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Fragmento de Notre charge apostolique. S.S San Pío X (1910)
"No, Venerables Hermanos -preciso es reconocerlo enérgicamente en estos tiempos de anarquía social e intelectual en que todos sientan plaza de doctores y legisladores-, no se edificará la ciudad de modo distinto de como Dios la edificó; no se edificará la ciudad si la Iglesia no pone los cimientos y dirige los trabajos; no, la civilización no está por inventar ni la "ciudad" nueva por edificarse en las nubes. Ha existido y existe; es la civilización cristiana, es la "ciudad" católica. No se trata más que de establecerla y restaurarla sin cesar sobre sus fundamentos naturales y divinos contra los ataques, siempre renovados, de la utopía malsana, de la rebeldía y de la impiedad: Omnia instaurare in Christo."

6 de septiembre de 2008

Juan Donoso Cortés: Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo (3)

Capítulo III

De la sociedad bajo el imperio de la Iglesia Católica



Constituidos, por una parte, el criterio de las ciencias, el criterio de los afectos y el criterio de las acciones; constituidas, por otra, en la sociedad la autoridad política, y en la familia la autoridad doméstica, era necesario constituir otra autoridad sobre todas las humanas, órgano infalible de todos los dogmas, depositaria augusta de todos los criterios, que fuera a un tiempo mismo santa y santificante, que fuera la palabra de Dios encarnada en el mundo, la luz de Dios reverberando en todos los horizontes, la caridad divina inflamando todas las almas; que atesorara en altísimo y escondido tabernáculo, para derramarlos por la tierra, los infinitos tesoros de las gracias del cielo; que fuera refrigerio de los hombres fatigados, refugio de los hombres pecadores, fuente de aguas vivas para los que tienen sed, pan de vida eterna para los que tienen hambre, sabiduría para los ignorantes, para los extraviados camino; que estuviera llena de advertencias y de lecciones para los poderosos, y para los pobres llena de amor y de misericordia; una autoridad puesta en tan grande altura que pudiera hablar a todas con imperio, y sobre roca tan firme que no pudiera ser contrastada por las alteradas ondas de este mar sin reposo; una autoridad fundada directamente por Dios, y que no estuviera sujeta a los vaivenes de las cosas humanas; que fuera a un tiempo mismo siempre nueva y siempre antigua, duración y progreso, y a quien asistiera Dios con especial asistencia.

Esa autoridad altísima, infalible, fundada para la eternidad, y en quien se agrada Dios eternamente, es la santa Iglesia católica, apostólica, romana, cuerpo místico del Señor, esposa dichosa del Verbo, que enseña al mundo lo que aprende de boca del Espíritu Santo; que, puesta como en una región media entre la tierra y el cielo, cambia plegarias por dones, y ofrece perpetuamente al Padre, por la salvación del mundo, la sangre preciosísima del Hijo en sacrificio perpetuo y en perfectísimo holocausto.

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El riesgo de la desesperanza


por Alfonso Aguiló Pastrana

Tomado de "Santo Tomás Moro" CESP


Según cuenta la conocida leyenda de la mitología griega, los dioses, celosos de la belleza de Pandora, una princesa de la antigua Grecia, le regalaron una misteriosa caja, advirtiéndole que jamás la abriera.

Pero un día, la curiosidad y la tentación pudieron más que ella, y abrió la tapa para ver su contenido, liberando así en el mundo todas las grandes aflicciones que hoy existen. Pudo cerrarla justo a tiempo de evitar que se escapara también la esperanza, que es el único valor que hace soportables las numerosas penalidades de la vida.

Y no parece que faltara razón a los hombres de la antigua Grecia cuando valoraban en tanto la esperanza. Porque la esperanza no es una simple ilusión ingenua de que, al final, y no se sabe bien por qué, todo irá bien. Se trata más bien de tener fe en que uno puede, con la ayuda que sea precisa, superar las dificultades.

Como ha señalado Josef Pieper, la pérdida de la esperanza suele tener su raíz en la falta de grandeza de ánimo y en la falta de humildad. La grandeza de ánimo hace a los hombres decidirse por la posibilidad mejor entre las posibles, e impulsa resueltamente a todas las demás virtudes. La humildad coloca a la esperanza ante sus propias posibilidades, previniendo de la realización falsa y ayudando a la realización auténtica. La esperanza lleva de modo natural a la magnanimidad, y la humildad protege todo ese proceso, para que no se pervierta por presunción ni por desesperanza. La desesperanza es como una senilidad del espíritu, y la presunción es lo contrario, como una especie de infantilismo espiritual.

No me estoy refiriendo a la desesperanza como estado de ánimo en que se cae, sino como un acto voluntario por el que el hombre desdeña algo a lo que podría aspirar. Porque quien tiene esperanza, lo mismo que quien tiene dudas, puede adherirse o no a la esperanza o a la duda que de modo natural se les presenta, y eso es lo que hace que las personas podamos construir nuestro carácter de acuerdo con lo que nos parece que debemos ser, y no nos limitemos a abandonarnos a nuestras reacciones espontáneas.

La desesperanza supone siempre un desgarro interior, pues va dirigida contra los anhelos propios de nuestra naturaleza. Y es además un error peligroso para la vida moral del hombre, ya que todas sus realizaciones están ligadas a la esperanza, y, cuando falta, nos dejamos caer en muchos otros extravíos.

El principio y la raíz de la desesperanza suele estar en la pereza. A la desesperanza no se llega de modo repentino, sino por un paulatina dejadez, que a su vez conduce a una tristeza que paraliza, que descorazona, y que refuerza de nuevo la dejadez, en un círculo vicioso muy bien trabado. Quizá por eso se ha dicho tanto que la pereza es la madre de todos los vicios. Y quizá también por eso, para superar esa pereza no basta con la laboriosidad y la diligencia, sino que también hay que fomentar la grandeza de ánimo y el optimismo.

Rendirse a la pereza y la desesperanza es siempre una renuncia malhumorada y triste, que engendra primero indiferencia, y después, tristeza y evasión de la realidad. Pero la pereza y la desesperanza no pierden su terrible fuerza por mirar para otro lado. Se vencen únicamente con la vigilante resistencia de una mirada penetrante y atenta.

El hombre perezoso prefiere sustraerse de la obligación de la grandeza. Es como una humildad pervertida, que no quiere aceptar su verdadera condición y sus talentos, porque implican una exigencia. Es como un enfermo que no quisiera curarse para que no le exijan lo que se exige a una persona sana. Por eso la sabiduría griega daba tanta importancia a cultivar desde muy jóvenes la esperanza.

5 de septiembre de 2008

Amar la Patria








“Amar la patria

es el amor primero

y es el postrer amor

después de Dios,

y si es crucificado

y verdadero

ya son un solo amor,

ya no son dos.

Amar la patria

hasta jugar el cuero

del puro patrio

Bien Común en pos

y afrontar marejada

y majadero

eso se inscribe

al crédito de Dios”


Leonardo Castellani

¿Qué es ésto?



Franciscanos en Asís




¡Qué lejos de San Francisco y Santa Clara!

Publicado por Secretum meum mihi

La Ciudad Antigua



Artículo enviado por María Luz López Pérez (también corresponsal voluntaria, esta vez desde España). ¡Gracias!



por Numa Denys FUSTEL DE COULANGES. (historiador francés del siglo XIX)




L. II, Cap. I: LA FAMILIA: La religión fue el principio constitutivo de la antigua familia.



Si nos trasladamos con el pensamiento en medio de las antiguas generaciones encontraremos en cada casa un altar y alrededor de cada altar una familia. Cada mañana ésta se reúne para dirigir al altar sus primeras oraciones y cada noche para invocarle por última vez. En el transcurso del día se reúne también para delante de él para la comida, que se distribuye piadosamente después de la oración y la libación; y en todos estos actos religiosos cantan en común los himnos heredados de sus padres.


Fuera de la casa, muy cerca de ella, en el campo inmediato, hay un sepulcro, que es la ulterior morada de la familia. Allí descansan juntas muchas generaciones de antepasados, sin que la muerte los haya separado; allí yacen, agrupados, formando en esta segunda existencia un núcleo indisoluble. Entre la parte viva y la muerta de la familia no hay más que algunos pasos de distancia que separan la casa del sepulcro; pero en días determinados, los vivos se reúnen alrededor de los muertos, les llevan la comida fúnebre, los rocían con leche y con vino, depositan en el altar tortas y frutas o queman para ellos la carne de un animal sacrificado. A cambio de estas ofrendas, reclaman su protección, los llaman sus dioses y les suplican que hagan el campo fértil, feliz a la casa y virtuosos a los corazones. El principio de la familia antigua no es solamente la generación, prueba de ello es que la hermana no tiene la misma importancia que el hermano. La hija casada y el hijo emancipado cesan completamente de formar parte de ella…
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Obama o Mc Cain?



Enviado por Aldo H. Delorenzi (corresponsal voluntario argentino). Una vez más: ¡Gracias!

por Eulogio López

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Tomado de Hispanidad

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Nunca una Vicepresidenta resultó tan decisiva.

A medida que arrecia la campaña contra la candidata republicana a la Vicepresidencia norteamericana, más me convence esta mujer la gobernadora de Alaska Sarah Palin.

Decía días atrás que a lo mejor ese linchamiento a escala planetaria, ejecutado con ferocidad por la progresía puede tener un efecto 'boomerang'.

Dicho de otra forma, Palin destrozará a McCain o le llevará a la Casa Blanca. Nunca una vicepresidencia fue tan importante para un candidato a la Presidencia. El caso Palin me recuerda el de Benazir Bhutto, una campaña machista en nombre del progresismo, siempre tan feminista. Ya sabemos cómo acabó aquello. Los culpables fueron algunos, pero el odio vertido contra Bhutto por muchos que no apretaron el gatillo ayudó a los asesinos.

Y es que los progres tipo Obama en ocasiones se pasan de hipócritas. De nada sirve que el propio candidato demócrata quiera excluir a los niños del combate electoral, cuando han sido los suyos quienes han rastreado en el cubo de la basura para expandir las heces.

A eso hay que añadir la otra hipocresía, la más grave: para los relativistas, la gente con principios, al parecer, no puede cometer fallo alguno, pero a los que desprecian esos principios se les puede permitir cualquier cosa.

Dicho de otra forma: lo malo no es que Bristol Palin se haya quedado embarazada a los 17 años: lo malo es que siguiendo los consejos de los demócratas, hoy trasmutados en progres, hubiese matado a su hijo, en lugar de afrontar la responsabilidad de sus actos.

Su madre no lo ha dudado: que tenga el niño, que le ofrezca un padre, es decir, que se comprometa con padre e hijo. Si tenía edad para hacer lo que no debía también la debe tener para afrontar las consecuencias de sus actos. Eso es libertad y responsabilidad en un solo lote Y misericordia: porque Sarah Palin se ha apresurado a ofrecerle todo su apoyo.
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El significado de Rudolf Hess




por el Dr. Aníbal D´Angelo Rodríguez

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Tomado del Blog de Cabildo
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Comencemos por recordar un argumento que está en el centro del razonamiento de un católico tradicional al considerar la edad moderna: la raíz común del liberalismo y el socialismo. Para nosotros, esto es algo tan claro e indiscutible que tendemos a darlo por probado para todo el mundo.
Pero no es así: ambas “familias” modernas se resisten a entender este hecho. Tanto socialistas como liberales suelen pasar por alto el asunto y aún, a veces, niegan llanamente que tal parentesco exista o tenga importancia.
Pues bien, pocas tesis de este tipo suelen tener lo que en las “ciencias duras” se llama “comprobaciones experimentales”. Las conclusiones de la filosofía de la historia o de sociología de la cultura rara vez se pueden “probar” como se prueba una hipótesis científica.
Precisamente el episodio Hess llena, por lo pronto, esta función: prueba acabadamente de qué manera el marxismo y el liberalismo pertenecen a una misma familia ideológica y —de paso— prueba la falsedad de la tesis de Marx de predominio de lo económico para la comprensión de la historia y —en cambio— prueba la mayor importancia de lo ideológico frente a lo económico.



EL CASO HESS



En el mes de mayo de 1941 la Segunda Guerra Mundial se encaminaba a su punto cenital. Según nuestra tesis, apoyada en las explícitas manifestaciones vertidas en “Mein Kampf”, Hitler se propuso conquistar la Unión Soviética y para ello, como es lógico, comenzó por ocupar Polonia.
La inesperada intervención de Francia e Inglaterra lo obligó a adoptar medidas que alejaran el fantasma (que explicaba la derrota alemana en las Primera Guerra) de una lucha en dos frentes. Por eso en 1940 Hitler destruyó el ejército francés y el cuerpo expedicionario británico, ocupando Francia.




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La manipulación de la prensa


Por Juanjo Romero

Hace unos días leí un post recomendando «El invitado del Papa» de Vladimir Volkoff. Libro en apariencia ligero, pero que a mí también me gustó mucho. Yo me atreví a recomendar del mismo autor «El montaje». Pero hablaba de recuerdos e impresiones. Así que rebusqué en casa (el criterio de ordenación bibliotecaria es el estético, así que cada vez que intento encontrar un libro antiguo, tengo que echar media tarde).

Como ocurrió la primera vez lo leí de corrido. La traducción es horrorosa —si no, es imposible que ganase el premio de Novela de la Academia Francesa de 1982, el original debe estar mejor escrito—, los personajes no están bien definidos—al menos a mi gusto—, y el estilo que hoy buscaríamos en un libro de espías sería el de un guión cinematográfico. Os aseguro que no lo es, la estructura es algo peculiar. Sin embargo, tanto la trama como la tesis son cautivadoras, y no pierde en la ambientación de la Guerra Fría.

Lo traigo a colación porque es un libro que ayuda a formar espíritus libres. Ayuda a analizar la información, preguntarse por qués, cuestionarse la información publicada y categorizar a periodistas y medios. Está descatalogado, pero no revelaré nada sustancial del argumento, para no chafar a posibles lectores interesados. Un ruso blanco afincado en Francia —Alexandr Psar— es captado por la KGB —a través del coronel Iakov Moisseich Pitman— con una misión muy singular: agente de influencia. Su objetivo es la formación de la opinión pública, fundamentalmente a través de los medios impresos. El capítulo del reclutamiento es espectacular, son los propios métodos los que impulsan al joven Psar a trabajar para los soviéticos, se siente un semi-dios.

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Tomado de conoze.com

5 de septiembre, Festividad de San Lorenzo Justiniano, Obispo y Confesor


El jefe de la República de Venecia decía que con el único hombre con el cual cambiaría su alma era con el obispo Lorenzo Justiniano. A su vez, el primer patriarca de Venecia, que nació de una familia noble veneciana en el 1381 y murió en 1455, afirmaba que el oficio de jefe de la República era un juego en comparación con el de obispo, por la responsabilidad que conlleva la guía de las almas. Lorenzo Justiniano, contra las esperanzas de la madre, que había quedado viuda con cinco niños en una gran casa propia de los nobles, con mucha servidumbre en librea, abandonó a la familia y fue a encerrarse en el monasterio de la isla de San Jorge. Un amigo que había ido al convento para convencerlo a regresar a su casa, resolvió más bien seguir inmediatamente el ejemplo y se hizo monje. Lorenzo, vestido con el humilde sayal de fraile mendicante, iba de puerta en puerta pidiendo la limosna.

La madre, una piadosísima mujer, sufría al pensar que la gente podría reconocer a su hijo en ese traje, y para apresurar el regreso al convento mandaba a la servidumbre para que le llenaran de pan el canasto. Lorenzo comprendió el motivo de tanta generosidad, y desde entonces no les aceptó a los sirvientes sino un par de panes. El cohermano que lo acompañaba hubiera querido evitar las puertas de las cuales salían sólo insultos, pero Lorenzo era categórico: "No hemos renunciado al mundo sólo con palabras. ¡Vamos a recibir también el desprecio! ". Elegido general de su Orden y después obispo de Venecia, no cambió el tenor de vida, ni siquiera exteriormente. El mismo visitaba a los pobres de la ciudad, les distribuía dinero, alimentos y vestidos, para que el fruto de la caridad no cogiera por otros caminos.

