


En Madrid, Nuestra Señora de la Almudena
Patrona de la Archidiócesis de Madrid-Alcalá
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JORNADAS NACIONALES
SOBRE
LIDERAZGO CATÓLICO
26 Y 27 DE SEPTIEMBRE DE 2009.
EN ALTA GRACIA, CÓRDOBA, ARGENTINA.
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Señor, ten misericordia de nosotros.
Señor, ten misericordia de nosotros.
Cristo, ten misericordia de nosotros.
Cristo, ten misericordia de nosotros.
Señor, ten misericordia de nosotros.
Señor, ten misericordia de nosotros.
Cristo, óyenos. Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos. Cristo, escúchanos.
Dios, Padre Celestial, ten misericordia de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten misericordia de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten misericordia de nosotros.
Trinidad Santa, un solo Dios, ten misericordia de nosotros.
Santa María, Madre de Dios,
a cada invocación se repite: ruega por nosotros.
San José, Patrono de la Iglesia Universal,
San Pío X, modelo de los sacerdotes,
San Pío X, sabio Obispo,
San Pío X, humilde Cardenal y Patriarca,
San Pío X, celoso Papa de su grey,
San Pío X, maestro piadoso,
San Pío X, misericordioso con los pobres,
San Pío X, consolador de los enfermos,
San Pío X, amante de la pobreza,
San Pío X, humilde de corazón,
San Pío X, siempre fiel a sus obligaciones,
San Pío X, heroico en la práctica de todas las virtudes,
San Pío X, lleno de espíritu de sacrificio,
San Pío X, decidido en restaurarlo todo en Cristo,
San Pío X, que acercó a los niños al comulgatorio,
San Pío X, que promovió la Comunión frecuente para todos,
San Pío X, que instó a conocer y amar la Santa Misa,
San Pío X, que procuró la difusión de las enseñanzas cristianas por todas partes,
San Pío X, que resistió y condenó todas las herejías,
San Pío X, que enseñó la correcta y justa Acción Católica,
San Pío X, que consagró a los fieles al apostolado laico,
San Pío X, que se daba a conocer como pobre pastor de almas,
San Pío X, que responde a las súplicas de quienes claman a él,
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo.
Perdónanos Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo.
Escúchanos Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo.
Ten misericordia de nosotros.
V. Ruega por nosotros, San Pío X.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.
Oremos. Oh, Dios, que llenaste el alma de San Pío X con una caridad ardiente y lo llamaste para que sea el Vicario de Cristo en la tierra, concédenos que, por su intercesión, podamos seguir los pasos de Jesucristo, nuestro Divino Maestro; y que nuestras oraciones dirigidas a este Santo Papa den frutos en nuestra vida terrenal y nos conduzcan a la eterna. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén.






Un prodigio de la lógica: la Santa Sede no sólo debe ser expulsada de la Naciones Unidas sino que no debe contar con servicio diplomático. Porque claro, sí cuenta con voz, aunque no tenga voto, se la podría oír y podría escuchar a alguien; porque si cuenta con influencia, aunque no tenga poder, podría convencer a alguien; porque si cuenta con diplomáticos, aunque no cuente con Ejército, aunque no logre vencer podría convencer.
Al final, y como comenta Avvenire, a la Iglesia se le acusa de tener demasiada influencia, aún reconociendo que no tiene ningún poder, por eso se le pretende arrebatar el derecho de hablar, no sea que vaya a convencer a alguien por medios pacíficos.
Insisto en que la cristofobia avanza y que ahora ya no se trata de expulsar a la Iglesia, sino de criminalizarla, por la misma sencilla razón que no se trata de destruir a la Iglesia sino de conquistarla. No, ya no se trata de pedir que la ONU expulse a la Santa Sede sino de criminalizar a la Iglesia. Insisto en que la manera más sencilla será llevar al Vaticano -como Iglesia, no como Estado, claro- ante la Corte Penal Internacional para acusarle de homofobia, por ejemplo, o de atentar contra esos derechos reproductivos, sacrosantos derechos de las nuevas amantis religiosas que no se cargan al padre sino a las crías. Sentar a la Iglesia en el banquillo será un acontecimiento planetario que la prensa progresista celebrará con alborozo. Mucho más eficaz que quemar conventos, oiga usted.



