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Fragmento de Notre charge apostolique. S.S San Pío X (1910)
"No, Venerables Hermanos -preciso es reconocerlo enérgicamente en estos tiempos de anarquía social e intelectual en que todos sientan plaza de doctores y legisladores-, no se edificará la ciudad de modo distinto de como Dios la edificó; no se edificará la ciudad si la Iglesia no pone los cimientos y dirige los trabajos; no, la civilización no está por inventar ni la "ciudad" nueva por edificarse en las nubes. Ha existido y existe; es la civilización cristiana, es la "ciudad" católica. No se trata más que de establecerla y restaurarla sin cesar sobre sus fundamentos naturales y divinos contra los ataques, siempre renovados, de la utopía malsana, de la rebeldía y de la impiedad: Omnia instaurare in Christo."

7 de marzo de 2009

Dos conferencias de Mons. Williamson


ucho se ha hablado en estos días aciagos para la dignidad de la Iglesia, sobre Mons. Richard Williamson. Pero muy pocos saben quién es y qué piensa el obispo "negacionista" como falsamente lo ha etiquetado, no solamente la prensa mundial, sino también algunos dignatarios eclesiásticos; jerarcas nulos en la defensa del glorioso nombre de Jesucristo nuestro Señor, como ha quedado demostrado en ocasión de los últimos insultos proferidos en la TV israelí contra su Divina Persona y el honor de su Santísima Madre, pero fulmíneos como el rayo cuando se trata de proteger los "dogmas de la modernidad".
Como el inolvidable Padre Castellani recordara tantas veces al referirse a la formación de los futuros sacerdotes: "La Gracia supone la naturaleza", por eso, sólo por excepción o milagro ha de obtenerse un San Agustín a partir de un rústico, o un San Luis, Rey de Francia, a partir de un ignorante. Conocedor de esta realidad, Mons. Williamson, cuya pasión por la Verdad lo llevó del Anglicanismo a la Iglesia de Jesucristo, organizó en el seminario de la Reja las Jornadas Anuales de Humanidades para Jóvenes. Nos ha parecido oportuno publicar alguna de sus intervenciones en dicho ciclo como medio de aproximación a su franca personalidad. Luego de oír el archivo que publicamos hoy nos parece razonable que un hombre que habla de este modo sea calumniado por el mundo.



Publicadas por el excelente sitio Página Católica, de donde he tomado también el texto precedente





El Rock, Música de la Revolución Anticristiana

Conferencia de Mons. Richard Williamson,

Jornadas de Humanidades 2006
Seminario Ntra. Sra. Corredentora
La Reja - Pcia. de Buenos Aires
(Audio - 47' 26")


Para leer un fragmento, y escuchar la conferencia haga click sobre la imagen





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¡Hay que decir la Verdad!


Conferencia de
Mons. Richard Williamson,


quien responde a la juvenil concurrencia al clausurar las
Jornadas de Humanidades 2006
Seminario Ntra. Sra. Corredentora
La Reja - Pcia. de Buenos Aires


Para leer un fragmento y escuchar la conferencia haga click sobre la imagen




Vuelve Pemán



por Eulogio López


Tomado de Hispanidad



dmiro la musicalidad de Lorca, la sensatez de Antonio Machado, el alma de Unamuno o el buen hacer periodístico de Ortega pero al único escritor español del siglo XX al que atribuyo la condición del clásico es a José María Pemán.

Clásico por completo, que brilla en poesía, drama, comedia, novela y ensayo, todo a un tiempo. Anclaba su instrucción en su fe, único camino para que el intelectual y el guionista den en sabio. Un personaje que lo mismo hilvana las poesías de la pasión, “El Divino Impaciente”, “Los tres etcéteras de don Simón”, “De Madrid a Oviedo pasando por las Azores” o esa joya desconocida por mí y que acaba de editar Homo Legens: La historia de España contada con sencillez, una de esa joyas que hace exclamar el lector: “Ahora lo entiendo”.
Lo de sencillez es, también, característica del genio. Vuelvo a plasmar aquí la maravillosa lección que me dio un gran maestro ya desaparecido: el historiador Gonzalo Redondo, una simple ecuación que ha constituido uno de los puntales de mi anárquica formación intelectual desde los tiempos universitarios: sencillo es lo contrario de complicado, simple, de complejo. La sencilla historia de Pemán es justamente eso: sencilla y compleja, ni simple ni complicada. Por lo demás, leyendo a Pemán uno no sólo se entera de la Historia de España, es decir, del significado de los hechos, sino que descubre que el rigor no consiste en la profusión de datos, sino en la claridad de las ideas. Cuando Giovanni Guareschi aseguraba que la excesiva cultura conduce a la ignorancia quería decir que la saturación informativa inhabilita para pensar.
Que estoy encantado. Pocas veces había disfrutado tanto con un libro de historia de España. ¿Qué es España? España es fe cristiana y defensa de esa fe. Paró al Islam que venía de África durante ocho siglos y le paró los pies al turco en un día, al lado del Golfo de De Corinto, en Lepanto, a través de “un hombre llamado Juan”. Las armas españolas pararon la segunda gran herejía que vieron los tiempos -sí, la primera es el gnosticismo, también reverdecido en el siglo XXI -en forma de ‘new age’-, con el amigo Lutero padre del relativismo actual. Finalmente, de la misma forma que Polonia detuvo en el Vístula el Ejército Rojo -dispuesto a esclavizar a Europa, España tuvo que luchar por su supervivencia cristiana frente a la revolución marxista, durante la II República.
¿Qué le pasa a la España de hoy, perdida en querellas intestinas, relativamente progre y absolutamente relativista? Pues que ha olvidado su identidad, que no es otra que su fe cristiana. Es una España suicida, que ha renunciado a sus raíces y, por tanto, no sabe quién es. Los pobres oligofrénicos que sufren crisis de identidad no atraen a nadie. Por eso, nuestros inmigrantes no quieren ser españoles. ¿Cómo puede atraer un país que reniega de sí mismo?

