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Fragmento de Notre charge apostolique. S.S San Pío X (1910)
"No, Venerables Hermanos -preciso es reconocerlo enérgicamente en estos tiempos de anarquía social e intelectual en que todos sientan plaza de doctores y legisladores-, no se edificará la ciudad de modo distinto de como Dios la edificó; no se edificará la ciudad si la Iglesia no pone los cimientos y dirige los trabajos; no, la civilización no está por inventar ni la "ciudad" nueva por edificarse en las nubes. Ha existido y existe; es la civilización cristiana, es la "ciudad" católica. No se trata más que de establecerla y restaurarla sin cesar sobre sus fundamentos naturales y divinos contra los ataques, siempre renovados, de la utopía malsana, de la rebeldía y de la impiedad: Omnia instaurare in Christo."

15 de noviembre de 2008

La Sábana Santa, imagen de Cristo muerto (3)



por el R.P. Raimondo Sorgia, O.P.



3. De Getsemaní al proceso nocturno




Pido disculpas, pero es necesario empezar desde el principio la historia de la Sábana Santa. Quiero precisar enseguida que en los tres capítulos que siguen no he tratado de escribir una devota meditación sobre el Vía Crucis, sino de recoger y subrayar aquellos hechos que constituyen las premisas inmediatas de la muerte de Jesús, y que han dejado un rastro más o menos evidente en el conjunto de las huellas de la Sábana. Nos detendremos en particular en las principales lesiones externas y también hablaremos de las violencias morales a las que fue expuesto el corazón del hombre de la Sábana, aunque esto pueda parecer extraño.
Uno tras otro los discípulos han salido del Cenáculo detrás de Jesús, que con paso ligero recorre el laberinto de calles del barrio de Siloé –desierto en aquellas horas– que desciende desde la ciudad alta hacia el fondo del valle. Nadie tiene ánimo para hablar; sólo se oyen las pisadas de los pies desnudos, que a menudo se hunden en el blando polvo de las calles de tierra. Pasan junto al Templo y llegan enseguida a las piedras del torrente Cedrón, por las que corre el agua de la última crecida invernal. Suben por la orilla opuesta y cruzan el muro pequeño de rocas que rodea el Campo de los Olivos. El propietario del campo ha dado permiso a Jesús para andar por él libremente siempre que quiera; de hecho ya ha pasado allí otras noches, ahora que el tiempo es bueno, paseando, durmiendo, bajo los olivos o en la gruta que se abre en la colina.
El Maestro desea, ahora más que nunca, estar un poco apartado; se muestra siempre dueño de sí mismo; pero una arruga en su amplia frente indica quizás que su tristeza aumenta de modo preocupante. Para no entristecer mucho a los suyos, Jesús les invita a descansar cada uno donde prefiera, y se va adentrando en el interior del campo de los olivos, acompañado sólo de Pedro, Santiago y Juan, los testigos de la Transfiguración... ¡Qué diferente es su transfiguración esta noche!...Como una marea alta que nadie pudiera contener, la angustia vuelve a crecer y se desborda de repente. Ya no la esconde: tiene miedo, angustia, un palpitar tremendo. Basta mirarle el rostro, palidísimo. «Me muero de tristeza». Los tres amigos están asustados, pero no saben qué hacer o qué decir para consolarle; ya es una suerte tener a su lado amigos en una noche como ésta.
Vacilando un poco, Jesús se aleja unos cuarenta pasos, más o menos la distancia –precisa Lucas– que se puede alcanzar tirando una piedra. Las piernas se le doblan solas y, como agotado por un gran cansancio, Jesús cae de rodillas: tiene que haberle sucedido algo terrible. Como la noche es serena, y con luna llena, los tres que luchan cada vez menos contra el sueño tienen la sensación de encontrarse ante la sombra de su Maestro, incansable y vigoroso hasta hace pocas horas. En ese momento les llega su voz bastante clara: «¡Abba!, ¡Padre mío! Para ti nada hay imposible; aleja de mí este cáliz». El cáliz, modo realista oriental de expresar una situación insoportable: la bebida de sabor muy amargo que se rechaza después del primer sorbo, es la amargura que le invade el espíritu.
Jesús, nuestro hermano, acaba de comenzar el largo Vía Crucis que le espera y que El conoce bien. Y siente ya tanta angustia que le tiembla todo el cuerpo, cubierto de sudor frío. Un sudor nunca visto antes, pues a medida que su lamento se hace más dolorido, «su sudor –dice el médico evangelista Lucas– empieza a deslizarse hasta el suelo como gotas de sangre».
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Maurice Clavel o el reencuentro con Dios



por D. Rubén Calderón Bouchet

Tomado de Argentinidad



Alumno de la Escuela Normal Superior egresó en 1942 con una licencia en Filosofía. El ejército alemán retrocedía en las tierras rusas y se sentía vacilar su efímero imperio en todos los países conquistados. Los Aliados desembarcaron en África del Norte y Francia sintió que el viejo Mariscal dejaba de ser el escudo protector que hasta ese momento la había sostenido dentro de una cierta unidad en el desastre. Claudel que había escrito una oda al viejo defensor de Verdun se preparaba para escribir otra en honor de De Gaulle.
Nutrido espiritualmente en el idealismo alemán, Clavel se sumó a la resistencia y fue jefe de un grupo de “partisanos” que actuó en la liberación de Chartres en 1944. Allí conoció al general De Gaulle y pudo volver nuevamente a París en el furgón de cola de las tropas aliadas, pero muy bien dispuesto a hacer sentir su presencia en al República de las Letras.
Su primera novela apareció en 1957: “Une fille pour l’été” y quince años más tarde obtuvo el premio “Medicis” por “Le Tiers des étoiles”. Pero un profesor de filosofía no se contenta con un puesto de honor en la literatura pura y Clavel afiló sus uñas en el ensayo polémico que lleva por título “Qui est aliéné?” y que pretende ser una critica metafísica de la sociedad occidental. Por supuesto en 1968 estuvo con todas sus fuerzas en la algarada juvenil que conmovió la olímpica inmutabilidad del General De Gaulle y dejó el testimonio de su revolucionaria presencia en dos libros que sucedieron a la ruidosa aventura: “Le Perte et le fracas” y “A Armes égales”. Con las crónicas de sus combates por la Resistencia y la Revolución culmina su carrera contestaria y un cáncer inoportuno lo obliga a considerar con menos furor su propio destino. Fue su camino de Damasco que le abrió la posibilidad de una dimensión en la que nunca había pensado y para la que no lo había preparado su formación exclusivamente kantiana.
De esta inesperada aventura surgen dos ensayos: “Deux siécles chez Lucifer” que es un definitivo arreglo de cuentas con la filosofía moderna y “Dieu est Dieu, nom de Dieu” que nos coloca en la abrupta pendiente de una polémica bernanosiana contra las actitudes tomadas por la Iglesia de Francia en los años que sucedieron a Vaticano II.
“Les Deux Siécles chez Lucifer” se inicia, polémicamente, con una pregunta que todos los buenos radicales imbuidos de filosofía debieran hacerse: ¿Por qué estos tiempos de horror, de guerras y de carnicerías científicas, de campos de concentración y procesos de exterminio están regidos por ideologías que no hacen más que hablar de libertad, de humanidad, de derechos del hombre y de sistemas de emancipación universal?.
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15 de Noviembre, Festividad de San Alberto Magno



Explicó con argumentos sólidos que la tierra es redonda.Los propios contemporáneos de San Alberto, fueron quienes le dieron el título de "Magno". Por la profundidad y amplitud de sus conocimientos, solían llamarle también "el Doctor Universal" pues sus conocimientos en todos los campos eran extraordinarios. El monje Rogelio Bacon le consideraba como "una autoridad" y calificaba sus obras de "fuentes originales".

San Alberto fue el maestro de Santo Tomás de Aquino, el mas importante de los teólogos de todos los tiempos, pero Alberto es un hombre grande por sí mismo. De origen suabo, pertenecía a la familia Bollstädt; nació en el castillo de Lauingen, a orillas del Danubio, en 1206.Lo único que sabemos sobre su juventud, es que estudió desde los 16 años en la Universidad de Padua donde vivía su tío. Allí encontró en 1222, al Beato Jordán de Sajonia, segundo maestro general de la orden de Santo Domingo, quién lo dirigió en la vida religiosa y escribió desde Padua a la Beata Diana de Andelo, que estaba en Bolonia, anunciándole que había admitido en la orden a diez postulantes, "y dos de ellos son hijos de condes alemanes". Uno era Alberto.

Cuando el conde de Bollstädt se enteró de que su hijo vestía el hábito de los frailes mendicantes, se enfureció sobremanera y habló de sacarlo por la fuerza de la orden. Pero los superiores de Alberto le enviaron discretamente a otro convento, probablemente el de Colonia, Alemania donde estaba la escuela mas importante de la orden y la cosa paró ahí. El hecho es que Alberto enseñaba en Colonia en 1228 y en 1229 vistió el hábito de los frailes predicadores. Más tarde, fue prefecto de estudios y profesor en Hildesheim, Friburgo de Brisgovia y Estrasburgo. Cuando volvió a Colonia, era ya famoso en toda la provincia alemana.

Como París era entonces el centro intelectual de Europa occidental, Alberto pasó ahí algunos años como maestro subordinado, hasta que obtuvo el grado de profesor. La concurrencia de estudiantes a sus famosas clases fue tan grande que debió enseñar en la plaza pública, la cual, aunque pocos lo saben, lleva su nombre. Se trata de la Plaza Maubert, nombre que viene de "Magnus Albert".
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14 de noviembre de 2008

Más buena música

Handel: As steals the morn upon the night (HWV 55)



George Frideric Handel (1685 - 1759).

L'Allegro, il Pensieroso ed il Moderato (HWV 55).

I. As steals the morn upon the night.

As steals the morn upon the night,
And melts the shades away:
So truth does fancy's charm dissolve,
And melts the shades away:
The fumes that did the mind involve,
Restoring intellectual day.
And as the morning steals upon the night,
Melting the darkness, so their rising senses
Begin to chase the ignorant fumes that mantle
Their clearer reason.

[William Shakespeare, The Tempest, Act 5, scene 1]

Freiburg Baroque Orchestra.
Orchestra of the Age of Enlightenment.

Kate Royal (Soprano).
Ian Bostridge (Tenor).

L'Allegro, il Pensieroso ed il Moderato (HWV 55) is a pastoral ode by George Frideric Handel based on the poetry of John Milton. Handel composed the work over the period of 19 January to 4 February 1740, and the work was premiered on 27 February 1740 at the Royal Theatre of Lincoln's Inn Fields. One of Handel's librettists, Charles Jennens, arranged Milton's two poems, L'Allegro and il Penseroso, interleaving them to create dramatic tension between the personified characters of Milton's poems (L'Allegro or the "Joyful man" and il Pensieroso or the "Contemplative man"). The first two movements consist of this dramatic dialog between Milton's poems. In an attempt to unite the two poems into a singular "moral design", Jennens added a new poem, "il Moderato", to create a third movement.

1. Handel: Music for the Royal Fireworks (HWV 351)



George Frideric Handel (1685 - 1759).

The Music for the Royal Fireworks (HWV 351).

Freiburg Baroque Orchestra.
Orchestra of the Age of Enlightenment.

Dir: Gottfried von der Goltz.

The Music for the Royal Fireworks was composed by George Frideric Handel in 1749 under contract of George II of Great Britain for the fireworks in London's Green Park on 27 April 1749. It was to celebrate the end of the War of the Austrian Succession and the signing of the Treaty of Aix-la-Chapelle in 1748.

The performing musicians were in a specially constructed building which had been designed by Servandoni, a theatre designer. The music provided a background for the royal fireworks. However, the display was not as successful as the music itself. The enormous wood building caught fire due after the collapse of a bas relief of George II. However, the music had been performed publicly six days earlier, on 21 April 1749 when there was a full rehearsal of the music at Vauxhall Gardens. Over twelve thousand people, each paying 2s 6d, rushed for it, causing a three-hour traffic jam of carriages, after the main route to the area south of the river was closed (the central arch of the newly built London Bridge had collapsed and had to be closed).






El Papa San Pío X: Memorias (10)


por S.E.R. Cardenal Rafael Merry del Val


Capítulo IX

PIO X Y LAS ARTES


La Iglesia ha dispensado siempre su generosa protección a las artes donde quiera que haya ejercido su influencia. Roma es un testimonio elocuente de este aserto, de la tradi­cional munificencia de sus Pontífices y de sus ilustrados es­fuerzos, no sólo para conservar los monumentos antiguos y las innumerables reliquias del pasado, así paganas como cris­tianas, sino también para alentar la actividad de artistas que daban pruebas de un genuino talento.

Y esto ha sido igual­mente cierto en períodos agitados de la Historia, cuando los Pontífices estaban abrumados con problemas económicos y por los arduos deberes de su apostólico ministerio. Sin embargo, es evidente que, considerados individualmen­te, no todos los Papas han sido personalmente dotados de un temperamento artístico ni nclinados por su educación a pro­fesar un interés especial por el arte.

Ya he apuntado que Pío X estaba demasiado absorbido, como sacerdote y como pastor, por su enorme celo y gran actividad en pro de la salvación de las almas, para disponer de tiempo suficiente que dedicar a otros menesteres, a pesar del interés que en ello pudiera tener Pero amaba las cosas bellas, y había visto muchas en el transcurso de su vida en Mantua, Padua y Venecia, así como en sus raras visitas a Roma.

Disfrutaba con el trato de artistas ilustres, a quienes siempre acogía gustoso y con miras a au­mentar sus conocimientos artísticos. Este trato, unido a sus lecturas, contribuyó, sin duda, a educar su gusto, que era ex­celente y refinado de por sí, a veces casi severo. La Exposición de Arte Sacro organizada en Venecia, en la preciosa iglesia de los Santos Juan y Pablo, debió su origen a la iniciativa alentadora del Patriarca, Cardenal Sarto, que se tomó infinitos trabajos para asegurar su éxito. A este propósito debo hacer constar su costumbre de re­cordar lo maravillosamente que se hallan descritas las verda­des de la fe católica en los tesoros inapreciables del arte cris­tiano antiguo, tan profusamente esparcidos por Italia, y cómo los maestros de antaño estaban imbuidos del verdadero espí­ritu de la Iglesia. "En la Italia moderna —decía con frecuen­cia—, la vida y el sentimiento de ese lenguaje sublime están dormidos y es preciso despertarlos una vez más."

Censuraba rigurosamente cualquier negligencia en la vigi­lancia debida a los tesoros artísticos e históricos. Las circula­res que repetidamente dirigía al clero de Italia y del extranje­ro, dando instrucciones precisas y reglas prácticas en este sen­tido, merecen una atención más minuciosa de la que hasta ahora se les ha prestado. Afirmaba sin vacilación que los museos y galerías de arte son necesarios para la conservación de herencias valiosas, ya que si éstas se perdieran o deterioraran, no podrían ser nunca repuestas. Pero consideraba dichas instituciones en cierto modo inadecuadas, y de buena gana las hubiera suplido de otra manera. Sustentaba el criterio de que las obras artísticas e históricas debían permanecer en el lugar para el que habían sido creadas, y que el separarlas de su sitio, a menudo, desfi­gura el fin buscado por sus autores.

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Acusaciones contra la Iglesia


Por el R.P. Gualterio Devivier

Tomado de El Cruzado

Santa por su Fundador, siempre pura en su doctrina y en su moral, no ha cesado jamás la Iglesia de conducir todos sus miembros a la práctica de las más hermosas y aun de las más heroicas virtudes. Y ésta es la razón precisamente, por qué, a pesar de la humana flaqueza y de la violencia de las pasiones, siempre ha habido entre los católicos, un inmenso número de santos, de apóstoles, de mártires, de hombres grandes y nobilísimos, incapaces de cometer bajeza alguna y prontos a entregarse a las obras de la más levantada perfección y de la más sublime caridad.
Pero, al fin y al cabo, el cristiano es libre; la gracia del santo bautismo, y hasta la del sacerdocio, no destruyen esa propensión al mal tan arraigada en nuestra naturaleza. Entre los doce Apóstoles hubo un traidor y, de muchos de los otros, su cobardía nos es muy conocida; por tanto no es de extrañar, que, en la sucesión de los siglos, se hayan encontrado también sacerdotes, obispos y hasta Papas, olvidados de sus deberes.
¿Qué hay que concluir de aquí? ¿Que es falsa su doctrina? Pero, ¡acaso esta doctrina les había prometido la impecabilidad! ¿Qué es impotente para dar la virtud que preconiza? ¡Pero si, aun en las épocas de mayor corrupción, ha tenido la Iglesia Santos admirables, que ha resistido a todas las seducciones y han llegado a reformar el mundo!
Los enemigos del catolicismo, en vez de admirar los prodigios de la virtud obrados por la gracia sobrenatural en una infinidad de almas, y a despecho de la oposición de las pasiones, recogen con avidez los abusos y las faltas que inevitablemente se han de encontrar, durante el trascurso de tantos siglos, en ellas precisamente se pertrechan para sus poco gloriosas polémicas, y aquí vienen siempre a buscar el lodo que arrojan a la faz de la Iglesia. El mundo regenerado por Ella, no vale nada a sus ojos, y mucho menos la entereza con que siempre ha reprobado todo lo que es contrario a la divina ley; en cambio, los crímenes de unos tantos malvados que, en hora más feliz, fueron redimidos con las aguas del bautismo, tienen el triste privilegio de servir de arsenal de guerra a donde van a pertrecharse estos pobres hurgadores de escándalos. Respondemos, puesto que es necesario, a las principales acusaciones que se obstinan en presentar contra la Iglesia de Jesucristo.