por Vittorio Messori
Tomado de Conoze
Las Casas

De este modo, las obras como la Brevísima relación de la destrucción de las Indias de fray Bartolomé fueron utilizadas sin escrúpulos por la propaganda protestante y después, por la iluminista, cuando en realidad son -para utilizar las mismas palabras que Chaunu- «el más hermoso título de gloria de España». Estas obras constituyen el testimonio de la sensibilidad hacia el problema del encuentro con un mundo absolutamente nuevo e inesperado, sensibilidad que faltará durante mucho tiempo en el colonialismo protestante primero y «laico» después, gestionado por la brutal burguesía europea del siglo XIX, ya secularizada.
Hemos visto cómo, de la Corona para abajo, no sólo no se tomaban medidas contra una denuncia como la de Las Casas, sino que se trató de poner remedio con leyes que tutelasen a los indios del que el «denunciante» mismo sería proclamado protector general. El fraile surcaría el océano en doce ocasiones para hablar ante el gobierno de la madre patria en favor de sus protegidos; en todas esas ocasiones iba a ser honrado y escuchado y sus cahiers de doléances iban a ser trasladados a comisiones que posteriormente los utilizarían para redactar leyes, y a profesores que darían vida al moderno «derecho de gentes».
Nos encontramos ante un hecho inédito, que no tiene parangón en la historia de Occidente, y resulta mucho más sorprendente si se añade que Las Casas no sólo fue tomado en serio, sino que, probablemente, fue tomado demasiado en serio.
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Capítulo 10, páginas 77-78:
Se está narrando la historia de Silas, el monje albino. «A los dieciocho años, en una ciudad portuaria, mientras intentaba robar una caja con jamones curados de un barco carguero, le pillaron dos miembros de la tripulación. [...] El joven le rompió el cuello a uno con la fuerza de sus manos, y sólo la llegada de la Policía salvó al otro de un destino similar.
»Dos meses después, con grilletes en pies y manos, llegó a la cárcel de Andorra.
»Durante doce años, su carne y su alma fueron marchitándose. [...] Una noche, se despertó al oír los gritos de otros presos. No sabía qué fuerza hacía temblar el suelo sobre el que dormía, ni qué poderosa mano sacudía las paredes de su celda, pero nada más levantarse de la cama, una piedra enorme cayó justo donde él había estado acostado. Al levantar la vista para ver de dónde se había desprendido, vio un hueco en la pared temblorosa y, a través, de él, una visión que no había visto en años: la luna». Tras un viaje rocambolesco, el fugitivo llega hasta Oviedo, hasta la casa del cura Manuel Aringarosa. «¿Cómo te llamas? -le preguntó el cura. El fantasma no se acordaba del nombre que sus padres le habían puesto. [...]
»Vacilante, el fantasma cogió la Biblia y buscó el pasaje que el cura le había señalado.
»Hechos, 16.
»Aquellos versículos hablaban de un preso llamado Silas que estaba desnudo y herido en su celda, cantando himnos al Señor. Cuando el fantasma llegó al versículo 26 ahogó un grito de sorpresa.
»... y de pronto hubo un gran terremoto y los cimientos de la cárcel se agitaron y todas las puertas se abrieron.
»[...] -A partir de ahora, amigo mío, si no tienes otro nombre, te llamaré Silas».
El sistema penal francés, según Brown, es realmente interesante. El joven albino comete un homicidio en una ciudad portuaria francesa, pero de forma misteriosa «con grilletes en pies y manos, llegó a la cárcel de Andorra». Para un norteamericano debe de resultar divertido pensar que Europa funciona así.
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ganda es un país de más de treinta millones de personas donde el SIDA provocó una pandemia que alcanzó en 1991 a un 21% de la población.



