Este blog está optimizado para una resolución de pantalla de 1152 x 864 px.

Fragmento de Notre charge apostolique. S.S San Pío X (1910)
"No, Venerables Hermanos -preciso es reconocerlo enérgicamente en estos tiempos de anarquía social e intelectual en que todos sientan plaza de doctores y legisladores-, no se edificará la ciudad de modo distinto de como Dios la edificó; no se edificará la ciudad si la Iglesia no pone los cimientos y dirige los trabajos; no, la civilización no está por inventar ni la "ciudad" nueva por edificarse en las nubes. Ha existido y existe; es la civilización cristiana, es la "ciudad" católica. No se trata más que de establecerla y restaurarla sin cesar sobre sus fundamentos naturales y divinos contra los ataques, siempre renovados, de la utopía malsana, de la rebeldía y de la impiedad: Omnia instaurare in Christo."

18 de febrero de 2009

Con motivo de la canonización de San Pío X


Don Bepi... el Papa campesino


Va haber un nuevo santo en los altares: Pío X, el Papa que rigió desde agosto de 1903 hasta agosto de 1914 la Iglesia Católica. El proceso de canonización de Giuseppe Sarto, como se llamaba civilmente, o "Don Bepi", como le decían, ha terminado triunfalmente: un decreto pontificio ha certificado ya sus milagros.

por Vicente Sanchez Ocaña
Revista Vea y Lea 1954



erá proclamado santo oficialmente por Pío XII en una ceremonia que se celebrará a fines de mayo en la plaza de San Pedro de Roma, a los 39 años y 9 meses de su tránsito.Recordamos a continuación algunas noticias de su elevación al trono pontificio, realizada contra su voluntad y a despecho de sus protestas y súplicas. También hablamos de su vida y de su muerte. Pío X fué una de las primeras víctimas de la guerra de 1914-18. Se puede decir que la guerra lo mató tan claramente como si una bala de los combates de vanguardia le hubiera dado en el corazón. Fué, por lo demás, el único gran personaje del mundo al que la guerra mató: los que la provocaron siguieron viviendo.

COMO FUE PAPA

El conclave que se reunió a la muerte del Papa León XIII para elegirle sucesor —agosto de 1903— fué dramático.Era el candidato de superior influencia, casi seguro de ser elegido Papa, el secretario de Estado de León XIII, cardenal Rampolla del Tindaro, el cual obtuvo, en efecto, en la primera votación, 24 votos, contra 17 del cardenal Gotti y unos pocos que se repartieron entre varios otros cardenales: Serafín Vanutelli, Agliardi, Sarto...Este último, José Sarto, patriarca de Venecia, eclesiástico sin nombre, poder ni ambiciones, tan pobre que para pagarse el viaje de Venecia a Roma debió pedir 300 liras prestadas, se encogió de hombros al oír que cinco cardenales lo votaban:—Algunos colegas se quieren divertir a mi costa.
En la segunda votación Rampolla lograba 29 votos, y Gotti, 16. José Sarto, ¡reunía 19!. No sólo a él sorprendían; muchos no se explicaban aquellos sufragios por un campesino desconocido.
Un cardenal francés —cuentan— interpeló, curioso, al oscuro Sarto. Este movió la cabeza:—No entiendo el francés, hermano.—¿No entiende el francés?... "Ergo non est papabilis!". (¡Luego no es papable!).
Sarto asintió, fogosamente, en el único idioma de que disponía para las relaciones internacionales, el latín:—"Verum est, eminentissime frater, non sum papabilis. Deo gratias!". (Es verdad, eminentísimo hermano, no soy papable. ¡Gracias a Dios!).
En aquel momento se produjo gran revuelo en el conclave. El cardenal Puzyna, príncipe-obispo de Cracovia, súbdito de Austria-Hungría, se puso en pie.—Su Majestad Católica el emperador Francisco José —declaró— veta la elección para Sumo Pontífice de Su Eminencia el cardenal Rampolla del Tindaro. Estoy encargado de advertirlo.
Cayó un profundo silencio sobre la asamblea. El derecho a vetar la elevación de alguna persona a Papa, aunque discutido, parecía reconocerse tradicionalmente a tres potencias: España, Francia y Austria. ¿Por qué ahora vetaba Austria al cardenal Rampolla? Se decía que lo consideraba enemigo político...Rampolla, muy pálido, se alzó a su vez:—Deploro que se cometa un grave atentado a la libertad de la Iglesia... —Vaciló un instante. Luego, balbuciendo—: Respecto a mí, a mi humilde persona..., nada me podía suceder más honroso..., más agradable.
El conclave, por el momento, se inclinó ante el veto. Más bien reaccionó a favor del cardenal Rampolla, que en la votación, a cuyo comienzo Puzyna lo vetó en nombre del emperador Francisco José, había conservado los 29 votos de la anterior. Pero otros cardenales se iban agregando a los votantes que tuviera desde el principio el humilde José Sarto: consideraban que hacer Papa a aquel aldeano inocente era un modo de eludir el pleito político planteado por Austria; también de dar a la Iglesia un digno rector, porque todos coincidían en estimarlo piadoso y bonísimo. En el cuarto escrutinio, Rampolla tenía 30 votos y José Sarto 24.
Después, Rampolla bajó a los 16 votos y Sarto subió a los 25...Entonces José Sarto —"Don Bepi", como le llamaban en la tierra veneciana—, que hasta entonces no había tomado en serio los sufragios que lo señalaban, se espantó. Bruscamente comprendió que quizá lo eligieran Papa, que estaba "en peligro" serio de ser Papa... Con uno de sus movimientos rudos de aldeano se abrió paso entre las filas de cardenales y se arrojó de rodillas en medio del salón:—¡No me elijan, hermanos, no me elijan! ¡Por caridad, no me elijan! Yo no soy capaz. No tengo inteligencia, ni estudios, ni educación...Lloraba desconsolado.
******
Para leer el artículo completo haga click sobre la imagen del Papa Santo, enemigo declarado de la herejía modernista que hoy nos agobia.

18 de Febrero, Conmemoración de San Simeón, Obispo y Mártir




l Evangelio de San Mateo describe a San Simeón como uno de los parientes o hermanos del Señor. Su padre era Cleofás, hermano de San José, y su madre, era hermana de la Virgen María, siendo Simeón primo carnal del Señor. Sin duda, el santo fue uno de los hermanos de Jesús que recibió el Espíritu Santo el día de Pentecostés.

Siendo asesinado Santiago el menor por lo judíos, los apóstoles y discípulos se reunieron para elegir a su sucesor en la sede de Jerusalén y por unanimidad escogieron a Simeón. El año 66 estalló en Palestina la guerra civil a consecuencia de la oposición de los judíos a los romanos y parece que los cristianos de Jerusalén recibieron del cielo el aviso de que la ciudad sería destruida y que debían salir de ella sin tardanza, refugiándose con el santo en la ciudad de Pela.

Después de la toma y destrucción de Jerusalén, los cristianos volvieron y se establecieron en las ruinas, hasta que el emperador Adriano arrasó con los escombros, pero este hecho permitió que la Iglesia floreciera grandemente y que numerosos judíos se convirtieran al cristianismo debido a los milagros obrados por los santos. Vaspaciano y Domiciano mandaron a matar a todos los miembros descendientes de David, pero Simeón consiguió escapar.

Sin embargo, durante la persecución de Trajano, fue denunciado como cristiano y descendiente de David, siendo sentenciado a muerte por el gobernador romano Atico. Fue torturado y crucificado, soportando con fortaleza y valentía el suplicio, pese a que contaba con 120 años.

17 de febrero de 2009

Obras para Laúd y Guitarra Barroca

Guglielmo Ebreo da Pesaro (1425 - 1480).

Petit Vriens.




Andrea Damiana (Lute).



Gaspar Sanz (1640 - 1710).

Canarios.





Rolf Lislevand (Baroque guitar).
Eduardo Eguez (Baroque guitar).
Béatrice Pornon (Baroque guitar).
Adela Gonzalez Campa (Castagnettes).

Gaspar Sanz was an Aragonese Spanish composer and priest born in Calanda in the area of Bajo Aragón. He became the dominant figure of Spanish baroque music, and has influenced several composers well into the twentieth century. For instance, his Instrucción de música sobre la Guitarra Española largely influenced Joaquin Rodrigo's Fantasia para un Gentilhombre. This text has primarily influenced the usage and instruction of the baroque guitar as well. Sanz had accredited much fame from the text of Instrucción de música sobre la Guitarra Española, and his Suite Española.



Gaspar Sanz (1640 - 1710).

Canarios I & II.






Rolf Lislevand (Baroque guitar).
Eduardo Eguez (Baroque guitar).
Béatrice Pornon (Baroque guitar).
Adela Gonzalez Campa (Castagnettes).