Liberalismo y apostasía (4 y último)




por Alberto Caturelli




Tomado de Gratis Date





a utilización cotidiana, constante, del término «autoridad» y sobre todo, la equivocidad que le es inherente en la sociedad contemporánea, requiere una reflexión serena con el ánimo de disipar los equívocos y las confusiones. Algunos afirman la autoridad ante el desorden y la anarquía interior del hombre actual pero sin discutir su naturaleza; los más la niegan o la desfiguran en la medida en la cual todo orden es signo de algún «autoritarismo» que se rechaza a priori. Por eso, comencemos por el término mismo, indaguemos después sus fundamentos últimos e interroguémonos el fin por su naturaleza.Es más que posible que el solo planteo teórico sea considerado «autoritario» desde que una pregunta de corte metafísico se sitúa en las antípodas de la sofística contemporánea que exige la des-funda-mentación como garantía del pensamiento libre. Nos queda el consuelo que un pensamiento no-viril, no-fuerte, «débil», se tendrá que quedar sin respuesta. Por eso prefiero adherirme al pensamiento fuerte que tiene el coraje de formular la pregunta y, sobre todo, de intentar la respuesta.
Nuestro término «autoridad» (de auc-toritas-atis) deriva de auctor; es decir, menta al autor o creador de algo; es un derivado de augere que significa aumentar e, igualmente, hacer progresar. Por tanto, atendiendo solamente al significado del término, autoridad es cualidad propia del que es autor de algo. En ese sentido, se le asigna autoridad a quien (auctor) ha escrito el Fedro porque Platón es su creador; también se le atribuye autoridad en un género de ciencia a quien ha demostrado un saber más o menos exhaustivo del mismo. Existe pues una relación directa entre la realidad producida y su productor; es decir, entre la cosa y su auctor: éste tiene auctoritas. Este análisis etimológico, siéndonos muy útil, es notoriamente insuficiente.
También decimos que el Presidente de la Nación tiene la autoridad inherente a su cargo, para dirigir a la sociedad hacia el bien común. En análogo sentido, el padre de familia tiene autoridad para orientarla hacia su bien propio. Nos percatamos que, en cada caso, la autoridad reconoce límites que tendremos que precisar. Pero, como ya dije, el análisis etimológico sólo orienta sin aclararnos totalmente el tema. No queda otro camino que acudir al pensamiento «fuerte» e internarnos en el problema propiamente metafísico de la autoridad.
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7 de Marzo, Festividad de Santo Tomás de Aquino, Doctor




"Oh Dios misericordioso: envíame la Sabiduría que asiste junto a Ti. Mira que soy un ser débil, demasiado pequeño para lograr conocer qué es lo que más te agrada a Ti. Sin la sabiduría que procede de Ti, no seré estimado en nada. Contigo está la sabiduría que te asistió cuando creabas el mundo, la sabiduría que nos enseña qué es lo más grato a tus ojos y lo que más nos conviene hacer. Envíame tu sabiduría desde el cielo para que me asista en mis trabajos y me ilumine qué es lo que más te agrada en cada momento. Que ella me guíe prudentemente en todas mis obras" (Sab. 9, 1-11) Amen.
Santo Tomás de Aquino



Vida de SANTO TOMÁS DE AQUINO (1.225 - 1.274)

por Lic. Néstor Martínez

Extractado de :

MANSER, G.M., O.P., La esencia del tomismo, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Madrid, 1947. Excelente introducción histórica y sistemática al pensamiento de Santo Tomás.
WEISHEIPL, J. A.,. O.P., Tomás de Aquino. Vida, obras y doctrina, EUNSA, Pamplona, 1994. Una de las más actuales y cientificas biografías de Santo Tomás.
FABRO, Cornelio, artículo TOMMASO d' AQUINO, santo, en Enciclopedia Cattolica, publicada por el Ente per l'Enciclopedia Cattolica e per il libro cattolico, de la Ciudad del Vaticano, Ed. G. C. Sansoni, Florencia, 1954.
PIEPER, Josef, Filosofia medieval y mundo moderno, Rialp S.A., Madrid, 1.979.
VIDA.

1.225 - Nace en el castillo de Aquino, en Rocaseca, cerca de la ciudad de Aquino, en Nápoles. Sus padres son los condes de Aquino, hidalgos de rango nobiliario inferior.
1.230 - Ingresa como oblato en la abadía benedictina de Montecasino. Los planes eran que llegara a ser Abad. Allí recibe la instrucción primaria, es decir, religiosa, según la regla de San Benito, latín, la gramática de la lengua vernácula, lectura, escritura, matemática elemental y armonía. Se cuenta que sorprendía a sus maestros preguntándoles de improviso: "¿Qué es Dios?".
1.239 - Abandona Montecasino y pasa a la Universidad de Nápoles. El Estudio General de Nápoles, posteriormente Universidad, fue fundado por el emperador Federico II para competir con el estudio pontificio de Bolonia. Según la orientación paganizante de la corte de Federico, se enseñaba en Nápoles la filosofía de Aristóteles, el profesor era Pedro de Hibernia, con quien Tomás estudió la filosofía aristotélica cuando aún estaba prohibida en París. En Nápoles toma contacto por primera vez con los dominicos, enviados en calidad de estudiantes a la Universidad. El ideal de pobreza evangélica y vida dedicada a la oración, el estudio y la predicación del Evangelio seduce al joven Tomás. Los biógrafos describen a Santo Tomás joven como de gran corpulencia y altura, silencioso y retraído, y muy dado a la oración y al estudio. Él mismo, que tanto había leído, dirá más tarde que había aprendido más en la oración que en el estudio.
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Para leer la biografía completa haga click sobre la imagen del Doctor Angélico fulminando al demonio con los rayos de la Sabiduría.(escuela de Cuzco, s.XVII).

6 de marzo de 2009

6 de Marzo, Festividad de Santas Felicitas y Perpetua, Mártires




os nombres de las Santas Perpetua y Felícitas figuran de antiguo en el canon de la misa. Habían muerto en el anfiteatro de Cartago el año 203. En el calendario filocaliano de Roma del tiempo de San Dámaso, aparece su fiesta el 7 de marzo. Después se perdió la memoria de su celebración, que a principios de este siglo restauró San Pío X. Fue con motivo de las excavaciones que se realizaban cerca de Túnez, en el emplazamiento de la vieja Cartago. Aparecieron los restos de una basílica paleocristiana y fue hallado el epitafio de estas célebres mártires. Mas como el día siete estaba ocupado por Santo Tomás de Aquino se anticipó la fiesta un día.

Las actas auténticas del martirio de las célebres santas es uno de los documentos más realistas y emocionantes que se conocen. Habremos de contentarnos con espigar algunos de sus más bellos párrafos.

Las Actas constan de tres partes, dos autobiográficas y una narrativa. La primera escrita por la pluma de la misma mártir protagonista: Santa Perpetua; la segunda débese a Sáturo, compañero de martirio de la misma, y lo restante —preámbulo y epílogo— corresponde al armonizador de toda la pieza literaria, tal vez Tertuliano, que la debió ofrecer al público en griego y latín.

Como consecuencia del edicto de Septimio Severo contra los cristianos, promulgado el 202, fueron apresados al año siguiente varios cristianos de Cartago, todavía catecúmenos: Revocato y Felícitas, que eran de condición servil, o sea, esclavos, y Saturnino y Secúndulo. Con ellos estaba Vibia Perpetua, de ilustre cuna, de exquisita formación, casada con la dignidad de las matronas, a quien vivían sus padres y dos hermanos y un niño de pecho. Tendría como veintidós años.

A estos mártires se les agregó después espontáneamente Sáturo, diácono, que había sido su maestro de catecumenado y fue quien después les sostuvo en la larga lucha, Santa Perpetua nos va narrando los incidentes del proceso. Primero fueron detenidos en una casa particular, con guardias de vista. Allí comenzaron las luchas con su padre, que era pagano. Estando en esta custodia atenuada recibieron el bautismo y a los pocos días fueron metidas en la cárcel pública.

