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Fragmento de Notre charge apostolique. S.S San Pío X (1910)
"No, Venerables Hermanos -preciso es reconocerlo enérgicamente en estos tiempos de anarquía social e intelectual en que todos sientan plaza de doctores y legisladores-, no se edificará la ciudad de modo distinto de como Dios la edificó; no se edificará la ciudad si la Iglesia no pone los cimientos y dirige los trabajos; no, la civilización no está por inventar ni la "ciudad" nueva por edificarse en las nubes. Ha existido y existe; es la civilización cristiana, es la "ciudad" católica. No se trata más que de establecerla y restaurarla sin cesar sobre sus fundamentos naturales y divinos contra los ataques, siempre renovados, de la utopía malsana, de la rebeldía y de la impiedad: Omnia instaurare in Christo."

16 de febrero de 2009

Id a Tomás. Principios fundamentales del pensamiento de Santo Tomás (4)


por Eudaldo Forment

Tomado de Gratis Date

4

«Apóstol de los tiempos modernos»


n la celebración del sexto centenario de la canonización de Santo Tomás, el filósofo francés Jacques Maritain dijo en Aviñón, donde el papa Juan XXII lo había canonizado el 18 de julio de 1323, que «su doctrina aparece como la única poseedora de energías harto poderosas y suficientemente puras como para obrar con eficacia (...) sobre el universo entero de la cultura, para restablecer en el orden a la inteligencia humana y, con la gracia de Dios, conducir así por los senderos de la Verdad al mundo que agoniza por falta de conocer» (Maritain, 1942, 79).

Precisó seguidamente, en su conferencia, que «el mal, que sufren los tiempos modernos, es ante todo, un mal de la inteligencia; comenzó por la inteligencia y ahora ha llegado hasta las más profundas raíces de la inteligencia ¿Por qué admirarnos si el mundo aparece como envuelto por las tinieblas? Si tu ojo estuviere malo, todo tu cuerpo estará entenebrecido (Mt 6, 23) (...) En el comienzo de todos nuestros desórdenes, podemos apreciar, por de pronto y ante todo, una ruptura de las normas supremas de la inteligencia. La responsabilidad de los filósofos es aquí inmensa» (Maritain, 1942, 80).

Los principales síntomas de este mal son tres. El primero, de orden racional.

«La inteligencia cree afirmar su poder negando y rechazando, tras la teología, la metafísica como ciencia, renunciando a conocer la Causa primera y las realidades inmateriales y alimentando una duda, más o menos refinada, que hiere a la vez la percepción de los sentidos y los principios de la razón, es decir, aquello mismo de que depende nuestro conocimiento. Este presuntuoso hundimiento del conocer humano se puede calificar con una sola palabra: agnosticismo».

El segundo es de orden religioso.

La inteligencia «rechaza el orden sobrenatural que considera imposible, y esa negación se extiende a toda la vida de la gracia. Digámoslo con una sola palabra: naturalismo».

El tercero, moral, porque

«la inteligencia se deja seducir por el espejismo de una concepción mítica de la naturaleza humana que atribuye a esta naturaleza las condiciones propias del espíritu puro y que la supone, en cada uno de nosotros, tan pura y tan íntegra como lo es en el ángel su propia naturaleza; de ahí que nos reivindique, con el completo dominio sobre la naturaleza, esa autonomía superior, esa plenitud de propia suficiencia (...) Esto es lo que, dando a la palabra su pleno sentido metafísico, se puede llamar individualismo; y que fuera más exacto calificar de angelismo» (Ib. 82).

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Pacotilla






por Juan Manuel de Prada


Tomado de XLSemanal











lmyr de Hory, el célebre falsificador de obras de arte a quien Orson Welles rendiría homenaje en su película Fake, cuenta en sus memorias cómo decidió abandonar su incipiente carrera de artista. Un día cualquiera, una ricachona esnob visitó su buhardilla miserable en Montparnasse, con la intención de comprarle algún cuadro. Mientras Hory se esmeraba por embaucarla, la ricachona se fijó en un dibujo que el húngaro había pintarrajeado con evidente torpeza, y que había utilizado para reemplazar uno de los vidrios rotos del ventanuco de su buhardilla. La ricachona contempló con ojos golosos el dibujo avejentado por el frío húmedo de París y claveteado con chinchetas y exclamó: «¡Pero si se trata de un Picasso!». Hory reaccionó con una suerte de desganada resignación: «Así es –mintió–. No le había encontrado mejor destino…». La ricachona, despreciando los demás dibujos y óleos de Hory, se apresuró a ofrecer una suma suculenta por el pintarrajo. Desde entonces, Hory se dedicó a pintar pacotillas, falsificando a destajo a los pintores más cotizados de su tiempo.

Soy de los que piensan que nuestra época ha entronizado una forma de arte que, salvo contadas excepciones, se regodea en la pacotilla. El arte ha dejado de regirse por leyes establecidas por la tradición para instaurar sucesivas formas de originalidad caprichosa, regidas por leyes que el propio artista determina arbitrariamente y que, en su engreimiento, terminan siendo en realidad una fatua ausencia de leyes. Y, allá donde no hay leyes, es natural que triunfe el desorden; que, como todo el mundo sabe, es lo más sencillo de reproducir. Y así el arte se ha ido convirtiendo poco a poco en un enjambre de sucesivas falsificaciones, en las que el falsario ya no se conforma con imitar al artista, sino que simplemente se presenta como artista verdadero él mismo. Allá donde no hay leyes triunfan los facinerosos; y allá donde cualquier aspaviento se puede presentar como originalidad triunfan los aspaventeros. Un falsario como Hory al menos tenía la humildad de someter su talento a unas reglas técnicas que le imponía la imitación del artista elegido; hoy el falsario puede permitirse el lujo de ser irreprochablemente original, puede permitirse la soberbia de colar sus pacotillas como alardes creativos, sin temor a ser desenmascarado.

El timo, en arte, ha devenido una variante risueña de la rutina. La impostura, la mistificación, el endiosamiento de la mamarrachada se han convertido en moneda de curso corriente. La inepcia –o la bellaquería– de cierta crítica artística que se ampara en una jerga superferolítica para dar lustre a las tomaduras de pelo ya no constituye una novedad; tampoco que el público se trague la bola y desfile mansamente ante patochadas que los sacerdotisos del arte maquillan con su jerga indescifrable. Una de las grandes manipulaciones colectivas de nuestra época ha consistido en inculcar a las multitudes la creencia de que cualquier persona impermeable a estas pacotillas esconde dentro de sí a un filisteo, cuando no a un reaccionario. Como la acusación de reaccionarismo excede en gravedad a las acusaciones de xenofobia o misoginia o pederastia, la gente pasea la mirada ante las pacotillas que se les ofrecen como arte fingiendo arrobo. Como en aquella fábula en que el rey se paseaba con un vestido supuestamente invisible para los necios, nadie se atreve a denunciar la engañifa, y cuando aparece un niño –quiero decir, una persona desprejuiciada– que se burla de la desnudez del monarca –quiero decir, del papanatismo ambiental– se lo condena al ostracismo, con el estigma infamante de reaccionario.

César González-Ruano cuenta en sus memorias una anécdota desternillante que en cierto modo anticipa esta conversión del arte en pacotilla. Se le había ocurrido montar con un amigo una exposición de falsos De Chirico en París, con cuya venta esperaban recaudar una suma fastuosa. El día de la inauguración supieron que el propio De Chirico acababa de llegar a la ciudad; aturdidos por la noticia, se dispusieron a clausurar la exposición, antes de que el pintor los acusara de falsarios. Pero entonces a González-Ruano, en un alarde de desfachatez cínica, se le ocurrió visitar a De Chirico en su hotel y solicitarle que les hiciera el favor de pasarse por la exposición, para confirmar la autoría de los cuadros. De Chirico accedió; y, tras un examen exhaustivo de las pacotillas expuestas, sólo desautorizó tres o cuatro. Ni él mismo supo distinguir el grano de la paja. ¿Pero qué es grano y qué es paja, entre tanta pacotilla?