No tenía el don de la oratoria, pero esto no le importaba, porque lo suplía con la palabra escrita, que usó abundantemente para la dirección del clero y de los laicos, con cartas pastorales y opúsculos en los que condensaba el fruto de sus muchas meditaciones: "Quien no utiliza al Señor lo más que puede, demuestra que no lo aprecia"; "Un siervo del Señor evita las más pequeñas faltas, para que su caridad no se enfríe"; "Tenemos que evitar los asuntos muy complicados; en las complicaciones siempre está la pezuña del diablo". Acostumbrado a las duras penitencias, cuando, ya anciano y enfermo, quisieron cambiarle la cama de paja por un colchón de plumas, protestó: "Cristo murió sobre la cruz, ¿y yo voy a morir en un colchón de plumas?". Murió el 8 de enero de 1455 expresando el deseo de ser enterrado en el pequeño cementerio del antiguo convento. Pero los venecianos le decretaron un verdadero triunfo.

4 de septiembre de 2008

La tortuga


por el R.P. Leonardo Castellani

No te rías, oh Dios fuerte, de mis esfuerzos frustrados, porque hay una voluntad tristemente terca que gime a Tí desde el fondo de mi impotencia.

Te voy a poner un ejemplo.

Una vez, oh Dios infinitamente grande que estás aquí presente, pesqué una tortuga en el río Salado y la llevé para casa. La tortuga quería escapar y volverse al río patrio, lo cual manifestó sacando una pata por un agujero de la bolsa en que venía y rasguñando la barriga del bayo, que se llevó muchos rebencazos acompañados del tratamiento de "mancarrón imbécil" por pegar cimbrones bruscos a la zurda como si lo espoleasen con nazarenas, siendo así que yo ni siquiera lo taloneaba. Y era la tortuga que quería escapar.

Le di por jaula un cajón de kerosén bocarriba. La tortuga se arrimó contra la pared, se levantó en dos patas, se fue de espaldas, estuvo manoteando un rato para incorporarse y después volvió con el mismo resultado a la tentativa de trepar las tablas. Yo me fui a dormir seguro. ¡Y al otro día, sin tener alas de pájaro ni patas de liebre, la tortuga se había escapado y estaba en el río! ¿Cómo hizo? Cómo hizo para escaparse lo sabes tú, Dios mío, yo no lo sé. Lo que yo sé es que aquí está en el suelo el rastro de las zampas torpes en la tierra húmeda de lluvia, el rastrito de las uñas chuecas que agarra derechito sin un solo sesgo la dirección del río.

Yo supongo que el animal testarudo intentó uno o dos centenares de veces trepar la pared de tablas. Que en una de esas afirmó en una irregularidad de la madera y se alzó unos centímetros. Que se cayó. Que volvió a afirmarse y a caerse una punta de veces. Y que en otra de esas, por otra casualidad, topó con las uñas otra cornisa más arriba, alcanzó con la cabeza el borde y después con una zampa y luego con la otra se izó torpemente, superó la barrera, se dejó caer al otro lado como un ladrillo, y agarró al galope la dirección del agua, oliéndola como un perro huele la querencia. Yo no sé. El caso es que milagro no ha sido y la tortuga ahora está en el río.

Por lo tanto Dios hombre que te hiciste carne siendo espiritual,
Yo te juro con todos los recursos de mi natura racional-animal,
Ya que patas de liebre no tengo y las alas quebradas me duelen tanto,
Yo te juro que yo me haré santo.
Que saldré algún día -no sé cómo- del cajón oprimente
En que doy vueltas en redondo y tropiezo continuamente
"Padre, propongo no hacerlo más", y mañana lo hago tranquilamente.
Pero setenta veces siete aunque tuviera que levantarme
Y aunque tuviera línea por línea milimétricamente que arrastrarme
Y yo sé que el diablo es fuerte, pero yo soy más terco y más cabezudo
Y yo sé que el diablo es diablo, pero la oración es mi escudo;
Y es malo, pero Tú sólo puedes sacar bien del mal
-Con tal que no me dejes nunca caer en pecado mortal-.
Yo te juro que saldré con tu gracia del cajón desesperadamente
Que andaré de las virtudes iluminativas el camino rampante
Y me hundiré en el río de la contemplación
Con una terca, de tortuga, tosca y humilde obstinación.

Montonerismo Residual


por Jorge Omar Alonso

Hubo una generación que trató de cambiar las estructuras políticas y sociales, a través del proyecto marxista-leninista importado de Cuba. En aquellos planes estuvieron asociados el ERP, las FAR y los montoneros, cuya formaciones integraron actuales funcionarios del gobierno kirchnerista que los recicló y convirtió en furibundos demócratas. Están encaramados en todas las cuevas de este gobierno: en el Parlamento donde se muestran sobrios y circunspectos, en el Consejo de la Magistratura como comisarios políticos para amedrentar y alinear a los jueces. En la Procuración, en donde se encuentra el artífice de las libertades de aquellos delincuentes en el ’73. Están en el periodismo de donde ofician de fiscales de la Nación o integrando centros de dudosa legalidad, como el responsable de la matanza producida en el comedor del Departamento Central de Policía, quien actúa como consejero presidencial anatematizando a todo aquel no adscrito al plan montonero actual.

Estas alimañas que en la década de los ’70 desataron un gran baño de sangre asesinando a militares, policías, dirigentes políticos, sindicalistas, jueces y civiles, integrando la guerrilla urbana; estos llamados hipócritamente “jóvenes idealistas” que hoy conforman el montonerismo residual, han ganado poder político gracias al espacio que les concediera su secuaz ideológico cuando asumiera la presidencia en 2003.

El Sr. Kirchner fue el encargado de revivir aquel proyecto montonero que quedara inconcluso, ya lo había explicitado en su discurso de asunción. Proyecto que esta vez se centra en manifestaciones de revancha contra quienes los derrotaron militarmente.

Hoy la República se encuentra humillada por esas mentes desvariadas que pretendieron la puesta en marcha de un proyecto político a través del asesinato y el secuestro. Ejercen la mentira sistematizada en textos de profusa difusión, en el arte y en lo que es más nefasto: en la educación de los jóvenes que no vivieron aquel drama. Insertan en sus mentes esa mentira como ideología del odio o lo que es lo mismo la verdad parcializada.

Una continuidad de aquellas formaciones guerrilleras lo constituyen hoy las agrupaciones de personajes encapuchados que conforman movimientos de izquierda radicalizada, que con garrotes y prepotencia se encargan del escrache y la movilización al compás del absurdo bombo, manchando banderas argentinas con tiras de trapos rojos y la cara del pistolero Guevara. Son los militantes de los “derechos humanos”, como los revoltosos que actuaron en Tucumán ante el espectáculo del juicio con sentencia “cantada” al General Bussi.-

Tomado de Nuevo Encuentro


El hombre común


por Gilbert K. Chesterton


La explicación o la excusa de este ensayo se encontrará en cierta idea que a mí me resulta clarísima, pero que en realidad nunca vi enunciada por ningún otro. De cierta manera cruza la frontera de la controversia en boga.

Puede usarse a favor de la democracia o en contra, según se escriba con mayúscula o no esa palabra de doble filo. Puede relacionarse, como la mayoría de las cosas, con la religión; pero solamente de modo muy indirecto con mi propia religión. Es básicamente el reconocimiento de un hecho, aparte de la aprobación o desaprobación de ese hecho. Pero sí involucra la aseveración de que lo que en realidad ocurrió en el mundo moderno, es prácticamente lo contrario absoluto de cuanto se supone debió ocurrir.

