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Fragmento de Notre charge apostolique. S.S San Pío X (1910)
"No, Venerables Hermanos -preciso es reconocerlo enérgicamente en estos tiempos de anarquía social e intelectual en que todos sientan plaza de doctores y legisladores-, no se edificará la ciudad de modo distinto de como Dios la edificó; no se edificará la ciudad si la Iglesia no pone los cimientos y dirige los trabajos; no, la civilización no está por inventar ni la "ciudad" nueva por edificarse en las nubes. Ha existido y existe; es la civilización cristiana, es la "ciudad" católica. No se trata más que de establecerla y restaurarla sin cesar sobre sus fundamentos naturales y divinos contra los ataques, siempre renovados, de la utopía malsana, de la rebeldía y de la impiedad: Omnia instaurare in Christo."

18 de octubre de 2008

El Orden Político Cristiano





(Conferencia pronunciada por D. Julián Gil de Sagredo, abogado, Doctor en Derecho, el día 22 de febrero de 1975 en el salón de actos de los Institutos de Navarra)


Posiblemente parezca supérfluo hablar del Orden Político Cristiano en Navarra, que no sólo conoce dicho orden a través de sus tradiciones, sino que lo ha vivido profundamente en el decurso de su historia.Atravesamos, no obstante, una situación tan confusa en cuando a las ideas, y tan manipulada en cuanto a la terminología para expresar las ideas, que tal vez resulte necesario, o al menos conveniente, establecer con claridad los fundamentos del ORDEN POLITICO CRISTIANO.


ALGUNAS MANIFESTACIONES DEL “DESORDEN POLÍTICO ANTICRISTIANO”

Por vía de contraste, conviene dirigir primero una mirada hacia el desorden político anticristiano que estamos viviendo, ya de una manera plena, en este siglo XX, siglo de la «muerte de Dios», y de la divinización del hombre como centro y eje del universo, siglo, que es el comienzo de la Era Atómica, y es también el comienzo de la rebelión de los átomos humanos contra el Creador, siglo que pasará a la posterioridad marcado con el estigma de la apostasía.
La carta de los «Derechos del Hombre» ha sustituido al Decálogo, que es la Carta Magna de los Derechos de Dios sobre la Humanidad. La Soberanía Social que corresponde a Jesucristo por Derecho Divino sobre todos los pueblos y naciones, ha sido traspasada solemnemente, oficialmente, en un famoso discurso, a las Naciones Unidas, órgano supremo del «Magisterio Humano» a nivel Universal. Dios ha sido expulsado del marco de las instituciones políticas, y Cristo, Su Hijo, despojado de Su Divinidad, ha sido públicamente mofado y escarnecido en los escenarios y pantallas del mundo. Ahí tienen obras como Godspell y Jesucristo-Superstar, y ahí tienen una crítica uniformemente teledirigida para soslayar la atención del trasfondo ideológico intencional, perseguido con esas obras, y fijarla exclusivamente en unos valores estéticos -reales o supuestos- como si la estética, el arte, el simbolismo lúdico, pudiera justificar el sacrilegio y la blasfemia. y ahí tienen por último unas autoridades, eclesiásticas y civiles, que al amparo de esa crítica, están favoreciendo de una manera tácita o expresa la difusión de esas obras.
Jacques Maritain, el teólogo humanista, el maestro predilecto de Monseñor Montini, ha logrado por fin sus propósitos. Dios ha quedado recluido en el seno interno de la conciencia personal, y el Estado laico-ateo ha suplantado al Estado Confesional.
Este sombrío panorama que contemplamos a escala Universal, evoca la visión de San Agustín sobre las dos ciudades, la Ciudad de Dios constituida por los que aman al Señor hasta el desprecio de sí mismos, y la Ciudad de los hombres, constituida por los que se aman a sí mismos hasta el deprecio de Dios. y es que la ciudad, la política, no tiene más que dos enfoques: o es Teocéntrica, y pone en Dios el fundamento del derecho, o es Antropocéntrica y coloca dicho fundamento en el hombre. En el primer caso tendremos el Derecho Político Cristiano, que por ser el verdadero es único, como única es la Verdad, en el segundo caso tendremos el desorden político anticristiano, que por ser falso es múltiple, como múltiples son sus doctrinas y sus sistemas, como múltiple es el error .
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Para leer el artículo completo haga click sobre la imagen de Isabel la Católica, cultora del Orden Político Cristiano.

Perlita



«Retirarse ante el enemigo o callar cuando por todas partes se levanta un incesante clamoreo para oprimir la verdad, es actitud propia o de hombres cobardes o de hombres inseguros de la verdad que profesan. La cobardía y la duda son contrarias a la salvación del individuo y a la seguridad del Bien Común, y provechosas únicamente para los enemigos del cristianismo, porque la cobardía de los buenos fomenta la audacia de los malos. El cristiano ha nacido para la lucha»



León XIII .

La Cristiada y los mártires mexicanos


por el R.P José María Iraburu

Hechos de los Apóstoles en América

La Cristiada (1926-29)

Es indudable que el siglo XX ha sido el más acentuadamente martirial de toda la historia de la Iglesia. Y conviene recordar en esto que el testimonio impresionante de los mártires de México fue el modelo inmediato para todos los católicos que más tarde habrían de verter su sangre por Cristo. Y en primer lugar, poco después, los mártires españoles, tan numerosos. Antonio Montero, en La historia de la persecución religiosa en España (1936-1939), obra de 1961 recientemente reeditada (BAC 204,19982, p. XIII-XIV) dice que «en toda la historia de la universal Iglesia no hay un solo precedente, ni siquiera en las persecuciones romanas, del sacrificio sangriento, en poco más de un semestre, de doce obispos, cuatro mil sacerdotes y más de dos mil religiosos».

Pero unos años antes (1926-1929), también los mártires mexicanos fueron modelo para tantos otros cientos de miles, millones de cristianos aplastados en nuestro siglo por la Revolución en cualquiera de sus formas, liberal o nazi, socialista o comunista. Nos interesa, pues, mucho conocer la persecución religiosa en México, y entender bien la respuesta de aquellos católicos admirables, que con su sangre siguieron escribiendo los Hechos de los apóstoles en América.

Hallamos información sobre la Cristiada en obras como la de Aquiles P. Moctezuma, El conflicto religioso de 1926; sus orígenes, su desarrollo, su solución; Antonio Ríus Facius, Méjico cristero; historia de la Asociación Católica de la Juventud Mejicana, 1925-1931; Miguel Palomar y Vizcarra, El caso ejemplar mexicano. Poseemos relatos impresionantes de los mismos cristeros, como el de Luis Rivero del Val, Entre las patas de los caballos, que viene a ser el diario del estudiante cristero Manuel Bonilla, o el del campesino Ezequiel Mendoza Barragán, Testimonio cristero; memorias del autor, a cual más admirable. Y disponemos también de excelentes estudios modernos, como el de Jean Meyer, La cristiada, I-III, y Lauro López Beltrán, La persecución religiosa en México.

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Para leer el artículo completo haga click sobre la imagen del general Gorostieta Velarde, comandante en jefe del ejército cristero.

18 de Octubre, Festividad de San Lucas, Evangelista


Con sencillez impresionante da entrada el tercer evangelio a una escena donde lo humano va poco a poco cediendo paso a lo divino. Era el día de la resurrección de Cristo y, buscando salida a las fuertes y encontradas emociones de toda aquella jornada, dos de los discípulos de Cristo se dirigían aquel mismo día a una aldea llamada Emaús, distante de Jerusalén ciento sesenta estadios (Lc. 24,23). Junto al nombre de Cleofás, uno de "los dos", sólo una alusión que deja en la penumbra al compañero. Silencio "intencionado", sin duda, sobre el nombre del "otro" discípulo, que por lo mismo habría que identificar con ei propio San Lucas, autor del relato, Asi lo creyó San Gregorio Magno, apoyado, por lo demás, en el testimonio de "algunos" estudiosos de entonces (ML 75,517), y así despues de él lo aceptó un grupo de autores antiguos y modernos. Cuestión al parecer sin importancia, pero que la tiene en el fondo

Si el "otro" discípulo, compañero de Cleofás, fuese el autor del tercer evangelio, habría que pensar en un Lucas no de origen gentil, sino judío y discípulo en vida del Señor, como, entre otros, lo apuntó San Epifanio (MG 41, 280.908). Es un testimonio que queda muy solo frente al origen del nombre griego Lukas, Lukanos o Lukios y frente a las explícitas afirmaciones de los célebres Prólogos (antiguo y monarquiano ) de Ireneo, del Fragmento Muratoriano, de Eusebio, de Jerónimo... Discípulo, sí, de Cristo, pero no de aquellos "que desde el principio fueron testigos oculares y ministros después de la palabra" (Lc. 1,2), sino a través de Pablo.

