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Fragmento de Notre charge apostolique. S.S San Pío X (1910)
"No, Venerables Hermanos -preciso es reconocerlo enérgicamente en estos tiempos de anarquía social e intelectual en que todos sientan plaza de doctores y legisladores-, no se edificará la ciudad de modo distinto de como Dios la edificó; no se edificará la ciudad si la Iglesia no pone los cimientos y dirige los trabajos; no, la civilización no está por inventar ni la "ciudad" nueva por edificarse en las nubes. Ha existido y existe; es la civilización cristiana, es la "ciudad" católica. No se trata más que de establecerla y restaurarla sin cesar sobre sus fundamentos naturales y divinos contra los ataques, siempre renovados, de la utopía malsana, de la rebeldía y de la impiedad: Omnia instaurare in Christo."

27 de marzo de 2011

Tercer Domingo de Cuaresma.





por el R.P. Leonardo Castellani, Th. D.




Tomado de Domingueras prédicas
Ediciones Jauja, Mendoza, 1997




DOMINGO TERCERO DE CUARESMA
JESÚS Y BEELZEBUL. (1965)





staba expulsando un demonio que era mudo; sucedió que, cuando salió el demonio, rompió a hablar el mudo, y las gentes se admiraron. Pero algunos de ellos dijeron: «PorBeelzebul, Príncipe de los demonios, expulsa los demonios». Otros, para ponerle a prueba, le pedían una señal del cielo. Pero él, conociendo sus pensamientos, les dijo: «Todo reino dividido contra sí mismo queda asolado, y casa contra casa, cae. Si, pues, también Satanás está dividido contra sí mismo, ¿cómo va a subsistir su reino?. Porque decís que yo expulso los demonios por Beelzebul. Si yo expulso los demonios por Beelzebul, ¿por quién los expulsan vuestros hijos 1 Por eso, ellos serán vuestros jueces. Pero si por el dedo de Dios expulso yo los demonios, es que ha llegado a vosotros el Reino de Dios. Cuando uno fuerte y bien armado custodia su palacio, sus bienes están en seguro; pero si llega uno más fuerte que él y le vence, le quita las armas en las que estaba confiado y reparte sus despojos». «El que no está conmigo, está contra mí, y el que no recoge conmigo, desparrama. Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda vagando por lugares áridos, en busca de reposo; y, al no encontrarlo, dice: "Me volveré a mi casa, de donde salí". Y al llegar la encuentra barrida y en orden. Entonces va y toma otros siete espíritus peores que él; entran y se instalan allí, y el final de aquel hombre viene a ser peor que el principio». Sucedió que, estando él diciendo estas cosas, alzó la voz una mujer de entre la gente, y dijo: «¡Dichoso el seno que te llevó y los pechos que te criaron!» Pero él dijo:« Dichosos más bien los que oyen la Palabra de Dios y la guardan».
(Lc. 11,14-28)


La mayor diablura del Diablo es hacer creer que él no existe. La Iglesia lee hoy otro Evangelio sobre el Diablo. ¿No bastaba el Evangelio del otro domingo, sobre las tentaciones de Cristo? Parece que no.
Los dos errores de la gente acerca el Diablo son que algunos desconocen su poder y algunos exageran su poder.
Cristo respondió a estos dos errores por medio de tres pequeñas parábolas acerca el Diablo. Ellas fueron proferidas en la segunda gran discusión que tuvo Cristo con los fariseos en su camino de Jericó a Jerusalén, después que en la primera discusión habían amenazado con matarlo: la tercera discusión tuvo lugar en la semana de la Pasión. Aquí la discusión surge cuando ellos lo acusan de hacer milagros por virtud del Diablo, después que Cristo hubo curado a un endemoniado mudo (sordomudo) y ciego, al cual devolvió la vista, el oído y el habla. Cristo a su vez los acusa de cometer pecado contra el Espíritu Santo.
Ellos no habían nombrado para nada al Espíritu de Dios, aparentemente sólo habían insultado a Cristo. Pero era un insulto a Dios y un pecado de fariseísmo: porque ellos, aquello mismo que debía ser motivo de reconocer a Cristo como enviado de Dios, lo convierten en un tremendo crimen de Cristo, tener pacto con el Demonio. Este pecado "no tiene perdón ni en el cielo ni en la tierra", dijo Cristo. No que Dios no esté dispuesto a perdonar a todo el que se arrepienta, sino que estos se cierran el camino del arrepentimiento, haciendo uso de la religión como tapadera de sus pecados. Lo único que podría abrirles el arrepentimiento es la religión; y si ellos hacen de la religión un nuevo pecado...
Los pecados contra el Espíritu Santo, según el Catecismo Astete son cuatro:

negar la verdad conocida,
desesperar de la salvación,
presumir de salvarse sin merecimientos,
tener envidia de la gracia de otros.

