Este blog está optimizado para una resolución de pantalla de 1152 x 864 px.

Fragmento de Notre charge apostolique. S.S San Pío X (1910)
"No, Venerables Hermanos -preciso es reconocerlo enérgicamente en estos tiempos de anarquía social e intelectual en que todos sientan plaza de doctores y legisladores-, no se edificará la ciudad de modo distinto de como Dios la edificó; no se edificará la ciudad si la Iglesia no pone los cimientos y dirige los trabajos; no, la civilización no está por inventar ni la "ciudad" nueva por edificarse en las nubes. Ha existido y existe; es la civilización cristiana, es la "ciudad" católica. No se trata más que de establecerla y restaurarla sin cesar sobre sus fundamentos naturales y divinos contra los ataques, siempre renovados, de la utopía malsana, de la rebeldía y de la impiedad: Omnia instaurare in Christo."

20 de febrero de 2011

20 de febrero, Domingo de Septuagésima


por el R.P. Leonardo Castellani




n efecto, el Reino de los Cielos es semejante a un propietario que salió a primera hora de la mañana a contratar obreros para su viña. Habiéndose ajustado con los obreros en un denario al día, los envió a su viña. Salió luego hacia la hora tercia y al ver a otros que estaban en la plaza parados, les dijo: “Id también vosotros a mi viña, y os daré lo que sea justo”. Y ellos fueron. Volvió a salir a la hora sexta y a la nona e hizo lo mismo. Todavía salió a eso de la hora undécima y, al encontrar a otros que estaban allí, les dice: “¿Por qué estáis aquí todo el día parados?”. Dícenle: “Es que nadie nos ha contratado”. Díceles: “Id también vosotros a la viña”.. Al atardecer, dice el dueño de la viña a su administrador: “Llama a los obreros y págales el jornal, empezando por los últimos hasta los primeros”. Vinieron, pues, los de la hora undécima y cobraron un denario cada uno. Al venir los primeros pensaron que cobrarían más, pero ellos también cobraron un denario cada uno. Y al cobrarlo, murmuraban contra el propietario, diciendo: “Estos últimos no han trabajado más que una hora, y les pagas como a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el calor”. Pero él contestó a uno de ellos: “Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No te ajustaste conmigo en un denario? Pues toma lo tuyo y vete. Por mi parte, quiero dar a este último lo mismo que a ti. ¿Es que no puedo hacer con lo mío lo que quiero? ¿O va a ser tu ojo malo porque yo soy bueno?”. Así, los últimos serán primeros y los primeros, últimos.
(Mt 20, 1-16)