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17 de octubre de 2008

Sida, preservativos y bioética


por el Dr. Jorge Scala

Tomado de Quaestio




Casi todos los países del mundo han iniciado campañas de prevención del sida. Sea con fondos gubernamentales, de las Agencias de la ONU, de organismos multilaterales de crédito o privados. Es un hecho histórico, que hasta el momento, en todas las Naciones -excepto Uganda-, tales programas fracasaron rotundamente. La exteriorización del fracaso es el aumento en el número y las tasas de contagio de VIH, siempre ascendentes. En honor a la verdad, debo subrayar que todos los programas de prevención fracasados tienen, como eje, el uso de los condones. A su vez, el único programa exitoso -el de Uganda-, no tiene como eje la promoción del preservativo. Estos datos no son un mito, ni una creencia religiosa. Son la comprobación empírica de la realidad, que desmitifica el “sexo seguro”.

Datos científicos relevantes respecto del sida:

El propósito de este trabajo es analizar -desde el punto de vista bioético-, la prevención del sida a través de la promoción de los preservativos; y, además, comprobar si hay alguna estrategia preventiva, que haya dado buenos resultados. Para facilitar el análisis comienzo con una breve síntesis de los datos científicos relevantes:

-el sida es una enfermedad mortal;

-no hay vacuna preventiva contra el sida, ni la habrá en el corto y mediano plazo; además, es posible que nunca llegue a existir (Diario Médico, Madrid, del 18.02.03);

-el VIH se contagia por cuatro vías: 1) contacto sanguíneo, 2) algunos líquidos orgánicos, 3) por transmisión vertical madre-hijo, y 4) por vía sexual. El grado de riesgo de cada una de ellas es muy variable;

-utilizando medidas profilácticas adecuadas, el riesgo de contagio por transfusión sanguínea y por pacientes sometidos a hemodiálisis, es irrelevante;

-aplicando los nuevos fármacos antirretrovirales, el nacimiento por cesárea programada, y la alimentación artificial desde el nacimiento, la tasa de transmisión vertical del sida se ha reducido a menos del 2% (Bulterys M, Fowler MG, Shaffer N et al. “Role of the traditional birth attendants in preventing perinatal transmission of AIDS”. BMJ 324; 222-5, 2002);

-en Occidente es muy alto el porcentaje de enfermos, contagiados por compartir jeringas infectadas, en drogadictos intravenosos. Han fracasado las estrategias de prevención basadas en la entrega gratuita de jeringas y drogas;

-la transmisión por vía sexual el VIH, incluye dos colectivos de altísimo riesgo: a) homosexuales o quienes practican el sexo anal u oral (quienes tienen 100 veces más posibilidades de contagio); y b) aquellos que comercian sexualmente y sus “clientes” (en Bombay un tercio de las prostitutas es seropositiva, según Ramalingaswami V. “India: national plan for AIDS control”. Lancet 339; 1162-3, 1992). Está empíricamente demostrado, que las parejas heterosexuales, que sólo tienen relaciones entre ellas, no tienen riesgo de contagio del VIH por vía sexual.

La conclusión de los datos científicos aportados hasta el momento, es que el sida no tiene cura, y que la prevención de esta enfermedad mortal pasa, exclusivamente, por erradicar las causas que la originan. En casi todo el mundo se realizan intensas campañas de prevención del sida, cuyo único eje es la promoción del uso del preservativo. Corresponde entonces evaluar dichas campañas.

Fracaso universal del condón en la prevención del sida:

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Acoso a la maternidad



Por el Dr Max Silva Abbott
Director del Instituto Superior de Ciencias de la Familia
Universidad Católica de la Santísima Concepción. Chile.

Tomado de Arbil

Como si no fuera suficiente con el creciente descenso de la natalidad, el envejecimiento de la población y el cada vez mayor castigo económico que significa para los padres la “fechoría” de traer hijos al mundo, se agrega, para colmo de males, el “mobbing maternal” o acoso laboral hacia las mujeres embarazadas, según concluye un revelador estudio hecho en España.


En efecto, el “mobbing maternal” es el acoso que recibe la mujer por el hecho de estar embarazada (y en algunos casos, también por el sólo hecho de ser madre), lo que se manifiesta en su relegación a tareas secundarias, la reducción del sueldo, amenazas de despido y agresiones verbales, pues se ve al embarazo como una enfermedad y una lacra. Y para colmo de males –y pese a las tan proclamadas leyes de igualdad–, las mujeres no denuncian estos atropellos, sea por temor a ser despedidas, sea por miedo a no ser contratadas posteriormente en otro puesto de trabajo.

De esta manera, se constata que por regla general, las empresas no acogen bien los embarazos y un alto porcentaje de estas mujeres terminan siendo despedidas (se habla en España del 25%), generalmente mediante mecanismos indirectos, como la no renovación del contrato laboral, por ejemplo. Incluso se habla de una exclusión socio-laboral que afecta varios otros ámbitos de la vida de la mujer y del niño. Y de hecho, es tanta la presión por esta “maldición” que según nuestra civilizada época vienen a ser la maternidad y los niños, que muchas mujeres llegan a sentirse culpables por quedar embarazadas, lo cual ha motivado la postergación de la maternidad, o también acudir a la píldora del día después o al aborto para evitarla.

Sin embargo, lo anterior constituye una mirada demasiado cortoplacista, pues en realidad, la maternidad debiera ser tenida por un bien. De hecho, la “Fundación Madrina”, de España, ha propuesto recientemente al Parlamento Europeo (esperamos que tenga éxito) el llamado “Estatuto de la mujer”, que aboga para que la maternidad sea considerada un bien social, un derecho fundamental y un patrimonio de la humanidad.

Y no están equivocados en absoluto, ya que como contrapartida, se ha constatado, también en España, que el suicidio es la principal causa de muerte de mujeres entre 30 y 34 años, producido en general por la tensión y ansiedad entre trabajo y maternidad; esto es, debido a los trastornos depresivos causados por la mayor exigencia laboral y familiar, y porque el “reloj biológico” comienza a pasar la cuenta y se niega a esperar más. De ahí que se haya comenzado a hablar a este respecto de la “crisis de los 30”.

En el fondo, es la propia naturaleza humana que se rebela ante un orden de cosas que la ofende –y nos perjudica– profundamente. ¿Cuándo comenzaremos a reaccionar?

Cristo y los Fariseos


por el R.P. Leonardo Castellani, S.J.

Capítulo IV


Pasatiempo singular
Aunque en el fondo inocente
Como escupir desde un puente
O hacerse crucificar.
(Lugones)


Jesucristo se hizo matar.

La crítica alemana racionalista ha arbolado esta posición, que fue la de la tradición judaica-talmúdica. ¿Qué hace Ud. con un hombre que provoca de continuo a las autoridades legalmente constituidas? ¿Que tiene una actividad "disolvente"? ¿Que aunque sea inocentemente de su parte se vuelve un peligro para la religión establecida y los miles de fieles que en ella hallan su salvación eterna? "Subjetivamente Ud. habrá creído obrar bien; pero objetivamente ha hecho la mar de disparates..." -dijo con toda precisión técnica Caifás a Cristo.

Por qué se hizo matar, lo explican diversamente: o a plena conciencia o inconscientemente; y en este caso, o por fanatismo religioso o por ingenuidad pastoril, como lo pinta el fantasioso Renan. Esta última hipótesis es la más absurda. Que "el dulce Nazareno" sencillo y cándido se haya dejado llevar suavemente cuesta abajo por la cadena de sus embriagantes triunfos populares sin ver a lo que se exponía hasta que fue demasiado tarde, eso se da de puñadas con todos los textos del Evangelio. Habría que escribir cuatro Evangelios diferentes y contrarios a los que tenemos para poder fundar la mera posibilidad de ese caso, humanamente inconcebible.

Que la pasión religiosa lo cegó acerca de sus fuerzas, como explica Strauss; que creyó triunfar de sus enemigos o al menos librarse de ellos milagrosamente "por medio de doce legiones de ángeles" a última hora, es el mismo inverosímil. Es categóricamente contra los textos. Cristo preanunció su martirio, reprochó el asesinato de antemano a sus enemigos (que negaron el propósito), se escondió, se escapó, se zafó de sus manos varias veces, como hemos visto. Son hipótesis que no hay que discutir, puramente ficticias y del todo imaginarias. ¿De dónde sacan eso? Si los textos evangélicos son tan engañosos que se los puede interpretar al revés, con el solo título de "profesor alemán", entonces NO SABEMOS NADA EN ABSOLUTO acerca de Cristo. Callensén.

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17 de Octubre, Festividad de Santa Margarita María Alacoque, Vírgen


VIDA DE SANTA MARGARITA

Santa Margarita María nació el 25 de julio de 1647, en Janots, Borgoña. Fue la quinta de 7 hijos de un notario acomodado.

A los cuatro años Margarita hizo una promesa al Señor. Sintiéndose inspirada rezó: "O Dios Mío, os consagro mi pureza y hago voto de perpetua castidad." Aunque ella misma confesó mas tarde que no entendía lo que significaba las palabras "voto" o "castidad."

Cuando tenia 8 años, murió su padre. Ingresaron a la niña en la escuela de las Clarisas Pobres de Charolles. Desde el primer momento, se sintió atraída por la vida de las religiosas en quienes la piedad de Margarita produjo tan buena impresión, que le permitieron hacer la Primera Comunión a los 9 años, lo cual no se acostumbraba en aquella época. Dos años después, Margarita contrajo una dolorosa enfermedad reumática que la obligó a guardar cama hasta los 15 años. Por este motivo tuvo que regresar a su casa.

