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Fragmento de Notre charge apostolique. S.S San Pío X (1910)
"No, Venerables Hermanos -preciso es reconocerlo enérgicamente en estos tiempos de anarquía social e intelectual en que todos sientan plaza de doctores y legisladores-, no se edificará la ciudad de modo distinto de como Dios la edificó; no se edificará la ciudad si la Iglesia no pone los cimientos y dirige los trabajos; no, la civilización no está por inventar ni la "ciudad" nueva por edificarse en las nubes. Ha existido y existe; es la civilización cristiana, es la "ciudad" católica. No se trata más que de establecerla y restaurarla sin cesar sobre sus fundamentos naturales y divinos contra los ataques, siempre renovados, de la utopía malsana, de la rebeldía y de la impiedad: Omnia instaurare in Christo."

7 de septiembre de 2009

7 de Septiembre, Santa Regina, Vírgen y Mártir






os niños piden -al menos así lo hacían en tiempos pasados- a los mayores que les cuenten un cuento a la hora de dormir. La condescendencia de los que les quieren, procurando su bien dormir, les lleva a ilustrar su imaginación con historias que unas veces son sólo producto del genio humano y otras... adornan la verdad de hechos ocurridos en la ordinariez de la vida con amplificaciones que hacen fantástica, amable y hasta apasionante la historia real. No sé si la historia de Regina servirá para rellenar esos momentos previos al descanso nocturno de los pequeños, pero no me cabe duda de que sí servirán a los adultos para que detengamos un momento nuestro ardoroso caminar.

Regina es palabra latina que se vierte al castellano por Reina. Así se llamaba nuestra protagonista de hoy. Fue una francesita hija de padre romano y de madre gala. Era el tiempo del Imperio. Cuando tenía quince años conoció a Cristo y le entregó su corazón, se bautizó y decidió darle para siempre su virginidad.

Es hermosa en demasía. El prefecto romano se enamoró de ella al verla. En su presencia, Regina confiesa su fe.

Desde este momento comienzan las dificultades para la fidelidad. Fue puesta en la cárcel y con una amenaza: al regreso del prefecto, que necesariamente ha de ausentarse, ella debe haber cambiado de religión o conocerá el furor romano.

Sucede a la vuelta del personaje lo previsible con la gracia de Dios. Ella se niega a sacrificar a los ídolos, llegan las torturas, los hierros arañan y cortan su carne. También hay prodigios del Cielo: se producen terremotos, se oyen voces celestiales... hasta una paloma se acerca para consolarla, darle ánimos y curarla.

El ejemplo es tan llamativo que la gente se convierte a centenares. Por fin, es degollada.

La candidez de la historia narrada, pletórica de elementos hiperbólicos y de adornos donados por la fantasía, expone un drama común y diario de mucha gente que bien merece la atención y el mimo del poeta, me refiero a todos esos que están dispuestos en serio a dar la vida por la fe que tienen y, llegado el momento, darla.






En Madrid, Nuestra Señora de la Almudena
Patrona de la Archidiócesis de Madrid-Alcalá


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6 de septiembre de 2009

Liberalismo y Catolicismo (6)







por el R. Padre Roussel



Tomado del sitio de la FSSPX.
Distrito de América del Sur







- La incoherencia fundamental del “Catolicismo-liberal” -

Hemos visto las principales características del “Catolicismo liberal”, de las que participan en mayor o menor grado sus adherentes. Es evidente que en ellos la característica esencial es una incoherencia de base; y esta incoherencia, el “católico-liberal” la lleva al frente, expresada en el mismo nombre que utiliza; desde el Ralliement, prefiere la denominación de “demócrata-cristiano” por otra parte sin mayor éxito, pues su democratismo es más revolucionario que católico, ya lo hemos visto.

Se cree buen católico y no admite que en el ambiente religioso se dude de sus sentimientos; allí, con gran conformidad, deja bien establecida la pureza de su vida moral, su participación en las obras católicas, la asiduidad a la práctica de los sacramentos. Más, afectando un liberalismo no menos sincero, se ingenia para dar toda clase de pruebas a aquellos que no participan en su creencia. Trata así de ganar esa apuesta de conciliar lo inconciliable, el catolicismo y el liberalismo, al menos en la práctica; pero no logra en los hechos más que atemperar el uno con el otro y obtener un Catolicismo disminuido, castrado; un Liberalismo provisoriamente tolerante y neutro. Queriendo ser a la vez católico y liberal, no es ni lo uno ni lo otro, o, más bien, no es ya suficientemente católico ante los ojos de la Iglesia y todavía no es lo suficientemente liberal según los no católicos. Renegado para unos, despreciado por los otros, flota indeciso hasta que cae hacia el lado donde se inclina, es decir, de ordinario hacia “la izquierda” como él dice, habituado al parlamentarismo.

La incoherencia radical, no olvidemos que es esa la idea que refiriéndonos al “Católico-liberal”, nos va a servir de precioso hilo de Ariadna que nos permitirá caminar con seguridad a través del laberinto de su espíritu lleno de nubes, de su conciencia tremendamente embrollada; nos permitirá también darnos cuenta de su mentalidad, de sus procedimientos de apostolado, de sus equivocaciones y sus desengaños constantes también.
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Música de los Strauss (1)

Johann Strauss I - (1804-1849)

1) Radetzky-March - 2'52"


Johann Strauss II - (1825-1899)

2) Wine, Woman and Song - 5'55"


performed by: Wiener Johann Strauss-Orchester under Willi Boskovsky




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Para escuchar otras obras de Strauss haga click sobre este enlace.


Invitación



JORNADAS NACIONALES

SOBRE

LIDERAZGO CATÓLICO

26 Y 27 DE SEPTIEMBRE DE 2009.

EN ALTA GRACIA, CÓRDOBA, ARGENTINA.




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Letanía de San Pío X



Enviado por Tradición Católica


Señor, ten misericordia de nosotros.
Señor, ten misericordia de nosotros.
Cristo, ten misericordia de nosotros.
Cristo, ten misericordia de nosotros.
Señor, ten misericordia de nosotros.
Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, óyenos. Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos. Cristo, escúchanos.