La tesis es ésta: que la emancipación moderna en realidad ha sido una nueva persecución del Hombre Común. Si ha emancipado a alguien, de manera especial y por estrechos caminos, ha sido al Hombre Excepcional. Ha brindado una especie de libertad excéntrica a ciertos hobbies de los hombres de fortuna o, en ocasiones, a algunas de las locuras más humanas de la gente culta. Lo único que ha prohibido es el sentido común, como lo hubiera entendido la gente común. De esta manera, si comenzamos por los siglos XVII y XVIII, descubrimos que el hombre en realidad ha obtenido mayor libertad para fundar una secta. Pero el Hombre Común de ninguna manera quiere fundar una secta. . Es mucho más probable que quiera, por ejemplo, fundar una familia. Y es exactamente allí donde es muy posible que los emancipadores modernos comiencen a frustrarlo: en nombre del progreso, en nombre del Infanticidio.

Sería un modelo de libertad moderna decirle que puede, predicar cualquier cosa, por más extraña que sea, acerca de la Maternidad de la Virgen, mientras evite referirse al nacimiento natural; y decirle que gustosamente se le permite edificar una capilla de lata para predicar un credo de dos centavos, basado enteramente en el texto «Enoch engendró a Matusalén», al mismo tiempo que se le prohíbe engendrar a nadie. Y a la luz de la realidad histórica, las sectas que disfrutaron de esa libertad sectaria en los siglos XVII y XVIII fueron generalmente fundadas por mercaderes o industriales de las clases que gozan de comodidades y a veces de lujos. Por otra parte, esos proyectos de esterilización se dirigen y se aplican generalmente a las clases bajas, para usar el título moderno y liberal que se les da a los pobres.

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3 de septiembre de 2008

Letanías del Papa San Pío X




Señor, ten misericordia de nosotros.
Señor, ten misericordia de nosotros.
Cristo, ten misericordia de nosotros.
Cristo, ten misericordia de nosotros.
Señor, ten misericordia de nosotros.
Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, óyenos. Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos. Cristo, escúchanos.

Dios, Padre Celestial, ten misericordia de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten misericordia de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten misericordia de nosotros.
Trinidad Santa, un solo Dios, ten misericordia de nosotros.


Santa María, Madre de Dios,
a cada invocación se repite: ruega por nosotros.
San José, Patrono de la Iglesia Universal,
San Pío X, modelo de los sacerdotes,
San Pío X, sabio Obispo,
San Pío X, humilde Cardenal y Patriarca,
San Pío X, celoso Papa de su grey,
San Pío X, maestro piadoso,
San Pío X, misericordioso con los pobres,
San Pío X, consolador de los enfermos,
San Pío X, amante de la pobreza,
San Pío X, humilde de corazón,
San Pío X, siempre fiel a sus obligaciones,
San Pío X, heroico en la práctica de todas las virtudes,
San Pío X, lleno de espíritu de sacrificio,
San Pío X, decidido en restaurarlo todo en Cristo,
San Pío X, que acercó a los niños al comulgatorio,
San Pío X, que promovió la Comunión frecuente para todos,
San Pío X, que instó a conocer y amar la Santa Misa,
San Pío X, que procuró la difusión de las enseñanzas cristianas por todas partes,
San Pío X, que resistió y condenó todas las herejías,
San Pío X, que enseñó la correcta y justa Acción Católica,
San Pío X, que consagró a los fieles al apostolado laico,
San Pío X, que se daba a conocer como pobre pastor de almas,
San Pío X, que responde a las súplicas de quienes claman a él,

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo.
Perdónanos Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo.
Escúchanos Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo.
Ten misericordia de nosotros.

V. Ruega por nosotros, San Pío X.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Oremos. Oh, Dios, que llenaste el alma de San Pío X con una caridad ardiente y lo llamaste para que sea el Vicario de Cristo en la tierra, concédenos que, por su intercesión, podamos seguir los pasos de Jesucristo, nuestro Divino Maestro; y que nuestras oraciones dirigidas a este Santo Papa den frutos en nuestra vida terrenal y nos conduzcan a la eterna. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

Tomadas de Tradición Católica

Juan Donoso Cortés: Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo (2)


Capítulo II

De la sociedad bajo el imperio de la teología católica



Esa nueva teología se llama el catolicismo. El catolicismo es un sistema de civilización completo; tan completo, que en su inmensidad lo abarca todo: la ciencia de Dios, la ciencia del ángel, la ciencia del universo, la ciencia del hombre. El incrédulo cae en éxtasis a vista de su inconcebible extravagancia, y el creyente a vista de tan extraña grandeza. Si hay alguno, por ventura, que al mirarle pasa de largo y se sonríe, las gentes, mas asombradas aún de tan estúpida indiferencia que de aquella grandeza colosal y de aquella extravagancia inconcebible, alzan la voz y exclaman: «Dejemos pasar al insensato».

La humanidad entera ha cursado por espacio de diecinueve siglos en las escuelas de sus teólogos y de sus doctores; y al cabo de tanto aprender y al cabo de tanto cursar, hoy día es, y aún no ha llegado con su sonda al abismo de su ciencia. Allí aprende cómo y cuándo han de acabar y cuándo y cómo han tenido principio las cosas y los tiempos; allí se le descubren secretos maravillosos que estuvieron siempre escondidos a las especulaciones de los filósofos gentiles y al entendimiento de sus sabios; allí se le revelan las causas finales de todas las cosas, el concertado movimiento de las cosas humanas, la naturaleza de los cuerpos y las esencias de los espíritus, los caminos por donde andan los hombres, el término adonde van, el punto de donde vienen, el misterio de su peregrinación y el derrotero de su viaje, el enigma de sus lágrimas, el secreto de la vida y el arcano de la muerte. Los niños amamantados a sus fecundísimos pechos saben hoy más que Aristóteles y Platón, luminares de Atenas. Y, sin embargo, los doctores que tales cosas enseñan, y que a tales alturas alcanzan, son humildes. Sólo al mundo católico le ha sido dado ofrecer un espectáculo en la tierra reservado antes a los ángeles del cielo: el espectáculo de la ciencia derribada por la humildad ante el acatamiento divino.

Llámase esta teología católica, porque es universal; y lo es en todos los sentidos y bajo todos los aspectos: es universal porque abarca todas las verdades; lo es porque abarca todo lo que todas las verdades contienen; lo es porque por su naturaleza está destinada a dilatarse por todos los espacios y a prolongarse por todos los tiempos; lo es en su Dios y lo es en sus dogmas.

Dios era unidad en la India, dualismo en la Persia, variedad en Grecia, muchedumbre en Roma. El Dios vivo es uno en su sustancia, como el índico: múltiple en sus personas, a la manera del pérsico; a la manera de los dioses griegos es vario en sus atributos; y por la multitud de los espíritus (dioses) que le sirven es muchedumbre a la manera de los dioses romanos. Es causa universal, sustancia infinita e impalpable, eterno reposo y autor de todo movimiento; es inteligencia suprema, voluntad soberana, es continente, no contenido. Él es el que lo sacó todo de la nada y el que mantiene cada cosa en su ser; el que gobierna las cosas angélicas, las cosas humanas y las cosas infernales. Es misericordiosísimo, justísimo, amorosísimo, fortísimo, potentísimo, simplicísimo, secretísimo, hermosísimo, sapientísimo. El Oriente conoce su voz, el Occidente le obedece, el Mediodía le reverencia, el Septentrión le acata. Su palabra hincha la creación, los astros velan su faz, los serafines reflejan su luz en sus alas encendidas, los cielos le sirven de trono, y la redondez de la tierra está colgada de su mano. Cuando los tiempos fueron cumplidos, el Dios católico mostró su faz; esto bastó para que todos los ídolos fabricados por los hombres cayeran derribados por el suelo. No podía ser de otra manera, si se atiende a que las teologías humanas no eran sino fragmentos mutilados de la teología católica, y a que los dioses de las naciones no eran otra cosa sino la deificación de alguna de las propiedades esenciales del Dios verdadero, del Dios bíblico.

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3 de Septiembre, Festividad de San Pío X, Papa y Confesor


(Giuseppe Melchiorre Sarto)

Nació el 2 de Junio de 1835 en Riese, provincia de Treviso, en Venecia. Sus padres fueron Giovanni Battista Sarto y Margarita Sanson. Su padre fue un cartero y murió en 1852, pero su madre vivió para ver a su hijo llegar a Cardenal. Luego de terminar sus estudios elementales, recibió clases privadas de latín por parte del arcipreste de su pueblo, Don Tito Fusarini, después de lo cual estudió durante cuatro años en el gimnasio de Castelfranco Veneto, caminando de ida y vuelta diariamente. En 1850 recibió la tonsura de manos del Obispo de Treviso y obtuvo una beca de la Diócesis de Treviso para estudiar en el seminario de Padua, donde terminó sus estudios filosóficos, teológicos y de los clásicos con honores. Fue ordenado sacerdote en 1858, y durante nueve años fue capellán de Tómbolo, teniendo que asumir muchas de las funciones del párroco, puesto que éste ya era anciano e inválido. Buscó perfeccionar su conocimiento de la teología a través de un estudio asiduo de Santo Tomás y el derecho canónico; al mismo tiempo estableció una escuela nocturna para la educación de los adultos, y siendo él mismo un ferviente predicador, constantemente era invitado a ejercer este ministerio en otros pueblos. En 1867 fue nombrado arcipreste de Salzano, un importante municipio de la Diócesis de Treviso, en donde restauró la iglesia y ayudó a la ampliación y mantenimiento del hospital con sus propios medios, en congruencia con su habitual generosidad hacia los pobres; especialmente se distinguió por su abnegación durante una epidemia de cólera que afectó a la región. Mostró una gran solicitud por la instrucción religiosa de los adultos. En 1875 creó un reglamento para la catedral de Treviso; ocupó varios cargos, entre ellos, el de director espiritual y rector del seminario, examinador del clero y vicario general; más aún, hizo posible que los estudiantes de escuelas públicas recibieran instrucción religiosa. En 1878, a la muerte del Obispo Zanelli, fue elegido vicario capitular. El 10 de Noviembre de 1884 fue nombrado Obispo de Mantua, en ese entonces una sede muy problemática, y fue consagrado el 20 de Noviembre. Su principal preocupación en su nuevo cargo fue la formación del clero en el seminario, donde, por varios años, enseñó teología dogmática y, durante un año, teología moral. Deseaba seguir el método y la teología de Santo Tomás, y a muchos de los estudiantes más pobres les regaló copias de la “Summa Theologica”; a la vez, cultivó el Canto Gregoriano en compañía de los seminaristas. La administración temporal de la sede le impuso grandes sacrificios. En 1887 celebró un sínodo diocesano. Mediante su asistencia en el confesionario, dio ejemplo de celo pastoral. La Organización Católica de Italia, conocida entonces como la “Opera dei Congressi”, encontró en él a un celoso propagandista desde su ministerio en Salzano. En el consistorio secreto celebrado en Junio de 1893, León XIII lo creó Cardenal, con el título de San Bernardo de las Termas; y en el consistorio público, tres días más tarde, fue preconizado Patriarca de Venecia, conservando mientras tanto el título de Administrador Apostólico de Mantua.

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2 de septiembre de 2008

Juramento del militar cristiano


Enviado por Aldo H. Delorenzi, (a quien agradecemos una vez más)


Tomo VI Catecismo compendiado Obispo Gaume 1882

LECCIÓN XXXVIII. CONSERVACIÓN Y PROPAGACIÓN DEL CRISTIANISMO. (SIGLOS XI Y XII). Pags 103 y ss

Óigase ahora una parte del ceremonial de su recepción, en el cual resplandece con una vehemencia é ingenuidad la más admirable aquel doble espíritu de fuerza y caridad que distingue a la Religión cristiana y que ella imprime a todas sus instituciones.

El postulante vestido de un largo ropón negro y de un manto acabado en punta, hincábase de rodillas al pié del altar con una antorcha encendida en la mano y una espada desenvainada que daba a bendecir al celebrante; habíase de antemano preparado con una confusión general y la sagrada Comunión.

El sacerdote después de rezar varias oraciones, rociando con agua bendita al caballero y la espada, le entregaba ésta, diciendo: “Recibe esta santa espada, en nombre del Padre y del Hijo, y del Espíritu Santo, amen. Sírvete de ella para tu defensa, para la de la santa Iglesia de Dios, y para confusión de los enemigos de la cruz de Jesucristo y de la fe cristiana, y procura, en cuanto la humana fragilidad permite, nunca herir con ella injustamente.” Dicho esto la envainaba, y ciñéndosela al caballero, añadía: “Cíñete esta espada en nombre de Jesucristo, y acuérdate de que los Santos no tanto conquistaron reinos por las armas, cuanto por su acendrada fe”.

Entonces el caballero la desenvainaba, y el sacerdote seguía diciendo: “Esta espada en su brillo simboliza la fe, en su punta la esperanza, y en su pomo la caridad: empléala en servicio de la fe católica, y de la justicia, y de las viudas y pobres huérfanos. Ella es la verdadera fe y justificación de un caballero, pues la santificación consiste en ofrecer el alma a Dios y el cuerpo a los peligros en servicio suyo”; y mientras el mismo caballero blandía tres veces la espada, añadía:

“Esta triple acción de blandir la espada que tienes en la mano, significa que en nombre de la santísima Trinidad debes desafiar a todos los enemigos de la fe católica con esperanza de triunfo; así Dios te conceda esta gracia, amen”.

Los precedentes avisos y oraciones tienen un sentido tan profundo, que nos permitiremos recalcarlos con ligeras observaciones: el poder de la espada es el más terrible que los hombres conocen; la Religión antes de confiarlo a uno de sus hijos, quiere que sepa bien con qué espíritu, a qué fin y en qué casos debe hacer uso de él: ¿dónde se buscarán ceremonias mas instructivas y lecciones más interesantes?

Después presentaban y calzaban al caballero unas espuelas doradas, diciéndole: ¿Ves estas espuelas? ellas significan que así como las teme el caballo cuando se separa de la recta senda, igualmente tú debes temer desviarte de tu rango y de tus votos, y cometer iniquidad. Te las calzan doradas, porque el oro es el metal más rico y simboliza el honor”.

Venia en pos la recepción del manto de la Orden: el recipiente mostraba al profesante la cruz de ocho puntas impresas en su lado izquierdo, diciendo: Esta cruz la llevamos blanca en señal de pureza, debes llevarla también por dentro y fuera sin mancha ni borrón alguno.

Sus ocho puntas simbolizan las ocho bienaventuranzas que debes tener siempre en, tí, a saber:

1. disfrutar contento espiritual;

2. vivir sin malicia;

3. llorar los pecados;

4. humillarse ante las injurias;

5. amar la justicia;

6. ser misericordioso;

7. ser sincero y limpio de corazón;

8. sufrir las persecuciones.

Estas son otras tantas virtudes que has de grabar en tu corazón para consuelo y conservación de tu alma, a cuyo fin te encargo lleves abiertamente esta cruz cosida al lado izquierdo sobre el corazón sin dejarla jamás”.

Dicho esto le daba a besar la cruz y le echaba el manto sobre los hombros, añadiendo: “Toma esa cruz y este manto en nombre de la santísima Trinidad, para salud y reposo de tu alma, para aumento de la fe católica y defensa de todos los buenos cristianos, y en honra de nuestro Señor Jesucristo. Ponte la cruz al lado izquierdo, hacia la región del corazón, para que la ames perfectamente y la defiendas con tu mano derecha; y cuenta que no la abandones, pues ella es la verdadera enseña de nuestra Religión. Este manto que le echo encima, representa la vestidura de piel de camello que llevaba en el desierto nuestro patrono san Juan Bautista, y tú con recibirlo renuncias a las pompas y vanidades de la tierra. Úsalo en las ocasiones prescritas y procura que tu cuerpo sea amortajado con él.”