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Para leer el artículo completo haga click sobre la imagen de las Mártires.


5 de marzo de 2009

Vivaldi: Concertos for cello and bassoon. Il Giardino Armonico




Antonio Lucio Vivaldi
(1678 - 1741).






Il Giardino Armonico

Christophe Coin (Cello).

Dir. Giovanni Antonini.





After the violin and bassoon, Vivaldi apparently like the cello best as a solo instrument. Because while the Italian Baroque master wrote somewhere over 200 violin concertos and 39 bassoon concertos, he also wrote 28 cello concertos. Part of his special affection may come from the fact that Vivaldi himself seems to have invented the genre. Although there had been passages for solo cello in earlier composers' works, Vivaldi apparently wrote the first actual concertos featuring the cello throughout.


Concerto for cello and bassoon in E minor, RV 409.



I. Adagio - Allegro molto.
II. Allegro - Adagio.
III. Allegro.




Cello Concerto, for cello, strings & continuo in F major, RV 410.



I. Allegro.





II. Largo.





III. Allegro.

El Pequeño mundo de Don Camilo (19)



por Giovanni Guareschi


La Procesión





ODOS los años, al celebrarse la feria del pueblo, se llevaba en procesión al Cristo crucificado del altar. El cortejo llegaba hasta el dique y allí se efectuaba la bendición de las aguas para que el río no hiciera locuras y se comportara decentemente.

Como en otras ocasiones parecía que también en ésta las cosas funcionarían con la acostumbrada regularidad, y don Camilo estaba dando los últimos toques al programa de la fiesta, cuando apareció el Brusco en la rectoral.

–El secretario del comité – dijo el Brusco – me manda a hacerle saber que el comité participará en la procesión en pleno con bandera.

–Agradezco al secretario Peppone – contestó don Camilo. – Me alegraré de que todos los hombres del comité estén presentes. Sin embargo, es necesario que tengan la amabilidad de dejar la bandera en casa. No debe haber banderas políticas en cortejos sacros. Estas son las órdenes que tengo.

El Brusco se marchó y poco después llegó Peppone con la cara congestionada y los ojos fuera de las órbitas.

–¡Somos cristianos como todos los demás! – gritó Peppone entrando en la rectoral sin pedir siquiera permiso. – ¿En qué somos distintos de los otros?

–En que cuando entran en casa ajena ustedes ni se quitan el sombrero – respondió don Camilo tranquilamente.

Peppone se quitó el sombrero con rabia.

–Ahora eres igual a los demás cristianos – dijo don Camilo.

–¿Por qué no podemos venir a la procesión con nuestra bandera? – gritó Peppone. – ¿Qué tiene de particular nuestra bandera? ¿Es la bandera de los ladrones y los asesinos?

–No camarada Peppone – explicó don Camilo mientras encendía su toscano. – Es una bandera partidaria y aquí se trata de un acto religioso y no político.

–¡En ese caso tampoco deben ustedes admitir las banderas de la Acción Católica!

–¿Por qué? La Acción Católica no es un partido político, tanto es así que yo soy su secretario. Precisamente te aconsejo que te inscribas con tus camaradas.

Peppone soltó una carcajada.

–¡Si quiere usted salvar su alma negra, deberá inscribirse en nuestro partido!

Don Camilo abrió los brazos.

–Procedamos así – repuso sonriendo, – cada cual queda donde está y amigos, como antes.

–Yo y usted nunca hemos sido amigos – afirmó Peppone.

–¿Tampoco cuando estuvimos juntos en los montes?

–¡No! Era una simple alianza estratégica. Por el triunfo de la causa uno puede aliarse hasta con los curas.

–Bueno –dijo don Camilo con calma. – Pero si quieren venir a la procesión deben dejar la bandera en casa.

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La Caballería: la Fuerza Armada al servicio de la Verdad desarmada (1)



por el R.P. Alfredo Sáenz, S.J.

Ediciones Excalibur, Buenos Aires, 1982



Prólogo

Jorge Norberto Ferro
Antonio Caponetto



I. FE Y MILICIA

uele afirmarse en nuestros días que el espíritu evangélico es incompatible con la condición militar. Esto conduce por lo común a una serie de oposiciones dialécticas invariablemente falsas. Así el mensaje cristiano queda reducido a una pasiva aceptación de cualquier cosa, a condición de que se mencione genéricamente la "fraternidad", el "amor" o algún otro tópico por el estilo, cuanto más vagamente mejor. A su vez, el estado militar se reduce al ejercicio ciego de la violencia, descontando que ella será siempre sinónimo de abuso y atropello.

Las consecuencias de este planteo revisten mayor gravedad que lo que podría parecer. En efecto, no son ya los posibles excesos o vicios del soldado los que resultan cuestionados, sino la existencia misma de lo militar en un marco cristiano, la misión y el estilo del hombre de armas.

De allí a la desmovilización ética de los cuadros militares hay muy poco trecho, pues la disyuntiva planteada conspira contra su misma naturaleza. O las fuerzas armadas se adecúan a una mentalidad pacifista, internacionalista... "cristiana", o es preferible que desaparezcan.

En este mundo de imprecisos "derechos humanos" y de "adultez de la humanidad", que desconoce las nociones de Orden y Jerarquía; que, de espaldas a la Realeza de Cristo, ha identificado el progreso con la apostasía, subordinando la Justicia a la comodidad y la Verdad a la conveniencia; que descree del amor a la Patria, procurando un mundialismo utópico y un paraíso en la tierra, mientras hipócritamente se perpetran las peores atrocidades en este mundo, pues, es lógico que la figura del soldado resulte tan insoportable como extemporánea, y que se pretenda también que resulte anticristiana.

Porque el auténtico soldado sabe que "milicia es la vida del hombre sobre la tierra", que hay bienes que no son mediatizables ni negociables, y por los cuales es preciso estar dispuesto a dar la vida; que los pueblos y las naciones crecen cuando combaten contra la infidelidad a sus misiones y contra lo que se oponga a su verdadero destino; y que hay una violencia legítima cuando se ofrece y se derrama la sangre en defensa de Dios y del Orden por El instaurado.

En el plano religioso, las consecuencias a las que aludíamos son igualmente serias. Se pretende reducir la doctrina cristiana a una serie de recetas para asegurar una promiscua convivencia. De este modo, el cristiano deberá ser ecléctico y anodino, adaptable a todo y con todo reconciliable; capaz de rápidos cambios de puntos de vista y de múltiples transacciones, aunque resulten contradictorias. Nada suscitará su rechazo frontal ni moverá su cólera. La norma será el tipo humano edulcorado y sumiso. El lema, pedir perdón por un pasado presuntamente intolerante y cerril.

No es extraño entonces, que cuando la Iglesia Católica acepta a las fuerzas armadas instituídas en los países civilizados del mundo cristiano y convive con ellas, no falten sectores que generen hacia Ella actitudes de sospecha o de acusación; como si la Iglesia estuviera traicionando sus principios. No obstante, son esos mismos sectores los que nada dicen cuando algún o algunos miembros de la catolicidad, participan —como viene sucediendo dolorosamente— en las fuerzas bélicas de las organizaciones terroristas. Y es aquí cuando la falacia del pacifismo se hace más evidente.