Hija de la Virgen María

Ya de regreso, Margarita, que estaba muy enferma, y sin tener un remedio seguro, buscó alivio en la Virgen Santísima. Le hizo una promesa de que si Ella le devolvía la salud se haría una de sus hijas. Apenas hizo la promesa, recobró la salud. Dice Sta. Margarita: "Recibí la salud, y una nueva protección de esta Señora la cual se declaró dueña de mi Corazón, que mirándome como suya, me gobernaba como consagrada a Ella, me reprendía mis faltas y me enseñaba a hacer la voluntad de Dios."

Además de la salud, esta promesa logró en Margarita un profundo sentido de unión con la Virgen, quién, desde ese momento, empezó a dirigir toda su vida. Pero no sin dificultades. "Apenas comencé a gozar de plena salud", recordará mas tarde Margarita, " me fui tras la vanidad y afecto de las criaturas, halagándome que la condescendiente ternura que por mi sentían mi madre y mis hermanos me dejara en libertad para algunas ligeras diversiones y para consagrar a ellas todo el tiempo que deseara..."

La Virgen la reprende severamente cuando la veía dispuesta a sucumbir en la terrible lucha que sostenía en su interior. Estando en una ocasión rezando el rosario sentada, se le presentó la Virgen ante ella y le dijo "Hija mía, me admiro de que me sirvas con tanta negligencia." Y causaron tal impresión estas palabras en la vida de Margarita, que le sirvieron de aviso para toda su vida.

Pero la Virgen es también ternura y consuelo. Un día le dijo a Margarita: "Nada temas; tu serás mi verdadera hija, y yo seré siempre tu buena Madre.

Santa Margarita María hizo voto a la Virgen de ayunar todos los sábados y de rezar el oficio de su Inmaculada Concepción. Viendo su deseo de radical entrega, La Stma. Virgen le ayuda a alcanzar su meta.


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16 de octubre de 2008

Alexander Solzhenitsyn (1918-2008)


por Gonzalo Rojas Sánchez

Tomado de Revista Arbil

Solzhenitsyn fue heroico para denunciar a Occidente y a sus mediocridades: "Soy critico de un hecho que no podemos comprender: cómo se puede perder el vigor espiritual, la fuerza de la propia voluntad y, teniendo libertad, no apreciarla, no estar dispuesto a hacer sacrificios por ella."

Ha muerto un coloso. Después de casi 90 años intensos y fecundos, Alexandr Solzhenitsyn ha sellado su vida de modo paradojal: le ha fallado el corazón a uno de los hombres de mayor fuerza cordial del siglo XX.

Un héroe, eso fue el ruso más importante de la centuria pasada. Ante todo -y lo dejaremos hablar a él en estas líneas- fue heroico en la crítica, porque después de lograr sobrevivir a 8 años de trabajos forzados, dio a conocer al mundo el stalinismo, el sistema más opresivo y criminal que jamás se haya diseñado y practicado. Ese sistema por el que "Iván Denisovich había perdido la costumbre de pensar en lo que ocurría al día o al año siguiente, y de qué alimentaría a su familia; la dirección del campo lo pensaba todo por él." Ese sistema en el que "el plato de sopa importa más que la vida que llevaron antes y la que todavía les queda." Es el Gulag, esa palabra ya indeleblemente asociada a Solzhenitsyn y que desde su valiente denuncia estremece a todos, menos a los pocos comunistas aún vigentes.

Además, el premio Nobel practicó más adelante el heroísmo para criticar, cuando ya había sido acusado de antisoviético y corría el riesgo de ser nuevamente encarcelado o proscrito. ¿Quién sino él podía decirle por escrito a los líderes soviéticos que "no abrigo muchas esperanzas de que ustedes se dignen examinar ideas que no me han sido formalmente solicitadas, aun cuando provienen de un compatriota de rara índole; uno que no está en una escala subordinado al mandato de ustedes, que no puede ser despedido de su puesto, ni degradado o promovido o recompensado por uds.?" Sólo podía hablar así a esos burócratas del crimen un hombre heroico en el dominio y en el ejercicio de su libertad interior. Lo hacía porque tenía claro que "el marxismo siempre se ha opuesto a la libertad; el comunismo jamás ha ocultado el hecho de que rechaza todos los conceptos absolutos de moralidad; se mofa de toda estimación del 'bien' y del 'mal'."

Una vez expulsado de la URSS, Solzhenitsyn fue heroico para denunciar a Occidente y a sus mediocridades: "Soy critico de un hecho que no podemos comprender: cómo se puede perder el vigor espiritual, la fuerza de la propia voluntad y, teniendo libertad, no apreciarla, no estar dispuesto a hacer sacrificios por ella."

Vuelto a la Rusia post soviética en 1995, no vaciló en criticar su estado lamentable. "Rusia está pisoteada, hecha girones; han saqueado a Rusia, la han vendido a precio vil, pero hay algo más aún terrible: ¿de dónde vino esta tribu, cruel, bestial, estos ladrones codiciosos que se apropiaron hasta del título de nuevos rusos, que engordaron con tanto placer y elegancia con la desgracia de nuestro pueblo? Más funesta que nuestra miseria es esta deshonra ostensible, esta vulgaridad depravada y triunfal que se ha infllitrado en las capas superiores del Estado."

Pero la suya no fue una voz siempre ácida, sino que también iluminó caminos futuros y propuso nobles desafíos.

A los soviéticos les dijo: "Desechen esta ideología llena de grietas; cédansela a los rivales de ustedes: dejen que se vaya donde quiera; déjenla que siga de largo y se aleje de nuestro país como la nube de una tormenta, como una epidemia."

Y a Occidente lo interpeló: "Si no aprendemos a limitar drásticamente nuestros deseos y demandas y subordinar nuestros intereses a criterios morales, nosotros, la humanidad, sencillamente nos desgararremos, ya que los peores aspectos de la naturaleza humana sacarán a relucir sus colmillos; en la circunstancias cada vez más complejas de nuestra modernidad, el imponernos límites a nosotros mismos es la única senda que verdaderamernte hará posble nuestra preservación; la felicidad no reinará en nuestro planeta, no nos será concedida con tanta facilidad."

Pero sobre todo, en su patria clamó: "El camino es largo, muy largo. Si bajamos por la pendiente durante casi un siglo, ¿cuánto tiempo nos llevará subirla? Años y años, sólo para tomar conciencia de todas las pérdidas, de todos los males. (Š) En la Rusia actual, pervertida, arruinada, desconcertada, asplastada, es evidente que sin el apoyo espiritual de la Iglesia Ortodoxa jamás nos levantaremos; si no somos una manada de seres irracionales, necesitamos un fundamento respetable para nuestra unidad."

Se fue una presencia; quedó una voz rotunda, colosal.

16 de Octubre, Festividad de Santa Eduvigis, Viuda



Hacia el año 1174 nació en Baviera la niña Eduviges, hija del conde Bertoldo de Andechs. Sus padres la confiaron a las religiosas del monasterio de Kintzingen, en Franconia. Gertrudis, hermana de Eduviges, fue madre Santa Isabel de Hungría.

A los doce años de edad, Eduviges contrajo matrimonio con el duque Enrique de Silesia, quien sólo tenía dieciocho años. Dios los bendijo con siete hijos. El esposo de Eduviges heredó el ducado a la muerte de su padre, en 1202. Inmediatamente, a instancia de su esposa, fundó el gran monasterio de religiosas cistercienses de Trebnitz, a cinco kilómetros de Breslau. Se cuenta que todos los malhechores de Silesia fueron ordenados a trabajar en la construcción del monasterio, que fue el primer convento de religiosas en Silesia. El duque y su mujer fundaron además otros muchos monasterios, con lo cual no sólo propagaron en sus territorios la vida religiosa, sino también la cultura germánica. Entre los monasterios fundados por los duques, los había de cistercienses, de canónigos de San Agustín, de dominicos y de franciscanos. Enrique fundó el Hospital de la Santa Cruz en Breslau, y Santa Eduviges, un hospital para leprosas en Neumarkt donde solía asistir personalmente a las enfermas.

Después del nacimiento de su último hijo, en 1209, Eduviges y su marido de mutuo acuerdo hicieron voto de continencia perpetua. Según se cuenta, en su restantes treinta años de vida, Enrique no volvió a llevar oro, plata o púrpura.

Los hijos de Enrique y Eduviges les hicieron sufrir mucho. En 1212, el duque repartió sus posesiones entre Enrique y Conrado, sus hijos varones, pero ninguno de los dos quedó contento con su parte. A pesar de que Santa Eduviges hizo cuanto pudo por reconciliarlos, los dos hermanos y sus partidarios trabaron batalla, y Enrique derrotó a su hermano Conrado. Esa pena ayudó a Santa Eduviges a deplorar la vanidad de las cosas del mundo y a despegarse más y más de ellas. De los siete hijos solo Gertrudis sobrevivió a sus padres y fue abadesa de Trebnitz.