Sobre el manto había bordados en lienzo blanco los trofeos de la Pasión, y aludiendo a esto seguía diciendo el celebrante: “a fin de que pongas toda esperanza para la remisión de tus culpas en la Pasión de nuestro Señor Jesucristo, hela aquí representada en este cordón con el que fue atado por los judíos; he aquí la corona de espinas; el pilar del azotamiento; la lanza con que fue traspasado; la esponja empapada en hiel y vinagre; los azotes; los cestos para dar limosna a los pobres y para recogerla cuando carecieres de bienes propios; la cruz de la crucifixión, cruz que te he puesto al hombro en memoria de la Pasión, y que servirá de regla para tu alma. Este yugo es muy ligero y suave, y en señal de la servitud que aceptaste, te ligo al cuello este cordón.

El tal cordón era de seda, blanco ó negro. Así, de pies a cabeza, el caballero de la Religión leía a una vez en todos sus vestidos sus deberes, sus promesas y su vocación sublime, no pudiendo dar un paso, ni echar sobre si una mirada sin penetrarse de la elevada santidad y noble valor que debían distinguirle; y ¿qué galardón se le prometía en cambio de tamaños sacrificios?

He aquí las últimas palabras del recipiente: “Te hacemos a tí y a todos tus deudos partícipe de todos los bienes espirituales que se hacen ó se hicieren en nuestra Religión por toda la cristiandad”.

Estos valerosos caballeros, que por tantos siglos formaron con sus pechos unos baluartes vivos alrededor del pueblo cristiano, proporcionaron a la Iglesia el reposo necesario para ocuparse en la santificación de sus hijos y seguir dirigiéndolos hacia el cielo; y en verdad que este tiempo fue aprovechado.

2 de Septiembre, Festividad de San Esteban, Rey de Hungría


Este santo tiene el honor de haber convertido al catolicismo al reino de Hungría.


Fue bautizado por San Adalberto y tuvo la suerte de casarse con Gisela, la hermana de San Enrique de Alemania, la cual influyó mucho en su vida.


Valiente guerrero y muy buen organizador, logró derrotar en fuertes batallas a todos los que se querían oponer a que él gobernara la nación, como le correspondía, pues era el hijo del mandatario anterior.

Cuando ya hubo derrotado a todos aquellos que se habían opuesto a él cuando quiso propagar la religión católica por todo el país y acabar la idolatría y las falsas religiones, y había organizado la nación en varios obispados, envió al obispo principal, San Astrik, a Roma a obtener del Papa Silvestre II la aprobación para los obispados y que le concediera el título de rey.
El sumo Pontífice se alegró mucho ante tantas buenas noticias y le envío una corona de oro, nombrándolo rey de Hungría. Y así en el año 1000 fue coronado solemnemente por el enviado del Papa como primer rey de aquel país.
El cariño del rey Esteban por la religión católica era inmenso; a los obispos y sacerdotes los trataba con extremo respeto y hacía que sus súbditos lo imitaran en demostrarles gran veneración. Su devoción por la Virgen Santísima era extraordinaria. Levantaba templos en su honor y la invocaba en todos sus momentos difíciles. Fundaba conventos y los dotaba de todo lo necesario. Ordenó que cada 10 pueblos debían construir un templo, y a cada Iglesia se encargaba de dotarla de ornamentos, libros, cálices y demás objetos necesarios para mantener el personal de religiosos allá. Lo mismo hizo en Roma.
La cantidad de limosnas que este santo rey repartía era tan extraordinaria, que la gente exclamaba: "¡Ahora sí se van a acabar los pobres!". El personalmente atendía con gran bondad a todas las gentes que llegaban a hablarle o a pedirle favores, pero prefería siempre a los más pobres, diciendo: "Ellos representan mejor a Jesucristo, a quien yo quiero atender de manera especial".
Para conocer mejor la terrible situación de los más necesitados, se disfrazaba de sencillo albañil y salía de noche por las calles a repartir ayudas. Y una noche al encontrarse con un enorme grupo de menesterosos empezó a repartirles las monedas que llevaba. Estos, incapaces de aguardar a que les llegara a cada quien un turno para recibir, se le lanzaron encima, quitándole todo y lo molieron a palos. Cuando se hubieron alejado, el santo se arrodilló y dio gracias a Dios por haberle permitido ofrecer aquel sacrificio. Cuando narró esto en el palacio, sus empleados celebraron aquella aventura, pero le aconsejaron que debía andar con más prudencia para evitar peligros. El les dijo: " Una cosa sí me he propuesto: no negar jamás una ayuda o un favor. Si en mí existe la capacidad de hacerlo".
A su hijo lo educó con todo esmero y para él dejó escritos unos bellos consejos, recomendándole huir de toda impureza y del orgullo. Ser paciente, muy generoso con los pobres y en extremo respetuoso con la santa Iglesia Católica.
La gente al ver su modo tan admirable de practicar la religión exclamaba: " El rey Esteban convierte más personas con buenos ejemplos, que con sus leyes o palabras".
Dios, para poderlo hacer llegar a mayor santidad, permitió que en sus últimos años Esteban tuviera que sufrir muchos padecimientos. Y uno de ellos fue que su hijo en quien él tenía puestas todas sus esperanzas y al cual había formado muy bien, muriera en una cacería, quedando el santo rey sin sucesor. El exclamó al saber tan infausta noticia: "El Señor me lo dio, el Señor me los quitó. Bendito sea Dios". Pero esto fue para su corazón una pena inmensa.
Los últimos años de su vida tuvo que padecer muy dolorosas enfermedades que lo fueron purificando y santificando cada vez más.
El 15 de agosto del año 1038, día de la Asunción, fiesta muy querida por él, expiró santamente. Desde entonces la nación Húngara siempre ha sido muy católica. A los 45 años de muerto, el Sumo Pontífice permitió que lo invocaran como santo y en su sepulcro se obraron admirables milagros.
Que nuestro Dios Todopoderoso nos envíe en todo el mundo muchos gobernantes que sepan ser tan buenos católicos y tan generosos con los necesitados como lo fue el santo rey Esteban.

El Nuevo Gobierno de Sancho


Por el R. P. Leonardo Castellani



La primera edición de El nuevo gobierno de Sancho apareció en el año 1942; la segunda, aumentada en tres capítulos, en 1944; la tercera, con más cinco piezas en prosa y un anexo en verso sobre la segunda, en 1965. Ésta es, pues, la cuarta edición; reproduce el texto de la tercera, que queda ya como el definitivo de la obra.

Figura en la portada de las tres ediciones anteriores Cide Hamete (h.) como autor del libro y Jerónimo el Rey, doctor en Teología por Roma, en Filosofía por París y en Política por Londres y Pavía, como autor de la traducción directa del arábigo del texto de la obra. Como el transcurrir de la vida literaria de Leonardo Castellani descubrió que él, Cide Hamete (h.) y Jerónimo del Rey son una misma persona, se optó por poner al padre Castellani como autor de este notable libro dejando a un lado sus seudónimos.

Los dibujos de Marius son los mismos que ilustraron las ediciones anteriores. Marius es el nombre artístico del gran dibujante argentino Carlos Vergottini.

Tanto el autor como el traductor deste libro consideran inútil advertir, y sin embargo advierten, que no hay en él retratos de personas sino caricaturas de vicios, caricaturas exageradas a la Muñiz o al modo del Hombre que no tuvo infancia. No hay pues en él, lo repetimos, ninguna alusión directa a la menor persona viva; y si alguno se llegare a dar por aludido, tendremos que decir, como el paisano, que recién conocimos que era cofrade cuando lo vimos tomar candela. Otra cosa es cuando se nombra una persona literalmente; es señal entonces que es un amigo del traductor o del autor, como los dos que salen en esta advertencia.

Cide Hamete Benengeli (h.)

Jerónimo del Rey



Prólogo

De las fecundidades herenciales que el espíritu hispánico, es decir don Quijote, desparramó en América y que son dos, a saber: idioma y sabiduría, habría que hacer un inventario nuevo para determinar qué parte nos tocó a los argentinos y en qué modo nosotros la hemos dilapidado; porque ya de esa herencia tradicional se canta y llora poco -casi nada- entre la población del que fue virreinato del Río de la Plata.

