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Fragmento de Notre charge apostolique. S.S San Pío X (1910)
"No, Venerables Hermanos -preciso es reconocerlo enérgicamente en estos tiempos de anarquía social e intelectual en que todos sientan plaza de doctores y legisladores-, no se edificará la ciudad de modo distinto de como Dios la edificó; no se edificará la ciudad si la Iglesia no pone los cimientos y dirige los trabajos; no, la civilización no está por inventar ni la "ciudad" nueva por edificarse en las nubes. Ha existido y existe; es la civilización cristiana, es la "ciudad" católica. No se trata más que de establecerla y restaurarla sin cesar sobre sus fundamentos naturales y divinos contra los ataques, siempre renovados, de la utopía malsana, de la rebeldía y de la impiedad: Omnia instaurare in Christo."

6 de mayo de 2011

Santoral Católico del 5 de Mayo


  • San Pío V, Papa y Confesor
  • San Ángel, Mártir
  • San Hilario de Arles, Obispo
  • San Nancto, Abad
  • San Avertino
  • San Eulogio de Edesa, Obispo
  • San Mauruncio, Abad
  • Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias.




SAN PÍO V
Papa y Confesor



osco Marengo es una villa del norte de Italia, cercana a Alessandría; en ese paisaje melodiosamente umbrío, equidistante del mar de Génova y de los Alpes suizos, hay una casita humilde, cuidada, blanca; el 17 de enero de 1504, fiesta de San Antonio Abad, nació allí un niño predestinado a la gloria de este mundo y, lo que es mejor, a la gloria de los santos.


El matrimonio de Pablo y Dominga Augeria era cristiano y pobre; la familia de los Ghislieri había venido a menos en lo económico, pero sin perder el rango espiritual. Al niño le pusieron el nombre del santo abad y le educaron en el temor de Dios. Antonio mostró en aquella infancia oscura anhelos de buscar el camino vocacional del claustro; pero la pobreza era tanta que tuvo que dedicarse a pastorear un rebaño. El pastorcillo cumplía resignadamente el oficio y, entre el ganado, no se cansaba de levantar el corazón a Dios en oración limpia. Y su oración fue oída. El señor Bastone, natural también de Bosco Marengo, le ayudó generosamente, enviándole a la escuela de los dominicos en compañía de su hijo Francisco. Antonio, redimido de su ocupación pastoril, y Francisco, el vástago del señor Bastone, iban todos los días muy de mañana a la escuela juntos. Antonio reveló unas excepcionales condiciones para el estudio y un alma transparente, en la que ardía de antiguo la llama de la vocación. Los padres le allanaron las dificultades, y el joven Antonio, con catorce años al hombro y un mundo de sueños, recibió el hábito de dominico en Voghera, no muy lejos de Bosco; de Voghera le destinan a Vigevano, donde hace el noviciado y profesa el 18 de mayo de 1521; el pastor Antonio Ghislieri es ya fray Miguel de Alejandría. Bolonia, con sus torres y sus cátedras, guarda los restos mortales de Santo Domingo de Guzmán; junto a la celda y al sepulcro del fundador, fray Miguel, estudia filosofía, teología y santidad. En 1528 está ya en Génova y allí recibe el orden sacerdotal.
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