La sociedad de la información: el problema de la influencia social de la televisión




por Javier José Esparza


Capítulo VII de su Curso general de Disidencia






No es posible imaginar la vida actual sin la presencia de la televisión. Los datos de Ecotel y del Estudio General de Medios en los últimos años estiman que la cifra de españoles que se ponen diariamente delante del televisor se sitúan entre 25 y 30 millones de personas. Encuestas oficiales (por ejemplo, la del Ministerio de Cultura) señalan que en el 96% de los hogares españoles hay al menos un aparato de televisión.

1. La televisión.

La televisión se ha convertido en la reina de la comunicación en todos los países desarrollados. En los hogares, ha ocupado el lugar del fuego como punto central de la vida doméstica; en la sociedad, se ha convertido en el escenario principal de la vida comunitaria. Los padres dicen que sus niños deben ver televisión para no "aislarse" de sus compañeros; los intelectuales, por su parte, tratan de aparecer lo más posible en la pequeña pantalla para publicitar mejor sus obras y sus ideas; los políticos han hecho del control de la televisión uno de sus objetivos primordiales, y los comerciantes, a su vez, han descubierto que la publicidad televisiva no es sólo un magnífico instrumento de venta, sino también un poderoso medio de control de la información. Toda nuestra vida gira, cada vez más, alrededor de la televisión.

En estas condiciones, es difícil dudar de la enorme influencia del medio televisivo. Es un hecho que la televisión influye, cada vez en mayor medida, en los comportamientos sociales: no sólo en la decisión de comprar uno u otro producto o de votar a uno u otro partido, sino también en nuestra forma de vestir, en nuestra forma de hablar y en las referencias de la vida cotidiana. Los personajes de la televisión son tema común de conversación en los bares o en los mercados (¿quién no conoce a Raffaella Carra o a Loles León?), los niños adornan sus juegos con las músicas de los anuncios ("Hoy me siento Flex"), el último capítulo de un culebrón es capaz de detener la vida de un país (así sucedió con el caribeño Cristal), las gentes construyen su visión de la historia a partir de los argumentos de los relatos televisivos (quiénes son los buenos, quiénes los malos) y un hecho televisivo (por ejemplo, el intempestivo empeño de Francisco Umbral en que se hablara de su último libro en un determinado programa) puede alimentar las charlas de los comunicadores durante varias semanas y, más aún, permanecer en la memoria colectiva durante más tiempo todavía. Sí, sin ninguna duda: la televisión influye en los comportamientos sociales.

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Libro del cauallero et del escudero (1326)



por el Infante Don Juan Manuel



Miguel Vicente Pedraz
Universidad de León

[PROLOGO]


ermano sennor don Iohan, por la gracia de Dios arçobispo de Toledo, primado de las Espannas et chançeller de Castiella, yo, don Iohan, fijo del infante don Manuel, adelantado mayor de la frontera et del reyno de Murçia, me encomiendo en la vuestra gracia et en las vuestras sanctas oraciones.

Hermano sennor, el cuydado es vna de las cosas que mas faze al omne perder el dormir, et esto acaesçe a mi tantas vezes que me enbarga mucho a la salud del cuerpo; et por ende cada que so en algun cuydado, fago que me lean algunos libros o algunas estorias por sacar aquel cuydado del coraçon. Et acaeciome oganno, seyendo en Seuilla, que muchas vezes non podia dormir pensando en algunas cosas en que yo cuydaua que serviria a Dios muy granada mente; mas por mis peccados non quiso el tomar de mi tan grant seruiçio, ca si en algun comienço auia mostrado para se seruir de mi, fue todo por la su merçed et su piadat, et non por ningun mi mereçimiento. Et lo que se agora alongo, tengo que non fue si non por mi peccado. ¡Bendito sea el por quanto fizo et por quanto faze et por quanto fara! Ca çierto es que todas las cosas son en el su poder et en la su uoluntad, et todo lo que el faze es lo mejor. Et seyendo en aquel cuydado, por lo perder, començe este libro que vos envio, et acabelo depues que me parti dende, et non lo fiz por que yo cuydo que sopiesse conponer ninguna obra muy sotil nin de grant recado, mas fiz lo en vna manera que llaman en esta [tierra] 'fabliella'. Et por que se que vos que sodes muy [mal] dormidor, envio vos lo por que alguna vez, quando non pudierdes dormir, que vos lean assy commo vos dirian vna fabliella; et quando falardes algunas que non an muy buen recado, tened por çierto que yo la[s] fiz poner en este libro, et reyd vos ende et perderedes el cuydado que uos fazia perder el dormir; et non uos marabilledes en fazer yo scriuir cosas que sean mas fabliella que muy buen seso. Et si por aventura fallardes y alguna cosa de que uos paguedes, gradeçer lo he yo mucho a Dios, ca so çierto que vos non pagariades de ninguna cosa que buena non fuesse. Et pues uos, que sodes clerigo et muy letrado, enviastes a mi la muy buena et muy conplida et muy sancta obra que vos fiziestes en el Pater Noster, por que lo transladasse de latin en romançe, envio vos yo, que so lego, que nunca aprendi nin ley ninguna sciencia, esta mi fabliella, por que si uos della pagardes, que la fagades transladar de romançe en latin. Et non vos la envio scripta de muy buena letra nin muy buen pergamino, reçelando que si uos fallasedes que non era buen recado, quanto mayor afan tomara en fazer el libro, mucho en esto tanto fuera el yerro mayor. Mas de que lo vos vierdes, si me enviades dezir que vos pagardes ende, entonçe lo fare mas apostado.

Comiença el libro que fizo don Iohan, fijo del muy noble infante don Manuel, et ha nonbre el Libro del cauallero et del escudero, et es conpuesto en vna manera que dizen en Castiella fabliella, et envialo al infante don Iohan, arçobispo de Toledo, et ruegal que tenga por bien de trasladar este dicho su libro de romançe en latin.

Por que dizen todos los sabios que la mejor cosa del mundo es el saber, tiene[n] que todo lo que omne puede fazer para lo acresçentar mas, que si lo dexa de fazer que non faze bien. Et otrosi tiene[n] que vna de las cosas que lo mas acresçenta es meter en scripto las cosas que fallan, por que el saber et las buenas obras puedan seer mas guardadas et mas leuadas adelante. [Et] por ende yo, don Iohan, fijo del infante don Manuel, fiz este libro en que puse algunas cosas que falle en vn libro. Et si el comienço del [es] uerdadero o non, yo [non] lo se, mas que me paresçio que las razones que en el se contenian eran muy buenas, toue que era mejor de las scriuir que de las dexar caer en olbido. Et otrosi puse y algunas otras razones que falle scriptas et otras algunas que yo puse que perteneçian para seer y puestas.

Dize en el comienço de aquel libro que en vna tierra avia vn rey muy bueno et muy onrado, et que fazia muchas buenas obras, todas segund pertenesçia a su estado; et por mostrar la su nobleza, fazia muchas uezes sus cortes ayuntar, a que venian muchas gentes de sus tierras et de otras. Et de que connel, faziales mucho bien, dando algo de lo suyo muy granada ment[e] a los que lo deuia dar, tan bien a los strannos commo a los suyos. Et a toda la tierra en general daba buenas leys et buenos fueros, et mantenia et guardauales muy bien lo que avian de los otros reys que fueren ante que el. Et tanto bien les fazia, que el amor que la naturaleza daua, que todos le deuian auer asi commo a su rey et a su sennor natural, acreçentaua el mucho por las sus buenas obras que a todos fazia. Et por esta razon plazia mucho a todos quando por ellos enviaua; et venian a el muy de grado quando los avia meester, tan bien en tienpo de paz commo en tienpo de guerra. Et tan amado era de sus gentes et de las estrannas, que tanto fizieron por le seruir et por le onrar, que en muy poco tienpo fue apoderado et ensennoreo a todos los regnos et tierras de sus comarcas. Et esto era con muy grant razon, ca los sus naturales eran seguros de auer del buen galardon del seruiçio quel fazian, avn mas que non mereçian. Et non reçelauan que por ningun mezclador les ve[r]nia ningun danpno sin grant su mereçimiento. Otrosi sabian que el que mal o danno en su tierra fiziesse, non podria en ninguna manera scapar del syn grant pena. Et por estas cosas era muy amado et muy reçellado; et tan grant sabor auian las gentes del seruir, que non dubdauan de poner los cuerpos et los aueres por leuar su onrra adelante, et tenian que la muerte et la lazeria en su [serviçio] les era vida et folgura. Et las gentes estrannas deseauan que diesse Dios razon por [que] ellos, guardando su lealtad, pudiessen seer en el su sennorio.


