
He peleado el buen combate, he terminado la carrera, he guardado la fe. No me queda sino esperar la corona de justicia que me está reservada, y que el Señor, justo Juez, me dará en el gran día, a mí y a todos los que aman su venida.
(2 Timoteo, 4, 7.8).
Imagen recientemente hallada en las catacumbas de Santa Tecla, Roma, datada a fines del s IV.
Para leer una hagiografía de San Pablo vea la entrada de ayer.
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