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Fragmento de Notre charge apostolique. S.S San Pío X (1910)
"No, Venerables Hermanos -preciso es reconocerlo enérgicamente en estos tiempos de anarquía social e intelectual en que todos sientan plaza de doctores y legisladores-, no se edificará la ciudad de modo distinto de como Dios la edificó; no se edificará la ciudad si la Iglesia no pone los cimientos y dirige los trabajos; no, la civilización no está por inventar ni la "ciudad" nueva por edificarse en las nubes. Ha existido y existe; es la civilización cristiana, es la "ciudad" católica. No se trata más que de establecerla y restaurarla sin cesar sobre sus fundamentos naturales y divinos contra los ataques, siempre renovados, de la utopía malsana, de la rebeldía y de la impiedad: Omnia instaurare in Christo."

9 de abril de 2011

9 de Abril, Santa Casilda, Princesa de Toledo, Vírgen.


Santoral Católico del 9 de Abril


  • Santa Casilda, Virgen

  • Santa María Cleofé, Matrona

  • San Lorenzo de Irlanda, Obispo

  • San Esiquio, Mártir

  • San Hugo de Rouen

  • Beato Antonio Pavoni, Mártir

  • Beato Ubaldo de Florencia

  • Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias.



  • ija de un rey moro de Toledo que debió reinar a mediados del siglo XI, en tiempos de Fernando I de Castilla, la figura de la gentilísima princesa Casilda parece escapar al rígido marco de la historia y acomodarse mejor en el de la poesía y la leyenda. Su nombre en árabe —casida— significa "cantar". Un verso que vuela en alas de la música: algo delicado, fugaz e inaprensible. Así fue Casilda en vida y sigue siéndolo en la memoria del pueblo cristiano. Cuanto a ella se refiere carece de contornos definidos y hállase envuelto en esa bruma de misterio que suele rodear a los seres que más vivamente han impresionado la imaginación popular. No hay acuerdo sobre el verdadero nombre del rey moro, su padre —¿Cano? ¿Almacrin? ¿Almamún?—, ni sobre el carácter y condición de dicho monarca, que unos imaginan feroz perseguidor de los cristianos y otros magnánimo, benigno y tolerante; mientras unos afirman que Casilda fue hija única, otros le atribuyen numerosos hermanos. Todo es incierto y contradictorio. Pero hay algo que no ofrece duda, y es la profunda huella dejada en la memoria de nuestro pueblo por el paso leve y alado de una doncellita que, por amor a Cristo, trocó la fastuosidad y regalo de una corte morisca por las asperezas de una vida solitaria y penitente.

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    8 de abril de 2011

    Buena Música

    Crucem Sanctam Subiit (Full audio) - Le Chant des Templiers




    This is the full audio of the beautiful medieval antiphona: "Crucem sanctam subiit", performed by "Ensemble Organum". This piece has been found in a rare medieval manuscript from the mid XIIth century, found in the Basilica of the Holy Sepulchre in Jerusalem, and that's why it's linked to the Templar Knights.

    "Crucem sanctam subiit,
    qui infernum confregit,
    accinctus est potentia,
    surrexit die tertia. Alleluia.
    Lapidem quem reprobaverunt aedeficantes factus est caput anguli, alleluia"


    Les pauvres chevaliers du Christ




    La voix de Kate Crossan sur les arrangements de John Herberman.

    Chant of the Templars - Honor Virtus et Potestas




    Medieval Chant of the Templars. Era of the Crusades.
    Title: "Responsorium: Honor Virtus et Potestas".
    Performers: Ensemble Organum, Director: Marcel Peres
    Album: "Le chant des Templiers"
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    Honor, virtus et potestas et imperium sit trinitati in unitate,
    unitati in trinitate, in perenni saeculorum tempore.
    Trinitati lux perennis, unitati sit decus perpetim.
    Gloria Patri et Filio et Spiritui Sancto.


    Chant of the Templars - Salve Regina



    Medieval Chant of the Templars. Era of the Crusades.
    Title: "Antiphona: Salve Regina".
    This is part of the chant (first 10 minutes out of approximately 15).
    Performers: Ensemble Organum, Director: Marcel Peres
    Album: "Le chant des Templiers"

    ~
    Latin:

    Salve, Regina, mater misericordiae,
    vita, dulcedo et spes nostra, salve.
    Ad te clamamus, exules filii Hevae.
    Ad te suspiramus gementes
    et flentes in hac lacrimarum valle.
    Eia ergo, advocata nostra, illos tuos
    misericordes oculos ad nos converte.
    Et Jesum, benedictum fructum ventris tui,
    nobis post hoc exsilium ostende.
    O clemens, o pia, o dulcis Virgo Maria.

    Ora pro nobis, sancta Dei Genitrix.
    Ut digni efficiamur promissionibus Christi.

    8 de Abril, San Perpetuo, Obispo y Confesor


    Santoral Católico del 8 de Abril

    • San Perpetuo, Obispo y Confesor
    • San Dionisio de Corinto, Obispo
    • San Gualterio o Walterio de Pontoise, Abad
    • San Fructuoso de Braga, Obispo y Confesor
    • Beato Clemente de Osimo
    • Beata Julia Billiart
    • Beato Julián de San Agustín
    • Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias.

    SAN PERPETUO
    Obispo y Confesor

    † hacia el año 490

    Como un cuerpo sin espíritu está muerto, así
    también la fe sin las obras está muerta.
    (Santiago, 2, 26)


    ste santo estaba devorado de celo por la casa de Dios. Siendo obispo de Tours, hizo agrandar y embellecer la basílica de San Martín. Empleaba la mayor parte de sus entradas en exornar iglesias y alimentar pobres que son templos vivos del Espíritu Santo. Hizo testamento a favor de las iglesias y de los pobres de su diócesis; pero el regalo más hermoso que hizo a la iglesia de Tours fue el ejemplo de sus virtudes durante su vida, y sus reliquias después de su muerte.
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    El mismo día: Dan Dionisio, Obispo de Corinto


    os menologios griegos dan noticia de su condición episcopal cuando lo incluyen en las listas de obispos, mencionando su óbito alrededor del año 180. También Eusebio de Cesarea nos relata algo de su actividad al recogerlo en la Historia Eclesiástica como uno de los grandes hombres que contribuyeron a extender por el mundo el Evangelio.

    Pertenece a las primeras generaciones de cristianos. Es uno de los primitivos eslabones de la larga cadena que sólo tendrá fin cuando acabe el tiempo. Por el momento en que vivió, resulta que con él entramos en contacto con la antiquísima etapa en que la Iglesia está aún, como aprendiendo a andar, dando sus primeros pasos; su expresión en palabras sólo se siente en la tierra como un balbuceo y la gente que conoce y sigue a Cristo son poco más que un puñado de hombres y mujeres echados al mundo, como a voleo, por la mano del sembrador y desparramados por el orbe.