Comentario: ¡Qué falta nos hace un gobernante así!


15 de febrero de 2009

Handel: Concert for lute and harp in B flat major


George Frideric Handel (1685 - 1759).

Concert for lute and harp in B flat major.

La Divina Armonia.
Margrett Köll (Harp).
Luca Pianca (Lute).
Dir: Lorenzo Ghielmi.




I. Andante allegro.




II. Larghetto.




III. Allegro moderato.

Domingo de Sexagésima

















PARABOLA DEL SEMBRADOR (1967)

Por el R.P. Leonardo Castellani

Sequéntia sancti Evangélii secúndum Lucas. Luc. VIII 4-15

In illo témpore: Cum turba plurima convenirent, et de civitatibus properarent ad Jesum, dixit per similitudinem: Exiit, qui seminat, seminare semen suum: et dum seminat, aliiud cecidit secus viam, et conculcatum est, et volucres caeli comederunt illud. Et aliud cecidit supra petram: et natum aruit, quia non habebat humorem. Et aliud cecidit in terram bonam: et ortum fecit fructum centuplum. Haec dicens, clamabat: Qui habet aures audiendi, audiat. Interrogabant autem cum discipuli ejus, quae esset haec parabola. Quibus ipse dixit: vobis datum est nosse mysterium regni Dei, ceteris autem in parabolis; ut videntes non videant, et audientes non intelligant. Est autem haec parabola: Semen est verbum Dei. Qui autem secus viam, hi sunt qui audiunt: deinde venit diabolus, et tollit verbum de corde eorum,ne credentes salvi fiant.Nam qui supra petram: qui cum audierint, cum gaudio siscipiunt verbum: et hi radices non habent: qui ad tempus credunt, et in tempore tentationis recedunt. Quod autem in spinas cecidit: hi sunt, qui audierunt, et a sollicitudinibus, et divitiis, et voluptatibus vitae euntes, suffocantur, et non referunt fructum. Quod autem in bonam terram: hi sunt, qui in corde bono et optimo audientes verbun retinent, et fructum afferunt in patientia.

Continuación del Santo Evangelio según San Lucas (VIII, 4-15)

En aquel tiempo: Como se juntase una gran multitud, además de los que venían a Él de todas las ciudades, dijo esta parábola: "El sembrador salió a sembrar su simiente. y al sembrar, una semilla cayó a lo largo del camino; y fue pisada y la comieron las aves del cielo. Otra cayó en la piedra y, nacida, se secó por no tener humedad. Otra cayó en medio de abrojos, y los abrojos, que nacieron juntamente con ella, la sofocaron y otra cayó en buena tierra, y brotando dio fruto centuplicado". Diciendo esto, clamó: "¡Quien tenga oídos para oír, oiga!" Sus discípulos le preguntaron lo que significaba esta parábola. Les dijo: "A vosotros ha sido dado conocer los misterios del reino de Dios, en cuanto a los demás se les habla en parábolas, para que «mirando, no vean; y oyendo, no entiendan,. La parábola es ésta: «La simiente es la palabra de Dios. Los de junto al camino, son los que han oído; mas luego viene el diablo, y saca afuera de! corazón la palabra para que no crean y se salven. Los de sobre la piedra. son aquellos que al oír la palabra la reciben con gozo, pero carecen de raíz; creen por un tiempo, y a la hora de la prueba, apostatan. Lo caído entre los abrojos, son losque oyen, mas siguiendo su camino son sofocados por los afanes de la riqueza y los placeres de la vida y no llegan a madurar; y lo caído en la buena tierra, son aquellos que oyen con el corazón recto y bien dispuesto y guardan consigo la palabra y dan fruto en la perseverancia».


l revés de la Parábola del Domingo pasado, los Operarios de la Viña, que era muy difícil, ésta del Sembrador es fácil, en cuanto al sentido; pues Cristo mismo dio el sentido.
Ésta y la del Trigo y la Cizaña, tratan de la salvación eterna y son las más importantes de las 120 Parábolas que hay en el Evangelio: ésta trata de la salvación en particular; y la otra, de la salvación en general, o sea colectivamente.
Con respecto a la Salvación, Cristo describe seis clases de hombres; tres que se pierden, que podríamos llamar el Afiebrado, el Atrofiado y el Amputado; y tres que se salvan: el Penitente, el Pío y el Perfecto: "los que hacen fruto en penitencia", dice Cristo, porque es la puerta y el primer tramo de la vida cristiana; entendiendo por "penitencia" no precisamente las mortificaciones corporales, sino el "cambio de mente" o metánoia, cambio que es producido por la Palabra de Dios.
Las tres clases que se pierden hemos oído: primero, los Superficiales o Afiebrados, en los cuales la Palabra no hace ni siquiera raíz; los voraces gorriones de la Palestina (los diablos, dice Cristo) se la comen. Se parecen a un camino donde de continuo circulan pensamientos viajeros que no se fijan. Casquivanos los llama el español; frivolos, el francés; y "necios", la Sagrada Escritura. De aquí salen los macaneros.
Después los Atrofiados: retienen la Palabra pero no les entra, porque tienen duro el corazón; toda esa parte central del alma que los hebreos llaman "corazón". Desta clase salen los perversos.
Al fin, los Amputados: entra la Palabra y arraiga, pero es ahogada, amputada, por las malas pasiones y aficiones desordenadas. De aquí salen los delincuentes y los falsos cristianos.
¿Son estos tres hombres tres ejemplos al rumbo o son realmente todos los hombres descaminados? O sea: ¿es una división completa, como dicen los lógicos?
Es completa: Cristo sabía mucho. Porque los hombres o bien son superficiales o achiquilinados, o bien no. Si lo son, pertenecen a lo que hoy llaman "plano estético"(1). Si no lo son, pertenecen al plano ético; y entonces pueden ser de dos clases: aquéllos en quienes la Ética ha entrado un poco, y aquéllos en quienes ha entrado bien. (En los primeros ni siquiera entra). La disposición moral del alma es lo que condiciona el fruto de la Palabra de Dios. Los Atrofiados pertenecen al temperamento bilioso o bien nervioso; los Amputados, al temperamento sanguíneo.
Bien será hablar de los primeros, los Casquivanos; porque hombres endurecidos y hombres pasionales hay por todo y son bien conocidos; pero Casquivanos, Frivolos o "Necios", está lleno nuestro país especialmente —y son una verdadera enfermedad de la nación.
La palabra "necio" (stultus) sale más de cien veces en la Escritura: Cristo la usó dos veces: "Necio, esta noche te pedirán el alma; lo que has rejuntado ¿para quién será?"(2), y la Parábola de las Doncellas Necias(3). Las dos veces hay amenaza de perdición. Parece muy duro, porque son tan simpáticos algunos y tan celebrados otros, por poetas, periodistas o payasos o politiqueros. Pero sin embargo, la necedad es una enfermedad anímica sumamente grave.
Es difícil definir la palabra "necio"; menos mal que los argentinos, sobre todo los de largo linaje, la aplican con rara exactitud. No es lo mismo que "insensato", ni que "tonto"; digamos que es un tonto afectado y activo. Me parece que esta clase tiene siempre dos notas distintivas: por dentro, es vanidoso y engreído; por fuera es macanero y volandero: la vanidad huera, y el lenguaje incontinente o incontrolado lo acompañan siempre, si no me engaño. Y eso viene de que les falta el lastre y el ancla.
El macaneo, o necedad en el hablar, es una verdadera peste en la Argentina(4). El macaneador vulgar, me dirán, no hace mucho daño, anoser a sí mismo, les diría yo. Pero el macaneo se vuelve grave cuando invade la ciencia, el arte y la política(5); y la religión, es mejor no hablar. Entonces su nombre es "adulteración" y sus consecuencias son nefastas. Una gran parte de nuestra cultura (o lo que llaman así) está adulterada, falsificada. Hay una verdadera máquina de hacer falsos valores: de hacer pasar por próceres los que no son próceres, por inteligentes los que no son inteligentes, por capaces los que no son capaces y por íntegros los que no son íntegros; o sea, de producir la "confusión de las personas", que dijo el Dante es el principio de la ruina de las naciones(6).
Hace poco un amigo mío correntino escribió al General Onganía diciéndole: "¿Por qué no aprovecha, aunque sea para consejo, a Fulano y Zutano, águilas en su especialidad, encanecidos en el estudio y el trabajo?" La Secretaria del Secretario del Presidente le escribió había recibido su carta (ella); y basta Bastián. Hay mucha gente competente en este país, dirigido hace tiempo por incompetentes; o sea, sumergido en una necedad impuesta.
Bueno: quejarse es fácil, y es vulgar. La necedad es fatal cuando se aplica al derrotero del hombre en esta vida, o sea, a su salvación. Ya dije que los necios pueden ser simpáticos y también muy celebrados. Pueden tener dones naturales notables, por ejemplo, el don poético: lo que les falta es juicio. El filósofo Kirkegord escribió una tremenda etopeya (o sea, pintura de caracteres por medio de palabras) de los poetas como moradores del plano "estético", o sea, el plano de las impresiones.
El poeta es el hombre que vive llevado por sus impresiones, como quien cabalga la cresta de una ola, sin ancla, sin timón, sin estrella polar: el hombre que vive fuera de la realidad presente, vive en el pasado y el futuro, en recuerdos y esperanzas, trocándolos por la realidad presente. No todos los poetas son así ("non tutti, ma buona parte") porque él filosofa mirando a los poetas contemporáneos que conocía, Víctor Hugo, Alfredo de Musset y Alfredo de Vigny en Francia, Paul Moeller y Andersen en Dinamarca. Esto lo escribió en su primera obra:"El Concepto de Ironía en Sócrates"(7). La etopeya termina con estas notables palabras: "La Poesía es la ilusión antes del conocimiento; la Religión es la ilusión después del conocimiento"; palabra paradojal que coincide con la de Tomás de Aquino: "La Poesía y la Teología tienen una cosa en común, y es que se sirven de símbolos; pero se sirven diferentemente"(8). Y así vemos que Jesucristo para enseñar la más alta Teología se sirve de Parábolas.
Recemos una oración para evitar la necedad; porque todos somos (a ratos almenos) un poco necios; y por eso no hemos de llamar "necio" a nadie, como mandó Cristo; porque el hombre que no es tonto, cuatro veces al día está por hacer una tontería; solamente que no la hace.