Antonio Vivaldi - Trio Sonata, for violin, lute & continuo in G minor (RV 85)




1. Movement 1.
2. Movement 2.
3. Movement 3.

Rolf Lislevand (Luth baroque).

Insulto de la Locura

Lea y difunda


por el Dr Antonio Caponetto

Editorial de "Cabildo" Nº 79

Tomado del Blog de Cabildo







s de conjeturar que en un encomio a su rotativo empleador pensaba Rafael Bielsa, cuando en el reportaje concedido al bartoleano diario en su edición del 10 de febrero, llamó a Néstor Kirchner “una máquina implacable de razonar”, agregando para más datos que con el cachivache se reúne “para trasmitirle sus pensamientos”.

Si alguna brisa de sabiduría perenne hubiera mesado las barbas del aburguesado sicario, conocería al menos dos cosas.

La primera, que no es noble metáfora ni recta antropología analogar a la creatura con el artefacto, aunque en este caso el analogado primero valga menos que un oxidado armatoste.

La segunda —de la mano inmortal de Chesterton— es que el loco es precisamente aquel que ha perdido todo, todo menos la razón. Distinguir escolásticamente entre la ratio y el intellectus sabía el egregio gordo, de allí su síntesis exacta del problema bajo la forma que mejor acuñaba: la paradoja.

Y algo de esto había entrevisto ya Hurtado de Mendoza, cuando en la Jornada Primera de El marido hace mujer —¡vaya precognición!— estampó lacónicamente: “que aún más que la necedad, es necia en vos la razón”.

Pero aunque no dan los tiempos ni los personajes para estas honduras, lo que queremos decir no precisa referencia bibliográfica alguna, y es que Néstor Kirchner es un demente. No de aquellos que la psiquiatría convierte en atento objeto de estudio, la jurisprudencia en sujeto inimputable, las letras erásmicas en elogio y la cristiana caridad en objeto de misericordiosas atenciones. No; es el vulgar pirado, el majareta, maniático, trastornado, o perturbado fiero, ramplona pero certeramente llamado por el vulgo: loco de mierda.

Disimúlese como se quiera la recia expresión. Válgase la prensa seria de sonoros efugios y la diplomacia de las sinuosidades propias de su arte. Lo cierto es que en la calle estrecha, en el pago chico, en la esquina cualquiera, en el barrio de al lado y en la boca del pueblo, no hay argentino decente que ya no lo diga y —lo que es más significativo— que ya no quiera actuar en consecuencia librándose cuanto antes de tamaña peste alienada.

Pero dado que Kirchner le ha impuesto a su gentilicio un destino genérico, como quien con él designa a la malaria, el tifus o la diarrea, el juicio negro del demos y la consiguiente voluntad destituyente se prolonga hacia su esposa, a quien para abreviar llamaremos la Kirchner. Quien se pasee hoy por los modernos corrillos populares que son los sitios anónimos del YouTube, verá que incesantemente se fablan, se oyen, se miran, y se exhiben conductas de la moza a cuales más desquiciadas cuanto vergonzosamente veraces. La famosa Balada que concluía gritando “loca ella, loco yo”, es casi el son surrealista que canturrea el sufrido gentío, pidiendo que se vayan de una vez por todas. Así como aquel otro himno discepoliano que todo lo aúna y lo profiere al grito bisilábico de ¡Chorra!

No ha mejorado el panorama cruel de las estigmatizaciones colectivas y de los deseos imaginarios de una pronta retirada, el hecho de que la “doctora” haya comparado al cónyuge con Obama y a éste, a su vez, con el mismísimo Perón. Tenía bastante el morocho con su condición perversa para cargar encima esta doble alegoría; pero en rigor ese mismo pueblo que ya no los soporta, sabe que no es lo mismo ser un cabeza de estos arrabales que un mestizo de la Casa Blanca. Larga vida al primero, con su tinto a cuestas, razona Mingo Revulgo. Vade retro con el segundo, a quien el poder convierte en un blancoide degenerado como Michael Jackson. Bien decía Ramón Doll que hay negros de todos los colores; de modo que aquí seguimos prefiriendo los que no saben inglés.

Sean estas reflexiones todavía veraniegas, para adelantar un juicio en este año al que los demócratas no llaman “Del Señor”, sino “electoral”. El juicio es tan redondo como cierto: nadie quiere a los Kirchner. Lo que se siente por ellos se llama miedo o espanto, rabia o desazón, odio y desprecio, alergia, enemistad, repugnancia y tirria.

De modo que cual fuese el resultado de las urnas, cualquiera el destino de lo que titulan oposición, cualquiera el curso meramente formal de esta tiranía abyecta, cualquiera el designio brotado del azar siempre fraudulento de las urnas, los Kirchner ya no gobiernan. Porque no hay nadie que los acate con la amante docilidad de un súbdito agradecido, sino muchos y en racimos de multitud los que los detestan y procuran que la corrupción que encarnan se esfume cuanto antes.

Contra estos locos inmundos —¡qué razón llevaba Rosas cuando así calificó oficialmente a su primer traidor!— sea nuestra consigna la del gallardo Solyenitzyn: lucidez y coraje al servicio de la Verdad.


Resurge la España de Luís Candelas


por Ismael Medina (haga click sobre la imagen para conocerlo)

Tomado de Vistazo a la Prensa

Comentario: Sorprende la similitud entre el panorama español y argentino. Cruzamante


I algo distingue la personalidad y la ejecutoria de Baltasar Garzón no es precisamente su rigor jurídico, sino el sentimiento de impunidad que comparece en sus múltiples actuaciones, siempre impregnadas de escándalo judicial. Y acaso su expresión más acabada la encontremos en la forma de invitar a sus amigos y compadres a la cacería en la finca Cabeza Prieta, según leo en www.lanacion.es: “Vamos a brindar por los próximos veinte años del PSOE en el poder”.

Considero innecesario el relato de lo acaecido en torno a esta nueva puesta en escena del llamado con razón “juez estrella” a causa de su gusto por aparecer en el escenario mediático. Está tan ocupado en exhumar los muertos que le convienen, destapar sumideros de corrupción que interesan coyunturalmente al poder sociata o darse bien pagados garbeos por foros internacionales, que se ha convertido a la postre en un pésimos instructor cuyos errores deben enmendar luego otros magistrados de la Audiencia Nacional. Pero el juez Garzón se va siempre de rositas, mientras Gómez de Liaño fue expulsado de la carrera judicial por oponerse a los chanchullos mediáticos de Jesús Polanco (finalmente le ha dado la razón el Tribunal de Estrasburgo con rácano y fugaz despliegue informático), es abatido el juez Ferrín en la cacería organizada por maricones y lesbianas, o el juez Torres sufre en sus carnes las consecuencias de las carencias de una Administración de Justicia infartada.

Siempre que el gobierno Rodríguez o sus cipayos autonómicos precisan desviar la atención pública de sus fracasos, errores o retorcidas componendas, surge un aparatoso escándalo atribuible al PP que luego queda en agua de borrajas. Ha sucedido en Canarias, donde los imputados quedarían el libertad sin cargos luego de una escandalera monumental en los medios afines al poder. O en Murcia. Pero es lo bastante significativo que escándalos de corrupción del PSOE, como el de Almería, los baleares, los gallegos, los del socialcatalanismo y tantos otros (la Junta de Andalucía es un pozo insondable de corrupción) gocen de un conspicuo silencio mediático y de una anómala pereza judicial. Garzón insisto ha dado la clave con su invitación a la cacería: “Vamos a brindar por los próximos veinte años del PSOE en el poder”. A partir de ahí somos libres para sospechar servidumbres de partido y de secta.

España, decía, se ha convertido en un gigantesco antro de corrupción donde se mueven a sus anchas cualesquiera tipo de promiscuas relaciones entre el poder y muy variadas formas de delincuencia. En generalizado Patio de Monipodio.

Días atrás, mientras estudiaba algunos aspectos del reinado de Fernando VII relacionados con la Constitución de 1812, la Pepa, tropecé con un alusión al célebre bandido madrileño Luís Candelas, al que el romanticismo, sobre todo el de allende los Pirineos, convirtió en un suerte de héroe antisistema. Lo que me condujo a interesarme por el personaje. Una biografía la de tal sujeto, la verídica, que descubre la podredumbre de aquella sociedad.