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    El mismo día: Santa Julia Billiart, Fundadora





    aría Rosa Julia Billiart nació el 12 de julio de 1752 en Cuvilly (Bélgica), en el seno de una familia de agricultores acomodados propietarios también un pequeño comercio. Habiendo aprendido el catecismo de memoria, el párroco le permitió hacer la primera comunión a los nueve años.

    Aunque Julia tenía que trabajar, pues entonces en la familia había necesidades económicas, siempre buscaba tiempo para visitar a los enfermos, ayudar a los demás y hacer oración. Un día en que se hallaba sentada junto a su padre, alguien disparó una pistola contra éste; el atentado la impresionó tanto que perdió el movimiento de las piernas. Con frecuencia la gente la oía decir: ¡Qué bueno es Dios!

    En 1790, durante la revolución francesa y la época napoleónica, tuvo que huir a Compregne, perseguida por las autoridades, debiendo cambiar de residencia constantemente. Las penalidades agravaron de tal suerte su enfermedad que perdió el habla durante varios meses. Al fin del tiempo del Terror se trasladó a Amiens a la casa del vizconde Blin de Borbón. Ahí recobró el habla y conoció a Francisca Blin de Borbón, mujer inteligente y culta, vizcondesa de Gézaincourt, que sería su amiga íntima y colaboradora. La persecución estalló nuevamente y Julia debió refugiarse en casa de la familia Doria, en Bettencourt, donde conoció al padre José Varin.
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    7 de abril de 2011

    La verdadera historia de Santa Taís de Alejandría





    a verdadera historia de Santa Taís de Alejandría



    Es sabido que Taís fue una mala mujer de Alejandría que llegó a dominar a medio mundo, incluso al gobernador romano, y que, convertida luego a Dios, hizo una muerte santa. Las viejitas, al lado del fuego, tejieron poco a poco en torno una historia maravillosa (o mejor tres historias diferentes), que en la Edad Media Per' Abbat –o quien fuese–, en castellano naciente, puso en verso rudamente métrico. Lo malo fue que varios herejes tomaron la historia y la recontaron en forma lasciva o burlona, interesados no en la penitente sino en la cortesana, que ellos adoran y temen con el nombre de Vampiresa, y ganosos de mofarse de Simón el Bobo, que fue el instrumento de Dios para la conversión de esta alma. El último déstos fue un renegado llamado Francia o Anatolia, de linaje judío, aunque bautizado y apóstata, devoto de María Magdalena antes de su conversión, que compuso una historia fatigosa a la cual otro artífice no cristiano puso música blanda, tampoco no gran cosa, y ahora la Meditación de Taís la tocan hasta en losconventos de hermanas, no conscientes del error de que Taís jamás meditó, pues su oración nunca pasó del Mazur eintelajem arhobo que Simón le impusiera y que bastó para salvar a su endemoniada alma, que es justamente el punto sustancial y ejemplar de toda esta historia.

    A Taís, cuando niña, la mandaron a vender fruta al mercado de Alejandría su madre y su padrastro, con la intención solapada de que al fin vendiese el fruto vivo y divino de su cuerpo y les trajese dinero, mucho dinero, para poder pagar al publicano el arriendo del campo en que nacieron; y lo horrible del caso es que el padrastro se oponía y la madre se empeñó en que siguiese el camino de todas sus hermanas, que era lo mejor y el único remedio. Los hombres ricos de Bizancio habían ido comprando por intermediarios todos los campos fértiles del Nilo; y lafuerte raza de tostados labriegos que allí estaba afincada de siglos, había sido batida por la usura y después degenerada por la miseria , en una forma que llamarlos brutos animales o fieras no sería exacto, porque las fieras tienen instinto y éstos tenían algo más bestial todavía: una poderosa armazón de viejas virtudes muertas, vaciadas por dentro y habitadas por impulsos ciegos. Era algo terrible de ver, triquitraques en figura humana movidos por espíritus de muerte. Toda esa raza acabó al poco tiempo, se sublevó y fue pasada a cuchillo por el ejército.

    Como la flor de loto inesperada, inexplicable en el pantano, último retoño de una raíz recia, Taís era más hermosa que el ibis, que la serpiente y la cierva blanca; su voluntad era tan dura como el hierro y su corazón estaba lleno de sed y de un furor oscuro.

    Muy pronto, el instinto le reveló su arma y se empezó a sentir poderosa, olvidada de la inmensa flaqueza que es el fondo de todo humano. Desde el viejo que le brilla la testa hasta el mozalbete que camina floreándose, todo varón que la viese moverse o inclinada sobre su cesta de cocos, quedaba tan herido y atado como el pájaro que los ojos del pitón fascinan. Su cuerpo, que para sí se volviera más frío que mármol, como si en su vientre estuviese extirpada toda fuente de vida, sabía imitar adrede todos los multiformes gestos del placer y danzar todas las sutiles seducciones que invisiblemente enlazan los ojos; y su risa y sus altos grititos, eran como el crótalo de la danzarina o el llamado de las sirenas.
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    7 de Abril, San Germán (o Herminio) José, Confesor


    Santoral Católico del 7 de Abril

    • San Germán (Herminio) José, Sacerdote
    • San Afraates, Obispo
    • San Egesipo, Autor Eclesiástico
    • San Jorge El Joven
    • Beato Alejandro Rawlins,
    • Beato Enrique Walpole, Mártir
    • Beato Eduardo Oldcorne, Mártir (Con Beato Rodolfo)
    • Beato Rodolfo Ashley, Mártir
    • Beato Rodolfo, Mártir
    • Beato Guillermo Scili
    • Beata Ursulina
    • Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias.

    SAN GERMÁN
    (o Herminio) JOSÉ
    Confesor

    n. 1150 en Colonia, Alemania;
    † 7 de abril de 1241 en Steinfeld, Alemania



    Procurad tener paz con todos, y la santidad,
    sin la cual nadie puede ver a Dios.
    (Hebreos 12, 14)

    Herminio José abandonó el mundo a la edad de quince años para entrar en la orden de los Premonstratenses. Singularizose en ella por una tierna devoción a la Santísima Virgen y un gran celo en la imitación de sus virtudes. Recibió en cambio insignes favores. Cada vez que pronunciaba el dulce nombre de María exhalaba un exquisito perfume. Esta buena Madre a menudo se le apareció en compañía de su Hijo y de su castísimo esposo San José. Extremó la condescendencia al punto de ponerle a su Hijo en los brazos. Murió en el año 1241.
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    El mismo día: San Afraates, Obispo




    iertos pueblos de Oriente que abrazaron el cristianismo no han tenido una producción literaria con caracteres propios y nacionales. Tal sucede con los coptos, georgianos, etíopes y árabes. Las literaturas nacientes de estos pueblos se limitaron a atender sus necesidades espirituales con traducciones de obras griegas; se traducían las Sagradas Escrituras, homilías, libros litúrgicos, obras exegéticas y constituciones.