Dios, Padre Celestial, ten misericordia de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten misericordia de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten misericordia de nosotros.
Trinidad Santa, un solo Dios, ten misericordia de nosotros.

Santa María, Madre de Dios,
a cada invocación se repite: ruega por nosotros.
San José, Patrono de la Iglesia Universal,
San Pío X, modelo de los sacerdotes,
San Pío X, sabio Obispo,
San Pío X, humilde Cardenal y Patriarca,
San Pío X, celoso Papa de su grey,
San Pío X, maestro piadoso,
San Pío X, misericordioso con los pobres,
San Pío X, consolador de los enfermos,
San Pío X, amante de la pobreza,
San Pío X, humilde de corazón,
San Pío X, siempre fiel a sus obligaciones,
San Pío X, heroico en la práctica de todas las virtudes,
San Pío X, lleno de espíritu de sacrificio,
San Pío X, decidido en restaurarlo todo en Cristo,
San Pío X, que acercó a los niños al comulgatorio,
San Pío X, que promovió la Comunión frecuente para todos,
San Pío X, que instó a conocer y amar la Santa Misa,
San Pío X, que procuró la difusión de las enseñanzas cristianas por todas partes,
San Pío X, que resistió y condenó todas las herejías,
San Pío X, que enseñó la correcta y justa Acción Católica,
San Pío X, que consagró a los fieles al apostolado laico,
San Pío X, que se daba a conocer como pobre pastor de almas,
San Pío X, que responde a las súplicas de quienes claman a él,

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo.
Perdónanos Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo.
Escúchanos Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo.
Ten misericordia de nosotros.

V. Ruega por nosotros, San Pío X.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Oremos. Oh, Dios, que llenaste el alma de San Pío X con una caridad ardiente y lo llamaste para que sea el Vicario de Cristo en la tierra, concédenos que, por su intercesión, podamos seguir los pasos de Jesucristo, nuestro Divino Maestro; y que nuestras oraciones dirigidas a este Santo Papa den frutos en nuestra vida terrenal y nos conduzcan a la eterna. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

Magdalena




por Juan Manuel de Prada


Tomado de XLSemnanal




e tenido la oportunidad este verano, en mi peregrinaje por las regiones de Umbría y Toscana, de disfrutar de la contemplación de muchas Magdalenas penitentes, que es mi asunto pictórico predilecto. Magdalenas de hermosura desgarrada y cabello fluvial, refugiadas en la soledad tenebrosa de alguna cueva, que contemplan con los ojos arrasados por el llanto un Crucifijo, acompañadas casi siempre por una pensativa calavera y por un frasco de ungüentos. Magdalenas que nada tienen que ver con esa versión delicuescente que después propagarían los escritores románticos, empeñados en confundir el delicado drama de aquella mujer con el melodramatismo barato de una `dama de las camelias´; y mucho menos con esa versión turbia de la `subliteratura´ sensacionalista que ahora padecemos, que convierte a la Magdalena en una amante de Jesús, en el sentido más sensual y turbio de la palabra.

La morbosidad contemporánea gusta de pensar que Jesús se enamoró de Magdalena; y en la exaltación de este supuesto `amor prohibido´ halla la ocasión para afirmar, con delirante deleite, que «Jesús era humano». ¡Y tanto que lo era! Era, en verdad, tan humano, «que amó perdidamente a la Humanidad perdida», como dice Castellani; y ese amor sin tasa quiso ejemplificarlo en aquella mujer pecadora, que muy probablemente fuese la misma mujer adúltera a la que salvó de la lapidación, la misma mujer que ungió sus pies en Betania, ante el escándalo de sus discípulos. El Evangelio no llega a mencionar explícitamente el drama de esta María de Magdala; pero nuestra imaginación mundana puede sustituir las pudorosas veladuras evangélicas: a buen seguro, Magdalena fue una mujer a la que le había sido arrebatado el derecho a ser amada; y que, quizá por ello mismo, dio en la desesperación de `amar mucho´, incluso a quienes eran indignos de su amor. Entonces aparece Jesús en su vida, y la salva con su amor; pues, de repente, Magdalena se descubre digna de ser amada infinitamente, y capaz de corresponder infinitamente a ese amor. Jesús brinda a Magdalena el amor más enaltecedor, que consiste en levantar a quien está humillado y en ensalzarlo hasta la mayor altura.

Este amor halla su máxima expresión la mañana del Domingo de Pascua, cuando Magdalena, en compañía de otras mujeres, acude al sepulcro de Jesús, que encuentra vacío; y un ángel le da orden de anunciar la Resurrección. En este episodio hay una subversión gigantesca –una subversión amorosa y enaltecedora– que a los lectores de nuestra época suele pasarles inadvertida. En tiempos de Jesús, el testimonio de una mujer merecía la misma credibilidad que el de un niño, hasta el extremo de que tanto la ley mosaica como la ley romana no reconocían valor alguno a la declaración que una mujer prestaba en juicio. Prueba del escasísimo crédito que merecía el testimonio de las mujeres nos la brindan los dos discípulos que, camino de Emaús, se tropiezan con Jesús sin reconocerlo; y que, cuando se refieren a su Resurrección, lo hacen entre desencantados y escépticos, pues de ese presunto milagro sólo hay constancia –nótese la socarronería de la expresión– «por lo que dicen las mujeres». A Jesús no podía escapársele –como luego escribirá San Pablo– que la fe de sus seguidores sería tachada de vana si tal Resurrección no se hubiese producido; y tampoco podía escapársele que, para que tal Resurrección fuese admitida como cierta, siquiera entre sus seguidores, debería haber confiado su anuncio a varones de predicamento, varones encumbrados como Nicodemo o José de Arimatea. Pero Jesús prefiere encomendar una misión tan delicada a mujeres sin predicamento como Magdalena, haciendo depender el misterio más profundo y trascendente de la fe cristiana del testimonio de aquellas a quienes la mentalidad de la época no consideraba dignas de crédito. En esta elección tan arriesgada de Jesús se adivina una ironía magnífica, un deseo de trastornar y desbaratar las convenciones sobre las que se asentaba la sociedad de su tiempo; y se adivina, sobre todo, un vertiginoso amor que ensalza hasta la mayor altura a quienes la mentalidad de su época mantenía desdeñosamente humilladas. En este gesto subversivo de Jesús, que restituye a las mujeres que acudieron al sepulcro el honor que la época les había arrebatado, se resume su amor por Magdalena; pero es un amor tan enaltecedor que nuestra época no logra entenderlo.