OH SABIDURÍA DEL EXCELSO, que quisiste hacerte un juglar vagabundo que iba por pagos, montañas, sinagogas, haciendo cuentitos y aforismos que escondían dentro la mayor sabiduría; concédenos que nuestro corazón no sea para tu Palabra camino hollado y polvoriento, sino tierra negra y húmeda que germine por los tres grados de Penitentes, Píos y Perfectos el treinta, el sesenta y el ciento por uno

Notas

(1). "El estadio estético corresponde a la 'vida achiquilinada' de Aristóteles. Es la vida que resbala por la superficie móvil de las cosas, hecha más de impresiones que de otra cosa, incurablemente frivola, que se parece a la del animal, que vive en el instante fugitivo y no conoce la muerte. Está centrada en algo diferente del ser íntimo del hombre, independiente de su libre albedrío (sea el placer, la salud, los honores, el poder, el talento o la soberbia de despreciarlo todo y gozarse en la propia desesperación). ¿Y el dinero? No, la vida centrada en el dinero (como la del Presidente del 'Pondo Monetario Internacional') Aristóteles no la considera 'vida'; la considera una aberración, una especie de enfermedad" (Castellani, "De Kirkegord a Tomás de Aquino", Capít. X - Las Tres Vidas. La cita está abreviada).

(2). Lucas 12, 20.

(3). Mateo 25, 1-13.

(4). "El macaneo es el extremo del 'conceptualismo' o ideologismo, vicio del pensar contemporáneo, discurso abstracto, vacuo o mecánico" (Castellani, "Bergsonismo", en "Glosario Básico de Filosofía". Inédito).

(5). "Si un politiquero dijera: 'Yo no he estudiado nada de nada ni he hecho nada de provecho en mi vida. Me gusta mandar, aunque no sé si sirvo para ello, porque no tengo experiencia; pero quiero mandar en todo caso, aunque sea para ver qué pasa...', ¿quién se entusiasmaría por él? El politiquero tiene que aprenderse una ideología cualquiera, que sea la panacea de todos los males del mundo, incluso de la Bomba Atómica, si es del Partido Demócrata, y tiene que saber cuáles son las palabras que halagan los oídos de su época, como 'Libertad, Justicia Social, Democracia, igualdad de todos, Persona Humana, Civilización Cristiana, etc.', en la nuestra; así como 'Hegemonía de Atenas', en tiempo de Cleón; y 'Despotismo del Patriciado', en el tiempo de Mario. Y con esto tiene que tener la facultad de poder hablar un poco al rumbo, sin tener que pensar en lo que dice: de modo a producir en la gente una especie de borrachera, o estado hipnótico leve" (Castellani, "La Lucha contra la Mentira", en "Notas a Caballo de un País en Crisis", DICTIO, Bs. As., 1974, p. 441. La cita está abreviada).

(6). "Cuando oigo la palabra 'democracia' llevo la mano a proteger el bolsillo. Pero cuando oigo 'cultura', ya ni ese gesto instintivo sirve. El Estado ya ha metido la mano en mi bolsillo con el fin de que una pandilla de culteranos, Pontífices de la 'Cultura' oficial, se repartan los dineros del contribuyente en forma de Premios literarios, artísticos, científicos, culturales, filosóficos, folklóricos J sinalagmáticos. Estos premios se dan a una manga de 'espurios' que no pueden servir más que para hacer daño al pueblo, y que tienen compinches y paniaguados (hoy por mí, mañana por ti) entre los que detentan el poder -y la Tesorería" (Castellani, "De Cultura Argentina", en "Notas a Caballo de un País en Crisis", p. 483. La cita está abreviada).

(7). "El poeta es aquél que sueña con un acto que no llega jamás a realizar... Ser poeta es tener su vida personal en categorías enteramente otras de las que uno expone poéticamente... El esteta es esencialmente estéril: el estado lírico en el que se pone, no es un estado de creación real, más bien de destrucción, en el que se destruye a sí mismo. Una existencia de poeta es una existencia infeliz; pero no llega a la profundidad del dolor verdadero; oscila en los altibajos de la dicha y la desdicha, radicalmente separado del mundo de la pena y la felicidad verdadera... Para acceder al plano religioso, el poeta debe romper su vida poética. Es que el momento estético es lo que hay en el mundo más alejado del 'Instante' (de la Eternidad)" (Castellani, "De Kirkegord a Tomas de Aauino", Capít. XV - "El Estadio Estético". La cita está abreviada).

(8). "Santo Tomás de Aquino coincide radicalmente con esta doctrina sobre los poetas en estas tres afirmaciones: le) La Poesía es uno de los caminos del conocimiento; el inferior entre todos. 2°) La Poesía y la Teología se tocan en un punto; en que ambas usan de símbolos; aunque no del mismo modo. 3º) La Poesía no es la instancia suprema, y se extravía si no se pone bajo otra instancia superior."
"¿Cuál es entonces LA EXCELENCIA DE LA POESÍA, de que hablan los filósofos? Algunos santos la han cultivado y algunos hombres doctos y muy serios[...] Simplemente, que ella es capaz de levantar el corazón. ¿Adonde? Adonde tienes tu TESORO. San Juan de la Cruz cayó en éxtasis al escuchar una copla amorosa:

Si amores pueden matar, - agora tienen lugar.