1. INTOLERANCIA DE LA IGLESIA

I. En qué sentido es intolerante la Iglesia Católica

Si esta palabra se toma en su verdadero sentido, es decir, en el de intolerancia dogmática o doctrinal, la Iglesia no puede ser no menos intolerante, y no tiene por qué defenderse de este pretendido agravio. La intolerancia dogmática es una prerrogativa indispensable de la verdad, y fruto legítimo e inevitable de la misma existencia de la religión católica, única y verdadera para todos los hombres. Por el contrario, la tolerancia dogmática proviene de indiferentismo religioso, que no quiere reconocer ninguna religión como exclusivamente verdadera y, por lo tanto, obligatoria.
Reprochar a la Iglesia la intolerancia doctrinal, es reprocharle el que crea ser, y de hecho sea, la verdad necesaria, lo cual constituye para ella su más cumplido elogio, porque propio es de la verdad excluir todo lo que le es contrario. Toda ciencia es intransigente: el matemático, una vez demostrado un teorema, tiene ya por absurdas todas cuantas proposiciones a él se opongan. Pues, por igual manera, por lo mismo que la Iglesia está cierta de poseer completamente la verdad religiosa, no puede menos de condenar cualquier error que a ella se oponga. Por tanto, no sin razón proclamó Bossuet que "la religión católica es la más severa y la menos tolerante de todas las religiones con respecto a los errores dogmáticos"; y Julio Simón confiesa que, "la legitimidad de la intolerancia eclesiástica está por encima de toda discusión".
Bien reconocemos que las otras sociedades religiosas no son nada intolerantes al tratarse del dogma, hasta el punto que J. J. Rousseau ha podido decir del mismo de protestantismo: "La religión protestante es tolerante por principio, por esencia y tanto cuanto es posible, pues el solo dogma que no tolera es el de la intolerancia." Tal confesión es, para una doctrina religiosa, la más abrumadora de las refutaciones.
Pero si la Iglesia católica es justamente intolerante para con las doctrinas perversas y los vicios, como necesariamente debe serlo la verdad y el bien, también sabe derramar misericordia e indulgencia para los descarriados pecadores que reconocen su falta e imploran perdón. Fundada precisamente para salvar a los hombres, no perdona medio alguno a fin de arrancar a las almas de su eterna perdición. Es que no quiere ni puede olvidar las lecciones que de Jesucristo ha recibido y por eso, para la magna obra de la conversión del mundo, se ha limitado tan sólo a predicar el Evangelio, lo cual equivale a decir que ha procedido siempre por vía de persuasión. Además, como su divino Maestro, la Iglesia ha sufrido, en todos tiempos y circunstancias, mil y mil persecuciones que han valido a muchos de sus hijos la palma del martirio y a muchos infieles la entrada en el redil del divino Pastor. Si alguna vez se ha creído en el deber de castigar a sus propios hijos rebeldes, no ha hecho sino echar mano de un poder que nadie, hasta ahora, se ha atrevido a disputarle todavía; y aun eso lo ha hecho con mano maternal, para convertirlos, para impedir los escándalos, y evitar así que se propagara más la corrupción. Veamos ahora cómo no puede decirse lo mismo de las sectas heréticas, ni de los otros enemigos de la Iglesia.

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14 de Noviembre, Festividad de San Josafat, Obispo y Mártir


El cisma de Oriente de julio de 1054, por el que se desgajó de la catolicidad uno de los florones más hermosos de la Iglesia cristiana, es una llaga constantemente abierta en el Cuerpo místico.

Josafat de Polotsk, mártir de la restauración de la unión, que luchó y murió en su afán de conseguir la reconciliación de los rutenos separados de Roma, supo ser, al par que patriota, católico oriental de espíritu romano, sellando palmariamente con su sangre la catolicidad vertical de la Iglesia dentro de la unidad.

Juan Kuncewicz nació en Vlodimir (Volinia) el año 1580. Su padre, Gabriel, era cónsul de la ciudad, y su madre, Marina, hija de un ilustre ciudadano de Vlodimir. Recibió el santo bautismo en el día de la mártir Santa Parasceves. Como en el decurso del siglo xv Rusia y las regiones a ella sometidas fueron gradualmente adhiriéndose al cisma bizantino, nada tiene de extraño que la familia de Juan, aunque muy piadosa y cristiana, perteneciese jurídicamente a la ortodoxia separada de Roma. De Vlodimir pasó Juan a Vilna, donde debía aprender la profesión comercial.

La unión de los rutenos con Roma fue firmada a fines del siglo xvi (1595-1596), cuando Juan contaba unos quince años de edad. Aficionado a la lectura, se interesó preferentemente por los libros religiosos; vino así en conocimiento de la verdad católica, y valientemente se adhirió a ella, aunque en Vilna eran aún pocos los unidos a Roma. Su alma juvenil vislumbró la necesidad de que su pueblo abrazase la unión con Roma, heredera de la fe y la autoridad de Pedro, sobre la que Cristo asentó su Iglesia. En esta época frecuentaba ya la iglesia de la Santísima Trinidad de Vilna, donde asistía píamente a los divinos oficios.

Juan recordará siempre la veneración que entonces concibiera por los padres basilianos de la Santísima Trinidad y por aquellos padres jesuitas, que en Polonia y Rusia blanca sostenían la fe del pueblo contra los disidentes y defendían acérrimamente el Papado.

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13 de noviembre de 2008

Los candidatos y elegidos de la Conferencia Episcopal Argentina

Tomado de Santa Iglesia Militante

¡Ahora nos podemos quedar tranquilos!


Los arzobispos Arancedo, Bergoglio y Villalba y el obispo Eguía Seguí, la nueva conducción episcopal

Algo más de buena Música

¡Salud, Carlista!

Diego Ortiz: Recercada segunda sobre La Spagna


Diego Ortiz (1510 - 1570).

I. Recercada segunda sobre La Spagna.

Jordi Savall.
Rolf Lislevand.
Arianna Savall.
Pedro Estevan.

Dir: Jordi Savall.

Spanish composer. Worked from 1555 to 1570 at the vice-regal court of the Duke of Alba in Naples. His publications consist of a volume of sacred music (hymns, Magnificats and motets) and a treatise of outstanding importance on viol playing, the Tratado de glosas sobre cláusulas y otros géneros de puntos en la música de violones of 1553. This is a noteworthy source of Renaissance ornamentation and improvisational practice, containing variations on stock basses, arrangements of madrigals where the viol plays ornamental figures to a keyboard accompaniment, cadential embellishments and so on. His techniques led to the English "divisions on a ground" and the improvisatory, viola bastarda style.

Diego Ortiz: Recercada sobre el passamezzo antico



Diego Ortiz: Recercada quarta sobre La Folia



Antonio Valente: Gallarda Napolitana




Antonio Valente (1520 - 1580).

I. Gallarda Napolitana.

Jordi Savall.
Rolf Lislevand.
Arianna Savall.
Pedro Estevan.
Adela Gonzales.

Dir: Jordi Savall.

Blind from childhood, he was organist at S Angelo a Nilo, Naples (1565 - 1680). His influential keyboard volume of 1576 was an early contribution to the Neapolitan keyboard school; it contains ricercares, variations, dances etc. He also wrote organ versets (1580).

Herejes (13)



por Gilbert K. Chesterton



XIII

Celtas y "Celtófilos"

La ciencia, en el mundo moderno, tiene muchos usos, aunque el principal de ellos, con todo, es el de generar palabras muy largas y disimular los errores de los ricos.

El término «cleptomanía» es un vulgar ejemplo de ello.

Y está a la altura de la curiosa teoría que siempre se aventura cuando una persona rica o importante se halla en la picota, y que consiste en decir que la divulgación de su falta siempre es más castigo para los ricos que para los pobres. Lo cierto, por supuesto, es precisamente lo contrario. La divulgación de una falta es más castigo para un pobre que para un rico. Cuanto más rico es un hombre, más fácil le resulta ser un pillo.