Luís Candelas, jaquetón, pendenciero y apasionado lector de literatura folletinesca, se convirtió en el chulapón más notorio y pretencioso del barrio del Avapiés en que creció. Lo mismo seducía a majas propicias que se enredaba con lo más renombrado del puterío. E igual asaltaba a descuidados viandantes para robarles la bolsa a punta de navaja sin hacer más sangre que la necesaria, que la utilizaba para dar muerte por encargo de políticos. Lo deslumbrante de Candelas reside en que sin dejar de ser bandido nocturno, durante el día vivía como un burgués bajo el disfraza de indiano, se incorporó a la masonería, jugó un lucrativo papel entre los partidismos que disputaban al poder sin reparar en medio, pasó por muchos lechos de baja y alta condición y hasta logró la confianza de Fernando VII. Y esto último hoy podrá parecer a muchos lo más insólito, por lo que requiere una breve explicación.

Fernando VII, el implacable de la Década Ominosa al que o temblaba la mano al ordenar la ejecución de adversarios aunque fueran héroes de la guerra de la Independencia o colaboradores anteriores, gustaba tanto de los tablaos flamencos populacheros como de las mujeres. Se decía de él que estaba sexualmente muy bien dotado, aunque prematuramente se le fuera el fuelle, acaso de tanto usarlo. En uno de esos tugurios conoció a un tal Perico Chamorro, aguador de la Fuente del Berro y amancebado con ramera de tronío, conocida como La Tirabuzones. Perico Chamorro, que se cambió el nombre por el de Pedro Collado, le pasó La Tirabuzones al monarca al tiempo que le suministraba otras mozas o más grandas, todas ellas de buena hechura y expertas en trabajos de cama. Y de esta suerte llegó Pedro el aguador a ser íntimo del Felón e influyente ministro en la sombra.

La Tirabuzones, también conocida como La Lola, fue la que introdujo y orientó a Luís Candelas en ese mundo de connivencia y conspiración entre políticos, aristócratas, militares, alta burguesía del dinero, truhanes y trepadores que caracterizó aquel periodo.
Fue detenido en varias ocasiones. Pero gracias a su valedores obtenía la libertad de inmediato, fuera cual fuera el partido en el poder a la sombra del monarca. Crecido como estaba, Luís Candelas, a través de un escribano masón de su misma logia, se implicó en una conspiración fraguada por una aristócrata aventurera y pródiga en relaciones sexuales, amante del célebre político Salustiano Olózaga. Sólo estuvo dos días en prisión. Pero luego cometería el error de enamorarse de una chica de clase media y huir con ella. Fue su perdición. Perseguido por la Justicia, e inservible ya para el monarca y su camarilla, fue condenado a muerte y ajusticiado.

No se precisan excesivas dotes de imaginación para vestir aquel turbio mundo con apariencias, costumbres y escenarios de hoy. El lodazal es el mismo. La corrupción se ha apoderado del sistema. Los Luís Candelas y los Pedros Collado han irrumpido en la nervatura del poder, las instituciones se han degradado a la condición de estructuras tabernarias, la inmoralidad es el santo y seña del actual despotismo, prevalece la política del tugurio y nada es lo que se quiere que parezca. Y si a Fernando VII lo resguardaban los Cien Mil Hijos de San Luís, ahora son los tentáculos del Nuevo Orden Mundial los que amparan la disolución de España, la degradación de la sociedad, el bandolerismo político, las conspiraciones contra la oposición, la manipulación de la Justicia y a ese seductor de vodeville mediático al que pusieron al frente de la quinquicracia para cumplir tan sórdida tarea.

Sabían muy bien lo que hacían los inductores de las matanzas de los trenes de Atocha el 11 de marzo de 2004. Un genocidio político cuyo tortuoso proceso judicial desembocó en un fiasco previsible. A aquel sangriento suceso sobre el que Rodríguez fue aupado al poder, puede aplicarse la caricatura de Martín Morales en Estrella Digital, referida a la acción institucional del 23 de febrero de 1981. Un personaje exhibe un cartel con el siguiente texto: “23-F. Serie de TVE. Al fin los españoles desconocen lo que pasó”.

Estamos en vísperas electorales. La socialtiranía necesita ganar en Vascongadas y Galicia para que todo siga igual y encubrir la catastrófica situación a que nos ha conducido el demencial arbitrismo del gobierno Rodríguez, componedor impenitente de figuras chinescas. Y es precisamente en esta coyuntura cuando el juez Garzón, con la ayuda inestimable de las investigaciones realizadas por la Policía Judicial, la Fiscalía del gobierno y el concurso de “El País” y la SER, descubre un nido de presunta corrupción en aledaños municipales del PP madrileño que pudiera quedar en globo pinchado, una vez más, pasadas las elecciones. Como también el bodrio televisivo del 23-F de cuyo relato, aún más falso que la versión oficial, enaltece al máximo la figura del monarca como salvador de la democracia; y nada subliminalmente culpa una derecha montaraz equivalente a la que hoy el agit-prop rodriguezco identifica con un PP calificado de facha y continuador encubierto del franquismo.

Sigue siendo cierta la máxima de que la historia se reitera, aunque con otras vestiduras, cuando los pueblos olvidan su historia o quienes gobiernan la falsean. Asistimos a una reedición pseudodemocrática y postmoderna del tétrico periodo de Fernando VII. ¿Puede sorprender que los nuevos Candelas de toda laya se hayan multiplica en los engranajes de un Estado en acelerada descomposición?


El Credo comentado (4)








por Santo Tomás de Aquino, O.P.


Artículo 3

QUE FUE CONCEBIDO DEL ESPÍRITU SANTO Y NACIÓ DE LA VIRGEN MARÍA




45.—No solamente es necesario creer en el Hijo de Dios, como está demostrado, sino que es menester creer también en su encarnación. Por lo cual San Juan, después de haber dicho muchas cosas sutiles y difíciles (sobre el Verbo), en seguida nos habla de su encarnación en estos términos (Jn I, 14): Y el Verbo se hizo carne. Y para que podamos captar algo de esto, propondré
dos ejemplos.
Es claro que nada es tan semejante al Hijo de Dios como el verbo concebido en nuestra mente y no proferido. Ahora bien, nadie conoce el verbo mientras permanece en la mente del hombre, si no es aquel que lo concibe; pero es conocido al ser proferido. Y así, el Verbo de Dios, mientras permanecía en la mente del Padre no era conocido sino por el Padre; pero ya revestido de carne, como el verbo se reviste con la voz, entonces por primera vez se manifestó y fue conocido. Baruc (3, 38): "Después apareció en la tierra, y conversó con los hombres".
El segundo ejemplo es éste: por el oído se conoce el verbo proferido, y sin embargo no se le ve ni se le toca; pero si se le escribe en un papel, entonces sí se le ve y se le toca. Así, el Verbo de Dios se hizo visible y tangible cuando en nuestra carne fue como inscrito; y así como al papel en que está escrita la palabra del rey se le llama palabra del rey, así también el hombre al cual se unió el Verbo de Dios en una sola hipóstasis, se llama Hijo de Dios, Isaías 8, I: "Toma un gran libro, y escribe en él con un punzón de hombre"; por lo cual los santos apóstoles dijeron (acerca de Jesús): "Que fue concebido del Espíritu Santo, y nació de la Virgen María".

46.—En esto erraron muchos. Por lo cual los Santos Padres, en otro símbolo, en el Concilio de Nicea, añadieron muchas precisiones, en virtud de las cuales son destruidos ahora todos los errores.

47.—En efecto, Orígenes dijo que Cristo nació y vino al mundo para salvar también a los demonios. Por lo cual dijo que todos los demonios serían salvos al fin del mundo. Pero esto es en contra de la Sagrada Escritura.
En efecto, dice San Mateo (25, 41): "Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno, preparado para el diablo y sus ángeles". Por lo cual, para rechazar esto se agrega: "Que por nosotros los hombres (no por los demonios) y por nuestra salvación". En lo cual aparece mejor el amor que Dios nos tiene.

********
Para leer el artículo completo haga click sobre la imagen del Doctor Angélico.


16 de febrero de 2009

La cobardía y el miedo


Por el Dr. Aníbal D´Angelo Rodríguez


Tomado de Catapulta




l viernes 13 de Febrero del año 2009, el diario La Nación ha tocado, sin duda, el fondo de los abismos de cobardía en los que hace mucho tiempo vive.

Ese día se publicó un editorial titulado “No a la negación del Holocausto” que no tiene parangón en la historia del periódico que fundara Mitre. Se refiere a la reciente controversia entre el Obispo lefebvrista Richard Williamson y el Vaticano. Hay que decir primero que el Obispo no negó en ningún momento el holocausto, como insinúa el título del editorial, si se entiende por tal la muerte de judíos en los campos de concentración del Tercer Reich. Por el contrario, afirmó que en esos campos habrían muerto alrededor de trescientos mil judíos. Lo que cuestionó fue el número “oficial” de esas muertes y el método que habrían usado los alemanes, negando la cifra de seis millones y la existencia de cámaras de gas.

Por su parte el Vaticano –según el editorial comentado– “ha reaccionado como corresponde, repudiando las declaraciones de Williamson y exigiéndole una retractación ‘pública e inequívoca’.”

No tengo la menor intención de defender aquí las tesis revisionistas sobre el llamado Holocausto o Shoa. Creo que se trata de un tema histórico importante e interesante pero que no tiene aquí su lugar. Me conformaré con señalar que La Nación miente cuando afirma que ese acontecimiento histórico “se encuentra suficientemente probado por la propia literatura nazi y por la documentación hallada al cabo de la guerra por los testimonios proveídos por los jerarcas del derrocado régimen de Hitler ante el Tribunal Militar Internacional de Nuremberg y por las investigaciones realizadas en campos de concentración”. No es así, y los partidarios de la versión oficial no han contestado las serias investigaciones “revisionistas” con otra cosa que con el Código Penal y la cárcel.

Pero insisto en que no es en este tema que deseo centrar mi argumentación. Para iniciar la cual evocaré los felices tiempos en que Voltaire y sus epígonos decían “no estoy de acuerdo en lo que dices, pero daría mi vida para asegurarte la libertad de decirlo”. El editorial de la Nación es una clara muestra del cambio de paradigma cultural en la cultura posmoderna. Como he dicho, el párrafo de la Nación sobre las pruebas de Holocausto es mentiroso, pero aunque no lo fuera mi argumentación sería la misma. Aquí tenemos un señor – que además es Obispo – que niega la veracidad de dos aspectos del Holocausto (número de víctimas y método de su muerte) y este señor es invitado por el Vaticano a formular “una retractación pública e inequívoca”. ¿Por qué? ¿Cuál es la ley vigente en la jurisdicción en que habló el Obispo para obligarlo a esa retractación? ¿Por qué no se le exige esa misma retractación a quienes niegan – en innumerables seminarios católicos – verdades de la fe? ¿Dónde dice que los Obispos no pueden opinar distinto que el Papa en una cuestión estrictamente temporal e histórica? Lo que dijo Williamson es – según el editorial – “un desatino moralmente imperdonable” ¿Por qué? ¿Cuál es la falta moral cometida con su opinión? ¿Herirá a los judíos? ¿Y por qué se pueden discutir cuánto se quiera las matanzas comunistas en Ucrania, en Polonia, en China, en Laos, etcétera y sólo las matanzas de judíos están protegidas por leyes penales? Pero donde la hipocresía y la cobardía de La Nación llegan a su máximo es en este párrafo digno de Tartufo: dice que habrá que debe reconciliarse “al género humano consigo mismo” para lo cual “habrá que apartar de allí donde corresponda a quienes se opongan a aquella empresa irrenunciable de la humanidad” ¿Qué es esto sino una advertencia a quienes no siguen la ideología progresista que arriesgan que se los aparte de sus trabajos y sus cátedras si no se rinden a ella? De nada sirve que tres líneas más abajo se recomiende “poner cuidado en la preservación del espíritu crítico individual” ¿Qué espíritu crítico puede sobrevivir a la tremenda presión del pensamiento único que se lanza como una jauría sobre quien disiente de un episodio histórico?

Muchas y graves preguntas que desafío al anónimo editorialista que conteste. Se que no lo hará porque lo que flota por sobre este episodio, más que la repugnante cobardía de La Nación es otro sentimiento: el miedo. Esta es la verdadera pregunta, la que las contiene a todas ¿a quién le teme el diario, a quién le teme el Papa, a quién le temen los periodistas e intelectuales que no salen a protestar airados contra la obligación de crucificar – en el mundo entero – a quien disiente de uno de los dogmas de nuestro tiempo? ¿No habrá un Cardenal, un Obispo, un intelectual capaz de salir al cruce de esta asquerosa intriga y mostrar cómo se ha hundido lo que una vez fue el paradigma cultural del Occidente ilustrado, dejando sólo un árido horizonte de pensamiento único, para colmo en una crisis terminal ?


Id a Tomás. Principios fundamentales del pensamiento de Santo Tomás (4)


por Eudaldo Forment

Tomado de Gratis Date

4

«Apóstol de los tiempos modernos»


n la celebración del sexto centenario de la canonización de Santo Tomás, el filósofo francés Jacques Maritain dijo en Aviñón, donde el papa Juan XXII lo había canonizado el 18 de julio de 1323, que «su doctrina aparece como la única poseedora de energías harto poderosas y suficientemente puras como para obrar con eficacia (...) sobre el universo entero de la cultura, para restablecer en el orden a la inteligencia humana y, con la gracia de Dios, conducir así por los senderos de la Verdad al mundo que agoniza por falta de conocer» (Maritain, 1942, 79).

Precisó seguidamente, en su conferencia, que «el mal, que sufren los tiempos modernos, es ante todo, un mal de la inteligencia; comenzó por la inteligencia y ahora ha llegado hasta las más profundas raíces de la inteligencia ¿Por qué admirarnos si el mundo aparece como envuelto por las tinieblas? Si tu ojo estuviere malo, todo tu cuerpo estará entenebrecido (Mt 6, 23) (...) En el comienzo de todos nuestros desórdenes, podemos apreciar, por de pronto y ante todo, una ruptura de las normas supremas de la inteligencia. La responsabilidad de los filósofos es aquí inmensa» (Maritain, 1942, 80).

Los principales síntomas de este mal son tres. El primero, de orden racional.

«La inteligencia cree afirmar su poder negando y rechazando, tras la teología, la metafísica como ciencia, renunciando a conocer la Causa primera y las realidades inmateriales y alimentando una duda, más o menos refinada, que hiere a la vez la percepción de los sentidos y los principios de la razón, es decir, aquello mismo de que depende nuestro conocimiento. Este presuntuoso hundimiento del conocer humano se puede calificar con una sola palabra: agnosticismo».

El segundo es de orden religioso.

La inteligencia «rechaza el orden sobrenatural que considera imposible, y esa negación se extiende a toda la vida de la gracia. Digámoslo con una sola palabra: naturalismo».

El tercero, moral, porque

«la inteligencia se deja seducir por el espejismo de una concepción mítica de la naturaleza humana que atribuye a esta naturaleza las condiciones propias del espíritu puro y que la supone, en cada uno de nosotros, tan pura y tan íntegra como lo es en el ángel su propia naturaleza; de ahí que nos reivindique, con el completo dominio sobre la naturaleza, esa autonomía superior, esa plenitud de propia suficiencia (...) Esto es lo que, dando a la palabra su pleno sentido metafísico, se puede llamar individualismo; y que fuera más exacto calificar de angelismo» (Ib. 82).

*****

Para leer el artículo completo haga click sobre la imagen del Dr. Eucarístico.



Pacotilla






por Juan Manuel de Prada


Tomado de XLSemanal











lmyr de Hory, el célebre falsificador de obras de arte a quien Orson Welles rendiría homenaje en su película Fake, cuenta en sus memorias cómo decidió abandonar su incipiente carrera de artista. Un día cualquiera, una ricachona esnob visitó su buhardilla miserable en Montparnasse, con la intención de comprarle algún cuadro. Mientras Hory se esmeraba por embaucarla, la ricachona se fijó en un dibujo que el húngaro había pintarrajeado con evidente torpeza, y que había utilizado para reemplazar uno de los vidrios rotos del ventanuco de su buhardilla. La ricachona contempló con ojos golosos el dibujo avejentado por el frío húmedo de París y claveteado con chinchetas y exclamó: «¡Pero si se trata de un Picasso!». Hory reaccionó con una suerte de desganada resignación: «Así es –mintió–. No le había encontrado mejor destino…». La ricachona, despreciando los demás dibujos y óleos de Hory, se apresuró a ofrecer una suma suculenta por el pintarrajo. Desde entonces, Hory se dedicó a pintar pacotillas, falsificando a destajo a los pintores más cotizados de su tiempo.

Soy de los que piensan que nuestra época ha entronizado una forma de arte que, salvo contadas excepciones, se regodea en la pacotilla. El arte ha dejado de regirse por leyes establecidas por la tradición para instaurar sucesivas formas de originalidad caprichosa, regidas por leyes que el propio artista determina arbitrariamente y que, en su engreimiento, terminan siendo en realidad una fatua ausencia de leyes. Y, allá donde no hay leyes, es natural que triunfe el desorden; que, como todo el mundo sabe, es lo más sencillo de reproducir. Y así el arte se ha ido convirtiendo poco a poco en un enjambre de sucesivas falsificaciones, en las que el falsario ya no se conforma con imitar al artista, sino que simplemente se presenta como artista verdadero él mismo. Allá donde no hay leyes triunfan los facinerosos; y allá donde cualquier aspaviento se puede presentar como originalidad triunfan los aspaventeros. Un falsario como Hory al menos tenía la humildad de someter su talento a unas reglas técnicas que le imponía la imitación del artista elegido; hoy el falsario puede permitirse el lujo de ser irreprochablemente original, puede permitirse la soberbia de colar sus pacotillas como alardes creativos, sin temor a ser desenmascarado.

