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Fragmento de Notre charge apostolique. S.S San Pío X (1910)
"No, Venerables Hermanos -preciso es reconocerlo enérgicamente en estos tiempos de anarquía social e intelectual en que todos sientan plaza de doctores y legisladores-, no se edificará la ciudad de modo distinto de como Dios la edificó; no se edificará la ciudad si la Iglesia no pone los cimientos y dirige los trabajos; no, la civilización no está por inventar ni la "ciudad" nueva por edificarse en las nubes. Ha existido y existe; es la civilización cristiana, es la "ciudad" católica. No se trata más que de establecerla y restaurarla sin cesar sobre sus fundamentos naturales y divinos contra los ataques, siempre renovados, de la utopía malsana, de la rebeldía y de la impiedad: Omnia instaurare in Christo."

5 de septiembre de 2009

Podrían convencer a alguien


por Eulogio López



Tomado de Hispanidad








a hace dos años que se presentaron estos dos textos, pero hoy son más actuales que ayer. Por una parte, el informa de The Economist, baluarte del Nuevo Orden Mundial (NOM), ya saben capitalismo y aborto, abortalismo.

Un prodigio de la lógica: la Santa Sede no sólo debe ser expulsada de la Naciones Unidas sino que no debe contar con servicio diplomático. Porque claro, sí cuenta con voz, aunque no tenga voto, se la podría oír y podría escuchar a alguien; porque si cuenta con influencia, aunque no tenga poder, podría convencer a alguien; porque si cuenta con diplomáticos, aunque no cuente con Ejército, aunque no logre vencer podría convencer.

Al final, y como comenta Avvenire, a la Iglesia se le acusa de tener demasiada influencia, aún reconociendo que no tiene ningún poder, por eso se le pretende arrebatar el derecho de hablar, no sea que vaya a convencer a alguien por medios pacíficos.

Insisto en que la cristofobia avanza y que ahora ya no se trata de expulsar a la Iglesia, sino de criminalizarla, por la misma sencilla razón que no se trata de destruir a la Iglesia sino de conquistarla. No, ya no se trata de pedir que la ONU expulse a la Santa Sede sino de criminalizar a la Iglesia. Insisto en que la manera más sencilla será llevar al Vaticano -como Iglesia, no como Estado, claro- ante la Corte Penal Internacional para acusarle de homofobia, por ejemplo, o de atentar contra esos derechos reproductivos, sacrosantos derechos de las nuevas amantis religiosas que no se cargan al padre sino a las crías. Sentar a la Iglesia en el banquillo será un acontecimiento planetario que la prensa progresista celebrará con alborozo. Mucho más eficaz que quemar conventos, oiga usted.


5 de Septiembre, San Lorenzo Justiniano, Obispo y Confesor.




enos aquí ante una vida compleja y llena de contrastes, difícil de encuadrar en un estilo determinado de santidad. Lorenzo Giustiniani desmintió hace más de cinco siglos, antes de que surgiera en nuestro refranero, el dicho español "quien mucho abarca, poco aprieta". El abarcó mucho y apretó más.

En el primer patriarca de Venecia pueden buscar patrono los contemplativos innatos, cuantos sintieron dentro, inexplicable y tenaz, la llamada del desierto. Mas, con igual derecho que los solitarios, pueden meter en sus filas a San Lorenzo Justiniano los hombres de acción, aquellos que viven y mueren en olor de multitudes, como si su existencia personal fuera sólo un pretexto para su influjo en la sociedad. Es más; el santo que hoy recordamos puede lucir un doble patronazgo para con dos tipos de hombres habitualmente incompatibles: los que teorizan sobre el mando y los que, con las manos en la masa, ejercen tareas de gobierno.
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4 de septiembre de 2009

Leyendas Negras de la Iglesia (3)





por Vittorio Messori


Tomado de Conoze






Las Casas


esulta significativo cuanto escribe el protestante Pierre Chaunu sobre la colonización española de las Américas y las denuncias como las de Las Casas: «Lo que debe sorprendernos no son los abusos iniciales, sino el hecho de que esos abusos se encontraran con una resistencia que provenía de todos los niveles -de la Iglesia, pero también del Estado mismo- de una profunda conciencia cristiana.»

De este modo, las obras como la Brevísima relación de la destrucción de las Indias de fray Bartolomé fueron utilizadas sin escrúpulos por la propaganda protestante y después, por la iluminista, cuando en realidad son -para utilizar las mismas palabras que Chaunu- «el más hermoso título de gloria de España». Estas obras constituyen el testimonio de la sensibilidad hacia el problema del encuentro con un mundo absolutamente nuevo e inesperado, sensibilidad que faltará durante mucho tiempo en el colonialismo protestante primero y «laico» después, gestionado por la brutal burguesía europea del siglo XIX, ya secularizada.

Hemos visto cómo, de la Corona para abajo, no sólo no se tomaban medidas contra una denuncia como la de Las Casas, sino que se trató de poner remedio con leyes que tutelasen a los indios del que el «denunciante» mismo sería proclamado protector general. El fraile surcaría el océano en doce ocasiones para hablar ante el gobierno de la madre patria en favor de sus protegidos; en todas esas ocasiones iba a ser honrado y escuchado y sus cahiers de doléances iban a ser trasladados a comisiones que posteriormente los utilizarían para redactar leyes, y a profesores que darían vida al moderno «derecho de gentes».

Nos encontramos ante un hecho inédito, que no tiene parangón en la historia de Occidente, y resulta mucho más sorprendente si se añade que Las Casas no sólo fue tomado en serio, sino que, probablemente, fue tomado demasiado en serio.

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La verdad sobre El Código da Vinci (Parte Segunda).- Examen crítico de los argumentos del Código Da Vinci (III)








por José Antonio Ullate Fabo





Tomado de Conoze







III. Silas en Andorra, Fibonacci


El bautizo de Silas y su paso por Andorra

Capítulo 10, páginas 77-78:

Se está narrando la historia de Silas, el monje albino. «A los dieciocho años, en una ciudad portuaria, mientras intentaba robar una caja con jamones curados de un barco carguero, le pillaron dos miembros de la tripulación. [...] El joven le rompió el cuello a uno con la fuerza de sus manos, y sólo la llegada de la Policía salvó al otro de un destino similar.

»Dos meses después, con grilletes en pies y manos, llegó a la cárcel de Andorra.

»Durante doce años, su carne y su alma fueron marchitándose. [...] Una noche, se despertó al oír los gritos de otros presos. No sabía qué fuerza hacía temblar el suelo sobre el que dormía, ni qué poderosa mano sacudía las paredes de su celda, pero nada más levantarse de la cama, una piedra enorme cayó justo donde él había estado acostado. Al levantar la vista para ver de dónde se había desprendido, vio un hueco en la pared temblorosa y, a través, de él, una visión que no había visto en años: la luna». Tras un viaje rocambolesco, el fugitivo llega hasta Oviedo, hasta la casa del cura Manuel Aringarosa. «¿Cómo te llamas? -le preguntó el cura. El fantasma no se acordaba del nombre que sus padres le habían puesto. [...]

