamente.
10 de junio de 2008
Evolución (11)
¿CONVERGENCIA DE MÉTODOS O COSMOVISIÓN?
(por el Dr. Raúl Leguizamón)
Toda ciencia es cosmología, decía Popper, en el sentido de que no hay ciencia sin cosmovisión.
La ciencia (experimental) se basa ciertamente en la observación. Pero la observación - al ser una selección - siempre está determinada por una hipótesis previa. Y ésta, a su vez, por una visión general de la realidad.
La cosmovisión evolucionista ha influenciado - hasta el punto de condicionar y determinar los hallazgos - todas las ramas de la ciencia moderna. Tanto más, cuanto menos rigurosos son sus métodos.
Desde las así llamadas "ciencias duras", como la física y la química, en donde la influencia es mínima o inexistente (en sí misma; aunque se las puede manipular, como se hace, en beneficio de la evolución), hasta disciplinas por demás "blandas" como la antropología, en donde la cosmovisión evolucionista ha constituido el fundamento mismo de toda su elaboración.
No es posible separar la hipótesis evolucionista de la paleontología, de la antropología, de la geología, de la arqueología, de los métodos de datación, de la edad de la tierra (y del universo), etc.
Todo esto es un "paquete" más cerrado que los de Cavallo.
Por ejemplo: la única razón verdaderamente válida para aceptar las famosas "edades geológicas", es la creencia previa en la evolución. No hay nada en el tipo de roca (caliza, arenisca, granito, etc.) o en su contenido (metales, petróleo, carbón, etc.) que pueda determinar su edad. Por la sencilla razón de que es posible encontrar rocas de todo tipo y contenido en cualquier "edad geológica". La edad de un determinado estrato se basa en los fósiles que contiene.
¿Pero acaso los métodos radiométricos no proporcionan un instrumento "independiente" para medir la edad de los estratos?
En absoluto no.
Además de que la columna geológica (la supuesta superposición de capas) ya estaba elaborada 100 años antes de que se inventaran los métodos radiométricos, los resultados de dichos métodos son ajustados y corregidos de acuerdo a la edad de los fósiles (que es una suposición basada en la hipótesis evolucionista).
Un ejemplo entre cientos: cuando se hizo la datación de la ceniza volcánica de Koobi Fore (Lago Turkana, Kenia), las tres muestras dieron un promedio de 220 millones de años. Pero de acuerdo a los fósiles encontrados en la ceniza (es decir, de acuerdo a la interpretación evolucionista de los fósiles), la edad debía ser entre 2 y 3 millones de años. Obviamente había un error. ¿En la interpretación de los fósiles? ¡Imposible! ¡Sabemos que la evolución es un hecho! Luego, el error debía estar en el método radiométrico (en este caso, Potasio-Argón). Se tomaron nuevas muestras hasta que finalmente se obtuvo la cifra de 2,6 millones de años. Que se considera la cifra oficial. Luego, en base a esta "concordancia" se van calibrando y ajustando los otros métodos (paleomagnetismo, fisión de Uranio, etc.).
Tampoco podemos separar el evolucionismo de las "edades culturales". Todo esto es el resultado de la proyección, sobre los artefactos culturales, del mito liberal del progreso indefinido. Si el artefacto es más primitivo, luego es más antiguo. Y esto es así porque "sabemos" que primero fue el salvajismo, luego la edad de piedra, luego la del bronce... y así sucesivamente, hasta culminar en la edad de
También es una ilusión todo este asunto de un supuesto período nómade (de cazadores) seguido por un período sedentario (de agricultores); lo mismo vale para la supuesta secuencia: animismo, totemismo, politeísmo, monoteísmo, o la otra de matriarcado y patriarcado, etc.
No existen datos propiamente científicos que avalen estas suposiciones.
Todo es producto, una vez más, de ver la realidad a través de las anteojeras del evolucionismo.