"Es decir, que los (pocos) santos que fueron poetas, destruyeron su Poesía primero (ilusión primera) por medio del entendimiento; y después la resucitaron convertida en Religión (ilusión segunda). Pero este don de hallar y crear ilusiones es peligroso para el poeta como hombre, si no es capaz de gran entendimiento. Todo nombre dotado del don poético (que es independiente de la inteligencia, según el 'Ion' de Platón) debe dedicarse cuanto antes a los estudios más austeros o a una vida de las más arduas" (Castellani, "De Kirkegord a Tomás de Aquino", Capít. XV - El Estadio Estético).

El post-concilio y la descristianización de España



por José Miguel Gambra


Tomado de Carlismo.es


Agradezco a Fernando Lizcano de la Rosa, (Gladium et Spes), quien me recomendó este artículo.




l Concilio, con sus doctrinas de libertad religiosa, de ecumenismo y de colegialidad, versión religiosa de la libertad, igualdad y fraternidad2, ha conmovido a la Iglesia, de una manera sólo comparable con la transformación producida por la Revolución Francesa en el Antiguo Régimen. La primera consecuencia de estas doctrinas y, sin duda, la más importante, se halla en su capacidad de infectar el alma del creyente, substituyendo la adhesión incondicional del alma a las verdades de la fe por una creencia subjetiva, u opinión, que conlleva, por su propio carácter, la posibilidad de otros puntos de vista igualmente válidos. Esta consecuencia, que produce una inclinación hacia el escepticismo religioso, o hacia el indiferentismo, ha tenido a su vez enormes efectos, cuya amplitud no es fácil valorar. Esa vertiente relativista es la que se halla a la base de la disminución del número de creyentes en el mundo occidental, de la disminución terrible de las vocaciones, de la secularización masiva del clero y de los religiosos etc.. Sin embargo, este poder de infección, por cuanto obra desde el interior de los individuos, ha tenido un efecto común en todos los países y en todas las comunidades católicas, aunque de manera diferente en función, entre otras cosas, de la idiosincrasia propia de cada pueblo. En este sentido, quizá, el Concilio ha tenido una repercusión menos profunda entre los españoles, ya que éstos poco acostumbrados a examinar la coherencia interna de su fe, han tendido a mantenerla -aun dentro de su contradicción- con mayor firmeza que en otros lugares.

El hombre tiene una naturaleza social en todas las dimensiones de su ser, de manera que incluso la fe, en la mayoría de los hombres, sobrevive y florece más abundantemente cuando se desarrolla en el seno de una comunidad católica. Pues bien, en la dimensión social y política es donde el Concilio ha producido un efecto más devastador en España. En efecto, no es necesario detenerse a demostrar que la organización social y política de España está completamente descristianizada; lo está incluso mucho más que en otros países occidentales. Recordemos solamente las leyes del divorcio, del aborto, de la manipulación genética, la ley del matrimonio entre homosexuales y de la eutanasia, que el partido socialista ha ampliado, promulgado o tiene intención de hacerlo ; recordemos las leyes sobre la enseñanza que impiden, mucho más que en Francia por ejemplo, la libertad de enseñanza para los católicos; recordemos la repugnante televisión española, sus películas llenas de blasfemias, la pornografía sin frenol; recordemos, en fin, la actitud, los discursos y la propaganda decididamente laicista y anticatólica del gobierno actual. Esta sociedad, escandalosa incluso para países de tradición liberal y protestante, como los Estados Unidos, ha surgido en pocos decenios de la casi única sociedad que gozaba de una unidad católica aplastante, cuyo gobierno era confesionalmente católico y en la cual no había lugar para la libertad de cultos y la propaganda por parte de los incrédulos; donde se enseñaba la religión católica en todas las escuelas y donde la pornografía estaba completamente prohibida. ¿Cómo una sociedad puede ser corrompida de manera tan profunda, y en tan poco tiempo, sin que una guerra, una invasión o algún otro cataclismo haya intervenido? La explicación es bien fácil y simple: es la Iglesia, la Iglesia del Vaticano II, la que ha producido la descristianización de España. No hay que buscar otra causa más directa. Este curioso fenómeno, tan particular, casi único en el mundo y en la historia, es de lo que entiendo que debo hablar aquí pues seguramente esta es la razón por la cual los organizadores de este congreso han querido que se hable de España.

Hay que hacer un poco de historia para comprender la posición de España antes del Concilio. España ha sido seguramente uno de los países más católicos de Europa en los tiempos llamados modernos. Ha sido, al mismo tiempo, freno del protestantismo y del imperio turco; ha evangelizado América y otros lejanos países. Y, aunque las guerras que ha hecho en defensa de la cristiandad han acabado mal, aunque, a partir de la paz de Westfalia, ha tenido que encerrarse progresivamente dentro de ella misma, de manera que su presencia en Europa se fue contrayendo, hasta su casi completa desaparición del concierto de naciones durante el siglo XIX; a pesar de todo ello, ha mantenido su fe católica, como elemento sustancial de su alma comunitaria y como fundamento de su unidad. Verdad es, con todo, que las capas sociales más distinguidas han soportado mal el peso de este confinamiento y han intentado, durante el siglo XVIII, introducir las ideas de la Ilustración e, inficionadas de ideas revolucionarias, han controlado la política durante todo el siglo XIX. Pero todo este fenómeno ha sido, si puede decirse, epidérmico en el cuerpo social de España. Las guerras más importantes que España ha sufrido en estos dos últimos siglos son buena prueba de ello, pues no cabe comprenderlas más que como sublevaciones populares contra las ideas revolucionarias. En cierta medida, la guerra contra la Convención podía inscribirse ya en el rosario de esas guerras religiosas. También la guerra de 1821, la primera guerra civil de España, tenía un origen popular contra la instauración de la constitución liberal hecha nacida del levantamiento de Riego. Pero son sobre todo las guerras carlistas son testimonio de la separación entre la oligarquía cortesana y el catolicismo popular. Estas guerras tenían una vertiente dinástica, pero ésta no era más que una anécdota por relación a sus motivaciones ideológicas profundas: la lucha contra el liberalismo y las llamadas libertades modernas. Para convencerse de ello, he elegido dos textos, lejanos en el tiempo, de los miembros de la dinastía carlista; uno de ellos es de la Princesa de Beira3, que decía:

    Ténganse allá otras naciones con sus constituciones sus leyes y sus costumbres, y no pretendan neciamente plantar y hacer fructificar igualmente la misma planta en diferentes climas, pues en éste morirá lo que en otro prospere; la planta de nuestra nacionalidad tiene aquellas tres profundas raíces: religión, patria y rey; y si a estas queremos sustituir con las contenidas en la fementida fórmula francmasónica: libertad, igualdad, fraternidad, entonces no mejoramos la planta, sino que la destruimos.

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15 de Febrero, Conmemoración de San Faustino, Sacerdote y Mártir, y San Jovita, Diácono y Mártir



ártires, miembros de una noble familia de Brescia; el hermano mayor, Faustino, era sacerdote, y el menor era diacono. Por su audaz predicación del Evangelio, ellos fueron llevados ante el Emperador Adriano, pero primero en Brescia, luego Roma y Nápoles, fueron sujetos a espantosas torturas, después de lo cual fueron decapitados en Brescia en el año 120, según los Bollandistas, aunque Allard (Histoire des Persécutions pendant les Deux Premiers Siècles, Paris, 1885) señala la fecha aun más temprana en el 118. Las muchas “Actas” de estos santos son principalmente de un carácter legendario. Fedele Savio, S.J. el más reciente escritor sobre el tema, dice que se puede cuestionar que cada hecho se relacione con ellos dos, excepto los de su existencia y martirio, los cuales son atestiguados demasiado bien por su inclusión en varios de los primeros martirologios y el extraordinario culto que hay en su ciudad natal, de la cual desde tiempos inmemorables ellos han sido los primeros patronos. Roma, Bologna y parte de Verona con Brescia tienen la posesión de sus reliquias. Su fiesta se celebra el 15 de Febrero, en la tradicional fecha de su martirio.