¿Qué ha sido del legado quijotesco en nosotros? ¿Qué nos quedó de él y qué no nos quedó? ¿Sabiduría o idioma? Al principio, las dos cosas; después, sólo el idioma; ahora, casi ni esto. Véanse, por etapas, documentos patentes: l. El Martín Fierro de Hernández y Cancioneros populares del Norte; 2. El producido literario de la llamada «nueva sensibilidad»; 3. La literatura radiotelefónica y el tango.

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1 de septiembre de 2008

Entrevista de Bernardo Neustadt al Dr. Antonio de Oliveira Salazar



Bernardo Neustadt é uma referência jornalística na Argentina. Testemunha privilegiada e protagonista de momentos-chave na história do país, inaugurou e dominou os programas televisivos de entrevistas.

Aqui reproduz-se uma interessante entrevista concedida por Salazar a Neustadt, em Lisboa, no ano de 1968. Em junho de 2005, durante a sessão de lançamento de mais um livro que busca explicar as sucessivas crises que se vem abatendo sobre a Argentina e que culminaram com a débâcle económica e política de 2001, relatou o jornalista como o encontro com Salazar o havia marcado. Na altura sentira-se ofendido com o diagnóstico emitido de chofre pelo asceta de São Bento. O passar do tempo fê-lo reconhecer o acerto da análise e o carácter profético do juízo emitido. Hoje, arrependido de sua reacção inicial, rende homenagem diária ao estadista português.

Dizia Bismarck que os grandes povos aprendem com a experiência alheia; os medíocres, com a sua própria e que os incapazes não aprendem nunca. Os portugueses tiveram o raro privilégio de encontrar um Salazar que restaurou a Nação e recolocou-a na sua senda de destino histórico. Aprenderam a lição? Não. Optaram por deixar que um grupelho de desqualificados fizesse tábua rasa do esforço de duas gerações capitaneadas por um homem de génio.

Agora colhem os frutos bem maduros.


REVISTA EXTRA - AÑO IV - Nº 35 - JUNIO 1968
40 AÑOS EN EL PODER
Entrevista a António de Oliveira Salazar

Entre 1910 y 1926, Portugal tuvo 8 presidentes de la República, y de todos ellos, UNO SOLO, cumplió con le mandato constitucional. En esos 16 años hubo 44 ministerios, con una duración media de cuatro meses cada gobierno. Un gabinete duró 12 horas. Otros, llegaron a 8, 11, 19, 23 y 32 días. En un Portugal individualista, así de conturbado, surge a la luz pública un experto economista, Antonio Oliveira de Salazar, nacido el 28 de abril de 1889 –tiene ahora 79 años- en una pequeña aldea, Vimieiro. Hijo de unos modestos agricultores, Antonio y María do Resgate Salazar-, desde la Universidad de Coimbra, asiste al penoso proceso de desmembración de la conciencia nacional portuguesa. Entonces decide ingresar al Centro Académico de la Democracia Cristiana, para tener una vitrina ideológica. En 1914 se gradúa en derecho; en 1917, obtiene el cargo de, profesor ayudante. En 1921 es elegido diputado católico en el Parlamento, y 5 años después, se produce la revolución que encabeza el mariscal Gomes da Costa. Lo llama a Oliveira Salazar y lo designa ministro de Hacienda. Dicta una orientación; exige una severa disciplina administrativa. Las condiciones son muy duras y entonces su programa no es aceptado íntegramente. Renuncia. Dos mese estuvo en la función; Oliveira Salazar juega al TODO o NADA. Portugal sigue a los tropiezos; en abril de 1928 –ahora se cumplieron 40 años- es nuevamente convocado a gobernar; entonces exige como condición la aplicación integral de un plan económico y de una reforma total de la estructura jurídico-político que albergaba el caos portugués.

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Tomado de Euro-Ultramarino

1 de Septiembre, Festividad de San Gil


Ermitaño de origen griego que vivió entre los siglos VI y VII. Algunas leyendas piadosas lo consideraban un rico heredero emigrado de Marsella y establecido como anacoreta en un bosque, en la desembocadura del río Ródano. Con el tiempo edificó un monasterio. Se le atribuyen algunos milagros y la piedad en el Medioevo lo llamó: Abogado de los pecadores, por haber ayudado en su conversión al Rey Carlos; Protector de pobres, tullidos, arqueros, por haber sido herido por una flecha; Abogado contra el miedo y el incubo, por ayudar a una cierva en peligro; y Defensor contra las enfermedades del cáncer y la epilepsia, llamada "mal de San Gil". Se le consideró uno de los "14 santos auxiliares". Se le representa como anacoreta, con varios atributos: cierva, lirio, flecha clavada en el brazo, dos puertas (regalo del Papa a su monasterio) y un mensaje celeste en una filacteria por haber descubierto un pecado oculto del Rey Carlos y hacérselo confesar.

31 de agosto de 2008

Estar contento


por el R.P. Leonardo Castellani

¡Oh, laguna Pipo, si volviera yo a verte una vez más, y pudiese besar tus orillas, mis canas se irían todas de mi cabeza y volverían a cantar en mi corazón los jilgueros de mi infancia! íSi te viese de nuevo como aquella mañana en que el sol saliente inflamaba tus inmensos aguazales azules sembrados de totoras y casi materialmente cubiertos por alfombras overas de innumerables aves acuáticas, flamencos rosas, patos blancos, caraús negros, chorlitos, biguás, gallaretas, quillas, tuyuyúes, tuyangos, siriríes, chajáes, teros y garzas que pescaban con inmensa algarabía! Yo estaba contento y escuchaba al borde del agua las cosas que me decían todas las cosas...

-Quisiera poder caminar por la tierra -oí decir a una Mojarra-, entonces sí que estaría contenta.

-¡Si yo pudiese volar! -silbó la Iguana.

-Nadar por el agua debe ser la gran felicidad -dijo un Tero desembarrando elegantemente sus patas.

-Tonterías -dijo un Pato bachiller-. Yo camino, yo nado y yo vuelo y sin embargo estoy profundamente descontento. Camino mal, chueco y desgraciado, y se ríen todos de mí; nado mal, y no puedo alcanzar a la Mojarra y tengo que comer gusarapos; vuelo mal y me alcanza en mi vuelo la escopeta. Mejor es saber una cosa bien que muchas mal. La felicidad consiste, a mi parecer, en tener todas las habilidades de todos los animales sin ninguno de sus defectos.

-Jay -dijo el Surubí asomando el hocico-, échele un galgo. La felicidad en esta tierra consiste en estar contento.

-¿Cómo se hace para estar contento con tantas penalidades? -Para estar contento hay que estar contenido. En latín contento significa contenido. Hay que contenerse con gran fuerza dentro de los límites del charco en que Dios nos puso. La mitad de mis paisanos pasan una vida perra por andar buscando el mar cuando Dios los puso en la laguna. Hay que saber caber en su molde y apretarse adentro de la propia horma, y hacer el gusto a lo poco, mis hijos.

-Esas son teorías -dijo el Sirirí.