Herejes (6)


por Gilbert K. Chesterton






La Tierra es redonda, tanto que las escuelas del optimismo y el pesimismo llevan toda la vida discutiendo si está al derecho o al revés. La dificultad no surge tanto del mero hecho de que el bien y el mal se hallen repartidos en proporciones prácticamente equivalentes; surge, principalmente, del hecho de que los hombres siempre disienten respecto de cuáles son las partes buenas y cuáles las partes malas. De ahí las dificultades que asaltan a las «religiones no confesionales». Dicen incorporar lo que es hermoso de todos los credos, pero parecen recoger todo lo que éstos tienen de aburrido. Todos los colores mezclados en un ámbito puro deberían dar como resultado el blanco. Pero cuando se mezclan en la paleta de cualquier pintor, el producto que se obtiene es una especie de barro.


Algo muy similar sucede con las nuevas religiones.


Semejante mezcla suele resultar en algo mucho peor que cada uno de los credos que los integran tomados por separado, incluido el credo de los ladrones. El error nace de la dificultad de detectar, en cualquier religión, cuál es la parte buena y cuál es la mala. Y esa dificultad se convierte en una carga pesada para aquellos que tienen la desgracia de pensar, respecto de una u otra religión, que las partes normalmente consideradas buenas son malas, y que las partes consideradas malas son buenas.


Resulta trágico admirar, y admirar sinceramente a un grupo humano, pero aún más hacerlo en un negativo fotográfico. Es difícil felicitarse por el hecho que los blancos sean negros y los negros sean blancos. Y eso es lo que con frecuencia nos sucede en relación con las religiones humanas.


Tomemos a modo de ejemplo dos instituciones que son testigo de la pujanza religiosa del siglo XIX. El Ejército de Salvación y la filosofía de Auguste Comte.

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Juan Donoso Cortés: Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo (10)





Capítulo III
Maniqueísmo. Maniqueísmo Proudhoniano
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Cualquiera que sea la explicación que pueda darse del libre albedrío del hombre, no cabe duda sino que éste será siempre uno de nuestros más grande y pavorosos misterios: en todo caso es fuerza confesar que la facultad dejada al hombre de sacar el mal del bien, el desorden del orden, y de turbar, siquiera sea accidental mente, las grandes armonías puestas por Dios en todas las cosas creadas, es una facultad tremenda, y considerada en sí, sin relación a lo que la limita y la contiene, hasta cierto punto inconcebible. El libre albedrío dejado al hombre es un don tan alto, tan trascendental, que más bien parece por parte de Dios una abdicación que una gracia; ved, si no, sus efectos:
Tended los ojos por toda la prolongación de los tiempos, y veréis cuán turbias y cenagosas vienen las aguas de ese río en que la humanidad va navegando: allí viene haciendo cabeza de motín Adán el rebelde, y luego Caín el fratricida, y tras él muchedumbres de gentes sin Dios y sin ley, blasfemas, concubinarias, incestuosas, adúlteras; los pocos magnificadores de Dios y de su gloria olvidan al cabo su gloria y sus magnificencias, y todos juntos tumultúan y bajan en tumulto, en el ancho buque que no tiene capitán, las turbias corrientes del gran río, con espantoso y airado clamoreo, como de tripulación sublevada. Y no saben ni adónde van, ni de dónde vienen, ni cómo se llama el buque que los lleva, ni el viento que los empuja. Si de vez en cuando se levanta una voz lúgubremente profética, diciendo: «¡Ay de los navegantes! ¡Ay del buque!», ni se para el buque ni la escuchan los navegantes; y los huracanes arrecian, y el buque comienza a crujir, y siguen las danzas lúbricas y los espléndidos festines, las carcajadas frenéticas y el insensato clamoreo, hasta que en un momento solemnísimo todo cesa a la vez: los festines espléndidos, las carcajadas frenéticas, las danzas lúbricas, el clamoreo insensato, el crujir del buque y el bramar de los huracanes; las aguas están sobre todo, y el silencio sobre las aguas, y la ira de Dios sobre las aguas silenciosas.
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15 de octubre de 2008

Imitación de Cristo



11.- Demasiadas palabras


1. Excusa cuanto pudieres el ruido de los hombres; pues mucho estorba el tratar de las cosas del siglo, aunque se digan con buena intención.
Porque presto somos amancillados y cautivos de la vanidad.
Muchas veces quisiera haber callado y no haber estado entre los hombres.
Pero, cuál es la causa que tan de gana hablamos y platicamos. unos con otros, viendo cuán pocas veces volvemos al silencio sin daño de la conciencia?
La razón es que por el hablar buscamos ser consolados unos de otros y deseamos aliviar el corazón fatigado de pensamientos diversos.
Y de muy buena gana nos detenemos en hablar y pensar de las cosas que amamos o sentimos adversas.
Mas, ¡ay dolor!, que muchas veces sucede vanamente y sin fruto; porque esta exterior consolación es de gran detrimento a la interior y divina.

2. Por eso, velemos y oremos, no se nos pase el tiempo en balde.
Si puedes y conviene hablar, sean cosas que edifiquen.
La mala costumbre y la negligencia de aprovechar ayudan mucho a la poca guarda de nuestra lengua.
Pero no poco servirá para nuestro espiritual aprovechamiento la devota plática de cosas espirituales, especialmente cuando muchos de un mismo espíritu y corazón se juntan en Dios.

12.- Paz cómo se debe adquirir la paz y del celo de aprovechar

1. Mucha paz tendríamos si en las dichos y hechos ajenos que no nos pertenecen no quisiésemos meternos. ¿Cómo puede estar en paz mucho tiempo el que se entremete en cuidados ajenos, y busca ocasiones exteriores, y dentro de sí poco o tarde se recoge? bienaventurados los sencillos, porque tendrán mucha paz.

2. ¿Cuál fue la causa por que muchos de los Santos fueron tan perfectos y contemplativos? Porque estudiaron en mortificarse totalmente a todo deseo terreno; y por eso :pudieron con. lo .íntimo del corazón allegarse a Dios y ocuparse libremente en sí mismos: Nosotros nos ocupamos mucho con nuestras pasiones; y tenemos demasiado cuidado de lo transitorio. Y también pocas veces vencemos un vicio perfectamente, ni nos alentamos para aprovechar cada día, y por esto nos quedamos tibios y aun fríos.

3. Si estuviésemos perfectamente muertos a nosotros mismos, y en lo interior desocupados, entonces podríamos gustar las cosas divinas y experimentar algo de la contemplación celestial. El impedimento mayor y total es qué no somos libres de nuestras inclinaciones y deseos, ni trabajamos por entrar en el camino perfecto de los Santos.

4. Y también cuando alguna adversidad se nos ofrece, muy presto nos desalentamos y nos volvemos a las consolaciones humanas. Si nos esforzásemos más a pelear como fuertes varones, veríamos sin duda la ayuda del Señor que viene desde el Cielo sobre nosotros. Porque dispuesto está a socorrer a los que pelean y esperan en su gracia, y nos procura ocasiones de pelear para que .alcancemos victoria. Si solamente en " las . observancias de fuera ponemos el aprovechamiento de la vida religiosa, presto se nos acabara la devoción. Mas pongamos. la segur a la raíz, porque, libres de las pasiones, poseamos pacíficas nuestras almas.

5. Si cada año desarraigásemos un vicio presto seríamos perfectos. Mas ahora, al contrario, muchas veces experimentamos que fuimos mejores y más puros en el principio de nuestra conversión que después de muchos años de profesos. Nuestro fervor y aprovechamiento cada día debe crecer; mas ahora ya nos parece mucho conservar alguna parte del primer fervor. Si al principio hiciésemos algún esfuerzo, podríamos después hacerlo todo con facilidad y gozo. 6. Grave cosa es dejar la, costumbre; pero, más grave es ir contraria propia voluntad. Mas si no vences las cosas pequeñas y ligeras, ¿cómo vencerás las dificultosas?
Resiste en los principios a tu inclinación, y deja la mala costumbre, porque no te lleve poco a poco a mayor dificultad. ¡Oh, si mirases cuánta paz a ti mismo, y cuánta alegría darías a los otros rigiéndote bien, yo creo que serías más solícito en el aprovechamiento espiritual!

13.- Del provecho de las adversidades

1. Bueno es que algunas veces nos sucedan cosas adversas y vengan contrariedades, porque suelen atraer al hombre al corazón, para que se conozca desterrado y no ponga su esperanza en cosa alguna del mundo. Bueno es que padezcamos a veces contradicciones y que sientan de nosotros mal e imperfectamente, aunque hagamos bien y tengamos buena intención. Estas cosas de ordinario ayudan a la humildad y nos defienden de la vanagloria. Porque entonces mejor buscamos a Dios por testigo interior, cuando por de fuera somos ,despreciados de los hombres, y no nos dan crédito.

2. Por eso debía. uno afirmarse de tal manera en Dios, que no le fuese necesario buscar muchas consolaciones humanas. Cuando el hombre de buena voluntad es atribulado, o tentado, o afligido con malos pensamientos; entonces conoce tener de Dios mayor . necesidad, experimentando que sin EI no puede nada bueno. Entonces también se entristece, gime y ora a Dios por las miserias que padece. Entonces le es molesta la vida larga, y desea hallar la muerte para ser desatado de este cuerpo y estar con Cristo ( Filip., l; 3) .
Entonces también - conoce que no puede haber en el
mundo perfecta seguridad ni cumplida paz.

Democracia y contranatura



por el Dr Antonio Caponetto

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Editorial del Nº 77 de Cabildo

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Se cuentan por decenas, y a diario, los hechos gravísimos que corroboran la corrupción descomunal del kirchnerismo, engendro político sólo sostenido como suelen sostenerse las tiranías, por una mezcla trágica de dineros malhabidos y fuerzas brutas desplegadas a mansalva.
Ejemplo de lo primero —además de los negocios inmobiliarios y financieros del conyungo gobernante— son las actuales evidencias de fortunas ingentes que lo asisten, tanto procedentes del narcotráfico internacional como de la satrapía chavista. Entreverados en una mezcla ilegal de efedrinas, coimas, valijas clandestinas y prebendas torvas, la pingüinácea pareja semeja ya, sin retorno, al ave malandra que retratara Martín Fierro, diciendo: le tiene al robo afición. Ejemplo de lo segundo, esto es, de la violencia con que son capaces de sojuzgar y someter a quienes se les interponen, baste no olvidar el despliegue burdísimo de patoteros y rufianes exhibido principalmente en la lucha contra los hombres del campo; esto sin contar con los titulares institucionales del poder de coacción, que dócilmente le responden, hasta hace poco comandados por el primer escalador de taburetes, antes de que su nombre terminara emporcado, como corresponde, “en sórdidas noticias policiales”.
La corrupción, en suma, es multiforme y sostenida, sin que deje ámbito alguno para que repose la decencia. Está instalada y consubstanciada, como una red viscosa y putrefacta, en el centro mismo del poder oficial, con la presidenta como garante y el primer damiselo como enajenado custodio. Supuesto los hubiera veraces, no alcanzarían los cronistas para registrar tamañas felonías.
Pero he aquí que se esfumaba septiembre, y un episodio en sí mismo menor resultó emblema y epítome de la degradación alcanzada por la gestión de Cristina.
Sucedió que dos putos promovieron ad nauseam su conyugalidad contranatura, contando para consumarla con el apoyo insensato y festivo de los medios masivos, y hasta con los oficios de un patético marica, que parodiando investidura y símbolos de la liturgia católica, simuló bendecir religiosamente a los descarados protervos. El hecho, repetimos, no hubiera sobrepasado los lindes del lupanar, si el Estado Argentino no hubiera tenido activa y principal participación en la apología del vicio nefando. La señora Kirchner hizo llegar su obsequio y su felicitación a los degenerados, y hasta se dispuso que la presidenta de un organismo oficial, como es el Inadi, oficiara de madrina en la ceremonia sacrílega que fue trasmitida con sones de victoria. Era, por cierto, la trágica victoria de la contranatura, asociada a la plenitud de la democracia, que es, en política, la encarnación misma de la antinaturaleza.
Acaso merezca un párrafo aparte la fraseología con que Cristina cohonestó públicamente al par de sodomitas: “que sean felices” —les dijo— “que es lo más importante”. Nadie salió a aclararle que la felicidad está en la virtud, y que no pueden alcanzarla ni merecerla los que hacen del pecado su encarnadura y su proselitismo. Los obispos callaron ante el aborrecible espectáculo, muy ocupados como están en prologar los libros del rabino Bergman o en recibir el premio Maimónides.
Se confundirían quienes minimizaran la entidad de este suceso, reduciendo sus contornos al anecdotario burdelesco de la gran aldea. El Gobierno ha dado un mensaje claro y contundente: a partir de ahora la cultura de la muerte es política de Estado, ya sin ambages ni pudores; y alzados contra el Orden Natural y el Orden Sobrenatural, los invertidos de toda laya y peor jaez tienen su sitial de honor en la corte repugnante de los malnacidos Kirchner.
El 6 de septiembre, en Recife, Brasil, con ocasión de inaugurarse la fábrica Impsa, un sacerdote roció con agua bendita a Cristina, y tras maldecirlo con la mirada, demoró diez minutos en secársela con pañuelo y abanico, para que ni rastros quedara del sagrado líquido. Similar actitud despreciativa había tenido Néstor, el 30 de septiembre de 2006, cuando asistió como presidente a la inauguración,en El Calafate, de una nueva flota de barcos de paseo de la empresa Fernández Campbell. Cada uno a su tiempo y en espacios distintos maltrató y humilló al Ministro que con tan significativo sacramental los prodigara. Los medios de las respectivas fechas recogieron sendas noticias.
Sabemos por los relatos de los grandes exorcistas —baste repasar la Summa Demoníaca de Fortea—que los demonios se retuercen ante el agua bendita, como sabemos de las crispaciones terribles de los posesos o infectados cada vez que la misma rocía sus cuerpos. Saque el lector las conclusiones que quiera. Las nuestras son tan simples cuanto rotundas. Satán anda enseñoreado en la democracia y en sus actuales protagonistas, sino como león rugiente, al menos como rata rabiosa y depredadora vestida de percal.
Es preciso estar sobrios y vigilantes, resistiendo firmes en la Fe, como lo enseñara San Pedro.

15 de Octubre, Festividad de Santa Teresa de Jesús, Virgen y Doctora de la Iglesia



"Nada te turbe,
nada te espante.
Todo se pasa.
Dios no se muda.
La paciencia todo lo alcanza.
Quien a Dios tiene, nada le falta.
Sólo Dios basta."
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"En la cruz está la gloria, Y el honor,
Y en el padecer dolor, Vida y consuelo,
Y el camino más seguro para el cielo."
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Nació en Ávila, España, el 28 de marzo de 1515.
Su nombre, Teresa de Cepeda y Ahumada, hija de Alonso Sánchez de Cepeda y Beatriz Dávila Ahumada. En su casa eran 12 hijos. Tres del primer matrimonio de Don Alonso y nueve del segundo, entre estos últimos, Teresa. Escribe en su autobiografía: "Por la gracia de Dios, todos mis hermanos y medios hermanos se asemejaban en la virtud a mis buenos padres, menos yo".
De niños, ella y Rodrigo, su hermano, eran muy aficionados a leer vidas de santos, y se emocionaron al saber que los que ofrecen su vida por amor a Cristo reciben un gran premio en el cielo. Así que dispusieronse irse a tierras de mahometanos a declararse amigos de Jesús y así ser martirizados para conseguir un buen puesto en el cielo. Afortunadamente, por el camino se encontraron con un tío suyo que los regresó a su hogar. Entonces dispusieronse construir una celda en el solar de la casa e irse a rezar allá de vez en cuando, sin que nadie los molestara ni los distrajese.
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Para leer el artículo completo haga click sobre la imagen de la Santa Doctora

14 de octubre de 2008

¿Es que no tenéis sangre en las venas? (Reproche para católicos.)

Comentario preliminar: desconocía la existencia de este comentarista televisivo español, hasta que me topé con la "perlita" que publiqué antes de esta entrada.

Como soy tremendamente curioso, y a Dios gracias no he perdido la capacidad de asombro, rápidamente me lancé a la búsqueda de datos sobre el autor y su obra.

Leí una entrevista que le realizaron (que publicaré en breve) sobre la televisión actual, que me gustó mucho, sobre todo por su sentido común. Me hizo recordar a Chesterton.

Leí un artículo suyo sobre la polémica (basura hodierna, vamos) materia Educación para la Ciudadanía, que es tema urticante en España y no pude seguir adelante.

Me urgía republicarlo, porque voces claras que escriban en la prensa diaria, siempre "políticamente correcta", son raras como "perro verde".

Seguiré buscando material sobre este autor y oportunamente publicaré sus escritos. Los dejo con este artículo que sirve a los españoles en este caso concreto, pero es un llamado de atención a los católicos de todo el mundo, en especial a los argentinos, para que no seamos los "tibios" evangélicos, a quienes Nuestro Señor vomitará de su boca.
Y públicamente me sumo a la convocatoria del artillero Dr. Padilla (ver Catapulta , tercer artículo, 10º punto). Amigo artillero, cuente con este infante.



por José Javier Esparza

Tomado de El Manifiesto



Es por lo de la Educación para la Ciudadanía, claro. ¿Por qué iba a ser, si no? Es el mayor atentado que se ha tramado en decenios contra la autonomía moral de la gente. Es la mayor intromisión imaginable en la libertad de verdad, que es la libertad interior. Y sin embargo, aquí apenas se mueven cuatro gatos. La prensa disidente hace circular titulares de impacto: “Ya hay 3.500 objetores en el mes de junio”. Gran cosa, ¿eh? Tres mil quinientos en todo el país. En un vagón del Metro caben doscientas personas. Echad la cuenta. Es verdad que en las Termópilas bastaron trescientos. Pero esto es otra cosa. Esto es peor.

¿Dónde os habéis metido? ¿Debajo de las piedras? ¿Es que nadie os ha explicado lo que os estáis jugando? ¿O es que no lo queréis ver –para no fatigaros, tal vez, o para no meteros “en líos”?