San Eleuterio, Abad de Espoleto






u nombre ha llegado hasta nosotros gracias a su amigo el papa san Gregorio el Grande, quien nos dice que fue abad del monasterio de San Marcos Evangelista en Espoleto, que vivió mucho tiempo y que "conversó conmigo en Roma, en mi monasterio, donde murió".

"Fue de tanta virtud", dice el pontífice, "que con sus oraciones resucitó un muerto", y le atribuye también la curación de una enfermedad que él padecía, "que si no comía a cada instante parecía acabárseme la vida". Bastó que el santo abad le bendijera para que san Gregorio no volviese a sentir los efectos de su mal.

Pero Eleuterio era citado sobre todo, más que por sus méritos, que debían de ser muchos, por una debilidad que nos lo hace sentir más próximo; no es el santo que se nos describe como casi impecable, sino el que es víctima de un momento de flaqueza. Ciertas monjas le habían encomendado la custodia de un niño atormentado por el Diablo, y como después de muchos días el Espíritu Maligno no se manifestase, parece ser que el abad comentó un día a sus monjes: "El Diablo se burlaba de aquellas santas religiosas, pero ahora no se atreve". Al instante el Demonio volvió a apoderarse del niño, y Eleuterio comprendió que en sus palabras había habido vanagloria. "Reconoció su culpa, lloróla amargamente y pidió a todo el monasterio que se pusiera en oración e hiciese penitencia". Una simple frase con una pizca de soberbia hizo que el Diablo volviese a sentirse en terreno propio, y se necesitó la colaboración de todos para volver a echarle.

5 de septiembre de 2009

Podrían convencer a alguien


por Eulogio López



Tomado de Hispanidad








a hace dos años que se presentaron estos dos textos, pero hoy son más actuales que ayer. Por una parte, el informa de The Economist, baluarte del Nuevo Orden Mundial (NOM), ya saben capitalismo y aborto, abortalismo.

Un prodigio de la lógica: la Santa Sede no sólo debe ser expulsada de la Naciones Unidas sino que no debe contar con servicio diplomático. Porque claro, sí cuenta con voz, aunque no tenga voto, se la podría oír y podría escuchar a alguien; porque si cuenta con influencia, aunque no tenga poder, podría convencer a alguien; porque si cuenta con diplomáticos, aunque no cuente con Ejército, aunque no logre vencer podría convencer.

Al final, y como comenta Avvenire, a la Iglesia se le acusa de tener demasiada influencia, aún reconociendo que no tiene ningún poder, por eso se le pretende arrebatar el derecho de hablar, no sea que vaya a convencer a alguien por medios pacíficos.

Insisto en que la cristofobia avanza y que ahora ya no se trata de expulsar a la Iglesia, sino de criminalizarla, por la misma sencilla razón que no se trata de destruir a la Iglesia sino de conquistarla. No, ya no se trata de pedir que la ONU expulse a la Santa Sede sino de criminalizar a la Iglesia. Insisto en que la manera más sencilla será llevar al Vaticano -como Iglesia, no como Estado, claro- ante la Corte Penal Internacional para acusarle de homofobia, por ejemplo, o de atentar contra esos derechos reproductivos, sacrosantos derechos de las nuevas amantis religiosas que no se cargan al padre sino a las crías. Sentar a la Iglesia en el banquillo será un acontecimiento planetario que la prensa progresista celebrará con alborozo. Mucho más eficaz que quemar conventos, oiga usted.


5 de Septiembre, San Lorenzo Justiniano, Obispo y Confesor.




enos aquí ante una vida compleja y llena de contrastes, difícil de encuadrar en un estilo determinado de santidad. Lorenzo Giustiniani desmintió hace más de cinco siglos, antes de que surgiera en nuestro refranero, el dicho español "quien mucho abarca, poco aprieta". El abarcó mucho y apretó más.

En el primer patriarca de Venecia pueden buscar patrono los contemplativos innatos, cuantos sintieron dentro, inexplicable y tenaz, la llamada del desierto. Mas, con igual derecho que los solitarios, pueden meter en sus filas a San Lorenzo Justiniano los hombres de acción, aquellos que viven y mueren en olor de multitudes, como si su existencia personal fuera sólo un pretexto para su influjo en la sociedad. Es más; el santo que hoy recordamos puede lucir un doble patronazgo para con dos tipos de hombres habitualmente incompatibles: los que teorizan sobre el mando y los que, con las manos en la masa, ejercen tareas de gobierno.
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4 de septiembre de 2009

Leyendas Negras de la Iglesia (3)





por Vittorio Messori


Tomado de Conoze






Las Casas


esulta significativo cuanto escribe el protestante Pierre Chaunu sobre la colonización española de las Américas y las denuncias como las de Las Casas: «Lo que debe sorprendernos no son los abusos iniciales, sino el hecho de que esos abusos se encontraran con una resistencia que provenía de todos los niveles -de la Iglesia, pero también del Estado mismo- de una profunda conciencia cristiana.»

De este modo, las obras como la Brevísima relación de la destrucción de las Indias de fray Bartolomé fueron utilizadas sin escrúpulos por la propaganda protestante y después, por la iluminista, cuando en realidad son -para utilizar las mismas palabras que Chaunu- «el más hermoso título de gloria de España». Estas obras constituyen el testimonio de la sensibilidad hacia el problema del encuentro con un mundo absolutamente nuevo e inesperado, sensibilidad que faltará durante mucho tiempo en el colonialismo protestante primero y «laico» después, gestionado por la brutal burguesía europea del siglo XIX, ya secularizada.