14 de febrero de 2009

Concierto de Aranjuez


Autor: Joaquín Rodrigo


Daniel Barenboim & Berliner Philharmoniker
Guitar : John Williams
Live at Waldbuhne, Berlin, Germany June 21, 1998




1st Mov




2nd Mov




3rd Mov


El hecho cinegético



por Juan Manuel de Prada

Tomado de ABC






N toda revolución, lo primero que ha hecho siempre el pueblo ha sido asaltar las vallas de los cotos y, en nombre de la justicia social, perseguir la liebre o la perdiz», dejó escrito Ortega. Y Agustín de Foxá, en Madrid de Corte a checa, retrata al rey Alfonso XIII disparando a los pichones, mientras la «capital hostil» ya conspira contra él en cafés, bares, ateneos y tertulias. Esta lección la tiene bien aprendida la izquierda, que nunca ha privado al personal de sus desahogos cinegéticos, para que no se le revuelva mientras gobierna (esto es, mientras desgobierna). Pero como disparar contra liebres y pichones es, al fin, caza menor, que deja un regusto de pobretería, la izquierda se las ingenia para que el personal pueda entretenerse abatiendo piezas de caza mayor, que es lo que demanda una democracia fetén. Y, como matar ciervos y cabras montesas sólo está al alcance de los muy ricos (y de los que participan de gorra en las monterías, invitados por los muy ricos), la izquierda pone a disposición del personal otras especies venatorias más baratas que lo mantengan entretenido. Y aquí el catálogo cinegético que la izquierda despliega es de lo más profuso y variado: a veces son los curas, a veces los judíos, a veces los chivos expiatorios del PP, a veces los niños nonatos; y, si el peligro de revolución es acuciante -que ocurre cuando se vislumbran los cuatro millones de parados-, se sueltan en mogollón todas las especies venatorias, para que el personal pueda emplearse a gusto, dándole al gatillo, en un ejercicio de pimpampum grotesco en el que hasta el más inútil puede llevarse a casa su pieza.
Y así, engolfado en el «hecho cinegético» -el ministro Bermejo dixit-, el personal aparca sus preocupaciones, mientras la izquierda se dedica a fabricar parados a mansalva, que es el modo más inequívocamente izquierdista de lograr una sociedad igualitaria. Para orquestar estas campañas cinegéticas la izquierda cuenta con el concurso de la prensa adicta, que entra al trapo como aquel becerrillo Idílico indultado por José Tomás, distrayendo al personal de sus trapisondas. Al Papa, por ejemplo, la prensa adicta le monta un aquelarre porque un obispo lefevriano ha reducido las dimensiones del Holocausto; y, mientras tanto, la izquierda puede afirmar risueñamente que la última campaña lanzada por el ejército israelí es un nuevo Holocausto, que como mínimo es una reducción mucho más alevosa que la del obispo lefevriano. Pero el personal se pone a disparar alborozado contra Benedicto XVI, a quien si algo distingue es su reverencia por el judaísmo; y hasta los judíos caen en la trampa, inconscientes de que el Holocausto se ha convertido en la coartada exculpatoria que la izquierda enarbola, a guisa de pelele en el que no cree (o sólo cree farisaicamente), para poder lanzar con impunidad sus proclamas antisemitas. Y así la izquierda procura al personal dos especies venatorias suculentas, la Iglesia católica y el estado de Israel -¡dos pájaros de un tiro!-, mientras puede dedicarse más cómodamente a lo suyo, que es fabricar parados como un descosido.
Y como en lo suyo la izquierda funciona como una máquina perfectamente engrasada, el personal, cada vez más desocupado, necesita para no exasperarse que le pongan a huevo las piezas, como a Fernando VII le ponían las bolas de billar. En este suministro de especies venatorias los chivos expiatorios del PP proporcionan un recambio semanal a la prensa adicta, que cuando denuncia corruptelas siempre mira al mismo lado porque padece tortícolis. Y, entretanto, las trituradoras de los abortorios calientan motores, dispuestas a saltar la valla de los cotos y a convertir el «hecho cinegético» en una escabechina. Todo sea en nombre de la justicia social.

Excelente recopilación


De Benedicto, Fellay y otras noticias.

Son tantas las noticias que han llegado sobre el tema Vaticano-Williamson-Judíos (o como mejor se llamare) que, si no fuese por lo trágico, sería ridículo. El blogger, informándose, como se ve.

Haga click sobre la imagen para acceder a la recopilación de noticias realizada por Santa Iglesia Militante.

¿Qué es esencial y qué no?

Nota tomada de Sacristán Serrano

R.P. Paul McDonald, de la diócesis de Santa Catalina del Canadá.



La reciente Nota de la Secretaría de Estado del Vaticano dice que "para un futuro reconocimiento de la Fraternidad de San Pío X es una condición indispensable el pleno reconocimiento del Concilio Vaticano II y del Magisterio de [los Papas conciliares y posconciliares]" En este contexto la palabra "magisterio" es ambigua y puede significar tanto el oficio y la autoridad de enseñar -que es el primer significado y el más apropiado- o en un sentido análogo, el contenido de la enseñanza. Pero este contenido varía en peso, desde la enseñanza infalible sobre la imposibilidad de las ordenaciones femeninas hasta la enseñanza en las Audiencias Generales que no está formalmente dirigida a la Iglesia Universal.

Gracias a la Providencia Misericordiosa, la nota se refiere también a "las cuestiones todavía abiertas". Algunos piensan que debe haber un total asentimiento interno a cada afirmación del Concilio. El Vaticano II -en sus textos- no se erige a sí mismo en un ídolo ni proclama una "superinfalibilidad" o un estatus de "superdogma" (como dijo en una ocasión el entonces Cardenal Ratzinger), a diferencia de lo que hace ahora demasiada gente de Iglesia en su "representación". Esta visión exagerada puede encontrarse en el Sr. John Allen del National Catholic Reporter que escribió recientemente una nota sobre la Sociedad de San Pío X.


"Levantar las excomuniones lleva a los tradicionalistas a la puerta, pero eso no significa que hayan refresado. Si van a reintegrarse completamente deben aceptar la enseñanza católica oficial, incluyendo la libertad religiosa y el respecto hacia las otras religiones".


Y los Obispos franceses dicen con con respecto a esto que "El Vaticano II no es negociable". Yo sostengo que ACORDE AL CONCILIO MISMO, mucho del Vaticano II, y de acuerdo a la ley divina, es en efecto negociable. Esto es así porque mucho de lo que el Concilio decidió y declaró no es "esencial" o dogmático. Para que un cristiano bautizado se convierta en católico, después de rezar con los presentes el Credo Niceno, añade:


"Y creo en todo lo que la Santa Iglesia Católica cree [y] enseña y proclama como revelado por Dios" (énfasis nuestros).


La doctrina en el derecho social a la libertad religiosa del Vaticano II no fue ni revelada por Dios ni el Concilio dice que es así en ninguna parte. Y ciertamente no fue definida dogmáticamente como revelada. Por lo tanto, para ser católico o convertirse al catolicismo no es necesario sostener esta doctrina.

A fin de cuentas, como dice en el punto 18 del decreto sobre el ecumenismo del Concilio Unitatis Redintegratio: " (...) este Sacrosanto Concilio renueva solemnemente todo lo que han declarado los sacrosantos concilios anteriores y los Romanos Pontífices; a saber, que para el restablecimiento y mantenimiento de la comunión y de la unidad es preciso ´no imponer ninguna otra carga más que la necesaria' "


Lo que es esencial es lo que es infalible. Nuevamente: lo que es "esencial" difícilmente puede ser una "cuestión abierta".

El protocolo de 1988 reconocía a Monseñor Lefebvre como católico, como un Arzobispo en situación regular, mientras mantenía un estado de duda respetuosa hacia ciertas posiciones conciliares o posconcliar que parecen "difíciles de reconciliar con la Tradición".

Lo mismo debe reconocerse substancialmente a la FSSPX. Porque es un derecho de todos los Fieles.