    Otras naciones, en cambio, que vivían en íntima relación con la literatura griega y a la sombra del Imperio romano, después de su conversión al catolicismo, crearon una literatura nacional cristiana propia. En esta línea están los sirios y armenios. Sólo estos dos pueblos presentan un número apreciable de escritores que han dado origen a una producción teológica y literaria autónoma.

    Un escritor de cierta importancia, y el más antiguo de los Padres de la Iglesia de Siria, es San Afraates, llamado "el Sabio persa" por los escritores sirios posteriores. Muy poco es lo que conocemos sobre su vida. De sus escritos podemos concluir que nació en el paganismo y que, al convertirse, abrazó la vida religiosa o de asceta. Poco tiempo después aparece ya cual figura prócer dentro de la Iglesia de Siria. Afraates cambió su nombre por el de Santiago. Ignoramos si esto aconteció al bautizarse, o si más bien tuvo lugar al ser consagrado obispo, conforme a una costumbre oriental, y no precisamente al iniciarse en las órdenes sagradas. El nombre de Santiago explicaría satisfactoriamente el que tanto Genadio como el traductor de las obras de Afraates al armenio le confundiesen con Santiago de Nísibe.
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    6 de abril de 2011

    Antonio Gramsci (2)






    por el R.P. Alfredo Sáenz, S.J.





    Visto y tomado de Centro Pieper




    I. El Marxismo en el Proceso de la Modernidad

    l primer aspecto en que me voy a detener es, a mi juicio, muy interesante y manifiesta el lugar del marxismo en el proceso de la “modernidad”, término que él mismo utiliza. Porque Gramsci piensa que el marxismo no es una especie de aerolito caído del cielo, que bruscamente intercede en la historia, sino la culminación de un largo y secular proceso, de un largo itinerario histórico y filosófico.

    Así leemos en uno de sus escritos: “La filosofía de la praxis –nombre con el cual siempre menciona al marxismo– presupone todo ese pasado cultural, el renacimiento, la reforma, la filosofía alemana, la Revolución francesa, el calvinismo y la economía clásica inglesa, el liberalismo laico y el historicismo que se encuentra en la base de toda la concepción moderna de la vida”. O sea, nada menos que desde el Renacimiento para aquí, un largo y secular proceso que ofrece esta fruta madura, digámoslo así, del marxismo.

    Especialmente Gramsci se remite al testimonio de Hegel, adhiriendo sobre todo a aquella concatenación que el filósofo de Berlín establece entre las actividades teoréticas y las prácticas. Como Uds. saben, Hegel descubría un nexo entre el espíritu de la Revolución francesa y la filosofía de Kant, Fichte y Schelling, o, como la llama Gramsci, la filosofía clásica alemana, indicando que sólo dos pueblos, los alemanes y los franceses, por opuestos que sean entre sí, o incluso por ser opuestos, tema caro a Hegel, a su dialéctica, son los que intervinieron decisivamente en la instauración del gran Evo Moderno, del espíritu moderno –expresión, calificativo al que con frecuencia recurre Gramsci–, comenzado a fines del siglo XVIII y albores del XIX.

    El nuevo principio, el principio moderno, irrumpió en Alemania –escribe Gramsci– como espíritu y concepto, mientras que en Francia se desplegó como realidad efectiva. El alemán puso la idea, el francés la acción política. Hay, entonces, una complementación de estas dos actividades, la actividad política francesa y la actividad filosófica alemana, la cual ha sido –dice Gramsci– recogida por los teóricos de la filosofía de la praxis.
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    El hombre que dejó de fumar


    P. G. Wodehouse

    (de “Mr Mulliner speaking”)


    n una asamblea mixta como el pequeño grupo de serios pensadores que se reúne cada noche en el salón-bar de "El Reposo de los Pescadores", es difícil esperar que siempre prevalezca una perfecta armonía. Todos somos hombres de carácter; y cuando hombres de carácter con opiniones propias se encuentran juntos, las discusiones están a la orden del día. Por consiguiente, aun en tal oasis de paz, a veces se oyen voces excitadas, golpes sobre la mesa, tenoriles "Permítame que le informe, caballero..." o baritonales "Y tenga la bondad de permitirme que le informe a usted...". A veces he visto propinar puñetazos y en una ocasión emplearse la palabra "estúpido".

    Afortunadamente el Sr. Mulliner siempre está allí, dispuesto a calmar las borrascas con el mágico poder sedante de su personalidad, antes que las cosas vayan demasiado lejos. Cuando entré aquella noche, lo encontré mediando entre dos amigos cuyos pareceres, a juzgar por sus rostros enrojecidos, tenían que diferir notablemente.

    -Caballeros, caballeros -estaba diciendo, en su suave tono diplomático-. ¿Qué sucede?

    Uno de los dos, señaló con la boquilla de su pipa a su adversario, con aire amenazador.

    -Está diciendo tonterías a propósito de la costumbre de fumar.

    -Estoy diciendo cosas sensatas.

    -No le oí ninguna.

    -Dije que el fumar es dañino para la salud, y lo es realmente.

    -No es cierto.

    -Lo es. Puedo probarlo con mi experiencia personal. Hace tiempo -dijo-, yo también fui fumador, y el vicio me redujo a una ruina humana. Mis mejillas se hundieron, mis ojos parecían muertos y tenía la cara chupada, amarilla y horriblemente arrugada. Fué sólo al dejar de fumar cuando sobrevino en mí el cambio.

    -¿Qué cambio? -dijo el otro.

    El enemigo del humo, que parecía haber quedado ofendido por algo, se levantó, se dirigió con altanería hacia la puerta y desapareció en la noche. El Sr. Mulliner emitió un pequeño suspiro de alivio.

    -Me alegro de que nos haya dejado -dijo-. Sobre el tema de los fumadores tengo unos puntos de vista fuertemente arraigados. Considero el tabaco como uno de los mejores dones de la naturaleza y me molesta que alguien lo denigre. ¡Cuán insulsos son sus argumentos y cuán fáciles de refutar! Dicen los detractores que si se ponen dos gotas de nicotina sobre la lengua de un perro, el animal muere instantáneamente, y cuando les pregunto si nunca han pensado en la infantil estratagema de no poner la nicotina sobre la lengua de un perro, no saben qué contestarme. Quedan desorientados. Se marchan refunfuñando algo a propósito de no haber pensado nunca en ello.

    Aspiró su cigarro en silencio, durante unos momentos. Su afable rostro habíase tornado grave.

    -Si quieren saber mi opinión, caballeros -dijo finalmente-, les diré que no hay nada más insensato que dejar de fumar. Semejante imprudencia despierta al demonio que duerme en todos nosotros. Dejar de fumar significa convertirse en una amenaza para la sociedad. No me será fácil olvidar lo que aconteció en el caso de mi sobrino Ignatius. Afortunadamente la cosa acabó bien, pero...
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    6 de Abril, San Guillermo, Abad


    Santoral Católico del 6 de Abril


    • San Guillermo, Abad
    • San Celestino, Papa
    • San Prudencio de Troyes, Obispo
    • Beato Notkero Blabulo, Monje
    • Los 120 Mártires de Persia
    • San Eutiquio de Constantinopla
    • San Guillermo de Eskill, Abad
    • San Marcelino, Mártir
    • Beata Catalina de Pallanza
    • Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias.