La parábola de los obreros de la hora undécima es la más difícil que hay en el Evangelio. La he explicado ya aquí mismo el año pasado si no me equivoco y también en mi comentario al Evangelio de Jesucristo; de modo que hoy por no repetirme les hablaré de las relaciones de Cristo con el dinero.
La parábola pone un patrón que contrata varias tandas de obreros a diferentes horas; de modo que los primeros trabajaron doce horas, de sol a sol, y los últimos trabajaron una hora; y después mandó pagarles a todos igual un denario. Uno de los primeros se enoja con el patrón y lo increpa; y parecería tiene razón. Pero el patrón también tiene razón: “¿No te contraté a ti por un denario? ¿No te pagué tu denario? Si yo quiero darle más a éstos, ¿qué te importa? ¿Con mi dinero no puedo hacer yo lo que quiero? Porque mi mano sea buena, ¿tu ojo tiene que ser torcido? (Esta actitud de “mi dinero es mío y yo hago con él lo que quiero” es común en los ricos; no es ciertamente la actitud que les recomendó Cristo; pero es común lo mismo).
Dos cosas sencillas y muy importantes quiso significar aquí Cristo; una, que a Dios, que es el patrón de todo, no lo podemos juzgar nosotros; injusto no es nunca, pero su justicia no la podemos medir por nuestra justicia; no tenemos todos los datos y él tiene todos los datos para juzgar. Es lo que tantas veces inculca la Escritura; “mis caminos no son como vuestros caminos –dice el Señor- y mis pensamientos no son vuestros pensamientos”.
La otra es que Dios, en la distribución de los bienes terrenales, se muestra aparentemente caprichoso; se muestra como indiferente y despreocupado en eso, y tiene razón, pues esos bienes son temporales, efímeros y a veces peligrosos y son como nada en parangón con los bienes eternos. También lo dice el Evangelio: “Sed como el Padre celestial, el cual hace salir el sol sobre los buenos y malos y hace llover sobre los justos y los injustos”. Nosotros no podemos hacer salir el sol ni llover, pero podemos hacernos indiferentes (en lo posible) a la lluvia y el buen tiempo: o sea, despegarnos de los bienes terrenales.
El denario dado a todos son, pues, los bienes terrenales, de los cuales necesitamos: hay que trabajar sin embargo, poco o mucho, pues no les da el denario sino a los que trabajaron. Aunque se hayan dado otras interpretaciones figurativas de esta parábola, esta interpretación es la segura.
Todos los bienes terrenales están representados por el dinero: la pelea aquí entre el patrón y el obrero es por el dinero; el obrero quiere más dinero (y ya no puede hacer una huelga). Está frito.
Jesucristo no maldijo el dinero, como hicieron Proudhon, Papini o León Bloy: maldijo el mal uso del dinero, a los malos ricos y la adoración de dinero, al cual llamó el “ídolo inicuo, mammona inequitatis”: ídolo, porque lo idolatramos; inicuo, porque hacemos por él iniquidades (ustedes no, probablemente).
Jesucristo sabía lo que era el dinero. ¿Qué es el dinero? El dinero es un “ticket”, un boleto, como esos que nos dan en el colectivo; solamente que en vez de procurarnos solamente un viaje en colectivo, nos puede procurar todas las cosas, incluso la felicidad, según muchos creen. En sí mismo no vale nada; vale como signo. Un billete de mil pesos, hacerlo cuesta cincuenta centavos; y si no representara una cantidad de bienes (que en la Argentina va siendo menor cada vez) ni siquiera valdría cincuenta centavos: es un papel que no serviría para nada, ni siquiera para escribir una carta. Y sin embargo, el dinero se vende, se compra y se alquila, como si fuera una cosa en vez de un signo.
¿Por qué? Porque además de signo es un instrumento; con dinero puedo comprar instrumentos y producir más bienes –además de comer y vestir. Si yo presto una azada, ¿puedo cobrar un alquiler por prestarla? Sí, porque no puedo trabajar con ella mientras la tiene el otro, y además la azada se gasta; y esto se llama el “interés” o renta. Pero si yo le exijo al prestatario de la azada que me dé todo lo que gane con ella, menos una pequeña suma para que pueda comer y seguir trabajando para mí, ¿es justo? Esto se llama usura, y es la base del actual capitalismo. ¿Y si yo monopolizo todas las azadas que hay en la República Argentina, y entonces al que quiero le alquilo, al que no quiero no, y puedo cobrar el alquiler que se me antoja, o si no se mueren de hambre? Esto se llama Gran finanza, o Alta finanza, o Capital financiero.
¿No podemos dejar que la Alta finanza se coma todas las azadas y nosotros comer trigo? No, porque no podemos producir trigo con las manos.
La Alta finanza, que es un poder oculto, y formidable, opera por medio del sistema bancario moderno. El sistema bancario moderno está basado en una ficción, o digamos una estafa, pues abre la puerta a innumerables y enormes estafas. Pongamos el ejemplo típico: el primer banco moderno que se fundó fue el Banco de Inglaterra, modelo y maestro de todos los bancos. (Los italianos inventaron los bancos, pero los primeros bancos lombardos y genoveses eran relativamente decentes: prestaban azadas). El Banco de Inglaterra se fundó en esta forma: el rey Guillermo III necesitaba 1..200.000 esterlinas, y se las prestó un prestamista judío de Frankfurt llamado Rothschild, o sea, escudo rojo; con esta condición: el rey recibía esa cantidad en oro, y la debía a Rothschild; y Rothschild recibía autorización para emitir un millón y pico de billetes y prestarlos; eso se llamó “el activo” del Banco. De modo que, ustedes ven, el dinero se ha multiplicado por dos: el rey tiene un millón y lo gasta; el Banco tiene otro millón y lo presta; y el rey sigue debiendo un millón de libras. Como el dinero representa bienes (y si no, ningún valor tiene) y se ha multiplicado por dos, y los bienes no se han multiplicado por dos, los bienes cuestan ahora el doble; y ese aumento, que va a parar a los cofres de Rothschild, lo paga el consumidor.
Eso no es nada todavía: queda la llamada “reserva”. Los banqueros se dieron cuenta pronto que la gente que pone dinero en el banco, para que ellos lo vendan o alquilen, no lo saca de golpe, a lo más un 5 ó 10% es exigido al banco habitualmente, contando lo que entra habitualmente. “Pongamos 20% para más seguridad” –dice el banquero- “y podemos alquilar 80% más” –es decir, podemos prestar dinero que no existe, que le llaman “crédito”. Es decir que el banco presta y saca dinero del préstamo, no solamente por todo el activo que tiene sino por cuatro veces más de dinero que no existe y de bienes que no existen. Es decir, que si tiene veinte pesos depositados, que son reales, hace préstamos por cien pesos; y cobra interés. Es decir que no solamente fabrica dinero, sino que saca dinero del aire: “dinero fantasma”, no para los financistas ciertamente, sino para nosotros.
¿Por qué pueden hacer eso? Porque la gente cree y tiene experiencia que si va a exigir su dinero al banco, el banco se lo da. Pero es un error: si toda la gente fuese conjuntamente a sacar su dinero, el banco no puede pagar; se produce un pánico, lo que llaman una corrida, y el banco quiebra; y los depositantes pierden su dinero o parte de él.
Podría contarles la cómica quiebra del banco de Amsterdam en 1787, pero no hay tiempo. Me dirán que ahora no se producen corridas porque el gobierno respalda a los bancos; respalda a los bancos, pero cargando ese respaldo en su deuda, o sea en las espaldas de los contribuyentes. La regla es: “el banco nunca resulta deudor, siempre resulta acreedor”. Hace poco, con ocasión de las tremendas estafas que ocurrieron en el Banco Nación, ¿por qué no quebró el Banco Nación? Porque lo respalda el gobierno; es decir, nosotros pagamos las estafas por medio de impuestos.
¡Pero ahora el gobierno ha nacionalizado los bancos por medio del Banco Central! No importa. Pero, ¿no se pueden poner freno y riendas a los usureros de las Grandes finanzas? No se puede, ahora y aquí por lo menos. La Gran finanza puede más que los gobiernos y los reyes –por lo menos de las naciones chicas y zonzas-, hace temblar a los políticos, e incluso puede provocar si quiere guerras internacionales.
No acabaría nunca si quisiera reseñar los absurdos que hay en el fondo del capitalismo. No digo que el comunismo, su rival, sea mejor: es peor, es un capitalismo de Estado, más férreo y más implacable.
La Alta finanza presta capitales a los industriales y empresarios, que sin eso no se pueden sostener las grandes empresas industriales, necesarias hoy día; y les cobra intereses usurarios. Los industriales, para no fundirse, naturalmente, mandan esos intereses a los precios: los precios suben, la gente no tiene plata para pagarlos. Carestía; carestía en medio de un exceso de producción. Destrucción de la producción para mantener los precios. Guerras para mantener “mercados”. Cuestión social: intranquilidad, amargura, angustia.
Y así hemos llegado a este estado absurdo: escasez en medio de la abundancia; pobreza en medio de las riquezas; hambre en medio de la superproducción de alimentos: en 1933 en San Julián de la Patagonia se degollaron y quemaron sesenta mil carneros; y al mismo tiempo en la India aldeas enteras se morían de hambre ¡y en la Argentina también! Escasez artificial –y criminal.
¿Quién puede arreglar todo esto? Ahora, nadie. Solamente Cristo o el Anticristo pueden arreglarlo.
Si Cristo puede arreglarlo, ¿por qué no lo arregla? Cristo lo arregló ya viniendo al mundo, predicando su doctrina y muriendo por ella. Durante los diez siglos de cristiandad europea, esto no pasaba: no se morían de hambre, no había desocupación, no había miseria, cada uno estaba contento en su lugar, el campesino no envidiaba al rey, más bien los Reyes Santos envidiaban al campesino. ¡Había miseria y hambre!, dirán ustedes. Sí, por causas accidentales, por una peste o una invasión de los bárbaros que quemaban, destruían y rapiñaban, y al fin eran vencidos; pero no como ahora, en virtud de las mismas estructuras sociales: ahora hay una peste continua y un incendio continuo.
Y ahora, ¿no lo arreglará de nuevo Cristo? Puede ser, yo no lo sé. Depende de nosotros, depende de la conversión de Europa (o de la Argentina) a Cristo. Hay muchas profecías privadas que dicen que vendrá un gran castigo de Dios (que tal vez ya haya venido y sea este mismo estado en que estamos) y los hombres se arrepentirán y vendrá un tiempo de orden y prosperidad, aunque sea corto, una generación; treinta años; y después vendrá el Anticristo. Son profecías privadas, yo no lo sé.. Yo no he tenido ninguna visión de Dios. No sabemos.
Lo que sabemos es que somos de Cristo; y Cristo triunfará finalmente “por las buenas o por las malas” –como dice Aramburu. Si es por las malas y tenemos que penar y sufrir, paciencia; nuestra compensación es grandísima en el cielo. Total, cuando uno muere, siempre pena y sufre; y todos morimos. Lo esencial es que en la vida y en la muerte, en esta vida y en la otra, suframos o no suframos, por Cristo estamos y de Cristo somos.