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Para leer el artículo completo, haga click sobre la imagen del caballero.

Fragmento de la conclusión de "De la Cábala al Progresismo"



por el R.P. Julio Meinvielle

Tomado de Stat Veritas







a hemos entrado en la sexta edad del mundo, en la cual Cristo inició para nosotros el camino nuevo. Después de la ley natural y mosaica, la ley evangélica. Qué curso han de seguir los pueblos en sus desvaríos, no lo puede conocer el hombre. Porque la Revelación sólo le da a conocer "ea quae pertinent ad necessitatem salutis" (4).
El hombre sólo puede vislumbrar generalidades sobre el curso de los acontecimientos y sobre la densidad de la historia. Esta densidad se ha de medir por un acercamiento más o menos grande a la norma de Cristo, que constituye el centro y el eje de la historia. La Historia se ha de acomodar a la tradición cabalística o a la tradición católica. No hace falta mucha sagacidad para ver que desde hace cinco siglos el mundo se está conformando a la tradición cabalística.
El mundo del Anticristo se adelanta velozmente. Todo concurre a la unificación totalitaria del hijo de la perdición. De aquí también el éxito del progresismo. El cristianismo se seculariza o se ateíza.
Cómo se hayan de cumplir, en esta edad cabalística, las promesas de asistencia del Divino Espíritu a la Iglesia y cómo se haya de verificar el portae inferi non prevalebunt, las puertas del infierno no han de prevalecer, no cabe en la mente humana.
Pero así como la Iglesia comenzó siendo una semilla pequeñísima (5), y se hizo árbol y árbol frondoso, así puede reducirse en su frondosidad y tener una realidad mucha más modesta. Sabemos que el mysterium iniquitatis ya está obrando (6); pero no sabemos los límites de su poder.
Sin embargo, no hay dificultad en admitir que la Iglesia de la publicidad pueda ser ganada por el enemigo y convertirse de Iglesia Católica en Iglesia gnóstica. Puede haber dos Iglesias, la una la de la publicidad, Iglesia magnificada en la propaganda, con obispos, sacerdotes y teólogos publicitados, y aun con un Pontífice de actitudes ambiguas; y otra, Iglesia del silencio, con un Papa fiel a jesucristo en su enseñanza y con algunos sacerdotes, obispos y fieles que le sean adictos, esparcidos como "pusillus grex" por toda la tierra.
Esta segunda sería la Iglesia de las promesas, y no aquella primera, que pudiera defeccionar. Un mismo Papa presidiría ambas Iglesias, que aparente y exteriormente no sería sino una. El Papa, con sus actitudes ambiguas, daría pie para mantener el equívoco. Porque, por una parte, profesando una doctrina intachable sería cabeza de la Iglesia de las Promesas. Por otra parte. produciendo hechos equívocos y aun reprobables, aparecería corno alentando la subversión y manteniendo la Iglesia gnóstica de la Publicidad.

La eclesiología no ha estudiado suficientemente la posibilidad de una hipótesis como la que aquí proponernos. Pero si se piensa. bien, la Promesa de Asistencia dé la Iglesia se reduce a una Asistencia que impida al error introducirse en la Cátedra Romana y en la misma Iglesia, y además que la Iglesia no desaparezca ni sea destruida por sus enemigos (7).
Ninguno de los aspectos de esta hipótesis que aquí se propone queda invalidado por las promesas consignadas en los distintos lugares del Evangelio. Al contrario, ambas hipótesis cobran verosimilitud si se tienen en cuenta los pasajes escriturarios que se refieren a la defección de la fe. Esta defección, que será total, tendrá que coincidir con la perseverancia de la Iglesia hasta el fin.
Dice el Señor en el Evangelio: "Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿encontrará fe en la tierra?" (8).

San Pablo (9) llama apostasía universal a esta defección de la fe, que ha de coincidir con la manifestación del "hombre de la iniquidad, del hijo de la perdición".
Y esta apostasía universal es la secularización o ateización total de la vida pública y privada en la que está en camino el mundo actual. La única alternativa al Anticristo será Cristo, quien lo disolverá con el aliento de su boca. Cristo cumplirá entonces el acto final de liberar a la Historia. El hombre no quedará alienado bajo el inicuo. Pero no está anunciado que Cristo salvará a muchedumbre. Salvará sí a su Iglesia, "pusillus grex" (10), rebañito pequeño, a quien el Padre se ha complacido en darle el Reino.


NOTAS:

(4) Sólo aquellas cosas que son necesarias para la salvación (Santo Tomás, Suma Teol.. 1-2. 106, 4, ad. 2).
(5) Mi., 13, 32.
(6) 2 Tes., 2, 7
(7) Las promesas están contenidas de modo particular en: Mt., 16, 13-20; 28, 1820; Juan, 14,
16-26.
(8) Lc., 18, 8.
(9) 11 Carta a los cristianos de Tesalónica, 2, 3. (10) Le., 2, 32.

4 de marzo de 2009

Id a Tomás. Principios fundamentales del pensamiento de Santo Tomás (8)



por Eudaldo Forment


Tomado de Gratis Date



8

Principios naturales y principios tomistas



n tercer lugar, Canals ha hecho notar en esta cuestión que «las XXIV tesis "principios y enunciados mayores del Doctor Angélico", no coincidían, ni en la intención de los que las presentaron, ni en la mente de San Pío X, con aquellas verdades ciertas y fundamentales de las que no es lícito disputar porque son el fundamento de toda ciencia verdadera» (1998a, 109).

Recuerda Canals un texto de Pío XII, el Discurso en el cuarto centenario de la Universidad Gregoriana, del 17 de octubre de 1953, en el que se lee:

«No se confunda la doctrina católica y las verdades naturales con ella conexas, reconocidas por todos los católicos, con los propios elementos y los conceptos peculiares por los que se diferencian entre sí los varios sistemas filosóficos y teológicos, que se encuentran en la Iglesia».

Se dice también sobre estos últimos que

«ninguna de semejantes explicaciones o argumentaciones constituye la puerta para entrar en la Iglesia, y con mayor razón es ílicto afirmar que constituye la única puerta. Ni siquiera del más santo insigne Doctor se ha valido nunca la Iglesia como de fuente originaria de la verdad, ni tampoco ahora lo usa como tal. Ciertamente considera grandes Doctores y honra con las mayores alabanzas a Santo Tomás y a San Agustín; pero sólo a los autores de las Sagradas Escrituras divinamente inspiradas tiene y confiesa por infalibles. De modo que la Iglesia intérprete y custodio de las Sagradas Escrituras por mandato de Dios, depositaria en sí de la viva Tradición Sagrada, es Ella misma la puerta para alcanzar la salud, ella misma es para sí, bajo la guía y la tutela del Espíritu Santo, la fuente de la verdad».