Cuanto más rico es un hombre, más fácil le resulta ser popular y gozar del respeto general en las «Islas Caníbales ». Pero cuanto más pobre es un hombre, más probable es que deba presentar su vida pasada cada vez que quiera pasar la noche en algún establecimiento. El honor es un lujo para los aristócratas, pero una necesidad para los porteros. Este es un asunto secundario, pero constituye un ejemplo de la proposición general que planteo, una proposición según la cual una enorme cantidad de ingenio moderno se consume en defender la conducta indefendible de los poderosos. Como acabo de anticipar, estas defensas suelen mostrarse de manera más enfática cuando apelan, en sus formas, a la ciencia física. Y de todas las formas en que la ciencia, o la pseudociencia, ha acudido al rescate de los ricos y los estúpidos, no hay ninguna otra tan singular como la singular invención de la teoría de las razas.

Cuando una nación rica como la inglesa descubre el hecho patente de que, en una nación más pobre, como la irlandesa, está creando un desastre intolerable, se detiene un instante, consternada, y empieza a referirse a los celtas y los teutones. Según lo que entiendo yo de esa teoría, los irlandeses son celtas y los ingleses, teutones.

Lo cierto, claro está, es que los irlandeses no son más celtas de lo que los ingleses son teutones. No he seguido la discusión etnológica con mucho empeño, pero la última conclusión científica que leí se decantaba, básicamente, por la idea de que los ingleses eran sobre todo celtas, y los irlandeses, teutones. Pero ningún hombre vivo con el más leve sentido auténticamente científico se plantearía siquiera aplicar los términos «celta» o «teutón» a cualquiera de los dos en sentido positivo o utilitario. Esas cosas deben quedar para quienes hablan de la «raza anglosajona» y extienden la expresión a América.

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Catecismo para adultos (4)


por el R.P. Leonardo Castellani


CRISTO ES VERDADERO DIOS SEGUNDA PARTE

En esta clase voy a completar la anterior porque dejé dos cosas por decir: una es la tradición a favor de la divinidad de Cristo; es decir, yo nombré a unos cuantos de los Santos Padres; todos los Santos Padres han escrito sobre la divinidad de Cristo. Cómo no van a hablar si es el dogma central del cristianismo. También enumeré los adversarios de aquel tiempo: Arrio y Nestorio, pero no estamos en esos tiempos sino en los de Bernard Shaw, Renán y Albert Schwaitzer, que son los que vamos a encontrar en la vida, como yo los he encontrado. Estos modernos no hacen más que repetir las herejías antiguas, no dicen nada nuevo porque no puede decirse nada nuevo.

Los herejes fueron tantos que ni siquiera los historiadores conocen a todos.

En seguida que once rústicos pescadores se desparramaron por el mundo a decir lo mismo que estamos diciendo acá: Jesucristo es verdadero Dios, comenzaron a surgir las herejías, no tenían otra novedad para el mundo, contaban lo que habían visto. Entonces, como un incendio hubo en el mundo porque la gente no creía lo mismo que ellos, que era un misterio dificilísimo de creer, con predicadores a granel, se había extendido muchísimo y todo el Imperio Romano, que en ese entonces era todo el mundo conocido o por lo menos civilizado, había escuchado la palabra de algún Apóstol y se habían hecho muchísimos cristianos, de tal manera que Tertuliano decía: "Somos de ayer y ya llenamos el mundo". San Pablo dice a los romanos: "Nuestra fe ha sido anunciada al universo mundo". Para ellos, todo el mundo era el Imperio Romano, comprendiendo la España y la Inglaterra, hasta donde habían llegado también los Apóstoles.

De la prueba por la Escritura ya he leído varios textos. Los principales son: el texto de San Pablo y el prólogo de San Juan, donde tres veces dice que Cristo es el Hijo de Dios Encarnado.

Y San Pablo dice: "El cual siendo de condición divina no estimó ser fraude decir que era igual a Dios". Se anonadó a Sí mismo, tomando la condición de siervo, haciéndose semejante a los hombres, apareciendo en su porte como hombre se humilló a Sí mismo. San Pablo dice que Jesucristo "se vació". Utilizó la palabra "kenosis" que ahora utilizan los teólogos; "vació la divinidad".

Porque como les dije en la otra clase no aparece el poder de Dios en Jesucristo, aparecen las propiedades de un taumaturgo, que habían aparecido antes en Elias y después en San Pedro y otros. Hubo varios taumaturgos que tuvieron el poder de hacer milagros. Pero el poder de Dios no lo mostró, la divinidad de Dios se esconde, dice San Ignacio de Loyola en los Ejercicios.

Y San Pablo dice más: que se vació de la divinidad, siendo hijo de Dios, que creyeran en las obras que El hacía, realizando milagros, pero no mostró el poder de Dios mientras fue hombre. Hasta después de su muerte no apareció el poder de Dios. Después de muerto, sí, en la Resurrección.

Todos los Santos Padres atestiguan la divinidad de Cristo.

Los santos que ha habido en los veinte siglos de la Cristiandad, que son innumerables, también lo atestiguan. Y todos nosotros lo atestiguamos; cerca de 1.200 millones de hombres, porque el que cree atestigua a Cristo; El que cree en la divinidad de Cristo atestigua de ello.

Fíjense que El dijo que era lo principal que tenía que hacer el hombre sobre la tierra: reconocerlo a El. "El que me reconozca delante de los hombres Yo lo reconoceré delante del Padre Celestial".

Es decir que la salvación del hombre está ligada a que reconozca a Cristo como Hijo de Dios. Aquella cifra es contando a los protestantes, los católicos solos somos 900 millones. Pero no hay que fiarse mucho de los números, porque sabemos que esos 900 millones de hombres llegará un día en que serán solamente un puñado de hombres, porque cuando vuelva el Hijo del Hombre ¿Creéis que encontrará fe sobre la tierra?", porque fe habrá, aunque sean pocos y perseguidos, en los últimos tiempos.

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13 de Noviembre, Festividad de San Diego, Confesor


El humilde y bienaventurado san Diego, religioso de la Orden del seráfico padre san Francisco, fue de un lugar pequeño de Andalucía, llamado san Nicolás. Vivió algún tiempo en su tierra, cerca de una iglesia antigua y solitaria, en compañía de un devoto sacerdote, ermitaño, trayendo el mismo hábito, cultivando una huerta para sustentar su vida, y ocupándose en santos ejercicios de oración y meditación. Volviendo un día del pueblo a su recogimiento, halló cerca de él una bolsa con dineros, y no quiso ni aun tocarla. Cuando quería afirmar mucho una cosa decía: «Así me cumpla Dios los deseos, que son de ser pobre fraile de san Francisco.» Cumplióselos el Señor; y Diego recibió el hábito de los Menores en el convento llamado San Francisco de Arrizafa, a media legua de Córdoba, escogiendo el estado humilde de fraile lego. Hecha su profesión, fue a las islas Canarias en compañía del padre Fr. Juan de Santorcaz, que iba a plantar la fe entre aquella gente idólatra. Aportaron a una de las islas, en donde el santo Fr. Diego labró un convento; y aunque fraile lego, fue de él guardián. Mas, con el fervoroso deseo que tenía de derramar su sangre por la fe, se embarcó para ir a la Gran Canaria, que aun estaba poblada de gentiles. No se atrevieron los que gobernaban el navío a saltar a tierra, por temor de aquella gente feroz y bárbara, y sólo saltó el santo; el cual después de convertir muchos idólatras a la fe, por obediencia de sus prelados volvió a Andalucía. Estuvo en varios monasterios de la orden y resplandeció en todas las demás virtudes. No tenía otra voluntad que la del Señor, en cu ya cruz se gloriaba; trataba su cuerpo con extremada aspereza, y traía en sus manos una cruz de palo, para que nunca se apartase de su memoria la pasión de Jesucristo, y la recordase a los demás. Despedía de su cuerpo una fragancia y olor suave y maravilloso; y oraba con tan fervoroso afecto, que muchas veces fue visto levantado en el aire por la fuerza del alma que estaba arrebatada y absorta en Dios. De la sacratísima Virgen María fue devotísimo; y acostumbraba con el aceite de su lámpara ungir los enfermos que venían a él, haciendo sobre ellos la señal de la cruz, con la cual muchos quedaban sanos. Una, vez, estando en Sevilla, se encontró en la calle con una mujer que venía dando gritos como loca y fuera de sí, porque un hijo suyo se había escondido en un horno de pan, y sin saberse que estaba; allí, habían encendido el horno. Compadecióse el santo de la triste madre; y le dijo que se fuese luego a la iglesia mayor a encomendarse a la Virgen, y que esperase en Dios, que su hijo sería libre. Hízolo así la mujer, y su hijo salió del horno encendido, sin lesión alguna. Finalmente, cargado ya el santo de años y méritos, y besando la santa cruz, dio su espíritu al Señor.


Tomado de "FLOS SANTORUM de la Familia Cristiana, del P. Francisco De Paula Morell, S. J., Editorial Difusión, S. A., 1943.