    SAN GUILLERMO

    Abad


    n. 1125 en París, Francia;
    † 6 de abril de 1203 en Dinamarca

    Examinad todo, y ateneos a lo bueno.
    (1 Tesalonicenses, 5, 21)


    San Guillermo nació en París y fue educado en el monasterio de San Germán del Prado. La regularidad de su conducta y la inocencia de sus costumbres lo constituyeron en ejemplo vivo para toda la comunidad. Entró en la orden de los Canónigos Regulares y mereció que lo eligieran subprior. El obispo de Roskilda, en Dinamarca, sabedor de sus virtudes, lo llamó a su diócesis y le encargó la dirección de los Canónigos Regulares de Eskilso, a quienes gobernó durante treinta años en calidad de abad. Lleno de virtudes y de méritos murió el 6 de abril de 1203.


    MEDITACIÓN
    SOBRE NUESTRA VOCACIÓN

    I. Debes elegir un género de vida. A fin de que no te arrepientas de la elección que hagas, ruega insistentemente a Dios que te haga conocer su santa voluntad, y mantente presto a ejecutar sus órdenes desde que te sean conocidas. Consulta en seguida a tu director espiritual, quien, con relación a ti, hace las veces del mismo Dios, y dile lo que te haya inspirado el Señor. La acertada elección del camino para seguir, depende de Dios; Él te ayudará, si de- muestras entera sumisión a su voluntad.

    II. Examina después las razones que puedan inclinarte a talo cual género de vida, y las que puedan apartarte de él. Deducirás estas razones del fin para el cual estás en este mundo. No estás aquí sino para salvarte; que tu salvación sea, pues, la regla de tu elección: mira en qué estado puedes trabajar en esto más fácilmente. Haz lo que aconseja rías a un amigo que se encontrase en tu situación, y considera aquello que, en la hora de tu muerte, querrías haber hecho.
    III. Cuando hayas conocido la voluntad de Dios, ejecútala prontamente; porque es burlarse de Dios consultarlo y, después, despreciar sus inspiraciones. No temas las dificultades, Dios te dará las gracias necesarias para superarlas. Contigo trabajará, pues trabajas con Él. Que tu salvación sea la regla única de tu conducta. ¿De qué le sirve al hombre amontonar todo lo que está fuera de él, y perderse él mismo? (San Gregorío).



    El examen de conciencia
    Orad por las congregaciones religiosas.


    ORACIÓN

    Señor, haced, os lo suplicamos, que la intercesión del bienaventurado Guillermo, abad, nos haga agradables a vuestra Majestad, a fin de que obtengamos por sus oraciones lo que no podemos esperar de nuestros méritos. Por J. C. N. S.

    5 de abril de 2011

    La Fortaleza (3 y último)






    por Josef Pieper




    Tomado de Centro Pieper


    «La gloria de la fortaleza depende de la justicia»
    (Summa theologica, 2-2, 123, 12 ad 3)



    IV. Resistir y Atacar

    Fortaleza y carencia de miedo

    Ser fuerte o valiente no es lo mismo que no tener miedo. Por el contrario, la virtud de la fortaleza es cabalmente incompatible con un cierto género de ausencia de temor: la impavidez que descansa en una estimación y valoración erróneas de lo real. Pareja impavidez, o bien es ciega y sorda para la realidad del peligro o bien es resultado de una perversión del amor. Porque el temor y el amor se condicionan mutuamente: cuando nada se ama, nada se teme; y si se trastorna el orden del amor, se pervierte asimismo el orden del temor. Sin duda, el hombre que ha perdido la voluntad de vivir cesa de sentir miedo ante la muerte. Pero la indiferencia que nace del hastío de la vida se encuentra a fabulosa distancia de la verdadera fortaleza, en la medida en que representa una inversión del orden natural. La virtud de la fortaleza no ignora el ordennatural de las cosas, al que reconoce y guarda. El sujeto valeroso mantiene sus ojos bien abiertos y es consciente de que el daño a que se expone es un mal. Sin falsear ni valorar con torcido criterio la realidad, deja que ésta le «sepa» tal como realmente es: por eso ni ama la muerte ni desprecia la vida.

    En un cierto sentido, la fortaleza supone el miedo del hombre al mal; porque lo que mejor caracteriza a su esencia no es el no conocer el miedo, sino el no dejar que el miedo la fuerce al mal o le impida la realización del bien. El que —aun haciéndolo por el bien— se arriesga a un peligro sin tener conciencia de su magnitud, o bien por dejarse llevar de un instintivo optimismo (con el consabido «no me pasará nada»), o bien porque se abandone a una confianza, no exenta de fundamento, en el vigor y la aptitud para el combate propios de su natural condición..., ese tal no posee todavía la virtud de la fortaleza. La posibilidad de ser valiente en el verdadero sentido de la palabra no está dada más que cuando fallan todas esas certidumbres, reales o aparentes, es decir, cuando el hombre, abandonado a sus solas fuerzas naturales, siente miedo; y no, por cierto, cuando es trivial la ansiedad que se lo inspira, sino cuando el pavor que experimenta se funda en la inequívoca conciencia de que la efectiva disposición de las cosas no ofrece otra opción que la de sentir un razonable miedo. El que en una situación de tan acondicionada gravedad, ante la que el miles gloriosus enmudece y el gesto heroico se torna paralítico, hace frente a lo espantoso sin consentir que se le impida la práctica del bien, y ello no por ambición ni por recelo de ser tachado de cobarde, sino, y sobre todo, por el amor del bien, o lo que en última instancia viene a ser lo mismo, por el amor de Dios: ése y sólo ése es realmente valeroso.
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    Santo Tomás de Aquino: Escritos políticos (7 y último)









    Tomado de la Editorial Virtual



    Traducción y selección de textos por Juan Antonio Widow




    VII. LA GUERRA Y LA SEDICIÓN

    La guerra justa [*]

    Suma Teológica, parte II, sección II, cuestión 40, artículo 1, en el cuerpo

    Tres cosas se requieren para que sea justa una guerra. Primera: la autoridad del príncipe bajo cuyo mandato se hace la guerra. No incumbe a la persona particular declarar la guerra, porque puede hacer valer su derecho ante tribunal superior; además, la persona particular tampoco tiene competencia para convocar a la colectividad, cosa necesaria para hacer la guerra. Ahora bien, dado que el cuidado de la república ha sido encomendado a los príncipes, a ellos compete defender el bien público de la ciudad, del reino o de la provincia sometidos a su autoridad. Pues bien, del mismo modo que la defienden lícitamente con la espada material contra los perturbadores internos, castigando a los malhechores, a tenor de las palabras del Apóstol: No en vano lleva la espada, pues es un servidor de Dios para hacer justicia y castigar al que obra mal (Rom 13,4), le incumbe también defender el bien público con la espada de la guerra contra los enemigos externos. Por eso se recomienda a los príncipes: Librad al pobre y sacad al desvalido de las manos del pecador (Sal 81,41), y San Agustín, por su parte, en el libro Contra Faust. enseña: El orden natural, acomodado a la paz de los mortales, postula que la autoridad y la deliberación de aceptar la guerra pertenezca al príncipe.

