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Fragmento de Notre charge apostolique. S.S San Pío X (1910)
"No, Venerables Hermanos -preciso es reconocerlo enérgicamente en estos tiempos de anarquía social e intelectual en que todos sientan plaza de doctores y legisladores-, no se edificará la ciudad de modo distinto de como Dios la edificó; no se edificará la ciudad si la Iglesia no pone los cimientos y dirige los trabajos; no, la civilización no está por inventar ni la "ciudad" nueva por edificarse en las nubes. Ha existido y existe; es la civilización cristiana, es la "ciudad" católica. No se trata más que de establecerla y restaurarla sin cesar sobre sus fundamentos naturales y divinos contra los ataques, siempre renovados, de la utopía malsana, de la rebeldía y de la impiedad: Omnia instaurare in Christo."

21 de febrero de 2009

La democracia totalitaria




Por el Dr. Aníbal D´Angelo Rodríguez


Tomado de Catapulta





ace mucho que sabemos que democracia y liberalismo son dos cosas distintas. Ortega lo explicaba diciendo que son palabras que responden a preguntas distintas. Democracia contesta la pregunta ¿Quién manda? diciendo que manda el pueblo, el demos. Liberalismo, en cambio, responde a la pregunta ¿cuánto se manda? diciendo que se manda “lo menos posible”, restringiendo el poder mediante todo un sistema de poderes independientes, brevedad de los mandatos, etc. Lo que no dijo Ortega (ni ningún liberal) es que el poder restringido es el poder político pero que los poderes económicos y culturales no tienen cortapisa alguna.
Pero todo esto lo decimos para recordar que puede haber democracias no liberales y liberalismos no democráticos. De lo segundo tenemos numerosos ejemplos en la Historia : por lo pronto en el siglo XVIII se aplicó en Europa lo que se llamó “despotismo ilustrado” un sistema según el cual algunos monarcas - Federico de Rusia, Catalina de Rusia, etc. – otorgaban ciertas libertades pero por real decisión. La fórmula de ese despotismo era, se dice: “Todo para el pueblo, nada con el pueblo”
También hubo liberalismo no democrático en la Argentina del fraude (1853-1916). Estaba vigente una Constitución democrática y liberal, de la cual se cumplía más o menos bien la parte liberal y nada la democrática.
El siglo XXI está comenzando a ver lo que Jacobo Talmon, un profesor judío, avizoró en 1956 en su libro “Los orígenes de la democracia totalitaria”.Obsérvese que: 1º) En todo el siglo XX los comunistas jamás ganaron una elección. Integraron coaliciones triunfadoras (como en Italia) pero nunca su programa de dominio de la sociedad por el Estado logró por sí solo imponerse. 2º) En el Occidente desarrollado, la izquierda se ha vuelto gramsciana y se ha convertido al progresismo, una receta cultural antes que política que contiene todas las estériles imbecilidades de nuestro tiempo: géneros, aborto, matrimonio homosexual, etc. Es decir se ha volcado a la tercera libertad (siglo XVIII, libertad económica; siglo XIX libertad de palabra; siglo XX libertades sexuales.)3º) Mientras el programa soviético de dominio totalitario de la sociedad por el Estado está desprestigiado entre los ricos por su total fracaso en la URSS , ahora ese programa se convierte en atractivo para los pobres de lo que se llamó “Tercer mundo”.
El triunfo de Chávez de ayer y los de Evo Morales en Bolivia marcan un hito. Ahora el programa marxista obtiene mayoritario apoyo en la población pobre de Bolivia y Venezuela y probablemente lo obtendrá en Ecuador y más tarde en Perú. De ese modo se erigirán democracias totalitarias con el voto mayoritario de la población. ¡Qué sabe el indígena o el mestizo de la planificación integral y de su fracaso! Lo que sabe es que el banquete de los ricos le pasa por las narices en TV, y hace mucho que los políticos se lo prometen y no cumplen. Se enganchan en cualquier proyecto que les de una esperanza.
Claro que ese proyecto va a fracasar en América como fracasó en Rusia y en China pero entretanto lo vamos a padecer todos. Créanme.
Porque en Argentina es – por ahora – difícil que triunfe en elecciones un proyecto así. Pero los que se eligen con otro programa pueden dar después la sorpresa. ¿El 22% que lo votó al desconocido Kirchner pensó por ventura que iba a gobernar con los montos? ¿Había algo en su pasado que permitiera suponerlo? De ese modo o de otro que ni imaginamos es perfectamente posible que nos veamos de pronto sumergidos en una versión un poco distinta – o no – de la democracia totalitaria. Y no va a ser fácil, vuelvan a creerme.

Id a Tomás. Principios fundamentales del pensamiento de Santo Tomás (6)




por Eudaldo Forment




Tomado de Gratis Date





6


Carácter de las tesis tomistas



ebe advertirse, que la aprobación de las Tesis por la Sagrada Congregación de Estudios tuvo un carácter disciplinar y no doctrinal. Por ello, como ha explicado Canals, en primer lugar, se hizo «no en un documento de magisterio doctrinal que las impusiese al asentimiento especulativo de los filósofos y teólogos católicos, sino en un acto disciplinar, a modo de interpretación de lo preceptuado sobre la enseñanza, y propuestas a modo de normas, tantas veces atribuido a un segundo momento, posterior a la muerte de Pío X, y realizado bajo el pontificado de Benedicto XV (...) De aquí que ninguna consulta o información sobre las tesis se elevó al santo Oficio, la actual Congregación para la Doctrina de la Fe» (Canals, 1998a, 100).
Para Canals, «el carácter del acto de 1914 es el de una interpretación auténtica de normas disciplinares que establecían que los estudios eclesiásticos se inspirasen en la doctrina de Santo Tomás» (Canals, 1998a, 99). De un modo parecido fue entendido en una editorial de «La Civiltà Cattolica», publicada junto con el texto de las tesis.
En ella, se negaba el carácter de documento dogmático, que requiriera el asentimiento de la fe, y se caracterizaba incluso como una disposición magisterial únicamente sobre su autenticidad tomista, no sobre su veracidad objetiva.
«No se trata aquí de un documento dogmático, en el que se determine alguna verdad como perteneciente a la fe y a las costumbres, o se condene algún error contrario. No se pronuncia censura alguna a nadie que sienta de otro modo de cuanto se anuncia en las tesis, y ni siquiera encontramos en este documento un acto o decreto disciplinar que imponga la obligación de atenerse a él, ¿de qué se trata pues? De una simple, a la vez que autorizada, aprobación con la que no se sentencia de la verdad o falsedad de las tesis propuestas, ni de su mayor o menor probabilidad, pero ciertamente se declara que contienen los principios y las enunciaciones más importantes de la doctrina de Santo Tomás de Aquino, sobre todo en el orden metafísico» (Civiltà, 1914, 708).
Después de indicarse que es un bien el proporcionar esta seguridad, y que tiene muchas ventajas, se advierte:
«Se engañaría totalmente quien, atendiendo a la índole de las tesis, las más de alta metafísica, y que son en gran manera discutidas entre no pocos de los insignes doctores católicos, quisiese sacar el argumento para insinuar que mejor haría la Iglesia si callase sobre tales cuestiones. Por firmeza bien podría ser que la Santa Iglesia encuentre que pertenezca a su sabiduría y prudencia el no intervenir con preceptos, o con censuras y reproches de algún tipo, juzgando más oportuno que libremente se discuta de una parte y de otra sobre tales proposiciones; pero una cosa es el no imponer, el no definir, y otra es el callar del todo, de manera que no manifieste siquiera las propias preferencias y se abstenga de dar hasta sugerencias y consejos. El pretender esto sería hacer una injuria a la Iglesia, considerandola incompetente para juzgar sobre tales cuestiones, o al menos que deba permanecer indiferente para una solución o para otra» (Ib. 708-709).