los cuarenta años de su muerte, Pío X acaba de ser canonizado. Todavía están presentes en el escenario del mundo, muchos que fueran testigos del fuego ardiente de su fe y de su caridad. Pío X fue un santo. Y el secreto de su santidad fue la Fe. "Nada había más natural a sus ojos que lo sobrenatural. Creía como respiraba, porque de tal suerte Dios le era sensible. El mundo de la Fe le era familiar, y se movía en él con comodidad, mientras que el mundo, así solo, donde iba a vivir y actuar debía permanecerle extraño, o al menos le parecía tal, porque la fealdad de sus pensamientos y de sus costumbres horribles le repugnaban. No se mezclará en él sino forzado a la lucha contra los enemigos declarados de la Iglesia y contra los adversarios emboscados del Dogma, en que las antenas sobrenaturales de su Fe intrépida captarán las inspiraciones divinas para dictarle decisiones humanamente sorprendentes, imprevistas, pero poderosamente fecundas". (1)
Porque Pío X se movía en el mundo de la Fe, podía estimar en su justo valor el estado del mundo y medir la gravedad de los errores que le amenazaban. De aquí el significado de sus reprobaciones contra desvaríos espirituales que han determinado el estado calamitoso en que se encuentra hoy el mundo.
Tres son estos desvaríos. El primero lo constituye la guerra contra los derechos imprescriptibles de la Iglesia, llevada a cabo particularmente en Francia por el gobierno masónico de Combes. Frente a un gobierno, empeñado en crear una Iglesia y un episcopado " nacional " , Pío X se yergue como un gigante en toda la majestad de su soberana autoridad y pronuncia el non possumus. El gobierno rompe relaciones con la Iglesia, se incauta de sus bienes, prohíbe todo acto de culto en las escuelas, en el ejército y en todos los establecimientos públicos y niega en absoluto el derecho de enseñar a las congregaciones religiosas. Pío X, en su encíclica VEHEMENTER del 11 de febrero de 1907 reprueba y condena la ley votada en Francia de separación de la Iglesia y del Estado. "En consecuencia, dice allí, Nos protestamos solemnemente con todas nuestras fuerzas contra la proposición, contra el voto y contra la promulgación de esta ley, declarando que nunca podrá ser ella alegada contra los derechos imprescriptibles de la Iglesia para debilitarlos."
Más peligrosa que la acción de los enemigos de fuera lo es siempre la de los enemigos de dentro. Pío X va a proceder con toda energía para conjurar el mal, tan frecuente entonces como ahora en los medios católicos, de acomodar la doctrina y la acción social-política a los requerimientos del siglo.
Las corrientes subjetivistas, inmanentistas y evolucionistas que inficionaban la mentalidad moderna se infiltraban en los ambientes intelectuales católicos determinando en exégesis, historia de los dogmas y de la Iglesia, filosofía y teología una nueva interpretación del cristianismo que, en la realidad de los hechos, lo alteraba fundamentalmente, y, con ello, lo destruía. Contra ese segundo desvarío espiritual, conocido con el nombre de modernismo, Pío X pronuncia sentencia de condenación en el decreto "Lamentabili" del 17 de julio de 1907, y más particularmente en la encíclica PASCENDI, del 7 de setiembre del mismo año, en la que lo califica como "colección de todas las herejías".