Y se advierte seguidamente que

«los varios sistemas de doctrina a que permite adherirse la Iglesia, es absolutamente necesario que estén de acuerdo con todo aquello que había sido conocido con certeza por la filosofía antigua y por la cristiana desde los primeros tiempos de la Iglesia» (Pío XII, AAS 45 (1953), 684-85).

Comenta Canals, en otro lugar, que «la Iglesia sabe y sostiene que estos preámbulos racionales y verdades naturalmente ciertas son de suyo anteriores a la recepción de la fe y necesarias precisamente para darle su carácter de "obsequio razonable". Si estas verdades exigen el asentimiento cierto de la mente es, pues, en primer término porque pueden de suyo ser alcanzadas por la verdadera filosofía, en la que la luz de la razón sea rectamente dirigida. Por esto al confirmar su vigencia absolutamente necesaria en toda doctrina filosófica permitida por la Iglesia, recoge ésta el testimonio que aquellas verdades obtienen, no sólo de su acuerdo con la fe, sino de "la sabiduría de los siglos". Ellas constituyen "el patrimonio común de la filosofía antigua y de la filosofía cristiana", aquello que "los más excelentes filósofos y los principales Doctores de la Iglesia" hallaron y sostuvieron» (Canals, 1954, 73).

Esa doctrina general, conexa a la fe, y conocida por el pensamiento antiguo y cristiano, sería la indicada por Pío X como «capital» en Santo Tomás y que no es discutible por su fundamentalidad de toda ciencia verdadera.

Sin embargo, continúa advirtiendo Canals:

«Tampoco conviene interpretar el testimonio secular de la "filosofía perenne" de la humanidad con un criterio "lamennaisiano" de "consentimiento universal". No se trata de apoyarse en un sufragio universal de cuantos han sido considerados como sabios por los hombres; de este modo fácilmente se podría conmover la certeza de que pertenezcan al patrimonio de sabiduría de la humanidad. La Iglesia, guiada por el Espíritu Santo, sabe dónde se encuentra la verdad, donde se hallan tales principios mantenidos en toda su pureza y desarrollados con seguridad. Toda filosofía permitida por la Iglesia deberá coincidir y convenir en "aquellos principios y afirmaciones de la filosofía escolástica"» (Canals, 1954, 73-74).

Según Pío XII en este texto, «entre aquellas verdades brevemente aludidas hace unos instantes, enumérense, por vía de ejemplo, las que se refieren a la naturaleza de nuestro conocimiento; al adecuado concepto de la verdad; a los principios metafísicos afianzados en la verdad y que son absolutos; a la existencia de Dios, infinito, personal, Creador de todas las cosas, a la naturaleza humana, la inmortalidad del alma, la conveniente dignidad de la persona, a los deberes que la ley moral grabada en él por la naturaleza, promulga e impera» (AAS 45 (1953), 684-85).

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El anticlericalismo, una plaga de ayer y de hoy


por Pío Moa (para conocer al autor haga click sobre su imagen)

Comentario:es un historiador no católico, proveniente del PCE (partido comunista español), que en su afán de objetividad histórica ha terminado por ser "políticamente incorrecto".

Tomado de Conoze (visto en La Catapulta)



egún una opinión muy divulgada por ciertos medios, la Iglesia es la principal culpable de las desdichas y violencias, especialmente las guerras civiles, que han sacudido a España en los dos siglos pasados. La causa estaría en el fanatismo y cerrazón eclesiásticos ante los derechos humanos y las nuevas corrientes políticas. Esa acusación ha sido asumida incluso por muchos cristianos o próximos al cristianismo, y se puede leer hoy en órganos conservadores sin que levante críticas o protestas.

Sin embargo, los hechos desmienten por completo tal idea. Lo que olvidan esos críticos es que el liberalismo llegó a España, en gran medida, no a través de su versión anglosajona, consciente de sus raíces cristianas y en todo caso respetuosa con ellas, sino de la tendencia revolucionaria francesa, el jacobinismo, introducido aquí por la invasión napoleónica. La Revolución francesa fue realmente la fragua de los totalitarismos que iban a asolar el mundo en el siglo XX. Comentando los destrucciones de estatuas por los talibanes, el dramaturgo Arrabal recordaba recientemente las fechorías, enormemente peores, de los talibanes revolucionarios franceses contra edificios y obras de arte. Ello aparte de la institucionalización del terror, el genocidio y una mortífera persecución religiosa.

En España, la invasión francesa trajo los mismos efectos: matanzas, devastaciones y saqueos de obras artísticas, conductas vistas por los españoles de entonces, casi unánimemente católicos, como sacrílegas e intolerables. Es lógico, vista la cuestión desde un ángulo neutral, que no sólo el clero, sino también la gran masa de la población, entendiera aquellas prédicas sobre los derechos del hombre como el pretexto y encubrimiento del crimen, pues, efectivamente, así fue.

Sin embargo, el jacobinismo se asentó en el país, sobre todo, a través de logias masónicas militares, tuvo el anticlericalismo como su rasgo más marcado, y no contribuyó en lo más mínimo a cambiar las ideas que la gente se había hecho sobre él a partir de la experiencia. Al contrario. Muy débil, por su aislamiento, el jacobinismo recurrió enseguida a la violencia: suya es, contra lo que muchos creen, la invención de los pronunciamientos militares, tan dañinos para la estabilidad del país durante el siglo XIX. De él proceden las incitaciones al asesinato de frailes, con calumnias como la de que habían envenenado las fuentes. La Desamortización de Mendizábal fue otro hecho indicativo. La medida, seguramente necesaria, pero realizada a la manera jacobina, es decir, brutal y sin respeto al derecho de propiedad, resultó asoladora. Cientos de miles de personas que vivían en terrenos eclesiásticos fueron expulsadas, formando un ejército de mendigos, delincuentes y otros marginados, abono para la demagogia y la convulsión social. La desforestación fue muy intensa. Grandes bibliotecas se dispersaron o se perdieron, obras de arte de primera magnitud desaparecieron, se hundieron joyas arquitectónicas. Un ejemplo entre muchísimos: el Gobierno ordenó destruir el monasterio de La Rábida, cuna del descubrimiento de América, y sustituirlo por un monolíto. Todo ello no impedía a nuestros jacobinos invocar exaltadamente la cultura.

A lo largo del siglo XIX y parte del XX, continuaron estas conductas, más o menos esporádica o sistemáticamente. A principios del siglo XX Ferrer Guardia, ídolo de muchos progresistas, preconizaba "una revolución sangrienta, ferozmente sangrienta", y la llevó a la práctica, en lo que pudo, mediante salvajes atentados. Las posturas jacobinas, mezcladas con las revolucionarias socialistas y anarquistas, culminaron en la II República, inaugurada con la quema de más de cien edificios: conventos, bibliotecas (incluyendo la segunda de España), centros de enseñanza y formación profesional, laboratorios, esculturas, cuadros, etc.