A vuestros hijos van a enseñarles que nada es verdad ni mentira, sino que todo depende del color con que se mira –y que ese color, mayormente, tira a bermellón. Van a enseñarles que no existe una forma recta de ser y de estar, sino que todas valen lo mismo –es decir que lo malo es bueno, porque lo bueno no es tal. Van a enseñarles que ETA es un grupo vasco armado que fue torturado alevosamente por la democracia española. Van a enseñarles que la guerra civil no ha terminado y que la reconciliación fue un error, porque no hizo justicia. Van a enseñarles que papá y mamá son conceptos vacíos e intercambiables por otros. Van a enseñarles todo eso, no con materiales teóricos mínimamente contrastables, sino con una buena porción de bazofia que, por otro lado, jamás fue escrita para educar a nadie, sino, deliberadamente, para todo lo contrario. Y lo más importante: os están diciendo, no a vuestros hijos, sino a vosotros, que la formación moral de los críos ya no es cosa vuestra, sino que ahora el Estado se hace cargo. Y vosotros, a descansar. Mamá-Estado se ocupa. Qué bien.

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Perlita de blogósfera



«Hoy la nueva Covadonga insurgente no está en valles inaccesibles o en comunidades rurales arraigadas; todo eso lo ha aplastado ya la modernidad.
Hoy la nueva Covadonga insurgente está dentro de todos y cada uno de nosotros, también dentro de esa gente que está ahí fuera.
Es como la cuerda dormida de un instrumento mudo; cuerda, sin embargo, que volverá a vibrar cuando reciba un sonido modulado en la tonalidad precisa.
Hay que encontrar esa nota»
José Javier Esparza.
Tomado de Arbil

XI Arquetipo: Beato Anacleto Gonzalez Flores



por el R.P. Alfredo Sáenz. S.J.




Consideraremos ahora una figura realmente fascinante, la de Anacleto González Flores, uno de los héroes de la Epopeya Cristera. Anacleto nació en Tepatitlán, pequeño pueblo del Estado de Jalisco, cercano a Guadalajara, el 13 de julio de 1888. Sus padres, muy humildes, eran fervientemente católicos. De físico más bien débil, ya desde chico mostró las cualidades propias de un caudillo de barrio, inteligente y noble de sentimientos. Pronto se aficionó a la lectura, y también a la música. Cuando había serenata en el pueblo, trepaba a lo que los mexicanos llaman «el kiosco», tribuna redonda en el centro de la plaza principal. Era un joven simpático, de buena presencia, galanteador empedernido, de rápidas y chispeantes respuestas, cultor de la eutrapelia.

A raíz de la misión que un sacerdote predicó en Tepatitlán, sintió arder en su corazón la llama del apostolado, entendiendo que debía hacer algo precisamente cuando su Patria parecía deslizarse lenta pero firmemente hacia la apostasía. Se decidió entonces a comulgar todos los días, y enseñar el catecismo de Ripalda a los chicos que lo seguían, en razón de lo cual empezaron a llamarlo «el maistro», sin que por ello se aminorara un ápice su espíritu festivo tan espontáneo y la amabilidad de su carácter. Al cumplir veinte años, ingresó en el seminario de San Juan de los Lagos, destacándose en los estudios de tal forma que solía suplir las ausencias del profesor, con lo que su antiguo sobrenombre quedó consolidado: sería para siempre «el Maistro».

Luego pasó al seminario de Guadalajara, pero cuando estaba culminando los estudios entendió que su vocación no era el sacerdocio. Salió entonces de ese instituto e ingresó en la Escuela Libre de Leyes de la misma ciudad, donde se recibió de abogado. Quedóse luego en Guadalajara, iniciando su labor apostólica y patriótica que lo llevaría al martirio. Pero antes de seguir con el relato de su vida, describamos el ambiente histórico en que le tocó vivir.

I. Antecedentes

Para entender lo que pasó en el México de Anacleto, será preciso remontarnos más atrás en la historia de dicha nación. A comienzos del siglo pasado, los primeros conatos de rebeldía, protagonizados por Hidalgo y Morelos, tuvieron una connotación demagógica, de lucha de razas, así como de aborrecimiento a la tradición hispánica. Poco después, apareció una gran personalidad, Agustín de Iturbide, con una visión totalmente diferente. En 1821 proclamó el llamado Plan de Iguala, con tres garantías: la independencia de España, pero evitando una ruptura con la madre patria, la unión de todos los estamentos sociales –españoles, criollos e indios), y la Religión Católica, como base espiritual de la nueva Nación. Sobre estas tres bases, Iturbide fue proclamado Emperador de México. Desgraciadamente, tal proyecto no se concretó de manera duradera.

Un segundo momento en la historia de esta noble nación es el que se caracteriza por la virulencia del liberalismo. Fue la época de la «Reforma» de Benito Juárez, plasmada en la Constitución de 1857. Con el nombre de «Reforma» se quiso probablemente aludir a la rebelión protestante contra la Iglesia. Tratóse de un nuevo proyecto, eminentemente anticatólico y antihispano, que hizo del liberalismo una especie de religión laica, con lo que la Iglesia quedó totalmente excluida de la vida pública mexicana, en la admiración rendida a la mentalidad predominante en los Estados Unidos, y al espíritu de la Ilustración.

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Apología de la Hispanidad (3)


Tercera y última parte del





Discurso pronunciado en el Teatro «Colón»,
de Buenos Aires, el día 12 de octubre de 1934,
en la velada conmemorativa del «Día de la Raza»
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por S. E. R. Dr. Isidro Cardenal Gomá Tomás,
arzobispo de Toledo y Primado de España.
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Veamos ahora las

IV
Formas más eficaces de hacer raza
y trabajar por la hispanidad

Perdonadme que reitere la palabra y el concepto de hispanidad, porque todos los valores espirituales de la América latina son originariamente españoles; porque estos valores han sido sostenidos durante tres siglos por la acción política y administrativa de España, y más aún por la acción misionera de España; y porque si los siglos pasados señalan a los pueblos sus caminos, faltaríamos a nuestra misión histórica si no hiciéramos hispanidad.

Cierto que otras naciones europeas han aportado a la América latina, sobre todo en el último siglo, su caudal de sangre, de esfuerzo, de civilización peculiar. Pero todas ellas no han dejado más que un sedimento superficial en la gran masa de la población americana; algo más denso en las modernas ciudades cosmopolitas. Pero las capas profundas de la civilización secular de estas Américas las pusimos nosotros, con la erección de sus más famosas ciudades, que se construyeron al estilo español; con los obispados y misiones, que irradiaron la vida espiritual de la Metrópoli hasta el corazón de las selvas vírgenes; con esos Cabildos o Municipios, a los que se concedieron iguales privilegios que a los de Castilla y León, institución de derecho político que no ha sido igualada en ningún país de Europa; con las Universidades, que lograron tanto lustre como las de Europa y que difundieron aquí la cultura en el mismo nivel que en el mundo viejo; en las encomiendas y reducciones, sobre todo las asombrosas reducciones del Plata, que llevaron a estos pueblos a ser tan felices como pueda haberlo sido pueblo alguno de la tierra, pudiendo parangonarse las instituciones de derecho civil y político de estos países con las conquistas de la moderna democracia, sin los peligros de la atomización de la autoridad. Sobre estos pilares se levantó la civilización americana, que, o dejará de ser lo que es, o debiera seguir por los caminos de la hispanidad.

Lo primero que hay que hacer para que España y América se encuentren y se abracen en el punto vivo que les es común, que es su propia alma, es destruir la leyenda negra de una conquista inhumana y de una dominación cruel de España en América. Lo pide la verdad histórica; lo exigen las últimas investigaciones de la crítica, hecha sobre documentos auténticos del Archivo de Indias por historiadores que tal vez fueron a bucear allí para sacar testimonios contra España; lo reclama la justicia, porque la leyenda negra es un estigma que no sólo deshonra a España, sino que puede perjudicarla en sus intereses vitales –iguales, a lo menos, a los de todo el mundo– sobre estas tierras que descubrió y civilizó y de las que tal vez se la quiera desplazar.

Valen en este punto todos los recursos que no se apoyen en una falsedad o en una injusticia. Las naciones no están obligadas a la ley del Evangelio que nos manda ofrecer la mejilla sana cuando se nos ha herido en la otra. Verdad contra la mentira; la vindicación legítima contra la calumnia villana; el sol entero de nuestra gloria en América para disipar los puntos negros de nuestra gestión.

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Para leer el artículo completo haga click sobre la imagen del gran prelado español.

14 de Octubre, Festividad de San Calixto I, Papa y Mártir


No están de acuerdo los historiadores sobre algunos detalles de la biografía de nuestro santo de hoy. Parece que nació en Roma en uno de los barrios pobres y que su padre se llamó Domicio. Que era esclavo y como tal pasó una dura juventud y mocedad. Recorrió varios lugares donde llevó una vida muy dura.

Como gozaba de muchas cualidades humanas y poseía bastante cultura parece que estuvo al cargo de un tal Carpóforo, que era cristiano y le encomendó misiones delicadas, entre otras la dirección de una especie de banca en la que a pesar de su gran pericia en estas lides parece que le fue mal o que unos judíos le engañaron. Acusado por su señor fue enviado a la cárcel, primero de Roma y después de Cerdeña donde pasó varios años en trabajos de esclavos.