La adaptación al espíritu moderno determinaba en el plano social-político errores no menos peligrosos que podríamos denominar demoliberales. Haciendo del pueblo la fuente de la autoridad pública, Marc Sangnier y su equipo del 'Sillon buscaba un ordenamiento social-político fundado en la nivelación de clases, soñando así cambiar las bases naturales y tradicionales de la sociedad para edificar la sociedad del futuro sobre otros principios que serían más fecundos y bienhechores que aquellos sobre los que reposa la sociedad cristiana actual. Contra este tercer desvarío espiritual, mezcla de liberalismo y socialismo, Pío X enseña de manera categórica " No, Venerables Hermanos —preciso es recordarlo enérgicamente en estos tiempos de anarquía social e intelectual en que todos sientan plaza de doctores y legisladores—, no se edificará la ciudad de modo distinto de como Dios la edificó; no se edificará la sociedad si la Iglesia no pone los cimientos y dirige los trabajos; no, la civilización no está por inventar ni la ciudad nueva por edificar en las nubes. Ha existido y existe; es la civilización cristiana, es la ciudad católica. No se trata más que de establecerla y restaurarla sin cesar sobre sus fundamentos naturales y divinos contra los ataques, siempre renovados, de la utopía malsana, de la rebeldía y de la impiedad: omnia instaurare in Christo". (2)
Pero Pío X comprendió que de nada valían estas condenaciones de los documentos públicos si la conducción diaria de los asuntos de la Iglesia no estaba en manos de hombres verdaderamente de Dios. Por esto llamó junto a sí, para que compartiera el gobierno de la Iglesia en la secretaría de Estado, al Cardenal Merry del Val. Pero no es esto todo. Un prelado romano, muy discutido y atacado, Mons. Benigni, fundó con la aprobación expresa de Pío X el Sodalitium Pianum, o Sapiniére, en abreviatura S.P., para descubrir las infiltraciones modernistas y demoliberales dentro de la Iglesia y, con ello, mantener la pureza e integridad de la verdad católica en el plano del pensamiento y de la acción.
Pío X ha sido violentamente atacado por la firmeza de sus directivas espirituales. Y cuando, en razón de la santidad notoria de su vida, no se han atrevido a atacarlo a él directamente, lo han considerado "un santo cura de campaña" y se han ensañado, en cambio, con el Cardenal Merry del Val y con Mons. Benigni. Una de las objeciones, en apariencia más sólidas, que se ha levantado contra la santidad del Pontífice en el proceso de su canonización, la han constituido precisamente las actividades del ilustre Cardenal y de Mons. Benigni.
Pero, en vano, como lo manifestó Pío XII, en el discurso que pronunció el 3 de junio de 1951 en la Plaza de San Pedro, en ocasión de la beatificación del gran Pontífice. " Ahora, dijo entonces, que el examen más minucioso ha descubierto a fondo todos los actos y las vicisitudes de su pontificado, ahora que se conocen las consecuencias de aquellas vicisitudes, ninguna duda, ninguna reserva es ya posible, y se debe reconocer que, aun en los períodos más difíciles, más ásperos, más graves y de más responsabilidad, Pío X, asistido por la gran alma de su fidelísimo secretario de Estado, el Cardenal Merry del Val, dio prueba de aquella iluminada prudencia que nunca falta en los santos, aunque en sus aplicaciones se encuentre en contraste doloroso, pero inevitable, con los engañosos postulados de la prudencia humana y puramente terrestre". (3)
Pero hay todavía más. Pío XII no se ha contentado con defender a Pío X y a sus ilustres colaboradores. Ha hecho el elogio positivo de sus cualidades extraordinarias. "Con su mirada de águila, más perspicaz y más segura que la corta vista de miopes razonadores, veía el mundo tal como era, veía la misión de la Iglesia en el mundo, veía con ojos de santo Pastor cuál era su deber en el seno de una sociedad descristianizada, de una cristiandad contaminada, o, al menos, acechada por los errores de la época y por la perversión del siglo."
"La mirada de águila" de Pío X vio claro asimismo en el asunto de l'Action Française y de Charles Maurras. Cierto que la incredulidad religiosa de Maurras, que había perdido la fe en su juventud, ha alcanzado un grado de sacrílega impiedad y de blasfemia en obras como Anthinea y Le chemin de Paradis. Pero el programa de acción política contra el demoliberalismo de la Revolución, forjado por Maurras, ofrecía garantías para una firme restauración social-política en la línea católica. Su Action Française era, en el plano político, una defensa de la Iglesia contra la Revolución. A Camille Bellaigue, que pedía una bendición para Maurras, le respondió Pío X: "¡Nuestra bendición! ¡Pero todas nuestras bendiciones! Y decidle que es buen defensor de la Fe". (4)
Creemos conveniente recordar estos hechos para descubrir el significado completo de la canonización de Pío X, en este año de 1954. Los errores que él condenó y anatematizó con energía desusada se encuentran hoy, para mal de Francia y del mundo, en pleno apogeo. Laicismo de Estado, debilitamiento de la doctrina católica, infiltración del marxismo. De modo particular estos errores han hecho presa de Francia y aun de Italia. Los acontecimientos últimos producidos en el sector católico de estos dos países los ponen en evidencia.