El fanatismo jacobino, aliado con el socialismo revolucionario, rechazó la victoria electoral, democrática, del centro derecha en 1933, y respondió a ella con la revuelta de octubre del 34, organizada por el PSOE y los nacionalistas catalanes de la Esquerra, con el apoyo moral de las izquierdas republicanas. Aunque la insurrección solo duró unas horas en Cataluña y dos semanas en Asturias, bastó para la matanza de unos 40 religiosos y la destrucción de numerosos templos, incluyendo la voladura de la Cámara Santa de la catedral de Oviedo, joya invalorable del románico, y de la universidad de la misma ciudad, arrasando su valiosísima biblioteca. Etc.

Todo esto no fue sino un aperitivo, comparado con lo que ocurriría desde febrero de 1936, al ganar las elecciones el Frente Popular y volver al poder el viejo jacobinismo, de la mano de los revolucionarios extremos, anarquistas, socialistas, radicales y comunistas. Como creo haber probado en El derrumbe de la II República y la guerra civil, la actitud izquierdista causante del levantamiento de octubre del 34 no sólo no se corrigió, sino que se extremó, y su victoria electoral se tradujo en el naufragio de la legalidad, manifiesto en oleadas de incendios, asaltos a locales y prensa derechistas, y cientos de asesinatos. Cuando los políticos de derechas urgieron al Gobierno a cumplir su deber poniendo coto al desorden, el Gobierno rehusó, y ellos fueron amenazados de muerte en el mismo Parlamento. Amenazas cumplidas en el caso de Calvo Sotelo, mientras Gil-Robles se salvaba por puro azar. En estas condiciones, la mitad del país (por lo menos) con sentimientos católicos se vio en el dilema de rebelarse o dejarse aplastar. Optó por lo primero, como es sabido.

Sobre la persecución religiosa del Frente Popular en la guerra, no hará falta extenderse, pero sí señalar que fue quizá la más sangrienta que haya sufrido nunca la Iglesia, peor probablemente que las del Imperio Romano o de la Revolución francesa.

En suma, a lo largo de los siglos XIX y XX el anticlericalismo ha dejado un rastro espeluznante de incendios, agresiones, torturas y asesinatos de clérigos y católicos. El rechazo a tales conductas es bien lógico, y no debe confundirse con el rechazo al liberalismo o las nuevas ideas en general. Pues la Iglesia logró un acomodo aceptable con el liberalismo moderado, o conservador, en especial durante el casi medio siglo de la Restauración, único período en 130 años en que España prosperó de modo sostenido. Y durante la República, su actitud fue en extremo legalista y moderada, contra lo que sostienen ciertas propagandas e historiografías sin base.

En la actualidad, el anticlericalismo no hace llamamientos a la sangre, pero no renuncia a su propio pasado, reivindicado explícitamente, o al menos disculpado o embellecido. Naturalmente, todo el mundo tiene derecho a criticar a la Iglesia, pero cuando esa crítica se ejerce por medio de la manipulación y la falsificación histórica, como ocurre casi sistemáticamente, entonces debe ser a su vez criticada sin ambages.

No siendo católico, amo sin embargo la verdad, y creo que de la falsificación no puede salir nada bueno. Un pueblo engañado sobre su propio pasado corre peligro de recaer en lo peor de él. Me repugna sumamente que quienes tienen tras de sí un historial siniestro, no sólo no lo repudien, sino que se erijan en jueces y fiscales de los demás y les exijan que pidan perdón.


4 de Marzo, Festividad de San Casimiro, Confesor




uando nació San Casimiro el día 3 de octubre de 1458 en el castillo de Wawel, en Cracovia, habían pasado setenta y dos años desde que su abuelo, el célebre Jaguelón, gran duque de Lituania, se posesionara del trono de Polonia con el nombre de Ladislao II. Amenazados continuamente por los asaltos de los caballeros de la orden teutónica y por las incursiones de los tártaros y los rusos, lituanos y polacos, aunque tan dispares en lengua y estirpe, habían resuelto, al fin, unir su suerte creando una federación o "república", como entonces se decía, la cual sería regida por un jefe único, pero conservando ambos estados sus derechos y sus prerrogativas, con ejército, parlamento y cargas civiles propias.

Jaguelón solamente tuvo hijos de su cuarta espesa, la princesa lituana Sofía de Alsenai; entre éstos se encontraba el padre de nuestro Santo, llamado también Casimiro, que fue desde 1440 gran duque de Lituania v desde 1447 rey también de Polonia. Casó con la princesa austríaca Isabel de Habsburgo, de la cual tuvo trece hijos, siendo el segundo San Casimiro.

Las familias numerosas son consideradas en los salmos como una bendición: "Tus hijos, como retoños de olivo alrededor de tu mesa". Y a menudo los santos han salido de estas familias con mucha prole; y en la actualidad demuestran las estadísticas que de estas familias salen las mejores vocaciones religiosas y sacerdotales.


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Para leer el artículo completo haga click sobre la imagen del Santo Príncipe, Protector de Polonia y Lituania.

3 de marzo de 2009

Bach, J.S.: Oratorio de Navidad, BWV 248, 2ª Parte



Johann Sebastian Bach (1685 - 1750).



English Baroque soloists.
Claron McFadden (soprano).
Christoph Genz (tenor).
Bernarda Fink (alto).
Dietrich Henschel (bass).

Monteverdi choir.

Dir: John Eliot Gardiner.



"Und es waren Hirten in derselben Gegend"
BWV 248: Part II.

Cantata for the Second Day of Christmas
(Weihnachts-Oratorium II).





1. Sinfonia.





2. Rezitativ T:
Und es waren Hirten in derselben Gegend auf dem Felde bei den Hürden, die hüteten des Nachts ihre Herde. Und siehe, des Herren Engel trat zu ihnen, und die Klarheit des Herren leuchtet um sie, und sie furchten sich sehr.

2. Recitative T:
And there were shepherds in the same region in the fields near the sheepfolds, who guarded their flock at night. And behold, the angel of the Lord approached them, and the brilliance of the Lord shone around them and they were very afraid.

3. Choral:
Brich an, o schönes Morgenlicht, Und laß den Himmel tagen! Du Hirtenvolk, erschrecke nicht,
Weil dir die Engel sagen, Daß dieses schwache Knäbelein Soll unser Trost und Freude sein,
Dazu den Satan zwingen Und letztlich Friede bringen!

3. Chorale:
Break forth, o lovely light of morning, and let heaven dawn! You shepherd-folk, do not fear,
for the angel tells you that this weak little boy shall be our comfort and joy, compelling Satan as well and bringing peace at last!

4. Rezitativ T S:
Und der Engel sprach zu ihnen:

- Fürchtet euch nicht, siehe, ich verkündige euch große Freude, die allem Volke widerfahren wird. Denn euch ist heute der Heiland geboren, welcher ist Christus, der Herr, in der Stadt David.

4. Recitative T S:
And the angel said to them:

- Do not be afraid; behold, I proclaim great joy for you, which will occur for all people. For today the Savior is born for you, which is Christ, the Lord, in the city of David.