El timo, en arte, ha devenido una variante risueña de la rutina. La impostura, la mistificación, el endiosamiento de la mamarrachada se han convertido en moneda de curso corriente. La inepcia –o la bellaquería– de cierta crítica artística que se ampara en una jerga superferolítica para dar lustre a las tomaduras de pelo ya no constituye una novedad; tampoco que el público se trague la bola y desfile mansamente ante patochadas que los sacerdotisos del arte maquillan con su jerga indescifrable. Una de las grandes manipulaciones colectivas de nuestra época ha consistido en inculcar a las multitudes la creencia de que cualquier persona impermeable a estas pacotillas esconde dentro de sí a un filisteo, cuando no a un reaccionario. Como la acusación de reaccionarismo excede en gravedad a las acusaciones de xenofobia o misoginia o pederastia, la gente pasea la mirada ante las pacotillas que se les ofrecen como arte fingiendo arrobo. Como en aquella fábula en que el rey se paseaba con un vestido supuestamente invisible para los necios, nadie se atreve a denunciar la engañifa, y cuando aparece un niño –quiero decir, una persona desprejuiciada– que se burla de la desnudez del monarca –quiero decir, del papanatismo ambiental– se lo condena al ostracismo, con el estigma infamante de reaccionario.

César González-Ruano cuenta en sus memorias una anécdota desternillante que en cierto modo anticipa esta conversión del arte en pacotilla. Se le había ocurrido montar con un amigo una exposición de falsos De Chirico en París, con cuya venta esperaban recaudar una suma fastuosa. El día de la inauguración supieron que el propio De Chirico acababa de llegar a la ciudad; aturdidos por la noticia, se dispusieron a clausurar la exposición, antes de que el pintor los acusara de falsarios. Pero entonces a González-Ruano, en un alarde de desfachatez cínica, se le ocurrió visitar a De Chirico en su hotel y solicitarle que les hiciera el favor de pasarse por la exposición, para confirmar la autoría de los cuadros. De Chirico accedió; y, tras un examen exhaustivo de las pacotillas expuestas, sólo desautorizó tres o cuatro. Ni él mismo supo distinguir el grano de la paja. ¿Pero qué es grano y qué es paja, entre tanta pacotilla?


La sociedad de la información: el problema de la influencia social de la televisión




por Javier José Esparza


Capítulo VII de su Curso general de Disidencia






No es posible imaginar la vida actual sin la presencia de la televisión. Los datos de Ecotel y del Estudio General de Medios en los últimos años estiman que la cifra de españoles que se ponen diariamente delante del televisor se sitúan entre 25 y 30 millones de personas. Encuestas oficiales (por ejemplo, la del Ministerio de Cultura) señalan que en el 96% de los hogares españoles hay al menos un aparato de televisión.

1. La televisión.

La televisión se ha convertido en la reina de la comunicación en todos los países desarrollados. En los hogares, ha ocupado el lugar del fuego como punto central de la vida doméstica; en la sociedad, se ha convertido en el escenario principal de la vida comunitaria. Los padres dicen que sus niños deben ver televisión para no "aislarse" de sus compañeros; los intelectuales, por su parte, tratan de aparecer lo más posible en la pequeña pantalla para publicitar mejor sus obras y sus ideas; los políticos han hecho del control de la televisión uno de sus objetivos primordiales, y los comerciantes, a su vez, han descubierto que la publicidad televisiva no es sólo un magnífico instrumento de venta, sino también un poderoso medio de control de la información. Toda nuestra vida gira, cada vez más, alrededor de la televisión.

En estas condiciones, es difícil dudar de la enorme influencia del medio televisivo. Es un hecho que la televisión influye, cada vez en mayor medida, en los comportamientos sociales: no sólo en la decisión de comprar uno u otro producto o de votar a uno u otro partido, sino también en nuestra forma de vestir, en nuestra forma de hablar y en las referencias de la vida cotidiana. Los personajes de la televisión son tema común de conversación en los bares o en los mercados (¿quién no conoce a Raffaella Carra o a Loles León?), los niños adornan sus juegos con las músicas de los anuncios ("Hoy me siento Flex"), el último capítulo de un culebrón es capaz de detener la vida de un país (así sucedió con el caribeño Cristal), las gentes construyen su visión de la historia a partir de los argumentos de los relatos televisivos (quiénes son los buenos, quiénes los malos) y un hecho televisivo (por ejemplo, el intempestivo empeño de Francisco Umbral en que se hablara de su último libro en un determinado programa) puede alimentar las charlas de los comunicadores durante varias semanas y, más aún, permanecer en la memoria colectiva durante más tiempo todavía. Sí, sin ninguna duda: la televisión influye en los comportamientos sociales.

*******

Para leer el artículo completo haga click sobre la imagen del autor

Libro del cauallero et del escudero (1326)



por el Infante Don Juan Manuel



Miguel Vicente Pedraz
Universidad de León

[PROLOGO]


ermano sennor don Iohan, por la gracia de Dios arçobispo de Toledo, primado de las Espannas et chançeller de Castiella, yo, don Iohan, fijo del infante don Manuel, adelantado mayor de la frontera et del reyno de Murçia, me encomiendo en la vuestra gracia et en las vuestras sanctas oraciones.

Hermano sennor, el cuydado es vna de las cosas que mas faze al omne perder el dormir, et esto acaesçe a mi tantas vezes que me enbarga mucho a la salud del cuerpo; et por ende cada que so en algun cuydado, fago que me lean algunos libros o algunas estorias por sacar aquel cuydado del coraçon. Et acaeciome oganno, seyendo en Seuilla, que muchas vezes non podia dormir pensando en algunas cosas en que yo cuydaua que serviria a Dios muy granada mente; mas por mis peccados non quiso el tomar de mi tan grant seruiçio, ca si en algun comienço auia mostrado para se seruir de mi, fue todo por la su merçed et su piadat, et non por ningun mi mereçimiento. Et lo que se agora alongo, tengo que non fue si non por mi peccado. ¡Bendito sea el por quanto fizo et por quanto faze et por quanto fara! Ca çierto es que todas las cosas son en el su poder et en la su uoluntad, et todo lo que el faze es lo mejor. Et seyendo en aquel cuydado, por lo perder, començe este libro que vos envio, et acabelo depues que me parti dende, et non lo fiz por que yo cuydo que sopiesse conponer ninguna obra muy sotil nin de grant recado, mas fiz lo en vna manera que llaman en esta [tierra] 'fabliella'. Et por que se que vos que sodes muy [mal] dormidor, envio vos lo por que alguna vez, quando non pudierdes dormir, que vos lean assy commo vos dirian vna fabliella; et quando falardes algunas que non an muy buen recado, tened por çierto que yo la[s] fiz poner en este libro, et reyd vos ende et perderedes el cuydado que uos fazia perder el dormir; et non uos marabilledes en fazer yo scriuir cosas que sean mas fabliella que muy buen seso. Et si por aventura fallardes y alguna cosa de que uos paguedes, gradeçer lo he yo mucho a Dios, ca so çierto que vos non pagariades de ninguna cosa que buena non fuesse. Et pues uos, que sodes clerigo et muy letrado, enviastes a mi la muy buena et muy conplida et muy sancta obra que vos fiziestes en el Pater Noster, por que lo transladasse de latin en romançe, envio vos yo, que so lego, que nunca aprendi nin ley ninguna sciencia, esta mi fabliella, por que si uos della pagardes, que la fagades transladar de romançe en latin. Et non vos la envio scripta de muy buena letra nin muy buen pergamino, reçelando que si uos fallasedes que non era buen recado, quanto mayor afan tomara en fazer el libro, mucho en esto tanto fuera el yerro mayor. Mas de que lo vos vierdes, si me enviades dezir que vos pagardes ende, entonçe lo fare mas apostado.

Comiença el libro que fizo don Iohan, fijo del muy noble infante don Manuel, et ha nonbre el Libro del cauallero et del escudero, et es conpuesto en vna manera que dizen en Castiella fabliella, et envialo al infante don Iohan, arçobispo de Toledo, et ruegal que tenga por bien de trasladar este dicho su libro de romançe en latin.