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Pastores


por Vittorio Messori
Tomado de Conoze

e ha publicado un voluminoso documento (unas 867 páginas «pesadas como el plomo», como las ha definido alguien) compilado por el historiador luterano Gerhard Bieser y editado por un protestante de la antigua Alemania comunista libre de toda sospecha.
En la obra se reconstruyen las relaciones entre los «evangélicos» y el disuelto régimen «democrático». Es un cuadro que el propio Sínodo de la reunificada EKD, la Iglesia evangélica alemana, define como «alarmante» y «como para solicitar un acto público de contrición».
Del dossier se desprende que tres mil de los cuatro mil pastores protestantes de la Alemania autodenominada «popular» eran informadores estables u ocasionales de la terrible Staatsichereit, la policía secreta del Estado, llamada Stasi. Según Bieser, la apertura de los archivos ha mostrado que la colaboración del estamento eclesiástico luterano con el régimen, incluso como espías, «no fue ocasional ni estuvo limitada al marco de la vida religiosa sino que constituyó un problema estructural para la Iglesia evangélica».
Siguiendo al mismo historiador, se dice que entre los informadores de la Stasi «todavía no han aparecido nombres de eclesiásticos católicos», pero, añade a modo de consuelo para sus colegas luteranos, «es sólo cuestión de tiempo».
También señala como igualmente cierto que, como ocurrió con el nazismo, cuando se lleve a cabo el balance definitivo, la implicación de los protestantes será bastante superior a la de los católicos. Y, según observa el propio historiador, no sólo se debe a la desastrosa tradición evangélica de las «Iglesias de Estado» sino también al hecho de haber sustituido al Papa por el poder de turno; otro factor es la tradición, que se remite al mismo Lutero, de apoyarse en las autoridades laicas vendiéndoles las «protecciones» de la Iglesia. Pero también, señala el reverendo Bier, porque «los pastores están casados, tienen familia y son más susceptibles de ser chantajeados que el clero católico, que es célibe».
Así lo reconoce el mismo Sínodo evangélico alemán al buscar las razones que llevaron a tres mil de los cuatro mil pastores a hacerse informadores de la policía secreta al servicio de una tiranía oficialmente atea.

Ventajas electorales del aborto




por Juan Manuel de Prada



Tomado de ABC





mucha gente le resulta chocante que nuestros gobernantes pongan tan denodado empeño en despenalizar el aborto, en una coyuntura como la presente, en la que los signos de derrumbe del tinglado económico se multiplican por doquier. Causa, en efecto, perplejidad comprobar la muy expeditiva celeridad con que una comisión parlamentaria ha aprobado en pocos meses una propuesta de reforma legal que convierte el aborto en un «derecho de la mujer», mientras otras comisiones parlamentarias se empantanan durante años en asuntos que demandarían actitudes menos pachorrientas. La explicación más divulgada y rudimentaria consiste en definir este empeño como una mera maniobra de distracción: mientras se mantiene entretenida a la llamada «opinión pública» (que, como todo el mundo sabe, no es lo que la gente opina, sino lo que se pretende que opine la gente) con el caramelo envenenado del aborto, la inepcia de nuestros gobernantes en cuestiones más acuciantes pasa inadvertida. Se trataría, según esta explicación, de generar en esa «opinión pública» debates artificiosos que la distraigan de las cifras galopantes del paro, la evaporación de su dinero, etcétera.
No negaremos que algo de verdad pueda haber en esta explicación. Pero pecaríamos de ingenuidad si nos conformáramos con equiparar la despenalización del aborto con -yo qué sé- el escandalete de los anacletos madrileños o el sumario de la cacería, maniobras cutres de despiste en las que, por lo demás, subyace otro interés más evidente: presentando a la facción adversa como un vivero de corruptos o un campo de Agramante se consigue desactivarla como adversario electoral. Y electoral, en último término, es también el propósito que guía ese denodado empeño de despenalizar el aborto por la vía rápida; aunque, en este caso, se trate de un propósito no tan reconocible a simple vista. Nos hemos referido con frecuencia a la «anuencia de la sociedad» ante el crimen del aborto. Todo proceso de «institucionalización del crimen», en realidad, se funda siempre sobre una anuencia social; y dicha anuencia, a su vez, se funda en dos mecanismos psicológicos: por un lado, la falta de fibra moral, la plácida cobardía o simple desapego de una sociedad que rehuye los asuntos «escabrosos»; por otro, los vínculos solidarios que inevitablemente se entablan en torno al crimen. A estas alturas, ya son muchos cientos de miles las mujeres que han abortado, al abrigo más o menos difuso de la ley; y esos cientos de miles de mujeres que por razones diversas han recurrido al aborto han generado en el círculo de sus allegados un natural movimiento de solidaridad o comprensión. A estas alturas, ese «círculo de allegados» ya ha alcanzado el rango de mayoría social: pocas serán las familias españolas que, en un grado de mayor o menor proximidad, no cuentan entre sus miembros con una mujer que ha abortado. Y a esa mayoría social le incomoda que, de algún modo, se la pueda considerar cómplice o encubridora de un crimen.
De ahí que los impulsores de esta despenalización del aborto pongan tanto énfasis en que «no se puede criminalizar a la mujer que aborta». En honor a la verdad, ninguna de las mujeres que han abortado en estos años ha ido a la cárcel ni ha sido «criminalizada» por la ley; pero, allá donde la ley no alcanza, gravita el peso de la culpa. Y lo que se pretende con esta despenalización del aborto es, precisamente, lavar ese peso de la culpa -o de la mera inquietud o escrúpulo de conciencia-, mediante una suerte de «amnistía psicológica». Así, nuestros gobernantes aparecerán ante esa mayoría social como quienes lavaron su conciencia de escrúpulos morales; y esa mayoría social, aliviada, se lo agradecerá en las urnas.

20 de febrero de 2009

Liberalismo y apostasía



por Alberto Caturelli










l solo término «liberalismo» arrastra consigo una equivocidad y una confusión semántica cada vez mayor, aunque ésta no haya logrado borrar del todo un sentido único, más o menos oculto, que es el común denominador de todos los liberalismos. Por otro lado, me parece percibir que, además, de los sentidos (teológico, filosófico, político-social y económico) que implica el término «liberalismo», existe también una «mentalidad» liberal, una suerte de talante que ha crecido sobre una implícita doctrina y que es, frecuentemente, más poderosa que las claras convicciones racionales. Por eso, quizá sea menester un primer examen del término que nos permitirá eliminar los sentidos no adecuados por un lado y, por otro, acercarnos a sus significaciones más propias; pero no expresará tampoco su sentido total porque éste ha de surgir a lo largo del desarrollo del presente estudio y será puesto de manifiesto en la conclusión.
Por lo pronto, para comenzar por lo más obvio, debe excluirse de la actual significación de «liberalismo», la del término «liberal» en su acepción clásica según la cual «se denomina liberal al que regala “liberalmente” y sin murmurar» como dice San Isidoro (Etymologiarum, X, 156); este sentido, aún hoy en vigencia en ciertas expresiones del mundo cultural hispánico, viene a identificarse con la virtud moral de la liberalidad, que es parte de la justicia y está constituida por el hábito de dar, de usar con desprendimiento del dinero (bien útil) en bien del prójimo (Sto. Tomás, S. Th. II-II,117,4); de ahí se siguen ciertas expresiones referidas al «liberal» como el hombre generoso en el dar sin esperar recompensa.
No es necesario referirnos a los derivados de las clásicas «disciplinas liberales» y a las profesiones libres o «liberales» ya que estos términos, como los indicados en primer lugar, no conllevan el significado de una concepción general del mundo o de un determinado sistema sociopolítico. El término «liberalismo» supone un determinado contexto histórico doctrinal del que no puede ni debe ser aislado sin ensanchar cada vez más equivocidad que suele acompañarlo; en esa perspectiva, sea que el término «liberal» provenga de las jornadas del 18-19 Brumario cuando Napoleón disolvió la Asamblea de los Quinientos poniendo las bases del Consulado (1799), sea que su verdadero origen haya que buscarlo en el empirismo contractualista inglés, lo cierto es que su significado moderno expresa mucho más que un régimen político. Expresa una verdadera concepción general del mundo.En tal caso, es posible hablar de un liberalismo teológico, de un liberalismo filosófico, político y económico y aunque se encontrarán diferencias internas muy evidentes, siempre será sencillo mostrar el común denominador esencial que a todos los une; en consecuencia, el término «liberalismo» designará un orden de ideas, una visión de la realidad humana y social. De donde se siguen dos consecuencias inmediatas: el intento actual de designar con el término «liberalismo» una realidad distinta a la que el término expresa en su contexto histórico-doctrinal, aumentará la confusión; en segundo lugar, se comprende que no deben identificarse los términos «liberalismo» y «democracia».
Del hecho de que el liberalismo, en la actualidad, propugne una «democracia liberal» como expresión política genuina de su visión del mundo, no se sigue que el régimen democrático se identifique con la democracia liberal. Por el contrario, en este estudio me atreveré a sostener que la verdadera democracia es antiliberal y orgánica, y que el régimen liberal es antidemocrático.
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"Ni murió, ni fue guerrero..." (del tango "Chorra")


NI MURIERON 6 MILLONES NI HUBO CAMARA DE GAS

Lo dicho.

Y comprobado.

En este Informe, que en su momento publicamos:

VEASE ESTE INFORME (LINK)

Visto y tomado de Santa Iglesia Militante



Anticatolicismo




Hace unos días un obispo católico expresó su opinión acerca del llamado holocausto judío,opinando que no fueron más de 300.000 muertos en la última guerra y que los mismos no murieron en cámaras de gas. La judíada internacional, incluyendo la doméstica, medios de difusión, gobiernos, se indignaron ante estas opiniones,a las que se agregó también nuestro gobierno a través de la inefable Lubertino que pretende expulsarlo del país al obispo Williamson.