12 de noviembre de 2008

Algo de buena música

Para escuchar al final del día, con un buen whisky en la mano



Antonio Martin y Coll.

I. Diferencias sobre las Folias.

Jordi Savall.
Rolf Lislevand.
Arianna Savall.
Pedro Estevan.

Dir: Jordi Savall.



Anonymous: La Folia.

Jordi Savall.
Rolf Lislevand.
Arianna Savall.
Pedro Estevan.

Dir: Jordi Savall.

Over the course of three centuries, more than 150 composers have used it in their works. The first publications of this theme date from the middle of the 17th century, but it is probably much older. Plays of the renaissance theatre in Portugal, including works by Gil Vicente, mention the folia as a dance performed by shepherds or peasants. The Portuguese origin is recorded in the 1577 treatise De musica libri septem by Francisco de Salinas.

Examples of early folias include works by Juan del Enzina in 1520, Diego Ortiz in 1553, and Antonio de Cabezón in 1557. Jean-Baptiste Lully, in collaboration with Philidor in 1672, Arcangelo Corelli in 1700, Alessandro Scarlatti in 1710, Antonio Vivaldi in his Opus 1 No 12 of 1705 and Johann Sebastian Bach in his Peasants' Cantata of 1742 are considered to highlight this 'later' folia repeating theme in a brilliant way.

In the 19th century the theme's popularity decreased, but it regained composers' interest during the 1930s with Sergei Rachmaninov in his Variations on a theme by Corelli in 1931 and Manuel María Ponce and his Variations on "Spanish Folia" and Fugue for guitar. Since then, it has been frequently used by various composers, such as by Vangelis for the film Conquest of Paradise.

The folia melody has also influenced Scandinavian folk music. It is said that around half of the old Swedish tunes are based on la folia. It is possible to recognize a common structure in many Swedish folk tunes, and it is similar to the folia structure. Old folk tunes (19th century or older) which do not have this structure often come from parts of Sweden with little influences from upper classes or other countries.




Anonymous: Canarios.

Jordi Savall.
Rolf Lislevand.
Arianna Savall.
Pedro Estevan.

Dir: Jordi Savall.






Filosofía del Porvenir


Por el R.P. Jaime Balmes

(enviada por María Luz López Pérez, desde Santiago de Compostela)


Carta IV


Filosofía del porvenir.

Descripción de esta filosofía y retrato de los que la profesan. Pasaje de Virgilio. Mr. Jouffroy. El cristianismo y las masas. Mr. Cousín. Pasaje notable de Mr. Pedro Leroux sobre las convicciones de Mr. Cousín. Profecía de Mr. Cousín. El catolicismo no está amenazado de muerte. En los cuatro ángulos del universo está dando señales que acreditan su vida y vigor. Observaciones sobre la decadencia de la fe y de las costumbres. Combátese el error de los que pretenden desalentar con la exageración de semejante decadencia. Reseña histórica de los grandes males que en todas épocas ha sufrido la Iglesia. Su estado actual no es tan desconsolador como algunos creen. Cómo calculan los incrédulos la decadencia de la fe. Conviene no confundir la sociedad con las capitales, ni éstas con algunos círculos muy reducidos. La transición y la perfectibilidad.

Mi estimado amigo: Mucho me complace que me haya V. ofrecido la oportunidad de manifestarle mi parecer sobre esa filosofía que V. apellida del porvenir; pues que, si bien V. la critica hasta motejarla, traslúcese, no obstante, que no ha dejado de hacerle mella, mayormente en lo que ella dice sobre los destinos del Catolicismo. Llámela V. filosofía del porvenir; y, en efecto, no cabe nombre más bien adaptado para calificar esa ciencia estrambótica que, sin resolver nada, sin aclarar nada, sólo se ocupa en destruir y pulverizar, respondiendo enfáticamente a todas las preguntas, a todas las dificultades, a todas las exigencias, con la palabra porvenir. A juicio de esta filosofía, la humanidad ha errado siempre, yerra todavía en la actualidad; esta filosofía lo sabe, y al parecer es ella sola quien lo sabe: tan grave y magistral es el tono con que lo anuncia. Demandadle ¿dónde está la verdad, cuándo será dado al hombre encontrarla? En el porvenir. Como se supone, todas las religiones son falsas, todas son obra de los hombres, un ardid para engañar a las masas, un objeto de risa para los sabios, y muy particularmente para los profesores de esa elevada filosofía, únicos que merezcan tal nombre: ¿dónde estará, pues, la religión verdadera? ¿Cuándo podrán los hombres profesarla? En el porvenir. Ningún filósofo alcanzó a descifrar el enigma del universo, de Dios y del hombre; ¿vendrá un día afortunado en que se verifique el hallazgo de la deseada clave? En el porvenir. La organización social y política se ha de cambiar radicalmente, se ignora lo que se ha de substituir a lo que actualmente existe; ¿quién nos ilustrará para resolver acertadamente tan espinoso problema? El porvenir. Las masas populares sufren atrozmente en los países más cultos; la desnudez, el hambre, la más repugnante miseria, contrastan de una manera escandalosa con el lujo y los goces de los potentados y la vita bona de los filósofos; ¿de dónde.saldrá el remedio para situación tan angustiosa? Del porvenir. El porvenir para la historia, el porvenir para la religión, el porvenir para la literatura, el porvenir para la ciencia, el porvenir para la política, el porvenir para la sociedad, el porvenir para la miseria, el porvenir para sí mismo, el porvenir para lo presente, el porvenir para lo pasado, el porvenir para todo. Panacea de todas las dolencias, satisfacción de todos los deseos, cumplimiento de todas las esperanzas, realización de todos los sueños; siglo de oro, cuyos radiantes albores, ocultos a los ojos de los profanos, sólo se revelan a algunos espíritus que alcanzaron el inefable privilegio de leer escrita en letras divinas la historia del porvenir. Por esto le saludan con alborozo; por esto se abalanzan a él como niño a los brazos de la madre que le acaricia; por esto atraviesan con irónica sonrisa por en medio de este siglo que no los comprende; por esto vivirían gustosos la vida de los desprendidos filósofos de la Grecia, y se retirarían del mundo a guisa de anacoretas, si no fuera necesaria su presencia para anunciar la verdad, si pudiesen prescindir de la misión que han recibido sobre la tierra. ¡Desgraciados! Víctimas de un destino infausto, no les es dado conceder a su entendimiento todo el vuelo a donde lo ensalzara su profética inspiración; no les es permitido desahogar su pecho con una expansión humanitaria, y, pegados a esa época de barro, se encuentran forzados a vivir en espléndidos palacios, a ocupar elevadísimos puestos, desde donde puedan comenzar a dirigir acertadamente esta sociedad, y no les queda otro consuelo que solazarse algunos momentos, cantando lo que su mente divisa y su corazón augura.

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El Cura Brochero según Leonardo Castellani



Tomado de Instituto Eremita Urbanus



El Siervo de Dios JOSÉ GABRIEL del ROSARIO BROCHERO nació en los aledaños de Santa Rosa de Río Primero, Córdoba de la Nueva Andalucía, el 16 de marzo de 1840. Creció en el seno de una familia de profunda vida cristiana. Era el cuarto de diez hermanos, que vivían de las tareas rurales de su padre. Dos de sus hermanas fueron religiosas del Huerto.

Habiendo ingresado al Colegio Seminario Nuestra Señora de Loreto el 5 de marzo de 1856, fue ordenado sacerdote el 4 de noviembre de 1866, celebrando su primera Misa el 10 de diciembre del mismo año.
Como ayudante de las tareas pastorales de la Catedral de Córdoba, desempeño su ministerio sacerdotal durante la epidemia de cólera que desbastó a la ciudad.
Siendo Prefecto de Estudios del Seminario Mayor, obtuvo el título de Maestro en filosofía por la Universidad de Córdoba.

A fines de 1869 asumió el extenso Curato de SAN ALBERTO, de 4.336 kilómetros, con poco más de 10.000 habitantes que vivían en lugares distantes sin caminos y sin escuelas, incomunicados por las Sierras Grandes de más de 2.000 metros de altura. El estado moral y la indigencia material de sus habitantes eran lamentables. El corazón apostólico de BROCHERO no se desanima, sino que desde ese momento dedicará a educar y promocionar a sus lugareños.

Al año siguiente de llegar, comenzó a llevar a hombres y mujeres a Córdoba, para hacer los Ejercicios Espirituales. Recorrer los 200 kilómetros requería tres días a lomo de mula, en caravanas que muchas veces superaban las quinientas personas.
Más de una vez fueron sorprendidos por fuertes tormentas de nieve. Al regresar, luego nueve días de silencio, oración y penitencia, sus feligreses iban cambiando de vida, siguiendo el Evangelio y buscando el desarrollo económico de la zona.