Por que dizen todos los sabios que la mejor cosa del mundo es el saber, tiene[n] que todo lo que omne puede fazer para lo acresçentar mas, que si lo dexa de fazer que non faze bien. Et otrosi tiene[n] que vna de las cosas que lo mas acresçenta es meter en scripto las cosas que fallan, por que el saber et las buenas obras puedan seer mas guardadas et mas leuadas adelante. [Et] por ende yo, don Iohan, fijo del infante don Manuel, fiz este libro en que puse algunas cosas que falle en vn libro. Et si el comienço del [es] uerdadero o non, yo [non] lo se, mas que me paresçio que las razones que en el se contenian eran muy buenas, toue que era mejor de las scriuir que de las dexar caer en olbido. Et otrosi puse y algunas otras razones que falle scriptas et otras algunas que yo puse que perteneçian para seer y puestas.

Dize en el comienço de aquel libro que en vna tierra avia vn rey muy bueno et muy onrado, et que fazia muchas buenas obras, todas segund pertenesçia a su estado; et por mostrar la su nobleza, fazia muchas uezes sus cortes ayuntar, a que venian muchas gentes de sus tierras et de otras. Et de que connel, faziales mucho bien, dando algo de lo suyo muy granada ment[e] a los que lo deuia dar, tan bien a los strannos commo a los suyos. Et a toda la tierra en general daba buenas leys et buenos fueros, et mantenia et guardauales muy bien lo que avian de los otros reys que fueren ante que el. Et tanto bien les fazia, que el amor que la naturaleza daua, que todos le deuian auer asi commo a su rey et a su sennor natural, acreçentaua el mucho por las sus buenas obras que a todos fazia. Et por esta razon plazia mucho a todos quando por ellos enviaua; et venian a el muy de grado quando los avia meester, tan bien en tienpo de paz commo en tienpo de guerra. Et tan amado era de sus gentes et de las estrannas, que tanto fizieron por le seruir et por le onrar, que en muy poco tienpo fue apoderado et ensennoreo a todos los regnos et tierras de sus comarcas. Et esto era con muy grant razon, ca los sus naturales eran seguros de auer del buen galardon del seruiçio quel fazian, avn mas que non mereçian. Et non reçelauan que por ningun mezclador les ve[r]nia ningun danpno sin grant su mereçimiento. Otrosi sabian que el que mal o danno en su tierra fiziesse, non podria en ninguna manera scapar del syn grant pena. Et por estas cosas era muy amado et muy reçellado; et tan grant sabor auian las gentes del seruir, que non dubdauan de poner los cuerpos et los aueres por leuar su onrra adelante, et tenian que la muerte et la lazeria en su [serviçio] les era vida et folgura. Et las gentes estrannas deseauan que diesse Dios razon por [que] ellos, guardando su lealtad, pudiessen seer en el su sennorio.


Comentario: ¡Qué falta nos hace un gobernante así!


15 de febrero de 2009

Handel: Concert for lute and harp in B flat major


George Frideric Handel (1685 - 1759).

Concert for lute and harp in B flat major.

La Divina Armonia.
Margrett Köll (Harp).
Luca Pianca (Lute).
Dir: Lorenzo Ghielmi.




I. Andante allegro.




II. Larghetto.




III. Allegro moderato.

Domingo de Sexagésima

















PARABOLA DEL SEMBRADOR (1967)

Por el R.P. Leonardo Castellani

Sequéntia sancti Evangélii secúndum Lucas. Luc. VIII 4-15

In illo témpore: Cum turba plurima convenirent, et de civitatibus properarent ad Jesum, dixit per similitudinem: Exiit, qui seminat, seminare semen suum: et dum seminat, aliiud cecidit secus viam, et conculcatum est, et volucres caeli comederunt illud. Et aliud cecidit supra petram: et natum aruit, quia non habebat humorem. Et aliud cecidit in terram bonam: et ortum fecit fructum centuplum. Haec dicens, clamabat: Qui habet aures audiendi, audiat. Interrogabant autem cum discipuli ejus, quae esset haec parabola. Quibus ipse dixit: vobis datum est nosse mysterium regni Dei, ceteris autem in parabolis; ut videntes non videant, et audientes non intelligant. Est autem haec parabola: Semen est verbum Dei. Qui autem secus viam, hi sunt qui audiunt: deinde venit diabolus, et tollit verbum de corde eorum,ne credentes salvi fiant.Nam qui supra petram: qui cum audierint, cum gaudio siscipiunt verbum: et hi radices non habent: qui ad tempus credunt, et in tempore tentationis recedunt. Quod autem in spinas cecidit: hi sunt, qui audierunt, et a sollicitudinibus, et divitiis, et voluptatibus vitae euntes, suffocantur, et non referunt fructum. Quod autem in bonam terram: hi sunt, qui in corde bono et optimo audientes verbun retinent, et fructum afferunt in patientia.

Continuación del Santo Evangelio según San Lucas (VIII, 4-15)

En aquel tiempo: Como se juntase una gran multitud, además de los que venían a Él de todas las ciudades, dijo esta parábola: "El sembrador salió a sembrar su simiente. y al sembrar, una semilla cayó a lo largo del camino; y fue pisada y la comieron las aves del cielo. Otra cayó en la piedra y, nacida, se secó por no tener humedad. Otra cayó en medio de abrojos, y los abrojos, que nacieron juntamente con ella, la sofocaron y otra cayó en buena tierra, y brotando dio fruto centuplicado". Diciendo esto, clamó: "¡Quien tenga oídos para oír, oiga!" Sus discípulos le preguntaron lo que significaba esta parábola. Les dijo: "A vosotros ha sido dado conocer los misterios del reino de Dios, en cuanto a los demás se les habla en parábolas, para que «mirando, no vean; y oyendo, no entiendan,. La parábola es ésta: «La simiente es la palabra de Dios. Los de junto al camino, son los que han oído; mas luego viene el diablo, y saca afuera de! corazón la palabra para que no crean y se salven. Los de sobre la piedra. son aquellos que al oír la palabra la reciben con gozo, pero carecen de raíz; creen por un tiempo, y a la hora de la prueba, apostatan. Lo caído entre los abrojos, son losque oyen, mas siguiendo su camino son sofocados por los afanes de la riqueza y los placeres de la vida y no llegan a madurar; y lo caído en la buena tierra, son aquellos que oyen con el corazón recto y bien dispuesto y guardan consigo la palabra y dan fruto en la perseverancia».