Hemos visto cómo, de la Corona para abajo, no sólo no se tomaban medidas contra una denuncia como la de Las Casas, sino que se trató de poner remedio con leyes que tutelasen a los indios del que el «denunciante» mismo sería proclamado protector general. El fraile surcaría el océano en doce ocasiones para hablar ante el gobierno de la madre patria en favor de sus protegidos; en todas esas ocasiones iba a ser honrado y escuchado y sus cahiers de doléances iban a ser trasladados a comisiones que posteriormente los utilizarían para redactar leyes, y a profesores que darían vida al moderno «derecho de gentes».

Nos encontramos ante un hecho inédito, que no tiene parangón en la historia de Occidente, y resulta mucho más sorprendente si se añade que Las Casas no sólo fue tomado en serio, sino que, probablemente, fue tomado demasiado en serio.

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La verdad sobre El Código da Vinci (Parte Segunda).- Examen crítico de los argumentos del Código Da Vinci (III)








por José Antonio Ullate Fabo





Tomado de Conoze







III. Silas en Andorra, Fibonacci


El bautizo de Silas y su paso por Andorra

Capítulo 10, páginas 77-78:

Se está narrando la historia de Silas, el monje albino. «A los dieciocho años, en una ciudad portuaria, mientras intentaba robar una caja con jamones curados de un barco carguero, le pillaron dos miembros de la tripulación. [...] El joven le rompió el cuello a uno con la fuerza de sus manos, y sólo la llegada de la Policía salvó al otro de un destino similar.

»Dos meses después, con grilletes en pies y manos, llegó a la cárcel de Andorra.

»Durante doce años, su carne y su alma fueron marchitándose. [...] Una noche, se despertó al oír los gritos de otros presos. No sabía qué fuerza hacía temblar el suelo sobre el que dormía, ni qué poderosa mano sacudía las paredes de su celda, pero nada más levantarse de la cama, una piedra enorme cayó justo donde él había estado acostado. Al levantar la vista para ver de dónde se había desprendido, vio un hueco en la pared temblorosa y, a través, de él, una visión que no había visto en años: la luna». Tras un viaje rocambolesco, el fugitivo llega hasta Oviedo, hasta la casa del cura Manuel Aringarosa. «¿Cómo te llamas? -le preguntó el cura. El fantasma no se acordaba del nombre que sus padres le habían puesto. [...]

»Vacilante, el fantasma cogió la Biblia y buscó el pasaje que el cura le había señalado.

»Hechos, 16.

»Aquellos versículos hablaban de un preso llamado Silas que estaba desnudo y herido en su celda, cantando himnos al Señor. Cuando el fantasma llegó al versículo 26 ahogó un grito de sorpresa.

»... y de pronto hubo un gran terremoto y los cimientos de la cárcel se agitaron y todas las puertas se abrieron.

»[...] -A partir de ahora, amigo mío, si no tienes otro nombre, te llamaré Silas».

El sistema penal francés, según Brown, es realmente interesante. El joven albino comete un homicidio en una ciudad portuaria francesa, pero de forma misteriosa «con grilletes en pies y manos, llegó a la cárcel de Andorra». Para un norteamericano debe de resultar divertido pensar que Europa funciona así.

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Uganda, la nación que venció al SIDA




por José Luis Orella




Tomado de Arbil




El Sida tiene solución cuando se evita el ideologismo del Nuevo Orden Mundial




ganda es un país de más de treinta millones de personas donde el SIDA provocó una pandemia que alcanzó en 1991 a un 21% de la población.


El desarrollo de la enfermedad es una de las causas principales de la desestructuración de la fuerte institución familiar africana. La desaparición de los adultos jóvenes ha dejado desamparados a centenares de miles de huérfanos, que abandonados vagan por las calles en busca de un modo de vivir.

La necesidad de mano de obra provoca cambios migratorios y la imposibilidad de favorecer un contexto favorable para el desarrollo.

Uganda era uno de esos países infestado de SIDA, cuando los soldados tanzanos y ugandeses de Yoveri Museveni liberaron al país de la cruel dictadura de Idi Amín. Aquellos soldados contrajeron la enfermedad y la desarrollaron por el país.

La promiscuidad juvenil por la confianza en los avances de la medicina fomentó el crecimiento de las relaciones sexuales, y por tanto el contagio del SIDA.

Como en otros países, la industria del latex, uno de los grandes grupos de presión en la ONU, inundó el país de condones para parar la transmisión del SIDA, pero el crecimiento siguió de forma acelerada, como es un ejemplo Sudáfrica, país que pierde 300.000 habitantes anuales.

Sin embargo, Uganda es el país de San Carlos Luanda, el mayordomo real que fue sacrificado junto a otros 26 jóvenes ugandeses por no ceder a la concupiscencia de su malvado monarca. Actualmente, Uganda es un país que reúne más de un 80% de población cristiana, la mitad protestante y la otra católica.

El gobierno Museveni decidió tomar parte activa en la eliminación del SIDA, desde las escuelas y las iglesias, la formación de las mujeres como punto clave de las familias, y la educación en los valores de abstinencia y la fidelidad, las nuevas generaciones de ugandeses fueron cambiando los hábitos sociales que se habían enraizado bajo el dominio de Idi Amín y la guerra.

Después de tres décadas de educación y formación en valores, la sociedad ugandesa disfruta en la actualidad de un 5,4% de infectados, habiendo reducido en tres cuartas partes el número de enfermos.

El éxito de la medida era claramente conocido por el Papa Benedicto XVI, Uganda es un país que debe su evangelización y desarrollo a los padres blancos, ahora conocidos como padres de África.

Resulta curioso que la persona que goza de primera mano de información sobre lo sucedido en Uganda, se vea atacado por personas que nunca han estado en África y cuyos intereses económicos dependen de las grandes empresas productoras de condones.