»Vacilante, el fantasma cogió la Biblia y buscó el pasaje que el cura le había señalado.

»Hechos, 16.

»Aquellos versículos hablaban de un preso llamado Silas que estaba desnudo y herido en su celda, cantando himnos al Señor. Cuando el fantasma llegó al versículo 26 ahogó un grito de sorpresa.

»... y de pronto hubo un gran terremoto y los cimientos de la cárcel se agitaron y todas las puertas se abrieron.

»[...] -A partir de ahora, amigo mío, si no tienes otro nombre, te llamaré Silas».

El sistema penal francés, según Brown, es realmente interesante. El joven albino comete un homicidio en una ciudad portuaria francesa, pero de forma misteriosa «con grilletes en pies y manos, llegó a la cárcel de Andorra». Para un norteamericano debe de resultar divertido pensar que Europa funciona así.

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Uganda, la nación que venció al SIDA




por José Luis Orella




Tomado de Arbil




El Sida tiene solución cuando se evita el ideologismo del Nuevo Orden Mundial




ganda es un país de más de treinta millones de personas donde el SIDA provocó una pandemia que alcanzó en 1991 a un 21% de la población.


El desarrollo de la enfermedad es una de las causas principales de la desestructuración de la fuerte institución familiar africana. La desaparición de los adultos jóvenes ha dejado desamparados a centenares de miles de huérfanos, que abandonados vagan por las calles en busca de un modo de vivir.

La necesidad de mano de obra provoca cambios migratorios y la imposibilidad de favorecer un contexto favorable para el desarrollo.

Uganda era uno de esos países infestado de SIDA, cuando los soldados tanzanos y ugandeses de Yoveri Museveni liberaron al país de la cruel dictadura de Idi Amín. Aquellos soldados contrajeron la enfermedad y la desarrollaron por el país.

La promiscuidad juvenil por la confianza en los avances de la medicina fomentó el crecimiento de las relaciones sexuales, y por tanto el contagio del SIDA.

Como en otros países, la industria del latex, uno de los grandes grupos de presión en la ONU, inundó el país de condones para parar la transmisión del SIDA, pero el crecimiento siguió de forma acelerada, como es un ejemplo Sudáfrica, país que pierde 300.000 habitantes anuales.

Sin embargo, Uganda es el país de San Carlos Luanda, el mayordomo real que fue sacrificado junto a otros 26 jóvenes ugandeses por no ceder a la concupiscencia de su malvado monarca. Actualmente, Uganda es un país que reúne más de un 80% de población cristiana, la mitad protestante y la otra católica.

El gobierno Museveni decidió tomar parte activa en la eliminación del SIDA, desde las escuelas y las iglesias, la formación de las mujeres como punto clave de las familias, y la educación en los valores de abstinencia y la fidelidad, las nuevas generaciones de ugandeses fueron cambiando los hábitos sociales que se habían enraizado bajo el dominio de Idi Amín y la guerra.

Después de tres décadas de educación y formación en valores, la sociedad ugandesa disfruta en la actualidad de un 5,4% de infectados, habiendo reducido en tres cuartas partes el número de enfermos.

El éxito de la medida era claramente conocido por el Papa Benedicto XVI, Uganda es un país que debe su evangelización y desarrollo a los padres blancos, ahora conocidos como padres de África.

Resulta curioso que la persona que goza de primera mano de información sobre lo sucedido en Uganda, se vea atacado por personas que nunca han estado en África y cuyos intereses económicos dependen de las grandes empresas productoras de condones.

4 de Septiembre, Santa Rosa de Viterbo, Vírgen




ertrudis von le Fort ha escrito que la verdadera genialidad de la mujer se encuentra en lo religioso, y que el mundo profano no ha dado a la historia nombres comparables a Juana de Arco o a Catalina de Siena. Rosa de Viterbo se halla en la línea de lo genial en el mundo religioso.

El barrio gótico de Viterbo es uno de los lugares más evocadores de la Edad Media. Cuando se habla de aquella época hay que evitar dos escollos: o considerarla como la edad ideal del cristianismo, o fijarse sólo en sus defectos, que los tuvo. Sin embargo, prevalecen los aspectos positivos. En ninguna otra edad de la historia se dejó sentir tan intensamente el influjo del cristianismo en la vida pública y privada, política y social, cultural y artística. Un verdadero y sentido universalismo unió a los pueblos bajo la dirección del Papa y del emperador. Todos tenían fe, y se sujetaban gustosos al magisterio de la Iglesia, no faltando, naturalmente, las excepciones. ¿Qué otro tiempo puede gloriarse de creaciones como las universidades, las catedrales, las cruzadas, la Suma de Santo Tomás y la Divina Comedia de Dante? Los héroes que se llevaban las simpatías de todos eran los santos. Santos del calibre de un Tomás de Aquino, de un Domingo, de un Francisco de Asís.

Rosa nació en Viterbo en 1235. Viterbo formaba parte entonces del patrimonio de San Pedro. En 1216 había muerto Inocencio III, a quien se ha llamado el Augusto del pontificado. Con el se llegó a la cúspide de la autoridad de la Iglesia sobre el mundo. Pero, a su muerte, el emperador Federico II estuvo en lucha constante con los papas Gregorio IX e Inocencio IV. De la lucha salieron debilitados los dos poderes, el imperial y el pontificio. Se acercaban días malos para la Iglesia.
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3 de septiembre de 2009

Murió el Sr. Coronel Mohamed Alí Seineldín. R.I.P.



El 02/09/09 murió el Sr. Coronel M. A. Seineldín.

Quienes tuvimos el honor de conocerlo lo recordaremos como a un ejemplo de hombre probo y un arquetipo de guerrero cristiano. De él puede decirse, como del Cid: ¡Dios, que buen vasallo si tuviese buen Señor!.

El Cruzamante pide a sus lectores una piadosa oración en su memoria.


A continuación reproducimos parte del alegato final que rindió el coronel Mohamed Alí Seineldín ante la Cámara Federal de Apelaciones de la Capital Federal de la Argentina, el 7 de agosto de 1991.