    Se requiere, en segundo lugar, causa justa. Es decir, que quienes son atacados lo merezcan por alguna causa. Por eso escribe también San Agustín en el libro Quaest.: Suelen llamarse guerras justas las que vengan las injurias; por ejemplo, si ha habido lugar para castigar al pueblo o a la ciudad que descuida castigar el atropello cometido por los suyos o restituir lo que ha sido injustamente robado.

    Se requiere, finalmente, que sea recta la intención de los contendientes; es decir, una intención encaminada a promover el bien o a evitar el mal. Por eso escribe igualmente San Agustín en el libro De verbis Dom.: Entre los verdaderos adoradores de Dios, las mismas guerras son pacíficas, pues se promueven no por codicia o crueldad, sino por deseo de paz, para frenar a los malos y favorecer a los buenos. Puede, sin embargo, acontecer que, siendo legítima la autoridad de quien declara la guerra y justa también la causa, resulte, no obstante, ilícita por la mala intención. San Agustín escribe en el libro Contra Faust.: En efecto, el deseo de dañar, la crueldad de vengarse, el ánimo inaplacado e implacable, la ferocidad en la lucha, la pasión de dominar y otras cosas semejantes, son, en justicia, vituperables en las guerras.

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    Notas

    [1] - JUAN ANTONIO WIDOW. Licenciado en Filosofía, Universidad Católica de Valparaíso. Doctor en Filosfía, Universidad Complutense de Madrid. Profesor de Teoría Política y Metafísica en la Universidad Católica de Valparaíso y en la Universidad Adolfo Ibáñez. Director de la revista Philosophica, del Instituto de Filosofía de la U. Católica de Valparaíso. Autor de numerosos artículos en revistas especializadas y del libro El animal político (Santiago de Chile: Editorial Universitaria, 1984 [segunda edición 1981]).

    [*] - Versión sobre la guerra justa tomada de: http://hjg.com.ar/sumat/c/c40.html

    5 de Abril, San Francisco Ferrer, Confesor



    Santoral católico del 5 de Abril

    • San Vicente Ferrer, Confesor
    • Santa Catalina de Palma, Virgen
    • San Alberto de Montecorvino, Obispo
    • Santa Etelburga, Abadesa de Lyminge
    • San Gerardo de Sauve-Majeure, Abad
    • Beata Crescencia de Kaufbeuren, Virgen
    • Beata Juliana de Monte Cornillon o de Liegi, Virgen
    • Beata María Asunción Pallota, Virgen
    • Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.R. Deo Gratias.





    San Vicente Ferrer



    a vida de los santos, aparte de ofrecernos un ejemplar e irrecusable testimonio de heroicas virtudes, manifiesta siempre el empeño providencial de Dios en la historia humana y en la vida de la Iglesia, tanto que la presencia de algunos santos no se explica sin esa misión providencial. Ellos han polarizado muchas veces en su vida determinados períodos de la historia y su influencia espiritual o social ha configurado los perfiles de ciertos momentos y estilo de vida, y hasta han pesado definitivamente a la hora de dar solución a las crisis de su tiempo. Cierto igualmente que, por ese mismo canon providencial que Dios impone a los acontecimientos humanos, también los santos se han visto condicionados en sus actos por las circunstancias en que se movieron. Todo esto da sentido y justificación a la vida de San Vicente Ferrer y nos evita caer en una interpretación simplista y unilateral de su portentosa obra. La visión exclusivamente milagrera de su figura, por la que han discurrido durante muchos años la tradición y la leyenda, contribuyó a desenfocar la plenitud auténtica y la realidad total de la vida de San Vicente, hasta tal punto que algún historiador moderno se atrevía a decir que cada circunstancia de su vida fue un milagro. Hoy, con sana crítica y juicio sereno, no podemos admitir esa visión colorista que nos ha dado a un San Vicente Ferrer opulento despilfarrador de milagros, aun cuando sería insensatez negar la realidad de su poderosa taumaturgia. Pero no debemos hacer de sus copiosos milagros una peana para colocar sobre ella la vida del Santo.

    San Vicente Ferrer nació en Valencia el 23 de enero de 1350, en el seno de una familia de ascendencia gerundense. Su padre, Guillermo Ferrer, era notario. La casa natalicia de Vicente distaba muy poco del Real Convento de Predicadores, donde los hijos de Santo Domingo de Guzmán se habían establecido por singular gracia del rey Don Jaime el Conquistador, recién conquistadas para la fe las tierras de Valencia. El gran prestigio que siempre tuvieron en aquella capital los frailes predicadores, el contacto habitual que nuestro Santo debió tener con ellos desde su niñez y el interior llamamiento de Dios determinaron en Vicente la resolución de vestir el hábito blanco y negro de los dominicos. Tal suceso tuvo lugar en el Real Convento de Predicadores el 5 de febrero de 1367, y el día 6 del mismo mes del año siguiente emitió los votos de su profesión religiosa.
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    Muy, pero muy, buena música...

    Video of the most beautiful hymn "Agni Parthene" (O Pure Virgin). This chant was composed by St. Nectarios of Egina, and according to the Tradition, the melody was composed by angels. (Video del más hermoso himno " Oh, Vírgen Pura". Este canto fue compuesto por San Nectario de Egina, y de acuerdo con la Tradición, la melodía fue compuesta por Ángeles") (T.d. E.)

    Visto y tomado de Ermitaño Urbano


    4 de abril de 2011

    Filo-lefebvristas en el disparadero (5º asalto iraburita)







    por el R.P. Terzio





    Tomado de su blog Ex Orbe












    raburu amenaza con 7 artículos (ya lleva 5). Me han dicho que se justifica diciendo que la septena en la Biblia significa la perfección. Me extraña que a la vejez se haya vuelto biblicista con fuego en la pluma, como si se hubiera auto-endosado la potencia aniquiladora de un ángel castigador (bíblico). Y todavía me extraña más que parezca aspirar a la perfección no por la calidad de lo que expone, sino por acumulación de articuletes, siendo, entiendo yo, todo lo contrario, por lo menos en la serie articulera, de la que podría decirse que hoy peor que ayer pero menos que mañana.

    Y del autor en tanto que autor, quasi lo mismo: El ex-cabeza visible de la ortodoxia hispana (a partir del 1er. articulete de la serie cayó irremisiblemente del pedestal) se empeña en atacar y herir al miembro sano, el miembro más sano, la pars sanior de la Iglesia Católica (bis: léase esta última parte de la frase otra vez: "...se empeña en atacar y herir al miembro sano, el miembro más sano, la pars sanior de la Iglesia Católica"). Así.