En 1875, con la ayuda de sus feligreses, comenzó la construcción de la Casa de Ejercicios de la entonces Villa del Tránsito, localidad que hoy lleva su nombre. Fue inaugurada en 1877 con tandas que superaron las 700 personas, pasando por la misma durante el ministerio parroquial del Siervo de Dios más de 40.000 personas. Para construirla recogió limosnas en cuatro provincias argentinas: Córdoba, San Luis, La Rioja y San Juan. Se cumplía así su grito de confianza y de triunfo al tirar la primera piedra en los cimientos de la Casa: “Te jodiste, Diablo”

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La Sábana Santa, imagen de Cristo muerto (2)


por el R.P. Raimondo Sorgia, O.P.


2. Nadie se lo había imaginado antes

Hace cien años, en la primavera de 1898, el rey Luis IX, descendiente de los duques de Saboya, de quienes había heredado, entre otras cosas, la Sábana Santa, se preguntaba pensativo si habría hecho bien en aceptar una propuesta un poco extraña para aquellos tiempos: un fotógrafo que solicitaba con insistencia permiso para fotografiar la Sábana Santa. El fotógrafo era el abogado Secondo Pia, un aficionado que aseguraba estar bien preparado. Al final había prevalecido la sugerencia favorable de uno de los consejeros del rey: autorizarle, aunque no fuera más que por tener una copia fiel de aquella reliquia que milagrosamente había salido indemne de mil peligros.

El misterio de la fotografía se había descubierto pocos años antes, cuando algunos químicos advirtieron que los bromuros y cloruros de plata se ennegrecían al ser expuestos a la luz. Este descubrimiento significó el nacimiento de la fotografía. Cuando se fotografía, la luz imprime por un instante la placa bañada con estas sales, y la impresión es mayor en el lugar donde la imagen es más clara y menor donde es más oscura. Después del proceso de revelado, de la placa o del celuloide, las partes más luminosas se ennegrecen y las oscuras quedan claras, constituyendo el negativo fotográfico.

Por tanto, en el negativo de una fotografía, los puntos de luz y de oscuridad se encuentran invertidos: por ejemplo, el negativo de un joven de cabellos negros presenta las mejillas y la frente negras, mientras que las órbitas de los ojos, los labios y los cabellos son blancos. Igualmente, en el negativo fotográfico se invierte el lugar de la imagen, por un juego de rayos, estudiado por los físicos en la óptica geométrica, de modo que lo que está a la derecha pasa a la izquierda y viceversa. Por todo ello, aunque se conozca bien una cara, resulta difícil reconocerla, porque no estamos habituados a la inversión.

Para obtener el positivo con la distribución de los colores –reagrupados en los dos fundamentales, blanco y negro– conforme al objeto fotografiado, se filtra la luz a través del negativo, imprimiéndose en el papel, de tal modo que lo negro resulta blanco y lo blanco negro, y volviéndose a invertir el lugar de las imágenes (Cfr. G. Dalla Nora, Hanno fotografato il volto di Gesù, Elle Di Ci, Leumann, Torino 1975, 11).

En aquella época no existían los actuales equipos de fotografía, las polaroid, las instamatic; para una foto de precisión hacía falta un gran aparato, que imprimía en una placa emulsionada las primeras reproducciones en blanco y negro.

La tarea era muy importante, quizás incluso irrepetible, como para afrontarla a la ligera, por lo que en los meses anteriores a la fotografía de la Sábana, concertada para mayo, el abogado fotógrafo duplica su trabajo, para calcular el tiempo de exposición de las placas, la intensidad y posición de las luces, etc. Al acercarse el día establecido, se prepara en el presbiterio de la capilla donde va a ser expuesta la Sábana Santa un pequeño carril por el que pudiera desplazarse la plataforma con la cámara fotográfica. Era ésta una caja de madera, reforzada con tiras de metal, voluminosa, pues en su interior contenía una placa de 51 x 63 cm., con una lente Voigtländer. A los lados de la plataforma se encienden dos focos que llenan de luz la reliquia. Se colocan delante filtros transparentes de cristal esmerilado, para evitar los reflejos, y sobre la lente un filtro amarillo muy delgado.

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El Pensamiento de la Revolución Nacional (4)


por el Dr. Antonio de Oliveira Salazar



CAPITULO III

Dictadura administrativa y revo­lución política

Este discurso viene a ser un balance de la obra realizada por la Dictadura al cuarto año de su adve­nimiento. El acto tuvo lugar el 28 de Mayo de 1928, en una reunión celebrada en la Sala do Risco con asistencia de los jefes y oficiales del Ejército y la Marina.

En aquella ocasión el Dr. Oliveira Salazar, llevaba dos años desempeñando el Ministerio de Hacienda.

El desorden político, financiero, económico y social

Se dice que los reyes no tienen memoria; pero parece que los pueblos aún la tienen peor. Si se fuera a dar crédito a las cosas que por ahí se escriben y a muchas más que por ahí se dicen, los cuatro años de Dictadura que han transcurrido serian inexistentes en la historia de Portugal. En el ansia de mejoras y de mayo­res progresos, se esfuma el recuerdo de los ma­les que veníamos sufriendo, y no se aprecia de­bidamente el bien que ahora disfrutamos. Acordémonos del pasado, para hacer justicia al presente. Antes de haberse iniciado el trabajo de reor­ganización, una sola palabra — desorden — definía en todos los aspectos la situación de Portugal.

El desorden político

En la cumbre — en parte causa, en parte efecto de todos los demás desórdenes—el irregular fun­cionamiento de los poderes públicos. Fueran los que fueran el valor de los hombres y la recti­tud de sus intenciones, los partidos, las fac­ciones, los grupos, los centros políticos se creían legítima encarnación de la democracia, ejercían de hecho la soberanía nacional, y or­ganizaban, además, los movimientos sedicio­sos. La Presidencia de la República no tenia fuerza ni estabilidad. El Parlamento ofrecía permanentemente un espectáculo de desacuer­do, de tumulto, de incapacidad legislativa o de obstruccionismo, escandalizando al País con sus procedimientos y la inferior calidad de su trabajo. A los ministerios les faltaba consisten­cia; no podían gobernar incluso cuando sus miembros lo querían. La administración pú­blica, comprendiendo en ella la de los núcleos autárquicos y la de las colonias, no represen­taba la unidad, ni la acción progresiva del Es­tado; era, por el contrario, el símbolo vivo de la desconexión general, de la irregularidad, de la falta de coordinación, apta para engendrar el escepticismo, la indiferencia y el pesimismo en los mejores espíritus.
Desorden: el desorden político.

El desorden financiero

En correspondencia con éste, que envene­naba toda la vida portuguesa, existían en la me­trópoli y en las colonias el desorden financiero y el desorden económico, agravándose mutua­mente y aumentando el desorden político, en un circulo vicioso de males nacionales. No está en mi ánimo examinar minuciosamente aquel estado de desequilibrio financiero en que se absorbían todos los ingresos normales, todo el rendimiento de los nuevos impuestos y tasas votadas por el Parlamento, sin enjugar el déficit que devoraba las emisiones de billetes del Banco de Portugal y las disponibilidades de la Caja Económica Portuguesa, los bonos del Tesoro y la deuda consolidada, mientras que en el presupuesto, en la Tesorería y en las cuen­tas, los excesos de las autonomías legales o ile­gales, y los atrasos en los pagos, en las liquidaciones, en los contratos y en las estadísticas, introducían la incertidumbre y la confusión. Renuncio a fatigaros con números, pero hay una cifra que merece la pena de ser citada. Ya después de la guerra, y apesar de los esfuerzos interesantes, pero aislados, que se hicieron para remediar la situación, el déficit anual, redu­cido a oro al cambio medio de cada ejercicio, fue de cerca de cinco millones de libras esterli­nas, lo que representa, en seis años, unos treinta millones de libras, o sean tres mil millones de escudos. Y es sabido que de tan grandes sumas gastadas, fue bien modesta la parte destinada a un enriquecimiento verdadero y a una valori­zación, del activo nacional.
Desorden: el desor­den financiero.

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Para leer el artículo completo haga click sobre la imagen del gran Estadista.

12 de Noviembre, Festividad de San Martín I, Papa y Mártir


San Martín fue el último Papa martirizado. Son más de 40 los pontífices que han sufrido el martirio.

Nació en Todi, Italia, y se distinguió entre los sacerdotes de Roma por su santidad y su sabiduría.

Fue elegido Papa el año 649 y poco después convocó a un Concilio o reunión de todos los obispos, para condenar la herejía de los que decían que Jesucristo no había tenido voluntad humana, sino solamente voluntad divina (Monotelistas se llaman estos herejes).