14 de febrero, Conmemoración de San Valentín, Sacerdote y Mártir


egún los escritos de Butler, San Valentín fue un santo sacerdote, quien con San Mario, y su familia socorría a los mártires de la persecución de Claudio II. Fue aprehendido u enviado por el emperador al prefecto de Roma, quien al ver que todas sus promesas para hacerlo renunciar a su fe eran ineficaces mandó a que lo golpearan con mazas y después lo decapitara. Esto tuvo lugar el 14 de febrero del año 270. Parece que fue el Papa Julio I quien hizo construir una iglesia cerca de Ponte Mole en memoria del mártir. La mayor parte de sus reliquias están ahora en la iglesia de Santa Praxedes.

Ahora bien, la costumbre sajona de que los jóvenes y las doncellas se escogieran como prometidos en este día, probablemente se basa en la creencia popular que encontramos relatada en la literatura desde los tiempos de Chaucer, de que los pájaros comenzaban a formar parejas el día de San Valentín.

13 de febrero de 2009

Telemann Tafelmusik by Il Gardellino



Live recording of MEZZO TV from a concert held at Radio France music festival in Montpellier July 22nd 2008. Telemann Quartet in G from Tafelmusik performed by Il Gardellino (Jan de Winne, Marcel Ponseele, Sophie Gent, Herve Douchy, Shalev Ad-el) .

Cartas a un escéptico en materia de religión



Por el R.P. Jaime Balmes

Enviado por María Luz López Pérez

Carta VII


La tolerancia.






La gracia y la fe. Doctrina católica sobre la fe. Historieta de un eclesiástico. Observaciones sobre la intolerancia de ciertos hombres. Injusticia e intolerancia de los incrédulos. Manifiéstase que un fiel puede tener idea clara del estado de espíritu de un incrédulo. Lo que debe hacer un católico antes de disputar con un incrédulo. En las disputas religiosas es necesario guardarse del orgullo.


i estimado amigo: Mucho me complace lo que usted se sirve insinuarme en su última de que, si bien mis reflexiones no han podido decidirle todavía a salir de esa postración de espíritu que se llama escepticismo, al menos han logrado convencerle de un hecho que V. consideraba poco menos que imposible; esto es, que fuese dable aliar la fe católica con la indulgencia y compasiva tolerancia con respecto a los que profesan otra diferente, o no tienen ninguna. Bien se conoce que V., a pesar de haber sido educado en el catolicismo, se ha dejado imbuir demasiado en las preocupaciones de los impíos y de algunos protestantes, que se han empeñado en pintarnos como furias salidas del averno, que únicamente respiramos fuego y sangre. Usted me da las gracias porque «sufro con paciente calma las dudas, la incertidumbre, las variaciones de su espíritu»: en esto no hago más que cumplir con mi deber, obrando conforme a lo que prescribe nuestra sacrosanta religión; la cual da tan alta importancia a la salvación de una alma, que, si toda una vida se consagrase a la conversión de una sola y esto se consiguiese, debieran tenerse por bien empleados los trabajos más penosos.

Mis profundas convicciones, o, hablando más cristianamente, la gracia del Señor, me tiene firmemente adherido a la fe católica; pero esto no me impide el conocer un poco el estado actual de las ideas, y la diferencia de situaciones en que se encuentran los espíritus. Un escéptico me inspira viva compasión, porque desgraciadamente son muchas, en los tiempos que corren, las causas que pueden conducir a la pérdida de la fe; y así es que, al encontrarme con alguno de esos infortunados, no digo nunca con orgullo non sum sicut unus ex istis, «no soy como uno de éstos». El verdadero fiel que está profundamente penetrado de la gracia que Dios le dispensa, conservándole adherido a la religión católica, lejos de ensoberbecerse, ha de levantar humildemente el corazón a Dios, exclamando de todas veras: Domine, propitius esto mihi peccatori; «Señor, tened misericordia de este pecador».
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El Credo comentado (3)


por Santo Tomás de Aquino, O.P.

Artículo 2
Y EN JESUCRISTO, SU ÚNICO HIJO, SEÑOR NUESTRO

31.—No sólo les es necesario a los cristianos creer en un Dios único, y en que El es creador del cielo y de la tierra y de todas las cosas, sino que también les es necesario creer que Dios es Padre y que Cristo es verdadero Hijo de Dios.Lo cual, como lo dice el bienaventurado Pedro en su Segunda Epístola Canónica, cap. I, no es una fábula, sino algo cierto y probado por la palabra de Dios en la montaña. En efecto, dice él allí (16-18): "Os hemos dado a conocer el poder y la Venida de Nuestro Señor Jesucristo, no siguiendo fábulas ingeniosas, sino después de haber visto con nuestros propios ojos su majestad.Porque recibió de Dios Padre honor y gloria cuando de la sublime Gloria le vino esta voz: Este es mi hijo muy amado en quien me complazco. Oídle. Nosotros mismos escuchamos esta voz venida del cíelo, estando con El en el monte santo".El mismo Jesucristo en muchas ocasiones llama Padre suyo a Dios y se dice Hijo de Dios. Por lo cual los Apóstoles y los Santos Padres pusieron entre los artículos de Fe que Cristo es Hijo de Dios, al decir: "Y en Jesucristo su Hijo", esto es, Hijo de Dios.

32.—Pero hubo algunos herejes que creyeron en esto de manera perversa.En efecto, Fotino dice que Cristo no es Hijo de Dios sino tal como lo son los varones virtuosos que, por vivir honestamente y por cumplir con la voluntad de Dios, merecen ser llamados hijos de Dios por adopción; y que de esta manera Cristo, que vivió honestamente e hizo la voluntad de Dios, mereció ser llamado Hijo de Dios; y pretendió que Cristo no existió antes de la Bienaventurada Virgen, sino que empezó a existir cuando fue concebido por Ella. Y así erró doblemente. Primero, por no decir que Cristo es verdadero Hijo de Dios según la naturaleza; y en segundo lugar al decir que Cristo empezó a existir en el tiempo en cuanto a todo su ser, mientras que nuestra fe afirma que El es Hijo de Dios por naturaleza y que lo es ab aeterno. Y en todo esto tenemos testimonios expresos contra Fotino en la Sagrada Escritura.En efecto, contra lo primero la Escritura dice no sólo que Cristo es Hijo sino que es Hijo único. Juan I, 18: "El Hijo único, que está en el seno del Padre, El lo ha contado". Y contra lo segundo, Juan 8, 58: "Antes de que Abraham fuese, Yo soy". Ahora bien, es claro que Abraham existió antes que la Santísima Virgen, por lo cual los Santos Padres agregaron, en otro Símbolo, contra lo primero: "Su único Hijo"; y contra lo segundo: "Y nacido del Padre antes de todos los siglos".
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12 de febrero de 2009

Stella splendens - Jordi Savall



Album "Llibre Vermell de Montserrat", 1979.
Jordi Savall, Hespèrion XX.

El "Llibre Vermell de Montserrat" es un manuscrito de finales del siglo XIV conservado en el Monasterio de Montserrat, cerca de Barcelona. Contiene una colección de cantos medievales y otros contenidos litúrgicos.




Stella splendens in monte
ut solis radium miraculis
serrato exaudi populum.

Concurrunt universi gaudentes populi
divites et egeni grandes et parvuli
ipsum ingrediuntur ut cernunt oculi
et inde revertuntur gracijis repleti.

Principes et magnates extirpe regia
saeculi potestates obtenta venia
peccaminum proclamant tundentes pectora
poplite flexo clamant hic: Ave Maria.

Prelati et barones comites incliti
religiosi omnes atque presbyteri
milites mercatores cives marinari
burgenses piscatores praemiantur ibi.

Rustici aratores nec non notarii
advocati scultores cuncti ligni
fabri sartores et sutores nec non lanifici
artifices et omnes gratulantur ibi.

Reginae comitissae illustres dominae
potentes et ancillae juvenes parvulae
virgines et antiquae pariter viduae
conscendunt et hunc montem et religiosae.

Coetus hic aggregantur hic ut exhibeant
vota regratiantur ut ipsa et reddant
aulam istam ditantes hoc cuncti videant
jocalibus ornantes soluti redeant.