5. Rezitativ B:
Was Gott dem Abraham verheißen, Das läßt er nun dem Hirtenchor Erfüllt erweisen. Ein Hirt hat alles das zuvor Von Gott erfahren müssen. Und nun muß auch ein Hirt die Tat, Was er damals versprochen hat, Zuerst erfüllet wissen.

5. Recitative B:
What God promised to Abraham, now, fulfilled, He has had announced to the group of shepherds.
A shepherd, then, first of all, had experience of God. And now, also, a shepherd is first of all to know the fulfillment of what once was promised.

6. Arie T:
Frohe Hirten, eilt, ach eilet, Eh ihr euch zu lang verweilet, Eilt, das holde Kind zu sehn! Geht, die Freude heißt zu schön, Sucht die Anmut zu gewinnen, Geht und labet Herz und Sinnen!

6. Aria T:
Happy shepherds, hurry, ah hurry, before you delay too long, hurry to see the lovely Child!
Go, this joy is so exquisite, seek to achieve this loveliness, go and delight heart and senses!

7. Rezitativ T:
Und da habt zum Zeichen: Ihr werdet finden das Kind in Windeln gewickelt und un einer Krippe liegen.

7. Recitative T:
And there you will have as a sign: you will find the Child wrapped in swaddling clothes and lying in a manger.

8. Choral:
Schaut hin, dort liegt im finstern Stall, Des Herrschaft gehet überall! Da Speise vormals sucht ein Rind, Da ruhet itzt der Jungfrau'n Kind.

8. Chorale:
Look there, there He lies in a dark stall, whose majesty encompasses everything! Where once an ox searched for food, now the Child of the Virgin rests.






9. Rezitativ B:
So geht denn hin, ihr Hirten, geht, Daß ihr das Wunder seht: Und findet ihr des Höchsten Sohn
Un einer harten Krippe liegen, So singet ihm bei seiner Wiegen Aus einem süßen Ton Und mit gesamtem Chor Dies Lied zur Ruhe vor!

9. Recitative B:
Then go there, you shepherds, go, so that you see the miracle: and when you find the Son of the Highest lying in a harsh manger, then sing to Him by His cradle in a sweet tone and with full chorus this lullaby!

10. Arie A:
Schlafe, mein Liebster, genieße der Ruh, Wach nach diesem vor aller Gedeihen! Labe die Brust,
Empfinde die Lust, Wo wir unser Herz erfreuen!

10. Aria A
Sleep, my beloved, enjoy Your rest, and awaken after it for all the fortunate! Let your heart delight, experience the joy that rejoices our hearts!






11. Rezitativ T:
Und alsobald war da bei dem Engel die Menge der himmlischen Heerscharen, die lobten Gott und sprachen:

11. Recitative T:
And immediately, with the angel, there was a throng of the heavenly hosts, who praised God and said:

12. Chor:
Ehre sei Gott in der Höhe und Friede auf Erden und den Menschen ein Wohlgefallen.

12. Chorus:
Glory be to God in the highest and peace on earth and a happy occurrence for humanity.

13. Rezitativ B:
So recht, ihr Engel, jauchzt und singet, Daß es uns heut so schön gelinget! Auf denn! Wir stimmen mit euch ein, Uns kann es so wie euch erfreun.

13. Recitative B:
Thus rightly, you angels, rejoice and sing, that it works out so beautifully for us today! Up then! We play along with you; we can celebrate just as you do.

14. Choral:
Wir singen dir in deinem Heer Aus aller Kraft Lob, Preis und Ehr, Daß du, o lang gewünschter Gast, Dich nunmehr eingestellet hast.

14. Chorale:
We sing to You in Your host with all our might praise, glory and honor, since You, o long-awaited guest, from now on have become present.

Un desagravio impostergable

mediados de febrero, el Canal 10 de Israel emitió un programa blasfemo y sacrílego, ofendiendo en forma inusualmente satánica los principios, los símbolos y las figuras de la Fe Católica.

Dichos ataques fueron repetidos y propalados multimediáticamente por todo el mundo, probando una vez más el odio programado contra Nuestro Señor Jesucristo que alienta Israel y sus innúmeros secuaces.

En consonancia con la magnitud de la ofensa, los líderes de la Iglesia Católica en Tierra Santa emitieron un comunicado conjunto, el pasado 18 de febrero, para condenar lo que no trepidaron en llamar “repugnantes ataques”.

El Comunicado, en su parte más saliente declara:

“El programa dirigió sus ataques contra las figuras más sagradas de nuestra fe con el objetivo, como el mismo director de la emisión declaró específicamente, de destruir el cristianismo […] De este modo el canal ha sido utilizado «para profanar nuestra fe y ofender a millones de cristianos en el mundo» […] Este episodio se inscribe en un contexto más grande de ataques continuos contra los cristianos en Israel desde hace años […] «Hace tan sólo unos meses, copias del Nuevo Testamento fueron públicamente quemadas en el patio de una sinagoga en Or Yehuda. Desde hace años, el cristianismo ha hecho mucho para detener manifestaciones de antisemitismo, y ¿ahora los cristianos en Israel acabarán convirtiéndose en víctimas de una manifestación de anticristianismo de bajo nivel?» […] «Condenando éste y todos los demás actos hacemos un llamamiento a todas las partes implicadas a investigar el asunto y a tomar las acciones necesarias para acabar con esta horrible profanación de la fe» […] Es necesario que el Canal 10 reconozca su responsabilidad y que pida perdón de manera pública y oficial y que no vuelva a repetir algo así”.

A pesar de estas valientes palabras, en nuestra patria, la ofensa fue propalada con indisimulada complicidad, sin que nadie convocara a un desagravio público a Nuestro Señor, a su Santísima Madre y a la Fe Católica.

Precisamente porque no queremos ser cómplices, siquiera por omisión, es que invitamos a rezar un rosario en desagravio.

La cita es el martes 10 de marzo a las 18:00, en el Camarín de la Virgen del Rosario de la Reconquista, en el Convento de Santo Domingo, Belgrano y Defensa.

Quede aclarado que se trata de un acto exclusivamente penitencial y religioso.

¡Acompáñenos a honrar a Cristo Rey y a María Reina!

Liberalismo y apostasía (3)


por Alberto Caturelli



III. Reflexiones críticas






a presente relación histórico-crítico-doctrinal ha pretendido, como en muchos casos semejantes, curar el equívoco que existe sobre el tema y, a la vez, clarificar su contenido doctrinal observándolo en su mismo desarrollo temporal. Se acaba de ver que, contrariamente a lo que tengo leído por ahí, la conocida clasificación de León XIII sobre el liberalismo tiene plena vigencia y de ningún modo el Pontífice se refirió solamente a una interpretación o a una clase de liberalismo al que condenó, sino que se refirió a todo liberalismo; parece que ni siquiera aquella clasificación (obligada por lo difuso del tema) logró, hasta hoy, disipar la confusión.