Como el emperador de Constantinopla Constante II era hereje monotelista, mandó a un jefe militar con un batallón a darle muerte al pontífice. Pero el que lo iba a asesinar, quedó ciego en el momento en el que lo iba a matar, y el jefe se devolvió sin hacerle daño.

Luego envió Constante a otro jefe militar el cual aprovechando que el Papa estaba enfermo, lo sacó secretamente de Roma y lo llevó prisionero a Constantinopla. El viaje duró catorce meses y fue especialmente cruel y despiadado. No le daban los alimentos necesarios y según dice él mismo en sus cartas, pasaron 47 días sin que le permitieran ni siquiera agua para bañarse la cara. Un verdadero martirio que él soportó con especial paciencia. En aquellos días dejó escritas estas palabras: "Me martiriza el frió. Sufro hambre y estoy enfermo. Pero espero que por estos sufrimientos les concederá Dios a mis perseguidores, que después de mi muerte se arrepientan y se conviertan.

En Constantinopla lo expusieron al público como un malhechor, para que las gentes se burlaran de él. Pero lo que consiguieron fue hacer que muchísimos admiraran la virtud de aquel santo varón que todo lo sufría con admirable valor. Un tribunal de herejes lo condenó sin permitirle que dijera ni siquiera una palabra en su defensa. Lo tuvieron tres meses padeciendo en la cárcel destinada a los condenados a muerte, y luego lo sacaron de la cárcel por una petición que hizo el Patriarca Arzobispo de Constantinopla poco antes de morirse, pero lo enviaron al destierro.

Martín fue escribiendo en sus cartas lo que le iba sucediendo en aquellos prolongados martirios. En uno de esos escritos cuenta cómo lo llevaron sin las más mínimas muestras de consideración o respeto a Crimea (en el sur de Rusia, junto al Mar Negro) donde estuvo por meses y meses abandonado de todos, sufriendo hambre y desprecios, pero enriqueciéndose para el cielo en el ofrecimiento diario de sus padecimientos a Dios.

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11 de noviembre de 2008

Utopías... ¿utopías?






ada de utopías.



Contra utopías, escatologías.



Tomado del blog Máximas, sentencias y exabruptos de un malcontent

Perlitas


por D. Rafael Gambra

El culto divino se ha extenuado hasta su extremo. Y no existe el latín, ni el gregoriano de la liturgia católica; toda polifonía clásica ha sido retirada. Salmos con ritmo protestante y ritmos irreverentes han ocupado su lugar.
Y la estridencia, la improvisación constante, el mal gusto. Altavoces por todas partes con su resonancia metálica, altavoces de feria en el templo, hasta en lo entierros. (Sordo debe ser su Dios, o no les quiere escuchar). El silencio, el recogimiento, la oración personal, no tienen ya cabida en el templo.

Y COMO SUSTANCIA DE TODA SINIESTRA ALGARABÍA, LA PRÉDICA “SOCIAL”. ¡Qué todos la escuchen callados, y que nadie se arrodille al comulgar…! Violencia a las almas, violencia a las conciencias y la sensibilidad… Todo en nombre de la LIBERTAD y el “HOMBRE MODERNO”.
Mientras tanto, las costumbres se corrompen en los pueblos y la fe se pierde en las almas. ¿Quién enderezará ya todo esto, quién sembrará de nuevo la fe?

¡DANOS, SEÑOR, PACIENCIA Y FORTALEZA PARA TANTOS MALES AGUANTAR!

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Artículos que merecen ser leídos (y releídos.

Obama y su Evangelio

Reflexiones del P. Castellani

Un poco de (ácido) humor


Integrantes de la Fuerza Aérea Argentina hacen lo que pueden para demostrar que todavían son de los mejores que hay en el mundo.












Hebe chocha de contenta. Con 150 mil pesos del Estado dará clases de socialismo. Todos somos zurdos si la guita es ajena.








Era esto o salir a trabajar. La calle está dura para quien no sabe conseguir 20 pesos honestamente y laburando.
(Nilda Garré, Ministro de Defensa)







Tomado del blog Relato del presente

La casta de los parásitos



por Juan Manuel de Prada


Tomado de ABC.es


LA «ciudadanía» (así llama la casta de los parásitos al pueblo, convertido en rebaño sometido y pagano, en la doble acepción de la palabra) está un poco mohína con los dispendios que sus gobernantes se permiten, a la vez que hacen girar con alborozo el manubrio de la máquina de fabricar parados, engrasadita como una máquina de hacer chorizos. «A todo cerdo le llega su San Martín», escuché decir el otro día a un buen señor en un bar, soliviantado ante el despliegue faraónico de coches oficiales tuneados, exorbitantes facturas de luz palaciegas, despachitos reformados, pintarrajos barcelonianos y demás simpáticos expolios del erario público. Aquel buen señor tenía razón; pero ignoraba que el cerdo al que pronto le llegará la hora de la matanza era él mismo, y yo mismo, y con él y conmigo toda la muchedumbre tiranizada que subviene los gastos orgiásticos de esta casta parasitaria, erigida en «representación legítima de la ciudadanía», como suele decirse en la jerga de los sometidos.
Jerga que actúa como un ensalmo o abracadabra mágico, para que la «ciudadanía» cornuda y apaleada se consuele pensando que al menos estos parásitos no son tiranos fascistas, sino encarnaciones de la sacrosanta voluntad popular. A fin de cuentas, cuando una voluntad se entrega, ¿no es natural que sea violaba por todos los orificios? Cada pueblo tiene los gobernantes que se merece; y, desde luego, un pueblo convertido en esa papilla o engrudo llamado «ciudadanía» merece una casta de parásitos que les chupen la sangre y hasta el tuétano de los huesos. Leo en estos días un panfleto guerrillero y vitriólico escrito por Enrique de Diego, «Casta parasitaria» (Rambla Ediciones), en el que se traza un cuadro demoledor de una clase política instalada en el perpetuo saqueo del presupuesto público. En el origen de esta casta se halla el régimen administrativo nefando del llamado «Estado autonómico», que facilita la hipertrofia burocrática; también el sistema de listas cerradas y bloqueadas, que permite a los partidos colocar a amiguetes y demás ralea; y, sobre todo, la entronización del parásito, ese individuo amamantado en las estructuras de partido que ha hecho de la política un goloso botín cuyo saqueo está dispuesto a convertir en oficio vitalicio.
Enrique de Diego nos proporciona en su panfleto la etopeya pavorosa de este espécimen, caracterizado por su arrebatadora mediocridad, su desprejuiciada vocación aduladora y su sometimiento a las consignas partidarias. Gentecilla que a los dieciséis años se afilia a las Juventudes de su partido, sin otro propósito que el medro; gentecilla ignara a la que no se conoce mérito ni habilidad alguna; gentecilla que jamás ha arriesgado su peculio en la fundación de una empresa, que jamás ha forzado las neuronas que no tiene en el estudio de una profesión liberal, que jamás ha tenido que buscarse la vida en un oficio manual; gentecilla que, incluso, «mamó la política desde la cuna», esto es, que creció en una casa donde los papás ya formaban parte de la casta y modelaron al vástago para que algún día los sucediera en el disfrute de los mismos privilegios, según los más estrictos códigos de la mamandurria hereditaria; gentecilla analfabeta, prepotente y resentida (porque nadie acumula tanto resentimiento como el inútil que aspira a vivir a costa de quienes han triunfado mediante el esfuerzo y el sacrificio) que un día cualquiera -después de lamer concienzudamente el culo a los capitostes de su partido- es elegida para engrosar tal o cual candidatura municipal o parlamentaria, para ocupar tal o cual consejería o secretaría o ministerio. Las tres o cuatro lectoras que todavía me soportan sabrán poner nombres a la gentecilla que compone esta casta parasitaria: han vivido tan alejados de la vida verdadera que no saben ni lo que cuesta un café; y, cuando alcanzan las responsabilidades que fatuamente pretenden, llevan al extremo la parodia clásica del político que crea el problema para después ofrecerse como solución. Enrique de Diego los caracteriza a la perfección en su panfleto; y nosotros los sufrimos a diario. Son saqueadores profesionales que se pulen en vicios el dinero que a otros les costó reunir porque ellos jamás han tenido que ganarse el pan con el sudor de su frente. Son los «representantes legítimos de la ciudadanía»; y nosotros los resignados cerdos que les aseguran la pitanza.