La favorita del Emperador, una tal Marcia, consiguió poner en libertad a varios cristianos de este destierro de Cerdeña y entre ellos le tocó a Calixto ¿Cuándo se hizo cristiano Calixto? ¿Lo era ya su padre o se hizo él cuando trabajaba a las órdenes de Carpóforo que era cristiano? No lo sabemos, lo cierto es que una vez puesto en libertad se retiró cerca de Roma a una especie de desierto y allí pasó unos diez años entregado al estudio y a la meditación. Maduró Calixto durante aquellos años y su nombre empezó a sonar entre los ambientes cristianos. Llegó hasta los oídos del Papa San Ceferino y le llamó. Quedó prendado de aquellas cualidades que aparecían visiblemente en aquel hombre maduro y conocedor profundo de la fe cristiana. Y lo que más valía, su disposición para arrostrar cuantas calamidades fueran necesarias para dar a conocer a Jesucristo y defender su Iglesia.

El Papa Ceferino reconociendo estas cualidades y su gran ingenio le encomendó la ampliación y construcción en la Vía Appia del Cementerio o Catacumbas que después y para siempre llevarían su nombre. Hoy son las más extensas y visitadas de Roma. Muchos santos han visitado aquellos sagrados lugares donde se encuentran entre otras preciadas reliquias el Altar de los Papas donde varios murieron mártires mientras celebraban los Misterios y el altar de Santa Cecilia, el cuerpo de San Tarsicio, etc... Allí muchos noveles sacerdotes -como por ejemplo los dos hermanos redactores de este Santoral celebraron su Primera Misa.

Los cristianos de su tiempo reconocieron las egregias cualidades que adornaban al diácono Calixto y no sólo en cuestiones financieras o de construcción de catacumbas sino en el terreno de ciencia, de prudencia, de piedad y de dotes de gobierno. Por ello al morir el Papa Ceferino pusieron los ojos en Calixto y lo eligieron para sucederle como Obispo de Roma y Sumo Pontífice.

Algunas herejías empezaban a pulular por aquel entonces y contra ellas luchó con valentía el nuevo Papa. Las dos principales eran estas: El Sabelianismo que casi no ponía distinción entre las Personas de la Santísima Trinidad con confusiones que rayaban en la herejía y los Montanistas que eran los que defendían un rigorismo exagerado de costumbres y, sobre todo, con los que habían sido algo débiles durante las persecuciones y ahora querían volver, arrepentidos, a la Iglesia católica. San Calixto siempre quiso ser más padre que juez. Más defensor que condenador. Esto le atrajo muchos insultos y contradicciones pero siempre los soportó con gran entereza y mayor caridad.

San Calixto estaba convencido de una verdad sobre todo: La bondad de Dios y su gran misericordia para con los pecadores arrepentidos. Tertuliano y sus secuaces se levantaron contra el Papa y le hicieron sufrir muchísimo hasta que fue coronada su preciosa vida con la palma del martirio que recibió probablemente el año 222 bajo el emperador Alejandro Severo.

13 de octubre de 2008

Crisis de idolatría


por Juan Manuel de Prada


Leed a un hombre de nuestra época el pasaje evangélico de la multiplicación de los panes y los peces y sonreirá con petulancia o descreída displicencia; en cambio, ese mismo hombre estará dispuesto a creer a pies juntillas que sus ahorrillos, entregados a un banco o a un experto en inversiones, se multiplicarán por cien o por mil, hasta convertirse en una fortuna. Ahora la crisis nos está desvelando que tal multiplicación era una fantasmagoría que mientras duró nos hizo sentir como dioses, cuando en realidad éramos esclavos de la más ínfima condición, que es la de los que ponen su corazón en las riquezas.

«El hombre es un ser dependiente -escribió Leonardo Castellani-, y si no depende de quien debe, dependerá de quien no debe; si no quiere por dueño a Cristo, tendrá al demonio por dueño. No podéis servir a Dios y a las riquezas, dijo Cristo, y el mundo moderno es el ejemplo lamentable: no quiso reconocer a Dios como dueño, y cayó bajo el dominio de Plutón, el demonio de las riquezas».

En la sociedad cristiana, el dinero era un mero instrumento de comercio. Entonces llegó la herejía protestante, que Hilaire Belloc definió muy atinadamente como «rebelión de los ricos contra los pobres», para decirnos que el dinero no era un mero instrumento de comercio, sino un «medio de creación de riqueza»; y el hombre se entregó a la idolatría plutoniana del lucro y del dividendo. Pero ya se sabe que toda idolatría es una parodia de la religión; y los sacerdotes de esta idolatría plutoniana decidieron que su dios no podía ser visible, de modo que lo ocultaron en inviolables cajas de caudales, erigiendo unos nuevos templos que llamaron bancos. Los sacerdotes de la idolatría plutoniana descubrieron pronto, sin embargo, que no podrían mantener el embeleco si apartaban por completo el dinero de la feligresía. Y se dijeron: «Haremos imágenes de nuestro dios y se las repartiremos a los fieles, prometiéndoles que se las devolveremos multiplicadas por mil». Y los fieles de la nueva idolatría, excitados por la avaricia, creyeron que su dinero (las imágenes en papel moneda de ese dios que permanecía oculto en las cajas de caudales de los bancos) podría engendrar a su vez más dinero. Fue entonces cuando la idolatría plutoniana, que ya era una parodia religiosa, se convirtió en parodia esotérica; y sus fieles dieron en creer que los manejos de los sacerdotes del dinero podrían obrar la milagrosa alquimia de transformar unos ahorrillos en una fortuna.

Y, para justificar aquella creencia enloquecida, los sacerdotes plutonianos apedrearon las meninges de sus fieles con una parodia ininteligible de la teología que llamaron «ciencia económica», al lado de la cual las profecías más abstrusas del Apocalipsis resultan diáfanas. Pero los fieles tragaron, porque su fe era la avaricia; y olvidaron que habían depositado su fe en una fantasmagoría.

Leonardo Castellani nos explica, con ese desparpajo que nace del sentido común, la verdadera naturaleza de esta fantasmagoría: «El crédito es el fantasma del dinero y el dinero el fantasma de los bienes reales; y nos venden esos fantasmas como si fuesen bienes reales. Para lograr eso, han inventado una terminología detrás de la cual no hay cosas sino tretas; que no depende del intelecto sino de la astucia. La mayoría desas tretas son secretas; y en el fondo dellas está la Usura, que consiste en ordeñar al dinero como si fuese una vaca y no un mero signo. (...) La ciencia de las finanzas consiste en el manejo de los signos de signos; la realidad de las cosas signadas queda detrás y acaba por perderse de vista».

Hoy toda esa fantasmagoría se derrumba, todas esas tretas nos revelan sus manejos; y el hombre que, por petulancia o descreída displicencia, dejó de creer que Dios obrase milagros, descubre que los milagros de los sacerdotes plutonianos eran en realidad tramoyas de farsantes.

Ha sonado en el cielo la trompeta de la cólera divina; y los sacerdotes de Plutón huyen despavoridos. En su estampida dejan a los fieles de su culto desesperados ante la demolición de una fantasmagoría que habían encumbrado a la categoría de fe. Pero, en medio de su desesperación, tal vez esos hombres que estuvieron bajo el dominio del demonio vuelvan a elevar sus ojos al cielo, reconociendo a su verdadero dueño.

¡Bendita crisis!

Tomado de ABC

Justicia para todos


recomiendo leer B1 (vitaminas para la memoria de la guerra en los ´70).


Enlace a su blog click aquí

13 de Octubre de 2008, Festividad de San Eduardo III, Rey y Confesor


Este fue el más popular de los reyes ingleses de la antigüedad. Tres cualidades le merecieron su fama de santo: era muy piadoso, sumamente amable y muy amante de la paz.

Era hijo de Etelredo y a los diez años fue desterrado a Normandía, Francia, de donde no pudo volver a Inglaterra sino cuando ya tenía 40 años.

Dicen que conservó perpetua castidad.

San Eduardo tuvo unos modos de actuar que lo hicieron sumamente popular entre sus súbditos y lo convirtieron como en un modelo para sus futuros reyes. Lo primero que hizo fue suprimir el impuesto de guerrasino cuando ya tenía 40 años.

Dicen que conservó perpetua castidad.

San Eduardo tuvo unos modos de actuar que lo hicieron sumamente popular entre sus súbditos y lo convirtieron como en un modelo para sus futuros reyes. Lo primero que hizo fue suprimir el impuesto de guerra, que arruinaba mucho a la gente. Luego durante su largo reinado procuró vivir en la más completa armonía con las cámaras legislativas (que el dividió en dos: cámara de los lores y cámara de los comunes). Se preocupó siempre por obtener que gran cantidad de los impuestos que se recogían, se repartieran entre las gentes más necesitadas.

Un autor que vivió en ese tiempo nos dejó los siguientes datos acerca de San Eduardo: "Era un verdadero hombre de Dios. Vivía como un ángel en medio de tantas ocupaciones materiales y se notaba que Dios lo ayudaba en todo. Eran tan bondadoso que jamás humilló con sus palabras ni al último de sus servidores. Se mostraba especialmente generoso con los pobres, y con los emigrantes, y ayudaba mucho a los monjes. Aún el tiempo en que estaba en vacaciones y dedicado a la cacería, ni un solo día dejaba de asistir a la santa misa. Era alto, majestuoso, de rostro sonrosado y cabellos blancos. Su sola presencia inspiraba cariño y aprecio".