Por Guillermo Díaz Aguirre

Tomado de Nuevo Encuentro






ientras el mundo liberal y democrático proclama a viva voz la libertad de expresión, este tema parece tabú, es decir, no se puede opinar en contra del llamado holocausto judío; tiene fuerza de ley y cualquier opinión no coincidente con la universal es considerada delito y como muestra de ello hay personas que han escrito o declarado su duda o negación del mismo y han sufrido la cárcel. No obstante,hay algunos historiadores revisionistas, como ser Paul Rasinier, que han estudiado el tema llegando a la misma conclusión que el mencionado obispo. Ahora bien,los judíos usan cualquier situación para transformarse en víctimas utilizando la famosa palabra ¨antisemitismo¨, apoyados , en general, por políticos y multimedios, mientras ellos no cesan de injuriar a Cristo, a su Cruz y por ende a la Santa Iglesia Católica. De todas maneras, hay una diferancia abismal entre dudar o negar el llamado holocausto judío, pues es este un acontecimiento histórico, y las injurias proferidas contra el Hijo de Dios hecho Hombre. Acerca de esto último comentaremos algunos ejemplos.

El diario ¨La Prensa¨publicó el 25/2/99 que el principal rabino de los ashkenazi hizo las siguientes declaraciones:¨Los crucifijos y los arbolitos de Navidad están prohibidos en los vestíbulos de los hoteles israelíes durante la celebración del milenio porque son ofensivos para los judíos¨. El mismo rabino, Meir Lau,expresó también que ¨la cruz es contraria a la religión judía¨y ¨la vista de una cruz y de un árbol de navidad está prohibida para un judío¨. No es necesario ser muy perspicaz para notar que estas declaraciones destilan odio hacia la Cruz y todo lo que ella rpreseta:Cristo y el catolicismo. El rabinato nunca se rectificó de estos dichos. Esto fué a nivel internacional pero también tenemos actitudes a nivel nacional.

En diciembre de 1999 se incorporó a la Constitución de Catamarca el artículo 270 que imponía la enseñanza religiosa obligatoria en las escuelas de la provincia.Aprincipios del 2001, bajo la presión de la D.A.I.A., el gobernador de la provincia implementó un decreto mediante el cual derogaba el artículo 270 y,por lo tanto,quedaba en la nada la enseñanza religiosa. Cabe aclara que en Catamarca el catolicismo represeta una absoluta mayoría. La D.A.I.A. es una organización judía y , por lo tanto, este hecho demuestra con las enseñanzas de Meir Lau el odio hacia Cristo. Aparte de la presión que ejerció la D.A.I.A. en este caso como en tantos otros, este acontecimiento demuestra que hay en nuestro país funcionarios que se venden al mejor postor.

El semanario católico ´´Cristo Hoy´´en su edición de la semana que va del 8 al 14 de julio de 1999 informa acerca de la ´´demanda de algunas minorías religiosas,especialmente la judía,de retirar la Cruz inserta en la bandera de la provincia de Tucumán ´´agregando que el símbolo del cristianismo los discrimina´´, agregándose a los que se oponen a la Cruz el embajador de Israel en esa época, Yitshak Aviran, quien opinó que con esa bandera ´´se vuelve a la Inquisición´´. La bandera mencionada que llevaba inserta una gran Cruz blanca fué instaurada en 1995 y según informó el diario Nueva Provincia el 17/2/2000´´fué aprobada unánimemente en la legislatura provincial teniendo en cuenta el carácter sagrado de la Cruz a cuyos pies fué fundad la capital de Tucumán,que contiene un llamado a la salvación válido para todos los pueblos´´. De lo anterior cabe deducir que el Estado de Israel promovió a través de su representante en nuestro país la supresión de la Cruz en la bandera de Tucumán. Cabe agregar que el entonces gobernador de Tucumán elaboró un proyecto para la supresión de la Cruz en la bandera y con el tiempo la misma fué suprimida.

Otro ejemplo de funcionario anticatólico.Como regalo a los judíos ahora tenemos un gobernador en Tucumán, Alperovich judío él, que en su jura lo hizo por la Tora.

En esa oportunidad monseñor Aguer denunció los ataques , burlas y humillaciones por parte de los medios hacia la Iglesia Católica, incluyendo a Nuestro Señor Jesucristo y su Sntísima Madre;esto se repite ahora con asiduidad. A todo lo anterior hay que agregar ataques de tipo personal contra la Iglesia, Juan Pablo II y Pío XII provenientes de prominentes judíos. Sería cosa de nunca acabar.

Esta campaña no ha disminuído, más bien diría que se ha acentuado.

Por todo lo antedicho es que hemos titulado a este escrito ´´anticatolicismo´´. No hay punto de comparación en la gravedad de estos ataques sacrílegos contra Cristo y su Iglesia y emitir una opinión acerca de un hecho histórico. No me cabe duda acerca de la influencia de la judíada a nivel nacional e internacional y tampoco de la sumisión de muchos no judíos hacia los judíos.

Vivaldi: Concerto for cello in F major, RV 410 / Il Giardino Armonico



I. Allegro.




II. Largo.




III. Allegro.


Antonio Lucio Vivaldi (1678 - 1741).

Cello Concerto, for cello, strings & continuo in F major, RV 410.


Il Giardino Armonico.

Christophe Coin (cello).

Dir: Giovanni Antonini.

After the violin and bassoon, Vivaldi apparently like the cello best as a solo instrument. Because while the Italian Baroque master wrote somewhere over 200 violin concertos and 39 bassoon concertos, he also wrote 28 cello concertos. Part of his special affection may come from the fact that Vivaldi himself seems to have invented the genre. Although there had been passages for solo cello in earlier composers' works, Vivaldi apparently wrote the first actual concertos featuring the cello throughout.

19 de febrero de 2009

El Credo comentado (5)



por Santo Tomás de Aquino, O.P.


Artículo 4



PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO, FUE
CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO






59.—Así como le es necesario al cristiano creer en la encarnación del Hijo de Dios, así también le es necesario creer en su pasión y en su muerte, porque, como dice San Gregorio, "de nada nos aprovecharía el haber nacido si no nos aprovecha el haber sido redimidos".
Pues bien, que Cristo haya muerto por nosotros es algo tan elevado, que apenas puede nuestra inteligencia captarlo; no sólo, sino que no le cuadra a nuestro espíritu. Y esto es lo que dice el Apóstol (Hechos 13, 41): "En vuestros días yo voy a realizar una obra, una obra que no creeréis si alguien os la cuenta". Y Habacuc I, 5: "En vuestros días se cumplirá una obra que nadie creerá cuando se narre". Pues tan grandes son la gracias de Dios y su amor a nosotros, que hizo por nosotros más de lo que podemos entender.

60.—Sin embargo, no debemos creer que de tal manera haya sufrido Cristo la muerte que muriera la Divinidad, sino que la humana naturaleza fue lo que murió en El. Pues no murió en cuanto Dios, sino en cuanto hombre. Y esto es patente mediante tres ejemplos. El primero está en nosotros. En efecto, es claro que al morir el hombre, al separarse el alma del cuerpo, no muere el alma, sino el mismo cuerpo, o sea, la carne.
Así también, en la muerte de Cristo, no muere la Divinidad sino la naturaleza humana.

61.—Pero si los judíos no mataron a la Divinidad, es claro que no pecaron más que si hubiesen matado acualquier otro hombre.

62.—A esto debemos responder que suponiendo a un rey revestido con determinada vestidura, si alguienmse la manchase incurriría en la misma falta que si manchase al propio rey. De la misma manera los judíos: no pudieron matar a Dios, pero al matar la humana naturaleza asumida por Cristo, fueron castigados como si hubiesen matado a la Divinidad misma.

63.—Además, como dijimos arriba, el Hijo de Dios es el Verbo de Dios, y el Verbo de Dios encarnado es como el verbo del rey escrito en una carta. Pues bien, si alguien rompiese la carta del rey, se le consideraría igual que si hubiere desgarrado el verbo del rey. Por lo mismo, se considera el pecado de los judíos de igual manera que si hubiesen matado al Verbo de Dios.

64.—Pero ¿qué necesidad había de que el Verbo de Dios padeciese por nosotros? Muy grande. Y se puede deducir una doble necesidad. Una, como remedio de los pecados, y la otra como modelo de nuestros actos.

65.—Para remedio, ciertamente, porque contra todos los males en que incurrimos por el pecado, encontramos el remedio en la pasión de Cristo. Ahora bien, incurrimos en cinco males.