    El discurso iraburita, ya agotado desde la 1ª entrega, se repite e insiste machaconamente en lo cismático. Una insistencia cargada de prejuicios negativos contra la FSSPX que obvia otros cismas de hecho (suponiendo que el caso de la FSSPX sea cismático, que no lo es). En la Iglesia actual, se podría decir (y yo lo digo), se sufren cismas por comisión y por omisión. Me explico:
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    Algunos milagros de San Pío de Pietralcina




    urante la segunda guerra mundial, en Italia, el pan se racionó. En el convento del Padre Pío había siempre muchos invitados más los pobres que siempre iban allí pidiendo comida. Un día los Frailes se encontraron con que apenas tenían dos libras aproximadamente de pan. Todos los hermanos oraron antes de sentarse a comer. El Padre Pío entró en la Iglesia, y rato después regresó con muchísimo pan en sus manos. El Superior le preguntó al Padre Pío: "¿Dónde usted ha encontrado pan?” El Padre Pío contestó: “me los dìò un peregrino en la puerta". Nadie habló, pero todos pensábamos que sólo el Padre Pío podía encontrar a ese peregrino.

    Durante la segunda guerra mundial, el hijo de la señora Luisa; Oficial de la Marina Real Británica, era motivo de angustia para su madre; pues ésta oraba todos los días por la conversión y la salvación de su hijo. Un día llegó un peregrino inglés a San Giovanni Rotondo, y trajo algunos periódicos ingleses. Luisa quiso leerlos. Ella leyó la noticia del hundimiento del barco en que su hijo viajaba Llorando va a ver al Padre Pío quien la consoló inmediatamente: ¿Quién le ha dicho que su hijo está muerto? De hecho, el Padre Pío; le pudo explicar exactamente el nombre y la dirección del hotel en dónde estaba su hijo, después de que él escapó del naufragio en el Atlántico. Él se acomodó en ese Hotel, mientras esperaba un nuevo cargo. Inmediatamente Luisa le envió una carta; y a los 15 días, su hijo le respondió.

    Había una mujer tan noble y buena en San Giovanni Rotondo que el Padre Pío dijo que era imposible, de encontrar cualquier falta en su alma, para perdonar. En otros términos; ella vivió para ir al cielo. Al final de la Cuaresma, Paolina, estaba tremendamente enferma. Los doctores no daban esperanzas. Su marido y sus cinco niños fueron al convento a orar al Padre Pío y pedirle ayuda. Dos de los cinco niños tiraron del hábito del Padre Pío y lloraron. ¡Pío Padre se perturbó; e intentó consolarlos y prometió orar por ellos, nada más! Algunos días después, al principio de la Séptima hora, las cosas cambiaron. De hecho él pidió por Paulina, para que sanara y dijo a todos: "Ella se recuperará el Día de Pascua. Pero durante el viernes santo, Paolina perdió la conciencia, y el sábado entró en estado de coma; finalmente, después de algunas horas Paolina murió. Algunos de sus parientes tomaron su traje de novia para ponérselo según una vieja tradición. Otros parientes corrieron al convento para pedirle un milagro al Padre Pío. Él les contestó: "Ella resucitará” y fuè al altar para dar la Santa Misa. Cuando el Padre Pío empezó a cantar el Gloria y el sonido de las campanillas que anuncian la resurrección de Cristo, la voz del Padre Pío rompió en llanto y sus ojos estaban llenos de lágrimas. En el mismo momento Paolina resucitó y sin ninguna ayuda ella bajó de la cama, ella se arrodilló y oró tres veces el Credo. Luego se levantó y sonrió. "Ella resucitó". De hecho el Padre Pío no había dicho, "ella se recuperará" sino "ella resucitará". Cuando le preguntaron, que le pasó durante el tiempo que ella estaba muerta; contestó: "Yo subí, subí, subí; hasta que entré en una gran luz, y de pronto regresé.

    En mayo de 1925. María tenía su bebé enfermo de nacimiento. María estaba muy angustiada por su bebé. De hecho, después de una visita médica, le dijeron que su niño tenía una enfermedad muy complicada. No había esperanzas para él: jamás se podría recuperar. María decidió ir en tren a San Giovanni Rotondo. Ella vivía en un pueblo pequeño al sur de Puglia, pero escuchando los milagros del Padre Pío, del fraile que tenía los estigmas de Jesús y que hacía milagros, a los enfermos y daba esperanza a los desgraciados; surgió en ella una gran fe e inmediatamente se fuè de viaje, pero durante el trayecto el bebé se murió. Ella había vigilado su cuerpecito toda la noche, y lo puso en la maleta y la cerró... Al día siguiente de ver morir a su hijo, estaba en el convento de San Giovanni Rotondo. ¡Ya no había ninguna esperanza! El niño estaba muerto. Pero Maria no había perdido su fe. Por la tarde estaba delante del Padre Pío. Se encontraba en la fila de la confesión y tenía en sus manos la maleta que contenía el cadáver de su hijo. Se había muerto veinticuatro horas antes. Se arrodilló delante del Padre Pío y lloró desesperadamente suplicándole ayuda. Él la miró profundamente. La madre abrió la maleta, y le mostró el cadáver de su hijo al Padre Pío. El pobre Padre se condolió hasta las entrañas por el dolor de ésta madre. Tomó el pequeño cuerpo y puso sus manos estigmatizadas en su cabeza, y entonces oró mirando al cielo. Después de un rato, la pobre criatura estaba viva de nuevo. Un gesto, un movimiento de los pies, los brazos... parecía dormido y simplemente se despertó después de un sueño largo. Hablando a la madre le dijo: "¿Mima, por qué usted está llorando? Su hijo está durmiendo " La madre y los gritos de la muchedumbre llenaron la iglesia. ¡Todos hablaban sobre el gran milagro!

    4 de Marzo, San Isidoro de Sevilla, Obispo, Confesor y Doctor.

    Santoral Católico del 4 de Marzo

    • San Isidoro de Sevilla, Obispo, Confesor y Doctor
    • Santa Gema Galgani, Virgen
    • San Platón, Monje
    • Santos Agatópode y Teódulo de Tesalónica, Mártires
    • San Zósimo de Palestina, Anacoreta
    • Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias.



    San Isidoro de Sevilla


    aría falta un grueso volumen para dibujar la figura prócer del español que más ha influido en el mundo por el brillo de su ciencia y el calor de su santidad; pero bastarán unas líneas para recoger lo más saliente de su personalidad como español, como hombre de ciencia y, sobre todo, como santo.

    Nació Isidoro muy probablemente en Sevilla, hacia el año 556, poco después de haber llegado allí sus padres, que habían huido de Cartagena para no pactar con los intrusos bizantinos de Justiniano. Fue Isidoro el menor de un matrimonio de cuatro hijos, Leandro, Fulgencio, Florentina, aureolados todos con la corona de la santidad.

