Este blog está optimizado para una resolución de pantalla de 1152 x 864 px.

Fragmento de Notre charge apostolique. S.S San Pío X (1910)
"No, Venerables Hermanos -preciso es reconocerlo enérgicamente en estos tiempos de anarquía social e intelectual en que todos sientan plaza de doctores y legisladores-, no se edificará la ciudad de modo distinto de como Dios la edificó; no se edificará la ciudad si la Iglesia no pone los cimientos y dirige los trabajos; no, la civilización no está por inventar ni la "ciudad" nueva por edificarse en las nubes. Ha existido y existe; es la civilización cristiana, es la "ciudad" católica. No se trata más que de establecerla y restaurarla sin cesar sobre sus fundamentos naturales y divinos contra los ataques, siempre renovados, de la utopía malsana, de la rebeldía y de la impiedad: Omnia instaurare in Christo."

27 de agosto de 2009

La verdad sobre El Código da Vinci (Parte Segunda).- Examen crítico de los argumentos del Código Da Vinci (I)






por José Antonio Ullate Fabo



Tomado de Conoze







I.- Símbolos paganos y crímenes sagrados

Símbolos paganos ocultos en la Catedral de Chartres

Capítulo 1, página 18:

«La conferencia de aquella noche -una charla con presentación de diapositivas sobre la simbología pagana oculta en los muros de la Catedral de Chartres- seguramente había levantado ampollas entre el público más conservador».

[La paginación de El Código da Vinci corresponde a la edición en castellano de la editorial Umbriel, 2003, según papel.]

Lo que insinúa Brown en esta frase resulta capital para la trama de su novela. Según él, en el seno de la Iglesia habrían sobrevivido fuerzas que testimoniaban una religiosidad anterior que, para poder sobrevivir, habrían tenido que ocultarse. Esta religiosidad pagana se manifestaría según él, por ejemplo en la misteriosa inclusión de símbolos paganos en templos católicos. Veamos si es cierto.

En los comienzos de la Iglesia, muchos cristianos no solían guardar excesivo aprecio por todo aquello que rememorara o aun diera a entender una remota valoración de las religiones paganas. Era lógico por muchos motivos. El primero, el recuerdo de las persecuciones. No sólo las de los tres primeros siglos, bajo el Imperio romano, puesto que también después, fuera del Imperio, los cristianos tuvieron que padecer el furor y el celo de los cultos paganos. Pero no se trataba simplemente de ese lógico resquemor. Durante muchos siglos se discutió cuál había de ser la relación entre los cristianos y la cultura pagana. Quienes querían romper todo vínculo con el mundo antiguo insistían en que los productos del paganismo conservaban «la marca de la casa», que hacía evocar un mundo que pretendía tener sentido al margen del Dios único, y que el arte pagano siempre solía estar mezclado con obscenidades y superstición. Para ellos, en la instrucción y en la vida cristiana, la cultura pagana no tenía ningún papel.

Por el contrario, la mayoría de los pensadores cristianos ha sostenido siempre que, exceptuando las obras que sean intrínsecamente inmorales o que no tengan calidad, las obras de la cultura pagana son buenas y útiles para la vida de los cristianos, y que no hay que desprenderse de ellas.

********************************************************


Para leer el capítulo completo haga click sobre este enlace.



0 comentarios: