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Fragmento de Notre charge apostolique. S.S San Pío X (1910)
"No, Venerables Hermanos -preciso es reconocerlo enérgicamente en estos tiempos de anarquía social e intelectual en que todos sientan plaza de doctores y legisladores-, no se edificará la ciudad de modo distinto de como Dios la edificó; no se edificará la ciudad si la Iglesia no pone los cimientos y dirige los trabajos; no, la civilización no está por inventar ni la "ciudad" nueva por edificarse en las nubes. Ha existido y existe; es la civilización cristiana, es la "ciudad" católica. No se trata más que de establecerla y restaurarla sin cesar sobre sus fundamentos naturales y divinos contra los ataques, siempre renovados, de la utopía malsana, de la rebeldía y de la impiedad: Omnia instaurare in Christo."

18 de abril de 2011

Santoral Católico del 18 de Abril


  • San Eleuterio, Obispo y Mártir
  • Beato Andrés Hibernón, Fraile
  • Beata María de la Encarnación, Viuda
  • San Galdino de Milán, Obispo
  • Beato Andrés Hibernón, Fraile
  • Santa Antia, Mártir
  • San Eleuterio, Mártir
  • San Apolonio El Apologeta, Mártir
  • Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias.





San Eleuterio, Obispo y Mártir

(¿456?-531) nació en el pequeño reino franco de Tournai, en la actual Bélgica, en una época en la que diversos reinos bárbaros, no todos cristianizados, se disputaban entre sí los vestigios del Imperio Romano de Occidente.

Cuando era joven, su familia tiene que trasladarse a Blandin, debido a una incursión de los alemanes de Tolbiac. Probablemente ahí conoce a Teodoro, quien quizás haya sido obispo de Tours. Junto con San Remigio, logran la conversión del rey franco Clodoveo I, en 496, con lo que consiguieron la paz religiosa.

Luego de expulsar a los alemanes y recuperar Tournai, Clodoveo se hizo bautizar el día de Navidad, junto con tres mil soldados, por San Remigio, obispo de Reims. A partir de esta instancia, San Eleuterio se convierte en el primer obispo de Tournai, que de hecho es la primera capital de Francia (diez años más tarde Clodoveo habría de conquistar París, estableciendo ahí su sede).

Después de la conversión formal del rey, y por consiguiente de todos sus súbditos, a San Eleuterio le correspondió la parte más difícil, que era la de la cristianización individual de las personas, las cuales, en su opinión, debían abandonar por su propia voluntad la idolatría.

Los francos eran un pueblo bastante rudo y apegado al paganismo, por lo que su labor fue ardua. Pero aparte de esta lucha, a San Eleuterio le tocó batallar contra varias herejías del cristianismo que se propagaron durante esa época.

San Eleuterio viajó a Roma y se trajo las reliquias de Santa María Egipcíaca y de San Esteban protomártir. Sus restos descansan y son venerados en la catedral de Tournai.