l revés de la Parábola del Domingo pasado, los Operarios de la Viña, que era muy difícil, ésta del Sembrador es fácil, en cuanto al sentido; pues Cristo mismo dio el sentido.
Ésta y la del Trigo y la Cizaña, tratan de la salvación eterna y son las más importantes de las 120 Parábolas que hay en el Evangelio: ésta trata de la salvación en particular; y la otra, de la salvación en general, o sea colectivamente.
Con respecto a la Salvación, Cristo describe seis clases de hombres; tres que se pierden, que podríamos llamar el Afiebrado, el Atrofiado y el Amputado; y tres que se salvan: el Penitente, el Pío y el Perfecto: "los que hacen fruto en penitencia", dice Cristo, porque es la puerta y el primer tramo de la vida cristiana; entendiendo por "penitencia" no precisamente las mortificaciones corporales, sino el "cambio de mente" o metánoia, cambio que es producido por la Palabra de Dios.
Las tres clases que se pierden hemos oído: primero, los Superficiales o Afiebrados, en los cuales la Palabra no hace ni siquiera raíz; los voraces gorriones de la Palestina (los diablos, dice Cristo) se la comen. Se parecen a un camino donde de continuo circulan pensamientos viajeros que no se fijan. Casquivanos los llama el español; frivolos, el francés; y "necios", la Sagrada Escritura. De aquí salen los macaneros.
Después los Atrofiados: retienen la Palabra pero no les entra, porque tienen duro el corazón; toda esa parte central del alma que los hebreos llaman "corazón". Desta clase salen los perversos.
Al fin, los Amputados: entra la Palabra y arraiga, pero es ahogada, amputada, por las malas pasiones y aficiones desordenadas. De aquí salen los delincuentes y los falsos cristianos.
¿Son estos tres hombres tres ejemplos al rumbo o son realmente todos los hombres descaminados? O sea: ¿es una división completa, como dicen los lógicos?
Es completa: Cristo sabía mucho. Porque los hombres o bien son superficiales o achiquilinados, o bien no. Si lo son, pertenecen a lo que hoy llaman "plano estético"(1). Si no lo son, pertenecen al plano ético; y entonces pueden ser de dos clases: aquéllos en quienes la Ética ha entrado un poco, y aquéllos en quienes ha entrado bien. (En los primeros ni siquiera entra). La disposición moral del alma es lo que condiciona el fruto de la Palabra de Dios. Los Atrofiados pertenecen al temperamento bilioso o bien nervioso; los Amputados, al temperamento sanguíneo.
Bien será hablar de los primeros, los Casquivanos; porque hombres endurecidos y hombres pasionales hay por todo y son bien conocidos; pero Casquivanos, Frivolos o "Necios", está lleno nuestro país especialmente —y son una verdadera enfermedad de la nación.
La palabra "necio" (stultus) sale más de cien veces en la Escritura: Cristo la usó dos veces: "Necio, esta noche te pedirán el alma; lo que has rejuntado ¿para quién será?"(2), y la Parábola de las Doncellas Necias(3). Las dos veces hay amenaza de perdición. Parece muy duro, porque son tan simpáticos algunos y tan celebrados otros, por poetas, periodistas o payasos o politiqueros. Pero sin embargo, la necedad es una enfermedad anímica sumamente grave.
Es difícil definir la palabra "necio"; menos mal que los argentinos, sobre todo los de largo linaje, la aplican con rara exactitud. No es lo mismo que "insensato", ni que "tonto"; digamos que es un tonto afectado y activo. Me parece que esta clase tiene siempre dos notas distintivas: por dentro, es vanidoso y engreído; por fuera es macanero y volandero: la vanidad huera, y el lenguaje incontinente o incontrolado lo acompañan siempre, si no me engaño. Y eso viene de que les falta el lastre y el ancla.
El macaneo, o necedad en el hablar, es una verdadera peste en la Argentina(4). El macaneador vulgar, me dirán, no hace mucho daño, anoser a sí mismo, les diría yo. Pero el macaneo se vuelve grave cuando invade la ciencia, el arte y la política(5); y la religión, es mejor no hablar. Entonces su nombre es "adulteración" y sus consecuencias son nefastas. Una gran parte de nuestra cultura (o lo que llaman así) está adulterada, falsificada. Hay una verdadera máquina de hacer falsos valores: de hacer pasar por próceres los que no son próceres, por inteligentes los que no son inteligentes, por capaces los que no son capaces y por íntegros los que no son íntegros; o sea, de producir la "confusión de las personas", que dijo el Dante es el principio de la ruina de las naciones(6).
Hace poco un amigo mío correntino escribió al General Onganía diciéndole: "¿Por qué no aprovecha, aunque sea para consejo, a Fulano y Zutano, águilas en su especialidad, encanecidos en el estudio y el trabajo?" La Secretaria del Secretario del Presidente le escribió había recibido su carta (ella); y basta Bastián. Hay mucha gente competente en este país, dirigido hace tiempo por incompetentes; o sea, sumergido en una necedad impuesta.
Bueno: quejarse es fácil, y es vulgar. La necedad es fatal cuando se aplica al derrotero del hombre en esta vida, o sea, a su salvación. Ya dije que los necios pueden ser simpáticos y también muy celebrados. Pueden tener dones naturales notables, por ejemplo, el don poético: lo que les falta es juicio. El filósofo Kirkegord escribió una tremenda etopeya (o sea, pintura de caracteres por medio de palabras) de los poetas como moradores del plano "estético", o sea, el plano de las impresiones.
El poeta es el hombre que vive llevado por sus impresiones, como quien cabalga la cresta de una ola, sin ancla, sin timón, sin estrella polar: el hombre que vive fuera de la realidad presente, vive en el pasado y el futuro, en recuerdos y esperanzas, trocándolos por la realidad presente. No todos los poetas son así ("non tutti, ma buona parte") porque él filosofa mirando a los poetas contemporáneos que conocía, Víctor Hugo, Alfredo de Musset y Alfredo de Vigny en Francia, Paul Moeller y Andersen en Dinamarca. Esto lo escribió en su primera obra:"El Concepto de Ironía en Sócrates"(7). La etopeya termina con estas notables palabras: "La Poesía es la ilusión antes del conocimiento; la Religión es la ilusión después del conocimiento"; palabra paradojal que coincide con la de Tomás de Aquino: "La Poesía y la Teología tienen una cosa en común, y es que se sirven de símbolos; pero se sirven diferentemente"(8). Y así vemos que Jesucristo para enseñar la más alta Teología se sirve de Parábolas.
Recemos una oración para evitar la necedad; porque todos somos (a ratos almenos) un poco necios; y por eso no hemos de llamar "necio" a nadie, como mandó Cristo; porque el hombre que no es tonto, cuatro veces al día está por hacer una tontería; solamente que no la hace.

OH SABIDURÍA DEL EXCELSO, que quisiste hacerte un juglar vagabundo que iba por pagos, montañas, sinagogas, haciendo cuentitos y aforismos que escondían dentro la mayor sabiduría; concédenos que nuestro corazón no sea para tu Palabra camino hollado y polvoriento, sino tierra negra y húmeda que germine por los tres grados de Penitentes, Píos y Perfectos el treinta, el sesenta y el ciento por uno

Notas

(1). "El estadio estético corresponde a la 'vida achiquilinada' de Aristóteles. Es la vida que resbala por la superficie móvil de las cosas, hecha más de impresiones que de otra cosa, incurablemente frivola, que se parece a la del animal, que vive en el instante fugitivo y no conoce la muerte. Está centrada en algo diferente del ser íntimo del hombre, independiente de su libre albedrío (sea el placer, la salud, los honores, el poder, el talento o la soberbia de despreciarlo todo y gozarse en la propia desesperación). ¿Y el dinero? No, la vida centrada en el dinero (como la del Presidente del 'Pondo Monetario Internacional') Aristóteles no la considera 'vida'; la considera una aberración, una especie de enfermedad" (Castellani, "De Kirkegord a Tomás de Aquino", Capít. X - Las Tres Vidas. La cita está abreviada).

(2). Lucas 12, 20.

(3). Mateo 25, 1-13.

(4). "El macaneo es el extremo del 'conceptualismo' o ideologismo, vicio del pensar contemporáneo, discurso abstracto, vacuo o mecánico" (Castellani, "Bergsonismo", en "Glosario Básico de Filosofía". Inédito).

(5). "Si un politiquero dijera: 'Yo no he estudiado nada de nada ni he hecho nada de provecho en mi vida. Me gusta mandar, aunque no sé si sirvo para ello, porque no tengo experiencia; pero quiero mandar en todo caso, aunque sea para ver qué pasa...', ¿quién se entusiasmaría por él? El politiquero tiene que aprenderse una ideología cualquiera, que sea la panacea de todos los males del mundo, incluso de la Bomba Atómica, si es del Partido Demócrata, y tiene que saber cuáles son las palabras que halagan los oídos de su época, como 'Libertad, Justicia Social, Democracia, igualdad de todos, Persona Humana, Civilización Cristiana, etc.', en la nuestra; así como 'Hegemonía de Atenas', en tiempo de Cleón; y 'Despotismo del Patriciado', en el tiempo de Mario. Y con esto tiene que tener la facultad de poder hablar un poco al rumbo, sin tener que pensar en lo que dice: de modo a producir en la gente una especie de borrachera, o estado hipnótico leve" (Castellani, "La Lucha contra la Mentira", en "Notas a Caballo de un País en Crisis", DICTIO, Bs. As., 1974, p. 441. La cita está abreviada).

(6). "Cuando oigo la palabra 'democracia' llevo la mano a proteger el bolsillo. Pero cuando oigo 'cultura', ya ni ese gesto instintivo sirve. El Estado ya ha metido la mano en mi bolsillo con el fin de que una pandilla de culteranos, Pontífices de la 'Cultura' oficial, se repartan los dineros del contribuyente en forma de Premios literarios, artísticos, científicos, culturales, filosóficos, folklóricos J sinalagmáticos. Estos premios se dan a una manga de 'espurios' que no pueden servir más que para hacer daño al pueblo, y que tienen compinches y paniaguados (hoy por mí, mañana por ti) entre los que detentan el poder -y la Tesorería" (Castellani, "De Cultura Argentina", en "Notas a Caballo de un País en Crisis", p. 483. La cita está abreviada).

(7). "El poeta es aquél que sueña con un acto que no llega jamás a realizar... Ser poeta es tener su vida personal en categorías enteramente otras de las que uno expone poéticamente... El esteta es esencialmente estéril: el estado lírico en el que se pone, no es un estado de creación real, más bien de destrucción, en el que se destruye a sí mismo. Una existencia de poeta es una existencia infeliz; pero no llega a la profundidad del dolor verdadero; oscila en los altibajos de la dicha y la desdicha, radicalmente separado del mundo de la pena y la felicidad verdadera... Para acceder al plano religioso, el poeta debe romper su vida poética. Es que el momento estético es lo que hay en el mundo más alejado del 'Instante' (de la Eternidad)" (Castellani, "De Kirkegord a Tomas de Aauino", Capít. XV - "El Estadio Estético". La cita está abreviada).