Hoy me presento ante esta Excelentísima Cámara para exponer sobre los hechos del 3 de diciembre [de 1990] de los cuales soy el comandante y el único responsable. Esta exposición ante vosotros abarcará cuatro puntos: primero, una introducción; segundo, los antecedentes políticos que motivaran el pronunciamiento del 3 de diciembre; tercero, los antecedentes militares de los cuatro pronunciamientos; y quinto, consideraciones generales. Como introducción le expreso a la Honorable Cámara que voy a hacer algunas aclaraciones para evitar equívocos y malas interpretaciones. Mi designación es de Coronel de la Nación, es decir, que aparte de las facultades que me impone el Ejército, la nación, a través del Congreso, me impone facultades correspondientes a la misma, me obliga a conocer toda la problemática nacional, toda la política nacional. Por supuesto que esta política se refiere a la política mayor, a la establecida en la Constitución, la ley y sus principios, y no a la política partidista, de la cual jamás he participado y jamás he votado en mi vida; por una simple razón, de que yo le debo obediencia y subordinación a los valores permanentes de la Nación, que es la nación argentina, la Constitución y sus leyes, y no a los partidos, que los respeto pero no pertenecen al orden permanente. Mi grado también, Su Señoría, me impone hablar con claridad, y dada la responsabilidad que se ha tratado en esta Cámara, que es la indefensión y la corrupción que existe en la nación argentina, me obliga a utilizarlo para hablar con claridad ante vosotros.
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El significado de la canonización de Pío X



























Por el R. P. Julio Meinvielle


Tomado de Stat Veritas




los cuarenta años de su muerte, Pío X acaba de ser canonizado. Todavía están presentes en el escenario del mundo, muchos que fueran testigos del fuego ardiente de su fe y de su caridad. Pío X fue un santo. Y el secreto de su santidad fue la Fe. "Nada había más natural a sus ojos que lo sobrenatural. Creía como respiraba, porque de tal suerte Dios le era sensible. El mundo de la Fe le era familiar, y se movía en él con comodidad, mientras que el mundo, así solo, donde iba a vivir y actuar debía permanecerle extraño, o al menos le parecía tal, porque la fealdad de sus pensamientos y de sus costumbres horribles le repugnaban. No se mezclará en él sino forzado a la lucha contra los enemigos declarados de la Iglesia y contra los adversarios emboscados del Dogma, en que las antenas sobrenaturales de su Fe intrépida captarán las inspiraciones divinas para dictarle decisiones humanamente sorprendentes, imprevistas, pero poderosamente fecundas". (1)

Porque Pío X se movía en el mundo de la Fe, podía estimar en su justo valor el estado del mundo y medir la gravedad de los errores que le ame­nazaban. De aquí el significado de sus reprobaciones contra desvaríos espirituales que han determinado el estado calamitoso en que se encuentra hoy el mundo.

Tres son estos desvaríos. El primero lo constituye la guerra contra los derechos imprescriptibles de la Iglesia, llevada a cabo particularmente en Francia por el gobierno masónico de Combes. Frente a un gobierno, empeñado en crear una Iglesia y un episcopado " nacional " , Pío X se yergue como un gigante en toda la majestad de su soberana autoridad y pro­nuncia el non possumus. El gobierno rompe relaciones con la Iglesia, se incauta de sus bienes, prohíbe todo acto de culto en las escuelas, en el ejército y en todos los establecimientos públicos y niega en absoluto el derecho de enseñar a las congregaciones religiosas. Pío X, en su encíclica VEHEMENTER del 11 de febrero de 1907 reprueba y condena la ley votada en Francia de separación de la Iglesia y del Estado. "En consecuencia, dice allí, Nos protestamos solemnemente con todas nuestras fuerzas contra la proposición, contra el voto y contra la promulgación de esta ley, declarando que nunca podrá ser ella alegada contra los derechos imprescriptibles de la Iglesia para debilitarlos."

Más peligrosa que la acción de los enemigos de fuera lo es siempre la de los enemigos de dentro. Pío X va a proceder con toda energía para conjurar el mal, tan frecuente entonces como ahora en los medios católicos, de acomodar la doctrina y la ac­ción social-política a los requerimientos del siglo.

Las corrientes subjetivistas, inmanentistas y evo­lucionistas que inficionaban la mentalidad moderna se infiltraban en los ambientes intelectuales católicos determinando en exégesis, historia de los dogmas y de la Iglesia, filosofía y teología una nueva interpretación del cristianismo que, en la realidad de los hechos, lo alteraba fundamentalmente, y, con ello, lo destruía. Contra ese segundo desvarío espi­ritual, conocido con el nombre de modernismo, Pío X pronuncia sentencia de condenación en el decreto "Lamentabili" del 17 de julio de 1907, y más particularmente en la encíclica PASCENDI, del 7 de setiembre del mismo año, en la que lo califica como "colección de todas las herejías".

La adaptación al espíritu moderno determinaba en el plano social-político errores no menos peligro­sos que podríamos denominar demoliberales. Ha­ciendo del pueblo la fuente de la autoridad pública, Marc Sangnier y su equipo del 'Sillon buscaba un ordenamiento social-político fundado en la nivela­ción de clases, soñando así cambiar las bases natu­rales y tradicionales de la sociedad para edificar la sociedad del futuro sobre otros principios que serían más fecundos y bienhechores que aquellos sobre los que reposa la sociedad cristiana actual. Contra este tercer desvarío espiritual, mezcla de liberalismo y socialismo, Pío X enseña de manera categórica " No, Venerables Hermanos —preciso es recordarlo enérgicamente en estos tiempos de anarquía social e intelectual en que todos sientan plaza de doctores y legisladores—, no se edificará la ciudad de modo distinto de como Dios la edificó; no se edificará la sociedad si la Iglesia no pone los cimientos y dirige los trabajos; no, la civilización no está por inventar ni la ciudad nueva por edificar en las nubes. Ha existido y existe; es la civilización cristiana, es la ciudad católica. No se trata más que de establecerla y restaurarla sin cesar sobre sus fundamentos natu­rales y divinos contra los ataques, siempre renova­dos, de la utopía malsana, de la rebeldía y de la impiedad: omnia instaurare in Christo". (2)

Pero Pío X comprendió que de nada valían estas condenaciones de los documentos públicos si la conducción diaria de los asuntos de la Iglesia no estaba en manos de hombres verdaderamente de Dios. Por esto llamó junto a sí, para que compartiera el gobierno de la Iglesia en la secretaría de Estado, al Cardenal Merry del Val. Pero no es esto todo. Un prelado romano, muy discutido y atacado, Mons. Benigni, fundó con la aprobación expresa de Pío X el Sodalitium Pianum, o Sapiniére, en abreviatura S.P., para descubrir las infiltraciones moder­nistas y demoliberales dentro de la Iglesia y, con ello, mantener la pureza e integridad de la verdad católica en el plano del pensamiento y de la acción.

Pío X ha sido violentamente atacado por la firmeza de sus directivas espirituales. Y cuando, en razón de la santidad notoria de su vida, no se han atrevido a atacarlo a él directamente, lo han con­siderado "un santo cura de campaña" y se han en­sañado, en cambio, con el Cardenal Merry del Val y con Mons. Benigni. Una de las objeciones, en apariencia más sólidas, que se ha levantado con­tra la santidad del Pontífice en el proceso de su canonización, la han constituido precisamente las actividades del ilustre Cardenal y de Mons. Benigni.