20 de Febrero, San Euquerio, Obispo y confesor




atural de Francia y nacido de familia noble alrededor del año 690, en Orleáns.

Dice la leyenda que su madre era piadosísima y que poco antes de tener al hijo tuvo un sueño angelical. Sí, una criatura celeste le anunciaba que iba a ser madre de un futuro obispo muy santo. Y es que hubo un tiempo en que las biografías de santos tenían poco «gancho» si no se presentaba su figura con títulos de gran alcurnia y con abundancia de datos sobrenaturales.

Normalmente las cosas de Dios suelen ser más simples y sencillas y el santo se forja en el continuo juego de la correspondencia a la gracia, teniendo con frecuencia los altibajos que dependen tanto de los dones otorgados -y esto sólo lo puede medir el Espíritu Santo- como de la generosidad en la respuesta del que los recibe -siendo esto cosa muy difícil de calibrar.

El caso es que nació como todos los niños y con la acción de gracias de los padres, como es lo normal. De niño se inicia en el conocimiento de las letras y cuando joven le entusiasman los conocimientos propios del saber de la época; se adentra en las artes y en las ciencias; le gusta la filosofía y prefiere ante todo la teología. Al calor de la devoción sincera con la Virgen comienzan a señalarse rasgos de profundidad en la virtud.
...............................................................

Para leer la hagiografía completa haga click sobre este enlace.

19 de febrero de 2011

19 de Febrero, San Gabino, Mártir




a leyenda ha hecho de Gabino un pariente de Diocleciano, un hermano del Papa Cayo (22 de abril) y el padre de Santa Susana. Era senador y ostentaba el título de sacerdote. Fue ordenado después de la muerte de su mujer. Contribuyo a la conversión de los santos Máximo, Claudio, etc., de quienes se ha hablado el 18 de febrero. Después de este hecho, fue detenido y encarcelado con su hija Susana.


Después del martirio de Susana (11 de agosto de 295) Gabino languideció en su prisión, por muchos meses. Se cree que allí murió de hambre. Su cuerpo fue enterrado con los de Cayo y Susana en la casa que poseía en las termas de Diocleciano. Sobre esta misma casa, se construyó más tarde la iglesia de Santa Susana.


Se dice que en el siglo XVII, Paulo V sacó los restos de Gabino de esta iglesia para entregarlos a los jesuitas de Lyon.


Los martirologios de Adón, de Usuardo y de Notker, señalan la fiesta de San Gabino el día 19 de febrero. El bolandista Du Sollier, que ha anotado el martirologio de Usuardo, hace notar que Tillemont no mira favorablemente las "actas" de Santa Susana. Aún menos las considera Dom Quentin, cuando explica cómo se asignó a la memoria de Gabino el día 19 de febrero.


"En este día, escribe, había un vacío en los antiguos martirologios. Floro, por ejemplo, menciona a Gabino con su hermano Cayo, el 22 de abril.