(8). "Santo Tomás de Aquino coincide radicalmente con esta doctrina sobre los poetas en estas tres afirmaciones: le) La Poesía es uno de los caminos del conocimiento; el inferior entre todos. 2°) La Poesía y la Teología se tocan en un punto; en que ambas usan de símbolos; aunque no del mismo modo. 3º) La Poesía no es la instancia suprema, y se extravía si no se pone bajo otra instancia superior."
"¿Cuál es entonces LA EXCELENCIA DE LA POESÍA, de que hablan los filósofos? Algunos santos la han cultivado y algunos hombres doctos y muy serios[...] Simplemente, que ella es capaz de levantar el corazón. ¿Adonde? Adonde tienes tu TESORO. San Juan de la Cruz cayó en éxtasis al escuchar una copla amorosa:

Si amores pueden matar, - agora tienen lugar.

"Es decir, que los (pocos) santos que fueron poetas, destruyeron su Poesía primero (ilusión primera) por medio del entendimiento; y después la resucitaron convertida en Religión (ilusión segunda). Pero este don de hallar y crear ilusiones es peligroso para el poeta como hombre, si no es capaz de gran entendimiento. Todo nombre dotado del don poético (que es independiente de la inteligencia, según el 'Ion' de Platón) debe dedicarse cuanto antes a los estudios más austeros o a una vida de las más arduas" (Castellani, "De Kirkegord a Tomás de Aquino", Capít. XV - El Estadio Estético).

El post-concilio y la descristianización de España



por José Miguel Gambra


Tomado de Carlismo.es


Agradezco a Fernando Lizcano de la Rosa, (Gladium et Spes), quien me recomendó este artículo.




l Concilio, con sus doctrinas de libertad religiosa, de ecumenismo y de colegialidad, versión religiosa de la libertad, igualdad y fraternidad2, ha conmovido a la Iglesia, de una manera sólo comparable con la transformación producida por la Revolución Francesa en el Antiguo Régimen. La primera consecuencia de estas doctrinas y, sin duda, la más importante, se halla en su capacidad de infectar el alma del creyente, substituyendo la adhesión incondicional del alma a las verdades de la fe por una creencia subjetiva, u opinión, que conlleva, por su propio carácter, la posibilidad de otros puntos de vista igualmente válidos. Esta consecuencia, que produce una inclinación hacia el escepticismo religioso, o hacia el indiferentismo, ha tenido a su vez enormes efectos, cuya amplitud no es fácil valorar. Esa vertiente relativista es la que se halla a la base de la disminución del número de creyentes en el mundo occidental, de la disminución terrible de las vocaciones, de la secularización masiva del clero y de los religiosos etc.. Sin embargo, este poder de infección, por cuanto obra desde el interior de los individuos, ha tenido un efecto común en todos los países y en todas las comunidades católicas, aunque de manera diferente en función, entre otras cosas, de la idiosincrasia propia de cada pueblo. En este sentido, quizá, el Concilio ha tenido una repercusión menos profunda entre los españoles, ya que éstos poco acostumbrados a examinar la coherencia interna de su fe, han tendido a mantenerla -aun dentro de su contradicción- con mayor firmeza que en otros lugares.

El hombre tiene una naturaleza social en todas las dimensiones de su ser, de manera que incluso la fe, en la mayoría de los hombres, sobrevive y florece más abundantemente cuando se desarrolla en el seno de una comunidad católica. Pues bien, en la dimensión social y política es donde el Concilio ha producido un efecto más devastador en España. En efecto, no es necesario detenerse a demostrar que la organización social y política de España está completamente descristianizada; lo está incluso mucho más que en otros países occidentales. Recordemos solamente las leyes del divorcio, del aborto, de la manipulación genética, la ley del matrimonio entre homosexuales y de la eutanasia, que el partido socialista ha ampliado, promulgado o tiene intención de hacerlo ; recordemos las leyes sobre la enseñanza que impiden, mucho más que en Francia por ejemplo, la libertad de enseñanza para los católicos; recordemos la repugnante televisión española, sus películas llenas de blasfemias, la pornografía sin frenol; recordemos, en fin, la actitud, los discursos y la propaganda decididamente laicista y anticatólica del gobierno actual. Esta sociedad, escandalosa incluso para países de tradición liberal y protestante, como los Estados Unidos, ha surgido en pocos decenios de la casi única sociedad que gozaba de una unidad católica aplastante, cuyo gobierno era confesionalmente católico y en la cual no había lugar para la libertad de cultos y la propaganda por parte de los incrédulos; donde se enseñaba la religión católica en todas las escuelas y donde la pornografía estaba completamente prohibida. ¿Cómo una sociedad puede ser corrompida de manera tan profunda, y en tan poco tiempo, sin que una guerra, una invasión o algún otro cataclismo haya intervenido? La explicación es bien fácil y simple: es la Iglesia, la Iglesia del Vaticano II, la que ha producido la descristianización de España. No hay que buscar otra causa más directa. Este curioso fenómeno, tan particular, casi único en el mundo y en la historia, es de lo que entiendo que debo hablar aquí pues seguramente esta es la razón por la cual los organizadores de este congreso han querido que se hable de España.

Hay que hacer un poco de historia para comprender la posición de España antes del Concilio. España ha sido seguramente uno de los países más católicos de Europa en los tiempos llamados modernos. Ha sido, al mismo tiempo, freno del protestantismo y del imperio turco; ha evangelizado América y otros lejanos países. Y, aunque las guerras que ha hecho en defensa de la cristiandad han acabado mal, aunque, a partir de la paz de Westfalia, ha tenido que encerrarse progresivamente dentro de ella misma, de manera que su presencia en Europa se fue contrayendo, hasta su casi completa desaparición del concierto de naciones durante el siglo XIX; a pesar de todo ello, ha mantenido su fe católica, como elemento sustancial de su alma comunitaria y como fundamento de su unidad. Verdad es, con todo, que las capas sociales más distinguidas han soportado mal el peso de este confinamiento y han intentado, durante el siglo XVIII, introducir las ideas de la Ilustración e, inficionadas de ideas revolucionarias, han controlado la política durante todo el siglo XIX. Pero todo este fenómeno ha sido, si puede decirse, epidérmico en el cuerpo social de España. Las guerras más importantes que España ha sufrido en estos dos últimos siglos son buena prueba de ello, pues no cabe comprenderlas más que como sublevaciones populares contra las ideas revolucionarias. En cierta medida, la guerra contra la Convención podía inscribirse ya en el rosario de esas guerras religiosas. También la guerra de 1821, la primera guerra civil de España, tenía un origen popular contra la instauración de la constitución liberal hecha nacida del levantamiento de Riego. Pero son sobre todo las guerras carlistas son testimonio de la separación entre la oligarquía cortesana y el catolicismo popular. Estas guerras tenían una vertiente dinástica, pero ésta no era más que una anécdota por relación a sus motivaciones ideológicas profundas: la lucha contra el liberalismo y las llamadas libertades modernas. Para convencerse de ello, he elegido dos textos, lejanos en el tiempo, de los miembros de la dinastía carlista; uno de ellos es de la Princesa de Beira3, que decía:

    Ténganse allá otras naciones con sus constituciones sus leyes y sus costumbres, y no pretendan neciamente plantar y hacer fructificar igualmente la misma planta en diferentes climas, pues en éste morirá lo que en otro prospere; la planta de nuestra nacionalidad tiene aquellas tres profundas raíces: religión, patria y rey; y si a estas queremos sustituir con las contenidas en la fementida fórmula francmasónica: libertad, igualdad, fraternidad, entonces no mejoramos la planta, sino que la destruimos.

******
Para leer el artículo completo haga click sobre la imagen del autor.

15 de Febrero, Conmemoración de San Faustino, Sacerdote y Mártir, y San Jovita, Diácono y Mártir



ártires, miembros de una noble familia de Brescia; el hermano mayor, Faustino, era sacerdote, y el menor era diacono. Por su audaz predicación del Evangelio, ellos fueron llevados ante el Emperador Adriano, pero primero en Brescia, luego Roma y Nápoles, fueron sujetos a espantosas torturas, después de lo cual fueron decapitados en Brescia en el año 120, según los Bollandistas, aunque Allard (Histoire des Persécutions pendant les Deux Premiers Siècles, Paris, 1885) señala la fecha aun más temprana en el 118. Las muchas “Actas” de estos santos son principalmente de un carácter legendario. Fedele Savio, S.J. el más reciente escritor sobre el tema, dice que se puede cuestionar que cada hecho se relacione con ellos dos, excepto los de su existencia y martirio, los cuales son atestiguados demasiado bien por su inclusión en varios de los primeros martirologios y el extraordinario culto que hay en su ciudad natal, de la cual desde tiempos inmemorables ellos han sido los primeros patronos. Roma, Bologna y parte de Verona con Brescia tienen la posesión de sus reliquias. Su fiesta se celebra el 15 de Febrero, en la tradicional fecha de su martirio.