Juan Donoso Cortés: Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo (16)




Capítulo IX

Soluciones socialistas

Las escuelas socialistas sacan una gran ventaja a la liberal, así por la naturaleza de los problemas que se proponen resolver como por la manera de plantearlos y de resolverlos. Sus maestros se muestran familiarizados, hasta cierto punto, con aquellas especulaciones atrevidas que tienen por asunto a Dios y su naturaleza, al hombre y su constitución, a la sociedad y sus instituciones, al universo y sus leyes. De esta inclinación a generalizarlo todo, a considerar las cosas en su conjunto, a observar las disonancias y las armonías generales, procede una más grande aptitud en ellos para entrar y salir, sin perderse, en el laberinto intrincado de la dialéctica racionalista. Si en la gran contienda que tiene como en suspenso al mundo no hubiera otros combatientes sino los socialistas y los liberales, ni la batalla sería larga ni dudosa la victoria.

Todas las escuelas socialistas, son desde el punto de vista filosófico, racionalistas; desde el punto de vista político, republicanas; desde el punto de vista religioso, ateas. Por lo que tienen de racionalistas se asemejan a la escuela liberal, y se distinguen de ella por lo que tienen de ateas y de republicanas. La cuestión consiste en averiguar si el racionalismo va a parar lógicamente al punto en que la escuela liberal hace alto o al término en que descansan las escuelas socialistas. Reservando para más adelante el examen de esta cuestión por lo relativo al punto de vista político, nos ocuparemos aquí principalmente del punto de vista religioso.

Considerada bajo este aspecto la cuestión, es cosa clara que el sistema en virtud del cual se concede a la razón una competencia omnímoda para resolver por sí y sin ayuda de Dios todas las cuestiones relativas al orden político, al religioso, al social y al humano, supone en la razón una soberanía completa y una independencia absoluta. Este sistema lleva consigo tres negaciones simultáneas: la de la revelación, la de la gracia y la de la providencia; la de la revelación, porque la revelación contradice la competencia omnímoda de la razón humana; la de la gracia, porque la gracia contradice su independencia absoluta; la de la providencia, porque la providencia es la contradicción de su soberanía independiente. Pero estas tres negaciones, si bien se mira, se resuelven en una: la negación de todo vínculo entre Dios y el hombre, como quiera que si el hombre no está unido a Dios por la revelación, por la providencia y por la gracia, no está unido a Dios de ninguna manera.

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11 de Noviembre, Festividad de San Martín de Tours, Obispo y Confesor. Patrono principal de la ciudad de Buenos Aires


El Santo Obispo de Tours poseyó los tres modelos de santidad conocidos en el Mundo Antiguo, la del asceta que se despoja de todo lo mundano para entregarse por entero a Dios, la del hombre de gobierno que ordena todo en procura del reino de Cristo y lo demás lo recibe por añadidura, y la del celo apostólico y misional. Todas sus obras las realizó en permanente unión a los misterios del Señor por medio de la vía más eficiente: la oración.

Hijo de un tribuno romano, San Martín de Tours nació en Sabaria, actual territorio de Hungría, hacia el año 316. Siendo todavía niño, su familia regresó a la península itálica para establecerse en la ciudad de Pavía, donde fue inscripto como catecúmeno. Sin embargo, al igual que su padre, sintió la vocación militar, razón por la cual, a los 15 años de edad se enroló en el ejército de Roma, siendo destinado a la caballería de la Guardia Imperial.

De soldado del César a soldado de Cristo

Habiendo sido enviado su regimiento a la Galia, atravesaba en una fría noche de invierno las puertas de la ciudad de Amiens, cuando un individuo extremadamente pobre se acercó a su caballo y le pidió una moneda. San Martínbuscó en sus alforjas y al no encontrar ninguna, desmontó y tomando su capa, la cortó en dos pedazos con su espada, dándole uno al mendigo y quedándose el otro para sí. Una vez en las barracas del cuartel romano, Martín debió soportar las burlas de sus compañeros, pero esa misma noche tuvo su recompensa: en sueños se le apareció Nuestro Señor Jesucristo vistiendo el trozo de capa que había entregado como limosna.

A los 18 años, el joven soldado sintió la necesidad de ser bautizado y, poco después, un hecho asombroso lo llevó a abandonar la milicia para abrazar la vida religiosa.
Era emperador de Roma por esos días el césar Juliano, conocido en la historia por el apodo de “Apóstata”, ya que habiendo conocido el cristianismo por intermedio de los herejes arrianos, intentó instaurar nuevamente el culto pagano. Corría el año 356, cuando las hordas bárbaras de salios y camavios penetraron en territorio galo, arrasando todo a su paso. Los romanos concentraron sus fuerzas en Worms y hasta allí se encaminó Juliano, para entregar a sus tropas el incentivo en dinero con el que las mismas eran animadas. Al llegar el turno de San Martín, éste miró al emperador y sin aceptar la dádiva exclamó: “Hasta ahora, César, he luchado siempre a tu servicio, permíteme hacerlo a partir de ahora por Dios. Quien desee continuar a tu servicio acepte entonces tu donativo; yo soy soldado de Cristo. No me es lícito seguir en el ejército.” A ello respondió el emperador: “Tu actitud, mi querido Martín, más parece miedo a la batalla que convicción religiosa; tu sabes que los bárbaros nos atacarán mañana. Sabes que debemos responder con contundencia porque la seguridad del imperio peligra. Dices ser cristiano, es decir que eres un cobarde. Tienes miedo de enfrentar al enemigo.”

Martín sabía que además de buen comandante, Juliano era enemigo del cristianismo y que si titubeaba, sus compañeros no sólo se reirían de él sino del mismo Cristo, razón porla cual, solicitó que le permitiesen formar en la primera fila, sin armas ni escudo ni yelmo. “... así mi internaré tranquilo entre los bárbaros, demostrándote mi valor y fidelidad y que lo único que temo es derramar sangre de otros hombres.” Por la mañana, cuando la batalla estaba a punto de comenzar, los bárbaros enviaron un parlamentario y pidieron la paz. Los anales atribuyeron la victoria a Juliano, pero algunos legionarios manifestaron que el enemigo había entrado en pánico al enterarse que, seguros del triunfo, había soldados que marcharían a combatir sin armamentos.

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10 de noviembre de 2008

El Papa San Pío X: Memorias (9)


por S.E.R. Cardenal Rafael Merry del Val



Capítulo VIII

SU CULTURA Y ELOCUENCIA


Ninguna fuente de información más digna de crédito so­bre los primeros años y educación del Pontífice Pío X que el testimonio del canónigo Marchesan deTreviso, cuida­dosamente reunido y publicado en su Vida de Pío X. En dicho volumen, el autor testifica el aprovechamiento de Giuseppe Sarto en el estudio de los clásicos y de la litera­tura, aprovechamiento que le valió siempre los plácemes de sus profesores, y del que más tarde dio pruebas abundantes en innumerables discursos, alocuciones, sermones y cartas pastorales, no menos que en su correspondencia particular.

Pío X estaba sumido hondamente en el trabajo pastoral, único objeto de su vida, como Párroco, como Obispo y como Supremo Pontífice, para poder dedicar una parte considera­ble de tiempo a las actividades literarias o artísticas. No obs­tante, cuando la ocasión se presentaba, revelaba las dotes y los gustos de una mente cultivada, tanto en el campo literario como en el artístico. Había leído mucho. Las Santas Escrituras, la Teología y la Historia parecían ser sus materias preferidas, y aun en medio de las tareas cotidia­nas y de la incesante labor de su elevado ministerio —lo he comprobado personalmente—, gustaba leer varias obras y mantener contacto con el pensamiento moderno.

Una y otra vez había de sorprenderme con su exacto conocimiento de naciones y pueblos distantes, de sus tradiciones, costumbres y carácter peculiar. De aquí la facilidad que poseía para ha­cerse cargo de una situación y apreciar los puntos de vista y sentimientos predominantes de países tan distintos del suyo, que nunca había visitado. Sin hacer mención de países cuya información se encuen­tra más al alcance de una mentalidad occidental, su com­prensión, por ejemplo, de las intrincadas cuestiones relacio­nadas con los eslavos, con su liturgia y sus aspiraciones na­cionales, era a veces notable. Debíase esto, sin duda, en gran parte, a los conocimientos adquiridos con el contacto de muchos representantes de aquellas nacionalidades durante los nueve años que residió en Venecia.

Tenía siempre ante su mesa las publicaciones más recien­tes en italiano y francés sobre los más diversos asuntos. Leía el francés sin la menor dificultad y con verdadero placer, aun­que le intimidaba siempre hablar esta lengua, principalmen­te, presumo, porque no conseguía dominar su pronunciación y acento. No obstante, en algunas ocasiones le oí seguir una conver­sación privada en este idioma, y una de las veces, precisa­mente después de la solemne beatificación de Juana de Arco, ante centenares de peregrinos reunidos en San Pedro para su solemne audiencia, los sorprendió gratamente a todos con una larga respuesta en francés al discurso de homenaje que le fue dirigido.

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