El Vetus Romanum, primero y luego Adón llenaron este vacío del 19 de febrero: la última frase de nuestro Martirologio Romano es una adición de Adón, que precisa aún más la noticia de Cayo."


Acta sanctorum, 19 de febrero. —Tillemont, Mémoires pour servir..., vol. IV, p. 572. —P. Allard, Hist. des perséc., vol. IV, p. 6 y la nota. —Quentin, Les martyrol. histor. du Moyen Age, pp. 103, 419 y 577.

18 de febrero de 2011

Jordi Savall, Hespèrion XXI - Canarios, Improvisations






Jordi Savall, Hespèrion XXI - Pavana&Gallarda, Inozzenzo Alberti (1535-1615)


18 de Febrero, San Simeón, Obispo y Mártir





l Evangelio de San Mateo describe a San Simeón como uno de los parientes o hermanos del Señor. Su padre era Cleofás, hermano de San José, y su madre, era hermana de la Virgen María, siendo Simeón primo carnal del Señor. Sin duda, el santo fue uno de los hermanos de Jesús que recibió el Espíritu Santo el día de Pentecostés.

Siendo asesinado Santiago el menor por lo judíos, los apóstoles y discípulos se reunieron para elegir a su sucesor en la sede de Jerusalén y por unanimidad escogieron a Simeón. El año 66 estalló en Palestina la guerra civil a consecuencia de la oposición de los judíos a los romanos y parece que los cristianos de Jerusalén recibieron del cielo el aviso de que la ciudad sería destruida y que debían salir de ella sin tardanza, refugiándose con el santo en la ciudad de Pela.

Después de la toma y destrucción de Jerusalén, los cristianos volvieron y se establecieron en las ruinas, hasta que el emperador Adriano arrasó con los escombros, pero este hecho permitió que la Iglesia floreciera grandemente y que numerosos judíos se convirtieran al cristianismo debido a los milagros obrados por los santos. Vespaciano y Domiciano mandaron a matar a todos los miembros descendientes de David, pero Simeón consiguió escapar.

Sin embargo, durante la persecución de Trajano, fue denunciado como cristiano y descendiente de David, siendo sentenciado a muerte por el gobernador romano Atico. Fue torturado y crucificado, soportando con fortaleza y valentía el suplicio, pese a que contaba con 120 años.

17 de febrero de 2011

Disculpas protestantes





por Vittorio Messori




Tomado de Conocereis de verdad










ólo los católicos piden disculpas por los errores históricos, hasta cuando no tienen por qué. Los protestantes de cualquier confesión señalan con un dedo acusador a los católicos, pero nunca lo dirigen hacia ellos mismos. »

© Il Timone/ Trad. Mar Velasco



Los turcos, ya se sabe, no sólo niegan obstinadamente que lo de Armenia haya sido un genocidio, sino que tienen una ley que lleva a los tribunales a quien se atreva a hablar sobre el asunto. O sea, todo lo contrario de lo que sucede en Europa, donde acaba en prisión todo aquel que toque el exterminio de los judíos. David Irving, historiador inglés, ha sido detenido en Viena por haber intentado demostrar que la cifra de seis millones de víctimas es insostenible. Le han caído tres años de prisión. Así pues, es obligatorio, por parte de unos, hablar de genocidio (incomparable, infinitamente peor que cualquier otro); y por parte de otros, está prohibido hablar del asunto. En cualquier caso, la primera víctima de la historia impuesta con tribunales y jueces es la Verdad. El precio de la hipocresía del siglo.


En cuanto a la culpabilidad histórica de otros que no sean nazis o turcos, es sabido que sólo los católicos piden disculpas, hasta cuando no tienen por qué. Si nos fijamos en los otros cristianos, los ortodoxos griegos o los protestantes de cualquier confesión señalan con un dedo acusador a los católicos, pero nunca lo dirigen hacia ellos mismos.

...............................


Leer más


17 de Febrero, San Julián de Capadocia Mártir










or los años 308, cuando el emperador Galerio Máximo se empeñaba en continuar su persecución contra los cristianos, siguiendo sus impías intenciones Firmiliano, gobernador de Cesarea de Palestina, se deleitaba teniéndolos en duras prisiones, para prolongar su martirio. Llegaron cinco cristianos de Egipto, a fin de visitar a los ilustres confesores de N. S. Jesucristo, que se hallaban en `prisión.´ Ellos eran Ekias, Jeremías, Isaís, Samuel y Daniel, venían de cumplir con la misma labor con los condenados de las minas de Cilicia. Al entrar a la ciudad fueron detenidos por los guardias, quienes viéndolos extranjeros, les preguntaron, que quienes eran y por qué venían. Estos ingenuamente respondieron, que venían a visitar a sus hermanos, los cuales estaban en prisión. De inmediato, dicha respuesta fue dada a conocer al Gobernador, quien ordenó colocarlos en la cárcel, mientras pensaba en otros procedimientos.

Mandó luego a que se presentasen al tribunal el día l6 de febrero, junto con Anfilo, sacerdote, Valente, diácono, Porfirio, Seleuco, Paulo y Teodulo, venerable anciano, familiar del mismo gobernador, respetable por su virtud. Siguió a esto un molesto interrogatorio, y haciéndoles padecer indecibles tormentos, hallándoles constantes en la confesión de la fe a N.S. Jesucristo, mandó a que fuesen degollados.

....................................