4 de Septiembre, Santa Rosa de Viterbo, Vírgen




ertrudis von le Fort ha escrito que la verdadera genialidad de la mujer se encuentra en lo religioso, y que el mundo profano no ha dado a la historia nombres comparables a Juana de Arco o a Catalina de Siena. Rosa de Viterbo se halla en la línea de lo genial en el mundo religioso.

El barrio gótico de Viterbo es uno de los lugares más evocadores de la Edad Media. Cuando se habla de aquella época hay que evitar dos escollos: o considerarla como la edad ideal del cristianismo, o fijarse sólo en sus defectos, que los tuvo. Sin embargo, prevalecen los aspectos positivos. En ninguna otra edad de la historia se dejó sentir tan intensamente el influjo del cristianismo en la vida pública y privada, política y social, cultural y artística. Un verdadero y sentido universalismo unió a los pueblos bajo la dirección del Papa y del emperador. Todos tenían fe, y se sujetaban gustosos al magisterio de la Iglesia, no faltando, naturalmente, las excepciones. ¿Qué otro tiempo puede gloriarse de creaciones como las universidades, las catedrales, las cruzadas, la Suma de Santo Tomás y la Divina Comedia de Dante? Los héroes que se llevaban las simpatías de todos eran los santos. Santos del calibre de un Tomás de Aquino, de un Domingo, de un Francisco de Asís.

Rosa nació en Viterbo en 1235. Viterbo formaba parte entonces del patrimonio de San Pedro. En 1216 había muerto Inocencio III, a quien se ha llamado el Augusto del pontificado. Con el se llegó a la cúspide de la autoridad de la Iglesia sobre el mundo. Pero, a su muerte, el emperador Federico II estuvo en lucha constante con los papas Gregorio IX e Inocencio IV. De la lucha salieron debilitados los dos poderes, el imperial y el pontificio. Se acercaban días malos para la Iglesia.
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3 de septiembre de 2009

Murió el Sr. Coronel Mohamed Alí Seineldín. R.I.P.



El 02/09/09 murió el Sr. Coronel M. A. Seineldín.

Quienes tuvimos el honor de conocerlo lo recordaremos como a un ejemplo de hombre probo y un arquetipo de guerrero cristiano. De él puede decirse, como del Cid: ¡Dios, que buen vasallo si tuviese buen Señor!.

El Cruzamante pide a sus lectores una piadosa oración en su memoria.


A continuación reproducimos parte del alegato final que rindió el coronel Mohamed Alí Seineldín ante la Cámara Federal de Apelaciones de la Capital Federal de la Argentina, el 7 de agosto de 1991.

Hoy me presento ante esta Excelentísima Cámara para exponer sobre los hechos del 3 de diciembre [de 1990] de los cuales soy el comandante y el único responsable. Esta exposición ante vosotros abarcará cuatro puntos: primero, una introducción; segundo, los antecedentes políticos que motivaran el pronunciamiento del 3 de diciembre; tercero, los antecedentes militares de los cuatro pronunciamientos; y quinto, consideraciones generales. Como introducción le expreso a la Honorable Cámara que voy a hacer algunas aclaraciones para evitar equívocos y malas interpretaciones. Mi designación es de Coronel de la Nación, es decir, que aparte de las facultades que me impone el Ejército, la nación, a través del Congreso, me impone facultades correspondientes a la misma, me obliga a conocer toda la problemática nacional, toda la política nacional. Por supuesto que esta política se refiere a la política mayor, a la establecida en la Constitución, la ley y sus principios, y no a la política partidista, de la cual jamás he participado y jamás he votado en mi vida; por una simple razón, de que yo le debo obediencia y subordinación a los valores permanentes de la Nación, que es la nación argentina, la Constitución y sus leyes, y no a los partidos, que los respeto pero no pertenecen al orden permanente. Mi grado también, Su Señoría, me impone hablar con claridad, y dada la responsabilidad que se ha tratado en esta Cámara, que es la indefensión y la corrupción que existe en la nación argentina, me obliga a utilizarlo para hablar con claridad ante vosotros.
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El significado de la canonización de Pío X



























Por el R. P. Julio Meinvielle


Tomado de Stat Veritas




los cuarenta años de su muerte, Pío X acaba de ser canonizado. Todavía están presentes en el escenario del mundo, muchos que fueran testigos del fuego ardiente de su fe y de su caridad. Pío X fue un santo. Y el secreto de su santidad fue la Fe. "Nada había más natural a sus ojos que lo sobrenatural. Creía como respiraba, porque de tal suerte Dios le era sensible. El mundo de la Fe le era familiar, y se movía en él con comodidad, mientras que el mundo, así solo, donde iba a vivir y actuar debía permanecerle extraño, o al menos le parecía tal, porque la fealdad de sus pensamientos y de sus costumbres horribles le repugnaban. No se mezclará en él sino forzado a la lucha contra los enemigos declarados de la Iglesia y contra los adversarios emboscados del Dogma, en que las antenas sobrenaturales de su Fe intrépida captarán las inspiraciones divinas para dictarle decisiones humanamente sorprendentes, imprevistas, pero poderosamente fecundas". (1)

Porque Pío X se movía en el mundo de la Fe, podía estimar en su justo valor el estado del mundo y medir la gravedad de los errores que le ame­nazaban. De aquí el significado de sus reprobaciones contra desvaríos espirituales que han determinado el estado calamitoso en que se encuentra hoy el mundo.

Tres son estos desvaríos. El primero lo constituye la guerra contra los derechos imprescriptibles de la Iglesia, llevada a cabo particularmente en Francia por el gobierno masónico de Combes. Frente a un gobierno, empeñado en crear una Iglesia y un episcopado " nacional " , Pío X se yergue como un gigante en toda la majestad de su soberana autoridad y pro­nuncia el non possumus. El gobierno rompe relaciones con la Iglesia, se incauta de sus bienes, prohíbe todo acto de culto en las escuelas, en el ejército y en todos los establecimientos públicos y niega en absoluto el derecho de enseñar a las congregaciones religiosas. Pío X, en su encíclica VEHEMENTER del 11 de febrero de 1907 reprueba y condena la ley votada en Francia de separación de la Iglesia y del Estado. "En consecuencia, dice allí, Nos protestamos solemnemente con todas nuestras fuerzas contra la proposición, contra el voto y contra la promulgación de esta ley, declarando que nunca podrá ser ella alegada contra los derechos imprescriptibles de la Iglesia para debilitarlos."

