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Fragmento de Notre charge apostolique. S.S San Pío X (1910)
"No, Venerables Hermanos -preciso es reconocerlo enérgicamente en estos tiempos de anarquía social e intelectual en que todos sientan plaza de doctores y legisladores-, no se edificará la ciudad de modo distinto de como Dios la edificó; no se edificará la ciudad si la Iglesia no pone los cimientos y dirige los trabajos; no, la civilización no está por inventar ni la "ciudad" nueva por edificarse en las nubes. Ha existido y existe; es la civilización cristiana, es la "ciudad" católica. No se trata más que de establecerla y restaurarla sin cesar sobre sus fundamentos naturales y divinos contra los ataques, siempre renovados, de la utopía malsana, de la rebeldía y de la impiedad: Omnia instaurare in Christo."

6 de febrero de 2011

6 de Febrero, Festividad de San Tito, Obispo y Confesor




e San Tito no tenemos otras noticias que las que San Pablo nos suministra; y a los datos del Apóstol hemos de acordar su biografía. El primer dato sobre Tito lo encontramos acompañando a San Pablo aJerusalén con Bernabé. El objeto del viaje fue defender Pablo el Evangelio de Jesucristo frente a los doctores judíos que querían someter a los conversos a las ceremonias legales del Viejo Testamento, murmurando de San Pablo porque se oponía a semejante servidumbre. Hacía catorce años que Pablo se había ausentado de la ciudad santa donde estuvo a raíz de su conversión, tres años después de la misma. El viaje obedecía a una "revelación" que tuvo, donde se le ordenó subir allá a verse con las "columnas de la Iglesia", como llamaban a San Pedro, San Juan y Santiago, a fin de confrontar su predicación con la de ellos; estando acordes en todo, en señal de lo cual se dieron las manos, a Pablo y a Bernabé se entiende, y no a Tito porque era gentil.

Los enemigos de San Pablo pretendían que los conversos se circuncidaran, ya que le oyeron decir que los cristianos no estaban obligados a aquella ceremonia. Furtivamente espiaban a Pablo en estas predicaciones, y fue tal la defensa que hizo de su nueva teología, que "ni aun Tito, que me acompañaba, con ser gentil, fue obligado a circuncidarse" (Gal. 2,3). No era, pues, Tito judío.¿Dónde,o en qué poblado o ciudad había nacido? ¿Creta,Corinto, Antioquía? Es inútil discurrir a este respecto. Era sencillamente, gentil. ¿Por qué, siendo gentil, acompañó a San Pablo? La palabra "gentil" se usaba para denominar a los griegos, según algunos expositores. En aquel entonces, Tito era cristiano. Venia del "gentilismo", pero era cristiano, razón por la cual, juzgándose los judíos cristianos representantes de las dos leyes, la judía y la cristiana, pretendían que los conversos aceptasen la circuncisión, sosteniendo que sin ella no podían salvarse (Act. 15). El punto de partida de San Pablo para este viaje a Jerusalén fue Antioquía, donde había muchos discipulos del Señor. El y Bernabé "se quedaron allí mucho tiempo con los discípulos" (Act. 14,28). Apareciendo Tito con ellos en Jerusalén, por deducción, Tito debió ser antioqueno, convertido por San Pablo a la fe, tomándole desde entonces por "socio" y "coadjutor" suyo.

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El mismo día, Conmemoración de Santa Dorotea, Vírgen y Mártir







Tomado del Santoral del R.P. Juan Croisset, S.J.






anta Dorotea, virgen y mártir, tan célebre en toda la Iglesia latina, fue natural de Capadocia, de una familia distinguida por su nobleza, pero mucho más por su piedad, pues se cree que su padre y su madre habían ya merecido la dicha de derramar su sangre y dar la vida por Cristo, cuando su hija Dorotea mereció también la corona del martirio. Era tan universalmente estimada la virtud y el raro mérito de nuestra tierna doncellita en la ciudad de Cesárea, donde había na­cido, que constantemente era tenida por un milagro de prudencia, de modestia y de piedad, mirándola como ejemplo de todas las don­cellas cristianas.

Pretendiéronla muchos por esposa, movidos de su nobleza, de su discreción y de su hermosura; pero la Santa se había declarado tan manifiestamente por la virginidad, que los cristianos la llamaban la esposa de Jesucristo; y su virtud, acompañada de una virginal modestia, la hacía respetable hasta á los mismos paganos. Luego que llegó á Cesárea el gobernador Sapricio, oyó hablar mucho de las extraordinarias prendas de Dorotea, y no le dejaron de decir que ella era la que con su ejemplo y con su reputación estor­baba á los cristianos que obedeciesen los edictos de los emperadores.
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