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Fragmento de Notre charge apostolique. S.S San Pío X (1910)
"No, Venerables Hermanos -preciso es reconocerlo enérgicamente en estos tiempos de anarquía social e intelectual en que todos sientan plaza de doctores y legisladores-, no se edificará la ciudad de modo distinto de como Dios la edificó; no se edificará la ciudad si la Iglesia no pone los cimientos y dirige los trabajos; no, la civilización no está por inventar ni la "ciudad" nueva por edificarse en las nubes. Ha existido y existe; es la civilización cristiana, es la "ciudad" católica. No se trata más que de establecerla y restaurarla sin cesar sobre sus fundamentos naturales y divinos contra los ataques, siempre renovados, de la utopía malsana, de la rebeldía y de la impiedad: Omnia instaurare in Christo."

9 de abril de 2011

9 de Abril, Santa Casilda, Princesa de Toledo, Vírgen.


Santoral Católico del 9 de Abril


  • Santa Casilda, Virgen

  • Santa María Cleofé, Matrona

  • San Lorenzo de Irlanda, Obispo

  • San Esiquio, Mártir

  • San Hugo de Rouen

  • Beato Antonio Pavoni, Mártir

  • Beato Ubaldo de Florencia

  • Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias.



  • ija de un rey moro de Toledo que debió reinar a mediados del siglo XI, en tiempos de Fernando I de Castilla, la figura de la gentilísima princesa Casilda parece escapar al rígido marco de la historia y acomodarse mejor en el de la poesía y la leyenda. Su nombre en árabe —casida— significa "cantar". Un verso que vuela en alas de la música: algo delicado, fugaz e inaprensible. Así fue Casilda en vida y sigue siéndolo en la memoria del pueblo cristiano. Cuanto a ella se refiere carece de contornos definidos y hállase envuelto en esa bruma de misterio que suele rodear a los seres que más vivamente han impresionado la imaginación popular. No hay acuerdo sobre el verdadero nombre del rey moro, su padre —¿Cano? ¿Almacrin? ¿Almamún?—, ni sobre el carácter y condición de dicho monarca, que unos imaginan feroz perseguidor de los cristianos y otros magnánimo, benigno y tolerante; mientras unos afirman que Casilda fue hija única, otros le atribuyen numerosos hermanos. Todo es incierto y contradictorio. Pero hay algo que no ofrece duda, y es la profunda huella dejada en la memoria de nuestro pueblo por el paso leve y alado de una doncellita que, por amor a Cristo, trocó la fastuosidad y regalo de una corte morisca por las asperezas de una vida solitaria y penitente.

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