Pero, en vano, como lo manifestó Pío XII, en el discurso que pronunció el 3 de junio de 1951 en la Plaza de San Pedro, en ocasión de la beatificación del gran Pontífice. " Ahora, dijo entonces, que el examen más minucioso ha descubierto a fondo to­dos los actos y las vicisitudes de su pontificado, ahora que se conocen las consecuencias de aquellas vicisitudes, ninguna duda, ninguna reserva es ya po­sible, y se debe reconocer que, aun en los períodos más difíciles, más ásperos, más graves y de más res­ponsabilidad, Pío X, asistido por la gran alma de su fidelísimo secretario de Estado, el Cardenal Merry del Val, dio prueba de aquella iluminada prudencia que nunca falta en los santos, aunque en sus apli­caciones se encuentre en contraste doloroso, pero inevitable, con los engañosos postulados de la pru­dencia humana y puramente terrestre". (3)

Pero hay todavía más. Pío XII no se ha contentado con defender a Pío X y a sus ilustres colaboradores. Ha hecho el elogio positivo de sus cualidades extraordinarias. "Con su mirada de águila, más pers­picaz y más segura que la corta vista de miopes razonadores, veía el mundo tal como era, veía la misión de la Iglesia en el mundo, veía con ojos de santo Pastor cuál era su deber en el seno de una sociedad descristianizada, de una cristiandad con­taminada, o, al menos, acechada por los errores de la época y por la perversión del siglo."

"La mirada de águila" de Pío X vio claro asimismo en el asunto de l'Action Française y de Charles Mau­rras. Cierto que la incredulidad religiosa de Mau­rras, que había perdido la fe en su juventud, ha alcanzado un grado de sacrílega impiedad y de blasfemia en obras como Anthinea y Le chemin de Pa­radis. Pero el programa de acción política contra el demoliberalismo de la Revolución, forjado por Maurras, ofrecía garantías para una firme restauración social-política en la línea católica. Su Action Française era, en el plano político, una defensa de la Iglesia contra la Revolución. A Camille Bellaigue, que pedía una bendición para Maurras, le respondió Pío X: "¡Nuestra bendición! ¡Pero todas nuestras bendiciones! Y decidle que es buen defensor de la Fe". (4)

Creemos conveniente recordar estos hechos para descubrir el significado completo de la canonización de Pío X, en este año de 1954. Los errores que él condenó y anatematizó con energía desusada se en­cuentran hoy, para mal de Francia y del mundo, en pleno apogeo. Laicismo de Estado, debilitamiento de la doctrina católica, infiltración del marxismo. De modo particular estos errores han hecho presa de Francia y aun de Italia. Los acontecimientos últimos producidos en el sector católico de estos dos países los ponen en evidencia.

Pero, felizmente, estos errores al desarrollarse y mostrar sus perversas virtualidades han puesto en guardia a muchos hombres todavía responsables y ello ha de determinar que los pueblos busquen la solución de sus problemas en el caminó señalado por el gran Pontífice. Santidad de vida e integridad de doctrina, recta concepción del ordenamiento econó­mico-político de la ciudad, prudentes pero progre­sivas y efectivas reformas que eliminen las injusti­cias sociales, son tres condiciones inseparables para restaurar la ciudad católica. Desgraciadamente en nuestro tiempo se ha confundido, de manera inex­tricable, reforma de las injusticias con izquierdismo económico-político y se ha querido bautizar esa confusión con un sentimentalismo evangélico, sucedáneo de la caridad. El mérito excepcional de San Pío X consiste precisamente en que, siendo él un luminar ardiente de auténtica caridad, ha estable­cido las condiciones para que, sin confusión, se adjudicasen las justas partes que se deben a la verdad y a la justicia.

Finalmente, la canonización del Papa que conde­nó el modernismo y el demoliberalismo en el mismo año en que su sucesor Pío XII toma enérgicas me­didas contra el modernismo de teólogos franceses y contra el socialismo de los prêtres-ouvriers, es signo de feliz presagio para la noble nación fran­cesa. Los que amamos a Francia, a la Francia de San Luis y de Juana de Arco, creemos que han de encontrar cumplimiento las palabras que Pío X pronunció en el Consistorio del 29 de noviembre de 1911.

Dijo el Santo Pontífice: "Hijos de Francia que gemís bajo la persecución, sabedlo, el pueblo que ha hecho alianza con Clodoveo en las fuentes bau­tismales de Reims, se arrepentirá y volverá a su primera vocación. Un día vendrá, y Nos esperamos que no sea lejano, en que Francia, como Saulo sobre el camino de Damasco, será envuelta con una luz celeste y oirá una voz que le repetirá: «Hija mía, ¿por qué me persigues?». Y sobre su respuesta: «¿quién eres tú, señor?» la voz replicará: «Yo soy Jesús a quien tú persigues... Duro te es dar coces contra el aguijón, porque en tu obstinación tú te reniegas a ti misma». Ella, temblando, sorprendida, dirá: «Señor, ¿qué queréis que haga?» y Él: «Levántate, lávate de las manchas que te han desfigu­rado, despierta en tu seno los sentimientos dormidos y el pacto de nuestra alianza, y anda, Hija muy amada de la Iglesia, Nación predestinada, Vaso de elección, anda a llevar, como en el pasado, mi Nombre delante de los pueblos y de todos los reyes de la tierra»".

R. P. Julio Meinvielle, “ DIÁLOGO ” Nº 1, Primavera 1954.
Notas:

(1) T. R. P. Gillet, Appel au bon sens.
(2) Notre chame apostolique, del 25 de agosto de 1910.
(3) Ecclesia de Madrid, 9 de junio de 1951.
(4) HARY MITCHELL, Pie X et La France, Les Editions du Cèdre, Paris , 1954.

Alocución de S.S. Pío XII en la canonización de S.S. San Pío X


























Gozo del Padre Santo

sta hora de espléndido triunfo, que Dios, exaltador de los humildes, ha preparado y como adelantado para sellar la ascensión maravillosa de su fiel siervo Pío X a la gloria suprema de los altares, colma nuestra alma de gozo, del cual, venerables hermanos y amados hijos, participáis vosotros tan abundantemente con vuestra presencia. Damos, pues, fervientes gracias a la divina bondad por habernos concedido el vivir este acontecimiento extraordinario; tanto más cuanto que, por vez primera quizá en la historia de la Iglesia, la formal canonización de un Papa es proclamada por quien tuvo en otro tiempo el privilegio de estar a su servicio en la Curia romana.
Fausto y memorable es este día no sólo para Nos, que lo contamos entre los más felices de nuestro pontificado, a quien por otra parte la Providencia había reservado tantos dolores y preocupaciones, sino también para la Iglesia entera, que, reunida espiritualmente en torno a Nos, exulta al unísono con una intensa emoción religiosa.

¿Qué significa para la Iglesia la santidad de Pío X?

El nombre tan querido de Pío X atraviesa en este radioso atardecer de un extremo al otro toda la tierra, pronunciado con los acentos más diversos y despertando por doquier pensamientos de celestial bondad, fuertes impulsos de fe, de pureza, de piedad eucarística; resuena como testimonio perenne de la presencia fecunda de Cristo en su Iglesia. Con generosa recompensa al exaltar a su siervo, Dios atestigua la santidad eminente por la cual, más aún que por su cargo supremo, Pío X fue durante su vida el campeón ilustre de la Iglesia y, por lo mismo, es hoy el santo dado por la Providencia a nuestra época.

Por eso deseamos que contempléis precisamente desde este punto de vista la gigantesca y dulce figura del Santo Pontífice para que, cuando las sombras de la noche hayan caído sobre esta jornada memorable y se hayan apagado las voces del inmenso hosanna, el rito solemne de su canonización permanezca como una bendición en vuestras almas y como prenda de salvación para el mundo.
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3 de Septiembre, Festividad de San Pío X, Papa y Confesor




an Pío X está muy reciente en el amor de la Iglesia. Aún perdura el grato recuerdo de su memoria —no hace cincuenta años que nos dejó— como el perfume que llena las naves del templo después de una solemne ceremonia religiosa. San Pío X es algo muy reciente en la Iglesia. Reciente su elevación a los altares por Pío XII, y más reciente la visita de su cuerpo a la bella Venecia en cumplimiento de una vieja promesa hecha a sus amados diocesano

—Vivo o muerto volveré a Venecia.

En la basílica de San Pedro de Roma un sencillo y hermoso sepulcro guarda sus restos. Este sepulcro es hoy día uno de los lugares vivos de la oración. Nunca faltan allí el recuerdo de las flores secas y la plegaria de los romanos y cuantos católicos visitan el templo de los santos apóstoles Pedro y Pablo.

Hay otra presencia más viva y fecunda de San Pío X. Presencia de alma a alma, que es como la gracia de su intercesión ante Dios. Cuántos sacerdotes de nuestros días se miran en el rostro de San Pío X y sacan de su ejemplo el impulso de un sacerdocio verdaderamente santo. Me parece que este hecho no se podía escapar de mis líneas al trazar su semblanza, y que debía hacer constancia de él para las nuevas generaciones de hijos de Dios que nos sucedan.

San Pío X ha dado jornadas de inmensa gloria de Dios a su Iglesia del siglo XX.

Su figura noble y bondadosa es algo muy cercano que cuelga de la pared de nuestro despacho o se esconde en las páginas de nuestro breviario.

En muy pocas palabras nos resume su vida la lápida de su sepulcro:

"Pío Papa X, pobre y rico, suave y humilde, de corazón fuerte, luchador en pro de los derechos de la Iglesia, esforzado en el empeño de restaurar en Cristo todas las cosas."
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2 de septiembre de 2009

Leyendas Negras de la Iglesia (2)






por Vittorio Messori


Tomado de Conoze






Genocidio indígena


or lo tanto, las denuncias de Bartolomé de Las Casas fueron tomadas radicalmente en serio por la Corona española, lo cual la impulsó a promulgar severas leyes en defensa de los indios y, más tarde, a abolir la encomienda, es decir, la concesión temporal de tierras a los particulares, con lo que causó graves daños a los colonos.

Jean Dumont dice al respecto: «El fenómeno de Las Casas es ejemplar puesto que supone la confirmación del carácter fundamental y sistemático de la política española de protección de los indios. Desde 1516, cuando Jiménez de Cisneros fue nombrado regente, el gobierno ibérico no se muestra en absoluto ofendido por las denuncias, a veces injustas y casi siempre desatinadas, del dominico. El padre Bartolomé no sólo no fue objeto de censura alguna, sino que los monarcas y sus ministros lo recibían con extraordinaria paciencia, lo escuchaban, mandaban que se formaran juntas para estudiar sus críticas y sus propuestas, y también para lanzar, por indicación y recomendación suya, la importante formulación de las "Leyes Nuevas". Es más: la Corona obliga al silencio a los adversarios de Las Casas y de sus ideas.»

Para otorgarle mayor autoridad a su protegido, que difama a sus súbditos y funcionarios, el emperador Carlos V manda que lo ordenen obispo. Por efecto de las denuncias del dominico y de otros religiosos, en la Universidad de Salamanca se crea una escuela de juristas que elaborará el derecho internacional moderno, sobre la base fundamental de la «igualdad natural de todos los pueblos» y de la ayuda recíproca entre la gente.

Se trataba de una ayuda que los indios necesitaban de especial manera; tal como hemos recordado (y a menudo se olvida) los pueblos de América Central habían caído bajo el terrible dominio de los invasores aztecas, uno de los pueblos más feroces de la historia, con una religión oscura basada en los sacrificios humanos masivos. Durante las ceremonias que todavía se celebraban cuando llegaron los conquistadores para derrotarlos, en las grandes pirámides que servían de altar se llegaron a sacrificar a los dioses aztecas hasta 80.000 jóvenes de una sola vez. Las guerras se producían por la necesidad de conseguir nuevas víctimas.

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Día 1 de septiembre, Hitler invade Polonia: ¿Quién tuvo la culpa?




por José Javier Esparza



Tomado de la Hemeroteca de COPE






l 1 de septiembre de 1939 las tropas alemanas invadían Polonia. Convencionalmente se señala esa fecha como la del comienzo de la segunda guerra mundial. Inglaterra y Francia condenaron la invasión, declararon la guerra a Alemania y, a partir de ahí, comenzó todo. Sin embargo, hay otro dato que suele pasarse por alto: la invasión alemana venía coordinada con la Unión Soviética por un pacto previo entre Berlín y Moscú. De hecho, Hitler y Stalin entraron en Polonia al mismo tiempo. Hoy los polacos reclaman que se señale a todos los culpables; es decir, también a los rusos.

Los polacos lo tienen muy claro: quienes invadieron Polonia el 1 de septiembre de 1939 no fueron sólo los alemanes, sino también los soviéticos. En el pacto Ribbentrop-Molotov del 23 de agosto de 1939, nazis y comunistas habían llegado a un acuerdo de no-agresión que excluía cualquier tipo de enfrentamiento. De hecho, la presión comunista contra el nazismo desapareció en el resto de Europa. Aquel pacto incluía el reparto de Polonia, como ya había ocurrido sucesivas veces en el siglo XVIII. Pero no sólo de Polonia, sino también de los países bálticos y de Finlandia.

Una semana después del pacto, las fronteras polacas eran violadas. Polonia desaparecía del mapa. El país quedaba partido prácticamente por la mitad entre sus nuevos amos. La frontera entre Alemania y Rusia quedaba trazada sobre el río Bug. La Alemania de Hitler desplegará sobre la población polaca una dura política de represión y explotación que se intensificará más tarde, cuando Hitler invada la URSS. Pero los soviéticos tampoco se quedaron atrás: entre otras cosas, liquidaron a 20.000 polacos –oficiales del ejército, funcionarios, prisioneros de guerra- en la masacre de Katyn. En ese mismo momento, además, la URSS estaba tratando de invadir Finlandia, asunto igualmente pactado en el acuerdo Ribbentrop-Molotov.

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2 de Septiembre, Festividad de San Esteban, Rey de Hungría







an Esteban, rey de Hungría, es indudablemente quien dio al pueblo nómada de los magyares, procedente del Asia y que a fines del siglo IX se había asentado a lo largo del Danubio, la estabilidad definitiva en lo político y, sobre todo, en el catolicismo. Pueblo guerrero y feroz, fue durante algún tiempo el terror de los vecinos territorios cristianos; pero, convertido al cristianismo, fue en adelante el más decidido campeón de la fe. Geza, el tercero de sus duques después de su establecimiento en el centro de Europa, comprendió la necesidad de orientar su pueblo hacia el cristianismo, que profesaban los pueblos vecinos, y, bajo el influjo de San Adalberto de Praga, recibió el bautismo. Su ejemplo fue seguido por un buen número de la nobleza; pero evidentemente se trataba, en su mayoría, de conversiones nominales.

El que dio el paso definitivo y logró arraigara definitivamente el cristianismo en el pueblo magyar fue el hijo de Geza, llamado Vaik, bautizado juntamente con su padre cuando sólo contaba diez años, y que recibió el nombre de Esteban. El año 995, a los veinte de edad, recibió por esposa a Gisela, hermana del santo emperador Enrique II, y poco después sucedió a su padre en el gobierno de su pueblo.

En momento tan decisivo, indudablemente experimentó los atractivos de una vida de libertad e independencia de todo yugo religioso, tan conforme con los antecedentes de su pueblo nómada y guerrero; pero, preparado ya por el bautismo y la primera educación recibida de su padre y atraído después por el afecto y las razones de su cristiana esposa, Gisela, decidióse por el cristianismo y se propuso desde un principió hacer de su pueblo un pueblo profundamente cristiano. En los primeros años de su gobierno dio las más claras pruebas de su espíritu guerrero y del indomable valor de su brazo, pues en una serie de guerras con los rivales de su propia tribu y con algunos pueblos vecinos aseguró definitivamente su posición y su independencia. Esto fue de extraordinaria importancia en todos los pasos que fue dando en lo sucesivo, pues le aseguró el prestigio militar que necesitaba y cortó de raíz todo conato de rebelión contra la evidente superioridad que todos le reconocían.
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1 de septiembre de 2009

Buena música irlandesa : The Wolf Tones - Admiral William Brown (Subtitulo español)




l 10 de junio de 1826 una poderosa fuerza brasileña se presentó ante Buenos Aires, integrada por 31 barcos. Brown sólo disponía de 4 buques y 7 cañoneras, pero era dueño de ese coraje contagioso que se agranda ante la dificultad, y dirigiéndose a sus tripulantes los arenga con estas palabras:

"Marinos y soldados de la República: ¿Véis esa gran montaña flotante? ¡ Son los 31 buques enemigos! Pero no creáis que vuestro general abriga el menor recelo, pues no duda de vuestro valor y espera que imitaréis a la "25 de Mayo" que será echada a pique antes que rendida.

Camaradas: confianza en la victoria, disciplina y tres vivas a la Patria!"

Momentos después la nave capitana de Brown dio aquella consigna inmortal: "¡Fuego rasante, que el pueblo nos contempla!"


El festín de Cronos



por Max Silva Abbott



Tomado de Arbil




ste sugerente título, que pertenece a un libro de Gérard-François Dumont, expresa de manera magistral, lo que creo es uno de los mayores problemas de nuestras complejas sociedades, sobre todo occidentales.

En efecto, como se recordará, Cronos, dios del tiempo, devoraba a sus hijos a fin de que ellos no pudieran destronarlo. Y la situación que actualmente estamos viviendo, incluso aquí en Chile, muy bien se resume con esta alegoría; alegoría lamentable, por desgracia, cuyas consecuencias negativas podrían muy bien representarse por una de las más macabras “pinturas negras”, de Goya: “Saturno comiéndose a su hijo”.

Y lo que estamos haciendo hoy es más o menos lo mismo: comiéndonos a nuestros propios hijos. No mediante la antropofagia, sino por el consumismo, por el deseo de bienes, de un estándar de vida insaciable que nos seduce en una verdadera espiral de necesidades.

Tanto por ambiciones personales como por la influencia del medio, estamos hoy en una situación en no poca medida paradójica, pues sumidos en un mundo que ha solucionado buena parte de sus problemas materiales y que posee hoy una calidad de vida y un confort como nunca antes ha existido (salvo los sectores sumidos en la extrema pobreza), de alguna u otra manera, este auténtico exceso de comodidades ha hecho que nos encerremos en nosotros mismos, y que cual agujero negro, pretendamos atraerlo todo hacia nosotros: que el mundo gire en torno al “yo” a como dé lugar, quedando fuera muchas veces el “tú”.

Así, a costa de un estándar de vida en muchos casos increíble, estamos usando en nimiedades los recursos que debiéramos utilizar para la formación de otros, de nuestros hijos. Mas como la mentalidad “yoísta” se expande cada vez más, ellos son eludidos por todos los medios (sean anticonceptivos o abortivos) a fin de que no “molesten”; con lo cual, estamos, igual que Cronos, comiéndonos a nuestros propios hijos, al preferir tener una infinidad de comodidades antes que formar a otros que nos sucedan y nos den, además, un valioso equilibrio moral para nuestras vidas. Y se trata de un verdadero festín, porque en no pocos sectores, se llega a una auténtica bacanal del consumismo.

Se insiste que este “festín” está motivado tanto por aspiraciones e ideales de vida personales, como por la “corriente” con la que nos arrastra nuestra sociedad contemporánea. Por eso un factor vital es poder darnos cuenta del fenómeno, puesto que como todas las fiestas desenfrenadas, la resaca puede ser mucho peor que la diversión, aunque en este caso, probablemente serán otros –la siguiente generación– la que tendrá que pagar los platos rotos, lo cual, claramente, no es justo.


