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Fragmento de Notre charge apostolique. S.S San Pío X (1910)
"No, Venerables Hermanos -preciso es reconocerlo enérgicamente en estos tiempos de anarquía social e intelectual en que todos sientan plaza de doctores y legisladores-, no se edificará la ciudad de modo distinto de como Dios la edificó; no se edificará la ciudad si la Iglesia no pone los cimientos y dirige los trabajos; no, la civilización no está por inventar ni la "ciudad" nueva por edificarse en las nubes. Ha existido y existe; es la civilización cristiana, es la "ciudad" católica. No se trata más que de establecerla y restaurarla sin cesar sobre sus fundamentos naturales y divinos contra los ataques, siempre renovados, de la utopía malsana, de la rebeldía y de la impiedad: Omnia instaurare in Christo."

18 de julio de 2009

18 de Julio, Festividad de San Camilo de Lelis, Confesor y Fundador





o cabe un mentís más rotundo a la vieja costumbre de presentar a los santos como si ya poseyeran la santidad desde la misma cuna. Porque nadie hubiera osado decir no ya en la infancia, sino en su misma juventud, que Camilo de Lelis estaba llamado a ser un día fundador de una Orden religiosa, y venerado en los altares. Contra toda conjetura humana, la Providencia divina actuó fuerte y suavemente, y Camilo, dócil a las inspiraciones de la gracia, sorprendió a sus mismos contemporáneos, con el espectáculo maravilloso de una santidad lograda.

Notemos que tenía un carácter duro, resuelto, impetuoso. Toda su vida se hará admirar por la tenacidad con que sabe sostener sus propias ideas frente a todo y frente a todos. No otra cosa había aprendido en su propio hogar. Nada de blanduras. Su padre, don Juan de Lelis, era un militar que había corrido media Europa al servicio de las banderas y de las empresas de España. Comenzó su carrera militar a las órdenes del condestable de Borbón, en el sacco de Roma. Y pasó después a la defensa de Nápoles, al asedio de Florencia, a las batallas de Lombardía y del Piamonte. Después de combatir contra Francia, se retiró a Bucchianico, con el mando de las tropas que aseguraban la vigilancia y defensa de la costa adriática, tan amenazada entonces por los turcos. Por esos días tuvo la dicha de que su esposa le diera un hijo: Camilo. También la madre reunía cualidades de firmeza y carácter sobresalientes. Las largas ausencias del marido le habían hecho afrontar las responsabilidades del gobierno de la casa.
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Para leer la hagiografía completa, más la de Santa Sinforosa y sus siete hijos, Mártires, Santa Martina, Mártir, San Arnulfo de Metz, Obispo, San Fedreico de Utrecht, Obispo y Mártir, San Filastro, Obispo, y San Pambo, Monje, todos ellos conmemorados en este día, haga click sobre la imagen de San Camilo.

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