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18 de febrero de 2009

Bach, J.S. - BWV 0106 - Cantata - Gottes Zeit ist die allerbeste Zeit

Bach, J.S. - BWV 0106 - Cantata - Gottes Zeit ist die allerbeste Zeit ''Actus tragicus'' - Amsterdam Baroque Orchestra - Ton Koopman

Traducción del Cruzamante, que de alemán, ni jota:"El tiempo de Dios es el mejor tiempo"










Id a Tomás. Principios fundamentales del pensamiento de Santo Tomás (5)


por Eudaldo Forment

Tomado de Gratis Date

5

Principios del sistema de Santo Tomás



omo expresión de los más importantes principios del sistema filosófico de Santo Tomás, la Iglesia publicó las «XXIV Tesis tomistas». Como ha escrito Canals, «desde hace ya más de ochenta años, las "veinticuatro tesis tomistas" han sido reiteradamente calificadas como doctrinas filosóficas opinables, que no podía nadie exigir que pudiesen imponerse, como principios ciertos, a un asentimiento especulativo obligatorio en la enseñanza filosófica católica. Declaradas por la Congregación de Estudios, en 27 de julio de 1914, en los últimos tiempos de Pío X, como "principios y enunciados mayores del Doctor Angélico"; una nueva respuesta de la Congregación (...) ya en tiempo de Benedicto XV, en 7 de marzo de 1916, reafirmaba que contenían doctrina auténtica de Santo Tomás y que tenían que ser propuestas como "seguras normas directivas"» (Canals, 1996, 33).

La Sagrada Congregación de Estudios, el 27 de julio de 1914, promulgó las XXIV Tesis tomistas. El texto comienza con las siguientes palabras: «Sagrada Congregación de Estudios. Decreto. Después de que Nuestro Santísimo Señor, el Papa Pío X, prescribió en el Motu Proprio Doctoris Angelici, del día 29 de junio de 1914, que se sigan los principios y las tesis más importantes de Tomás de Aquino en todas las enseñanzas de la filosofía, muchos profesores de diferentes Institutos propusieron a esta Sagrada Congregación de Estudios algunas tesis, para que fueran examinadas, ya que ellos las consideraban y las enseñaban como las principales del Santo Maestro, sobre todo en materia de metafísica. Esta Congregación, después de consultarlo al Santo Padre, y por mandato del mismo, responde que estas tesis contienen los principios y proposiciones mayores (principia et pronunciata maiora) del Santo Doctor».

Siguen las siguientes tesis, con la firma del cardenal Lorenzelli, Prefecto de la Sagrada Congregación de Estudios:

«1. La potencia y el acto dividen el ente, de tal manera que todo cuanto es, o bien es acto puro, o bien es potencia y acto, que necesariamente se unen como principios primeros e intrínsecos.

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Esta vez el Rhin inundó Roma


por el Dr. Mario Caponetto


Tomado del Blog de Cabildo


l levantamiento de las excomuniones que, desde 1989, pesaban sobre cuatro obispos de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X es, a no dudarlo, un hecho de enorme trascendencia y de profundo significado eclesial. Además, se inscribe en una serie de gestos y actitudes de Benedicto XVI que otorgan a su Pontificado un perfil muy propio y que permiten vislumbrar su orientación fundamental. En pocas palabras se trata de esto: el Papa es conciente de la profunda crisis que sacude a la Iglesia desde el Vaticano II (y antes, también); sabe muy bien que poderosas fuerzas operan desde dentro de la Iglesia procurando socavar los fundamentos mismos de la Fe imponiendo, contra viento y marea, viejos y nuevos errores; conoce a los antiguos y actuales personeros de esas fuerzas oscuras que, de alguna manera, él mismo acompañó en su juventud (aunque gracias a su privilegiada inteligencia muy pronto se apartó de ellas; hecho este que, quizás, explique la tirria y el rencor que hoy le profesan). En consecuencia, se ha dispuesto restañar las heridas, soldar las fracturas, restaurar la sana doctrina e insinuar la “reforma de la reforma” que, aunque tiene su epicentro en la liturgia, va mucho más allá como que apunta a la misma Fe: lex credendi, lex orandi.

Ahora bien, esta gran tarea gira, hoy, en torno a única cuestión: el Concilio Vaticano II, la piedra con la que tropezaron Lefebvre y sus seguidores y los llevó al cisma. Desde el primer día de su Pontificado Benedicto XVI ha sido muy claro: el Concilio ha de ser leído a la luz de la Tradición. La fórmula, en su enunciación, es sencilla y perfecta; pero llevarla a la práctica no es tan sencillo. De hecho, ¿es posible semejante lectura sin que ello conlleve, necesariamente, el abandono y el firme rechazo de esa otra “lectura” que se ha venido difundiendo e imponiendo durante todos estos años sin que las oportunas correcciones, aclaraciones y precisiones del Magisterio de Paulo VI y Juan Pablo II hayan logrado detenerla o neutralizarla? Sin duda que no. El Papa ha denunciado un “espíritu rupturista” y lo ha rechazado. Quiere decir, en buena lógica, que cualquier interpretación del Concilio hecha en clave de ruptura y contraria a la Tradición no tiene lugar en la Iglesia. Dejemos de lado, por ahora, las reales dificultades teológicas que, en la práctica, presenta todo intento de “leer” el Concilio en la perspectiva de la Tradición: esas dificultades existen, no pueden soslayarse pero no son insuperables. Al levantar la excomunión de los obispos cismáticos, Benedicto inició, precisamente, el camino de superación de esas dificultades mediante el diálogo, el estudio y, sobre todo, una larga paciencia. Pero, insistimos, este gesto y el camino que él inicia dejan fuera al espíritu de ruptura. Espíritu de ruptura que, aunque no se lo llame con este nombre, no es otra cosa que la herejía modernista. Esta expresión no está —y quizás nunca esté— en el léxico de Benedicto XVI: pero más allá del nombre con que se la identifique, la cosa nombrada es una y la misma.

Y es cuanto llevamos dicho lo que explica la tormenta desatada en ocasión del Decreto que puso fin a las excomuniones. Más aún, es la única explicación. En esto es preciso no equivocarse: todo este revuelo, este verdadero tsunami eclesiástico que no amaina, no es otra cosa que la reacción del progresismo que tiene su epicentro en Alemania y se extiende a los llamados países del Rin. Es la “Alianza del Rin” que vuelve a la carga e intenta, otra vez, como en los lejanos días del Concilio, desembocar en el Tíber.

Veamos algunos hechos. En su edición del pasado 11 de febrero el Boletín de la Agencia Católica Argentina (AICA) nos informa que “el levantamiento de la excomunión a los obispos ordenados por monseñor Marcel Lefebvre ocuparon y ocupan (sic) aún páginas de los principales medios de información del mundo occidental, pero la mayor reacción ocurrió en la patria de Benedicto XVI, Alemania (el color es nuestro). A continuación trae unas declaraciones del filósofo alemán Robert Spaemann, hechas al diario italiano Avvenire, en las que, entre otras muchas cosas, el entrevistado califica de “histeria colectiva” la reacción desatada y agrega esta sugestiva aclaración: “hay en el mundo una gran oposición a una reconciliación de la Iglesia con el mundo tradicional”. Hacia el final es todavía más explícito: “se trata de la dificultad de aceptar un Pontificado que huye de las falsedades. Un Papa que, simplemente, propone la Doctrina de la Iglesia y lo hace sin la dureza que muchos esperaban sino con gran dulzura y calma”. Conviene recordar que Spaemann es un destacado filósofo católico que se distingue por su aguda crítica de la modernidad y del relativismo a la par que por su vigorosa afirmación de la verdad católica. Tal vez sea, hoy, una de las pocas mentes lúcidas y valientes en tierras germanas.

En cuanto a la reacción episcopal, ella estuvo encabezada nada menos que por el Cardenal Karl Lehmann, ex presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, quien consideró, sin mayores eufemismos, “la rehabilitación de Williamson” como una “catástrofe” para todos los supervivientes del Holocausto y exigió “una clara disculpa desde una alta instancia”. Recordemos que este Cardenal, en más de una ocasión, se declaró hijo espiritual de Karl Rähner. Tampoco se han de olvidar las serias dificultades y entredichos que la Conferencia Episcopal Alemana, en tiempos en que Lehmann era su Presidente, tuvo con Juan Pablo II respecto de dos temas cruciales: ciertos desvíos del ecumenismo (que motivaron una enérgica Carta del entonces Papa) y la ambigua actitud de la Iglesia alemana en los “consultorios” de orientación de mujeres embarazadas respecto de la extensión de certificados en pro del aborto (esto también fue motivo de otra Carta del mismo Papa). Como se ve, los antecedentes de este celoso defensor de la Shoah en punto a ortodoxia católica no son demasiado brillantes.