Cuando Eduardo estaba desterrado en Normandía prometió a Dios que si lograba volver a Inglaterra iría en peregrinación a Roma a llevar una donación al Sumo Pontífice. Cuando ya fue rey, contó a sus colaboradores el juramento que había hecho, pero estos le dijeron: "el reino está en paz porque todos le obedecen con gusto Pero si se va a hacer un viaje tan largo, estallará la guerra civil y se arruinará el país". Entonces envió unos embajadores a consultar al Papa San León Nono, el cual le mandó decir que le permitía cambiar su promesa por otra: dar para los pobres lo que iba a gastar en el viaje, y construir un buen convento para religiosos. Así lo hizo puntualmente: repartió entre la gente pobre todo lo que había ahorrado para hacer el viaje, y vendiendo varias de sus propiedades, construyó un convento para 70 monjes, la famosa Abadía de Westminster (nombre que significa: monasterio del occidente: West = oeste u occidente. Minster = monasterio). En la catedral que hay en ese sitio es donde sepultan a los reyes de Inglaterra.

En el año 1066, desgastado de tanto trabajar por su religión y por su pueblo, sintió que le llegaba la hora de la muerte. A los que lloraban al verlo morir, les dijo: "No se aflijan ni se entristezcan, pues yo dejo esta tierra, lugar de dolor y de peligros, para ir a la Patria Celestial donde la paz reina para siempre".

Juan Donoso Cortés: Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo (9)


Capítulo II

Se da respuesta a algunas objeciones relativas a este dogma



Si la facultad de escoger no constituye la perfección, sino el peligro del libre albedrío del hombre; si en aquella facultad tuvo principio su prevaricación y origen su caída, y si en ella está el secreto del pecado, de la condenación y de la muerte, ¿cómo se compadece con la infinita bondad del Dios infinito ese funestísimo don que viene henchido de desventuras y preñado de catástrofes? ¿Cómo llamaré a la mano que me lo da? ¿Misericordiosa o airada? Si es una mano airada, ¿por qué me dio la vida? ¿Por qué me la acompañó con carga tan grave, si es misericordiosa? ¿La llamaré justa o sólo fuerte? Si es justa, ¿qué había hecho yo antes de ser, para ser asunto de sus rigores? Y sí es sólo fuerte, ¿qué hace que no me pisa y no me quiebra? Si pequé por el uso del don que recibí, ¿quién es el autor de mi pecado? Si llego a condenarme por el pecado a que me incliné po la inclinación que me fue dada, ¿quién es el autor de mi condenación y de mi infierno? Ser misterioso y tremendo, a quien no sé si bendecir o detestar, ¿caeré derribado a tus pies como tu siervo Job y te enviaré hasta rendirte, acompañándolas con mis acerbos sollozos, mis encendidas plegarias, o pondré monte sobre monte, Pelión sobre Osa, volviendo a emprender contra ti la guerra de los Titanes? Esfinge misteriosa ni sé cómo aplacarte ni sé cómo vencerte; no sé si echar por el camino de tus enemigos o por el camino de tus siervos. Ni sé aún cómo te llamas. Si, como dicen, eres omnisciente, dime, por lo menos, en cuál de tus libros sellados tienes escrito tu nombre, para saber cómo he de llamarte; porque tus nombres son tan contradictorios como Tú mismo. Los que se salvan te llaman Dios; los que se condenan, tirano. Así habla, vueltos los ojos encendidos hacia Dios, el genio del orgullo y de las blasfemias. Por una demencia inconcebible y por una aberración inexplicable, el hombre, hechura de Dios, cita ante su tribunal al mismo Dios, que le da el tribunal en que se asienta, la razón con que le ha de juzgar y hasta la voz con que le llama. Y las blasfemias llaman a otras blasfemias, como el abismo a otro abismo; la blasfemia que le emplaza va a parar a la blasfemia que le condena o a la blasfemia que le absuelve. Absuélvale o condénele, el hombre que en vez de adorarle le juzga, es blasfemo. ¡Desdichados los soberbios que le emplazan y bienaventurados los humildes que le adoran, porque Él vendrá a los unos y a los otros: a los unos, como emplazado, en el día del emplazamiento; a los otros, como adorado, en el día de las adoraciones; a ninguno que le llama dejará nunca de responder; a los unos, empero, responderá con sus iras, a los otros con sus misericordias!

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Apología de la Hispanidad (2)


Segunda parte del


Discurso pronunciado en el Teatro «Colón»,
de Buenos Aires, el día 12 de octubre de 1934,
en la velada conmemorativa del «Día de la Raza»
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por S. E. R. Dr. Isidro Cardenal Gomá Tomás,
arzobispo de Toledo y Primado de España.
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II
La obra de España, obra de catolicismo

Yo debiera demostraros ahora que la obra de España fué, antes que todo, obra de catolicismo. No es necesario. Aquí está el hecho, colosal. Al siglo de empezada la conquista, América era virtualmente cristiana. La Cruz señoreaba, con el pendón de Castilla, las vastísimas regiones que se extienden de Méjico a la Patagonia; cesaban los sacrificios humanos y las supersticiones horrendas; templos magníficos cobijaban bajo sus bóvedas a aquellos pueblos, antes bárbaros, y germinaban en nuevos y dilatados países las virtudes del Evangelio. Jesucristo había triplicado su reino en la tierra.

Porque España fué un Estado misionero antes que conquistador. Si utilizó la espada fué para que, sin violencia, pasara triunfante la Cruz. La tónica de la conquista la daba Isabel la Católica, cuando a la hora de su muerte dictaba al escribano real estas palabras: «Nuestra principal intención fué de procurar atraer a los pueblos dellas (de las Indias) e los convertir a Nuestra santa fe catholica.» La daba Carlos V cuando, al despedir a los Prelados de Panamá y Cartagena, les decía: «Mirad que os he echado aquellas ánimas a cuestas; parad mientes que deis cuenta dellas a Dios, y me descarguéis a mí.» La dieron todos los Monarcas en frases que suscribiría el más ardoroso misionero de nuestra fe. La daban las leyes de Indias, cuyo pensamiento oscila entre estas dos grandes preocupaciones: la enseñanza del cristianismo y la defensa de los aborígenes.

España mandó a América lo más selecto de sus misioneros. Franciscanos, Dominicos, Agustinos, Jesuítas, acá enviaron hombres de talla y de fama europea. Los nombres de Fray Juan de Gaona, una de las primeras glorias de la iglesia americana; de Fray Francisco de Bustamante, uno de los grandes predicadores de su tiempo; Fray Alonso de Veracruz, teólogo eminente; todos ellos eran de alto abolengo, o por la sangre o por las letras, y dejaban una Europa que les hubiera levantado sobre las alas de la fama.

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Herejes (5)


por Gilbert K. Chesterton




V.- H. G. Wells y los gigantes


Si observamos con bastante atención a un hipócrita, llegaremos a apreciar incluso su sinceridad. Debemos interesarnos en la parte más oscura y real del hombre, en la que no habitan los vicios que no muestra, sino las virtudes que no conoce. Cuanto más nos aproximemos a los problemas de la historia humana con esa caridad aguda y penetrante, menos espacio dejaremos a la pura hipocresía de cualquier clase. Los hipócritas no nos engañarán haciéndonos creer que son santos; pero tampoco nos engañarán haciéndonos creer que son hipócritas.

Cada vez serán más los casos que se sumarán a nuestro ámbito de investigación, casos en los que en verdad no se trata en absoluto de hipocresía, casos en los que la gente es tan ingenua que parece absurda, y tan absurda que no parece ingenua.

Existe un caso sorprendente que ejemplifica esa acusación injusta de hipocresía. Siempre se ha reprochado a la religión de épocas pasadas su incoherencia y doble rasero, por combinar una profesión de humildad casi degradante con una lucha sin cuartel por alcanzar el éxito terrenal, que logró con considerable éxito. Se considera fraudulento que un hombre se empeñe tanto en que lo consideren miserable pecador y, al mismo tiempo, pretenda que lo consideren Rey de Francia. Pero lo cierto es que no hay más incoherencia consciente entre la humildad y la voracidad de un cristiano que entre la humildad y la voracidad de un amante. Lo cierto es que no hay nada por lo cual el hombre esté dispuesto a hacer un esfuerzo tan hercúleo que por las cosas que sabe que no merecen la pena. No ha existido nunca un hombre enamorado que no se declarara dispuesto a consumar su deseo, por más que le tensaran los nervios hasta rompérselos. Como no ha existido nunca un hombre enamorado que no declarara que no debería enamorarse.

El secreto del éxito práctico de la cristiandad radica en la humildad cristiana, por más imperfectamente que se practique. Pues al suprimir toda noción de mérito o pago, el alma se ve de pronto libre para emprender viajes increíbles. Si le preguntamos a un hombre cuerdo cuánto vale, su mente se encoge instintiva e instantáneamente.

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