Más peligrosa que la acción de los enemigos de fuera lo es siempre la de los enemigos de dentro. Pío X va a proceder con toda energía para conjurar el mal, tan frecuente entonces como ahora en los medios católicos, de acomodar la doctrina y la ac­ción social-política a los requerimientos del siglo.

Las corrientes subjetivistas, inmanentistas y evo­lucionistas que inficionaban la mentalidad moderna se infiltraban en los ambientes intelectuales católicos determinando en exégesis, historia de los dogmas y de la Iglesia, filosofía y teología una nueva interpretación del cristianismo que, en la realidad de los hechos, lo alteraba fundamentalmente, y, con ello, lo destruía. Contra ese segundo desvarío espi­ritual, conocido con el nombre de modernismo, Pío X pronuncia sentencia de condenación en el decreto "Lamentabili" del 17 de julio de 1907, y más particularmente en la encíclica PASCENDI, del 7 de setiembre del mismo año, en la que lo califica como "colección de todas las herejías".

La adaptación al espíritu moderno determinaba en el plano social-político errores no menos peligro­sos que podríamos denominar demoliberales. Ha­ciendo del pueblo la fuente de la autoridad pública, Marc Sangnier y su equipo del 'Sillon buscaba un ordenamiento social-político fundado en la nivela­ción de clases, soñando así cambiar las bases natu­rales y tradicionales de la sociedad para edificar la sociedad del futuro sobre otros principios que serían más fecundos y bienhechores que aquellos sobre los que reposa la sociedad cristiana actual. Contra este tercer desvarío espiritual, mezcla de liberalismo y socialismo, Pío X enseña de manera categórica " No, Venerables Hermanos —preciso es recordarlo enérgicamente en estos tiempos de anarquía social e intelectual en que todos sientan plaza de doctores y legisladores—, no se edificará la ciudad de modo distinto de como Dios la edificó; no se edificará la sociedad si la Iglesia no pone los cimientos y dirige los trabajos; no, la civilización no está por inventar ni la ciudad nueva por edificar en las nubes. Ha existido y existe; es la civilización cristiana, es la ciudad católica. No se trata más que de establecerla y restaurarla sin cesar sobre sus fundamentos natu­rales y divinos contra los ataques, siempre renova­dos, de la utopía malsana, de la rebeldía y de la impiedad: omnia instaurare in Christo". (2)

Pero Pío X comprendió que de nada valían estas condenaciones de los documentos públicos si la conducción diaria de los asuntos de la Iglesia no estaba en manos de hombres verdaderamente de Dios. Por esto llamó junto a sí, para que compartiera el gobierno de la Iglesia en la secretaría de Estado, al Cardenal Merry del Val. Pero no es esto todo. Un prelado romano, muy discutido y atacado, Mons. Benigni, fundó con la aprobación expresa de Pío X el Sodalitium Pianum, o Sapiniére, en abreviatura S.P., para descubrir las infiltraciones moder­nistas y demoliberales dentro de la Iglesia y, con ello, mantener la pureza e integridad de la verdad católica en el plano del pensamiento y de la acción.

Pío X ha sido violentamente atacado por la firmeza de sus directivas espirituales. Y cuando, en razón de la santidad notoria de su vida, no se han atrevido a atacarlo a él directamente, lo han con­siderado "un santo cura de campaña" y se han en­sañado, en cambio, con el Cardenal Merry del Val y con Mons. Benigni. Una de las objeciones, en apariencia más sólidas, que se ha levantado con­tra la santidad del Pontífice en el proceso de su canonización, la han constituido precisamente las actividades del ilustre Cardenal y de Mons. Benigni.

Pero, en vano, como lo manifestó Pío XII, en el discurso que pronunció el 3 de junio de 1951 en la Plaza de San Pedro, en ocasión de la beatificación del gran Pontífice. " Ahora, dijo entonces, que el examen más minucioso ha descubierto a fondo to­dos los actos y las vicisitudes de su pontificado, ahora que se conocen las consecuencias de aquellas vicisitudes, ninguna duda, ninguna reserva es ya po­sible, y se debe reconocer que, aun en los períodos más difíciles, más ásperos, más graves y de más res­ponsabilidad, Pío X, asistido por la gran alma de su fidelísimo secretario de Estado, el Cardenal Merry del Val, dio prueba de aquella iluminada prudencia que nunca falta en los santos, aunque en sus apli­caciones se encuentre en contraste doloroso, pero inevitable, con los engañosos postulados de la pru­dencia humana y puramente terrestre". (3)

Pero hay todavía más. Pío XII no se ha contentado con defender a Pío X y a sus ilustres colaboradores. Ha hecho el elogio positivo de sus cualidades extraordinarias. "Con su mirada de águila, más pers­picaz y más segura que la corta vista de miopes razonadores, veía el mundo tal como era, veía la misión de la Iglesia en el mundo, veía con ojos de santo Pastor cuál era su deber en el seno de una sociedad descristianizada, de una cristiandad con­taminada, o, al menos, acechada por los errores de la época y por la perversión del siglo."

"La mirada de águila" de Pío X vio claro asimismo en el asunto de l'Action Française y de Charles Mau­rras. Cierto que la incredulidad religiosa de Mau­rras, que había perdido la fe en su juventud, ha alcanzado un grado de sacrílega impiedad y de blasfemia en obras como Anthinea y Le chemin de Pa­radis. Pero el programa de acción política contra el demoliberalismo de la Revolución, forjado por Maurras, ofrecía garantías para una firme restauración social-política en la línea católica. Su Action Française era, en el plano político, una defensa de la Iglesia contra la Revolución. A Camille Bellaigue, que pedía una bendición para Maurras, le respondió Pío X: "¡Nuestra bendición! ¡Pero todas nuestras bendiciones! Y decidle que es buen defensor de la Fe". (4)

Creemos conveniente recordar estos hechos para descubrir el significado completo de la canonización de Pío X, en este año de 1954. Los errores que él condenó y anatematizó con energía desusada se en­cuentran hoy, para mal de Francia y del mundo, en pleno apogeo. Laicismo de Estado, debilitamiento de la doctrina católica, infiltración del marxismo. De modo particular estos errores han hecho presa de Francia y aun de Italia. Los acontecimientos últimos producidos en el sector católico de estos dos países los ponen en evidencia.