Cuncti ergo precantes sexus utriusque
mentes nostras mundantes oremus devote
virginem gloriosam matrem clementiae
in coelis gratiosam sentiamus vere.



La Iglesia y el estado







por Juan Vázquez de Mella

1 de octubre de 1919, El Pensamiento Español





onfundir lo diferente y separar lo idéntico es sublevarse contra la realidad, que es la verdad objetiva, y sintetizar en uno todos los sofismas. Afirmar como uno lo que es vario y como vario lo que uno, son los dos métodos que usa la razón cuando sale del orden arrastrada por el error o la locura.

Que se confundan, se separen o se inviertan las ideas o las instituciones que fuera de nosotros no están confundidas ni separadas, ni invertidas, no alterará la naturaleza del sofisma especulativo o práctico.

Y uno de los más grandes porque desciende de lo ideal a lo real, es el que falsea las relaciones entre las sociedades al romper las que deben existir entre las dos primeras, entre la religiosa y la política: el cesarismo. ¿Cuál es su naturaleza?

El cesarismo es en su esencia la teoría o institución pagana que convierte las relaciones del poder religioso y político en relación de identidad, por la confusión de los dos en una misma soberanía. La confusión puede ser total o parcial, y dentro de ésta de diferentes grados; pero la confusión existe siempre, porque radica en la esencia del sistema. Desde el "Emperador- Sumo Sacerdote" del paganismo hasta e "Rey- Papa" protestante o el "Rey- Semi Pontífice" regalista o el Estado soberano de la relación con la Iglesia hay una jerarquía de grados que no altera la sustancia del sistema. Y como se refiere a los atributos religiosos que se suponen inherentes a la soberanía civil, tampoco cambia su naturaleza con el sujeto de ella sea individual o colectivo: César- Rey. César- Gobierno, o César- Parlamento.

El regalismo es una forma hipócrita de cesarismo, que puede presentarse de dos maneras: reivindicando las funciones religiosas, como regalía de la Corona, o como prerrogativa del Estado. Su objeto de destruir la unidad de la unidad de la Iglesia universal, repartiéndola en Iglesias nacionales. Y su esencia, como la del cesarismo, de que es manifestación atenuada, consiste en sostener que el poder no es solo civil, sino también eclesiástico o mixto, porque supone, cuando menos implícitamente, que tiene, por si, por su propia naturaleza, funciones y derechos religiosos. Es decir, la aberración pagana de la confusión de los dos poderes.

El Estado, por sí, tiene, como toda persona humana, deberes religiosos, pero no tiene derechos religiosos nada más que para cumplir esos deberes. Si goza de otros derechos de esa índole, aunque siempre subalternos, es por concesión y merced circunstancial del poder religioso, que puede premiar con ellos los servicios que haya prestado con su sumisión a la verdad; pero si considera la cesión circunstancial como el reconocimiento de una prerrogativa propia y permanente, y si rechaza los deberes y quiere mantener los derechos, que son medios para cumplirlos, supone que les son inherentes, esto es, que su poder es mixto de civil y eclesiástico; y como lo sea en un punto, no hay razón de que lo sea en los demás, y el cesarismo pagano no tarda en brotar con un poco de lógica, probando así que es la esencia del sistema.


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Id a Tomás. Principios fundamentales del pensamiento de Santo Tomás (3)




por Eudaldo Forment


Tomado de Gratis Date


3

«Luz apacible»



ste programa de su vida, Santo Tomás lo vivió con serenidad y humildad. Louis de Wohl la caracteriza como «luz apacible», en su espléndida biografía novelada La luz apacible. Novela sobre Sto. Tomás de Aquino y su tiempo. Al final de la obra, uno de los personajes, recordando palabras del Padre Abad de Fossanova, piensa que

«"su mayor logro ha sido que ha convertido la filosofía en un arma poderosa al servicio de Cristo. No sólo ha conseguido hacer una feliz síntesis del pensamiento cristiano y la filosofía aristotélica, sino que ha logrado también infundir a la misma filosofía el soplo del Santo Espíritu"... Filósofo, teólogo, metafísico... ¡Con tal que no se olvidasen del hombre!... Porque Tomás había sido el hombre más amable, más gentil, más digno de ser amado que había conocido» (Wohl, 1983, 375).

Santo Tomás, que había nacido a principios de 1225 en el castillo de Rocaseca, conoció la Orden de Predicadores, en Nápoles, durante su primera estancia de 1239 a 1243, después de haber permanecido nueve años en la abadía de Montecasino. Sus padres, Landolfo y Teodora, le habían trasladado del castillo de Rocaseca, cerca de Aquino -hoy en día prácticamente en ruinas, pero que será restaurado, por haber sido su lugar del nacimiento-, a la abadía de los benedictinos, cuando contaba tan sólo cinco años de edad.

Uno de los primeros biógrafos de Santo Tomás, Guillermo de Tocco en su Historia beati Thomæ, refiere «una visión de doña Teodora cuando concibió a Tomás, calcada sobre la Anunciación de Jesús a su Madre María. "Estando en Rocaseca, en los confines de la Campania, vino a ella en espíritu fray Bueno (que era mejor en vida y religiosidad), un anacoreta, con fama de santo, que había estado con otros muchos en el territorio de Rocaseca, y le dijo: 'Alégrate, Señora, porque el hijo que llevas en tu seno se llamará Tomás. Tú y tu marido pensáis hacerlo monje en el monasterio de Montecasino, en el que descansa el cuerpo de san Benito, con la esperanza de llegar a los grandes réditos del monasterio, mediante su promoción a la máxima prelatura. Pero Dios ha dispuesto sobre él otra cosa: que sea fraile de la Orden de Predicadores, y obtendrá tal claridad en la ciencia y en la santidad de vida, que en todo el mundo de su tiempo no se encuentre a nadie como él'. A lo que respondió la señora: 'No soy digna de tener tal hijo; haga Dios según el beneplácito de su voluntad' " (...) Demasiado parecido a la Anunciación. Es probable que sea sólo leyenda» (Forcada, 1993, 16-17).

No parece leyenda, en cambio, otra noticia sobre la infancia del Aquinate:

«Los primitivos biógrafos y algunos de los testigos del Proceso de canonización relatan un hecho encantador, que tiene un sabor muy significativo para sus mentalidades. Siendo el niño todavía lactante, su madre, con otras señoras, fue a los baños de Nápoles y llevó consigo al niño con la nodriza. Ésta sentó a Tomás para bañarlo y él, alargando la mano, porque todavía no andaba, agarró fuertemente un pequeño trozo de pergamino. Queriendo abrirle la mano para desnudarlo, el niño comenzó a gritar, llorando. Compadecida la nodriza lo baño con la mano cerrada, lo secó, lo vistió y se lo llevó a su madre. Dona Teodora le abrió la mano, por más que el niño lloraba, le quitó el pergamino, en el que estaba escrita la salutación angélica: "Ave María". Desde entonces, cuantas veces lloraba, la nodriza no podía hacerlo callar sino dándole el escrito, que el niño inmediatamente se llevaba a la boca» (Forcada, 1993, 20-21).

También «los biógrafos anotan su prodigiosa memoria, la brillantez de su inteligencia y su inquietud por conocer a Dios, que se manifestaba en la pregunta que le hacía frecuentemente a su maestro: ¿Qué cosa es Dios?» (Ib. 23).

El Papa Gregorio IX había excomulgado al emperador Federico II, persona muy extraña y complicada, que había heredado el reino de Sicilia y que se estaba apoderando de los Estados Pontificios. El emperador ocupó la abadía por la fuerza y expulsó a los monjes. Santo Tomás, testigo de estos hechos, por consejo del abad, fue enviado por su familia, que estaba al lado del emperador, a la Facultad de Artes de la Universidad napolitana, fundada catorce años antes por el mismo emperador.

Allí pudo conocer a los dominicos del convento de Santo Domenico Magiore. A principios de 1244, un año después de la muerte de su padre, pidió la admisión al prior de este convento dominicano, dado que la Orden de Santo Domingo colmaba sus deseos de estudio y de vida religiosa, como refleja muy bien su «Principio».

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