Pero, felizmente, estos errores al desarrollarse y mostrar sus perversas virtualidades han puesto en guardia a muchos hombres todavía responsables y ello ha de determinar que los pueblos busquen la solución de sus problemas en el caminó señalado por el gran Pontífice. Santidad de vida e integridad de doctrina, recta concepción del ordenamiento económico-político de la ciudad, prudentes pero progresivas y efectivas reformas que eliminen las injusticias sociales, son tres condiciones inseparables para restaurar la ciudad católica. Desgraciadamente en nuestro tiempo se ha confundido, de manera inextricable, reforma de las injusticias con izquierdismo económico-político y se ha querido bautizar esa confusión con un sentimentalismo evangélico, sucedáneo de la caridad. El mérito excepcional de San Pío X consiste precisamente en que, siendo él un luminar ardiente de auténtica caridad, ha establecido las condiciones para que, sin confusión, se adjudicasen las justas partes que se deben a la verdad y a la justicia.
Finalmente, la canonización del Papa que condenó el modernismo y el demoliberalismo en el mismo año en que su sucesor Pío XII toma enérgicas medidas contra el modernismo de teólogos franceses y contra el socialismo de los prêtres-ouvriers, es signo de feliz presagio para la noble nación francesa. Los que amamos a Francia, a la Francia de San Luis y de Juana de Arco, creemos que han de encontrar cumplimiento las palabras que Pío X pronunció en el Consistorio del 29 de noviembre de 1911.
Dijo el Santo Pontífice: "Hijos de Francia que gemís bajo la persecución, sabedlo, el pueblo que ha hecho alianza con Clodoveo en las fuentes bautismales de Reims, se arrepentirá y volverá a su primera vocación. Un día vendrá, y Nos esperamos que no sea lejano, en que Francia, como Saulo sobre el camino de Damasco, será envuelta con una luz celeste y oirá una voz que le repetirá: «Hija mía, ¿por qué me persigues?». Y sobre su respuesta: «¿quién eres tú, señor?» la voz replicará: «Yo soy Jesús a quien tú persigues... Duro te es dar coces contra el aguijón, porque en tu obstinación tú te reniegas a ti misma». Ella, temblando, sorprendida, dirá: «Señor, ¿qué queréis que haga?» y Él: «Levántate, lávate de las manchas que te han desfigurado, despierta en tu seno los sentimientos dormidos y el pacto de nuestra alianza, y anda, Hija muy amada de la Iglesia, Nación predestinada, Vaso de elección, anda a llevar, como en el pasado, mi Nombre delante de los pueblos y de todos los reyes de la tierra»".


sta hora de espléndido triunfo, que Dios, exaltador de los humildes, ha preparado y como adelantado para sellar la ascensión maravillosa de su fiel siervo Pío X a la gloria suprema de los altares, colma nuestra alma de gozo, del cual, venerables hermanos y amados hijos, participáis vosotros tan abundantemente con vuestra presencia. Damos, pues, fervientes gracias a la divina bondad por habernos concedido el vivir este acontecimiento extraordinario; tanto más cuanto que, por vez primera quizá en la historia de la Iglesia, la formal canonización de un Papa es proclamada por quien tuvo en otro tiempo el privilegio de estar a su servicio en la Curia romana.


por Vittorio Messori
Tomado de Conoze
Genocidio indígena
or lo tanto, las denuncias de Bartolomé de Las Casas fueron tomadas radicalmente en serio por la Corona española, lo cual la impulsó a promulgar severas leyes en defensa de los indios y, más tarde, a abolir la encomienda, es decir, la concesión temporal de tierras a los particulares, con lo que causó graves daños a los colonos.