Leer más

Bach: Cantata, BWV 147, Jesu, Joy of Man's Desiring

16 de febrero de 2011

PELÍCULA EXCEPCIONAL COMENTARIOS ELEISON 187 (12-I-2011) por Mons. Williamson




por S.E.R. Mons Richard Williamson



Tomado de Videoteca Reduco


s fácil ver cómo la película francesa recientemente estrenada titulada "De Dioses y Hombres", ganó el mayor premio en el prestigioso Festival de Cine de Cannes en Francia el año pasado. Esta recrea eventos reales de 1996, los últimos meses en la vida de un monasterio Cistercense en la Argelia post-colonial, en donde los últimos ocho monjes fueron finalmente sacados y matados por asesinos desconocidos. La película está bellamente dirigida, actuada y fotografiada. De interés particular para los Católicos familiarizados con la Tradición será la religión de la misma y - desde un punto de vista religioso - la política.

Tal vez lo más notable de todo es el verdadero sentido de religión de la película, dado que se representa la religión Conciliar. Doctrinalmente, existen por ejemplo momentos ecuménicos de excesivo respeto hacia el Corán. Litúrgicamente las palabras y la música entonadas en la sencilla pero noble iglesia del monasterio, compuestas por el hombre moderno, son subjetivas y sentimentales. Sin embargo las escenas que continuamente muestran a los monjes en oración son tan genuinamente religiosas que verdaderamente asombran en nuestra era secularizada. Es cuando uno dice, ¡he aquí la esencia de un monasterio!


¿Qué puede decir uno? En lo que respecta a la dirección y actuación de la película, así como los Británicos modernos pueden representar más convincentemente la era Victoriana por el simple hecho de que el Imperio Británico está suficientemente cerca en su historia para aún correr por sus venas, así los actores Franceses de esta película deben representar maravillosamente a los monjes porque el monacato Católico es una parte extremadamente importante de su herencia. Pero sobre todo, como Nuestro Señor dice (Mateo XV, 18,19), es lo que está en el corazón del hombre lo que importa. Mucho mejor que todo es el Tradicionalismo de corazón, pero esta película nos recuerda a los Tradicionalistas que el Conciliarismo de corazón puede todavía agradar a Dios mejor que la Tradición sin corazón.

...............................................................................

Para leer el artículo completo haga click sobre este enlace.

16 de Febrero, Santa Juliana de Nicomedia, Vírgen y Mártir









urante la última gran persecución antes de la legalización del cristianismo en el Imperio Romano, el Emperador Diocleciano ordenó la matanza de miles de cristianos a causa de su fidelidad a la fe cristiana. Entre tantos jóvenes que dieron sus vidas en vez de abandonar la fe en Jesucristo estuvo Santa Juliana, Vírgen y Mártir. Su memoria se celebra en el aniversario de su martirio, el 16 de febrero del año 305.

Según la Martiriología de Beda el Venerable, Juliana vivía en la ciudad de Nicomedia en Bitinia (actualmente en Turquía). Juliana fue martirizada por la fe cuando se negó a contraer matrimonio con un oficial romano.

Su padre, el pagano Africano, era un funcionario ambicioso en las legiones romanas y desdeñaba a Juliana simplemente por el hecho de haberse convertido en cristiana. Al enterars de la conversión de su hija, exclamó: «¡Por Apolo y Diana! Más quiero verte muerta que cristiana». A lo que ella respondió: «mi Salvador es Jesucristo en quien tengo puesta toda mi confianza».

....................................................

Para leer la hagiografía completa haga click sobre este enlace.

15 de febrero de 2011

Brandenburg Conerto Nº 6. BWV 1051, Freiburg Baroque Orchestra

Mov 1.: Allegro




Mov. 2.: Adagio ma non tanto




Mov. 3.: Allegro

Hechos de los Apóstoles en América. Hernán Cortés.



por el R.P. José María Iraburu


Tomado de Mercabá




Hernán Cortés








1. Grandeza y miseria de los aztecas

El imperio azteca

En el inmenso territorio que llamamos México, y que hoy concebimos como una unidad nacional, coexistieron muchos pueblos diversos: al sur mayas, zapotecas, al este olmecas, totonacas, toltecas, al centro tlaxcaltecas, tarascos, otomíes, chichimecas, al norte pimas, tarahumaras, y tantos más, ajenos unos a otros, y casi siempre enemigos entre sí. Entre todos ellos habían de distinguirse muy especialmente los aztecas, que procedentes del norte, fueron descendiendo hacia los grandes lagos mexicanos, hacia la región de Anáhuac. Conducidos por su dios Huitzilopochtli -para los españoles, Huichilobos-, dios guerrero y terrible, llegaron en 1168 al valle de México (término que procede de Mexitli, nombre con el que también se llamaba Huitzilopochtli), y establecieron en Tenochtitlán su capital.

De este modo, el pueblo azteca, convencido de haber sido elegido por los dioses para una misión grandiosa, fue desplazando a otros pueblos, y ya para 1400 toda la tierra vecina del lago estaba en sus manos. En 1500, poco antes de la llegada de los españoles, el imperio azteca reunía 38 señoríos, y se sustentaba en la triple alianza de México (Tenochtitlán), Tezcoco y Tacuba (Tlacopan).

El pueblo azteca llevó a síntesis lo mejor de las culturas creadas por otros pueblos, como los teotihuacanos y los toltecas. Organizado en clanes, bajo un emperador poderoso y varios señores, fue desarrollándose con gran prosperidad. En astronomía alcanzó notables conocimientos, elaboró un calendario de gran exactitud, y logró un sistema pictográfico e ideográfico de escritura que, con el de los mayas, fue el único de la América prehispánica.

Por otra parte, los aztecas, aunque no conocían la rueda ni tenían animales de tracción, construyeron con gran destreza caminos y puentes, casas, acueductos y grandiosos templos piramidales. Ignoraban la moneda, pero dispusieron con mucho orden enormes mercados o tianguis. Tampoco conocían el arado -pinchaban la tierra con una especie de lanza-, pero hicieron buenos cultivos, aunque reducidos, ingeniándose también para cultivar en chinampas o islas artificiales.