Pero, felizmente, estos errores al desarrollarse y mostrar sus perversas virtualidades han puesto en guardia a muchos hombres todavía responsables y ello ha de determinar que los pueblos busquen la solución de sus problemas en el caminó señalado por el gran Pontífice. Santidad de vida e integridad de doctrina, recta concepción del ordenamiento econó­mico-político de la ciudad, prudentes pero progre­sivas y efectivas reformas que eliminen las injusti­cias sociales, son tres condiciones inseparables para restaurar la ciudad católica. Desgraciadamente en nuestro tiempo se ha confundido, de manera inex­tricable, reforma de las injusticias con izquierdismo económico-político y se ha querido bautizar esa confusión con un sentimentalismo evangélico, sucedáneo de la caridad. El mérito excepcional de San Pío X consiste precisamente en que, siendo él un luminar ardiente de auténtica caridad, ha estable­cido las condiciones para que, sin confusión, se adjudicasen las justas partes que se deben a la verdad y a la justicia.

Finalmente, la canonización del Papa que conde­nó el modernismo y el demoliberalismo en el mismo año en que su sucesor Pío XII toma enérgicas me­didas contra el modernismo de teólogos franceses y contra el socialismo de los prêtres-ouvriers, es signo de feliz presagio para la noble nación fran­cesa. Los que amamos a Francia, a la Francia de San Luis y de Juana de Arco, creemos que han de encontrar cumplimiento las palabras que Pío X pronunció en el Consistorio del 29 de noviembre de 1911.

Dijo el Santo Pontífice: "Hijos de Francia que gemís bajo la persecución, sabedlo, el pueblo que ha hecho alianza con Clodoveo en las fuentes bau­tismales de Reims, se arrepentirá y volverá a su primera vocación. Un día vendrá, y Nos esperamos que no sea lejano, en que Francia, como Saulo sobre el camino de Damasco, será envuelta con una luz celeste y oirá una voz que le repetirá: «Hija mía, ¿por qué me persigues?». Y sobre su respuesta: «¿quién eres tú, señor?» la voz replicará: «Yo soy Jesús a quien tú persigues... Duro te es dar coces contra el aguijón, porque en tu obstinación tú te reniegas a ti misma». Ella, temblando, sorprendida, dirá: «Señor, ¿qué queréis que haga?» y Él: «Levántate, lávate de las manchas que te han desfigu­rado, despierta en tu seno los sentimientos dormidos y el pacto de nuestra alianza, y anda, Hija muy amada de la Iglesia, Nación predestinada, Vaso de elección, anda a llevar, como en el pasado, mi Nombre delante de los pueblos y de todos los reyes de la tierra»".

R. P. Julio Meinvielle, “ DIÁLOGO ” Nº 1, Primavera 1954.
Notas:

(1) T. R. P. Gillet, Appel au bon sens.
(2) Notre chame apostolique, del 25 de agosto de 1910.
(3) Ecclesia de Madrid, 9 de junio de 1951.
(4) HARY MITCHELL, Pie X et La France, Les Editions du Cèdre, Paris , 1954.

Alocución de S.S. Pío XII en la canonización de S.S. San Pío X


























Gozo del Padre Santo

sta hora de espléndido triunfo, que Dios, exaltador de los humildes, ha preparado y como adelantado para sellar la ascensión maravillosa de su fiel siervo Pío X a la gloria suprema de los altares, colma nuestra alma de gozo, del cual, venerables hermanos y amados hijos, participáis vosotros tan abundantemente con vuestra presencia. Damos, pues, fervientes gracias a la divina bondad por habernos concedido el vivir este acontecimiento extraordinario; tanto más cuanto que, por vez primera quizá en la historia de la Iglesia, la formal canonización de un Papa es proclamada por quien tuvo en otro tiempo el privilegio de estar a su servicio en la Curia romana.
Fausto y memorable es este día no sólo para Nos, que lo contamos entre los más felices de nuestro pontificado, a quien por otra parte la Providencia había reservado tantos dolores y preocupaciones, sino también para la Iglesia entera, que, reunida espiritualmente en torno a Nos, exulta al unísono con una intensa emoción religiosa.

¿Qué significa para la Iglesia la santidad de Pío X?

El nombre tan querido de Pío X atraviesa en este radioso atardecer de un extremo al otro toda la tierra, pronunciado con los acentos más diversos y despertando por doquier pensamientos de celestial bondad, fuertes impulsos de fe, de pureza, de piedad eucarística; resuena como testimonio perenne de la presencia fecunda de Cristo en su Iglesia. Con generosa recompensa al exaltar a su siervo, Dios atestigua la santidad eminente por la cual, más aún que por su cargo supremo, Pío X fue durante su vida el campeón ilustre de la Iglesia y, por lo mismo, es hoy el santo dado por la Providencia a nuestra época.

Por eso deseamos que contempléis precisamente desde este punto de vista la gigantesca y dulce figura del Santo Pontífice para que, cuando las sombras de la noche hayan caído sobre esta jornada memorable y se hayan apagado las voces del inmenso hosanna, el rito solemne de su canonización permanezca como una bendición en vuestras almas y como prenda de salvación para el mundo.
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3 de Septiembre, Festividad de San Pío X, Papa y Confesor




an Pío X está muy reciente en el amor de la Iglesia. Aún perdura el grato recuerdo de su memoria —no hace cincuenta años que nos dejó— como el perfume que llena las naves del templo después de una solemne ceremonia religiosa. San Pío X es algo muy reciente en la Iglesia. Reciente su elevación a los altares por Pío XII, y más reciente la visita de su cuerpo a la bella Venecia en cumplimiento de una vieja promesa hecha a sus amados diocesano

—Vivo o muerto volveré a Venecia.