La tragedia del genio



por Juan Manuel de Prada


Tomado de XLSemanal





n el prólogo al Quijote, Cervantes hace una proclamación de afectada modestia. Confiesa que le hubiese gustado que su libro, «como hijo del entendimiento, fuera el más hermoso, el más gallardo y discreto que pudiera imaginarse»; y, a renglón seguido, se declara rehén de «la orden de naturaleza», que establece que cada cosa engendre su semejante. «Y así –se lamenta–, ¿qué podría engendrar el estéril y mal cultivado ingenio mío, sino la historia de un hijo seco, avellanado, antojadizo y lleno de pensamientos varios y nunca imaginados de otro alguno, bien como quien se engendró en una cárcel, donde toda incomodidad tiene su asiento y donde todo triste ruido tiene su habitación?» Hasta aquí, Cervantes no se ha desviado ni un ápice de la recomendación retórica que aconsejaba brindar a la estampa los hijos del ingenio precedidos de una advertencia que los haga perdonar a los ojos de los lectores; fórmulas muy similares, casi idénticas, hallamos en muchos libros coetáneos, pergeñadas a imitación de los maestros de la Antigüedad. Si acaso, Cervantes añade a la declaración archisabida un rasgo de dramatismo un tanto intempestivo o quejumbroso, al deslizar que su obra fue concebida en circunstancias penosas; quizá con esta mención no anhelara tanto excitar la piedad del destinatario ni granjearse su simpatía (de sobra sabía Cervantes que el lector no juzga una obra por las vicisitudes que rodearon su concepción, sino por los logros del resultado) como resaltar la fatalidad que lo había perseguido. No nos atreveremos a calificar esta mención un tanto extemporánea de rencorosa; pero en ella se trasluce la amargura del escritor que descubre en su derredor a otros cultivadores del mismo oficio, quizá menos dotados que él, socorridos por mecenas y celebrados del vulgo, disfrutando de distinciones y honores que a él le han sido escamoteados.

Pero quizá la enseñanza más trágica y conmovedora de este prólogo del Quijote, la que mayor perplejidad y una como lastimada melancolía provoca en el lector, sea la que se deriva de cierta constatación irrefutable: Cervantes no era plenamente consciente de su genialidad. Tal vez supiese que había engendrado algo más que un «hijo seco y avellanado»; no llegó a vislumbrar jamás, sin embargo, la verdadera naturaleza de ese hijo. Cuando llega el momento de presentar al lector la índole de su obra, Cervantes afirma –ahora sin atisbo de falsa humildad– que no es sino «una invectiva contra los libros de caballerías», y que su escritura «no mira a más que a deshacer la autoridad y cabida que en el mundo y en el vulgo tienen» tales libros. Cervantes, en definitiva, no era consciente del verdadero tamaño de su logro y, muy probablemente, murió sin saberlo. Su propósito no era otro que conseguir que «el melancólico se mueva a la risa, el risueño la acreciente, el simple no se enfade, el discreto se admire de la invención, el grave no la desprecie ni el prudente deje de alabarla»; pero este desiderátum nada descabellado ni engreído se resume, a la postre, en un anhelo de «derribar la máquina mal fundada destos caballerescos libros, aborrecidos de tantos y alabados de muchos más; que si esto alcanzásedes –afirma el amigo imaginario con quien Cervantes conversa en el prólogo–, no habríades alcanzado poco».

Cervantes nunca supo que había fundado la novela moderna,prestándole resortes que aún hoy mantienen intacta su vigencia; nunca supo que en el personaje de su noble y honrado caballero (como en la contrafigura escuderil que lo completa) había conseguido compendiar la complejísima naturaleza humana y también ese apetito universal de idealismo –refutado por la pedregosa realidad– que enaltece nuestra existencia. Quizá, para ser consciente de su logro, Cervantes hubiese precisado del éxito, ese halagüeño espejismo que por un instante nos permite descubrir que somos escritores verídicos y no fantásticos, como Don Quijote descubrió su condición caballeresca cuando fue agasajado por los Duques en su castillo, sin saber que aquel recibimiento no era sino chanza y embeleco. También el éxito tiene la misma naturaleza engañosa y evanescente; pero Cervantes persiguió con ahínco esa quimera, como demuestran sus esfuerzos –casi siempre fallidos– por apuntarse a todos los géneros en boga –la novela pastoril, el teatro, la novela bizantina...– y sus postulaciones en la Corte, saldadas con un rosario de rechazos y desdenes. Esta porfiada persecución del éxito que nunca le llegó en vida, sumada a la inconsciencia sobre la verdadera envergadura de su creación, completan la tragedia del genio.

1 de Septiembre, Festividad de San Gil, Abad y Confesor






an Egidio, o San Gil, como se le conoce en el mundo de lengua española, fue un ermitaño de origen griego que vivió entre los siglos VI y VII y que impulsó la vida monacal al construir un monasterio cerca de la desembocadura del río Ródano.

Griego de nación y de familia rica, se desprendió de todos sus bienes por amor de Jesucristo y comenzó a peregrinar por todo el Oriente, prodigando los milagros en número incontable. Cierto día se embarcó en un navío, que le trajo a las costas de Francia; recogiéndole San Cesáreo, obispo de Arlés, le vistió un hábito religioso, y el santo se internó en los bosques. Allí vivió muchos años una vida angelical; más tarde, el rey Clodoveo le edificó un monasterio, no lejos de Arlés, del que fue abad. Aunque se conocen muy pocos detalles de su vida, se le atribuyen numerosos milagros, especialmente de curaciones y conversión de pecadores.

De manera especial se le recuerda como el hombre que logró la conversión del Rey Carlos a quien le descubrió un pecado oculto, invitándolo a confesarlo en el sacramento.

Dado que en los siglos posteriores a su muerte se le consideraba como protector frente a la epilepsia, esta enfermedad se conoció en muchos lugares como "mal de San Gil". También según la tradición, la vida monástica que inició en el Ródano contó con el beneplácito del Pontífice, quien le regaló las sólidas puertas de su monasterio.

31 de agosto de 2009

Missa Assumpta Est Maria (H.11).



Marc Antoine Charpentier (1643 - 1704).


Missa Assumpta Est Maria (H.11).

Le Concert des Nations.

Arianna Savall (Soprano).
Raphaële Kennedy (Soprano).
Elisabetta Tiso (Soprano).
Judit Scherrer-Kleber (Mezzosoprano).
Pascal Bertin (Countertenor).
Emmanuel Bardon (Countertenor).
Jean François Novelli (Tenor).
Lluis Vilamajo (Tenor).
Jordi Ricart (Baritone).
Daniele Carnovich (Bass).
Yves Bergé (Bass).

Dir: Jordi Savall.