En cuando a las artes diversas, los pueblos indígenas de México alcanzaron un alto nivel de perfección técnica y estética.

Así, en 1519, antes de la conquista, los objetos que Hernán Cortés envió a Carlos I -una serie de objetos indios de oro, plata, piedras preciosas, plumería, etc., que había recibido de los mayas, de los totonacas y de los obsequios aztecas de Moctezuma-, causaron en Europa verdadera impresión. Alberto Durero, que pudo verlos en Flandes en la corte del emperador, escribió en su Diario: «A lo largo de mi vida, nada he visto que regocije tanto mi corazón como estas cosas. Entre ellas he encontrado objetos maravillosamente artísticos... Me siento incapaz de expresar mis sentimientos» (+J.L. Martínez, Cortés 187).
.................................................................................

Para leer el artículo completo, largo como "esperanza´e pobre", pero encomiásticamente recomendado, haga click sobre este enlace.

15 de Febrero, San Faustino, Sacerdote y Mártir, y San Jovita, Diácono y Mártir








ártires, miembros de una noble familia de Brescia; el hermano mayor, Faustino, era sacerdote, y el menor era diacono. Por su audaz predicación del Evangelio, ellos fueron llevados ante el Emperador Adriano, pero primero en Brescia, luego Roma y Nápoles, fueron sujetos a espantosas torturas, después de lo cual fueron decapitados en Brescia en el año 120, según los Bollandistas, aunque Allard (Histoire des Persécutions pendant les Deux Premiers Siècles, Paris, 1885) señala la fecha aun más temprana en el 118. Las muchas “Actas” de estos santos son principalmente de un carácter legendario. Fedele Savio, S.J. el más reciente escritor sobre el tema, dice que se puede cuestionar que cada hecho se relacione con ellos dos, excepto los de su existencia y martirio, los cuales son atestiguados demasiado bien por su inclusión en varios de los primeros martirologios y el extraordinario culto que hay en su ciudad natal, de la cual desde tiempos inmemorables ellos han sido los primeros patronos. Roma, Bologna y parte de Verona con Brescia tienen la posesión de sus reliquias. Su fiesta se celebra el 15 de Febrero, en la tradicional fecha de su martirio.

14 de febrero de 2011

Bach - Brandenburg Concertos No.5, BWV 1050, Freiburg Baroque Orchestra

Mov 1: Allegro



Mov. 2: Affettuoso



Mov.3: Allegro

Autoridad y libertad






Por D. Rubén Calderón Bouchet



Texto: CALDERÓN BOUCHET, Rubén: Autoridad y libertad. En: Revista Cabildo, Nº 36, Bs. As., mayo de 2004, pp. 24-25.


Tomado de El Renegáu





l hombre normal y espontáneamente tiende a ser realista y a creer que el mundo que lo rodea existe independientemente de que lo piense o no lo piense. Es una evidencia inmediata que se le impone sin previa crítica y que puede recibir el adjetivo de ingenua o natural, como ustedes quieran, pero cuando se ha hecho hasta la saciedad la experiencia de fundar una explicación de la realidad a partir de la inmanencia, un retorno a un sano contacto con los primeros principios es un indicio claro de salud mental. El lenguaje humano nace de esta experiencia acrítica y conserva en sus signos verbales la tendencia espontánea a un realismo inmediato que da cuenta y razón de nuestro encuentro con las cosas. Recuperar la intención primordial de la lengua es una faena de depuración filosófica a la que se dedicó especialmente la escuela aristotélica.


Sucede que en el curso de la historia el hombre puede cambiar un sistema de valores por otro e invertir el orden de las prelacías axiológicas poniendo en primer lugar aquello que, por su índole, ocupa el último sitio en una escala jerárquica saludable. En nuestro tiempo asistimos, entre asombrados y perplejos, a una instalación a todo trapo de los valores económicos que trae, como inmediata consecuencia, una corrupción de las ciencias, de la política, del arte y hasta de la religión y la economía misma que al hipertrofiarse se convierte en una suerte de falsa religión, como sucede en el marxismo o en ese capitalismo salvaje que pretende reemplazarlo.

......................................................

Para leer el artículo completo haga click sobre este enlace.

14 de Febrero, San Valentín, Sacerdote y Mártir







a historia carda —dolorosamente a veces— la leyenda. ¿Por qué, cuando uno escribe sobre vidas de santos, aflora y fluye siempre, insistente y donoso, por sobre el dato histórico —veraz y escueto— el colorido jubiloso de la leyenda, donde la verdad es una maciza y ancha ternura amasada con piadosas exageraciones que la tradición mantiene severamente? ¿Por qué el pueblo cristiano incorpora su miedo o su júbilo cósmicos al santoral?...

No sólo continuamos en la Iglesia la pasión de Cristo, sino que continuamos también su Redención y esa restauración total, plena, del cosmos que, en nosotros y por medio de nosotros, realiza el sacerdocio de Cristo.

Sería interesante hacer, en la historia de la espiritualidad, una cala que mostrase esas interpolaciones que el pueblo —no sabemos cómo— ha hecho en el santoral, en función de necesidades y problemas religiosos o humanos determinados por el riesgo en que su propio "compromiso" cristiano le sitúa ante esas actitudes negativas que de vez en cuando surgen en núcleos aislados de la cristiandad.