    Bajo el mecenazgo de San Leandro —electo obispo de Sevilla en 578—, fue educado el joven Isidoro en la piedad y en las ciencias, dedicándose especialmente al estudio de las tres lenguas consideradas en aquel entonces como sagradas: el hebreo, el griego y el latín. Era natural que su hermano mayor pusiera todo su interés en cultivar la personalidad de Isidoro en todos los órdenes, moviéndole a ello, según su propio testimonio, el gran afecto que le profesaba y cuyo amor, decía, "prefiero a todas las cosas acá abajo, y en quien descanso con el más profundo cariño". Había Leandro fundado un monasterio en Sevilla y retenía en sus manos la dirección espiritual del mismo. Al cenobio acudían jóvenes de toda la Península atraídos por la fama de su fundador, pero mientras algunos gozaban de un régimen de internado bastante suave, por no aspirar ellos a la vida claustral, otros eran sometidos a una disciplina más rigorista. Ya desde el principio determinó San Leandro que su hermano siguiera en todo la vida regular, y que se le sometiera a la educación severa y rígida reservada a aquellos que aspiraban a abrazar la vida monástica.

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    3 de abril de 2011

    Tiempos borrosos






    por Juan Manuel de Prada






    Tomado de XLsemanal








    n par de amigos, septuagenario el uno, octogenario el otro, me hacen la misma observación: les resulta muy difícil discernir, en la elección de sus lecturas, el grano de la paja, porque tienen la impresión de que en los últimos tiempos se ha producido un fenómeno de plétora o sobreabundancia, sumado -o íntimamente entremezclado- con una tendencia hacia la confusión, cuya consigna parece ser mezclar, embadurnar, exaltar la mediocridad, llamar a lo bueno malo y bueno a lo malo... de tal modo que, a la postre, nada deje poso, nada deje huella, porque el zurriburri todo lo engulle y todo lo vomita, con idéntico afán bulímico, para mantener siempre renovada -siempre cambiante- su provisión de alfalfa. Al principio, tiendo a pensar que mis amigos piensan así porque se hallan en esa edad en la que, por sabiduría acumulada y por conciencia del valor precioso de la vida que nos resta por vivir, abandonamos el tráfago del que hasta hace poco hemos participado, para encaramarnos en una atalaya y contemplar con cierto desapego el sinvivir de quienes aún se debaten en su ruido y en su furia. Pero enseguida reparo en que yo mismo participo de su misma impresión.
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    Cuarto Domingo de Cuaresma





    por el R.P. Leonardo Castellani



    Tomado de Domingueras Prédicas II





    DOMINGO CUARTO DE CUARESMA

    LA PRIMERA MULTIPLICACIÓN DE LOS PANES (1963)




    "Después de esto, se fue Jesús a la otra ribera del mar de Galilea, el de Tiberíades, y mucha gente le seguía porque veían las señales que realizaba en los enfermos. Subió Jesús al monte y se sentó allí en compañía de sus discípulos. Estaba próxima la Pascua, la fiesta de los judíos. Al levantar Jesús los ojos y ver que venía hacia él mucha gente, dice a Felipe: « ¿Donde vamos a comprar panes para que coman éstos? » Se lo decía para probarle, porque él sabía lo que iba a hacer. Felipe le contestó: « Doscientos denarios de pan nobastanpara que cada uno tomeunpoco. » Le dice uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro:« Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces; pero ¿qué es eso para tantos? » Dijo Jesús: « Haced que se recueste la gente. » Había en el lugar mucha hierba. Se recostaron, pues, los hombres en número de unos 5.000. Tomó entonces Jesús los panes y, después de dar gracias, los repartió entre los que estaban recostados y lo mismo los peces, todo lo que quisieron. Cuando se saciaron, dice a sus discípulos: « Recoged los trozos sobrantes para que nada se pierda. » Los recogieron, pues, y llenaron doce canastos con los trozos de los cinco panes de cebada que sobraron a los que habían comido. Al ver la gente la señal que había realizada, decía: « Este es verdaderamente el profeta que iba a venir al mundo. » Dándose cuenta Jesús de que intentaban venir a lomarle por la fuerza para hacerle rey, huyó de nuevo al monte él solo."
    (Jn. 6, 1-15)


    El Evangelio de la Dominica IV de Cuaresma trae la primera multiplicación de los panes y peces; pues repitió este milagro otra vez sin ninguna duda —más tarde, en otro lugar y con otras circunstancias(1). Es un relato histórico de testigo presencial, que recuerda hasta cuántas canoas había en la ribera ese día, y el número del inmenso auditorio de Cristo, cuyos pormenores conocen ya Uds. y no tienen necesidad de explicación, sino dos puntos: uno, la simbólica del milagro, que es la Eucaristía; y otro, el carácter de los milagros de Jesucristo, que es la modestia.

    Cristo hizo de la multiplicación de los panes un símbolo de la Eucaristía, como explicó Él mismo al día siguiente en la Sinagoga de Cafarnaum, donde llegó huyendo, y lo siguió la multitud(2). La multitud dijo al ver la multipanificación: "Realmente éste es el Gran Profeta que está escrito había de venir" —y esta conclusión era lo que interesaba a Cristo al hacer el milagro; pero a las turbas venidas de todas partes les interesaba más el milagro; y querían hacerlo Rey, ansiando otros mayores milagros. Se los dijo Cristo: "Venís persiguiéndome por el pan de la tierra: buscad el pan del cielo." "Sabemos que Moisés dio a nuestros padres el Pan del Cielo." "Yo soy el Pan del Cielo; vuestros Padres comieron el pan del cielo de Moisés y murieron."

    Cristo hacía sus milagros solamente para sostener sus promesas acerca la otra vida, la vida eterna. Platón y Aristóteles habían enseñado ya que la salvación del hombre está en el más allá; aunque puede haber un comienzo de felicidad en esta vida, que ellos ponían en la "contemplación": no me pidan explique ese término difícil(3). Pero los judíos querían el Reino en esta vida.

    Cristo entonces hace un largo recitado acerca del Pan del Cielo, que es Él; primero acera de Él conocido por la fe, luego acerca de Él recibido en el Sacramento; las dos juntas, pero al comienzo poniendo el acento más bien en la fe; al final poniendo el acento en el Sacramento que promete. Esta promesa unida a las palabras de la Última Cena no dejan ninguna duda acerca de la natura de la Eucaristía, por increíble que ella sea; pues es un milagro mucho mayor que la Multipanificación. Se escandalizaron los judíos al oír que para vivir eternamente habían de comer su cuerpo; murmuraron, protestaron y muchos lo abandonaron. Y entonces Jesucristo les advirtió claramente que no comerían su carne carnalmente sino espiritualmente, en lo que llaman "estado sacramental".

