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Fragmento de Notre charge apostolique. S.S San Pío X (1910)
"No, Venerables Hermanos -preciso es reconocerlo enérgicamente en estos tiempos de anarquía social e intelectual en que todos sientan plaza de doctores y legisladores-, no se edificará la ciudad de modo distinto de como Dios la edificó; no se edificará la ciudad si la Iglesia no pone los cimientos y dirige los trabajos; no, la civilización no está por inventar ni la "ciudad" nueva por edificarse en las nubes. Ha existido y existe; es la civilización cristiana, es la "ciudad" católica. No se trata más que de establecerla y restaurarla sin cesar sobre sus fundamentos naturales y divinos contra los ataques, siempre renovados, de la utopía malsana, de la rebeldía y de la impiedad: Omnia instaurare in Christo."

9 de mayo de 2011

Dame, Señor...


Visto y tomado de Encuentro en el Bosque



“Dame, Señor, que cuando el alba bella


el cielo azul de blancas nubes orne,


tu cruz yo abrace, y me deleite en ella,


y con su ilustre púrpura me adorne;


y cuando la más linda y clara estrella


a dar su nueva luz al aire torne,


mi alma halle el árbol de la vida,


y a ti, su fruto saludable, asida.”




“Y cuando el sol por la sublime cumbre


en medio esté de su veloz carrera,


La santa luz, con su divina lumbre


más ardiente que el sol, mi pecho hiera;


y al tiempo que la noche más se encumbre


con negras plumas en la cuarta esfera,


yo a los pies de tu cruz, devoto y sabio


tus llagas bese con humilde labio.”




“Cuando el sueño a los ojos importante


los cierre, allí tu cruz se me presente,


y cuando a la vigilia me levante,


ella tu dulce cruz me represente:


cuando me vista, vista el rutilante


ornato de cruz resplandeciente,


y moje, cuando coma, en tu costado


el primero y el último bocado.”




“Cuando estudie en el arte soberana


de tu cruz, la lección humilde aprenda;


y en ese pecho, que dulzura mana,


tu amor sabroso y tierno comprehenda;


y toda gloria me parezca vana,


si no es la que en tu cruz ame y aprenda;


y el más rico tesoro, gran pobreza,


y el deleite mayor suma vileza.”



Fray Diego de Hojeda


(tomado de La Cristiada)