Es posible, por ello, que el patronazgo de San Valentín sobre el amor humano obedezca al empeño de cristianizar viejas costumbres de matiz pagano, cuya reiteración conmemorativa coincidiera con el aniversario de su martirio, ocurrido hacia el año 270, en la vía Flaminia de Roma, cuando la primavera gusta de anticiparse jubilosamente —un poco franciscanamente aún— y el ciclo de la expectación de la fecundidad se inicia en la naturaleza. Vuelve a los árboles la savia por entonces, inician su regreso las aves y a Roma vuelven —ut viderent Petrum—, en romería, los romeros. Entraban por la puerta Flaminia, que se llamó puerta de San Valentín, porque allí, en recuerdo de su martirio, el papa Julio I —siglo IV— construyó en su honor una basílica...

...............................................

Para leer la hagiografía completa haga click sobre este enlace.

El mismo día: San Marón, Abad



an Marón eligió una morada solitaria no lejos de la ciudad de Cirrus en Siria, y allí, por espíritu de mortificación, vivía casi siempre a la intemperie. Cierto es que tenía una pequeña cabaña cubierta con pieles de cabra para guarecerse en caso de necesidad, pero rara vez la utilizaba. Encontró las ruinas de un templo pagano, lo dedicó al verdadero Dios, y lo convirtió en casa de oración. San Juan Crisóstomo, que lo estimaba mucho, le escribía desde Cucusus, donde estaba desterrado, y se encomendaba a sus oraciones, rogándole le diera noticias suyas con la mayor frecuencia posible. San Marón había tenido por maestro a San Zebino, cuya asiduidad en la oración era tal, que se dice que pasaba días y noches enteras orando, sin experimentar cansancio. Generalmente rezaba de pie, aunque cuando ya era muy anciano, tenía que sostenerse con un báculo. A los que iban a consultarle, respondía con la mayor brevedad posible; tan deseoso estaba de pasar todo su tiempo en conversación con Dios.

San Marón imitó a su maestro en la constancia en la oración, pero trataba a sus visitantes de modo diferente. No sólo los recibía con suma bondad, sino que los invitaba a que se quedaran con él, aunque muy pocos estaban dispuestos a pasar toda la noche en pie, rezando. Dios recompensó sus trabajos con gracias abundantísimas y con el don de curar enfermedades tanto corporales como espirituales. No es sorprendente por tanto, que su fama como consejero espiritual se extendiera por todas partes. Esto le atrajo grandes multitudes, Formó a muchos santos ermitaños y fundó monasterios; sabemos que, cuando menos, tres grandes conventos llevaron su nombre. Teodoreto, obispo de Cirrus, dice que los numerosos monjes que poblaron su diócesis fueron formados por las instrucciones del santo. San Marón fue llamado al premio después de una corta enfermedad, la cual dice Teodoreto, reveló a todos la gran debilidad a que estaba reducido su cuerpo. Los pueblos vecinos se disputaron sus restos. Finalmente obtuvieron el cuerpo los habitantes de un centro relativamente populoso y construyeron sobre su tumba una espaciosa iglesia con un monasterio anexo, cerca de la fuente de Orontes, no lejos de Apamea.

Es opinión común que los maronitas, cuya mayoría vive ahora en el Líbano y tienen una larga y honrosa historia entre los católicos de rito oriental, tomaron su nombre de este monasterio, Bait-Marun. Veneran a San Marón como a su patriarca, y lo nombran en el canon de la misa, de acuerdo con su rito. También veneran a San Juan Maro, de quien se dice que fue su obispo en las postrimerías del siglo siete, pero aun su misma existencia es dudosa.

Casi todo lo que se sabe acerca de San Marón se deriva del Philoteus de Teodoreto y de San Juan Crisóstomo. Sobre los orígenes de los maronitas, véase S. Vailhé en Echos d´Orient para 1901, 1902 y 1906; y P. Dib en DTC., vol. X, cc. l ss.

_____________________________________________________________

Vidas de los Santos, de Butler. Vol. I.

13 de febrero de 2011

Destruirse desde dentro









Por Juan Manuel de Prada











a declarado Mel Gibson que su película Apocalypto, en la que se recrean las postrimerías de la civilización maya, constituye en realidad una alegoría sobre la decadencia de las sociedades occidentales. Apocalypto se abre con una cita de Will Durant que basta para advertirnos de sus intenciones: «Una gran civilización no es conquistada desde fuera hasta que no se ha destruido a sí misma desde dentro». La frase, de una lucidez que espanta, sirve de diagnóstico para nuestra época. Mucha gente me pregunta si considero que el islam es un enemigo para Occidente; mi respuesta es siempre la misma: «En absoluto. El enemigo está dentro, el enemigo somos nosotros mismos».¿Qué peligro podría significar el islam si Occidente estuviese orgulloso de defender los valores que conforman su idiosincrasia? Los musulmanes residentes en nuestros países tendrían que acatar estos valores si desearan disfrutar de las ventajas que les reportan; desde el primer instante en que se atrevieran a infringirlos, serían despachados con viento fresco, o castigados por la Ley, como cada hijo de vecino. El problema no está en los musulmanes, por mucho que profesen una fe que a la vez postula un ordenamiento sociopolítico a cuyo rebufo se cobijan las más sórdidas dictaduras; bastaría con que los musulmanes tuviesen claro que jamás podrían ver realizados, en Occidente, sus anhelos expansionistas.

El problema para Occidente comienza cuando se muestra incapaz de defender los valores que fundan su ordenamiento jurídico, cuando descree de los hitos que han propiciado su progreso, cuando reniega de la moral que ha humanizado su convivencia; cuando, en definitiva, se niega a sostener la supremacía de su orden social y, a cambio, se abandona a un aguachirle de necedades merengosas que, bajo el marbete de Alianza de Civilizaciones o de cualquier otra majadería limítrofe, prefiguran la rendición.

