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Fragmento de Notre charge apostolique. S.S San Pío X (1910)
"No, Venerables Hermanos -preciso es reconocerlo enérgicamente en estos tiempos de anarquía social e intelectual en que todos sientan plaza de doctores y legisladores-, no se edificará la ciudad de modo distinto de como Dios la edificó; no se edificará la ciudad si la Iglesia no pone los cimientos y dirige los trabajos; no, la civilización no está por inventar ni la "ciudad" nueva por edificarse en las nubes. Ha existido y existe; es la civilización cristiana, es la "ciudad" católica. No se trata más que de establecerla y restaurarla sin cesar sobre sus fundamentos naturales y divinos contra los ataques, siempre renovados, de la utopía malsana, de la rebeldía y de la impiedad: Omnia instaurare in Christo."

17 de noviembre de 2008

Reputada diputación


por Miguel Angel Loma
(Algunos datos del autor haciendo click sobre la imagen)

Tomado de Vistazo a la Prensa



El pasado 30 de octubre, el Pleno de la Diputación de Sevilla aprobó por unanimidad revocar los honores concedidos en su día por esta institución provincial a los generales Francisco Franco y Gonzalo Queipo de Llano.

Con tan arrojado acto, todos los grupos políticos (PSOE, PP, IU y PA) integrantes de este imprescindible organismo, expresaban su rechazo hacia ambos militares por haberse levantado en armas contra el glorioso destino al que alegremente nos conducía una república que manaba leche y miel (bueno, más leches que miel), privándonos así de pertenecer al selecto club de paraísos terrenales que, respondiendo al bonito nombre de «repúblicas democráticas populares», constituyeron tal paradigma de desarrollo en derechos y libertades que, muy a su pesar, se vieron obligados a erigir muros y alambradas para contener a las masas de inmigrantes que, hacinados a sus puertas, pretendían beneficiarse de las conquistas sociales obtenidas en aplicación de las humanitarias doctrinas del padrecito Stalin.

En una época de grave crisis económica y, sin duda, de profunda preocupación para nuestros políticos, es de agradecer la exquisita sensibilidad demostrada por la arriesgada decisión de nuestra reputada Diputación, y que, lejos de distraerse en asuntillos menores como atender las necesidades de las poblaciones a su cargo, hayan sido capaces de aparcar sus elevadas disputas partidistas para enfrentarse, todos a una, contra la sombra de dos generales cuyas apariciones espectrales siempre pueden constituir una viva amenaza para nuestra generosa democracia. Desde una incontenible emoción, felicito a nuestros reputados y reputadas diputados y diputadas; su valiente y unánime gesto difícilmente podrá ser olvidado en los siglos venideros.

1 comentarios:

Luz dijo...

¡Qué miseria moral!¡Dios mío, tan indignos somos que nos has enviado estos 'desgobernantes'!
¡Señor, ayúdanos qué perecemos!
¡En unión de oraciones!