Fuera de Alemania, pero siempre desde las tierras del Rin, el Arzobispo y Cardenal de Viena, Christoph Schönborn, criticó a “la burocracia vaticana” (en buen romance, al Papa) que, según sus propias palabras, “obviamente no examinó el asunto cuidadosamente”. “Ha habido un error —añadió—, porque quien niega la Shoah no puede ser rehabilitado para un cargo en la Iglesia”. Sin embargo, el Arzobispo vienés no exhibe el mismo celo en lo que respecta a la dignidad del culto: no hace mucho un video lo mostraba “presidiendo” una Eucaristía con globos, monigotes, música bailable y demás aditamentos de la “nueva liturgia”.

Desde la fría y gris Suiza nos llegó, a su vez, infaltable, la voz envejecida y anacrónica del “teólogo” Hans Küng quien no sólo afirmo que el Papa “ha cometido un error colosal acogiendo a los cuatro obispos que dieron la espalda al segundo Concilio Vaticano; y no sólo en lo que concierne al Judaísmo, sino a la libertad de religión y de conciencia en general; al entendimiento con las iglesias evangélicas, el acercamiento al Islam y otras religiones del mundo y las reformas litúrgicas”, sino que, en un artículo publicado en el diario La Nación del pasado domingo 15 de febrero, deplora que Benedicto XVI no ¡imite al Presidente Obama!

Estas y muchas cosas más se han visto y oído en estos días. Cosas que nos hicieron reflexionar. El mal está dentro de la Iglesia. Más de cuarenta años después del Concilio, el Rin sigue intentando desembocar en el Tiber y adueñarse de la Iglesia. Hace algunos años, Ralph M. Witgen, un sacerdote norteamericano que fue director de la agencia de noticias “Divine Word”, en Roma, durante el Concilio Vaticano II, escribió un libro al que puso por título El Rin desemboca en el Tíber. Según el autor, el Vaticano II fue la lid en la que se enfrentaron dialécticamente dos sectores, fuertemente enfrentados, organizados en dos agrupaciones, la Alianza Europea y el Grupo Internacional de Padres. La Alianza Europea, “el Rin” a que se refiere el autor, estaba encabezada por el alemán Cardenal Frings y el austríaco Köning, y contaba con la mayoría de los prelados de Alemania, Austria, Bélgica, Holanda y Suiza. Este grupo, asesorado entre otros por el teólogo jesuita K. Rähner, logró ocupar una posición privilegiada y procuró, por todos los medios, imponer sus criterios sobre puntos fundamentales como colegialidad, ecumenismo, libertad religiosa, liturgia y no condenación del comunismo.

Tal vez este libro tenga una visión demasiado humana de lo que sucedió en el Concilio. No es el caso discutir ahora este punto. Pero su denuncia en esencia es válida: la “Alianza del Rin” existió y sigue activa. Sus intentos no cesan; y, al parecer, esta vez, el Rin no sólo desembocó en el Tíber sino que inundó Roma. Pero, gracias a Dios, el Señor sigue durmiendo en la popa de la Nave.

Comentario: excelente artículo, con la salvedad que la Fraternidad no cayó en Cisma: no se proclamó Iglesia independiente, no reclamaron los Obispos jurisdicción, y se siguió rezando diariamente en cada misa, por el Papa reinante, todo esto debidamente reconocido por Mons. Castrillón Hoyos en público, y en numerosas oportunidades.
Cruzamante


Con motivo de la canonización de San Pío X


Don Bepi... el Papa campesino


Va haber un nuevo santo en los altares: Pío X, el Papa que rigió desde agosto de 1903 hasta agosto de 1914 la Iglesia Católica. El proceso de canonización de Giuseppe Sarto, como se llamaba civilmente, o "Don Bepi", como le decían, ha terminado triunfalmente: un decreto pontificio ha certificado ya sus milagros.

por Vicente Sanchez Ocaña
Revista Vea y Lea 1954



erá proclamado santo oficialmente por Pío XII en una ceremonia que se celebrará a fines de mayo en la plaza de San Pedro de Roma, a los 39 años y 9 meses de su tránsito.Recordamos a continuación algunas noticias de su elevación al trono pontificio, realizada contra su voluntad y a despecho de sus protestas y súplicas. También hablamos de su vida y de su muerte. Pío X fué una de las primeras víctimas de la guerra de 1914-18. Se puede decir que la guerra lo mató tan claramente como si una bala de los combates de vanguardia le hubiera dado en el corazón. Fué, por lo demás, el único gran personaje del mundo al que la guerra mató: los que la provocaron siguieron viviendo.

COMO FUE PAPA

El conclave que se reunió a la muerte del Papa León XIII para elegirle sucesor —agosto de 1903— fué dramático.Era el candidato de superior influencia, casi seguro de ser elegido Papa, el secretario de Estado de León XIII, cardenal Rampolla del Tindaro, el cual obtuvo, en efecto, en la primera votación, 24 votos, contra 17 del cardenal Gotti y unos pocos que se repartieron entre varios otros cardenales: Serafín Vanutelli, Agliardi, Sarto...Este último, José Sarto, patriarca de Venecia, eclesiástico sin nombre, poder ni ambiciones, tan pobre que para pagarse el viaje de Venecia a Roma debió pedir 300 liras prestadas, se encogió de hombros al oír que cinco cardenales lo votaban:—Algunos colegas se quieren divertir a mi costa.
En la segunda votación Rampolla lograba 29 votos, y Gotti, 16. José Sarto, ¡reunía 19!. No sólo a él sorprendían; muchos no se explicaban aquellos sufragios por un campesino desconocido.
Un cardenal francés —cuentan— interpeló, curioso, al oscuro Sarto. Este movió la cabeza:—No entiendo el francés, hermano.—¿No entiende el francés?... "Ergo non est papabilis!". (¡Luego no es papable!).
Sarto asintió, fogosamente, en el único idioma de que disponía para las relaciones internacionales, el latín:—"Verum est, eminentissime frater, non sum papabilis. Deo gratias!". (Es verdad, eminentísimo hermano, no soy papable. ¡Gracias a Dios!).
En aquel momento se produjo gran revuelo en el conclave. El cardenal Puzyna, príncipe-obispo de Cracovia, súbdito de Austria-Hungría, se puso en pie.—Su Majestad Católica el emperador Francisco José —declaró— veta la elección para Sumo Pontífice de Su Eminencia el cardenal Rampolla del Tindaro. Estoy encargado de advertirlo.
Cayó un profundo silencio sobre la asamblea. El derecho a vetar la elevación de alguna persona a Papa, aunque discutido, parecía reconocerse tradicionalmente a tres potencias: España, Francia y Austria. ¿Por qué ahora vetaba Austria al cardenal Rampolla? Se decía que lo consideraba enemigo político...Rampolla, muy pálido, se alzó a su vez:—Deploro que se cometa un grave atentado a la libertad de la Iglesia... —Vaciló un instante. Luego, balbuciendo—: Respecto a mí, a mi humilde persona..., nada me podía suceder más honroso..., más agradable.
El conclave, por el momento, se inclinó ante el veto. Más bien reaccionó a favor del cardenal Rampolla, que en la votación, a cuyo comienzo Puzyna lo vetó en nombre del emperador Francisco José, había conservado los 29 votos de la anterior. Pero otros cardenales se iban agregando a los votantes que tuviera desde el principio el humilde José Sarto: consideraban que hacer Papa a aquel aldeano inocente era un modo de eludir el pleito político planteado por Austria; también de dar a la Iglesia un digno rector, porque todos coincidían en estimarlo piadoso y bonísimo. En el cuarto escrutinio, Rampolla tenía 30 votos y José Sarto 24.
Después, Rampolla bajó a los 16 votos y Sarto subió a los 25...Entonces José Sarto —"Don Bepi", como le llamaban en la tierra veneciana—, que hasta entonces no había tomado en serio los sufragios que lo señalaban, se espantó. Bruscamente comprendió que quizá lo eligieran Papa, que estaba "en peligro" serio de ser Papa... Con uno de sus movimientos rudos de aldeano se abrió paso entre las filas de cardenales y se arrojó de rodillas en medio del salón:—¡No me elijan, hermanos, no me elijan! ¡Por caridad, no me elijan! Yo no soy capaz. No tengo inteligencia, ni estudios, ni educación...Lloraba desconsolado.
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Para leer el artículo completo haga click sobre la imagen del Papa Santo, enemigo declarado de la herejía modernista que hoy nos agobia.

18 de Febrero, Conmemoración de San Simeón, Obispo y Mártir




l Evangelio de San Mateo describe a San Simeón como uno de los parientes o hermanos del Señor. Su padre era Cleofás, hermano de San José, y su madre, era hermana de la Virgen María, siendo Simeón primo carnal del Señor. Sin duda, el santo fue uno de los hermanos de Jesús que recibió el Espíritu Santo el día de Pentecostés.