Todavía quedan algunos ilusos que, a la hora de imaginarse el fin de nuestra civilización, se dedican a otear el horizonte, en busca de enemigos externos. Olvidan que, cuando entraron en Roma, los bárbaros no tuvieron que librar ninguna encarnizada batalla con un ejército defensor, ni vencer la resistencia de sus vecinos; entraron como Pedro por su casa, sin asestar un mandoble, enseñoreándose de una posesión que les pertenecía desde mucho tiempo atrás, desde que los gobernantes del otrora amedrentador imperio se convirtieron en una patulea de pacifistas claudicantes, desde que sus ciudadanos se entregaron con regocijo a las ventajas de la vida muelle y al disfrute de su opulencia.

Así perecen las civilizaciones, así las potencias más poderosas devienen naciones de opereta: destruidas desde dentro, inmoladas por los botarates que rigen sus destinos y por la chusma que los encumbró al poder. Porque no debemos pensar que los gobernantes irresponsables que rigen los destinos de los países en decadencia son meteoritos que abruptamente irrumpen en la vida política, venidos del espacio exterior, surgidos de la nada; por el contrario, son el fruto natural de una sociedad podrida y dimisionaria, son la expresión quintaesenciada de un clima moral decrépito, que es el de los pueblos dispuestos a mirar siempre hacia otro lado, dispuestos a entregar su primogenitura por un plato de lentejas, dispuestos a ceder a la extorsión, a renunciar a los principios que fundan su existencia, a ponerse de rodillas ante quien los quiere genuflexos, con tal de diferir un problema que se les viene encima, no importa que esté enturbantado o cubierto por la capucha macabra del terrorismo.

En estos días en que la dulce paz de los esclavos vuelve a asomar a los labios de nuestros gobernantes, amortizados ya aquellos dos muertecitos accidentales del aeropuerto; en estos días en que vuelve a iniciarse ese «proceso» indecoroso que tanto regocija a los enemigos de España, ya sabemos, con insobornable certeza, que la destrucción vendrá desde dentro

Publicado por Juan Manuel de Prada el 22-01-2007 en www.abc.es

El legionario anfibio












Por Arturo Pérez-Reverte



Tomado de XLsemanal










ace mucho tiempo, año 90 y cuando la primera guerra del Golfo,bebiendo zumo de frutas en un hotel de Dahrán, Arabia Saudí, un oficial norteamericano de las fuerzas especiales llamado Gamboa me contó que, en situaciones extremas, aislados en territorio enemigo, los soldados de origen latino -teníamos alrededor, en ese momento, a montones de ellos apellidados Sánchez y González- solían comportarse mejor, estadísticamente, que los de origen anglosajón. Éstos últimos funcionan muy bien en equipo, dijo. Más cohesionados, solidarios y disciplinados. Pero cuando falla el apoyo exterior, las cosas se van a tomar por saco y cada cual se queda solo y debe apañárselas como puede, los latinos llevan ventaja. Se espabilan mejor, con más ingenio. Están hechos a la iniciativa privada en mitad del follón. A buscarse la vida en pleno desmadre.
........................................

Para leer el artículo completo haga click sobre este enlace.

1. La ley de la naturaleza humana.









por C. S. Lewis

Tomado del libro “Cristianismo... ¡y nada más!” (Mere Christianity).


Publicado por STAT VERITAS








odos hemos oído a dos personas discutiendo. Algunas veces suena chistoso y algunas otras sencillamente desagradable; pero suene como suene, creo que podemos aprender algo escuchando las cosas que se dicen. Dicen cosas como estas: “¿Qué dirías si alguien hiciera lo mismo contigo?” “Esta es mi silla; yo la agarré primero”. “Déjalo, no te está haciendo ningún mal”. “¿Por qué me empujaste primero?” “Dame un pedazo de tu naranja; yo te di de la mía”. “Vamos; tú me lo prometiste”. Todos los días la gente dice cosas como éstas, ya se trate de personas educadas o no, de niños o de personas mayores.

Lo que a mí me interesa en cuanto a estas expresiones es que quien las dice no está expresando solamente que no le agrada la manera de proceder de la otra persona. Está apelando a cierta clase de regla de conducta que supone que la otra persona debe conocer. Rara vez el otro replica: “Al diablo con tus reglas”. Casi siempre trata de argumentar que lo que hace no va en realidad contra las reglas, o que si las transgredió tiene para ello una excusa especial. Pretende hacer ver que hay una razón especial en este caso particular para que la persona que tomó primero la silla no la conserve, o que las cosas eran algo distintas cuando se le dio el pedazo de naranja, o que algo sucedió que le impidió cumplir la promesa. Parece como si en efecto ambas partes tuvieran muy en mente alguna especie de ley o regla de juego limpio, o conducta decente o de moralidad o de cualquiera otra cosa por el estilo, con la cual todos están de acuerdo. Y lo están. De no ser así, claro, pelearían como animales, pero no discutirían. Discutir es tratar de mostrar que la otra persona está equivo­cada. Y no habría sentido alguno en tratar de hacer esto a menos que haya alguna especie de acuerdo en cuanto a lo que es lo correcto e incorrecto; como tampoco tendría sentido el decir que un jugador de fútbol ha cometido una falta a menos que exista algún acuerdo en cuanto a las reglas del fútbol.
.......................................

Para leer el artículo completo haga click sobre este enlace.

Santoral del 13 de Febrero

Haga click sobre el nombre del Santo para acceder a su hagiografía.