-¿Teorías? -replicó el Surubí muy enojado, asomando la aleta pinchuda y el lomo overo-. ¡Teorías son las de ustedes! Yo he sufrido mucho; y cuando uno sufre, sólo la verdad ayuda, y las teorías se apagan. Yo no he nacido en este barrizal, sino allá en el río Amores, que es un paraíso. Un día, una inundación me trajo aquí y yo que era joven y desprevenido no noté cuando el canal se secaba; y se secó y me cortó y me dejó en la laguna. Yo no soy pescado de barrial y pensé al principio morirme de dolor en esta pobreza. Lloré, grité, maldije, salté afuera a la playa, con peligro de ahogarme, y me golpeé la cabeza contra todas las totoras y los duraznillos. Un día entendí que recalcitrar era al ñudo y resolví explorar en todos los sentidos las posibilidades de la pobreza en que Dios sin remedio me había encerrado, hasta tocar el límite de arriba y el de abajo y los límites de todo el circuito horizontal. Viajé y trabajé y el trabajo me templó. Vi que no era tan pequeño el charco como mi dolor lo había exagerado y que para los años de vida que me quedan, al fin y al cabo, iba a durar sin secarse. ¿Ustedes creen que alguna vez no se acongoja mi corazón queriendo locamente volar por los aires hasta mi río natal espléndido que él siente murmurar dulcemente atrás de aquellos pajonales? Pero yo le aprieto fuertemente por medio de la resignación. Y lo hago estar contento y contenido en este charco, con el trabajo, con hacer bien a todos, con los escasos placeres de este barrizal... y con la esperanza de... ¿quién sabe? ¿Por qué no puede venir un día otra inundación que me abra el camino del río inmortal para siempre? Si yo me muero antes, me basta con esta vida a la que me he acostumbrado; pero, ¿quién me quita a mí la esperanza de la otra? El Surubí se estaba metiendo en muchas filosofías y a mí la humedad de la tierra en que estaba tumbado escuchando me estaba haciendo mal. Me levanté, le tiré un cascotazo al pato sirirí y todos los acuátiles se zambulleron y toda la bandada se levantó de un golpe, sacudiendo el ambiente purísimo con el aletear repentino y unánime de sus rémiges poderosas.

X. El cielo


Capítulo X (y último) del libro El problema del Dolor


por C.S. Lewis


Es necesario que despertéis en vos todo lo que tenéis de fe. Permaneced todos tranquilos; o los que crean ilícita la obra que emprendo, que se retiren.

SHAKESPEARE. El cuento de invierno


Hundido en la profundidad de tu misericordia déjame morir la muerte que cada alma que vive desea morir.

COWPER. "Madame Guion".


"Yo estoy persuadido", dice San Pablo, "de que los sufrimientos de la vida presente no son de comparar con aquella gloria venidera que se ha de manifestar en nosotros"[70]. Si esto es así, un libro acerca del sufrimiento que nada diga del cielo, está dejando fuera casi la totalidad de una parte del asunto. La Sagrada Escritura y la tradición habitualmente ponen en la balanza los gozos del cielo en contraposición a los sufrimientos de la tierra, y ninguna solución al problema del sufrimiento que no haga tal, puede llamarse cristiana. Hoy en día nos avergonzamos mucho aun sólo de mencionar el cielo. Le tenemos miedo a la burla acerca de los "castillos en el cielo" y a que se nos diga que estamos tratando de "escaparnos" del deber de hacer un mundo feliz aquí y ahora, con sueños de un mundo feliz en otro lugar.
Pero, o hay "castillos en el cielo", o no los hay. Si no los hay, entonces el cristianismo es falso, ya que esta doctrina es parte de todo su tejido. Si los hay, entonces esta verdad, al igual que toda otra, debe ser enfrentada, sea útil o no en reuniones políticas. Además, tememos que el cielo sea un soborno, y que si lo convertimos en nuestra meta ya no seremos desinteresados. Esto no es así. El cielo no ofrece cosa alguna que un alma mercenaria pueda desear. Decir a los puros de corazón que ellos verán a Dios, es algo seguro, ya que solamente los puros de corazón lo desean. Éstas son recompensas que no mancillan los motivos.
El amor de un hombre por una mujer no es mercenario porque quiera casarse con ella, tampoco es mercenario su amor por la poesía porque desee leerla, ni su amor por el ejercicio es menos desinteresado porque quiera correr, saltar y caminar. El amor, por definición, busca gozar de su objeto. Usted puede pensar que existe otra razón para nuestro silencio acerca del cielo -especialmente, que no lo deseamos realmente. Pero eso puede ser una ilusión. Lo que ahora voy a decir es meramente una opinión personal sin la menor autoridad, la que someto al juicio de mejores cristianos y mejores eruditos que yo.


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V Arquetipo: Isabel la Católica, Reina de las Españas



por el R.P. Alfredo Sáenz, S.J.
Capítulo V de su libro Arquetipos Cristianos.

Isabel es un arquetipo de estadista difícilmente superable. Y como mujer, madre, reina, fue sin fallas, ejemplar. Washington Irving, historiador norteamericano del siglo pasado, tenía razón al llamarla «uno de los más puros y hermosos caracteres de las páginas de la historia».
Como se sabe, su causa de beatificación está en trámites. La idea de llevarla a los altares nació a fines del siglo XIX. Durante un Congreso Mariano Hispanoamericano, celebrado en Sevilla en 1929, se planteó públicamente el asunto. y cuando se conmemoró el quinto centenario de su nacimiento, en 1951, el entonces Ministro de Educación visitó en el Vaticano a los dos sustitutos de Estado, Tardini y Montini, interesándolos por la incoación de la causa, que por fin se abrió en el Arzobispado de Valladolid, en 1958.
Los trabajos históricos terminaron en 1970. En 1972 tuvo lugar la apertura canónica del proceso en la Sagrada Congregación de Ritos.
Juan Pablo II tuvo la intención de beatificarla solemnemente el año 1992, con ocasión del Quinto Centenario del Descubrimiento de América. Era una gran idea. y todo un símbolo. Mas una violenta campaña logró de la Santa Sede la postergación del proyecto, según se anunció en Roma el 28 de marzo de 1991, lo que inmediatamente motivó las felicitaciones del lobby judío, especialmente de la «Anti Diffamation League of B’nai Brith». Esta liga de antidifamación ha cometido una gran difamación frente a una de las más nobles figuras de la Cristiandad.
Sin embargo nosotros, sus hijos de América, sus vasallos, la seguimos considerando como a nuestra gran Reina, y nos gozamos en llamarla Isabel la Católica, que fue el título otorgado a ella y a su marido por una bula del 9 de diciembre de 1496, en atención a su piedad, sentido de justicia, victoria sobre los infieles, defensa de la fe, y especial celo en la protección de la Iglesia.
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31 de Agosto, Festividad de San Ramón Nonato



Siglo XIII, un siglo de grande cambios, de grandes luces y también de grandes santos.
En Portel, localidad de Lérida (España), donde en esos tiempos estaba el feudo de los condes de Cardona, tuvo lugar el nacimiento de Ramón.

Sus padres, gente de campo, humilde, pero de una fe profunda, soñaban con la llegada de un hijo. Sueños y anhelos que con el pasar del tiempo no se veían cumplidos. Cerca del pueblo había una ermita dedicada a San Nicolás de Bari, en ella se encontraba una imagen de la Virgen con el Niño. La futura madre de Ramón acudía allí, porque en los tiempos de angustia, de desaliento, quién no se acerca a la Madre buscando consuelo, buscando esperanza. La Virgen escucha sus ruegos y la vida comienza a germinar. Ramón se comienza a gestar.

Y el rostro de esta mujer cambia, es esperanza, consuelo, alivio, está embarazada, Dios no se olvida. Pero de pronto, una grave enfermedad la golpea, siente que sus fuerzas flaquean, se siente morir y con un último aliento pide a la Madre por el hijo que lleva en su vientre y muere.

El Conde de Cardona, a quien habían elegido padrino, pasaba a visitarla, a ver cómo estaba la madre y su futuro ahijado y horrorizado ve a la mujer tendida en el suelo, sin vida. Se inclina sobre el cuerpo inerte y llora, pero al apoyarse siente que algo se movía, su corazón le da un vuelco y como por inspiración divina, sin dudarlo, extrae su daga y rasga el vientre de la mujer. Dando un grito aparece Ramón, estirando sus brazos en cruz, como preanuncio del sentido de su vida.

Es por esta razón que se le llama Nonato, que quiere decir no nacido, porque su advenimiento a la vida fue de una manera prodigiosa. Según la tradición su nacimiento fue el 2 de febrero de 1200, fiesta de la Candelaria. A los pocos días fue bautizado dándosele el nombre de Ramón, que era el nombre del conde de Cardona, en agradecimiento por su intervención.
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