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Querétaro: decimoquinto estado mexicano que «blinda» la vida


por Juanjo Romero


Tomado de su blog De Lapsis









Ayer, por unanimidad, se modificó el título 2 de la Constitución Política del Estado de Querétaro:

«En el estado de Querétaro se reconoce la existencia de la vida desde el momento de la concepción, por lo que se garantizará el respeto a los derechos humanos, promoverá su defensa y proveerá las condiciones necesarias para su ejercicio»

Así, Querétaro se suma a los catorce estados mexicanos que ya «blindan» la vida: Chihuahua, Baja California, Sonora, Morelos, Colima, Puebla, Jalisco, Durango, Nayarit, Quintana Roo, Campeche, Guanajuato, San Luis Potosí y Yucatán.

Me parece injusto convertirlo en un número, decir sólo 15º. Cada una de esas historias es singular, heroica, con héroes y villanos, con miles de personitas que ahora viven gracias a esos legisladores. Cada una de esas historias ha sido diferente.

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LOS "PRUDENTES"


por D. Blas Piñar



Visto y Tomado de Las Cruces de las Espadas





onfieso que me conturba leer o escuchar a quienes podrían autocalificarse como "prudentes".

Los "prudentes" son un grupo escogido de cidudadanos que perciben y están dispuestos a obedecer una sugerencia casi instintiva: la de no definirse, la de alejarse de esto y de aquello, la de lavarse las manos y apartarse del conflicto, sin ignorarlo ni desconocerlo; la de observar a quienes libran el combate con una mirada de desprecio cariñoso, la de repretir entre dientes o en voz alta, según los momentos: "¡Qué locos!" "¡Este es un país de locos!"

Los "prudentes" han sustituido en su papel de magisterio a los que en una distribución clásica se conocían como los sabios.

Estos no entraban en el fragor de la contienda, pero militaban en la misma.

Los sabios, por la ancianidad, que era un ingrediente de la sabiduría, no bajaban al campo de la lucha, pero desempeñaban un papel por su aportación ideológica y su presencia sin deserciones, en la totalidad del conflicto.

Pero los "prudentes" no.

Los "prudentes" se cargan de paciencia, y ante el binomio juez-criminal no están ni con uno ni con otro, y ante el que rasga la bandera y aquel que la repone en el mastil procuran guardar silencia significativo, y ante el que niega la transubstanciación eucarística y el que la confiesa hablan de puras controversias doctrinales, sin aludir al dogma, etc…

Yo no sé si tales "prudentes" acampan en el terreno de los miedosos, de los inmaduros o de los tíbios.

Es muy posible que de todo haya en la viña del Señor, porque son muy distintos los temperamentos de los hombres.

En cualquier caso, y del mismo modo que se busca justificación "a posteriori" al hecho inmoral realizado, también se pretende, con anticipación, presentarse al público con argumentos que ante los mayores desastres permitan hablar con optimismo.

Hay un método que utilizan con frecuencia los "prudentes" y que consiste en salir por peteneras, en encauzar la conversación hacia un tema distinto, o desplazar, si es posible, las preocupaciones del auditorio o del espectador hacia cuestiones de indudable importancia, pero inferiores al planteado y, sobre todo, ajeno a la competencia más inmediata y urgente del que pontifica.

Así se proyectan planes de reforma de alcance sustantivo, para un futuro tan largo como incierto, cuando la tierra está temblando a nuestro pies; o se hacen incursiones sobre lo temporal, el desarrollo o la técnica, cuando las almas sienten el escalorfrío de la duda allí mismo donde ardía muy poco antes una llama encendida de la fe.

Pero el método de la distracción evasiva no es el único que emplean los "prudentes".

El más ordinario, el que mueve a mayores simpatías, el que despierta más admiraciones de una parte y la máxima desilusión en otras, es el que condena las posiciones adoptadas por los demás y aspira a centrar y asumir lo que puede haber "de noble y de puro en cada una de ellas".

Es algo así como un "ecumenismo" en pequeño, como una tercera posición más elevada, como un producto de laboratorio o de alquimia, que aspira a concentrar las emanaciones laudables de quienes se situan en los polos opuestos.

Decia que los "prudentes" acampaban en terrernos distintos.

Unos, los miedosos, no quieren embanderarse con ninguno, pero tampoco quedar mal con nadie, por lo que pueda sucedesr.

Si escarbamos en sus ideas, las encontraresmo capaces de servir a todos.

Podríamos espigar en su cosecha y ofrecerlas en haces como sentencias de autoridad para que ambos ejércitos las utilicen como armas.

Son como los proveedores de material de guerra para los dos frentes.

Los estados mayores y los soldados de filas acuden al provverdor, pero, conociendo su habilidad, aunque le utilizan, le desprecian.

Los "prudentes" inmaduros son, para mi, los más honestos, porque su falta de decisión, sus titubeos y declaraciones anfibias, aunque siembran la confusión y la incertidumbre y a la confusión del mismo que las formula.

Su fallo está no tanto en su "prudencia" como en su audacia, o en su temeridad, para expresarse sin tener juicio formado, dejándose arrastrar por la novelería o por el viento de las palabras de cuño reciente que la moda ha puesto en uso y que ya, por archisabidas, carecen de impacto, como ahora se dice.

Los que más me preocupan del campo de los "prudentes" son los tíbios, los desapasionados, los incapaces para la lágrima y la cólera por las causas que merecen llorar y reñir, los frios y los asépticos, los que levantan el picaporte con el codo por no mancharse las manos, los que abandonan al herido en la carretera para no ensuciar la tapicería reluciente de su vehículo, los que desconocen la infamia o se ausencian para no verse envueltos en la formalidades y molestias del proceso…

Esta tibieza de los "prudentes" nos acongoja y nos acecha, y pretende tentarnos cuando la fatiga del esfuerzo nos agota.

Al oido acostumbra a susurrarnos: "¡De qué te sirve todo esto!" "Mientras tú peleas, ellos se solapan en los puesto clave y se ríen de tu forcejeo inútil" "Parece mentira que seas inteligente y aún no te hayas dado cuenta de que el éxito se consigue medrando, pero nunca con la voz clara y a pecho descubierto"

Pero a los tibios los vomita Dios, y me permitiría añadir que los vomita el pueblos, si es verdad aquello que tanto se repite de "¡vox populi, vox Dei!".

Los "prudentes", ya sean tibios, inmaduros o miedosos, suelen ser las primeras víctimas de su iniquidad, y, en cualquier caso, las víctimas sin honor, de una causa neutra y esteril.

La historia, maestra de la vida está plagada de ejemplos.

La frase evangélica es tan clara como aleccionadora: "El que no está Conmigo está contra Mí".

Hay casos en los que no est posible la componenda, la actitud centrista o mediadora, al corte por la mitad como en el juicio de Salomón, en lo que, en suma, hay que definirse.

Pero el vómito de los tibios no impurificará ni aplastará la vida mientras haya en el mundo hombres y mujeres que hayan hecho suyo el lema subyugante: "Hemos amado la justicia y hemos odiado la iniquidad".