Jean Dumont dice al respecto: «El fenómeno de Las Casas es ejemplar puesto que supone la confirmación del carácter fundamental y sistemático de la política española de protección de los indios. Desde 1516, cuando Jiménez de Cisneros fue nombrado regente, el gobierno ibérico no se muestra en absoluto ofendido por las denuncias, a veces injustas y casi siempre desatinadas, del dominico. El padre Bartolomé no sólo no fue objeto de censura alguna, sino que los monarcas y sus ministros lo recibían con extraordinaria paciencia, lo escuchaban, mandaban que se formaran juntas para estudiar sus críticas y sus propuestas, y también para lanzar, por indicación y recomendación suya, la importante formulación de las "Leyes Nuevas". Es más: la Corona obliga al silencio a los adversarios de Las Casas y de sus ideas.»
Para otorgarle mayor autoridad a su protegido, que difama a sus súbditos y funcionarios, el emperador Carlos V manda que lo ordenen obispo. Por efecto de las denuncias del dominico y de otros religiosos, en la Universidad de Salamanca se crea una escuela de juristas que elaborará el derecho internacional moderno, sobre la base fundamental de la «igualdad natural de todos los pueblos» y de la ayuda recíproca entre la gente.
Se trataba de una ayuda que los indios necesitaban de especial manera; tal como hemos recordado (y a menudo se olvida) los pueblos de América Central habían caído bajo el terrible dominio de los invasores aztecas, uno de los pueblos más feroces de la historia, con una religión oscura basada en los sacrificios humanos masivos. Durante las ceremonias que todavía se celebraban cuando llegaron los conquistadores para derrotarlos, en las grandes pirámides que servían de altar se llegaron a sacrificar a los dioses aztecas hasta 80.000 jóvenes de una sola vez. Las guerras se producían por la necesidad de conseguir nuevas víctimas.
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l 1 de septiembre de 1939 las tropas alemanas invadían Polonia. Convencionalmente se señala esa fecha como la del comienzo de la segunda guerra mundial. Inglaterra y Francia condenaron la invasión, declararon la guerra a Alemania y, a partir de ahí, comenzó todo. Sin embargo, hay otro dato que suele pasarse por alto: la invasión alemana venía coordinada con la Unión Soviética por un pacto previo entre Berlín y Moscú. De hecho, Hitler y Stalin entraron en Polonia al mismo tiempo. Hoy los polacos reclaman que se señale a todos los culpables; es decir, también a los rusos.
Los polacos lo tienen muy claro: quienes invadieron Polonia el 1 de septiembre de 1939 no fueron sólo los alemanes, sino también los soviéticos. En el pacto Ribbentrop-Molotov del 23 de agosto de 1939, nazis y comunistas habían llegado a un acuerdo de no-agresión que excluía cualquier tipo de enfrentamiento. De hecho, la presión comunista contra el nazismo desapareció en el resto de Europa. Aquel pacto incluía el reparto de Polonia, como ya había ocurrido sucesivas veces en el siglo XVIII. Pero no sólo de Polonia, sino también de los países bálticos y de Finlandia.
Una semana después del pacto, las fronteras polacas eran violadas. Polonia desaparecía del mapa. El país quedaba partido prácticamente por la mitad entre sus nuevos amos. La frontera entre Alemania y Rusia quedaba trazada sobre el río Bug. La Alemania de Hitler desplegará sobre la población polaca una dura política de represión y explotación que se intensificará más tarde, cuando Hitler invada la URSS. Pero los soviéticos tampoco se quedaron atrás: entre otras cosas, liquidaron a 20.000 polacos –oficiales del ejército, funcionarios, prisioneros de guerra- en la masacre de Katyn. En ese mismo momento, además, la URSS estaba tratando de invadir Finlandia, asunto igualmente pactado en el acuerdo Ribbentrop-Molotov.
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