Siendo asesinado Santiago el menor por lo judíos, los apóstoles y discípulos se reunieron para elegir a su sucesor en la sede de Jerusalén y por unanimidad escogieron a Simeón. El año 66 estalló en Palestina la guerra civil a consecuencia de la oposición de los judíos a los romanos y parece que los cristianos de Jerusalén recibieron del cielo el aviso de que la ciudad sería destruida y que debían salir de ella sin tardanza, refugiándose con el santo en la ciudad de Pela.

Después de la toma y destrucción de Jerusalén, los cristianos volvieron y se establecieron en las ruinas, hasta que el emperador Adriano arrasó con los escombros, pero este hecho permitió que la Iglesia floreciera grandemente y que numerosos judíos se convirtieran al cristianismo debido a los milagros obrados por los santos. Vaspaciano y Domiciano mandaron a matar a todos los miembros descendientes de David, pero Simeón consiguió escapar.

Sin embargo, durante la persecución de Trajano, fue denunciado como cristiano y descendiente de David, siendo sentenciado a muerte por el gobernador romano Atico. Fue torturado y crucificado, soportando con fortaleza y valentía el suplicio, pese a que contaba con 120 años.

17 de febrero de 2009

Obras para Laúd y Guitarra Barroca

Guglielmo Ebreo da Pesaro (1425 - 1480).

Petit Vriens.




Andrea Damiana (Lute).



Gaspar Sanz (1640 - 1710).

Canarios.





Rolf Lislevand (Baroque guitar).
Eduardo Eguez (Baroque guitar).
Béatrice Pornon (Baroque guitar).
Adela Gonzalez Campa (Castagnettes).

Gaspar Sanz was an Aragonese Spanish composer and priest born in Calanda in the area of Bajo Aragón. He became the dominant figure of Spanish baroque music, and has influenced several composers well into the twentieth century. For instance, his Instrucción de música sobre la Guitarra Española largely influenced Joaquin Rodrigo's Fantasia para un Gentilhombre. This text has primarily influenced the usage and instruction of the baroque guitar as well. Sanz had accredited much fame from the text of Instrucción de música sobre la Guitarra Española, and his Suite Española.



Gaspar Sanz (1640 - 1710).

Canarios I & II.






Rolf Lislevand (Baroque guitar).
Eduardo Eguez (Baroque guitar).
Béatrice Pornon (Baroque guitar).
Adela Gonzalez Campa (Castagnettes).




Antonio Vivaldi - Trio Sonata, for violin, lute & continuo in G minor (RV 85)




1. Movement 1.
2. Movement 2.
3. Movement 3.

Rolf Lislevand (Luth baroque).

Insulto de la Locura

Lea y difunda


por el Dr Antonio Caponetto

Editorial de "Cabildo" Nº 79

Tomado del Blog de Cabildo







s de conjeturar que en un encomio a su rotativo empleador pensaba Rafael Bielsa, cuando en el reportaje concedido al bartoleano diario en su edición del 10 de febrero, llamó a Néstor Kirchner “una máquina implacable de razonar”, agregando para más datos que con el cachivache se reúne “para trasmitirle sus pensamientos”.

Si alguna brisa de sabiduría perenne hubiera mesado las barbas del aburguesado sicario, conocería al menos dos cosas.

La primera, que no es noble metáfora ni recta antropología analogar a la creatura con el artefacto, aunque en este caso el analogado primero valga menos que un oxidado armatoste.

La segunda —de la mano inmortal de Chesterton— es que el loco es precisamente aquel que ha perdido todo, todo menos la razón. Distinguir escolásticamente entre la ratio y el intellectus sabía el egregio gordo, de allí su síntesis exacta del problema bajo la forma que mejor acuñaba: la paradoja.

Y algo de esto había entrevisto ya Hurtado de Mendoza, cuando en la Jornada Primera de El marido hace mujer —¡vaya precognición!— estampó lacónicamente: “que aún más que la necedad, es necia en vos la razón”.

Pero aunque no dan los tiempos ni los personajes para estas honduras, lo que queremos decir no precisa referencia bibliográfica alguna, y es que Néstor Kirchner es un demente. No de aquellos que la psiquiatría convierte en atento objeto de estudio, la jurisprudencia en sujeto inimputable, las letras erásmicas en elogio y la cristiana caridad en objeto de misericordiosas atenciones. No; es el vulgar pirado, el majareta, maniático, trastornado, o perturbado fiero, ramplona pero certeramente llamado por el vulgo: loco de mierda.

Disimúlese como se quiera la recia expresión. Válgase la prensa seria de sonoros efugios y la diplomacia de las sinuosidades propias de su arte. Lo cierto es que en la calle estrecha, en el pago chico, en la esquina cualquiera, en el barrio de al lado y en la boca del pueblo, no hay argentino decente que ya no lo diga y —lo que es más significativo— que ya no quiera actuar en consecuencia librándose cuanto antes de tamaña peste alienada.

Pero dado que Kirchner le ha impuesto a su gentilicio un destino genérico, como quien con él designa a la malaria, el tifus o la diarrea, el juicio negro del demos y la consiguiente voluntad destituyente se prolonga hacia su esposa, a quien para abreviar llamaremos la Kirchner. Quien se pasee hoy por los modernos corrillos populares que son los sitios anónimos del YouTube, verá que incesantemente se fablan, se oyen, se miran, y se exhiben conductas de la moza a cuales más desquiciadas cuanto vergonzosamente veraces. La famosa Balada que concluía gritando “loca ella, loco yo”, es casi el son surrealista que canturrea el sufrido gentío, pidiendo que se vayan de una vez por todas. Así como aquel otro himno discepoliano que todo lo aúna y lo profiere al grito bisilábico de ¡Chorra!

No ha mejorado el panorama cruel de las estigmatizaciones colectivas y de los deseos imaginarios de una pronta retirada, el hecho de que la “doctora” haya comparado al cónyuge con Obama y a éste, a su vez, con el mismísimo Perón. Tenía bastante el morocho con su condición perversa para cargar encima esta doble alegoría; pero en rigor ese mismo pueblo que ya no los soporta, sabe que no es lo mismo ser un cabeza de estos arrabales que un mestizo de la Casa Blanca. Larga vida al primero, con su tinto a cuestas, razona Mingo Revulgo. Vade retro con el segundo, a quien el poder convierte en un blancoide degenerado como Michael Jackson. Bien decía Ramón Doll que hay negros de todos los colores; de modo que aquí seguimos prefiriendo los que no saben inglés.

Sean estas reflexiones todavía veraniegas, para adelantar un juicio en este año al que los demócratas no llaman “Del Señor”, sino “electoral”. El juicio es tan redondo como cierto: nadie quiere a los Kirchner. Lo que se siente por ellos se llama miedo o espanto, rabia o desazón, odio y desprecio, alergia, enemistad, repugnancia y tirria.

De modo que cual fuese el resultado de las urnas, cualquiera el destino de lo que titulan oposición, cualquiera el curso meramente formal de esta tiranía abyecta, cualquiera el designio brotado del azar siempre fraudulento de las urnas, los Kirchner ya no gobiernan. Porque no hay nadie que los acate con la amante docilidad de un súbdito agradecido, sino muchos y en racimos de multitud los que los detestan y procuran que la corrupción que encarnan se esfume cuanto antes.

Contra estos locos inmundos —¡qué razón llevaba Rosas cuando así calificó oficialmente a su primer traidor!— sea nuestra consigna la del gallardo Solyenitzyn: lucidez y coraje al servicio de la Verdad.


Resurge la España de Luís Candelas


por Ismael Medina (haga click sobre la imagen para conocerlo)

Tomado de Vistazo a la Prensa

Comentario: Sorprende la similitud entre el panorama español y argentino. Cruzamante


I algo distingue la personalidad y la ejecutoria de Baltasar Garzón no es precisamente su rigor jurídico, sino el sentimiento de impunidad que comparece en sus múltiples actuaciones, siempre impregnadas de escándalo judicial. Y acaso su expresión más acabada la encontremos en la forma de invitar a sus amigos y compadres a la cacería en la finca Cabeza Prieta, según leo en www.lanacion.es: “Vamos a brindar por los próximos veinte años del PSOE en el poder”.

Considero innecesario el relato de lo acaecido en torno a esta nueva puesta en escena del llamado con razón “juez estrella” a causa de su gusto por aparecer en el escenario mediático. Está tan ocupado en exhumar los muertos que le convienen, destapar sumideros de corrupción que interesan coyunturalmente al poder sociata o darse bien pagados garbeos por foros internacionales, que se ha convertido a la postre en un pésimos instructor cuyos errores deben enmendar luego otros magistrados de la Audiencia Nacional. Pero el juez Garzón se va siempre de rositas, mientras Gómez de Liaño fue expulsado de la carrera judicial por oponerse a los chanchullos mediáticos de Jesús Polanco (finalmente le ha dado la razón el Tribunal de Estrasburgo con rácano y fugaz despliegue informático), es abatido el juez Ferrín en la cacería organizada por maricones y lesbianas, o el juez Torres sufre en sus carnes las consecuencias de las carencias de una Administración de Justicia infartada.