Es signo característico de este tema la extrema confusión a la que, hoy, muchos interesados en seguir siendo «liberales», contribuyen de múltiples maneras. Si se piensa en el significado exacto del término «confusión», se aplica muy propiamente al tema; porque, en efecto, «confundir» es mezclar dos o más cosas de naturaleza diversa de modo que las partes de unas se incorporen a las de las otras; nuestra expresión proviene de cum y fundo, y este último verbo (que nada tiene que ver con fundo, as, are = fundar), cuyo infinitivo es fundere, significa derramar, fundir; de modo que «confundir» es juntar en uno, mezclar, o juntar mezclando, desfigurar. Y eso es, exactamente, lo que pasa con el tema «liberalismo», respecto del cual, a fuerza de agregar, de quitar, añadir o delimitar, se ha logrado mezclar; es decir, confundir.

Pero, por debajo de esta confusión, según se ha visto, existe un común denominador, cierta esencia siempre permanente que especifica al liberalismo, ya sea que niegue, que ignore o simplemente separe el orden sobrenatural trascendente en relación al orden natural temporal. Esta última posibilidad (la «emancipación del orden político respecto del orden religioso», como dice el cardenal Billot), afirmando y sosteniendo, sin embargo, el orden religioso, es el que más confusión produce y más equívocos permite. Y como son tantos, parece conveniente sistematizarlos hasta cierto punto para separar lo que está mezclado, clarificar lo que está desfigurado o recoger lo que está derramado.

a) ¿«Un buen cristiano es un liberal que se ignora»?

Con el fin de ahondar algo más en la relación entre liberalismo y catolicismo, comienzo con este verdadero disparate declamado (claro que sin los signos de interrogación) por el economista liberal Wilhelm Roepke, y repetido entre nosotros por algunos epígonos que pretenden sostener nada menos que la siguiente ecuación: Cristianismo + Liberalismo = civilización occidental. El Cristianismo (o el «ideal» cristiano) sería sólo una religión que implica diversos valores esenciales (persona humana, libertad individual y otros semejantes); fue necesario que se produjera en Estados Unidos y en Europa «la grandiosa revolución» para que el liberalismo realizara el ideal cristiano (haciéndolo «descender» del cielo) en el concreto orden jurídico-político. En consecuencia, sin el liberalismo, jamás el Cristianismo hubiese visto realizado en el orden temporal su propio ideal de vida, debido a su «desinterés mundano». De ahí que no se pueda ser verdaderamente cristiano sin hacer «profesión de fe liberal» y, por eso, Roepke tendría razón al sostener que «un buen cristiano es un liberal que se ignora».


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Lo único que queda







por Juan Manuel de Prada
Tomado de XLSemanal










ada vez estoy más convencido de que la crisis que padecemos es una plaga bíblica. Es una certeza que se acrecienta y arraiga cada vez que reparo en las manifestaciones de los politiquillos y los banqueros, hermanados en su desconcierto de boxeadores sonados, incapaces de detener el derrumbe, incapaces incluso de comprender los signos de ese derrumbe, incapaces de oponer remedios ante el avance de una plaga que devora a los hombres y convierte sus ídolos en humo. ¿No vemos acaso a los politiquillos y a los banqueros farfullando incoherencias, anunciando una recuperación inverosímil para tal o cual fecha, lanzando previsiones ridículas, arbitrando soluciones estériles? Su empeño nos recuerda al del escarabajo panza arriba que patalea frenético, pugnando en vano por darse la vuelta; y en ese pataleo seguirán hasta descoyuntarse y fenecer, como el escarabajo, salvo que una mano salvadora venga en su auxilio. Porque para afrontar esta crisis primero hay que entender su naturaleza, que sólo es económica en sus manifestaciones ‘fenoménicas’, en su parafernalia externa; pero en su esencia más profunda es la crisis de una idolatría. Ya hemos descrito esta idolatría en artículos anteriores. La conversión del dinero en ‘ídolo de iniquidad’ nos ha empujado a adorar, azuzados por la avaricia, el fantasma de un fantasma. Hoy toda esa fantasmagoría se derrumba: los banqueros se niegan a soltar el dinero que custodiaban (en realidad nada pueden soltar, pues el dinero se ha convertido en humo); y los politiquillos que nos habían prometido el Paraíso en la Tierra se debaten en la desesperación, porque sus taumaturgias ya no funcionan. Pronto se correrá el velo del templo de la idolatría: aparecerá Obama ante las cámaras, o cualquiera de los reyes de la tierra que la idolatría ha elevado a la categoría de falsos mesías, anunciando con voz compungida la quiebra de los bancos, el fin de la fantasmagoría; y será entonces cuando la plaga que ahora nos resistimos a reconocer –aunque ya estemos probando sus signos– se derrame caudalosa. Por supuesto, para entonces banqueros y politiquillos –los sacerdotes de la idolatría– habrán huido despavoridos, dejando en su estampida abandonados y desnudos a los fieles de su culto. ¿Qué harán entonces esos hombres abandonados y desnudos? En la narración de las ‘siete copas’ del Apocalipsis leemos que, cada vez que una plaga se abate sobre ellos, los hombres, en lugar de arrepentirse de sus actos, «blasfeman el nombre de Dios»; esto es, se entregan a una nueva idolatría. Pero también leemos en esta narración: «Bienaventurado el que vela y guarda sus vestidos para no andar desnudo y que se vean sus vergüenzas». ¿Y cuáles son esos ‘vestidos’ que nos protegen de las plagas, que nos pertrechan contra el derrumbamiento de las falsas realidades sobre las que se fundan las idolatrías? Benedicto XVI, en la inauguración del sínodo reciente, proponía una meditación sobre los signos de derrumbe que por doquier presenciamos llena de penetración y conocimiento profundo de las cosas: «Lo estamos viendo ahora en la quiebra de los grandes bancos: este dinero desaparece, no es nada. Y así todas estas cosas, que parecen la verdadera realidad con la que hay que contar, son realidades de segundo orden. Quien construye su vida sobre estas realidades, sobre lo material, sobre el éxito, sobre la apariencia, construye sobre arena. Sólo la Palabra de Dios es fundamento de toda la realidad, es estable como el cielo, y más que el cielo: es la realidad». Ya en la misa que precedió a la celebración del último cónclave que lo elegiría Papa había avanzado otra reflexión sobre el mismo asunto: «El dinero no se queda. Los edificios tampoco se quedan, ni los libros. Después de un cierto tiempo, más o menos largo, todo esto desaparece. Lo único que permanece eternamente es el alma humana, el hombre creado por Dios para la eternidad. El fruto que queda, por tanto, es el que hemos sembrado en las almas humanas, el amor, el conocimiento; el gesto capaz de tocar el corazón; la Palabra que abre el alma a la alegría del Señor». Se trata, naturalmente, de una meditación escandalosa, en una época idólatra que ha deificado las apariencias perecederas y construido sobre la arena; pero cuando todas las ‘realidades de segundo orden’ desaparecen, sólo queda la fe de los hombres. Y sólo esa fe sobrevive a las plagas y es capaz de salvar el mundo; lo demás son pataleos frenéticos de un escarabajo panza arriba.