Son pecados contra la fe, la esperanza y la caridad. Están tomados de San Agustín; pero San Agustín en otro lugar enumera siete pecados diferentes destos. Es decir, simplemente, el pecado contra el Espíritu Santo es el fariseísmo; el cual tiene muchos efectos y diversas manifestaciones. Todos éstos de aquí proceden del fariseísmo(14).
Cristo refutó esta calumnia sobre sus milagros con la comparación de un Reino en guerra civil: si Satanás hace milagros contra Satanás, "si Yo arrojo demonios por virtud del Demonio", entonces el Reino de Beelzebul (el Rey de las Moscas) está dividido en sí mismo y se viene abajo. "Y si Yo hago milagros por poder del Demonio, entonces vuestros hijos ¿por poder de quién los hacen?" Entonces todos los discípulos deberían estar endemoniados, y además otros exorcistas independientes que arrojaban demonios nombrando a Jesús de Nazareth.
Cristo indicó pues el poder del Diablo, puesto que su reino no está dividido: hay cierto orden jerárquico en el Infierno, en virtud no del amor y la obediencia, sino en virtud del miedo a los demonios mayores, que pueden castigarlos; pero el poder del Infierno es limitado, pues los hombres pueden arrojar a los demonios.
La segunda parábola se apoya en este hecho de que el Diablo puede ser vencido: "cuando el Fuerte Armado custodia el atrio de su casa, en paz están todas las cosas que posee; pero si viene otro más fuerte, lo derrota y lo ata, se produce conmoción y el Vencedor distribuye los despojos". Cristo es el más fuerte y el más armado: el Demonio está siendo vencido y hay gran conmoción en Palestina. Otra vez Cristo señala el gran poder del Demonio: lo llama "el Fortacho Armado" y en otra ocasión lo llamó "el Príncipe deste Mundo"; y señala también su debilidad ante el poder de Dios, pues está siendo vencido.
La tercera parábola es rara: la del "hombre que echa de sí un demonio y después se descuida y vienen siete demonios y el estado desa alma se para peor que antes "(15). Siete demonios dice el Evangelio que echó de la Magdalena Cristo; mas aquí Cristo evidentemente alude al estado de los fariseos y del pueblo que los seguía: se habían librado del paganismo pero habían caído en algo siete veces peor, el fariseísmo. En otra ocasión Cristo les dijo que ellos estaban poseídos por el Demonio, eran "añamembuí", como dice el correntino, o sea hijos del Diablo, el Gran Asesino y el Gran Mentiroso. No le dijo a uno en particular: "Tú estás poseído", sino a todo el grupo de los fariseos: "vosotros"; indicando que el Diablo puede poseer (en un cierto sentido) a grupos enteros y también a ciudades enteras y también a naciones enteras —como nos adoctrinó el padre dominico en su libro titulado El Diablo en la Nación.
¿Qué significa esa cosa rara que dijo Cristo, de que el diablo arrojado se va al desierto, anda vagando por allí, encuentra otros siete, y se vuelve a su casa primera? Esta pregunta derrotó a todos los exégetas menos a San Jerónimo; el cual vió que Cristo había tomado la imagen de lo que acontecía en Palestina con los criminales: salían o fugaban de la cárcel, no encontraban trabajo en poblado por su mala fama, iban al desierto, topaban con otros en la misma situación, y formaban gavillas de salteadores mucho más potentes y peligrosas. Eso prueba, entre paréntesis, cuan sabia es la práctica penal de los yanquis que ellos llaman " parole-boards ".
Otra vez tenemos que el Diablo es poderoso y que el Diablo puede ser vencido; pues incluso a los siete juntos echó Cristo de la Magdalena.
¿Quiénes niegan esto? Los que niegan el poder del Diablo e incluso su existencia, son los naturalistas y los racionalistas modernos, a quienes el Diablo hace la gran diablura. Dejémoslos en paz hasta que se topen con el Diablo cara a cara. El de ellos, cuando paladinamente niegan la existencia del Diablo (y de Dios), es pecado contra el Espíritu Santo.
Los que exageran el poder del Diablo, haciéndolo mayor que el poder de Dios (explícita o implícitamente) son los llamados maniqueos, que tienen una larga historia, desde la religión de Zoroastro en Persia hasta los actuales calvinistas, pasando por los temibles albigenses del siglo XII: éstos nunca desaparecen.
Decían entre otras cosas que el Diablo creó todas las cosas materiales y Dios solamente las cosas espirituales; contra los cuales se puso en el Credo de Nicea, que se canta en la misa: "visibilium omnium et invisibilium, Creador de todo lo visible y todo lo invisible". Los maniqueos decían todo lo visible era del Diablo, incluso el vino, la carne asada, la caña, la sidra y el matrimonio (la carne sin asar); lo mismo que los puritanos ingleses y los vegetarianos argentinos. Si quieren una muestra del maniqueísmo moderno, lean la novela de Asturias El Señor Presidente, donde pinta a su patria, Guatemala, como una nación infernal, realmente posesa del Demonio.
San Agustín cuenta que un maniqueo fue a visitar a un cristiano, el cual estaba muy impacientado por unas moscas bravas, como hay en África; y aprovechando la ocasión le preguntó: ¿Quién habrá creado estas moscas? —El Diablo creo yo las habrá creado— dijo el otro. —¿Y las langostas que son un poquito mayores?— También debe haber sido el Diablo. —¿Y las ratas? El otro vaciló un poco y dijo: Las ratas también —¿Y las víboras?... Y así sucesivamente de menor a mayor lo fue llevando a conceder el Diablo había creado hasta los elefantes.
Éste es un cuentito inventado por San Agustín para enseñar a los hiponenses que el Diablo a veces nos va llevando de faltas pequeñas a faltas cada vez mayores: "cada vuelta má grande má grande, cada vuelta peore peore", como cantaban mis vecinos el Domingo pasado a altas horas de la noche. San Agustín en su tratado catequético aconseja que nunca prediquen sin contar un cuentito; y Cristo mismo, Uds. ven, hacía eso mismo. Pero el poder del Diablo no es un cuentito.
El poder del Diablo se ejerce por la astucia y por la violencia: a Cristo primero lo tentó por astucia, después lo hizo crucificar con violencia.