Siempre que el gobierno Rodríguez o sus cipayos autonómicos precisan desviar la atención pública de sus fracasos, errores o retorcidas componendas, surge un aparatoso escándalo atribuible al PP que luego queda en agua de borrajas. Ha sucedido en Canarias, donde los imputados quedarían el libertad sin cargos luego de una escandalera monumental en los medios afines al poder. O en Murcia. Pero es lo bastante significativo que escándalos de corrupción del PSOE, como el de Almería, los baleares, los gallegos, los del socialcatalanismo y tantos otros (la Junta de Andalucía es un pozo insondable de corrupción) gocen de un conspicuo silencio mediático y de una anómala pereza judicial. Garzón insisto ha dado la clave con su invitación a la cacería: “Vamos a brindar por los próximos veinte años del PSOE en el poder”. A partir de ahí somos libres para sospechar servidumbres de partido y de secta.

España, decía, se ha convertido en un gigantesco antro de corrupción donde se mueven a sus anchas cualesquiera tipo de promiscuas relaciones entre el poder y muy variadas formas de delincuencia. En generalizado Patio de Monipodio.

Días atrás, mientras estudiaba algunos aspectos del reinado de Fernando VII relacionados con la Constitución de 1812, la Pepa, tropecé con un alusión al célebre bandido madrileño Luís Candelas, al que el romanticismo, sobre todo el de allende los Pirineos, convirtió en un suerte de héroe antisistema. Lo que me condujo a interesarme por el personaje. Una biografía la de tal sujeto, la verídica, que descubre la podredumbre de aquella sociedad.

Luís Candelas, jaquetón, pendenciero y apasionado lector de literatura folletinesca, se convirtió en el chulapón más notorio y pretencioso del barrio del Avapiés en que creció. Lo mismo seducía a majas propicias que se enredaba con lo más renombrado del puterío. E igual asaltaba a descuidados viandantes para robarles la bolsa a punta de navaja sin hacer más sangre que la necesaria, que la utilizaba para dar muerte por encargo de políticos. Lo deslumbrante de Candelas reside en que sin dejar de ser bandido nocturno, durante el día vivía como un burgués bajo el disfraza de indiano, se incorporó a la masonería, jugó un lucrativo papel entre los partidismos que disputaban al poder sin reparar en medio, pasó por muchos lechos de baja y alta condición y hasta logró la confianza de Fernando VII. Y esto último hoy podrá parecer a muchos lo más insólito, por lo que requiere una breve explicación.

Fernando VII, el implacable de la Década Ominosa al que o temblaba la mano al ordenar la ejecución de adversarios aunque fueran héroes de la guerra de la Independencia o colaboradores anteriores, gustaba tanto de los tablaos flamencos populacheros como de las mujeres. Se decía de él que estaba sexualmente muy bien dotado, aunque prematuramente se le fuera el fuelle, acaso de tanto usarlo. En uno de esos tugurios conoció a un tal Perico Chamorro, aguador de la Fuente del Berro y amancebado con ramera de tronío, conocida como La Tirabuzones. Perico Chamorro, que se cambió el nombre por el de Pedro Collado, le pasó La Tirabuzones al monarca al tiempo que le suministraba otras mozas o más grandas, todas ellas de buena hechura y expertas en trabajos de cama. Y de esta suerte llegó Pedro el aguador a ser íntimo del Felón e influyente ministro en la sombra.

La Tirabuzones, también conocida como La Lola, fue la que introdujo y orientó a Luís Candelas en ese mundo de connivencia y conspiración entre políticos, aristócratas, militares, alta burguesía del dinero, truhanes y trepadores que caracterizó aquel periodo.
Fue detenido en varias ocasiones. Pero gracias a su valedores obtenía la libertad de inmediato, fuera cual fuera el partido en el poder a la sombra del monarca. Crecido como estaba, Luís Candelas, a través de un escribano masón de su misma logia, se implicó en una conspiración fraguada por una aristócrata aventurera y pródiga en relaciones sexuales, amante del célebre político Salustiano Olózaga. Sólo estuvo dos días en prisión. Pero luego cometería el error de enamorarse de una chica de clase media y huir con ella. Fue su perdición. Perseguido por la Justicia, e inservible ya para el monarca y su camarilla, fue condenado a muerte y ajusticiado.

No se precisan excesivas dotes de imaginación para vestir aquel turbio mundo con apariencias, costumbres y escenarios de hoy. El lodazal es el mismo. La corrupción se ha apoderado del sistema. Los Luís Candelas y los Pedros Collado han irrumpido en la nervatura del poder, las instituciones se han degradado a la condición de estructuras tabernarias, la inmoralidad es el santo y seña del actual despotismo, prevalece la política del tugurio y nada es lo que se quiere que parezca. Y si a Fernando VII lo resguardaban los Cien Mil Hijos de San Luís, ahora son los tentáculos del Nuevo Orden Mundial los que amparan la disolución de España, la degradación de la sociedad, el bandolerismo político, las conspiraciones contra la oposición, la manipulación de la Justicia y a ese seductor de vodeville mediático al que pusieron al frente de la quinquicracia para cumplir tan sórdida tarea.

Sabían muy bien lo que hacían los inductores de las matanzas de los trenes de Atocha el 11 de marzo de 2004. Un genocidio político cuyo tortuoso proceso judicial desembocó en un fiasco previsible. A aquel sangriento suceso sobre el que Rodríguez fue aupado al poder, puede aplicarse la caricatura de Martín Morales en Estrella Digital, referida a la acción institucional del 23 de febrero de 1981. Un personaje exhibe un cartel con el siguiente texto: “23-F. Serie de TVE. Al fin los españoles desconocen lo que pasó”.

Estamos en vísperas electorales. La socialtiranía necesita ganar en Vascongadas y Galicia para que todo siga igual y encubrir la catastrófica situación a que nos ha conducido el demencial arbitrismo del gobierno Rodríguez, componedor impenitente de figuras chinescas. Y es precisamente en esta coyuntura cuando el juez Garzón, con la ayuda inestimable de las investigaciones realizadas por la Policía Judicial, la Fiscalía del gobierno y el concurso de “El País” y la SER, descubre un nido de presunta corrupción en aledaños municipales del PP madrileño que pudiera quedar en globo pinchado, una vez más, pasadas las elecciones. Como también el bodrio televisivo del 23-F de cuyo relato, aún más falso que la versión oficial, enaltece al máximo la figura del monarca como salvador de la democracia; y nada subliminalmente culpa una derecha montaraz equivalente a la que hoy el agit-prop rodriguezco identifica con un PP calificado de facha y continuador encubierto del franquismo.

Sigue siendo cierta la máxima de que la historia se reitera, aunque con otras vestiduras, cuando los pueblos olvidan su historia o quienes gobiernan la falsean. Asistimos a una reedición pseudodemocrática y postmoderna del tétrico periodo de Fernando VII. ¿Puede sorprender que los nuevos Candelas de toda laya se hayan multiplica en los engranajes de un Estado en acelerada descomposición?


El Credo comentado (4)








por Santo Tomás de Aquino, O.P.


Artículo 3

QUE FUE CONCEBIDO DEL ESPÍRITU SANTO Y NACIÓ DE LA VIRGEN MARÍA




45.—No solamente es necesario creer en el Hijo de Dios, como está demostrado, sino que es menester creer también en su encarnación. Por lo cual San Juan, después de haber dicho muchas cosas sutiles y difíciles (sobre el Verbo), en seguida nos habla de su encarnación en estos términos (Jn I, 14): Y el Verbo se hizo carne. Y para que podamos captar algo de esto, propondré
dos ejemplos.
Es claro que nada es tan semejante al Hijo de Dios como el verbo concebido en nuestra mente y no proferido. Ahora bien, nadie conoce el verbo mientras permanece en la mente del hombre, si no es aquel que lo concibe; pero es conocido al ser proferido. Y así, el Verbo de Dios, mientras permanecía en la mente del Padre no era conocido sino por el Padre; pero ya revestido de carne, como el verbo se reviste con la voz, entonces por primera vez se manifestó y fue conocido. Baruc (3, 38): "Después apareció en la tierra, y conversó con los hombres".
El segundo ejemplo es éste: por el oído se conoce el verbo proferido, y sin embargo no se le ve ni se le toca; pero si se le escribe en un papel, entonces sí se le ve y se le toca. Así, el Verbo de Dios se hizo visible y tangible cuando en nuestra carne fue como inscrito; y así como al papel en que está escrita la palabra del rey se le llama palabra del rey, así también el hombre al cual se unió el Verbo de Dios en una sola hipóstasis, se llama Hijo de Dios, Isaías 8, I: "Toma un gran libro, y escribe en él con un punzón de hombre"; por lo cual los santos apóstoles dijeron (acerca de Jesús): "Que fue concebido del Espíritu Santo, y nació de la Virgen María".

46.—En esto erraron muchos. Por lo cual los Santos Padres, en otro símbolo, en el Concilio de Nicea, añadieron muchas precisiones, en virtud de las cuales son destruidos ahora todos los errores.

47.—En efecto, Orígenes dijo que Cristo nació y vino al mundo para salvar también a los demonios. Por lo cual dijo que todos los demonios serían salvos al fin del mundo. Pero esto es en contra de la Sagrada Escritura.
En efecto, dice San Mateo (25, 41): "Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno, preparado para el diablo y sus ángeles". Por lo cual, para rechazar esto se agrega: "Que por nosotros los hombres (no por los demonios) y por nuestra salvación". En lo cual aparece mejor el amor que Dios nos tiene.

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Para leer el artículo completo haga click sobre la imagen del Doctor Angélico.


16 de febrero de 2009

La cobardía y el miedo


Por el Dr. Aníbal D´Angelo Rodríguez


Tomado de Catapulta




l viernes 13 de Febrero del año 2009, el diario La Nación ha tocado, sin duda, el fondo de los abismos de cobardía en los que hace mucho tiempo vive.

Ese día se publicó un editorial titulado “No a la negación del Holocausto” que no tiene parangón en la historia del periódico que fundara Mitre. Se refiere a la reciente controversia entre el Obispo lefebvrista Richard Williamson y el Vaticano. Hay que decir primero que el Obispo no negó en ningún momento el holocausto, como insinúa el título del editorial, si se entiende por tal la muerte de judíos en los campos de concentración del Tercer Reich. Por el contrario, afirmó que en esos campos habrían muerto alrededor de trescientos mil judíos. Lo que cuestionó fue el número “oficial” de esas muertes y el método que habrían usado los alemanes, negando la cifra de seis millones y la existencia de cámaras de gas.

Por su parte el Vaticano –según el editorial comentado– “ha reaccionado como corresponde, repudiando las declaraciones de Williamson y exigiéndole una retractación ‘pública e inequívoca’.”

No tengo la menor intención de defender aquí las tesis revisionistas sobre el llamado Holocausto o Shoa. Creo que se trata de un tema histórico importante e interesante pero que no tiene aquí su lugar. Me conformaré con señalar que La Nación miente cuando afirma que ese acontecimiento histórico “se encuentra suficientemente probado por la propia literatura nazi y por la documentación hallada al cabo de la guerra por los testimonios proveídos por los jerarcas del derrocado régimen de Hitler ante el Tribunal Militar Internacional de Nuremberg y por las investigaciones realizadas en campos de concentración”. No es así, y los partidarios de la versión oficial no han contestado las serias investigaciones “revisionistas” con otra cosa que con el Código Penal y la cárcel.

Pero insisto en que no es en este tema que deseo centrar mi argumentación. Para iniciar la cual evocaré los felices tiempos en que Voltaire y sus epígonos decían “no estoy de acuerdo en lo que dices, pero daría mi vida para asegurarte la libertad de decirlo”. El editorial de la Nación es una clara muestra del cambio de paradigma cultural en la cultura posmoderna. Como he dicho, el párrafo de la Nación sobre las pruebas de Holocausto es mentiroso, pero aunque no lo fuera mi argumentación sería la misma. Aquí tenemos un señor – que además es Obispo – que niega la veracidad de dos aspectos del Holocausto (número de víctimas y método de su muerte) y este señor es invitado por el Vaticano a formular “una retractación pública e inequívoca”. ¿Por qué? ¿Cuál es la ley vigente en la jurisdicción en que habló el Obispo para obligarlo a esa retractación? ¿Por qué no se le exige esa misma retractación a quienes niegan – en innumerables seminarios católicos – verdades de la fe? ¿Dónde dice que los Obispos no pueden opinar distinto que el Papa en una cuestión estrictamente temporal e histórica? Lo que dijo Williamson es – según el editorial – “un desatino moralmente imperdonable” ¿Por qué? ¿Cuál es la falta moral cometida con su opinión? ¿Herirá a los judíos? ¿Y por qué se pueden discutir cuánto se quiera las matanzas comunistas en Ucrania, en Polonia, en China, en Laos, etcétera y sólo las matanzas de judíos están protegidas por leyes penales? Pero donde la hipocresía y la cobardía de La Nación llegan a su máximo es en este párrafo digno de Tartufo: dice que habrá que debe reconciliarse “al género humano consigo mismo” para lo cual “habrá que apartar de allí donde corresponda a quienes se opongan a aquella empresa irrenunciable de la humanidad” ¿Qué es esto sino una advertencia a quienes no siguen la ideología progresista que arriesgan que se los aparte de sus trabajos y sus cátedras si no se rinden a ella? De nada sirve que tres líneas más abajo se recomiende “poner cuidado en la preservación del espíritu crítico individual” ¿Qué espíritu crítico puede sobrevivir a la tremenda presión del pensamiento único que se lanza como una jauría sobre quien disiente de un episodio histórico?

Muchas y graves preguntas que desafío al anónimo editorialista que conteste. Se que no lo hará porque lo que flota por sobre este episodio, más que la repugnante cobardía de La Nación es otro sentimiento: el miedo. Esta es la verdadera pregunta, la que las contiene a todas ¿a quién le teme el diario, a quién le teme el Papa, a quién le temen los periodistas e intelectuales que no salen a protestar airados contra la obligación de crucificar – en el mundo entero – a quien disiente de uno de los dogmas de nuestro tiempo? ¿No habrá un Cardenal, un Obispo, un intelectual capaz de salir al cruce de esta asquerosa intriga y mostrar cómo se ha hundido lo que una vez fue el paradigma cultural del Occidente ilustrado, dejando sólo un árido horizonte de pensamiento único, para colmo en una crisis terminal ?


Id a Tomás. Principios fundamentales del pensamiento de Santo Tomás (4)


por Eudaldo Forment

Tomado de Gratis Date

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«Apóstol de los tiempos modernos»


n la celebración del sexto centenario de la canonización de Santo Tomás, el filósofo francés Jacques Maritain dijo en Aviñón, donde el papa Juan XXII lo había canonizado el 18 de julio de 1323, que «su doctrina aparece como la única poseedora de energías harto poderosas y suficientemente puras como para obrar con eficacia (...) sobre el universo entero de la cultura, para restablecer en el orden a la inteligencia humana y, con la gracia de Dios, conducir así por los senderos de la Verdad al mundo que agoniza por falta de conocer» (Maritain, 1942, 79).

Precisó seguidamente, en su conferencia, que «el mal, que sufren los tiempos modernos, es ante todo, un mal de la inteligencia; comenzó por la inteligencia y ahora ha llegado hasta las más profundas raíces de la inteligencia ¿Por qué admirarnos si el mundo aparece como envuelto por las tinieblas? Si tu ojo estuviere malo, todo tu cuerpo estará entenebrecido (Mt 6, 23) (...) En el comienzo de todos nuestros desórdenes, podemos apreciar, por de pronto y ante todo, una ruptura de las normas supremas de la inteligencia. La responsabilidad de los filósofos es aquí inmensa» (Maritain, 1942, 80).

Los principales síntomas de este mal son tres. El primero, de orden racional.

«La inteligencia cree afirmar su poder negando y rechazando, tras la teología, la metafísica como ciencia, renunciando a conocer la Causa primera y las realidades inmateriales y alimentando una duda, más o menos refinada, que hiere a la vez la percepción de los sentidos y los principios de la razón, es decir, aquello mismo de que depende nuestro conocimiento. Este presuntuoso hundimiento del conocer humano se puede calificar con una sola palabra: agnosticismo».

El segundo es de orden religioso.

La inteligencia «rechaza el orden sobrenatural que considera imposible, y esa negación se extiende a toda la vida de la gracia. Digámoslo con una sola palabra: naturalismo».

El tercero, moral, porque

«la inteligencia se deja seducir por el espejismo de una concepción mítica de la naturaleza humana que atribuye a esta naturaleza las condiciones propias del espíritu puro y que la supone, en cada uno de nosotros, tan pura y tan íntegra como lo es en el ángel su propia naturaleza; de ahí que nos reivindique, con el completo dominio sobre la naturaleza, esa autonomía superior, esa plenitud de propia suficiencia (...) Esto es lo que, dando a la palabra su pleno sentido metafísico, se puede llamar individualismo; y que fuera más exacto calificar de angelismo» (Ib. 82).

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