En la basílica de San Pedro de Roma un sencillo y hermoso sepulcro guarda sus restos. Este sepulcro es hoy día uno de los lugares vivos de la oración. Nunca faltan allí el recuerdo de las flores secas y la plegaria de los romanos y cuantos católicos visitan el templo de los santos apóstoles Pedro y Pablo.

Hay otra presencia más viva y fecunda de San Pío X. Presencia de alma a alma, que es como la gracia de su intercesión ante Dios. Cuántos sacerdotes de nuestros días se miran en el rostro de San Pío X y sacan de su ejemplo el impulso de un sacerdocio verdaderamente santo. Me parece que este hecho no se podía escapar de mis líneas al trazar su semblanza, y que debía hacer constancia de él para las nuevas generaciones de hijos de Dios que nos sucedan.

San Pío X ha dado jornadas de inmensa gloria de Dios a su Iglesia del siglo XX.

Su figura noble y bondadosa es algo muy cercano que cuelga de la pared de nuestro despacho o se esconde en las páginas de nuestro breviario.

En muy pocas palabras nos resume su vida la lápida de su sepulcro:

"Pío Papa X, pobre y rico, suave y humilde, de corazón fuerte, luchador en pro de los derechos de la Iglesia, esforzado en el empeño de restaurar en Cristo todas las cosas."
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2 de septiembre de 2009

Leyendas Negras de la Iglesia (2)






por Vittorio Messori


Tomado de Conoze






Genocidio indígena


or lo tanto, las denuncias de Bartolomé de Las Casas fueron tomadas radicalmente en serio por la Corona española, lo cual la impulsó a promulgar severas leyes en defensa de los indios y, más tarde, a abolir la encomienda, es decir, la concesión temporal de tierras a los particulares, con lo que causó graves daños a los colonos.

Jean Dumont dice al respecto: «El fenómeno de Las Casas es ejemplar puesto que supone la confirmación del carácter fundamental y sistemático de la política española de protección de los indios. Desde 1516, cuando Jiménez de Cisneros fue nombrado regente, el gobierno ibérico no se muestra en absoluto ofendido por las denuncias, a veces injustas y casi siempre desatinadas, del dominico. El padre Bartolomé no sólo no fue objeto de censura alguna, sino que los monarcas y sus ministros lo recibían con extraordinaria paciencia, lo escuchaban, mandaban que se formaran juntas para estudiar sus críticas y sus propuestas, y también para lanzar, por indicación y recomendación suya, la importante formulación de las "Leyes Nuevas". Es más: la Corona obliga al silencio a los adversarios de Las Casas y de sus ideas.»

Para otorgarle mayor autoridad a su protegido, que difama a sus súbditos y funcionarios, el emperador Carlos V manda que lo ordenen obispo. Por efecto de las denuncias del dominico y de otros religiosos, en la Universidad de Salamanca se crea una escuela de juristas que elaborará el derecho internacional moderno, sobre la base fundamental de la «igualdad natural de todos los pueblos» y de la ayuda recíproca entre la gente.

Se trataba de una ayuda que los indios necesitaban de especial manera; tal como hemos recordado (y a menudo se olvida) los pueblos de América Central habían caído bajo el terrible dominio de los invasores aztecas, uno de los pueblos más feroces de la historia, con una religión oscura basada en los sacrificios humanos masivos. Durante las ceremonias que todavía se celebraban cuando llegaron los conquistadores para derrotarlos, en las grandes pirámides que servían de altar se llegaron a sacrificar a los dioses aztecas hasta 80.000 jóvenes de una sola vez. Las guerras se producían por la necesidad de conseguir nuevas víctimas.

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Día 1 de septiembre, Hitler invade Polonia: ¿Quién tuvo la culpa?




por José Javier Esparza



Tomado de la Hemeroteca de COPE






l 1 de septiembre de 1939 las tropas alemanas invadían Polonia. Convencionalmente se señala esa fecha como la del comienzo de la segunda guerra mundial. Inglaterra y Francia condenaron la invasión, declararon la guerra a Alemania y, a partir de ahí, comenzó todo. Sin embargo, hay otro dato que suele pasarse por alto: la invasión alemana venía coordinada con la Unión Soviética por un pacto previo entre Berlín y Moscú. De hecho, Hitler y Stalin entraron en Polonia al mismo tiempo. Hoy los polacos reclaman que se señale a todos los culpables; es decir, también a los rusos.

Los polacos lo tienen muy claro: quienes invadieron Polonia el 1 de septiembre de 1939 no fueron sólo los alemanes, sino también los soviéticos. En el pacto Ribbentrop-Molotov del 23 de agosto de 1939, nazis y comunistas habían llegado a un acuerdo de no-agresión que excluía cualquier tipo de enfrentamiento. De hecho, la presión comunista contra el nazismo desapareció en el resto de Europa. Aquel pacto incluía el reparto de Polonia, como ya había ocurrido sucesivas veces en el siglo XVIII. Pero no sólo de Polonia, sino también de los países bálticos y de Finlandia.

Una semana después del pacto, las fronteras polacas eran violadas. Polonia desaparecía del mapa. El país quedaba partido prácticamente por la mitad entre sus nuevos amos. La frontera entre Alemania y Rusia quedaba trazada sobre el río Bug. La Alemania de Hitler desplegará sobre la población polaca una dura política de represión y explotación que se intensificará más tarde, cuando Hitler invada la URSS. Pero los soviéticos tampoco se quedaron atrás: entre otras cosas, liquidaron a 20.000 polacos –oficiales del ejército, funcionarios, prisioneros de guerra- en la masacre de Katyn. En ese mismo momento, además, la URSS estaba tratando de invadir Finlandia, asunto igualmente pactado en el acuerdo Ribbentrop-Molotov.

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