El Demonio como es tan astuto
Arrancó una piedra y rompió un farol,
Y lo vieron los Padres Franciscos
Y lo acogotaron contra un paredón.

Hoy día hay naciones enteras dominadas por la mentira astuta o por la violencia cruel; que serán las armas del Anticristo.
Hay naciones en donde reina la crueldad; y la crueldad es netamente diabólica. Las hubo antes: el Imperio Romano, la Inglaterra de Isabel I, la Rusia Soviética, ahora...
Pero la debilidad del Diablo es que no puede devorar sino al que se le arrima: es como un león encadenado: San Pedro dice que es un león que anda dando vueltas, haciendo círculos enderredor nuestro.
Al final desta discusión, una mujercita, que pudo haberse llamado Lola o Pepa, le dijo a Jesús: "Bendita sea tu mare".


Notas

14. "El fariseísmo es el gusano de la religión; y después de la caída del primer Hombre es un gusano ineludible, pues no hay en esta mortal vida fruta sin su gusano ni institución sin su corrupción específica".
"Es la soberbia religiosa: es la corrupción más sutil y peligrosa de la verdad más grande: la verdad de que los valores religiosos son los primeros. Pero en el momento en que nos los adjudicamos los perdemos; en el momento en que hacemos nuestro lo que es de Dios, deja de ser de nadie, si es que no deviene propiedad del Diablo" (Castellani, Leonardo, Cristo y los Fariseos, inédito, Prólogo)
Castellani distingue siete grados en el fariseísmo:
1.- para no entregar el corazón a Dios, el fariseo reduce la religión a pura exterioridad.
2.- la religión se vuelve rutina y oficio.
3.- la religión se vuelve negocio o "granjería".
4.- la religión se vuelve poder o influencia, medio de dominar al prójimo.
Hasta aquí el fariseísmo se ha mostrado corruptor de la fe y la piedad, convertidas en carrera, artimaña, política, negocio. Pero la soberbia religiosa va más allá del uso de la religión para instalarse en el mundo y quedarse con los bienes de la tierra: en tales almas se agazapa el demonio, y para sacarlo a luz Dios pone al fariseo un blanco humano: la persona religiosa. Entonces el fariseísmo se muestra claramente como el pecado contra el Espíritu Santo pues lleva a:
5.- aborrecer al hombre religioso.
6.- perseguirlo.
7.- el sacrilegio: darle muerte con la persuasión de hacer algo agradable A Dios.

"La última corrupción de la Iglesia (es decir, el fariseísmo generalizado y entronizado) traerá consigo lo que San Pablo llama la Gran Apostasía y la Gran Tribulación". ("La Ausencia del Poder", en "Dinámica Social" Na 77, marzo de 1957, p. 6).
Sobre el fariseísmo se puede ver en el presente volumen la homilía del "Domingo Decimosexto después de Pentecostés", El Evangelio de Jesucristo, "Domingo Tercero después de Epifanía" y "Domingo Décimo después de Pentecostés"; Las Parábolas de Cristo, "Parábola del Sepulcro y de las Víboras" y " Parábola del Fin de la Sinagoga" (II); Los Papeles de Benjamín Benavides, Parte Tercera, Cap. I: "Las Dos Mujeres" y Cap. VI: "El Retiro de la Iglesia"; El Ruiseñor Fusilado, Cap. VI: "El Fariseísmo"; Cap. XXX: "La Pesadilla"; Las Ideas de mi Tío el Cura, Cap. XVIII: "Sobre Tres Modos Católicos de Ver la Guerra Española"; Psicología Humana, Cap. XI: "Las Ideas" (en la parte final del Capítulo); La Muerte de Martín Fierro, Cantos VIII, XI, XIII y, especialmente, Canto XV.

(15). Castellani expone esta parábola en La Muerte de Martín Fierro, canto VIII:

" Tocados del grano malo
De soberbia o ambición
Se les seca el corazón
Y entra un diablo allí a vivir-
Llegan a tener pasión
Y gusto de hacer sufrir.

Se va un diablo y vuelven siete
Surge entonces algo avieso-
Creo que inventó el oceso
Que se llamó Santo Oficio
Esa gente que es sin vicio
Pero no es de carne y hueso."