    Es un milagro mayor que el otro. Yo doy aquí una laminita de pan sin sal consagrado a una persona, y después a otra persona que está al lado; y reciben el Cuerpo de Cristo. ¿Están allí dos Cuerpos de Cristo? No. ¿Se hace el Cuerpo de Cristo grande como toda esta Iglesia? Tampoco(4). —No se puede concebir —No ciertamente: nuestra imaginación no lo puede concebir: está aprisionada por la categoría de la extensión, del espacio, de las dimensiones y no puede salirse de allí: pero los espíritus no tienen extensión y el Cuerpo de Cristo ya resucitado tiene cualidades de espíritu(5), como las tendrán todos los cuerpos resucitados(6). Eso no es debido al cuerpo humano: lo hará Dios por milagro: lo hizo ya. •

    Los estudiantes de la Edad Media inventaron un problema chusco (muchos problemas chuscos inventaron) para ayudarse en su estudio de la Filosofía:

    "¿Pueden mil ángeles caber en la punta de un alfiler?"

    Y respondían: "Sí, pueden, porque los ángeles no tienen extensión." Pero estaba mal la respuesta. Es un falso problema, un problema mal planteado, porque la palabra "caber" no tiene nada que hacer con un ángel en ninguna forma, porque el ángel no tiene extensión(7). Los científicos modernos dicen que no existe la extensión, que el átomo no tiene extensión, que TODO ES ENERGÍA, no hay masa: es falso también, pero muestra que es posible concebir (en nuestro intelecto, no en nuestra imaginación) esas dos cosas separadas, la sustancia y la extensión. La extensión es una propiedad de la materia, y hay sustancias que no tienen materia, sustancias espirituales. Extensión y sustancia no se implican mutuamente como pensó Descartes: y así en la Hostia está la sustancia del Cuerpo de Cristo sin su extensión(8); y está la extensión del pan sin la sustancia del pan, cosa que podemos concebir, aunque nunca imaginar.

    Apesar de ser la Multipanificación el más grande de los milagros de Cristo (o el más ruidoso, porque el más grande fue su Resurrección), es un milagro modesto, como todos sus milagros. Les dio de comer un día a todos esos hombres, mujeres y niños, pero eso no resolvió ninguno de sus problemas: al día siguiente tendrían hambre de nuevo. Verdad es que Cristo también dio la salud, curó ciegos y resucitó muertos. Pero ¿cuántos? Curó un ciego entre 100 ciegos, dio la vida a un muerto entre 100.000 muertos. O sea, los milagros de Cristo no eran para esta vida, sino para la otra. Cristo no vino a cambiar el destino de los hombres: vino a COMPARTIR el destino de los hombres. En la Conquista del Perú por Pizarro, cuenta Don Pedro Calderón que los españoles convencían de la religión a los quichuas diciéndoles: "¿El Sol murió por vosotros?" "No." "¿Y el Sol os pide que muráis por Él?" "Sí." "No hay derecho." (Los Incas hacían al dios Sol sacrificios humanos: había sacerdotisas vírgenes en el Templo del Sol, de las cuales tomaban una de vez en cuando y le cortaban el pescuezo para agradar al Sol; diciéndoles que era una suma felicidad porque con eso quedaban hechas esposas del Sol; lo cual no impedía que las collas se dispararan siempre que podían). Los españoles, pues, decían: "Nuestro Dios nos pide que muramos por Él, pero Él murió primero por nosotros." Y parece que eso convencía a los indios.

    Jesucristo vino a participar de los males de los hombres, remitiendo el remedio total dellos a la otra vida; y para eso eran sus milagros, para probar había otra vida. Los judíos le decían: "¿Por qué no haces un milagro como Josué, vamos a ver, que hizo pararse al Sol? ¿O como Moisés, que dio de comer a nuestros padres 40 años en el desierto? ¿O como Elias, que hizo bajar fuego del Cielo?" Si hubiese hecho eso, le hubieran pedido después hiciese aparecer toneladas de monedas de oro en la calle. Jesucristo se entristecía o se irritaba; hasta que al fin les dijo: "Esta cría mala y adulterina pide milagros; y no se le dará más milagro que el milagro de Jonás Profeta: pues así como Jonás estuvo tres días sepultado en el vientre de un cetáceo, así el Hijo del Hombre será dado a muerte y sepultado, y saldrá de la sepultura al tercer día. "(9). Un milagro para la otra vida y para la fe; no para esta vida.

    El gran milagro es que Dios haya querido participar de nuestros dolores y hacernos participantes de su misma vida, que Él haya muerto y nosotros hayamos resucitado con Él. Corre una blasfemia hoy día, inventada por el francés Stendhal, el cual viendo los muchos dolores desta vida, dijo: "Es una suerte que Dios no exista; porque si existiera, habría que fusilarlo." La respuesta es muy sencilla: "Bien: bajó a la tierra y lo fusilaron. ¿Qué más quieren Uds.?" Éstos querrían que Dios suprimiese de golpe y porrazo todos los dolores, curase todos los enfermos y resucitase a todos los muertos... Paciencia, ya lo hará con el tiempo. Hará eso con todos los que han comido el Pan del Cielo; pero no ciertamente con los que han proferido gansadas como ésa, que no las dijeron ni los mismo indios quichuas.



    Notas

    1. Mateo 15, 32-38. Ver Homilía del Domingo Sexto después de Pentecostés.
    2. Juan 6, 22-59.
    3. Sobre la contemplación, ver Domingueras Prédicas, Homilías del Domingo Primero después de Epifanía y Domingo de Pasión, y Psicología Humana, 2} Edición, 1997, Excursus XIII (págs. 273-276) y Excursus XVI (págs. 334-336).
    4. Cuando el sacerdote consagra el pan y el vino, se produce una conversión de substancia a substancia: del pan, en el cuerpo de Cristo; del vino, en su sangre. Así, el Señor está en la Eucaristía al modo de la substancia, que es una realidad total e incapaz de división. Esto explica que el fraccionamiento de la hostia consagrada no produzca la división de Cristo; ni la consagración de nuevas hostias, su multiplicación.
    5. La Eucaristía contiene al mismo Cristo que ahora está glorificado en el cielo, pero el Señor se encuentra en el Sacramento del altar bajo un modo diferente: con una presencia sacramental que no podemos concebir porque es milagrosa. Bajo las especies del pan y del vino, Cristo está presente en estado sacramental, no ocupa lugar (no está circunscrito).
    6. La Eucaristía contiene a Cristo crucificado y glorificado. El influjo transformante de Dios da al cuerpo glorificado la incorrupción, gloria y fortaleza (I Corintios 15, 43).
    7. Una creatura espiritual está accidentalmente localizada cuando actúa sobre un cuerpo localizado.
    8. El cuerpo humano es inseparable de sus dimensiones, pero como la transubstanciación es una conversión de substancia a substancia, las dimensiones del cuerpo de Cristo están aquí al modo de la sustancia y por tanto no se produce la extensión de las partes con respecto al lugar. El lugar es ocupado por las dimensiones del pan y del vino; el cuerpo del Señor está localizado en el cielo.
    9. Mateo 12, 38-4